Villarruel quiere revisar los nombramientos de Cristina Kirchner y choca con los gremios
El sindicato legislativo no quiere sumarse a la comisión creada para analizar las contrataciones
Gustavo Ybarra
La vicepresidente y titular del Senado, Victoria Villarruel
Tras seis meses de convivencia pacífica, la gestión de Victoria Villarruel al frente del Senado sufrió su primer cortocircuito con los gremios con representación en el Congreso, que el último miércoles decidieron darle la espalda y no participaron de la comisión especial creada por la vicepresidenta con la intención de realizar un “análisis integral de los recursos humanos” y revisar los nombramientos de los dos últimos años de Cristina Kirchner al frente de la Cámara alta.
La situación llegó al extremo de que la Asociación del Personal Legislativo (APL), el gremio mayoritario en el Congreso y que conduce Norberto Di Próspero, presentó una impugnación formal contra el decreto firmado por Villarruel, por considerar que la decisión de revisar nombramientos en la planta de personal viola lo establecido por la ley 24.600, el estatuto de los empleado del Congreso.
Aunque no hicieron presentaciones legales, también decidieron vaciar la primera reunión de la denominada Comisión de Análisis de la Dotación (CAD) los representantes de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que envió una nota a la secretaria Administrativa, María Laura Izzo, anunciando su negativa a integrar el organismo; y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que no respondió a la convocatoria.
Fuentes de la vicepresidencia informaron que la presentación de APL fue derivada al departamento de jurídicos para elaborar una respuesta, pero dejaron en claro que la ausencia de los gremios no entorpecerá la depuración del padrón de empleados de la Cámara alta.
De hecho, los representantes de la gestión Villarruel tomaron la decisión de pedirle a los responsables de las áreas donde fueron designados que informen la situación de esos empleados. “Nosotros no queremos despedir gente a mansalva, la idea es dejar afuera a los ñoquis; si trabajan, no tienen nada que temer”, afirman.
Citan como ejemplo algunos casos encontrados en los primeros meses de gestión, algunos tan aberrantes que nadie pidió por ellos. Por ejemplo, la situación de una empleada de la orquesta que cobraba su sueldo mientras residía en Miami haciendo un curso para emprendedores. Otro caso detectado por la Secretaría Administrativa es el de una empleada a quien sus hijos le siguieron cobrando sus haberes seis meses después de su muerte.
Nombramientos kirchneristas
Villarruel apunta a revisar una serie de cuatro decretos firmados por Cristina Kirchner entre 2022 y 2023 y que designaron en planta permanente a secretarios privados de la exvicepresidenta, militantes de La Cámpora y allegados de los senadores kirchneristas.
Reveló aquella maniobra a pesar de que la secretaria administrativa de aquel entonces, María Luz Alonso, se negó a mostrar la información oficial.
Entre los beneficiados se destacaban Gabriel Graves, uno de los secretarios privados de la entonces vicepresidenta y hermano de un dirigente de La Cámpora, Rafael Graves.
La colonización kirchnerista, con la anuencia de los gremios, también se extendió al área parlamentaria, ubicando a militantes de La Cámpora en secretarías de comisión, en algunos casos sin que cumplan con los requisitos de idoneidad.
La actual gestión logró desplazara tres secretarios designados entre julio y agosto del año pasado en comisiones que la exvicepresidenta mantuvo cerradas los últimos dos años.
En esta lista se encuentra Camila Belmont y Romina Verón, designadas secretarias de las comisiones de Derechos y Garantías y de Sistemas, Medios y Libertad de Expresión. Para conseguir las vacantes, el kirchnerismo sometió a presión a sus antecesores en el cargo, Nancy Villalba y Ricardo Porto, obligándolos a retirarse.
Verón llegó al cargo de secretario sin título universitario, igual que Facundo Ávila, que fue designado secretario de la Comisión de Seguridad Interior en un trámite que lo llevó de la Dirección de Seguridad y Control a convertirse en el responsable técnico de una comisión.
