domingo, 12 de mayo de 2024

CHARLAS Y GIORDANO


Tertulias del Presidente, con ópera y filosofía en Olivos Cecilia Devanna y Pablo F. Blanco

El mandatario delineó una serie de eventos que cumple a rajatabla regularmente; los encuentros de los domingos con Juan Carlos de Pablo, sus almuerzos con el diputado Espert y las caminatas con Pettovello y con su hermana KarinaCecilia Devanna y Pablo Fernández BlancoMilei en la quinta de Olivos
Atardecer desangelado en la quinta de Olivos. Pizzas, una carta gastronómica de cuatro o cinco ítems y nada de alcohol, aunque no está prohibido, para discutir las alternativas que presenta la Argentina de cara a un gobierno que se muestra disruptivo en casi todos los ámbitos. Ocurrió el 3 de marzo pasado. Había una ministra, especialistas en temas políticos, periodistas y economistas. Los invitados abandonan la residencia Presidencial a la misma hora. Ya es la madrugada del día siguiente.
Esa clase de reuniones se repiten todos los domingos, en las que Javier Milei tiene una cita ineludible con un invitado fijo, a quien después ocasionalmente se pueden sumar otros. Cuando el reloj marca las 20, el Presidente recibe religiosamente a Juan Carlos “el Profe” de Pablo, uno de los economistas que más aprecia y admira. La dinámica es casi un ritual: el mandatario lo recibe en el área de Jefatura de la residencia oficial de Olivos y van juntos al microcine. Ven una ópera, algo que a ambos los apasiona, y al terminar, cenan y conversan de “todo”. Domina la economía, el tema que los cruzó un cuarto de siglo atrás y los convirtió en amigos.
La última ópera que vieron fue una de las tres de Gianni Schicchi, con música de Giacomo Puccini. Las semanas previas vieron Nabucco, de Giuseppe Verdi, en el MET de Nueva York y en el Arena de Verona; también Rigoletto en ese mismo lugar; Aida en el MET; La Traviata, también de Verdi, en Salzburgo; El elixir de amor, en el MET y Salzburgo. También La Bohème en versión película, un especial del italiano Luciano Pavarotti.
Con 80 años cumplidos el último noviembre, a De Pablo, autor de decenas de libros, docente de diferentes casas del altos estudios y doctor honoris causa de la Ucema, en varios de los encuentros se suman otros economistas, como Miguel Boggiano, cuyo hermano, Pablo, director de orquesta y conocedor del fanatismo del mandatario por la ópera, fue este miércoles al EXCCK, hoy Palacio Libertad, donde el mandatario dio un discurso por el Día del Holocausto, para entregarle una serie de DVD. Por las características del evento no pudo hacerlo, pero en los próximas días le llegarán al presidente: Nabucco y Aida, dos de sus favoritas.
Cuando están a solas, Milei y De Pablo, las charlas son “al hueso” en alusión a la profundidad que toman al ahondar en economía. “Juan Carlos habló y reportó desde la segunda mitad del siglo XX para acá a todos los presidentes del Banco Central y ministros de Economía. Su experiencia es insuperable y la transmite”, detallan cerca del mandatario, quien tiene por De Pablo (que en noviembre pasado cumplió 80 años) un afecto entrañable.
También se sumó en algunas oportunidades desde que comenzó la costumbre, poco después de la llegada de Milei a Olivos, Claudio Zuchovicki, un especialista en finanzas que está desde siempre alejado de cualquier enrolamiento político específico. Solo habla cuando se lo piden. También el consultor Juan Mayol, de la empresa Opinaia, es otra de las voces que respeta el mandatario. Algunos periodistas, según completan testigos de esos domingos, son parte de la mesa. Otro economista que suele sumarse es Demian Reidel, exvicepresidente del Banco Central y actual titular del consejo de asesores económicos del Presidente. Ramiro Castiñeira, su compañero en ese equipo, pasó también por Olivos, y los registros de la quintan tienen varias veces anotado el nombre de Alberto Benegas Lynch. “Actividades recreativas”. Así las definen puertas adentro de la residencia oficial, a esos momentos de distensión en los que Milei parece exhibirse más relajado.
