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miércoles, 1 de julio de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS,


Gabriel Baggio y el oficio como performance: la delicada tarea de tejer relaciones
Gabriel Baggio. Biografía
"Nací en esto y me crié en esto", responde Mencho Ferreyra, con una mano en la cintura y un codo sobre la pala, cuando Gabriel Baggio le pregunta por sus orígenes en el oficio . Ese diálogo que mantienen en medio del campo, mientras construyen bajo el sol una casa de adobe, quedará registrado en un video que participará del lanzamiento global de Bienalsur . Para cuando el trabajo haya terminado Mencho estará muerto, y el artista porteño habrá perdido a su maestro y amigo.
Baggio recrea en cerámica las herramientas de trabajo, como puede verse en la muestra actual en el CCK 
"Esa performance duró un año y medio, porque trabajábamos los viernes y los sábados. Primero con Mencho, que se enfermó en la mitad del proceso. Después con un discípulo suyo de Navarro, que aceptó seguir enseñándome", recuerda Baggio, interesado en los vínculos que se tejen al aprender saberes y oficios.
Baggio recrea en cerámica las herramientas de trabajo, como puede verse en la muestra actual en el CCK 
La tarea se tituló esa videoperformance, presentada hace tres años en la muestra Pensamiento salvaje en la Casa del Bicentenario. Es retomada ahora en Procesos de aprendizaje , exposición virtual en el sitio web del Centro Cultural Kirchner que está por convertirse en libro , y que coincide con otra en la galería Hache . Aquella primera vez fue convocado por Valeria González, con quien editó hace una década otra publicación, En busca del sentido perdido .
Baggio rescata antiguos oficios y saberes que se transmiten de maestro a discípulo. En 2009 ganó el prestigioso premio Klemm con un intrincado entramado floral de cerámica 
"Muchos artistas llegan a la edad de merecer una retrospectiva, y de incluir, en un mapa coherente, también azares o desaciertos -escribió entonces la actual secretaria de Patrimonio Cultural de la Nación -. Baggio, antes de cumplir sus treinta años, fue capaz de hacer una muestra prospectiva. De establecer su propio mundo relevante".
Baggio trabaja con cerámica desde 2002, cuando exhibió una muestra en la casa de su abuela 
Las bases de ese mundo se construyeron en el taller de carpintería de su abuelo, mientras el futuro artista lo observaba fabricar utensilios de madera para que su mujer amasara las pastas. "La casa olía exactamente igual a los domingos de familia", dice Baggio en el citado libro, donde González rescata la muestra montada en 2002 en el hogar donde empezó todo. Sus primeras piezas de cerámica se exhibieron en el living y una fotoperformance en el dormitorio, mientras él ofrecía comida casera en la cocina.
Baggio aprendió a tallar una flor en madera en Colección Fortabat durante la Bienal de Performance 2015 
Su carrera internacional, distinguida con importantes premios, siguió desde entonces un camino coherente: cocinó en el Malba en 2008, aprendió a tallar una flor en madera en Colección Fortabat durante la Bienal de Performance 2015 y tejió al año siguiente en el Centro Cultural Recoleta . "La creación está en todos los actos de la vida", opina en el ciclo Creadores .