También las comisiones bicamerales se convirtieron en refugio de kirchneristas. En esa lista figuran los nombres de Julieta Osses, herencia del paso de Gabriela Cerruti por la Comisión Bicameral de Medios de Comunicación; Eleonora Fiori, nombrada por la senadora Anabel Fernández Sagasti en la de Implementación del Código Procesal Penal. Esta última fue secretaria privada de Alonso, al igual que Maisa Nejanky, nombrada secretaria de la Comisión de Integración con la República del Brasil.
Y siguen los casos. Aldana Adavastro fue designada secretaria de la Comisión Argentino-Chilena, luego de desempeñarse en la Dirección General de Recursos Humanos a las órdenes de Miguel “Micky” Villagra, pampeano y de La Cámpora como Alonso. Camilo Cipolat, que se promociona como músico, fue nombrado en la Comisión de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones y sin tener un título universitario.
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Guadalupe Tagliaferri. “Ser oposición constructiva no es votar todo a libro cerrado”
La senadora de Pro justifica sus críticas a la Ley Bases y a la reforma fiscal que la dejaron a contramano de su bancada
Tras seis meses de convivencia pacífica, la gestión de Victoria Villarruel al frente del Senado sufrió su primer cortocircuito con los gremios con representación en el Congreso, que el último miércoles decidieron darle la espalda y no participaron de la comisión especial creada por la vicepresidenta con la intención de realizar un “análisis integral de los recursos humanos” y revisar los nombramientos de los dos últimos años de Cristina Kirchner al frente de la Cámara alta.
La situación llegó al extremo de que la Asociación del Personal Legislativo (APL), el gremio mayoritario en el Congreso y que conduce Norberto Di Próspero, presentó una impugnación formal contra el decreto firmado por Villarruel, por considerar que la decisión de revisar nombramientos en la planta de personal viola lo establecido por la ley 24.600, el estatuto de los empleado del Congreso.
Aunque no hicieron presentaciones legales, también decidieron vaciar la primera reunión de la denominada Comisión de Análisis de la Dotación (CAD) los representantes de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que envió una nota a la secretaria Administrativa, María Laura Izzo, anunciando su negativa a integrar el organismo; y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que no respondió a la convocatoria.
Fuentes de la vicepresidencia informaron que la presentación de APL fue derivada al departamento de jurídicos para elaborar una respuesta, pero dejaron en claro que la ausencia de los gremios no entorpecerá la depuración del padrón de empleados de la Cámara alta.
De hecho, los representantes de la gestión Villarruel tomaron la decisión de pedirle a los responsables de las áreas donde fueron designados que informen la situación de esos empleados. “Nosotros no queremos despedir gente a mansalva, la idea es dejar afuera a los ñoquis; si trabajan, no tienen nada que temer”, afirman.
Citan como ejemplo algunos casos encontrados en los primeros meses de gestión, algunos tan aberrantes que nadie pidió por ellos. Por ejemplo, la situación de una empleada de la orquesta que cobraba su sueldo mientras residía en Miami haciendo un curso para emprendedores. Otro caso detectado por la Secretaría Administrativa es el de una empleada a quien sus hijos le siguieron cobrando sus haberes seis meses después de su muerte.
Nombramientos kirchneristas
Villarruel apunta a revisar una serie de cuatro decretos firmados por Cristina Kirchner entre 2022 y 2023 y que designaron en planta permanente a secretarios privados de la exvicepresidenta, militantes de La Cámpora y allegados de los senadores kirchneristas.
Reveló aquella maniobra a pesar de que la secretaria administrativa de aquel entonces, María Luz Alonso, se negó a mostrar la información oficial.
Entre los beneficiados se destacaban Gabriel Graves, uno de los secretarios privados de la entonces vicepresidenta y hermano de un dirigente de La Cámpora, Rafael Graves.
La colonización kirchnerista, con la anuencia de los gremios, también se extendió al área parlamentaria, ubicando a militantes de La Cámpora en secretarías de comisión, en algunos casos sin que cumplan con los requisitos de idoneidad.
