Expectativa privada por el giro que podría producirse después de las elecciones
Pese a los problemas vigentes, influye el factor FOMO, el temor de quedarse fuera de una eventual alza de activos locales
Sofía Diamante
Un cambio de humor se percibe entre los inversores internacionales que preguntan sobre la Argentina. La confirmación de que los cuatro principales precandidatos presidenciales representan un giro económico hacia la derecha contribuyó a reforzar la idea de que el país está frente a una nueva oportunidad. El contexto internacional, además, favorece a la Argentina. Si bien los asesores financieros no minimizan los desafíos sociales de corto plazo, mucho de ellos ya empezaron a planificar el viaje con inversores a Buenos Aires para después de las PASO.
Analistas económicos coinciden al enumerar los principales problemas del país: altísima inflación y precios relativos distorsionados; abundancia de pesos y escasez de dólares en el Banco Central; un esquema de subsidios ineficiente y regresivo, que genera un déficit imposible de financiar, y conflictividad social producto de una crisis agónica de cinco años.
Sin embargo, señalan que el mayor desafío es la ausencia de un liderazgo político fuerte que genere confianza en la población, un factor necesario para transitar los primeros meses de la próxima gestión. Porque si bien hay confianza en el potencial económico, ningún inversor duda de que las primeras semanas serán cruciales, cuando el próximo gobierno deba ajustar el desorden de precios relativos atrasados, como el tipo de cambio oficial y las tarifas.
Los cuatro precandidatos presidenciales son Sergio Massa, por el oficialismo; Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, por Juntos por el Cambio, y Javier Milei, por La Libertad Avanza. “El hecho de que el kirchnerismo no tenga un candidato presidencial, a pesar de ser el sector político más cohesionado, probablemente ayudará al mercado a revaluar menos prima de riesgo en el futuro”, dice un informe político del banco de inversión J.P. Morgan. “La competencia entre Massa, Larreta, Bullrich y Milei es entre cuatro candidatos antichavistas y claramente alineados con Estados Unidos. El cristinismo no quiso o no pudo colocar un miembro propio dentro de la fórmula”, coincidió la consultora 1816.
Por otro lado, hay varios indicios que permiten a los inversores ser optimistas con la Argentina pese a las distorsiones macroeconómicas. O al menos apuestan a que esté latente el factor FOMO, el acrónimo de fear of missing out (temor de quedarse afuera), de un posible rally de alza de activos locales. Estos indicios se pueden agrupar en tres factores: sectores dinámicos, contexto internacional y herencia económica.
Hay al menos cinco sectores de la economía argentina que traerían buenas noticias el próximo año. En primer lugar, el agro se recuperará de la histórica sequía que sufrió este año y que le impidió al país que ingresen US$20.000 millones de divisas por exportaciones. Algunos empresarios incluso proyectan que en 2024 podría haber una cosecha récord, como dijo Eduardo Elsztain, presidente de Cresud, que traerá alivio a las golpeadas reservas del Banco Central.
El sector de petróleo y gas será otra fuente de ingreso sostenible de divisas para el país, como lo fue hasta 2010, último año donde se exportó más energía de la que se importó, cuando el superávit comercial del rubro representó US$909 millones (hubo una excepción en 2020 debido a la pandemia). En 2024, el saldo positivo podría ser superior a los US$3000 millones gracias al nuevo gasoducto y a las ampliaciones en la capacidad de transporte de los oleoductos.
Los otros tres sectores que tienen mucho potencial en la generación de divisas, pero que dependerán de la administración que se haga del cepo cambiario, son la minería (litio, principalmente), el turismo y la economía del conocimiento, que involucra a la industria del software. Los últimos dos sectores hoy ya generan divisas, pero se canalizan por los tipos de cambio paralelos.