C. CH.

viernes, 12 de junio de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS,


Eduarda Mansilla, una pionera del siglo XIX que aún espera ser reconocida
Eduarda Mansilla, en un retrato de 1860
Mucho menos célebre hoy que su hermano Lucio Victorio, esta periodista y escritora elogiada por Sarmiento se ganó un lugar entre los intelectuales de su época y prefiguró muchas de las búsquedas de las mujeres modernas
Eduarda Damasia Mansilla nació en Buenos Aires en 1834 y murió en la misma ciudad en 1892. 
Creaciones por MANSILLA EDUARDA - 9789500530576 - Cúspide.com
Perteneció a una familia prestigiosa, de gente llamativa: su padre fue el general Lucio Norberto Mansilla, guerrero de la Independencia y héroe de la batalla de la Vuelta de Obligado; su madre, Agustina Ortiz de Rozas, tuvo el raro privilegio de ser celebrada, aun por sus enemigos políticos, como la mujer más hermosa de su tiempo. Más tarde, su hermano Lucio Victorio - dandy , militar y escritor- cultivó el arte de la provocación con notorio éxito personal y literario.Eduarda Mansilla.. Entre-ellos. Una escritora argentina del siglo ...
Sin embargo, sobran los motivos para recordar a Eduarda únicamente por sus propios méritos. No exageraríamos al caracterizarla como la personalidad creadora femenina más completa y más compleja en la Argentina del siglo XIX. Fue una pionera tanto en la literatura como en la música : cantante lírica y talentosa compositora amateur (cuyas obras se estudian aún en el Conservatorio Nacional); intelectual y periodista aguda. 
Eduarda Mansilla: Reeditan, "Recuerdos de viaje" de Eduarda Mansilla.
Escribió ficciones que inauguraron géneros y tendencias en la literatura argentina. A ella se le deben los primeros relatos ( Cuentos , 1880) para niños y jóvenes de nuestro país; ella es también la adelantada del gótico-fantástico, que tan larga descendencia (y en varios sentidos) tendría en la tradición rioplatense, y que plasmó en un libro excepcional: Creaciones (1882).
La otra épica
Eduarda Mansilla
En su primera novela escrita: Lucía Miranda (1860), se ocupó de los pueblos originarios desde una valoración histórica y cultural que reconoce también el mestizaje como matriz fundadora de una nueva sociedad. El médico de San Luis , publicada antes, en el mismo año, muestra una vida posible del otro lado de las tolderías para aquellos arrojados de la sociedad blanca por la violencia política.
Eduarda Mansilla Lucía Miranda 1860 Iberoamericana Vervuert ...
 Con su novela de madurez: Pablo, ou la vie dans les Pampas (1869), elogiada por Victor Hugo, se propuso explicarles la Argentina a los franceses desde su propia lengua, y, sin perder nunca el equilibrio, imaginó en ella a un villano unitario que balanceaba la entonces habitual demonización posrosista del federalismo. Fue más allá del simplificador pensamiento dicotómico y desarmó en sus libros las antinomias ciudad/campaña, civilización/barbarie. Antes que Lucio Victorio en una Una excursión a los indios ranqueles (1870) y antes que el Martín Fierro (1872) contó en esta novela y en El médico de San Luis las desventuras del gaucho perseguido. Se situó en la perspectiva de los llamados "bárbaros" para denunciar, desde ellos, las marcas de la opresión y de la exclusión. Dotó de una fuerte visibilidad reivindicatoria a los personajes afroargentinos que aparecen en sus libros.Libroel Medico De San Luis Eduarda Mansilla De Garcia Eudeba ...
Uno de sus aportes más singulares como narradora radica en haber enfocado desde adentro, en subjetividades plenas de matices, el otro lado de la épica gauchesca, del coraje viril: la lucha inadvertida de las mujeres del pueblo, condenadas al abandono y a la espera de los hombres que parten a guerras fratricidas, así como la ignorancia que las priva de la educación más elemental y las convierte -dice- en "parias del pensamiento", "almas prisioneras", "verdaderas desheredadas" sujetas a las "luchas desgarrantes de las pasiones humanas", sin contar con las herramientas culturales para comprenderlas y dominarlas. En general, su abordaje de la condición social femenina, ya sea en el paisaje rural o en el medio urbano, pone críticamente de relieve las limitaciones del papel impuesto por los mandatos imperantes, que las sofocan y las llevan a buscar vías de escape.
"Madame García"
Una mujer de fin de siglo | María Rosa Lojo