La actual gestión logró desplazara tres secretarios designados entre julio y agosto del año pasado en comisiones que la exvicepresidenta mantuvo cerradas los últimos dos años.
En esta lista se encuentra Camila Belmont y Romina Verón, designadas secretarias de las comisiones de Derechos y Garantías y de Sistemas, Medios y Libertad de Expresión. Para conseguir las vacantes, el kirchnerismo sometió a presión a sus antecesores en el cargo, Nancy Villalba y Ricardo Porto, obligándolos a retirarse.
Verón llegó al cargo de secretario sin título universitario, igual que Facundo Ávila, que fue designado secretario de la Comisión de Seguridad Interior en un trámite que lo llevó de la Dirección de Seguridad y Control a convertirse en el responsable técnico de una comisión.
También las comisiones bicamerales se convirtieron en refugio de kirchneristas. En esa lista figuran los nombres de Julieta Osses, herencia del paso de Gabriela Cerruti por la Comisión Bicameral de Medios de Comunicación; Eleonora Fiori, nombrada por la senadora Anabel Fernández Sagasti en la de Implementación del Código Procesal Penal. Esta última fue secretaria privada de Alonso, al igual que Maisa Nejanky, nombrada secretaria de la Comisión de Integración con la República del Brasil.
Y siguen los casos. Aldana Adavastro fue designada secretaria de la Comisión Argentino-Chilena, luego de desempeñarse en la Dirección General de Recursos Humanos a las órdenes de Miguel “Micky” Villagra, pampeano y de La Cámpora como Alonso. Camilo Cipolat, que se promociona como músico, fue nombrado en la Comisión de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones y sin tener un título universitario.
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Guadalupe Tagliaferri. “Ser oposición constructiva no es votar todo a libro cerrado”
La senadora de Pro justifica sus críticas a la Ley Bases y a la reforma fiscal que la dejaron a contramano de su bancada
Gustavo Ybarra
La senadora Guadalupe Tagliaferri (Pro-Capital) asegura que quiere darle al gobierno de Javier Milei las herramientas que necesita para gobernar y se diferencia del kirchnerismo al afirmar que no tiene una postura obstruccionista. Sin embargo, reivindica sus críticas a los proyectos del Poder Ejecutivo en aquellos puntos que considera perniciosos, como el permiso para blanquear bienes en manos de testaferros o que las nuevas grandes inversiones tengan ventajas que, a su entender, perjudicarían a la industria nacional.
En un reportaje con la nacion, la legisladora afirmó que sigue defendiendo los mismos valores que sostuvieron Pro y Juntos por el Cambio en su oposición al kirchnerismo y asegura que sus planteos son “para las hacer las cosas un poquito mejor” cuando se le recuerda que es la única senadora de Pro que pidió cambios a los proyectos del Poder Ejecutivo.
–Ha sido una de las más activas pidiendo cambios a los proyectos del Poder Ejecutivo. ¿Por qué?
–Estoy convencida de que la Argentina necesita las herramientas y que hay que dárselas al Poder Ejecutivo. Pero yo no soy oficialismo, soy de un partido de oposición constructiva, y eso significa hacer aportes para mejorar cosas, no significa votar a libro cerrado. Por lo general eso lo hacen los senadores que son parte del oficialismo: se callan la boca, no dan el debate. Entonces, es lógico que plantee las cosas que se pueden mejorar, que en mi caso tiene que ver con los valores y la coherencia de siempre.
–Entiendo por esto que no quiere rechazar la ley.
–En absoluto. Toda vez que no estemos blanqueando testaferros. No es que esté en contra de todo el blanqueo. Siempre estuvimos en contra de los testaferros, los del kirchnerismo y de cualquier ley. Entonces, yo tengo una coherencia. Significa que esté en contra del blanqueo, no. Significa que estoy en contra de los testaferros.
–¿Que otros temas cuestiona del régimen de incentivo a la grandes inversiones?
–El RIGI tiene algunas cuestiones, reconocidas por los funcionarios del Poder Ejecutivo, como la contradicción entre si una ley puede estar por encima de las normativas provinciales, la cuestión de que no deja ningún tipo de cadena de valor, que es muy generoso en las excepciones. Hay cuestiones, como las rupturas de los contratos y las concesiones que, en algunos casos, puede hacerse de una forma poco seria y terminar con los juicios que hoy tenemos por YPF por culpa del kirchnerismo. Hoy ese temor pasa con Cammesa. Ahí hay un ruido.
–¿En qué caso concreto puede ser perjudicial el RIGI?
–El RIGI genera un mecanismo de libre acceso al mercado de cambios, libertad de exportación y de importación y de tránsito de todos los insumos que se requieran. Son inversiones multimillonarias que a partir del año tres pueden retirar el 100% de sus ganancias. Pueden exportar el 100% de lo que produzcan, como el gas licuado o la minería. Podemos establecer que eso es bueno, pero el tema es que esas exportaciones no tienen retenciones ni obliga o fortalecer la cadena de valor que hay en la Argentina, sea de la metalmecánica, de un camión, de un montacarga, del acero o de las telecomunicaciones. Por ejemplo, una empresa que se trae sus propios camiones no tiene que pagar ningún tipo de tasa de exportación. ¿Por qué le van a comprar el camión a un productor argentino que va a ser más caro porque tiene sobre sí dificultad para el acceso al mercado de cambios, para importar, tiene componentes en su producto que son importados y por los que tiene que pagar impuesto PAIS y demás? Obvio que va a ser más competitivo el otro.
–¿Qué cambios propone para el blanqueo?
–Creo que no pueden blanquear las personas que blanquearon hace tres años, sino es un ¡viva la pepa! No podés ingresar a un blanqueo que es muy generoso, con penalidad cero y que no tiene tope. El proyecto dice que tenés que dejar la plata un año y ocho meses; eso es pan para hoy y hambre para mañana. No deberían poder blanquear familiares directos y habría que impedir que accedan funcionarios de los últimos dos gobiernos para hacerlo serio.
–¿Y lo de los testaferros?
–No veo ninguna razón que justifique que podemos definir que podés blanquear un departamento que no está a tu nombre y decir que es tuyo y pagar impuestos. Eso es la figura del testaferro, me la dibujes como me la dibujes. Y donde yo estuve parada históricamente, no nos gustan los testaferros, estamos en contra. Se lo criticamos a Cristina, se lo vamos a criticar a la ley. No cambio mi forma de pensar porque la gente eligió a Milei con esperanza.
–Por estos cuestionamientos quedó a contramano de su bloque, que decidió apoyar sin cambios los proyectos.
–Estoy planteando la posibilidad de hacer las cosas un poquito mejor, con mayor sustentabilidad y pensando en el desarrollo de un país. Insisto, soy oposición constructiva, y las oposiciones constructivas no votamos a libro cerrado sin ningún tipo de intercambio de opinión.
–¿Esta postura crítica y diferente a su bloque tiene que ver con su alineamiento con Horacio Rodríguez Larreta?
–Horacio no vota en el Senado. No comparto una mirada de un Pro que vota a libro cerrado, que se dice oposición y que no alza la voz si algo le parece mal. A mí me cuesta creer que Pro esté de acuerdo con que se blanqueen testaferros.
–Pero todo Pro lo votó en Diputados y cinco de sus seis senadores coinciden en no pedir modificaciones.
–Vos tenés dos lugares. Si te callás la boca y acompañas todo, es lo que hacen los dirigentes oficialistas. Los que critican todo, todo, son el kirchnerismo. Yo no soy ninguna de las dos cosas. Diputados trabajó un montón y en Senado podemos seguir mejorando. Tengo la coherencia de creer en el desarrollo de un país, en defender la industria local, creo en la educación y en que no podés dejar a los jubilados a la buena de Dios.
–¿Qué tiempo considera razonable para que los proyectos lleguen al recinto?
