Qué pasó con el impuesto en los salarios de julio y qué ocurrirá en los próximos meses
Más allá de la vigencia de la nueva ley, en la práctica muchas empresas no llegaron a aplicar los cambios; a qué responden las retenciones de los sueldos que se cobran en estos días y qué gastos pueden declararse para aliviar la carga fiscal
Silvia Stang
medida es porque lo pensaron y porque analizaron todas las posibilidades. Nunca toman una medida así nomás. No digo que los demás tomen medidas así nomás, pero en Japón hay un nivel muy profundo de análisis y son bastante adversos al riesgo. Eso es psicológicamente indicativo y por eso los mercados reaccionaron fuerte sobre eso.
–¿Cómo afecta este contexto a la Argentina?
–La afecta por varios motivos. Si la economía mundial anda mal, la economía argentina no puede andar mucho mejor. Y en este período de recuperación es importante que no ande mal la economía mundial, porque se necesita el impulso externo para ayudarnos a salir de las famosas situaciones en las que entramos después de la asunción del nuevo gobierno. Al día de hoy hubo un cambio dramático en la parte inflacionaria, pero la recuperación está tardando. A mi juicio no está tardando más de lo que era de esperar. Pero, en la práctica, para el público está tardando. Si el entorno internacional no es bueno va a tardar más, porque es difícil salirse del contexto externo. La otra forma más directa de afectación es que hay más riesgo en los mercados de capitales, lo cual significa que las tasas de interés suben. Eso hace más caro el financiamiento. Y, para colmo, no se ha logrado bajar el riesgo país lo suficiente. La clave para la resolución de los problemas de la economía argentina está por el lado del mercado de capital. No es que no haya dónde invertir, es que no hay crédito para las firmas y las familias. Entonces, el riesgo país no bajó rápido y la tasa internacional es probable que quede alta por un tiempo.
–¿Pese a que Estados Unidos tal vez la baje?
–Hay dudas de qué va a pasar en Estados Unidos. Depende de quién gane la pulseada dentro del directorio de la Fed, los que piensan que hay que ser cautos porque la inflación todavía no está dominada, o los que creen que hay que bajar la tasa precisamente para evitar la recesión. La situación de una subida en la tasa de interés en Japón le pone presión a Estados Unidos para la dirección de no bajar la tasa.
–¿Por qué el riesgo país en la Argentina se mantiene alto?
–Porque el riesgo argentino se mantiene alto. Está claro, para mí, que los inversores todavía no están convencidos de que realmente esto va a resolver el problema de la Argentina. Tienen reticencia a mover gran cantidad de capital a la Argentina. En ese contexto no es bueno que haya volatilidad internacional.
–Pero a fines de abril parecía que el riesgo país se encaminaba a los 1000 puntos y ahora parece cómodo por arriba de los 1500. ¿Qué mira el inversor?
–Creo que es esta falta de anclaje de las variables. La cosa se está armando, pero es más difícil hacerlo en un mar turbulento que en uno calmo. Hay una pregunta interesante que se hace mucha gente en el mercado: ¿qué relación hay entre el riesgo actual y la percepción del riesgo? No es cierto que el riesgo actual en realidad haya subido, que la probabilidad de default de la Argentina ahora sea mayor que la que era hace tres meses. Pero la percepción del nerviosismo la causa el asunto de la suba de la tasa de Japón. Hay mucha gente que perdió dinero. Son los que estaban en el carry trade, pero el que pierde dinero se pone más cuidadoso.
–¿Qué puede hacer el Gobierno para absorber el shock?
–El Gobierno tiene que ser consistente con hacer las cosas que tiene que hacer, y seguir adelante haciendo algunas adaptaciones. A lo mejor pospone algunos ajustes, pero no tiene que cambiar de modelo cada vez que hay un shock externo. No digo que acá toda la situación ha sido resuelta, pero ha habido un progreso en resolver las distorsiones y los desequilibrios que había en el país.
–¿Qué adaptaciones haría?
–Se podría ser más flexible con los programas de inversión que necesitan financiamiento externo, para evitar que haya mucha presión sobre el mercado en estos momentos de volatilidad. Es muy importante que el mercado local y el internacional vean que lo que hace el Gobierno lo hace con convicción. Es bien importante, porque enseguida se contagia dentro del sistema.
–¿Se están haciendo cambios? Porque primero se dijo que había que acumular reservas y después se anunció que se iban a usar para retirar pesos de circulación.
–Ha habido cambios puntuales, pero no en la dirección general. El tema de comprar pesos con dólares ha sido porque el Gobierno le da una prioridad tremenda a la inflación. Pero eso no va a la esencia del modelo monetario.
–¿Qué opina que usen las reservas para intervenir en los tipos de cambios paralelos?
–Yo no intervendría demasiado en el mercado paralelo. El sistema como funcionó hasta ahora estaba bien. No veo ninguna necesidad de usar las reservas para sacar pesos de circulación. Si esos pesos subieron porque están los dólares, es lo mismo que les des los dólares a la gente y se quede con los pesos. Lo que se venía haciendo antes me parece correcto, no hubiera cambiado.