Como periodista, Eduarda Mansilla logró publicar en la prensa nacional de primera línea, no ya solo en las revistas femeninas (escritas por mujeres o para mujeres) que comenzaban a despuntar en la época. Dijo Sarmiento (que recomendó fervorosamente Cuentos ): "Eduarda ha pugnado diez años por abrirse las puertas cerradas a la mujer, para entrar como cualquier cronista o repórter en el cielo reservado a los escogidos machos, y por fin ha obtenido un boleto de entrada, a su riesgo y peligro..." ( El Nacional , 1885). En ese cielo, no fue un ángel sumiso, ni se limitó a opinar sobre los temas propios de su sexo. Habló de modas y de grandes fiestas, pero también de crítica teatral y musical (un rubro en el que era verdaderamente experta); analizó las costumbres, sostuvo posiciones políticas, debatió cuestiones educativas, sociales y religiosas, siempre sin abandonar las marcas de un estilo profundamente literario y un enfoque personal.
Revisionistas de Gral San Martín: Eduarda Damasia Mansilla, la ...
Fue una gran viajera y dio cuenta de esos periplos en sus artículos, en sus cuentos y en Recuerdos de viaje (1882), que relata su estadía en Estados Unidos, donde conoció a Lincoln y asistió a los comienzos de la Guerra de Secesión. No pasó inadvertida en el país del Norte. Las crónicas de Washington describen a "Madame García" como un ícono de cultura y glamour . Brilló en todos los salones donde puso el pie y afinó la voz. Melómana desde niña, pudo luego estudiar en Europa con grandes maestros (Gounod y Massenet), conoció a Rossini y fue amiga de célebres cantantes como la contralto Marietta Alboni y el tenor Enrico Tamberlick.
Compuso y estrenó también obras de teatro, de las cuales solo se han conservado La marquesa de Altamira y Similia Similibus , una pieza que quedó integrada al libro Creaciones . En un caso ( Los Carpani ), ha quedado una crítica, no muy favorable, pero que demuestra algo: probablemente la autora había abandonado el romanticismo aún imperante en el teatro rioplatense, y estaba intentando (siempre a la vanguardia) una apertura aún incomprendida hacia el realismo que ya se imponía en Europa.
Eduarda Mansilla: abril 2009
La intensa actividad social y cultural no le impidió dar a luz seis hijos (Manuel José, Eduarda Nicolasa, apodada Eda, Rafael, Daniel, Eduardo y Carlos), mientras acompañaba en sus funciones diplomáticas a su marido, el jurista Manuel Rafael García Aguirre. Conoció la corte de Eugenia de Montijo y Napoleón III. Residió también en Bretaña donde vivía Eda, su hija ya casada, y en Florencia y en Viena con su hijo Daniel.
Archivo:Cuentos - Eduarda Mansilla de Garcia.pdf - Wikisource
Después de diecisiete años de ausencia volvió a la Argentina en 1879 (el mismo año del estreno de Casa de muñecas ), acompañada por sus hijos menores, Eduardo Antonio y Carlos, y permaneció por lo menos hasta 1885 o 1886. El retorno le permitió reencontrarse con su madre y también afirmarse como intelectual y artista en una patria siempre presente en sus libros. Después de regresar a Europa se instaló en París con su hijo Daniel (entonces estudiante de Derecho y Ciencias Morales y luego diplomático al que Eduarda seguiría en sus primeros destinos), mientras que Eduardo y Carlos residirían con su padre en Viena.
Eduarda Mansilla
En 1890 decidió establecerse en Buenos Aires junto con sus cuatro hijos menores, que habían pasado a vivir con ella después de la muerte de Manuel Rafael García en 1887. Sus últimos años fueron de casi absoluto silencio literario y de actividad musical privada, acompañada por algunos músicos notables como Alberto Williams y Julián Aguirre. Murió después de haber sobrellevado una larga enfermedad cardíaca, en 1892, dejando entre sus últimas voluntades el paradójico pedido de que no fuesen reeditadas esas obras por cuya difusión tanto había luchado. Las preguntas que desencadena esa extraña decisión final me llevaron a escribir la novela Una mujer de fin de siglo (1999), inspirada en su vida.
Cosmopolita y criolla
Los García-Mansilla "Piérdase todo sálvese el honor"
Eduarda Mansilla es un punto de cruce, una bisagra entre siglos y a la vez una síntesis. Heredera de la Ilustración, cultivada y erudita (incluso cuando escribe para los niños), es también una mujer romántica. Anticipa la mujer moderna a la vez que reafirma un legado de autoridad femenina. Descendiente de verdaderas matriarcas (su abuela Agustina López de Osornio, su madre Agustina Ortiz de Rozas), sobrina de Encarnación Ezcurra, prima de Manuela Rosas, no duda de la capacidad de su género para moldear la sociedad y la historia. Su fuerte carácter y la libertad de su conducta, a la vez que su protagonismo público, delinean un tipo de mujer que, en los comienzos del siglo XX, sería cada vez más resistido por la élite dirigente de la que ella misma era vástago.
Eduarda Mansilla: escritora y periodista que brilló con luz propia ...
Cosmopolita y criolla, porteña y universal, aún está esperando recibir el homenaje de sus conciudadanos: quizás una calle que la recuerde en el mapa de Buenos Aires.

M. R. L.

martes, 31 de marzo de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS,


Ian Cheng, el artista que crea obras vivas con inteligencia artificial
Detalle de Emisarios, trilogía de Ian Cheng
Una comunidad arcaica vive en armonía al pie de un volcán, hasta que la Tierra comienza a temblar. El cráter en erupción despide una piedra que golpea la cabeza de una niña, y ella asume la misión de convencer al resto de evacuar el territorio para no morir.

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Así comienza Emisarios , trilogía del artista estadounidense Ian Cheng comprada por el MoMA . Una obra viva , en constante cambio, poblada de personajes con inteligencia artificial . Una videoinstalación imprevisible e infinita, que permite observar cómo se modifica el comportamiento cuando lo familiar choca con lo desconocido.
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"Tomé muchas drogas psicodélicas, y eso fue importante para mi trabajo como artista. El LSD me abrió una nueva manera de ver el mundo, una visión sensorial sin categorías, como la de un bebe. Me permitió explorar los límites, otras formas de ser", dijo Cheng semanas atrás en Madrid ante decenas de coleccionistas, cuando la Fundación Sandretto Re Rebaudengo y el prestigioso curador Hans-Ulrich Obrist presentaron los tres videos en paralelo a la 39a edición de ARCO . De ahí surge, explicó, su deseo de concretar un proyecto aún más audaz: "fabricar drogas para explorar espacios neurológicos".

Nacido en Los Ángeles en 1984, de chico solía ver varias películas por día. Tras estudiar Arte y Ciencias cognitivas, se dedicó a la animación y llegó a integrar el estudio de efectos especiales de George Lucas. Pero algo faltaba. En su afán de aportarle vitalidad a un trabajo que no dejaba lugar a la improvisación, decidió abandonar toda voluntad de control y crear "videojuegos que se jugaran a sí mismos".
En 2012, comenzó a realizar simulaciones de realidades en permanente cambio. Luego le agregó narrativa, con la intención de aportarle algún sentido al caos. No solo fue el origen de la mencionada trilogía, sino también de BOB (iniciales en inglés de bolsa de creencias), una criatura virtual que evoluciona a medida que interactúa con su audiencia a través de una aplicación.
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Cheng comparó con Pinocho a este Tamagotchi con forma de serpiente, presentado como "arte con un sistema nervioso" en la Serpentine Gallery de Londres y en la neoyorquina Gladstone. "El arte puede ser el portal que nos permita enamorarnos de la complejidad", dice el artista, admirador de BTS . "Me inspiran porque aluden en sus canciones a las teorías de Jung", señaló sobre la banda de K-Pop que conecta la música con la psicología y el arte contemporáneo, en un mundo cada vez más parecido a la ciencia ficción.