–Uno no puede estar dilatando esta conversación. Ahora (el proyecto) llegó el viernes; empezamos a conversar el martes. La semana que viene vendrán algunos expositores. El Gobierno ha manifestado que tiene la voluntad de buscar redacciones felices en algunas cuestiones. Bueno, le toca acercar posiciones y se tratará. No creo que eso sea una cuestión de mucho tiempo. Pero nadie puede dictaminar en 24 horas a libro cerrado.
–Si sus propuestas no son atendidas, ¿cómo votaría?
–Hay que ser muy cauteloso con ese tipo de definiciones taxativas; no es el lugar donde yo estoy parada. Si planteo que quiero conversaciones, me parece que esas definiciones de blanco o negro no ayudan. Soy optimista, continuamos con las plenarias la semana que viene, vi voluntad de los funcionarios de hacer doble clic en aquellos temas que fueron planteados. Yo quiero enfocarme en esa posibilidad antes de plantarme sino se hace lo que quiero.
La senadora Guadalupe Tagliaferri (Pro-Capital) asegura que quiere darle al gobierno de Javier Milei las herramientas que necesita para gobernar y se diferencia del kirchnerismo al afirmar que no tiene una postura obstruccionista. Sin embargo, reivindica sus críticas a los proyectos del Poder Ejecutivo en aquellos puntos que considera perniciosos, como el permiso para blanquear bienes en manos de testaferros o que las nuevas grandes inversiones tengan ventajas que, a su entender, perjudicarían a la industria nacional.
En un reportaje con la nacion, la legisladora afirmó que sigue defendiendo los mismos valores que sostuvieron Pro y Juntos por el Cambio en su oposición al kirchnerismo y asegura que sus planteos son “para las hacer las cosas un poquito mejor” cuando se le recuerda que es la única senadora de Pro que pidió cambios a los proyectos del Poder Ejecutivo.
–Ha sido una de las más activas pidiendo cambios a los proyectos del Poder Ejecutivo. ¿Por qué?
–Estoy convencida de que la Argentina necesita las herramientas y que hay que dárselas al Poder Ejecutivo. Pero yo no soy oficialismo, soy de un partido de oposición constructiva, y eso significa hacer aportes para mejorar cosas, no significa votar a libro cerrado. Por lo general eso lo hacen los senadores que son parte del oficialismo: se callan la boca, no dan el debate. Entonces, es lógico que plantee las cosas que se pueden mejorar, que en mi caso tiene que ver con los valores y la coherencia de siempre.
–Entiendo por esto que no quiere rechazar la ley.
–En absoluto. Toda vez que no estemos blanqueando testaferros. No es que esté en contra de todo el blanqueo. Siempre estuvimos en contra de los testaferros, los del kirchnerismo y de cualquier ley. Entonces, yo tengo una coherencia. Significa que esté en contra del blanqueo, no. Significa que estoy en contra de los testaferros.
–¿Que otros temas cuestiona del régimen de incentivo a la grandes inversiones?
–El RIGI tiene algunas cuestiones, reconocidas por los funcionarios del Poder Ejecutivo, como la contradicción entre si una ley puede estar por encima de las normativas provinciales, la cuestión de que no deja ningún tipo de cadena de valor, que es muy generoso en las excepciones. Hay cuestiones, como las rupturas de los contratos y las concesiones que, en algunos casos, puede hacerse de una forma poco seria y terminar con los juicios que hoy tenemos por YPF por culpa del kirchnerismo. Hoy ese temor pasa con Cammesa. Ahí hay un ruido.
–¿En qué caso concreto puede ser perjudicial el RIGI?
