El asesinato del padre Mugica: 50 años de un crimen irresuelto
El multitudinario sepelio del padre Carlos Mugica el 12 de mayo de 1974
El sacerdote fue alcanzado por una ráfaga de ametralladora cuando salía de dar misa en la iglesia San Francisco Solano
La siguiente crónica fue publicada el 12 de mayo de 1974.
El sacerdote tercermundista Carlos Mugica fue asesinado anoche al salir de la iglesia de Francisco Solano, situada en la calle Zelada al 4700, en la zona de Mataderos. Había asistido a misa y en compañía de un amigo y de una pareja se dirigía a una casa donde se proponía comer un asado en compañía de villeros.
La agresión se consumó con un arma automática, y Mugica fue alcanzado por cinco proyectiles en el cuerpo, dos de los cuales habrían sido los que determinaron el fallecimiento que se produjo poco más de una hora después en el hospital Salaberry. Allí también se encuentra internado el amigo que acompañaba al sacerdote, quien resultó gravemente herido por varios proyectiles.
El operativo policial consecuente puesto en práctica virtualmente en toda la zona Oeste de la capital a poco de conocerse la agresión no dio resultados positivos.
La agresión
En la calle Zelada 4771, entre White y Homero, a unos doscientos metros de la intersección de las venidas Perito Moreno y Escalada, en Mataderos, se encuentra la parroquia de San Francisco Solano, donde anoche, entre las 19 y las 20 se efectuaba el habitual oficio religioso de los sábados. Pasadas las 19.30, el padre Carlos Mugica, acompañado por Ricardo Capelli y una pareja, salió del templo, y cuando se hallaba a unos veinte metros de la entrada principal, apareció un hombre joven, con barba, y desde unos tres metros apuntó contra Mugica con un arma automática.
Hubo versiones de que se trataba de una ametralladora, pero hay quienes aseguran que se usó una pistola.
Las versiones recogidas en el lugar entre los testigos –los hubo en cantidad considerable- son, en términos generales, coincidentes, y muchas personas apuntaron que cerca del agresor habían, por lo menos, dos individuos en actitud expectante, como apoyando a quien enfrentaba al sacerdote. Mugica fue alcanzado por cinco balas: una en el abdomen, una en el centro del pecho, otra en el codo izquierdo, y por lo que habría sido la ráfaga de la ametralladora, propiamente dicha, el último proyectil le perforó el brazo izquierdo y se alojó en el pulmón del mismo lado.
El cuerpo presentaba cinco heridas, y una que aparece en la espalda, correspondería a lo que, según versiones, calificaron como “tiro de gracia” que, ya en el suelo, le habría disparado el agresor.
Los lugares donde aparecen las cuatro heridas señaladas en primer tiempo, indicarían que el padre Mugica giró sobre su cuerpo por efecto de los disparos.
El padre Carlos MugicaVarios impactos de bala pueden advertirse en el frente, puertas y ventanas de dos fincas contiguas al templo y señaladas en la calle Zelada con los números 4775 y 4781, y frente a ésta última, estaba estacionado el Renault 4-L del padre Mugica, que tiene patente C-542119. Hacia él se dirigía la víctima, junto con Capelli y la pareja.
En cuanto a Capelli, resultó herido por varios proyectiles, pero no se estableció si se disparó directamente contra él o si fue alcanzado accidentalmente por la ráfaga que abatió a Mugica.
La fuga de los agresores
Mugica quedó tendido, junto con Capelli, en el suelo, y varias personas se acercaron para auxiliarlo, pese a que cerca –unos veinte metros- todavía se hallaba el agresor y los dos posibles sujetos que lo apoyaron en la operación. Los autores del suceso corrieron, según las versiones coincidentes, hacia un automóvil Chevy verde, con el que se fugaron por Zelada.
La primera en llegar junto al sacerdote fue una joven cuyo no mbre no se conoció. Segundos después, el padre Jorge Vernazza le suministró la extremaunción.