El dato de inflación de 3% anual en junio que informó Estados Unidos esta semana anticipa que el ciclo internacional de alza de tasas de interés estaría llegando a su fin. Esto genera un contexto de mayor certidumbre global y, por lo tanto, mayor apetito de los inversores por observar mercados más riesgosos, como el argentino. Los analistas financieros, además, creen que, como los países de América latina fueron los primeros en subir sus tasas de interés, podrían ser también los primeros en bajarlas. Esta sola especulación generó una reactivación fuerte de flujos en Brasil, México y Chile, que podría derramar tal vez hacia la Argentina.
Por otro lado, los analistas financieros observan que la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania fueron “tremendamente reveladores” sobre las debilidades de algunos países y de las necesidades de diversificar sus fuentes de energía.
La Argentina, por sus activos en litio, petróleo y gas, se ofrece como una alternativa interesante si se eliminan las restricciones cambiarias y se promete estabilidad en las reglas de juego.
Los desafíos económicos que heredará la próxima gestión no son menores, pero los analistas destacan algunos factores positivos. El ajuste fiscal que está haciendo el Gobierno, pese a ser un año electoral, por ejemplo, es visto como una buena noticia. En los primeros cinco meses del año, el Ministerio de Economía recortó el gasto real en 7%, aunque no alcanzó a reducir el déficit producto del derrumbe del 11% en los ingresos por la pandemia. “El déficit fiscal de 3% más el financiero de 2% no es tan importante, con una inflación anual de 150%. Es más fácil de licuar”, dice un banquero de la City porteña, que además destaca que el país no está muy endeudado.
“La Argentina tiene deuda por menos de 50% del PBI. Es poco. Si el país cambia el rumbo y lo ratifica en las elecciones de 2027, se genera un camino virtuoso que atraerá inversiones. Pero el camino no será rápido como en Chile y Perú, sino que será más al estilo de Colombia, con un proceso que duró 20 años, en el cual se fueron quitando privilegios”, agregó el banquero.
Los empresarios argentinos, por lo pronto, muestran un cambio de humor, según la última encuesta de expectativas que publicó la cámara empresarial IDEA. Si bien el sector privado espera un salto brusco del tipo de cambio oficial, una mayor aceleración inflacionaria y una nueva caída del PBI en 2024, menos del 36% de las empresas relevadas (261) cree que el año próximo estará peor que en 2023. Entre las razones que explican esta paradoja, los economistas dicen que no hay más margen para ampliar el déficit fiscal sin reservas en el Banco Central. “Si seguimos como estamos, la situación puede terminar muy mal”, advirtió uno de los principales economistas que escuchan las empresas.
Hay varios indicios que permiten a los inversores ser optimistas
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Massa ajustó fuerte el gasto en jubilaciones y programas sociales en el primer semestre
Según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la caída del gasto público fue del 9,8% real interanual
Laura Serra
Después de casi un año de haber asumido como ministro de Economía, Sergio Massa puede vanagloriarse de llevar adelante el plan de ajuste del gasto público más efectivo desde que Alberto Fernández llegó a la presidencia.
En efecto, durante el segundo semestre del año pasado el gasto primario cayó casi 20 puntos en términos reales (es decir, descontada la inflación), mientras que en el primer semestre de 2023 la caída fue del 9,8%, con el agravante de que entre los rubros que lideraron ese recorte figuran los pagos del sistema jubilatorio y distintos programas de asistencia social.
Así lo indica el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), que da cuenta que al cotejar mes contra mes de cada año los gastos primarios presentaron doce meses de caídas consecutivas. Hubo un rubro que, sin embargo, se salvó sistemáticamente del ajuste: el pago de los intereses de la deuda: según la OPC, durante este primer semestre creció un 18,3% real interanual.
Estos datos cobran relevancia en medio de la contienda electoral, en la que Massa, investido en su rol de candidato presidencial del oficialismo, aseveró la semana pasada que si bien el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) “está cerca”, el Gobierno no se va a rendir “al altar del ajuste fiscal”.
