Mostrando las entradas con la etiqueta EL CIRCO KKKK. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EL CIRCO KKKK. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de junio de 2022

EL CIRCO KKKK


Un actor que hace de presidente
A Alberto no le sale el papel de cruzado contra las democracias capitalistas Por Sergio
Suppo
 
Los cómicos de la legua tenían un repertorio amplio y diverso que adaptaban según el pueblo al que llegaban, la cantidad de público que pensaban atraer y las presentaciones que pretendían hacer.

Las obras por lo general no eran muy largas y exigían a los actores una gama muy variada de registros. Un día representaban una comedia disparatada y al siguiente actuaban un drama sin remedio. El verano podía encontrarlos en el norte y el otoño en el sur, y así toda una vida de viajar sin orden ni concierto.
La gestión de Alberto Fernández se parece bastante a esos cómicos de la legua españoles que en la primera mitad del siglo pasado llegaron en alguna que otra gira a los teatros argentinos.
En la última semana, al Presidente le tocó protagonizar la obra del kirchnerista que pelea contra el mundo capitalista.
Los críticos han observado, absortos, cómo una obra que solía representar con tono melodramático Cristina Kirchner se convertía en una comedia cantinflesca. Y mucho más cuando entra y sale del escenario el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. Es en el acto de la obra en el que Fernández dice que va a la Cumbre de las Américas, para arrepentirse luego y anunciar una reunión paralela a la de Joe Biden. Aunque finalmente anuncia que sí, que estará en Los Ángeles, pero recriminando que no hayan sido invitados los autócratas amigos de Cristina, como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
López Obrador simula ser un amigo fiel, pero al final siempre termina abrazado el vecino del norte, que para nuestro galán es un villano, pero para el mexicano un socio de toda la vida. Una obra muy reidera, dirían los críticos de la temporada marplatense.
A Fernández no le sale bien el papel de cruzado contra las democracias capitalistas. Se pone nervioso. Grita en los discursos partidarios, golpea el atril, imita a los imitadores que lo caricaturizan cada vez más lejos de su eje, descontrolado y sin rumbo.
Quizá sea más que una anécdota y en verdad se trate de una falta de respeto a la investidura presidencial que algunos humoristas se hayan basado en el libreto de Sergio Berni para presentar a Fernández con algunas copas de más. Hay parodias que entristecen.
En un raid de mensajes en la primera mitad de esta semana, Alberto recorrió varias veces el clásico libreto de Cristina, como un mensaje de reconciliación hacia la vicepresidenta. El martes último llamó “ladrón de guante blanco” a Mauricio Macri y activó, tal vez sin querer, el parangón con Cristina Kirchner.
¿Es un fallido que expone la debilidad de la líder de la primera minoría del oficialismo? De inmediato, reaparecieron en las redes las actuaciones de Fernández en años idos, en los que representaba a un duro fiscal de los casos en los que está acusada su compañera de fórmula.
Fernández parece querer disimular en un enfrentamiento directo con Macri su orfandad política. Es un recurso de los viejos manuales: buscar una pelea para desviar la mirada social de los verdaderos conflictos. Se sabe: el teatro al fin es un entretenimiento.
A Macri la alusión le sirve para mantener la centralidad dentro de Juntos por el Cambio, más allá de la proyección presidencial de Horacio Rodríguez Larreta y de la confirmación de que el radicalismo tratará de hacer crecer la postulación de Facundo Manes.
El líder de Pro no tiene decidido si será candidato presidencial por tercera vez consecutiva. “Tengo que sentirlo aquí”, dice en la intimidad y se señala la boca del estómago, cuando le preguntan si ya decidió jugar en 2023. Trabaja en una franja ideológica que, en buena parte, se superpone con la de los libertarios de Javier Milei, aunque sin las extravagancias que hacen atractivo para no pocos votantes al nuevo emergente del renacido “que se vayan todos”.
Que en el oficialismo se acuerden de Macri es un buen negocio para los intereses de él. Es un ensayo que pretende hacer creer que la política del país gira siempre en torno a sus mismos protagonistas desde hace décadas.
La verdadera incógnita no es la decisión sobre el futuro de Fernández, sino qué hará Cristina esta vez, fracasado su experimento de poner a un delfín al que ahora desprecia.
El ensayo de acercamiento de Alberto choca, por ahora, contra la indiferencia de su mentora. Hay un momento de ruptura que no fue registrado por la mayoría en el momento que ocurrió: el 1° de febrero pasado, cuando Máximo Kirchner renunció a la jefatura del bloque oficialista de diputados. Lo que servía para expresar el rechazo del kirchnerismo a la aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario indicaba en verdad el desprendimiento de ese sector de la gestión presidencial. Que en este caso no significa abandonar los cargos ni las cajas del Estado.
Desde entonces, Fernández intentó con varias recetas de revinculación, pero ninguna le funcionó. Peor, no pudo mostrar signos de recuperación de ningún indicador de su gestión como para validarse ante la opinión pública. Él, como Cristina, encabeza todas las encuestas de imagen negativa, muy al estilo del derrumbe generalizado del sistema político con la crisis de 2001.
La interpretación de libretos múltiples conduce a un desenlace previsible: no se sabe cuándo actúa el Presidente ni qué papel representa. No se sabe si es o se hace.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