C. CH.

miércoles, 18 de marzo de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS,


Ai Weiwei y el poder del arte para cruzar fronteras

La actitud desafiante ya estaba ahí, en esa borrosa foto en blanco y negro: con las piernas abiertas y las manos apoyadas sobre la cintura, Ai Weiwei miraba de frente a la cámara en un estrecho pasillo del Metropolitan Opera House de Nueva York . Tenía treinta años y el vestuario asignado para su participación como extra en Turandot , bajo la dirección de Franco Zeffirelli .
"Nunca lo olvidé. Lo hice para ayudar con mis estudios", diría más de tres décadas después el artista chino, ya convertido en uno de los más famosos de la escena contemporánea a nivel mundial, que se dispone a presentar a fines de este mes la ópera de Giacomo Puccini en el Teatro de la Ópera de Roma .
Los animales del zodiaco chino, representados por Ai Weiwei con piezas de Lego, exhibidos en la última edición de ARCO por la galería Forsblom
La suya será, anticipó, una versión politizada de la célebre obra que incluye Nessun dorma , aria sobre la victoria del amor interpretada por Luciano Pavarotti durante el Mundial de Fútbol de 1990. Como director y diseñador de la escenografía y los vestuarios, Ai Weiwei dijo que aludirá incluso a las masivas protestas del año pasado en Hong Kong en defensa de las libertades individuales.
Su rechazo al régimen comunista nació muy pronto, cuando observaba a su padre -el poeta Ai Qing , condenado al exilio durante la revolución de Mao- limpiar baños públicos y quemar libros de arte y poesía para evitar peores castigos. Durante la década de 1980 se formó en Estados Unidos y se hizo amigo de Allen Ginsberg , que conocía a su padre.
Cuando este último se enfermó, regresó a China para crear un estudio de diseño. El gobierno no sólo demolió ese estudio, en 2011; también lo detuvo por "presuntos delitos económicos". Tras liberarlo, 81 días después, le prohibió salir del país hasta 2015.
Detalle de la obra exhibida en el espacio de Jorge Pérez en Miami
Lejos de callar su espíritu crítico, los intentos de censura convirtieron a Ai Weiwei en un ícono de la libertad de expresión . Los derechos humanos inspiraron proyectos como el que presentó en la prestigiosa Documenta de Kassel en 2007 y Human Flow , el documental que estrenaría una década más tarde con testimonios de 600 personas entrevistadas en cuarenta campos de refugiados en veinte países.

A fines de 2017 se inauguró en Buenos Aires la muestra que alojó Fundación Proa , y la desarrolladora inmobiliaria de Jorge Pérez le compró la obra que el empresario argentino exhibe ahora en su flamante espacio expositivo en Miami. Fue realizada con piezas de Lego , igual que las exhibidas en la reciente edición de ARCO . Como otra prueba de que no hay que subestimar el poder del arte para cruzar fronteras.

C. CH.

viernes, 6 de marzo de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS


Nicola Costantino y el cuerpo como obra de arte

Tarea para el hogar: matar al conejo. Esa fue la misión que le encomendó el profesor a Nicola Costantino en la primera clase de un curso de taxidermia, en el Museo de Ciencias Naturales de Rosario, tras entregarle un conejo vivo. La forma ideal de hacerlo, explicó, era clavarle un cuchillo en el paladar y desangrarlo, para no cortar la piel ni manchar el pelo blanco.