Frente al templo se reunión numeroso público y muchos se trasladaron al hospital Salaberry, donde fue llevado Mugica. Una de esas personas regresó del hospital al templo, pasada las 22 y dijo que a las 21.50 había expirado Mugica, luego de efectuárseles transfusiones de sangre.
En el hospital
Pocos minutos después de ser herido, el sacerdote Mugica fue trasladado en un automóvil particular al hospital Municipal Juan F. Salaberry, ubicado en Juan Bautista Alberdi 6350, es decir, a unas 20 cuadras del lugar del hecho.
Ya en el nosocomio se le practicaron apenas ingresado las primeras transfusiones de sangre ya que había perdido gran cantidad de ella como consecuencia de las fuerte hemorragia producto de los impactos de bala que presentaba.
El deceso se produjo sin que se haya podido practicar intervención quirúrgica alguna. La muerte del sacerdote se produjo a las 21.50.
El padre Carlos MugicaSu actuación
El padre Carlos Mugica nació en 1930. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y cursó tres años de Derecho, en la Universidad de Buenos Aires, donde había ingresado en el año 1949.
En 1950, Mugica viajó a Europa. En 1952 ingresó en el seminario de Villa Devoto, de donde egresó ocho años más tarde. Como seminarista había publicado el folleto “El católico frente a los partidos políticos”.
Entre 1960 y 1963 fue capellán familiar, al servicio del cardenal Antonio Caggiano; mientras tanto, asesoró a la Juventud Universitaria Católica (JUC) y ejerció el apostolado en villas de emergencia.
El 7 de julio de 1965, tras la caída del presidente Illia, dijo desde el púlpito de la iglesia del Socorro: “Hoy es un día de tristeza para muchos argentinos. Una gran parte del pueblo ha sido marginado del comicio”.
El sacerdote Carlos Mujica aparece en la puerta de la Casa de Gobierno, en circunstancias que en los alrededores ocurrían disturbios. Fue el 25 de mayo de 1973, en la concentración de Plaza de Mayo, con motivo de la asunción del Dr. CámporaO. MosteirinLuego fue asesor del Centro de la Juventud de Estudiantes Católicos (JEC) del Colegio Nacional de Buenos Aires, donde conoció a Carlos Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich.
Mientras tanto, enseñaba Teología en la universidad de El Salvador.
En 1967 viajó a Bolivia para interesarse por Bustos, Debray y otros prisioneros del gobierno. Un año después comenzó a colaborar con los Equipos Sacerdotales de villas de emergencia. Estableció su centro de acción en la zona de Retiro.
Defendió al padre Alberto Carbone, en 1970, en relación con el caso Aramburu. En las exequias de Ramus y Abal Medina, abatidos por las fuerzas del orden, emitió expresiones apologéticas que determinaron su detención junto con el padre Hernán Benítez.
Entre 1967 y 1968 había estudiado temas de comunicación social y teología pastoral en París, para dirigirse luego a Cuba, y entrevistarse con Perón después en Madrid.
El 2 de julio de 1971 estalló una bomba en casa de sus padres, en Gelly y Obes y Las Heras, donde él ocupaba una buhardilla.
Últimamente integró el grupo de sacerdotes del tercer mundo que manifestó públicamente sus divergencias con la JP y los Montoneros.
Con monseñor Aramburu
Conocida la noticia del atentado, monseñor Aramburu se hizo presente en el Salaberry. También concurrió al lugar el sacristán de la parroquia Cristo Obrero, Oscar Luis Martínez, a quién –por razones que se desconocen- se le impidió al acceso al nosocomio.
Producido el deceso, el cuerpo del sacerdote Mugica fue depositado en la capilla del hospital. Mientras esos episodios ocurrían en el interior, grupos villeros llegaron al Salaberry, permaneciendo en sus inmediaciones y lamentando el episodio.
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