Mostrando las entradas con la etiqueta PREMIO ALFAGUARA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta PREMIO ALFAGUARA. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de enero de 2023

PREMIO ALFAGUARA


El peruano Gustavo Rodríguez ganó el Premio Alfaguara con una novela sobre la vejez
El autor y periodista nacido en Lima recibirá 175.000 dólares y una estatuilla; el libro -una historia tragicómica, según el jurado- saldrá el 23 de marzo en España y América
Natalia BlancRodríguez concursó con el seudónimo Cien cuyes, título de la novela
El escritor peruano Gustavo Rodríguez ganó el XXVI Premio Alfaguara de novela 2023 por Cien cuyes, elegida por mayoría entre 706 manuscritos. El libro, “una historia tragicómica situada en la Lima de hoy”, será publicado en España y Latinoamérica el 23 de marzo. El ganador recibirá 175.000 dólares y una escultura de Martín Chirino. Del acto, realizado ayer en Madrid, participó la presidenta del jurado, la argentina Claudia Piñeiro.
En videoconferencia desde Lima, donde nació en 1968, Rodríguez agradeció la buena noticia, pero resaltó que le llegó en un día difícil para su país. “Miles de ciudadanos se están manifestando para reclamar por sus derechos”, dijo apenas tomó la palabra. “Ha sido el despertar más bonito (el teléfono sonó a las cuatro y media de la mañana) de un día que no es muy bonito para mi país. La vida está hecha de contradicciones”, dijo muy serio. Se refería, claro, a la multitudinaria marcha de protesta contra el gobierno peruano que conmocionó ayer al país.
Firmado con el seudónimo de Cien cuyes, título original de la novela presentada al concurso como
Largo viaje hacia el adiós, el jurado definió la obra como “un libro conmovedor sobre la sociedad longeva y la dignidad”. Según los editores del grupo Penguin Random House, es una historia tragicómica “sobre uno de los conflictos de nuestro tiempo: el cuidado de las personas mayores y la empatía con ellos”.
El jurado, presidido por Piñeiro, se completó con el periodista y escritor español Javier Rodríguez Marcos; la editora y traductora argentina Carolina Orloff; el librero de Letras Corsarias, de Salamanca, Rafael Arias García; el escritor español Juan Tallón y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, con voz pero sin voto.
Dice el fallo: “Somos sociedades cada vez más longevas y cada vez más hostiles con la gente mayor. Paradoja que Gustavo Rodríguez aborda con destreza y humor. Un libro conmovedor cuyos protagonistas cuidan, son cuidados y defienden la dignidad hasta sus últimas consecuencias”.
En rueda de prensa con medios de España y Latinoamérica, el autor reveló que uno de sus desafíos al abordar la cuestión de la vejez y de la muerte, era caer en un melodrama. “Pero el humor negro ayudó a contrarrestar ese temor”, dijo. El jurado le agradeció al ganador el buen uso del humor y las risas que generan ciertos pasajes de la historia. “En mi vida, el humor me ha ayudado a sobrevivir”, completó.
Una cuestión que atraviesa la historia es la memoria. Piñeiro le preguntó si fue un tema que trabajó especialmente o si surgió de manera inconsciente. “Surge sin querer, pero como le sale un buen saque sin querer a un tenista: uno viene practicando con los insumos que le da la vida. Y en mi vida, la memoria es un recurso fundamental”.
Cuando le preguntaron si Cien cuyes se inscribe en la tradición de la novela latinoamericana, Rodríguez dijo que la vertiente que siempre se impuso en Perú es el realismo. “Está dentro de esa tradición, pero el reto fue cómo salir de la caja y tocar temas que no se habían tocado antes”: la muerte por vejez, en este caso.
“Creo que el sexo ha tenido demasiado protagonismo al promocionarse como estrella tabú, al menos en Occidente, y me parece que de la muerte se habla incluso menos que del sexo, eso se puede comprobar con la cantidad de eufemismos que usamos cuando alguien muere: ‘pasó a mejor vida’, ‘trascendió’, ‘está en el cielo’. Soy un completo convencido de que cuando menos se habla de algo más daño se forja al interior de uno al esquivarlo. Tenemos que hablar más de la muerte en general y de la dignidad al morir en particular”, aseguró.
“Me da mucha alegría que el premio vaya para Perú, un país donde hay un paro nacional y una marcha de cientos de personas yendo hacia la capital pidiendo derechos y democracia” -dijo Piñeiro después de leer los fundamentos-; y me alegra que el título tenga la palabra ‘cuyes’, que todos se deben estar preguntando qué significa y que desde Latinoamérica suma a ese español que entre todos hacemos tan rico”.
El segundo autor peruano que ganó el Premio Alfaguara, después de Santiago Roncagliolo (en 2006, con Abril rojo)
ha publicado las novelas La furia de Aquiles (2001), La risa de tu madre (2003), La semana tiene siete mujeres (2010), Cocinero en su tinta (2012), República de La Papaya (2016), Te escribí mañana (2016), Madrugada (2018) y Treinta kilómetros a la medianoche (2022), y el volumen de relatos Trece mentiras cortas (2006), la mayoría publicados por Alfaguara. En Traducciones peruanas (2008) se compendian diez años de artículos suyos publicados en El Comercio, de Lima. Ha sido finalista del Premio Herralde y del Premio Planeta-Casamérica.
En esta convocatoria se han recibido 706 manuscritos: 296 de España; 112 de la Argentina; 99 de México; 81 de Colombia; 43 de Estados Unidos; 28 de Chile; 27 de Perú y 20 de Uruguay. Ya quedó abierta la convocatoria para la edición 2024, que recibirá originales hasta el 1º de noviembre de este año.
El año pasado, el premio lo ganó el periodista y escritor argentino chileno Cristian Alarcón con la novela Tercer paraíso, muy elogiada por Fernando Aramburu.

sábado, 1 de febrero de 2020

PREMIO ALFAGUARA


Guillermo Arriaga ganó el Alfaguara con una novela de amor y dolor
Arriaga dijo que el premio es como "abrir una ventana en la oscuridad"
El autor mexicano, también guionista de cine, se impuso con Salvar el fuego, una narración "polifónica"
MADRID.- Ayer por la mañana, después de un intenso mes y medio de deliberaciones y de analizar las siete novelas finalistas, entre ellas, dos argentinas, el jurado del premio Alfaguara, presidido por Juan Villoro, eligió al ganador de esta edición. Cuando abrieron el sobre para conocer la identidad de quien sospechaban que era una escritora, cuyo seudónimo era Isabella Montini bajo el título elegido para el concurso El león detrás del cristal, se encontraron con la sorpresa de que era Guillermo Arriaga, el prestigioso novelista y guionista, quien estaba tras esta construcción polifónica que une al amor y a la violencia en el México actual. La novela Salvar el fuego es la flamante ganadora de este galardón iberoamericano.

"He tardado 4 años y medio y 12 kilos en escribir la novela. Soy adicto a escribir", dijo Arriaga, quien agradeció el premio a través de una videoconferencia desde la fronteriza ciudad norteña de Piedras Negras, un pueblo que conoce desde que era niño.
"Toda mi obra es una reflexión sobre el amor, más aún sobre la violencia en el amor", opinó el guionista de Amores perros y de Babel. La novela comienza con un manifiesto escrito por José Cuauhtémoc Huiztlic, un reo condenado a cincuenta años de prisión por haber cometido un homicidio múltiple: "Este país se divide en dos: en los que tienen miedo y en los que tienen rabia./Ustedes, burgueses, son los que tienen miedo". Arriaga sostiene que el haber crecido en el monte y conocer el dialecto del mexicano norteño, así como el chilango, es decir, el D.F., le permitió hacer una síntesis de estos registros actuales.

Una mujer corre por la avenida con un arma en la mano. Su salvación será llegar a un barrio de estrechos pasillos llamado La Sectorcito. La persiguen un grupo de hombres violentos y enfurecidos. Acaba de matar a un hombre. Varias historias convergen en esta radiografía de una sociedad donde también aparecen hippies, cineastas, esnobs, homofóbicos, familias tradicionales, presos, etcétera. "Un premio no es un certificado absoluto, mucho menos un certificado de inmortalidad, pero sí es abrir una ventana en la oscuridad y detrás de esta ventana hay algo que vale profundamente la pena. Es una metáfora de la sociedad que está afuera", asegura Villoro, quien también ha descripto con genialidad el D.F. mexicano en El vértigo horizontal.
Laura Alcoba, la escritora argentina que integró el jurado, aseguró que el premio a Arriaga se entrega por unanimidad del jurado. "El libro tiene una potencia única, posiblemente que provenga del hecho de que se trata además de un excelente guionista de producir imágenes. Leés la novela y la estás viendo. Es algo muy extraño que ocurre desde la primera página hasta la última. También hay que destacar los lenguajes de los personajes, que es una creatividad lingüística increíble, y los medios tan diferentes que se encuentran en esta novela".
Salvar el fuego es el encuentro en un convulsivo México actual entre una coreógrafa casada con hijos, dueña de una vida cómoda, sin sobresaltos, y un hombre de los bajos fondos. "Esta es una novela polifónica que narra con intensidad y con excepcional dinamismo una historia de violencia en el México contemporáneo, donde el amor y la redención aun son posibles. El autor se sirve tanto de una extraordinaria fuerza visual como de la recreación y reinvención del lenguaje coloquial para lograr una obra de inquietante verosimilitud. Los distintos planos narrativos tienen como hilo conductor el cuerpo humano, motivo de celebración y expuesto a numerosos excesos", argumentó el fallo del jurado.
Entre los ganadores de ediciones anteriores se encontraban en el fastuoso Casino de Madrid el argentino Patricio Pron: "Los libros de uno pasan a participar de conversaciones más grandes, a nivel internacional, y arrastran a uno donde quiera que sus libros hayan ido", asegura el autor de Mañana tendremos otros nombres, quien ha viajado con esta novela ganadora a sitios a los que jamás pensó que conocería, y mucho menos hablando sobre su propia obra. Pron bromeó con la idea de que Arriaga deberá tomar vitaminas para comenzar la larga gira de presentaciones que le depara el haber ganado este prestigioso premio.
También se encontraba en Madrid el argentino Eduardo Sacheri, ganador en 2009 de este galardón por La noche de la usina: 
"Es un premio absolutamente hermético. Nadie te suelta una palabra. Me acabo de sorprender y de alegrar como todos. He leído los libros anteriores de Guillermo. El salvaje es una novela fenomenal", aseguró  el escritor, que además vive con emoción la nominación de La odisea de los giles, basada en su novela, a los Goya, que se entregan hoy.
Más de 600 manuscritos, entre ellos 94 argentinos, fueron enviados al concurso.
 El jurado de la próxima edición será presidido por el colombiano Héctor Abad Faciolince, el autor de la bellísima El olvido que seremos, que será llevada al cine por el director Fernando Trueba y protagonizada por Javier Cámara.

L. V.