Este espacio se convirtió en un ámbito de intercambio de ideas entre amigos que, con el respeto que les genera la banda y el bastón, pueden a veces marcarle objeciones al Presidente. Invita Javier Milei en persona. La conversación no tiene agenda y dura casi cinco horas. En Olivos se habla de todo, desde puntos de vista distintos. Milei interviene, pero también escucha. Todos se prometen nunca jamás contar qué se conversa allí adentro. El Presidente no cansa. Cuando la concurrencia es amplia, 40 minutos alcanzan.
Las tardes musicales de domingo en la Quinta de Olivos ya forman parte de la agenda cotidiana del Presidente y tienen efectos en la conformación del proceso de decisión de Javier Milei. Allí emerge un Milei distinto al hiperdefensivo de las redes sociales y de los discursos públicos, una armadura común que usan los agentes de la política.
Las reuniones en Olivos están envueltas en un clima entre constructivo y catártico, con referencias a la casta y a la prensa, por ejemplo. Es un ámbito donde el Presidente acepta tirones de oreja amistosos; es decir, críticas constructivas a decisiones que su Gobierno toma. Una de las últimas: casi todos lo que pasan por ahí le señalaron la inconveniencia de ir abiertamente en contra de las universidades en el marco de la pelea por reducir el déficit presupuestario.
El jefe libertario generó un método de consulta que tiene similitudes lejanas con el de Néstor Kirchner, luego heredado por Cristina Kirchner. El expresidente salteaba cualquier verticalidad para consultarle sobre un tema específico a un funcionario de poca jerarquía. Son cosas que hacían enojar a los ministros. Lo sabe Julio De Vido, quien sufría la cercanía de su jefe, Kirchner, con José López, el secretario de Obras Públicas que debía reportarle. Sería una exageración encontrar mayores coincidencias. No sólo porque Milei muestra un sentido musical distinto en sus encuentros privados, sino porque el tono y la intención es también diferente.
El ritual con Espert y Rozitchner
Otro de los encuentros que mantiene fijo el líder libertario es con el también economista y diputado nacional, José Luis Espert. Desde este verano, todos los martes almuerzan juntos. En general lo hacen en Casa Rosada, pero en ocasiones como este último martes, en el que Milei acababa de volver de viaje se vieron en Olivos. “A rajatabla”, definen con contundencia para hablar de cómo se cumple el rito. Comen “lo que hay”, pero donde no hay variaciones es en los temas: hablan de economía y política. Espert y Milei son amigos desde hace más de una década, y aunque pasaron tiempo enemistados, el vínculo resurgió con mucha fuerza a fines del año pasado. Hoy Espert se siente reivindicado por el Presidente, no solo porque lo eligió para presidir la estratégica comisión de Presupuesto y Hacienda, sino porque lo invitó a ser el presentador de su nuevo libro en el Luna Park.
Otro economista que Milei recibe seguido en Olivos es Federico Sturzenegger, titular de la Unidad Transitoria para la Desregulación de la Economía. Junto a Reidel, Milei delinea el trabajo del consejo en el que también está Boggiano, y con Sturzenegger suelen abordar las reformas que consideran necesarias para avanzar en los cambios que proyecta el mandatario para los próximos años de gestión.
En el último tiempo, Milei también comenzó otra serie de encuentros que ya se transformaron en rituales. Jueves por medio almuerza, en la sede de Gobierno, con el filósofo y exasesor de Mauricio Macri Alejandro Rozitchner. La filosofía se sumó a los intereses del mandatario dos años atrás y cada vez lo profundizó más. Tal es la fascinación que este jueves, como no podía almorzar porque tenía prevista una entrevista agendada, decidió adelantar el encuentro a desayuno.