Según demuestran los datos fiscales del primer semestre del año, Massa cumple sin chistar con los recortes pactados con el FMI pese al golpe que significó la sequía y la consecuente caída de ingresos por derechos de exportación (-52,4% real interanual).
El problema es que, aun así, estos recortes alcanzan para cumplir con la meta del 1,9% de déficit fiscal primario acordado con el FMI para todo el año. Esto explicaría, según trascendió del Ministerio de Economía, las idas y vueltas y la tensión con el organismo internacional para cerrar un nuevo acuerdo antes de fines de este mes.
Caídas en programas sociales
Un dato relevante que muestra el informe de la OPC es que, por primera vez en el año, se observan reducciones en todos los componentes de las prestaciones sociales: jubilaciones y pensiones (-4,6% a/a), asignaciones familiares (-28,2% a/a), pensiones no contributivas (-0,1% a/a) y programas sociales (-23,8% a/a). Entre estos últimos el Potenciar Trabajo y la Tarjeta Alimentar.
Lo sugestivo es que estas caídas en el gasto social se ejecutan en pleno año electoral, toda una herejía que al antecesor de Massa en el Ministerio de Economía, Martín Guzmán, el kirchnerismo no se lo perdonó cuando perdió las elecciones legislativas de 2021.
Massa busca disimular los recortes con fuertes embestidas contra los precandidatos de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Por caso, alertó que si la oposición gana las elecciones instrumentará un programa de “ajuste con represión” y, en el caso particular de los jubilados y pensionados, advirtió sobre recortes en el programa de medicamentos e, incluso, la eliminación del PAMI.
Según la OPC, el ajuste en los ingresos de los jubilados y pensionados ha sido una constante en el primer semestre de este año y acumuló una caída del 5,6% interanual.
“La caída del gasto previsional se explicó principalmente por la brecha entre la actualización de los haberes ajustados por la fórmula de movilidad y la inflación (79,4% a/a vs 107,9% a/a) –precisa el informe–. Para los jubilados de más bajos ingresos la caída se atenúa por la aplicación de bonos ($10.000 en enero y febrero y $15.000 entre marzo y junio) mostrando una variación negativa de 2,9% a/a. Los haberes actualizados únicamente por la fórmula de movilidad (no alcanzados por los bonos) mostraron una reducción del poder de compra de 13,7% a/a durante el semestre”.
No solo los jubilados fueron variable de ajuste; también los programas sociales, aun aquellos que manejan organizaciones sociales cercanas al oficialismo, fueron víctimas de los recortes. Esto explicaría el recrudecimiento de la protesta social de los últimos días en la ciudad de Buenos Aires.
En efecto, las transferencias destinadas a la Asignación Universal por Hijo mostraron una reducción de 12,8% real interanual, mientras que los programas Potenciar Trabajo y la Tarjeta Alimentar (que representan el 65,3% del gasto en programas sociales) presentaron caídas del 2,6 y del 9,8% respectivamente. En suma, los programas sociales exhibieron una caída del 23,8% en total, advirtió la OPC.
Después de casi un año de haber asumido como ministro de Economía, Sergio Massa puede vanagloriarse de llevar adelante el plan de ajuste del gasto público más efectivo desde que Alberto Fernández llegó a la presidencia.
En efecto, durante el segundo semestre del año pasado el gasto primario cayó casi 20 puntos en términos reales (es decir, descontada la inflación), mientras que en el primer semestre de 2023 la caída fue del 9,8%, con el agravante de que entre los rubros que lideraron ese recorte figuran los pagos del sistema jubilatorio y distintos programas de asistencia social.
Así lo indica el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), que da cuenta que al cotejar mes contra mes de cada año los gastos primarios presentaron doce meses de caídas consecutivas. Hubo un rubro que, sin embargo, se salvó sistemáticamente del ajuste: el pago de los intereses de la deuda: según la OPC, durante este primer semestre creció un 18,3% real interanual.