–¿Por qué lo hicieron?
–Si sube la cantidad de pesos porque aumentaron los dólares al haber más exportaciones, no tendría que haber inflación. No sé para qué hacen toda esa vuelta.
–¿Para bajar la brecha?
–Sí, que es un indicativo de la situación externa. Y la brecha existe porque hay un cepo. Si a todo esto le tirás encima una restricción, como la del cepo, tenés que hacer una intervención. Pero están haciendo todo lo posible para ir retirando la restricción del cepo. El cepo actual es mucho menos restrictivo que hace solo tres meses.
–¿Se imaginaba este nivel de restricción a esta altura del año?
–Sí, pensaba que hasta fin de año no habría indicadores de recuperación, porque la teoría dice que en esto hay demora. No hay una teoría que diga que es fácil salir de un sistema totalmente distorsionado como había, tomando restricciones fiscales para no tener que financiar el déficit y para bajar la inflación. Es un proceso que lleva tiempo. La brecha cambiaria existe por el cepo, no porque haya otro problema en el mercado.
–¿Qué condiciones tiene que haber para que se saque el cepo?
–Una cantidad de reservas que te garantice que no va a haber una corrida. Eso es lo principal.
–¿Usted cree que, en la dicotomía de acumular reservas o que haya menos inflación, deberían priorizar acumular reservas?
–No creo que haya una dicotomía marcada en este momento.
–Para acumular reservas, ¿no se necesita un tipo de cambio más alto inicialmente?
–Sí, se necesita un tipo de cambio más alto para acumular reservas, pero ese tipo de cambio más alto lo podrían tener también eliminando el cepo, reduciendo la restricción.
–Pero para eliminar el cepo hay que tener reservas…
–Hay que tener acceso a las reservas. Por eso, si la situación internacional estámáscomplicada,elaccesoalcrédito en general de todo el mundo, incluyendo la Argentina, es más difícil. En este momento entiendo que no se puede hacer demasiado, pero tiene que haber acceso al financiamiento. Por ejemplo, el asunto del RIGI es extremadamente importante, porque de ahí depende mucho la sostenibilidad del modelo. Lo que te dice el modelo que está en la cabeza de los que diseñan la política económica es que hay que llegar de alguna forma con la inflación baja y con una actividad que deje de caer pronto, hasta que empiece a haber una dinámica de inversiones que den fruto. Hay que lograr que la Argentina pueda ganar competitividad en el mundo. Mencionaba recién lo de devaluar para tener mayores exportaciones y más competitividad. Pero la devaluación tiene el problema de que genera inflación. Habrá un momento en que, si las inversiones son suficientes y efectivamente productivas, se va a ganar competitividad porque vamos a ser más eficientes. Y eso reemplaza básicamente la necesidad de hacer todos estos trucos monetarios.
–¿Cuánto tiempo lleva ser más competitivo gracias a que tenemos mejores rutas o mejor tecnología?
–Lleva tiempo, pero no es imposible.
–Pero ¿hay tiempo sin dólares en el Banco Central?
–Hay tiempo si las cosas se hacen de forma ordenada. Esa es la forma como el resto de los países de América Latina eliminaron la inflación.
–¿Qué significa de forma ordenada?
–Significa que hay una idea de la dirección en la que van las cosas y que no hay una expresión política que no permite hacer los cambios estructurales que se necesitan para ser más eficiente. Por ejemplo, la reforma laboral. Es importante porque va a eliminar una gran cantidad de problemas que tiene el mercado de trabajo, por los cuales la mano de obra en la Argentina es cara. Si se logra eso, rápidamente vamos a tener una mejora. Pero en este momento lo que está frenando eso son las posiciones políticas de los sindicatos, que tienen sus propios intereses. La raíz del modelo, para tener éxito, está en las famosas reformas estructurales. En el ministerio de Federico Sturzenegger [el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado] está la clave del éxito.
–¿Se puede llegar a una inflación de 0% mensual para fin de año?
–Se puede, como cualquier cosa, pero no tiene lógica pagar el precio. Con una acción fiscal exagerada y subiendo todos los impuestos, se puede, pero no es lo lógico. Con que llegue a una inflación mensual del 1%, también va a estar muy bien para continuar la transición.
–El ex funcionario Joaquín Cottani dijo que tal vez habría que ceder y tener un poco más de inflación para que no se aprecie tanto el tipo de cambio. ¿Coincide?
–Puede ser. Acá hay un trade off entre la velocidad a la cual se pueden hacer las cosas y el costo. Si creés que importa poco tener 20% de desempleo, se puede ajustar muchísimo más rápido. Es un costo político y humano que no se quiere pagar.
–¿Y cómo ve ese trade off en este momento?
–No creo que esté bien establecido cuánto sería lo máximo que se puede hacer para bajar la inflación. Pero creo que la inflación tiene que tener cierta prioridad, porque es importante la percepción. Pero también hay que tener adaptabilidad a las condiciones internacionales sin que eso te arrastre.