–El RIGI genera un mecanismo de libre acceso al mercado de cambios, libertad de exportación y de importación y de tránsito de todos los insumos que se requieran. Son inversiones multimillonarias que a partir del año tres pueden retirar el 100% de sus ganancias. Pueden exportar el 100% de lo que produzcan, como el gas licuado o la minería. Podemos establecer que eso es bueno, pero el tema es que esas exportaciones no tienen retenciones ni obliga o fortalecer la cadena de valor que hay en la Argentina, sea de la metalmecánica, de un camión, de un montacarga, del acero o de las telecomunicaciones. Por ejemplo, una empresa que se trae sus propios camiones no tiene que pagar ningún tipo de tasa de exportación. ¿Por qué le van a comprar el camión a un productor argentino que va a ser más caro porque tiene sobre sí dificultad para el acceso al mercado de cambios, para importar, tiene componentes en su producto que son importados y por los que tiene que pagar impuesto PAIS y demás? Obvio que va a ser más competitivo el otro.
–¿Qué cambios propone para el blanqueo?
–Creo que no pueden blanquear las personas que blanquearon hace tres años, sino es un ¡viva la pepa! No podés ingresar a un blanqueo que es muy generoso, con penalidad cero y que no tiene tope. El proyecto dice que tenés que dejar la plata un año y ocho meses; eso es pan para hoy y hambre para mañana. No deberían poder blanquear familiares directos y habría que impedir que accedan funcionarios de los últimos dos gobiernos para hacerlo serio.
–¿Y lo de los testaferros?
–No veo ninguna razón que justifique que podemos definir que podés blanquear un departamento que no está a tu nombre y decir que es tuyo y pagar impuestos. Eso es la figura del testaferro, me la dibujes como me la dibujes. Y donde yo estuve parada históricamente, no nos gustan los testaferros, estamos en contra. Se lo criticamos a Cristina, se lo vamos a criticar a la ley. No cambio mi forma de pensar porque la gente eligió a Milei con esperanza.
–Por estos cuestionamientos quedó a contramano de su bloque, que decidió apoyar sin cambios los proyectos.
–Estoy planteando la posibilidad de hacer las cosas un poquito mejor, con mayor sustentabilidad y pensando en el desarrollo de un país. Insisto, soy oposición constructiva, y las oposiciones constructivas no votamos a libro cerrado sin ningún tipo de intercambio de opinión.
–¿Esta postura crítica y diferente a su bloque tiene que ver con su alineamiento con Horacio Rodríguez Larreta?
–Horacio no vota en el Senado. No comparto una mirada de un Pro que vota a libro cerrado, que se dice oposición y que no alza la voz si algo le parece mal. A mí me cuesta creer que Pro esté de acuerdo con que se blanqueen testaferros.
–Pero todo Pro lo votó en Diputados y cinco de sus seis senadores coinciden en no pedir modificaciones.
–Vos tenés dos lugares. Si te callás la boca y acompañas todo, es lo que hacen los dirigentes oficialistas. Los que critican todo, todo, son el kirchnerismo. Yo no soy ninguna de las dos cosas. Diputados trabajó un montón y en Senado podemos seguir mejorando. Tengo la coherencia de creer en el desarrollo de un país, en defender la industria local, creo en la educación y en que no podés dejar a los jubilados a la buena de Dios.
–¿Qué tiempo considera razonable para que los proyectos lleguen al recinto?
–Uno no puede estar dilatando esta conversación. Ahora (el proyecto) llegó el viernes; empezamos a conversar el martes. La semana que viene vendrán algunos expositores. El Gobierno ha manifestado que tiene la voluntad de buscar redacciones felices en algunas cuestiones. Bueno, le toca acercar posiciones y se tratará. No creo que eso sea una cuestión de mucho tiempo. Pero nadie puede dictaminar en 24 horas a libro cerrado.
–Si sus propuestas no son atendidas, ¿cómo votaría?
–Hay que ser muy cauteloso con ese tipo de definiciones taxativas; no es el lugar donde yo estoy parada. Si planteo que quiero conversaciones, me parece que esas definiciones de blanco o negro no ayudan. Soy optimista, continuamos con las plenarias la semana que viene, vi voluntad de los funcionarios de hacer doble clic en aquellos temas que fueron planteados. Yo quiero enfocarme en esa posibilidad antes de plantarme sino se hace lo que quiero.
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