Entre las costumbres que el mandatario armó en estos cinco meses de gestión también están las caminatas que realiza por el parque de Olivos, con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Y con su hermana menor, y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Las 30 hectáreas de Olivos son testigo de esos circuitos en los que el mandatario habla exclusivamente sobre temas de gestión. Pettovello concentra bajo su cartera las secretarías de Educación, Trabajo, Cultura y Desarrollo Social. “Está sentada sobre un volcán”, graficó uno de sus pares. Cuando terminan ese circuito de caminata, Pettovello se retira a la casa de huéspedes a descansar, en lo que es una de las áreas que se remodelaron poco antes de la mudanza del presidente. El esquema se repite una o dos veces por semana “dependiendo de las circunstancias”, de la escena política.
Los domingos a las 20 Milei recibe a De Pablo en el área de Jefatura de la residencia
El Presidente también se reúne regularmente con Espert y con el filósofo Rozitchner

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Giordano. “No hay razón para que se reactive la economía con estas condiciones”
El exjefe de la Anses y titular del Ieral cree que la sostenibilidad del ajuste fiscal y la baja de la inflación dependen de que Milei logre la sanción de reformas; alerta sobre las fallas de la gestión
Texto Matías MorenoOsvaldo Giordano ve aspectos positivos y negativos en la gestión de Milei
Osvaldo Giordano tuvo un paso fugaz por el gobierno de Javier Milei. Fue el jefe de la Anses hasta febrero, cuando el fracaso legislativo de la ley ómnibus hizo enfurecer al Presidente, quien lo desplazó después de tildarlo de “traidor”. Tras ser eyectado de su cargo, Giordano, exministro de Finanzas de Juan Schiaretti, regresó a Córdoba, donde recaló como titular del Ieral, de la Fundación Mediterránea, el think tank ligado a Domingo Cavallo. Alejado del mundo libertario, Giordano detecta aciertos y errores del plan del Gobierno. Le inquietan los efectos del clima recesivo y, ante todo, alerta sobre la falta de capacidad para instrumentar medidas. “Hay que acelerar las reformas, no la devaluación”, remarca.
–¿Detecta más aspectos positivos que señales alarmantes cuando analiza los datos sobre la situación económica?
–Lo más rápido que se vio fue el golpe inflacionario, la licuación de ingresos a niveles incluso más bajos que en 2002, y eso naturalmente repercutió en el nivel de actividad económica. Los indicadores de marzo confirmaron una fuerte caída de la actividad. Y ese es el dato más negativo. El aspecto más positivo o alentador es que por primera vez se ha instalado con suma convicción la necesidad de tener cuentas públicas equilibradas, algo inédito para la Argentina, que tiene más de medio siglo de déficit fiscal permanente.
–Milei repite que la inflación “caerá como un piano”. ¿La tendencia se va a consolidar o costará reducir la tasa del 6% o 7%, como pronosticó Cavallo?
–Está claro que la inflación baja y se reduce, probablemente, más de lo que esperábamos al principio. El logro es significativo en ese aspecto. A futuro hay dudas respecto a que esto se pueda mantener y, sobre todo, que se pueda reactivar la economía, porque no es solo una cuestión de bajar la inflación, sino la necesidad de salir rápido de esta recesión o depresión económica. En ese punto entran las dudas que se extienden a la sostenibilidad del equilibrio fiscal, porque éste se ha logrado con procedimientos muy rudimentarios, mucha licuación y postergación de gastos. Eso no le quita mérito, pero señala un alerta respecto a la sostenibilidad.
–¿Necesita reformas para que el ajuste fiscal sea exitoso?
–Para darles sostenibilidad al equilibrio fiscal, a la baja de la inflación y, sobre todo, lograr una reactivación lo más rápido posible, es decisivo e imprescindible el proceso de reformas. El Gobierno ha planteado muy bien los temas –si uno lee el Pacto de Mayo, ahí estaría todo o gran parte de lo necesario–, pero muestra debilidades a la hora de implementar las transformaciones.
–¿Se refiere a la falta de capacidad política del Gobierno?
–Hay tanto debilidades políticas, porque este es un gobierno con poco peso, en el Congreso y en las provincias, pero también debilidades de implementación. Es decir, cómo llevar a la práctica esas reformas. Y ahí se define todo y se juega nuestro futuro. Muchos ponen énfasis en la política cambiaria, en el cepo o en cuestiones coyunturales, pero la clave está en acelerar ese proceso de reformas.
–¿Cuál será el motor de la recuperación si Milei nunca apelaría al gasto? ¿Las inversiones?
–Claro. Imagine un escenario en el que haya una profunda reforma tributaria, laboral y previsional que le dé sostenibilidad a la cuenta pública, y tengamos una integración inteligente en el mundo. Todo eso hará que cambien los incentivos para invertir, generar empleo y mejorar los ingresos. Así la reactivación se dará por todos lados.
–¿Mientras logra ese paquete de reformas, que se demora en el Senado, y se firma el Pacto de Mayo, el país se encamina a una recesión prolongada?
–No hay razón por la cual se pueda reactivar la economía con las condiciones actuales. Por eso, me parece clave lo que pasa en el Congreso. Si esta ley se cayera, empezarían a generarse todas las dudas.
–¿Y Milei debería levantar el cepo para salir de la recesión? Varios economistas alertaron sobre el atraso cambiario.
–Sí, pero no creo que sea lo central. Una devaluación o eliminar el cepo o ambas cosas va a tener otros impactos negativos porque va a generar inflación, más caída de los ingresos y, probablemente, más recesión. La solución no está en el Banco Central, sino en que el Gobierno sea capaz, con el apoyo de la oposición y otros sectores, de hacer las reformas. Ahí está la clave del éxito. Hay que acelerar las reformas, no la devaluación.
–¿Milei llegó sin plan y equipos para instrumentar reformas?
–Sí. Yo creo que su gran fortaleza son las ideas claras, lo que llaman la batalla cultural. La implementación sería difícil para cualquiera, por lo tanto, se necesita un ejército muy grande en todas las áreas del Estado que precisan reformas y donde hay una enorme resistencia e intereses que te ponen en trabas. No hay un equipo compacto en el Gobierno.
–¿La marcha universitaria fue un punto de inflexión? ¿Ve una versión de Milei menos dogmática y más flexible? Concedió cambios en la ley bases.
–Sí, hay un cambio en el reconocimiento a la oposición dialoguista en Diputados. Es positivo que se haya aprendido la lección. En el tema de la marcha, creo que fue un error haber llegado a ese punto, porque con un poco de flexibilidad y pericia se podría haber evitado. Las universidades no tienen un peso relevante en el presupuesto público.
–¿Eso ocurre porque Milei se sobregira en la batalla cultural?
–No lo sé, pero un gobierno es demasiado grande y complejo como para que un grupo tan reducido de gente haga todo. Hay una falla en ese punto. Vemos que todos los días hay un funcionario que cambia. Eso te quita coherencia, capacidad de trabajo y se te escapa esta tortuga, como la de las universidades.
–¿El accidente de trenes en Palermo es un llamado de atención al Gobierno en su idea de desmantelar el Estado?
–Cuando estás en el Estado, hay un estrés permanente, porque uno no sabe dónde te puede aparecer un problema. Es inevitable que te pase, pero mientras más débil sos vos en la conducción o menos equipo tenés, más expuesto estás.
–Martín Lousteau dijo que el RIGI es demasiado generoso y alertó sobre los beneficios fiscales que ofrece a las empresas extranjeras. ¿Concuerda con él?
–Como principio general, es mucho mejor tener reglas generales iguales para todo el mundo que regímenes especiales. Ahora, seamos sinceros: tampoco es la primera vez que en la Argentina hay un tratamiento especial. Están desde la industria del conocimiento o los regímenes de promoción industrial.
–¿Milei debería atacar los regímenes que benefician a Tierra del Fuego o a Mercado Libre?
–Como principio general habría que tender a eso.
–¿El RIGI puede dañar la industria nacional?
–Puede ser, pero también hay encadenamientos que lo pueden favorecer. Es tan difícil saber qué proyectos van a entrar y cómo se van a configurar. Yo no me animaría a decir si en ese sentido va a jugar en contra o a favor.
–¿Respalda la reforma previsional que hizo Milei vía DNU?
–Un DNU no es una buena opción. Además, tiene un empalme con la vieja fórmula que no es bueno. Es decir, hay un montón de aspectos de vulnerabilidad que llevan a agravar un problema endémico en la Anses, que son los juicios. Ese decreto es muy riesgoso, así que sería bueno que el Congreso rectifique eso.
–Milei dice que la carga del ajuste recayó sobre la política, no sobre los jubilados. ¿Es relato?
–Dentro de la baja del gasto, prácticamente el 40% de esa reducción la explican las jubilaciones. Después, en orden de importancia, aparecen los subsidios, inversiones y transferencias a las provincias.
–¿Ese superávit es un poco ficticio? Hay un conflicto con Cammesa por la deuda.
–Sin sacarle mérito e importancia al superávit, aparecen todos estos “peros”. Por eso, lo central son las reformas para que el gasto, además de más justo y equitativo, sea más sostenible, tanto desde el punto de vista financiero como social.
–Milei reculó con obras sociales y posterga subas de tarifas, ¿son muestras de que hay menos tolerancia social al ajuste?
–Me parece que sí. Ante los buenos resultados fiscales, pueden flexibilizar algunas cosas
–¿Ceder ante la presión se puede convertir en un problema para el Gobierno? Eso ocurrió con Raúl Alfonsín y el plan Austral.
–Si no aceleran las reformas, van a tener que ceder más temprano que tarde. O ceden por la presión social o porque las eléctricas le meten un amparo en la Justicia, o porque va a tener que hacer inversiones porque ya no se puede transitar la ruta y el bache es demasiado grande. Esto no se resuelve poniéndose más duro y diciendo “no” a todo el mundo, sino buscando una manera alternativa de ordenar el Estado.
–¿La Anses y PAMI siguen siendo fuentes de poder para repartir cargos y comprar lealtades?
–Honestamente, no sé qué está pasando. Nosotros hicimos una baja de unos 500 cargos. Nuestra estrategia era hacer una reducción de gasto importante. No le veo valor político a esto de estar repartiendo cargos y dañar mucho el Estado. Es lo que siempre se hizo y así no fue.
–Antes de irse del Gobierno, detectó el caso de los seguros. ¿Esas estructuras siguen funcionando en el gobierno?
–Nosotros lo que hicimos fue suspender y no renovar el seguro, que estaba ahí y que llamaba la atención, por el volumen de recursos que implicaba. Había alternativas que visiblemente eran más económicas. Y de eso está lleno el Estado. Va a llevar tiempo evaluar cuánto se avanzó en corregir esas deficiencias.
–En el Pacto de Mayo, Milei propone rediscutir la coparticipación federal y la reducción del gasto público en torno al 25% del PBI. ¿Eso es practicable?
–Yo creo que es viable y, sobre todo, en el caso de la coparticipación es imprescindible, porque el régimen actual es muy perverso. Es un tremendo desafío y hay que tener una buena estrategia. Ahora no creo que esa baja del gasto se pueda hacer con este régimen de coparticipación o este sistema tributario, que es otro punto que está en el Pacto de Mayo.
–Milei cortó las transferencias discrecionales y la obra pública. ¿Esas medidas también son sostenibles sin reformas?
–Es un universo heterogéneo. Hay otras transferencias no automáticas que están pautadas por leyes, como las cajas no transferidas. El Gobierno está violando una ley. Hay juicios que la Nación va a perder. Por lo tanto, hay cosas que son insostenibles porque son ilegales.
–Respecto de la Justicia, ¿le llama la atención que Milei haya nominado a Ariel Lijo para la Corte o es parte de una estrategia?
–Sí. Me llamó la atención que propusiera a Lijo e, incluso, el tema de la cuestión de género, es decir, no respetar cosas más o menos básicas y que generan más trabas.
–¿Le preocupan las agresiones del Presidente ante las críticas del Congreso o el periodismo?
–Sí, yo lo sufrí en mi cargo. Hay gente más impulsiva. El problema es que cuando sos presidente deberías tener algún mecanismo de control de esos impulsos. Es peligroso y genera daños, porque te tira dos pasos para atrás y te complica para avanzar en lo importante.


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