miércoles, 20 de abril de 2022

EL CIRCO KKKK


La tensión con Cristina demora los cambios de gabinete de Fernández
El relevo de funcionarios quedó postergado por ahora ante la falta de diálogo con el kirchnerismo y la necesidad de consensuar nombres; entre las alternativas se baraja la posibilidad de una reducción en la cantidad de ministerios
Jaime RosembergFederico Basualdo, Wado de Pedro, Martín Guzmán, Matías Kulfas y Alberto Fernández
Las reuniones, que comenzaron con el retorno del presidente Alberto Fernández a Olivos desde el Sanatorio Otamendi, no se detuvieron. Pero la premura, a pesar de la tensión por la economía y las internas a cielo abierto, dio paso a la cautela. “No habrá cambios de gabinete este fin de semana”, concluyeron dos dirigentes cercanos al Presidente, quien luego de su paternidad puso freno a una idea en la que trabajan en su entorno: la de un relanzamiento general del Gobierno, con achicamiento de ministerios y algún cambio de nombres, pero ahora con el acuerdo de todos los sectores de la coalición. Incluido el kirchnerismo duro, a pesar de la guerra abierta desatada desde que Martín Guzmán concretó el acuerdo con el FMI, motivo central de la furia de Cristina Kirchner con el ministro de Economía y el propio Presidente.

“No tiene sentido hacer cambios sin el acuerdo de todos. Y para sacar a alguien de los de ellos, tenés que sacrificar a alguno nuestro”, razonaban con pragmatismo desde un despacho cercano al del Presidente en Balcarce 50. La idea de una selección “consensuada” parece poco menos que utópica, habida cuenta de la munición gruesa que la propia vicepresidenta viene disparando contra su compañero de fórmula, y cuyo último capítulo se vivió el miércoles en el CCK, cuando Cristina aludió a quienes “no hacen lo que tienen que hacer” y relativizó el poder de “la banda y el bastón” presidenciales. Claramente, las tensiones con la vicepresidenta y el temor a una represalia forzaron a una postergación de los cambios.
Pero los rumores siguen. Y una de las ideas que circulan con fuerza es la de dar una señal de “austeridad” y “mayor eficiencia en la gestión”, convirtiendo algunos ministerios cuestionados en secretarías. Sobre todo dos: el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, y el de Cultura, Tristán Bauer, sonaron en las últimas horas como candidatos a bajar de categoría (y de presupuesto), el primero para formar parte de las competencias de la Cancillería, que hoy lidera Santiago Cafiero; el segundo para convertirse en secretario del Ministerio de Educación, que encabeza Jaime Perczyk.
Sugeridos en un principio por el ala cristinista para integrar el gabinete, y con gestiones envueltas en escándalos recientes, Cabandié y Bauer podrían ser “canjeados” por algún funcionario albertista de renombre y conformar así al “otro lado” de la grieta oficialista. ¿Martín Guzmán? “Descartado”, contestan desde el núcleo duro del Presidente, a pesar de que el 6,7% de inflación de marzo pegó fuerte en el ánimo de Balcarce 50 y aceleró la idea de un recambio ministerial, que, por ahora, no aparece en el horizonte más cercano.
La idea de un Guzmán “empoderado”, con el Ministerio de Desarrollo Productivo, que encabeza Matías Kulfas, degradado a secretaría, también fue parte de la negociación, pero ha ido perdiendo fuerza con el correr de las horas, relatan fuentes oficiales bien informadas. Otros miran también al massismo, otra de las patas de la coalición, que sostendría a Malena Galmarini al frente de AYSA, pero podría ceder algún casillero en el Ministerio de Transporte, que encabeza Alexis Guerrera y que es “territorio” del titular de la Cámara baja, Sergio Massa, desde el primer día de gobierno del Frente de Todos.
Con 21 ministros, incluido el coordinador Manzur, el gabinete de Alberto Fernández recibió críticas desde el inicio, por su composición “loteada” entre los distintos socios, lo que impide en muchos casos el funcionamiento de cada área. Las “cajas” que maneja el camporismo, como el PAMI y la Anses, también están en la mira de cara a eventuales cambios de nombres y estructuras, cuentan voceros oficiales.
Desde el sindicalismo más cercano y los gobernadores peronistas se piden cambios más drásticos. “Aunque algunos sectores como el turismo, la minería o la obra pública andan bien, estamos muy preocupados por lo que pasa con la inflación”, afirmaron a la nacion desde una de las gobernaciones del Norte Grande, encabezada hoy por el chaqueño Jorge Capitanich, con el aval del jefe de Gabinete, Juan Manzur. El lunes, estos mismos gobernadores, la mayoría de extracción peronista, hará un reclamo de mayor celeridad para concretar obras para la región, en otra advertencia “amable” para sus socios en la Casa Rosada, y cada vez más lejos de Cristina Kirchner.
“A la gente no le gustan las agresiones”, susurran los mandatarios peronistas, convencidos de la necesidad de retoques y gestos de autoridad del Presidente con quienes lo critican a diario, a él y a Guzmán. El nombre de Roberto Feletti, el secretario de Comercio, que culpó directamente a Guzmán por el desmadre en los precios, aparece primero en todas las listas provisorias de “echados”, aunque nadie asegura que esto se concrete en lo inmediato, al igual que los eventuales ingresos de Jorge Argüello y Agustín Rossi (en su caso, regreso) al elenco ministerial. “Lo ningunean a Feletti, lo tratan como un paria, después se quejan”, retrucan desde el cristinismo.
“Algunos le llenan la cabeza con romper todo, pero eso no está en la naturaleza de Alberto”, dice un allegado al Presidente, que coincide con la estrategia de “ningunear” las críticas del cristinismo, sugerida en su momento por Rossi al Presidente.
Luego de pasar la semana al lado de su flamante hijo Francisco, retomará funciones mañana, al recibir al presidente de Ecuador, Guillermo Lasso. Antes y después de ese encuentro, el tercero con un presidente sudamericano en pocas semanas, seguirán circulando nombres y estrategias posibles, en medio de una interna que no da tregua y una inflación cuyo avance, según coinciden desde consultoras privadas, no tienen en vista detener.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA