Los gobernadores del PJ y un radical se suman a la campaña del miedo
De manera orquestada, advirtieron que un triunfo de Milei atentará contra la ley de coparticipación y amenazan con no pagar sueldos
Gabriela Origlia
Massa tiene el aval de los mandatarios del norte
CÓRDOBA.– El que inició la escalada fue un dirigente radical, el gobernador jujeño, Gerardo Morales; después se sumó el peronista Raúl Jalil (Catamarca). Ambos plantearon que, de ganar el libertario Javier Milei, está en riesgo el pago de los salarios de los estatales provinciales. En las provincias del norte el empleo público, en general, está sobre la media nacional. Hay coincidencia y coordinación en la advertencia de los mandatarios, es parte de una estrategia a la que después se sumaron el riojano Ricardo Quintela, el tucumano Osvaldo Jaldo, el bonaerense Axel Kicillof y, aunque menos directamente, el santiagueño Gerardo Zamora.
Morales dejó en claro que hará lo posible por que no gane Milei, una postura que le generó inconvenientes en Juntos por el Cambio y por lo que se enfrentó abiertamente con Mauricio Macri. En el caso de los peronistas, están trabajando por Massa y fueron los primeros en agitar la “bandera del miedo” aun antes de la campaña por el precio del boleto del transporte público sin subsidios o los carteles oficialistas que marcan las diferencias entre los candidatos de Unión por la Patria (UxP) y La Libertad Avanza con conceptos como “caos, armas, venta de órganos, vouchers en educación, odia al Papa, dictadura, autoritarismo o agresividad”. Una campaña negativa a la que el oficialismo no le escatima recursos.
En los intercambios entre ellos y con el propio Massa se resolvió profundizar la idea de que una victoria libertaria terminará con la ley de coparticipación y también con los giros nacionales que van por fuera de esa norma. Sin esos fondos, sostienen, sus distritos son “inviables”. En paralelo, en sus visitas al interior, llama a construir “un nuevo pacto federal con más coparticipación y no menos”.
Son conductas coordinadas. En una reunión que la semana pasada mantuvo Quintela con dirigentes e intendentes radicales y peronistas del noroeste cordobés y de la que Massa participó de forma virtual, se habló del tema y se reconoció como uno de los ejes del sprint final de la campaña de cara al balotaje del domingo próximo.
Cada gobernador le pone, obviamente, su tinte. El tucumano Jaldo fue más allá del pago a los estatales y añadió que sin la ayuda de la Nación “las camionetas de la policía no podrán salir a hacer ronda para cuidar a la gente, no vamos a poder reponer insumos de los hospitales, no vamos a poder hacer ni siquiera diálisis para que la gente pueda estar bien”.
Quintela, el pionero
El riojano Quintela, quien ya advirtió que renunciará si gana Milei, planteó que, además de no poder pagar los salarios públicos, también “el sector privado que vive del sector público vería afectados sus intereses”. Kicillof, sostuvo que sin ley de coparticipación la provincia no podría continuar con su “plan de infraestructura, la actividad productiva y para que las escuelas y la salud se sigan mejorando”.
El santiagueño Zamora posteó en redes sociales: “Según la propuesta Libertaria (…) somos una lacra y un gasto que hay que eliminar, sacándonos la coparticipación, la obra pública y todos los derechos a nuestros habitantes. Defendamos el federalismo, defendamos nuestro futuro”.
El gobierno de Zamora, a agosto último, contaba con un plazo fijo de $43.814 millones, casi el 12% del presupuesto provincial. Con ese dinero puede afrontar dos meses del costo de las planillas salariales. El dato es de la consultora Politikon Chaco; el resto de los que plantearon el reclamo tenían, a la misma fecha, colocaciones menores que no alcanzan a cubrir una nómina salarial: Catamarca, $2343 millones; Jujuy, $3284 millones, y Tucumán, $7390 millones. Buenos Aires tenía $38.904 millones, cifra que es baja en relación con un presupuesto de $2,1 billones.
Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), a nivel nacional el 37% de los asalariados registrados está en el sector público (incluyendo todos los niveles), en Formosa ese nivel salta al 70%; en La Rioja, al 67%; en Catamarca, al 65%; en Santiago del Estero, al 61%; en Jujuy, al 59%; en Chaco, al 56%; en Misiones, al 55%; en Corrientes, al 52%, y en San Luis, al 50%.
Al tema de los salarios y las prestaciones básicas estatales, los gobernadores del Norte Grande que estuvieron muy activos todo el año y que incluyen a los radicales Morales y Gustavo Valdés, también apuntan a que hay obras para la región que dependen del financiamiento chino y que están en riesgo si Milei se impone y no se vincula más con ese país.
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Los intendentes del conurbano refuerzan la campaña massista y llevan gente a votar
Los jefes comunales del PJ prometen que repetirán el despliegue aunque ya ganaron en sus distritos
Javier Fuego Simondet
Los intendentes peronistas del Gran Buenos Aires ya se garantizaron el poder en sus distritos en octubre, con sus propias reelecciones o las victorias de sus alfiles. Incluso, Unión por la Patria sumó intendencias a su cosecha en el conurbano. Con esa batalla consumada, los jefes municipales aseguran que no le sacarán el cuerpo a un balotaje en el que no se juegan su poder. Se muestran inquietos e inseguros por sus próximos cuatro años de gobierno si resulta ganador Javier Milei (La Libertad Avanza) y, por eso, afirman que mantendrán el despliegue de campaña con recorridas casa por casa y el operativo de traslado de votantes el 19 de noviembre.
Los jefes comunales observan una definición ajustada de la elección, en la que apuestan por un triunfo amplio de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires que le permita al candidato oficialista eclipsar sus números en terrenos más hostiles, como Córdoba o Mendoza.
En la primera y la tercera sección electoral, las de mayor peso en las urnas de la provincia de Buenos Aires, se impone la incertidumbre, según deslizan los intendentes del Partido Justicialista. “Hay mucho movimiento de los intendentes del conurbano, trabajando casa por casa y repartiendo la boleta. Si no está Massa de presidente será muy difícil. Salud y educación pública son cosas que trabajamos todos los días y no las podemos hacer sin ayuda de Provincia y Nación. Aunque Provincia tampoco tiene oxígeno para esa pelea. Estamos obligados”, señala un intendente de la primera sección.
El mismo mandatario local afirma estar “tranquilo” tras ganar su distrito, pero “tratando de ayudar al candidato [por Massa]”. Consultado sobre la permanencia del habitual operativo de traslado de votantes que los intendentes realizan ante cada elección en la que se juegan su permanencia, la fuente remarca: “Hacemos todo y ponemos todo”.
“Estamos con acciones para competir en redes y con un esquema de movilización superior al del 22 de octubre. Estamos agregando circuitos [electorales], llevando la boleta en mano y hablando con los vecinos”, sostiene un jefe comunal de la zona oeste del conurbano. “Si [Massa] sale 55 a 45 en la provincia de Buenos Aires, no hay chances de que pierda. [A Milei] no le alcanzaría con Córdoba, Santa Fe y Mendoza”, calcula. “En la paridad que hay, me da la sensación de que Sergio la puede quebrar”, completa.
Si bien dan por seguro un triunfo de Massa en la primera y la tercera sección electoral, los jefes comunales muestran cautela. “En nuestro territorio, en la tercera sección daría la impresión de que gana Massa. Los encuestadores dan empate técnico y algunos me dan a Milei arriba por tres puntos, pero escucho la calle y dice que gana Massa. Tiene que sacar, aproximadamente, un 60 a 40 en la provincia”, evalúa un intendente de la zona sur.
Como sus colegas, el jefe comunal consultado en la tercera sección asevera que está realizando el mismo operativo de campaña que en las generales. “Lo estamos trabajando todos los municipios, pero no hay una bajada de línea, no hay ni materiales de campaña”, subraya para deslizar también una crítica interna. Además, indica que la elección es de “final abierto” y comenta que “están medio culposos” los intendentes que ganaron sus distritos con un nivel alto de corte de boleta a su favor y en detrimento de Massa.
Un intendente de la primera sección electoral bonaerense subraya que “se va a repetir el mismo esquema y se agrega una porción de electorado, porque se moviliza lo propio más lo que se pueda agarrar [del voto que en las elecciones generales fue] a Patricia Bullrich y [Juan] Schiaretti”. Augura que “se van a contar votos hasta el final, porque todos los balotajes de América Latina se definieron por pocos votos”.
En el operativo de campaña hay aportes de los movimientos sociales. Una fuente del sector que trabaja en La Matanza asegura que sostienen el operativo “casa por casa” para convencer a votantes de Milei y a quienes votaron en blanco, con el objetivo de sumar “100.000 votos más”. Agrega que ya están preparando su estructura de vehículos para trasladar votantes y especifica que ya tienen registrados quiénes son los que requerirán traslado, muchos de ellos, jubilados
“No eran parte del debate”
El debate entre los candidatos presidenciales Sergio Massa y Javier Milei previo al balotaje dejó a su paso varias situaciones. Una de ellas fue la ausencia de dirigentes de Juntos por el Cambio entre los invitados presentes. Guillermo Francos, asesor del libertario y eventual ministro del Interior en un gobierno de La Libertad Avanza, explicó: “Ellos no eran parte directa del debate”. Francos también criticó a Massa: “Es un político más de la politiquería y casta argentina que se cree que puede manejar los recursos del Estado”
CÓRDOBA.– El que inició la escalada fue un dirigente radical, el gobernador jujeño, Gerardo Morales; después se sumó el peronista Raúl Jalil (Catamarca). Ambos plantearon que, de ganar el libertario Javier Milei, está en riesgo el pago de los salarios de los estatales provinciales. En las provincias del norte el empleo público, en general, está sobre la media nacional. Hay coincidencia y coordinación en la advertencia de los mandatarios, es parte de una estrategia a la que después se sumaron el riojano Ricardo Quintela, el tucumano Osvaldo Jaldo, el bonaerense Axel Kicillof y, aunque menos directamente, el santiagueño Gerardo Zamora.
Morales dejó en claro que hará lo posible por que no gane Milei, una postura que le generó inconvenientes en Juntos por el Cambio y por lo que se enfrentó abiertamente con Mauricio Macri. En el caso de los peronistas, están trabajando por Massa y fueron los primeros en agitar la “bandera del miedo” aun antes de la campaña por el precio del boleto del transporte público sin subsidios o los carteles oficialistas que marcan las diferencias entre los candidatos de Unión por la Patria (UxP) y La Libertad Avanza con conceptos como “caos, armas, venta de órganos, vouchers en educación, odia al Papa, dictadura, autoritarismo o agresividad”. Una campaña negativa a la que el oficialismo no le escatima recursos.
En los intercambios entre ellos y con el propio Massa se resolvió profundizar la idea de que una victoria libertaria terminará con la ley de coparticipación y también con los giros nacionales que van por fuera de esa norma. Sin esos fondos, sostienen, sus distritos son “inviables”. En paralelo, en sus visitas al interior, llama a construir “un nuevo pacto federal con más coparticipación y no menos”.
Son conductas coordinadas. En una reunión que la semana pasada mantuvo Quintela con dirigentes e intendentes radicales y peronistas del noroeste cordobés y de la que Massa participó de forma virtual, se habló del tema y se reconoció como uno de los ejes del sprint final de la campaña de cara al balotaje del domingo próximo.
Cada gobernador le pone, obviamente, su tinte. El tucumano Jaldo fue más allá del pago a los estatales y añadió que sin la ayuda de la Nación “las camionetas de la policía no podrán salir a hacer ronda para cuidar a la gente, no vamos a poder reponer insumos de los hospitales, no vamos a poder hacer ni siquiera diálisis para que la gente pueda estar bien”.
Quintela, el pionero
El riojano Quintela, quien ya advirtió que renunciará si gana Milei, planteó que, además de no poder pagar los salarios públicos, también “el sector privado que vive del sector público vería afectados sus intereses”. Kicillof, sostuvo que sin ley de coparticipación la provincia no podría continuar con su “plan de infraestructura, la actividad productiva y para que las escuelas y la salud se sigan mejorando”.
El santiagueño Zamora posteó en redes sociales: “Según la propuesta Libertaria (…) somos una lacra y un gasto que hay que eliminar, sacándonos la coparticipación, la obra pública y todos los derechos a nuestros habitantes. Defendamos el federalismo, defendamos nuestro futuro”.
El gobierno de Zamora, a agosto último, contaba con un plazo fijo de $43.814 millones, casi el 12% del presupuesto provincial. Con ese dinero puede afrontar dos meses del costo de las planillas salariales. El dato es de la consultora Politikon Chaco; el resto de los que plantearon el reclamo tenían, a la misma fecha, colocaciones menores que no alcanzan a cubrir una nómina salarial: Catamarca, $2343 millones; Jujuy, $3284 millones, y Tucumán, $7390 millones. Buenos Aires tenía $38.904 millones, cifra que es baja en relación con un presupuesto de $2,1 billones.
Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), a nivel nacional el 37% de los asalariados registrados está en el sector público (incluyendo todos los niveles), en Formosa ese nivel salta al 70%; en La Rioja, al 67%; en Catamarca, al 65%; en Santiago del Estero, al 61%; en Jujuy, al 59%; en Chaco, al 56%; en Misiones, al 55%; en Corrientes, al 52%, y en San Luis, al 50%.
Al tema de los salarios y las prestaciones básicas estatales, los gobernadores del Norte Grande que estuvieron muy activos todo el año y que incluyen a los radicales Morales y Gustavo Valdés, también apuntan a que hay obras para la región que dependen del financiamiento chino y que están en riesgo si Milei se impone y no se vincula más con ese país.
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Los intendentes del conurbano refuerzan la campaña massista y llevan gente a votar
Los jefes comunales del PJ prometen que repetirán el despliegue aunque ya ganaron en sus distritos
Javier Fuego Simondet
Los intendentes peronistas del Gran Buenos Aires ya se garantizaron el poder en sus distritos en octubre, con sus propias reelecciones o las victorias de sus alfiles. Incluso, Unión por la Patria sumó intendencias a su cosecha en el conurbano. Con esa batalla consumada, los jefes municipales aseguran que no le sacarán el cuerpo a un balotaje en el que no se juegan su poder. Se muestran inquietos e inseguros por sus próximos cuatro años de gobierno si resulta ganador Javier Milei (La Libertad Avanza) y, por eso, afirman que mantendrán el despliegue de campaña con recorridas casa por casa y el operativo de traslado de votantes el 19 de noviembre.
Los jefes comunales observan una definición ajustada de la elección, en la que apuestan por un triunfo amplio de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires que le permita al candidato oficialista eclipsar sus números en terrenos más hostiles, como Córdoba o Mendoza.
En la primera y la tercera sección electoral, las de mayor peso en las urnas de la provincia de Buenos Aires, se impone la incertidumbre, según deslizan los intendentes del Partido Justicialista. “Hay mucho movimiento de los intendentes del conurbano, trabajando casa por casa y repartiendo la boleta. Si no está Massa de presidente será muy difícil. Salud y educación pública son cosas que trabajamos todos los días y no las podemos hacer sin ayuda de Provincia y Nación. Aunque Provincia tampoco tiene oxígeno para esa pelea. Estamos obligados”, señala un intendente de la primera sección.
El mismo mandatario local afirma estar “tranquilo” tras ganar su distrito, pero “tratando de ayudar al candidato [por Massa]”. Consultado sobre la permanencia del habitual operativo de traslado de votantes que los intendentes realizan ante cada elección en la que se juegan su permanencia, la fuente remarca: “Hacemos todo y ponemos todo”.
“Estamos con acciones para competir en redes y con un esquema de movilización superior al del 22 de octubre. Estamos agregando circuitos [electorales], llevando la boleta en mano y hablando con los vecinos”, sostiene un jefe comunal de la zona oeste del conurbano. “Si [Massa] sale 55 a 45 en la provincia de Buenos Aires, no hay chances de que pierda. [A Milei] no le alcanzaría con Córdoba, Santa Fe y Mendoza”, calcula. “En la paridad que hay, me da la sensación de que Sergio la puede quebrar”, completa.
Si bien dan por seguro un triunfo de Massa en la primera y la tercera sección electoral, los jefes comunales muestran cautela. “En nuestro territorio, en la tercera sección daría la impresión de que gana Massa. Los encuestadores dan empate técnico y algunos me dan a Milei arriba por tres puntos, pero escucho la calle y dice que gana Massa. Tiene que sacar, aproximadamente, un 60 a 40 en la provincia”, evalúa un intendente de la zona sur.
Como sus colegas, el jefe comunal consultado en la tercera sección asevera que está realizando el mismo operativo de campaña que en las generales. “Lo estamos trabajando todos los municipios, pero no hay una bajada de línea, no hay ni materiales de campaña”, subraya para deslizar también una crítica interna. Además, indica que la elección es de “final abierto” y comenta que “están medio culposos” los intendentes que ganaron sus distritos con un nivel alto de corte de boleta a su favor y en detrimento de Massa.
Un intendente de la primera sección electoral bonaerense subraya que “se va a repetir el mismo esquema y se agrega una porción de electorado, porque se moviliza lo propio más lo que se pueda agarrar [del voto que en las elecciones generales fue] a Patricia Bullrich y [Juan] Schiaretti”. Augura que “se van a contar votos hasta el final, porque todos los balotajes de América Latina se definieron por pocos votos”.
En el operativo de campaña hay aportes de los movimientos sociales. Una fuente del sector que trabaja en La Matanza asegura que sostienen el operativo “casa por casa” para convencer a votantes de Milei y a quienes votaron en blanco, con el objetivo de sumar “100.000 votos más”. Agrega que ya están preparando su estructura de vehículos para trasladar votantes y especifica que ya tienen registrados quiénes son los que requerirán traslado, muchos de ellos, jubilados
“No eran parte del debate”
El debate entre los candidatos presidenciales Sergio Massa y Javier Milei previo al balotaje dejó a su paso varias situaciones. Una de ellas fue la ausencia de dirigentes de Juntos por el Cambio entre los invitados presentes. Guillermo Francos, asesor del libertario y eventual ministro del Interior en un gobierno de La Libertad Avanza, explicó: “Ellos no eran parte directa del debate”. Francos también criticó a Massa: “Es un político más de la politiquería y casta argentina que se cree que puede manejar los recursos del Estado”
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