La joven estudiante de Bellas Artes recurrió entonces a la ayuda de un veterinario. Aunque años después, como parte de su proceso creativo, mataría una res con sus propias manos y lo filmaría para mostrarlo. "¿Cómo se mide la distancia con nuestro pasado? Es tan difícil borrar las primeras marcas", dice mientras carnea el animal en La Artefacta, documental de Natalie Cristiani estrenado en 2015.
Detalle de un retrato de la artista por Jorge Miño
Hija de un cirujano y una diseñadora de modas, aún recuerda cuando observaba a su padre coser piel humana mientras hablaba de política sobre la mesa de operaciones. Aquella nena de siete años no comprendía la distancia emocional con la que se manipulaba ese cuerpo anestesiado, en el que quedarían huellas de por vida.
Las propias huellas de Nicola fueron transmutadas en obra. Antes de representar al país en la Bienal de Venecia trabajó una década con animales muertos, como un modo de aludir sin moralejas a las zonas más oscuras del consumo. Llegó a hacer ropa con piel que imitaba pezones y orificios humanos, y jabones con tres kilos de su propia grasa. "Vino con los tuppers y se la llevó", recuerda el cirujano Esteban Tedesco, autor de la lipoaspiración, que exhibe ahora varias obras de Nicola en la muestra de su colección en el Centro Cultural Borges. También retratos realizados por Jorge Miño en su quirófano, en los cuales se ve una jeringa sobre los ojos de la artista.

"Este año voy a empezar a criar gusanos de seda en mi casa", adelanta ella sobre su próximo proyecto: una serie de naturalezas muertas convertidas en gobelinos que manda a tejer a China. Inspirados, también, en su cuerpo. Que presenta esta vez como más le gusta: como el plato principal de un banquete listo para ser compartido.

C. CH.

domingo, 5 de enero de 2020

HISTORIAS DE ARTE Y ARTISTAS


Las cartas de Joan Miró a su galerista: una historia de sacrificio y penuria
Pilar Juncosa, Patricia y Pierre Matisse y Miró en una feria, en 1953
La proyección universal de Miró no se entiende sin Nueva York y la labor de su marchante estadounidense, Pierre Matisse. La historiadora Élisa Sclaunick acaba de publicar Pierre Matisse & Joan Miró. Ouvrir le feu. Correspondance croissée, 1933-1983 (L'Atelier Contemporain), un libro que reúne por primera vez la totalidad de un epistolario imprescindible para documentar la historia del arte del siglo XX, enriquecido con cartas inéditas del escritor Jacques Dupin, el marchante Pierre Loeb y André Breton.
Pierre Matisse (Bohain-en-Vermandois, 1900-Saint-Jean-Cap-Ferrat, 1989) fue el marchante neoyorquino de Giacometti, Dubuffet, Chagall, Balthus o Tanguy, pero sobre todo fue galerista y uno de los amigos más fieles de Miró. Hijo de Henri Matisse, se había trasladado a Nueva York en 1924, huyendo de un matrimonio insensato y de la ira de su suegro, el padre corso de Clorinde Peretti, que lo había amenazado de muerte por haber abandonado a su hija. En 1928, Pierre Loeb, marchante de Miró, le regaló un cuadro del catalán, Peinture, pero su ojo no estaba acostumbrado a ese lenguaje pictórico y lo arrinconó en un armario de su casa de Nueva York. No fue hasta años más tarde que lo redescubrió.

En abril de 1934, Matisse logró los derechos exclusivos de Miró para Estados Unidos: "Usted -escribe Miró-, hijo de un gran pintor, sabe mejor que yo lo que representa la vida de un artista, y usted ha sido testigo de la vida de lucha y más tarde de su formidable éxito". Le cedía tres cuartas partes de su producción de un año, compartida con Loeb, a cambio de una paga mensual, entre los dos galeristas, de 2000 francos (poco más de 900 euros de hoy). En las cartas, Miró le reprocha retrasos en la paga ("si no cobro regularmente, no puedo vivir") y comparten confidencias: "Mi obra creo que te transportará a un mundo de real irrealidad".
La historia de los años treinta late en la correspondencia, con momentos agónicos, como la fuga de Miró a París durante la Guerra Civil (asesinato de su cuñado, la quema de la capilla en Mont-roig.) y el impacto de la contienda en su pintura: "Estamos viviendo un horrible drama que dejará profundas huellas en mi mente... Todos mis amigos me aconsejan que me quede en Francia. Si no fuera por mi mujer y mi hija yo regresaría a España".

Son los momentos más trágicos del pintor, apenas atemperado por el orgullo que le supone el encargo de un mural para el pabellón de la República en París: "Solo Picasso y yo hemos sido solicitados". Y el 2 de enero de 1939: "Estamos muy angustiados porque la ofensiva de los rebeldes está cada vez más cerca de Mont-roig, donde permanece aún mi madre. Yo estoy persuadido de que al final acabaremos por aplastar al monstruo fascista". Sin tiempo de recuperarse de la derrota, inicia una fuga del apacible Varengeville, cuando los alemanes irrumpen en Normandía y se plantan en unos días en París. Matisse le había aconsejado en 1938 exiliarse a México, y sus amigos (Masson, Sert, Calder), a EE.UU., pero no encuentra pasaje y su mujer le implora que regrese a España. Atrapado en la frontera, escribe: "He decidido volver a casa. Creo que es lo más inteligente que puedo hacer en este momento para salvaguardar a Pilar y a la niña y tranquilizar a nuestras preocupadas familias".
Miró se oculta en Mallorca y escribe las cartas con el nombre de su mujer para no ser detectado. Regresó a Barcelona en 1942. La soledad de Miró es absoluta y las comunicaciones con EE.UU. tan deficientes que el artista, sin poder vender, se cree abandonado por su galerista hasta el punto de que es el brasileño Paulo Duarte quien negocia con el MoMA la exposición de la obra maestra de Miró que ha estado pintando en Varengeville.
 Matisse reivindicaría sus derechos y acabaría organizando en su galería, en 1945, la exposición que significaría la consagración definitiva de Miró, asentada después con su primer viaje a Nueva York, en 1947.
El artista, endurecido por años de penuria, da un ultimátum a sus dos marchantes, Matisse y Loeb. "O logro poder vivir como lo hacían a mi edad (52 años) los hombres de la generación precedente (Picasso, Matisse, Braque) o me las arreglaré para cancelar mis deudas, lo que haré vendiendo un inmueble, y con lo que me quede iré a vivir a Mont-roig, donde continuaré trabajando con la misma pasión y entusiasmo que he hecho siempre, pues eso constituye una necesidad para mí y mi razón de vivir, pero cesando por completo cualquier comercio exterior, de suerte que nadie oiga hablar más ni de mí ni de mi obra". Matisse acepta el reto; Loeb no, y Miró firma, en 1948, contrato para Europa con el galerista Aimé Maeght, que representaba una nueva forma de entender el comercio del arte.

Matisse no vacilaba en facilitar la llegada de dinero a Miró en la España de la autarquía: se inventó un código según el cual un grabado significaba 1000 dólares y un catálogo, 100. Incluso, tras pasar a pie la frontera francoandorrana, llegó a ser golpeado por cuatro policías y encarcelado tres semanas, al ser descubierto intentando pasar clandestinamente 3000 dólares para Miró escondidos en una caja de dentífrico.
El mural de la ONU que no pudo ser
Boceto del mural para el Salón de Delegados de la ONU, que Miró no llegó a realizar
En la correspondencia entre Joan Miró y Pierre Matisse se revelan también varios proyectos importantes que no pudieron llevarse a cabo. Entre ellos, es necesario mencionar un enorme mural para el Salón de Delegados (48 metros de largo) de la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), del que se conservan las maquetas.
El 19 de marzo de 1952, Matisse le comunicó a Miró la intención del encargo. Finalmente, el mural no llegó a realizarse por problemas presupuestarios.
Otro proyecto igualmente frustrado fue una gran escultura para el Central Park, en 1972, en una zona de juego para niños. Miró pensó en una figura femenina con una enorme vagina (emblema de la maternidad). El Ayuntamiento de Nueva York la encontró inapropiada. También lo rechazó el Museo Hirshhorn de Washington. Quedan copias en Texas, Milán y Yeda (Arabia Saudita).

J. M.