miércoles, 20 de noviembre de 2024

HISTORIA DEL ARTE

NUEVO MUNDO, PETTORUTI Y XUL SOLAR, EN "DEL INFINITO" AV .PRES. MANUEL QUINTANA 325, ENTRADA GRATIS
“Haremos un gran golpe”: a un siglo del año que cambió la forma de mirar en la Argentina
En 1924, cuando Xul Solar y Emilio Pettoruti volvieron de Europa, coincidieron varios hitos para la historia del arte argentino; un libro y una muestra los recuperan
Celina ChatrucMidi en hiver III (1964), de Emilio Pettoruti
“¿Usted es Pettoruti?”, le preguntó en español el hombre alto que se presentó como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari. Se había parado delante de él en aquel café de Florencia en 1916, “como quien llega de pronto a su meta”. “Le indagué, extrañado, cómo había acertado a saber que yo era yo, entre tanta gente –recordaría medio siglo más tarde su colega argentino en la autobiografía Un pintor ante el espejo–y me respondió de lo más tranquilo que habiéndolo guiado sus pasos, yo no podía ser otro”.
Así de mágico fue el primer encuentro entre Emilio Pettoruti y Xul Solar, apodo con el que este último se haría conocido a nivel global y que surgió también de esa amistad. En Europa llegaron a convivir y a vender pequeñas pinturas en la calle para comer una vez al día, mientras planificaban su regreso a Buenos Aires. Finalmente embarcaron juntos en un buque que zarpó de Hamburgo en 1924, año que marcaría un hito en la historia del arte en la Argentina. También entonces se cumplía medio siglo del surgimiento del impresionismo y se publicó el primer Manifiesto del surrealismo, de André Breton.
Eso recuerda Nuevo Mundo, la muestra curada por Javier Villa que les rinde homenaje en la galería Del Infinito, luego de que la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes dedicó en agosto su comida anual y un libro (que puede descargarse gratis en amigosdelbellasartes.org.ar/pdf/Cat-Modernidad-2024.pdf) a este múltiple centenario. Porque hace un siglo nacieron la revista Martín Fierro; Amigos del Arte, la institución cultural más importante de la primera parte del siglo XX en el país, y Van Riel, galería que continúa abierta, dirigida por la misma familia. Como si eso fuera poco, Pettoruti exhibió en Witcomb una exposición –visitada por el presidente Marcelo T. de Alvear– que desató un escándalo.

“Haremos un gran golpe”, anticipaba Xul Solar desde Europa en una postal dirigida a su madre y a su tía, decidido a traer el “arte de vanguardia” a la Argentina. No imaginaba hasta qué punto la frase se volvería literal. En una sociedad acostumbrada al naturalismo, las obras abstractas de Pettoruti cosecharon algo más que indignación. “En el número de Martín Fierro de octubre –recuerda Villa–, Xul Solar escribe una nota larga sobre Pettoruti, defendiéndolo. Y dicen que los ‘martinfierristas’ iban todos los días a la galería y terminaba toda la calle a las piñas”.
“Hubo un tiempo en que sus cuadros debían presentarse bajo vidrio, por la cantidad de escupitajos que recibían por día –señala en tanto el sitio web de la Secretaría de Cultura–. En la Argentina, para muchos, era considerado un ‘artista degenerado’ y una ofensa para ‘la dignidad de la patria’. Sin embargo, en Europa aplaudían la audacia y visión vanguardistas que el artista había incorporado del incipiente futurismo y cubismo del Viejo Continente. Con los años, ganó la pulseada contra aquellos que, en esta parte de la región, se resistían a la renovación del lenguaje plástico”.
A tal punto que, desde hace más de una década, Pettoruti es el artista argentino mejor cotizado en subastas (si no se tiene en cuenta a Lucio Fontana, nacido en Rosario pero considerado italiano en el mercado internacional). El puesto Nº 1 del ranking lo ocupa Concierto (1941), vendida en Christie’s de Nueva York por 794.500 dólares en mayo de 2012.
“Pasaron exactamente 100 años desde aquella irrupción iniciática que encendió la mecha para que estallara el arte moderno en la Argentina. El plan congeniado fue exhibir juntos ni bien llegados a Buenos Aires y dar pelea. Pero, finalmente, fue la mítica y polémica exhibición individual de Pettoruti en el Salón Witcomb, con la defensa intelectual y pugilística de Xul Solar y el grupo literario que se concentraba en torno a la revista Martín Fierro, la punta de lanza o el ojo del incipiente huracán que empezó a desatar esa fuerza centrífuga capaz de cambiar para siempre el modo de mirar nuestro mundo y representarlo”, escribe Villa en el texto curatorial de Nuevo Mundo, título inspirado en una obra de Xul Solar. Quién sabe si este último se amedrentó ante aquellas manifestaciones de rechazo, pero lo cierto es que no realizó una muestra individual hasta mayo de 1929, en Amigos del Arte.
“Bicho feo”
El germen de ese “nuevo mundo” puede rastrearse en las obras exhibidas en Del Infinito, aportadas por las fundaciones Pettoruti y Pan Klub. Se incluyen allí piezas reveladoras, como registros de algunas obras exhibidas en Witcomb y unos paisajes de 1913 realizados por Xul Solar con acuarela sobre papel. “En su mayoría se trata de bosques o árboles cuyo posible destino era la venta callejera para lograr cierta subsistencia económica –señala Villa–. Pettoruti también pintaba paisajes arbolados con este fin, en paralelo a sus composiciones abstractas influenciadas por la visión futurista”.
Junto a esos irreconocibles paisajes, se reproduce una cita de Pettoruti: “Empezamos a hacer más economías, limitándonos a una comida, de noche. A mediodía, cuando Xul regresaba de su trabajo (esto es una manera de decir, de tratar de colocar cuanto yo iba produciendo), me silbaba desde la acera ‘Bicho feo’; yo me asomaba entonces a la ventana de nuestro quinto piso para decirle si sería amarillo o blanco. Se trataba de la polenta o del pan fresquito que constituía todo nuestro almuerzo”.
Se exhiben además obras importantes como Vallombrosa (1916), de Pettoruti, parecida a la otra del mismo nombre y mismo año que integra la colección del Malba, y Rezue, una pequeña de Xul que recrea su método de meditación a partir de un símbolo. Si bien está datada entre 1922 y 1923, Villa está convencido de que tiene que haber sido realizada después de su encuentro transformador con el ocultista inglés Aleister Crowley, también producido en 1924. Ojalá este artista que según Borges estaba “versado en todas las disciplinas” pudiera revelar qué ocurrió con los astros ese año mágico

NUEVO MUNDO, PETTORUTI Y XUL SOLAR, EN "DEL INFINITO" AV .PRES. MANUEL QUINTANA 325, ENTRADA GRATIS

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.