Estos datos cobran relevancia en medio de la contienda electoral, en la que Massa, investido en su rol de candidato presidencial del oficialismo, aseveró la semana pasada que si bien el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) “está cerca”, el Gobierno no se va a rendir “al altar del ajuste fiscal”.
Según demuestran los datos fiscales del primer semestre del año, Massa cumple sin chistar con los recortes pactados con el FMI pese al golpe que significó la sequía y la consecuente caída de ingresos por derechos de exportación (-52,4% real interanual).
El problema es que, aun así, estos recortes alcanzan para cumplir con la meta del 1,9% de déficit fiscal primario acordado con el FMI para todo el año. Esto explicaría, según trascendió del Ministerio de Economía, las idas y vueltas y la tensión con el organismo internacional para cerrar un nuevo acuerdo antes de fines de este mes.
Caídas en programas sociales
Un dato relevante que muestra el informe de la OPC es que, por primera vez en el año, se observan reducciones en todos los componentes de las prestaciones sociales: jubilaciones y pensiones (-4,6% a/a), asignaciones familiares (-28,2% a/a), pensiones no contributivas (-0,1% a/a) y programas sociales (-23,8% a/a). Entre estos últimos el Potenciar Trabajo y la Tarjeta Alimentar.
Lo sugestivo es que estas caídas en el gasto social se ejecutan en pleno año electoral, toda una herejía que al antecesor de Massa en el Ministerio de Economía, Martín Guzmán, el kirchnerismo no se lo perdonó cuando perdió las elecciones legislativas de 2021.
Massa busca disimular los recortes con fuertes embestidas contra los precandidatos de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Por caso, alertó que si la oposición gana las elecciones instrumentará un programa de “ajuste con represión” y, en el caso particular de los jubilados y pensionados, advirtió sobre recortes en el programa de medicamentos e, incluso, la eliminación del PAMI.
Según la OPC, el ajuste en los ingresos de los jubilados y pensionados ha sido una constante en el primer semestre de este año y acumuló una caída del 5,6% interanual.
“La caída del gasto previsional se explicó principalmente por la brecha entre la actualización de los haberes ajustados por la fórmula de movilidad y la inflación (79,4% a/a vs 107,9% a/a) –precisa el informe–. Para los jubilados de más bajos ingresos la caída se atenúa por la aplicación de bonos ($10.000 en enero y febrero y $15.000 entre marzo y junio) mostrando una variación negativa de 2,9% a/a. Los haberes actualizados únicamente por la fórmula de movilidad (no alcanzados por los bonos) mostraron una reducción del poder de compra de 13,7% a/a durante el semestre”.
No solo los jubilados fueron variable de ajuste; también los programas sociales, aun aquellos que manejan organizaciones sociales cercanas al oficialismo, fueron víctimas de los recortes. Esto explicaría el recrudecimiento de la protesta social de los últimos días en la ciudad de Buenos Aires.
En efecto, las transferencias destinadas a la Asignación Universal por Hijo mostraron una reducción de 12,8% real interanual, mientras que los programas Potenciar Trabajo y la Tarjeta Alimentar (que representan el 65,3% del gasto en programas sociales) presentaron caídas del 2,6 y del 9,8% respectivamente. En suma, los programas sociales exhibieron una caída del 23,8% en total, advirtió la OPC.
Difunden nuevos precios para la carne
La Secretaría de Comercio informó los nuevos valores de los sietes cortes de carne vacuna de consumo masivo que forman parte del programa Precios Justos Carne, los cuales tendrán un 5% de aumento y se mantendrán vigentes desde hasta el próximo 15 de agosto
La falda tendrá un valor de $ 802 por kilogramo, mientras que el asado y la tapa de asado costarán $ 1.231 por kilo.
En tanto, la paleta se comercializará a $ 1.323 por kilo, matambre a $ 1.558, vacío a $ 1.608 y la nalga a $ 1.635. El programa parte de un acuerdo de la Secretaría con representantes del sector ganadero.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA