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jueves, 5 de julio de 2018

ACV...ANTES....DURANTE Y DESPUÉS

Reinventarse después de un ACV: el ingeniero industrial que le dejó paso al estudiante de psicologíaImagen relacionada

Hacía quince días que Augusto  (33) había vuelto de Australia. Tabla de surf en mano y muchas fotos de sus conquistas sobre las olas. Esa noche volvía de un asado con amigos, y cuando quiso meter la llave en la cerradura sintió que algo extraño le sucedía.
Las piernas comenzaron a temblarle, le costaba modular. Perdió el equilibrio, cayó al piso y empezó a vomitar. La que en ese momento era su esposa gritaba pidiendo auxilio a sus padres. Por una cuestión de cercanía, habían decidido pasar la noche allí después de la salida. Cuando su ex suegro llegó, Augusto ya tenía la mitad de la cara paralizada. El hombre actuó rápido, llamó a una ambulancia y no dudó cuando le preguntaron qué sucedía. "Está sufriendo un ACV", le dijo al servicio de Emergencias.
Efectivamente, un ataque cerebro vascular estaba en curso. A partir de ahí todos son flashes. Los gritos, el ruido de la ambulancia, el hospital. Augusto fue sometido a una intervención quirúrgica para descomprimir el edema cerebral y pasó 36 horas en coma. Los médicos les dijeron a sus padres que no tuvieran demasiadas esperanzas. No podían aventurarse a un diagnóstico certero, pero el daño había sido grave.
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Pero el menor de cuatro hermanos, deportista, ingeniero industrial y fanático de los perros, despertó. "Me acuerdo que abrí los ojos y quería tomar agua. Tenía sed, mucha sed", cuenta Augusto, café de por medio y después de haber asistido a una aplicación de toxina botulínica en los músculos de su pierna izquierda, como parte de una rehabilitación fisioterapéutica -y multidisciplinaria- que comenzó hace cinco años, y continúa cada día.
Desde que aprendió a pararse sobre la tabla, le enseñaron que tenía dos chances: quedarse quieto y recibir el golpe o lanzarse de lleno dentro de la ola. Eligió siempre la segunda opción cada vez que estuvo en el agua, y desde el momento en que despertó del coma, jura que tomó la misma decisión. "Salí de la clínica hemipléjico, con orden de rehabilitación física, cognitiva, de fonoaudiología y con dificultad para comer", enumera Augusto, que asegura no haber perdido nunca dos de sus máximas virtudes: la responsabilidad y el humor. Cuenta que mientras estaba en observación, le mandó a su psicólogo un mensaje para cancelarle el turno. 'No voy a poder ir porque tuve un ACV', fue el aviso vía whatsapp. "No sé si escribí bien o me comí la mitad de las palabras. Pero me entendió", recuerda sonriendo.
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El ACV es la causa más frecuente de discapacidad en el mundo. Se estima que el 2% de la población adulta ha sufrido un ataque cerebrovascular y vive con secuelas de distinta magnitud. El daño motor afecta a siete de cada diez pacientes; las lesiones cognitivas aparecen en el 40 % de los casos y la depresión es un síntoma que impacta a otro 30 por ciento. Sin embargo, y así como hay una ventana de oportunidad para intervenir y reducir los daños desde que desencadena el ataque cerebral (que hoy se calcula entre cuatro y seis horas), también la hay para aprovechar al máximo la capacidad de las neuronas para recuperarse de las lesiones.
"Los primeros diez días después de un accidente cerebro vascular se observa una inducción hacia ciertos fenómenos neuroplásticos cerebrales. Es decir que si actuamos rápidamente podemos lograr una mayor recuperación. -dice el doctor Máximo Zimerman, director de neurorehabilitación del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y neurólogo invitado en el Hospital Universitario de Hamburgo, Alemania-. Sin embargo, nunca es tarde para seguir rehabilitándose. Esto de que un paciente llegue a una meseta luego de seis años y no pueda moverse de allí no es así. En tal caso, la estrategia no es la adecuada y habrá que buscar otras que le sirvan en cada etapa de su vida".
"No siempre más, es mejor"
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Aún internado, pero ya estable, Augusto comenzó con su recuperación. Quería volver a caminar. Recuperar todo lo que había perdido. Ser el Augusto antes del ACV. "Empecé a deambular solo casi de inmediato, dejé el bastón. Los primeros siete meses fueron muy intensos y me esforzaba constantemente", recuerda. Pero al tiempo que recuperaba movimientos también incorporaba malas posturas. "Hice un mal reaprendizaje en ciertas cosas, y eso no fue positivo", advierte.
Casi al año, y después de un derrotero por decenas de especialistas, conoció al kinesiólogo Santiago Gómez Argüello, que le hizo comprender que en determinadas ocasiones, los grandes esfuerzos favorecían el aumento del tono en sus músculos, la espasticidad.
"No siempre más es mejor. En una época se forzaba a los pacientes a entrenar el lado que quedaba sano, y luego se volvió a las terapias de uso forzado del lado débil, de manera de estimular al cerebro para tratar de recuperar las habilidades perdidas -agrega la neuróloga Laura Saladino, coordinadora del área de neurorehabilitación del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba)-. Se pueden generar posturas viciosas, por eso lo importante es encontrar las estrategias adecuadas para cada paciente. Es un proceso educativo. El cerebro aprende haciendo cosas, y para eso siempre necesita un estímulo. Y tener presente que cuando el daño ha sido grande, la recuperación es de por vida".
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No solamente importan los aspectos motores, refuerzan los expertos. "Un equipo de salud mental que asista al paciente, tanto como el apoyo de su familia, son fundamentales", insiste Paladino. "Tuve un entorno que fue inmejorable. También me ayudó mucho la terapia. Durante el primer año, necesitaba que me dijeran que iba a ser el de antes. Buscás todo el tiempo que alguien te diga 'quedate tranquilo, vas a poder hacer tal cosa, tal otra'. El paciente que tiene un ACV tiene la difícil tarea de hacer el duelo de sí mismo, algo para lo que no estamos preparados. Ese que eras ya no volverá nunca más. Por más que te recuperes. En estos cinco años sucedió de todo. La dirección de mi vida cambió por completo".
Augusto habla de la posibilidad de reinsertarse, de armar un nuevo rompecabezas. El matrimonio, por ejemplo, no sobrevivió al ACV. "Es difícil, te casás con una persona y de repente te devuelven otra. Y no pudimos superarlo. La vida social también es complicada, pero finalmente descubrís que tenés una capacidad de resiliencia que jamás hubieras imaginado".
Habla en estos términos, confiesa, porque el ingeniero industrial le dejó paso al estudiante de psicología, previo paso por un programa de formación de coaching ontológico. El año pasado hizo el primer año de la carrera de psicología en la Universidad Maimónides, y ahora decidió continuar en la UCA, donde se graduó como ingeniero. Vivía solo con su perro Ramón hasta hace algunos meses, cuando se agrandó la familia: novia y cuatro perros inlcuidos. Su actual pareja, Florencia  es diseñadora de indumentaria y dueña de la marca de zapatos y carteras Mulen (mulenshoes.com.ar) y, como emprendedora nata, dice Augusto, "siempre tira para adelante".
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Recuperarse a distancia
De su reciente participación en el congreso de la Organización Europea de AVC, que se realizó el mes pasado en Suecia, la doctora Maia Gómez Schneider, que trabaja en el, área de enfermedades cerebrovasculares del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Sanatorio de Los Arcos, sintetiza que "los nuevos estudios están enfocados en la telerehabilitación, la rehabilitación a distancia, a través de juegos, realidad virtual y ejercicios por computadora, que además de evitar el traslado del paciente -lo que muchas veces resulta una complicación- se demostró que por el hecho de estar en la casa, se lograba mayor número de repeticiones que en el centro".
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El gran mito en neurorehabilitación, refuerza Zimerman, es que no se puede seguir recuperándose. Aunque los expertos coinciden en que los cambios más dramáticos se consiguen durante los primeros meses, hasta el año, también subrayan que hay "ventanas" de distinta duración dependiendo del tipo de lesión y de las funciones dañadas. Más cortas para los déficits motrices y más extensas cuando se trata del lenguaje, el área cognitiva o la memoria. "Hay que trabajar y sentar objetivos. Realizables mesurables -señala Zimerman-. Pero se avanza constantemente".
Augusto siempre está dispuesto a experimentar en nuevas técnicas, tratamientos dinámicos y nuevas estrategias. "Hay médicos que me han llegado a decir que vendiera todas mis tablas porque ya no las iba a poder usar más. ¿Para qué las quería? El discurso de algunos especialistas puede llegar a ser muy frustrante, pero simplemente creo que es el propio paciente el que se pone los límites".

S. V.

miércoles, 23 de agosto de 2017

TODO SOBRE EL ACV


El cerebro: qué es y cómo detectar un ACV
En la Argentina, 15 personas por hora sufren un infarto cerebral y dos de ellas mueren; consejos para tener un cerebro sano


Este año, desde la Organización la Federación Mundial de Neurología (WFN) y la Organización Mundial contra el Accidente Cerebrovascular (WSO), escogieron como lema: "El Accidente Cerebrovascular es un ataque cerebral: debemos prevenirlo y tratarlo".
El llamado de alerta no es menor. En la actualidad, según las últimas cifras oficiales que datan del 2015, en la Argentina 15 personas por hora sufren un ACV y, de ellas, dos mueren a causa de esta patología.
Entre los que sobreviven, se estima que un 90% de los casos lo hacen con algún tipo de discapacidad, mientras que un 50% requiere ayuda de otros para desempeñarse en sus actividades de la vida cotidiana. Es la principal causa de discapacidad en adultos y sólo uno de cada diez afectados se recuperará en un 100 por ciento.


¿Qué es un ACV?
Se trata de una enfermedad que puede manifestarse de dos maneras: por la pérdida súbita del flujo sanguíneo cerebral o bien por el sangrado dentro de la cabeza. Ambas pueden producir debilidad o la muerte de las neuronas al dejarlas sin oxígeno.
Según datos del estudio INTERSTROKE, difundidos por INECO, son diez los factores de riesgo que provocan el 91% de todos los ACV en el mundo:

La hipertensión

La inactividad física

Una situación desfavorable de lípidos en la sangre

Una dieta pobre

El incremento de las medidas o de la proporción cintura-cadera

Factores psicosociales

Tabaquismo

Una alta ingesta de alcohol

Enfermedad cardíaca y diabetes



Una rápida reacción salva vidas

"Desde el momento en que se da el infarto, mueren casi 2 millones de neuronas por minuto. Es por esto que el tiempo es tan importante para mitigar sus consecuencias. Unos 15 minutos salvan mucho cerebro", destacó el Gabriel Persi, médico neurólogo especializado en enfermedades cardiovasculares e integrante del equipo médico de INEBA.
"Ante la presencia de un ACV es importante actuar de manera rápida y decisiva, derivando al paciente a un centro preparado para tratar estos pacientes. Esto se debe a que existe un margen de tres horas para instrumentar un tratamiento que cambie la sobrevida y evolución de estos pacientes", agregó el Máximo Zimerman, jefe de la clínica de Accidente Cerebrovascular de INECO.


¿Cuáles son los síntomas para saber si una persona sufre un ACV? Los signos a tener en cuenta son: trastorno en el habla, debilidad de comienzo súbito en el brazo (puede o no acompañarse con debilidad en pierna), asimetría facial, dolor de cabeza de gran intensidad, perdida de la visión de un ojo o visión borrosa.


Nueve verdades sobre los ACV
El ACV se puede dar a cualquier edad, incluso antes del nacimiento. Sin embargo, el riesgo de sufrirlo se duplica cada década desde los 55 años.
Tener hipertensión cuadriplica el riesgo de sufrir un accidente de este tipo.
Fumar duplica y hasta triplica el riesgo de un ACV tanto para el fumador como para el fumador pasivo.
Consumir entre 3 y 5 porciones de frutas y/o verduras diarias reduce en un 11% el riesgo de tener un ACV, mientras que comer 5 porciones lo reduce en un 26%.
Hacer actividad física disminuye entre un 25 y un 30% el riesgo de ACV, ya sean 150 minutos por semana de actividad moderada o 75 minutos de ejercicio intenso.
Quienes tienen trastornos del sueño como apneas obstructivas severas o incluso ronquidos son más propensos a sufrir un ACV.
El stress y la depresión son factores de riesgo de gran importancia. En Argentina, el 50% de los pacientes padecen stress y un 20%, depresión.
Vacunarse contra la gripe reduce el riesgo de ACV.
El mal estado dental aumenta la posibilidad de tener un accidente cerebro-vascular.


Consejos para "entrenar" el cerebro
Consultada , Verónica Somale, jefa del departamento de neurología cognitiva de INEBA, había detallado una serie de 5 consejos para fortalecer la memoria y cuidar el cerebro en casa.
Aprender idiomas: La estimulación a través de conocer nuevos lenguajes es muy importante porque para aprenderlos entran en juego otras zonas mucho más amplias del cerebro. Además, si las clases son grupales la parte social también ayuda.
Salir de la zona de confort: Si uno lee un libro al mes, debería leer dos o uno más complejo. Se debe crear un cerebro que tenga neuronas sanas y altamente relacionadas entre sí. Esto se logra a través de sinapsis. El cerebro crece o se enriquece cuando se lo enfrenta a situaciones que lo desafían. Esto hace que se active, desarrolle y cree redes neuronales.
El factor lúdico: ¿Sirve hacer palabras cruzadas o sudoku? "Son importantes y entretenidos, pero ayudan si se busca el desafío. Que no sean repetitivas y que cada vez sean más complejos", sostuvo la especialista. Además, hay determinados juegos como el ajedrez o el go que son de mucha estrategia, abstracción y de flexibilidad cognitiva. En ese caso, permiten activar diferentes áreas del cerebro.
Actividades fuera de lo rutinario: "Se debe tratar de desarrollar la parte del cerebro que menos hemos usado en nuestra vida. Por ejemplo, si se es un profesional que trabaja con personas y datos, se tienen menos desarrollada la parte más creativa del cerebro", detalló la experta. En ese caso, hay que ser consciente de que existe una parte del cerebro que no se ha estimulado y se deben buscar actividades manuales, creativas y artísticas que se postergaron en otra etapa de la vida y que sirven para mantener activo el cerebro.
Juegos en red: Hoy los adultos mayores también tienen acceso a la tecnología con computadoras y tablet que cuentan con programas para entrenar la memoria.