–¿El contexto internacional puede complicar el pago de los vencimientos de deuda de 2025?
–No hay que preocuparse por la deuda del año que viene. Se va a poder pagar, porque todavía no hemos visto cuál es el plan de financiamiento real con las instituciones internacionales.
–¿Cuánto se puede conseguir?
–Realmente mucho más de lo que se dice, con el FMI incluido. Se habló de un máximo US$9000 millones, pero todo es negociable. El Fondo es un residuo de otras cosas de las que hemos hablado. Por ejemplo, el hecho de que la situación internacional esté peor, con respecto a la relación con el FMI es mejor para nosotros. En otras cosas se está peor, porque hay que ir a negociar con el mercado y todo es más difícil. Pero negociar con el Fondo cuando la situación geopolítica es mala te sube tus acciones, porque el Fondo no va a querer otro despelote en la Argentina.
–Se habló mucho de si se puede dar el oro como prenda para conseguir mejores tasas.
–Es una cuestión totalmente financiera. Preguntaría eso en el Trust Joyero [un joyería]. Me parece que es una tontería total discutir ese tema.
–¿Qué es lo que más le preocupa del Gobierno?
–Que no puedan evitar que la reacción del público sea negativa mientras se hace el ajuste. Que se pierda la paciencia antes de que logren estabilizar. Para eso tiene que reactivar la economía. No necesariamente habría que quitar el cepo para eso, pero ayudaría.
“Si la economía mundial anda mal, la economía argentina no puede andar mucho mejor; hubo un cambio en la inflación, pero la recuperación tarda”
“Los inversores todavía no están convencidos de que realmente se va a resolver el problema de la Argentina”
“El tema de comprar pesos con dólares ha sido porque el Gobierno le da una prioridad tremenda a la inflación”
“La raíz del modelo, para tener éxito, está en las famosas reformas estructurales; en el ministerio de Sturzenegger está la clave del éxito”
Los salarios de julio quedaron ya alcanzados por la reforma del impuesto a las ganancias incluida en la Ley de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes, que aprobó el Congreso a fines de junio de este año. Sin embargo, en general los cambios todavía no se implementaron, dada la manera tardía en que se conocieron las reglamentaciones correspondientes.
Cuando faltaba solo una semana para que finalizara julio, de hecho, en las empresas había incertidumbre por la falta de definiciones técnicas sobre cómo aplicar lo establecido por la nueva ley. Por eso, se planificaron soluciones de emergencia, que efectivamente fueron aplicadas al liquidarse las remuneraciones, al menos en varios casos. El 25 del mes pasado se publicó en el Boletín Oficial la resolución 5531 de la AFIP, reglamentaria de la reforma, pero para entonces en muchos casos ya no se llegaba a tiempo para adecuar los sistemas de liquidación. La situación, claro, deberá ser corregida con las próximas liquidaciones.
Si en muchos casos no se puso en práctica aún la ley 27.743, ¿a qué responden los descuentos impositivos que afectaron los sueldos de julio? Hay dos cuestiones que explican el tributo eventualmente retenido.
Una es que con los salarios del mes pasado se hizo la liquidación definitiva del impuesto de 2023, y en algunos casos hubo retenciones aún por los ingresos cobrados en aquel período (por reajustes en el cálculo hechos por las empresas). Esto puede haber afectado incluso quienes en algún momento de 2023 dejaron de tributar. La liquidación anual de Ganancias se hace habitualmente con los sueldos de abril de cada año posterior al de los ingresos gravados, pero esta vez hubo sucesivas prórrogas, que llevaron a que tal cosa ocurriera recién en esta época del año.
Con respecto a la carga fiscal de los ingresos de julio, “la mayoría de las organizaciones [empresas y otras entidades empleadoras] optó por aplicar el cálculo previsto para el impuesto cedular, dada la escasa ventana de tiempo entre la publicación de las normas reglamentarias de la nueva ley y el cierre de las liquidaciones de sueldos”, explica Gabriela Russo, presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires. Agrega que, al ser un impuesto anual, deberán hacerse los ajustes necesarios para que, finalmente, el tributo sea cobrado según las nuevas reglas.
El “impuesto cedular a los mayores ingresos” es el que rigió para los sueldos cobrados desde enero de este año y hasta los sueldos devengados en junio. Bajo ese esquema, en la primera mitad del año rigió un piso salarial para empezar a tributar de $2.340.000 (en bruto), equivalente al salario mínimo, vital y móvil (SMVM) de enero multiplicado por 15.
En julio esa cifra debía actualizarse y, según el mecanismo previsto (que no llegó a aplicarse, dada la derogación de la ley del impuesto cedular), iba a subir a más de $3,5 millones. Esto es así porque la reforma aprobada el año pasado fijó que la base para pagar fuera una remuneración equivalente al SMVM multiplicado por 15, y dispuso también que en el inicio del período se tomara el valor del salario mínimo de enero, para reemplazarlo a mitad de año por el de julio.
En la práctica, hubo empresas que, dada la demora de la reglamentación de la ley ahora vigente, para liquidar las remuneraciones de julio usaron el esquema del impuesto cedular sin actualización. Otras también recurrieron al cálculo según aquel sistema, pero con la base actualizada según la información que había en ese momento (en este caso no se les descontó a quienes tuvieron salarios brutos de cifras inferiores a los poco más de $3,5 millones). Como derivación de esto último, hay situaciones en las que no se retuvo nada, cuando sí correspondía hacerlo en función de la nueva ley. Eso será corregido con las próximas liquidaciones.
Las nuevas reglas
De acuerdo con la ley 27.743, a partir de los ingresos de julio el piso salarial para tributar es de $1.800.000 (un neto de $1.494.000) si se trata de un empleado sin ninguna deducción, ni por gastos ni por familia a cargo. Para un empleado con dos hijos menores de 18 años, el piso es de $2.094.798,7 en bruto (un neto de $1.738.682,9) y, para un empleado con un hijo, de $1.947.399,5 (en bruto) y $1.616.341,6 (monto neto).
Quien declara a su cargo cónyuge y dos hijos menores estará alcanzado por el impuesto a partir de un sueldo bruto, en el caso de julio, de $2.382.428,6 y en agosto, de $2.400.801,3 (en ambos casos, un neto de $1.981.277,5). Este último supuesto corresponde al de una remuneración alcanzada por el tope que rige para calcular los aportes a la seguridad social. Ese techo se actualiza todos los meses en igual porcentaje que las jubilaciones del sistema general de la Anses, y eso provoca que aumente el monto de los aportes a la seguridad social (esos aportes quedan al margen de Ganancias).
La diferenciación de la carga impositiva según el grupo familiar no regía con el impuesto cedular. En cambio, tener o no tener personas económicamente a cargo sí incide en el esquema tributario actual.
Pero, para que haya un alivio en los montos descontados, los empleados deben declarar formalmente quiénes son sus familiares a cargo.
Declaración de deducciones
En este punto hay otra cuestión clave que dificultó las liquidaciones de los sueldos de julio en tiempo y forma. “Para retener ganancias según la ley modificada es necesario contar con la información de familiares a cargo y de gastos deducibles, suministrada por el empleado mediante el formulario Siradig-Trabajador, que estuvo adaptado a las nuevas reglas recién en la última semana de julio; era imposible hacerse de los datos necesarios en tan poco tiempo, más allá de que, además, las empresas de software no contaban con las versiones adecuadas a las novedades normativas”, señala Russo.
Hay empresas (sobre todo, entre las que no tienen muchos empleados) que probablemente hayan liquidado Ganancias ya según la nueva ley por los salarios de julio, pero probablemente eso se haya hecho sin información (o con información incompleta) sobre las deducciones correspondientes a cada persona.
El formulario Siradig adaptado a las reglas de la ley 27.743 fue habilitado el 25 del mes pasado. Completarlo es un trámite que les corresponde a los empleados y, para hacerlo, deben ingresar con la clave fiscal en la página www.afip.gob.ar y buscar el servicio interactivo correspondiente. Allí se cargan los datos de familiares a cargo (hijos menores de 18 años o incapacitados para el trabajo, y cónyuge, si no tiene ingresos propios o sí los tiene, pero son muy bajos).
También se informan, eventualmente, los datos de determinados gastos, que resultan deducibles. Las deducciones son conceptos por los cuales se restan montos del ingreso sujeto a Ganancias y, por tanto, producen un alivio en la carga. Los gastos admitidos son: el alquiler de la vivienda (hay dos deducciones posibles para quienes son deducibles), los salarios del servicio doméstico, los honorarios médicos, las cuotas de medicina prepaga, las donaciones, las primas de seguros de vida y retiro, los gastos para educación de los hijos, los intereses de créditos hipotecarios y los gastos de sepelio. Por cada uno de esos conceptos los montos deducibles tienen topes y, en algunos casos –intereses por créditos y gastos de sepelio– esas cifras tienen una desactualización tal que hace irrelevantes las deducciones. También está la posibilidad de deducir alquileres por parte de propietarios de inmuebles que tienen ese destino.
En los próximos meses, las empresas deberán hacer las retenciones de Ganancias sobre los salarios, teniendo en cuenta los ajustes necesarios por lo ocurrido en la liquidación de los ingresos de julio. El nuevo esquema no generará obligaciones por los sueldos del primer semestre para quienes no se habían visto alcanzados por el impuesto cedular. Y, con respecto a lo que se haya descontado en la primera mitad de 2024 bajo la vigencia del sistema anterior, explica Russo, “se practicará un recálculo retroactivo al 1° de enero”. Entonces, si al compararse lo que se descontó con lo que se habría descontado según la nueva ley, surge que la primera cifra supera a la segunda, la diferencia serán considerada pago a cuenta. “Es decir –explica– serán absorbidas con las retenciones que se calculen de aquí en adelante”.
Según datos aportados por la AFIP, en mayo hubo 330.200 empleados y 12.987 jubilados con descuentos impositivos sobre sus ingresos.
medida es porque lo pensaron y porque analizaron todas las posibilidades. Nunca toman una medida así nomás. No digo que los demás tomen medidas así nomás, pero en Japón hay un nivel muy profundo de análisis y son bastante adversos al riesgo. Eso es psicológicamente indicativo y por eso los mercados reaccionaron fuerte sobre eso.
–¿Cómo afecta este contexto a la Argentina?
–La afecta por varios motivos. Si la economía mundial anda mal, la economía argentina no puede andar mucho mejor. Y en este período de recuperación es importante que no ande mal la economía mundial, porque se necesita el impulso externo para ayudarnos a salir de las famosas situaciones en las que entramos después de la asunción del nuevo gobierno. Al día de hoy hubo un cambio dramático en la parte inflacionaria, pero la recuperación está tardando. A mi juicio no está tardando más de lo que era de esperar. Pero, en la práctica, para el público está tardando. Si el entorno internacional no es bueno va a tardar más, porque es difícil salirse del contexto externo. La otra forma más directa de afectación es que hay más riesgo en los mercados de capitales, lo cual significa que las tasas de interés suben. Eso hace más caro el financiamiento. Y, para colmo, no se ha logrado bajar el riesgo país lo suficiente. La clave para la resolución de los problemas de la economía argentina está por el lado del mercado de capital. No es que no haya dónde invertir, es que no hay crédito para las firmas y las familias. Entonces, el riesgo país no bajó rápido y la tasa internacional es probable que quede alta por un tiempo.
–¿Pese a que Estados Unidos tal vez la baje?
–Hay dudas de qué va a pasar en Estados Unidos. Depende de quién gane la pulseada dentro del directorio de la Fed, los que piensan que hay que ser cautos porque la inflación todavía no está dominada, o los que creen que hay que bajar la tasa precisamente para evitar la recesión. La situación de una subida en la tasa de interés en Japón le pone presión a Estados Unidos para la dirección de no bajar la tasa.
–¿Por qué el riesgo país en la Argentina se mantiene alto?
–Porque el riesgo argentino se mantiene alto. Está claro, para mí, que los inversores todavía no están convencidos de que realmente esto va a resolver el problema de la Argentina. Tienen reticencia a mover gran cantidad de capital a la Argentina. En ese contexto no es bueno que haya volatilidad internacional.
–Pero a fines de abril parecía que el riesgo país se encaminaba a los 1000 puntos y ahora parece cómodo por arriba de los 1500. ¿Qué mira el inversor?
–Creo que es esta falta de anclaje de las variables. La cosa se está armando, pero es más difícil hacerlo en un mar turbulento que en uno calmo. Hay una pregunta interesante que se hace mucha gente en el mercado: ¿qué relación hay entre el riesgo actual y la percepción del riesgo? No es cierto que el riesgo actual en realidad haya subido, que la probabilidad de default de la Argentina ahora sea mayor que la que era hace tres meses. Pero la percepción del nerviosismo la causa el asunto de la suba de la tasa de Japón. Hay mucha gente que perdió dinero. Son los que estaban en el carry trade, pero el que pierde dinero se pone más cuidadoso.
–¿Qué puede hacer el Gobierno para absorber el shock?
–El Gobierno tiene que ser consistente con hacer las cosas que tiene que hacer, y seguir adelante haciendo algunas adaptaciones. A lo mejor pospone algunos ajustes, pero no tiene que cambiar de modelo cada vez que hay un shock externo. No digo que acá toda la situación ha sido resuelta, pero ha habido un progreso en resolver las distorsiones y los desequilibrios que había en el país.
–¿Qué adaptaciones haría?
–Se podría ser más flexible con los programas de inversión que necesitan financiamiento externo, para evitar que haya mucha presión sobre el mercado en estos momentos de volatilidad. Es muy importante que el mercado local y el internacional vean que lo que hace el Gobierno lo hace con convicción. Es bien importante, porque enseguida se contagia dentro del sistema.
–¿Se están haciendo cambios? Porque primero se dijo que había que acumular reservas y después se anunció que se iban a usar para retirar pesos de circulación.
–Ha habido cambios puntuales, pero no en la dirección general. El tema de comprar pesos con dólares ha sido porque el Gobierno le da una prioridad tremenda a la inflación. Pero eso no va a la esencia del modelo monetario.
–¿Qué opina que usen las reservas para intervenir en los tipos de cambios paralelos?
–Yo no intervendría demasiado en el mercado paralelo. El sistema como funcionó hasta ahora estaba bien. No veo ninguna necesidad de usar las reservas para sacar pesos de circulación. Si esos pesos subieron porque están los dólares, es lo mismo que les des los dólares a la gente y se quede con los pesos. Lo que se venía haciendo antes me parece correcto, no hubiera cambiado.
–¿Por qué lo hicieron?
–Si sube la cantidad de pesos porque aumentaron los dólares al haber más exportaciones, no tendría que haber inflación. No sé para qué hacen toda esa vuelta.
–¿Para bajar la brecha?
–Sí, que es un indicativo de la situación externa. Y la brecha existe porque hay un cepo. Si a todo esto le tirás encima una restricción, como la del cepo, tenés que hacer una intervención. Pero están haciendo todo lo posible para ir retirando la restricción del cepo. El cepo actual es mucho menos restrictivo que hace solo tres meses.
–¿Se imaginaba este nivel de restricción a esta altura del año?
–Sí, pensaba que hasta fin de año no habría indicadores de recuperación, porque la teoría dice que en esto hay demora. No hay una teoría que diga que es fácil salir de un sistema totalmente distorsionado como había, tomando restricciones fiscales para no tener que financiar el déficit y para bajar la inflación. Es un proceso que lleva tiempo. La brecha cambiaria existe por el cepo, no porque haya otro problema en el mercado.
–¿Qué condiciones tiene que haber para que se saque el cepo?
–Una cantidad de reservas que te garantice que no va a haber una corrida. Eso es lo principal.
–¿Usted cree que, en la dicotomía de acumular reservas o que haya menos inflación, deberían priorizar acumular reservas?
–No creo que haya una dicotomía marcada en este momento.
–Para acumular reservas, ¿no se necesita un tipo de cambio más alto inicialmente?
–Sí, se necesita un tipo de cambio más alto para acumular reservas, pero ese tipo de cambio más alto lo podrían tener también eliminando el cepo, reduciendo la restricción.
–Pero para eliminar el cepo hay que tener reservas…
–Hay que tener acceso a las reservas. Por eso, si la situación internacional estámáscomplicada,elaccesoalcrédito en general de todo el mundo, incluyendo la Argentina, es más difícil. En este momento entiendo que no se puede hacer demasiado, pero tiene que haber acceso al financiamiento. Por ejemplo, el asunto del RIGI es extremadamente importante, porque de ahí depende mucho la sostenibilidad del modelo. Lo que te dice el modelo que está en la cabeza de los que diseñan la política económica es que hay que llegar de alguna forma con la inflación baja y con una actividad que deje de caer pronto, hasta que empiece a haber una dinámica de inversiones que den fruto. Hay que lograr que la Argentina pueda ganar competitividad en el mundo. Mencionaba recién lo de devaluar para tener mayores exportaciones y más competitividad. Pero la devaluación tiene el problema de que genera inflación. Habrá un momento en que, si las inversiones son suficientes y efectivamente productivas, se va a ganar competitividad porque vamos a ser más eficientes. Y eso reemplaza básicamente la necesidad de hacer todos estos trucos monetarios.
–¿Cuánto tiempo lleva ser más competitivo gracias a que tenemos mejores rutas o mejor tecnología?
–Lleva tiempo, pero no es imposible.
–Pero ¿hay tiempo sin dólares en el Banco Central?
–Hay tiempo si las cosas se hacen de forma ordenada. Esa es la forma como el resto de los países de América Latina eliminaron la inflación.
–¿Qué significa de forma ordenada?
–Significa que hay una idea de la dirección en la que van las cosas y que no hay una expresión política que no permite hacer los cambios estructurales que se necesitan para ser más eficiente. Por ejemplo, la reforma laboral. Es importante porque va a eliminar una gran cantidad de problemas que tiene el mercado de trabajo, por los cuales la mano de obra en la Argentina es cara. Si se logra eso, rápidamente vamos a tener una mejora. Pero en este momento lo que está frenando eso son las posiciones políticas de los sindicatos, que tienen sus propios intereses. La raíz del modelo, para tener éxito, está en las famosas reformas estructurales. En el ministerio de Federico Sturzenegger [el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado] está la clave del éxito.
–¿Se puede llegar a una inflación de 0% mensual para fin de año?
–Se puede, como cualquier cosa, pero no tiene lógica pagar el precio. Con una acción fiscal exagerada y subiendo todos los impuestos, se puede, pero no es lo lógico. Con que llegue a una inflación mensual del 1%, también va a estar muy bien para continuar la transición.
–El ex funcionario Joaquín Cottani dijo que tal vez habría que ceder y tener un poco más de inflación para que no se aprecie tanto el tipo de cambio. ¿Coincide?
–Puede ser. Acá hay un trade off entre la velocidad a la cual se pueden hacer las cosas y el costo. Si creés que importa poco tener 20% de desempleo, se puede ajustar muchísimo más rápido. Es un costo político y humano que no se quiere pagar.
–¿Y cómo ve ese trade off en este momento?
–No creo que esté bien establecido cuánto sería lo máximo que se puede hacer para bajar la inflación. Pero creo que la inflación tiene que tener cierta prioridad, porque es importante la percepción. Pero también hay que tener adaptabilidad a las condiciones internacionales sin que eso te arrastre.
–¿El contexto internacional puede complicar el pago de los vencimientos de deuda de 2025?
–No hay que preocuparse por la deuda del año que viene. Se va a poder pagar, porque todavía no hemos visto cuál es el plan de financiamiento real con las instituciones internacionales.
–¿Cuánto se puede conseguir?
–Realmente mucho más de lo que se dice, con el FMI incluido. Se habló de un máximo US$9000 millones, pero todo es negociable. El Fondo es un residuo de otras cosas de las que hemos hablado. Por ejemplo, el hecho de que la situación internacional esté peor, con respecto a la relación con el FMI es mejor para nosotros. En otras cosas se está peor, porque hay que ir a negociar con el mercado y todo es más difícil. Pero negociar con el Fondo cuando la situación geopolítica es mala te sube tus acciones, porque el Fondo no va a querer otro despelote en la Argentina.
–Se habló mucho de si se puede dar el oro como prenda para conseguir mejores tasas.
–Es una cuestión totalmente financiera. Preguntaría eso en el Trust Joyero [un joyería]. Me parece que es una tontería total discutir ese tema.
–¿Qué es lo que más le preocupa del Gobierno?
–Que no puedan evitar que la reacción del público sea negativa mientras se hace el ajuste. Que se pierda la paciencia antes de que logren estabilizar. Para eso tiene que reactivar la economía. No necesariamente habría que quitar el cepo para eso, pero ayudaría.
“Si la economía mundial anda mal, la economía argentina no puede andar mucho mejor; hubo un cambio en la inflación, pero la recuperación tarda”
“Los inversores todavía no están convencidos de que realmente se va a resolver el problema de la Argentina”
“El tema de comprar pesos con dólares ha sido porque el Gobierno le da una prioridad tremenda a la inflación”
“La raíz del modelo, para tener éxito, está en las famosas reformas estructurales; en el ministerio de Sturzenegger está la clave del éxito”
Los salarios de julio quedaron ya alcanzados por la reforma del impuesto a las ganancias incluida en la Ley de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes, que aprobó el Congreso a fines de junio de este año. Sin embargo, en general los cambios todavía no se implementaron, dada la manera tardía en que se conocieron las reglamentaciones correspondientes.
Cuando faltaba solo una semana para que finalizara julio, de hecho, en las empresas había incertidumbre por la falta de definiciones técnicas sobre cómo aplicar lo establecido por la nueva ley. Por eso, se planificaron soluciones de emergencia, que efectivamente fueron aplicadas al liquidarse las remuneraciones, al menos en varios casos. El 25 del mes pasado se publicó en el Boletín Oficial la resolución 5531 de la AFIP, reglamentaria de la reforma, pero para entonces en muchos casos ya no se llegaba a tiempo para adecuar los sistemas de liquidación. La situación, claro, deberá ser corregida con las próximas liquidaciones.
Si en muchos casos no se puso en práctica aún la ley 27.743, ¿a qué responden los descuentos impositivos que afectaron los sueldos de julio? Hay dos cuestiones que explican el tributo eventualmente retenido.
Una es que con los salarios del mes pasado se hizo la liquidación definitiva del impuesto de 2023, y en algunos casos hubo retenciones aún por los ingresos cobrados en aquel período (por reajustes en el cálculo hechos por las empresas). Esto puede haber afectado incluso quienes en algún momento de 2023 dejaron de tributar. La liquidación anual de Ganancias se hace habitualmente con los sueldos de abril de cada año posterior al de los ingresos gravados, pero esta vez hubo sucesivas prórrogas, que llevaron a que tal cosa ocurriera recién en esta época del año.
Con respecto a la carga fiscal de los ingresos de julio, “la mayoría de las organizaciones [empresas y otras entidades empleadoras] optó por aplicar el cálculo previsto para el impuesto cedular, dada la escasa ventana de tiempo entre la publicación de las normas reglamentarias de la nueva ley y el cierre de las liquidaciones de sueldos”, explica Gabriela Russo, presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires. Agrega que, al ser un impuesto anual, deberán hacerse los ajustes necesarios para que, finalmente, el tributo sea cobrado según las nuevas reglas.
El “impuesto cedular a los mayores ingresos” es el que rigió para los sueldos cobrados desde enero de este año y hasta los sueldos devengados en junio. Bajo ese esquema, en la primera mitad del año rigió un piso salarial para empezar a tributar de $2.340.000 (en bruto), equivalente al salario mínimo, vital y móvil (SMVM) de enero multiplicado por 15.
En julio esa cifra debía actualizarse y, según el mecanismo previsto (que no llegó a aplicarse, dada la derogación de la ley del impuesto cedular), iba a subir a más de $3,5 millones. Esto es así porque la reforma aprobada el año pasado fijó que la base para pagar fuera una remuneración equivalente al SMVM multiplicado por 15, y dispuso también que en el inicio del período se tomara el valor del salario mínimo de enero, para reemplazarlo a mitad de año por el de julio.
En la práctica, hubo empresas que, dada la demora de la reglamentación de la ley ahora vigente, para liquidar las remuneraciones de julio usaron el esquema del impuesto cedular sin actualización. Otras también recurrieron al cálculo según aquel sistema, pero con la base actualizada según la información que había en ese momento (en este caso no se les descontó a quienes tuvieron salarios brutos de cifras inferiores a los poco más de $3,5 millones). Como derivación de esto último, hay situaciones en las que no se retuvo nada, cuando sí correspondía hacerlo en función de la nueva ley. Eso será corregido con las próximas liquidaciones.
Las nuevas reglas
De acuerdo con la ley 27.743, a partir de los ingresos de julio el piso salarial para tributar es de $1.800.000 (un neto de $1.494.000) si se trata de un empleado sin ninguna deducción, ni por gastos ni por familia a cargo. Para un empleado con dos hijos menores de 18 años, el piso es de $2.094.798,7 en bruto (un neto de $1.738.682,9) y, para un empleado con un hijo, de $1.947.399,5 (en bruto) y $1.616.341,6 (monto neto).
Quien declara a su cargo cónyuge y dos hijos menores estará alcanzado por el impuesto a partir de un sueldo bruto, en el caso de julio, de $2.382.428,6 y en agosto, de $2.400.801,3 (en ambos casos, un neto de $1.981.277,5). Este último supuesto corresponde al de una remuneración alcanzada por el tope que rige para calcular los aportes a la seguridad social. Ese techo se actualiza todos los meses en igual porcentaje que las jubilaciones del sistema general de la Anses, y eso provoca que aumente el monto de los aportes a la seguridad social (esos aportes quedan al margen de Ganancias).
La diferenciación de la carga impositiva según el grupo familiar no regía con el impuesto cedular. En cambio, tener o no tener personas económicamente a cargo sí incide en el esquema tributario actual.
Pero, para que haya un alivio en los montos descontados, los empleados deben declarar formalmente quiénes son sus familiares a cargo.
Declaración de deducciones
En este punto hay otra cuestión clave que dificultó las liquidaciones de los sueldos de julio en tiempo y forma. “Para retener ganancias según la ley modificada es necesario contar con la información de familiares a cargo y de gastos deducibles, suministrada por el empleado mediante el formulario Siradig-Trabajador, que estuvo adaptado a las nuevas reglas recién en la última semana de julio; era imposible hacerse de los datos necesarios en tan poco tiempo, más allá de que, además, las empresas de software no contaban con las versiones adecuadas a las novedades normativas”, señala Russo.
Hay empresas (sobre todo, entre las que no tienen muchos empleados) que probablemente hayan liquidado Ganancias ya según la nueva ley por los salarios de julio, pero probablemente eso se haya hecho sin información (o con información incompleta) sobre las deducciones correspondientes a cada persona.
El formulario Siradig adaptado a las reglas de la ley 27.743 fue habilitado el 25 del mes pasado. Completarlo es un trámite que les corresponde a los empleados y, para hacerlo, deben ingresar con la clave fiscal en la página www.afip.gob.ar y buscar el servicio interactivo correspondiente. Allí se cargan los datos de familiares a cargo (hijos menores de 18 años o incapacitados para el trabajo, y cónyuge, si no tiene ingresos propios o sí los tiene, pero son muy bajos).
También se informan, eventualmente, los datos de determinados gastos, que resultan deducibles. Las deducciones son conceptos por los cuales se restan montos del ingreso sujeto a Ganancias y, por tanto, producen un alivio en la carga. Los gastos admitidos son: el alquiler de la vivienda (hay dos deducciones posibles para quienes son deducibles), los salarios del servicio doméstico, los honorarios médicos, las cuotas de medicina prepaga, las donaciones, las primas de seguros de vida y retiro, los gastos para educación de los hijos, los intereses de créditos hipotecarios y los gastos de sepelio. Por cada uno de esos conceptos los montos deducibles tienen topes y, en algunos casos –intereses por créditos y gastos de sepelio– esas cifras tienen una desactualización tal que hace irrelevantes las deducciones. También está la posibilidad de deducir alquileres por parte de propietarios de inmuebles que tienen ese destino.
En los próximos meses, las empresas deberán hacer las retenciones de Ganancias sobre los salarios, teniendo en cuenta los ajustes necesarios por lo ocurrido en la liquidación de los ingresos de julio. El nuevo esquema no generará obligaciones por los sueldos del primer semestre para quienes no se habían visto alcanzados por el impuesto cedular. Y, con respecto a lo que se haya descontado en la primera mitad de 2024 bajo la vigencia del sistema anterior, explica Russo, “se practicará un recálculo retroactivo al 1° de enero”. Entonces, si al compararse lo que se descontó con lo que se habría descontado según la nueva ley, surge que la primera cifra supera a la segunda, la diferencia serán considerada pago a cuenta. “Es decir –explica– serán absorbidas con las retenciones que se calculen de aquí en adelante”.
Según datos aportados por la AFIP, en mayo hubo 330.200 empleados y 12.987 jubilados con descuentos impositivos sobre sus ingresos.
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