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jueves, 17 de septiembre de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Economía del comportamiento: ¿por qué decidimos lo que decidimos?
Santiago Bulat, en vivo con Sebastián Sosa por Instagram
POR Santiago Bulat

1

Definición.
El estudio de la economía del conocimiento, una disciplina también conocida como economía conductual, combina los principios de la psicología, la sociología y la economía para determinar los fenómenos que ocurren en el mercado, con el fin de comprender y predecir las decisiones financieras de las personas. Su génesis se encuentra en 1979 de la mano de dos psicólogos: Daniel Kahneman y Amos Tversky. En sus comienzos la doctrina tuvo resistencias entre economistas que poseían una visión más clásica de la teoría. Sin embargo, en 2002 serían galardonados con el Premio Nobel de Economía por la incorporación de aspectos de la teoría psicológica sobre el comportamiento económico en tiempos de incertidumbre.

2

Homo economicus.
Richard Thaler, economista estadounidense que continuó con estos estudios que le valieron el Premio Nobel en 2017, destaca que los economistas estudiamos modelos de análisis estrictamente racionales, en los que las decisiones están condicionadas por tres supuestos. El primero es que las personas tienen preferencias bien definidas, expectativas y creencias no sesgadas. El segundo, que todos los individuos toman decisiones óptimas con base en esas creencias y preferencias. Esto implica, a su vez, que los agentes tienen capacidades cognitivas infinitas y una fuerza de voluntad infinita, pues eligen lo mejor y no lo que es tentador en el momento. Por último, aunque pueden actuar en forma altruista, en especial con amigos y familiares cercanos, su principal motivación es el interés propio. Estos supuestos son los que definen al “homo economicus”, también llamado “econos”, cuyo único objetivo es alcanzar la máxima rentabilidad. La economía del comportamiento reemplaza a los econos por homo sapiens (humanos), cuyas decisiones están condicionadas por una mayor cantidad de causas.

3

Sesgos.
La economía del comportamiento estudia los sesgos cognitivos más comunes en la toma de decisiones, es decir, las desviaciones sistemáticas del comportamiento racional, que pueden reunirse en tres categorías. Una es la racionalidad limitada, donde los individuos tienen la información relevante sobre opciones disponibles y sus posibles efectos, pero no logran convertirla en una decisión racional. En el segundo grupo están los sesgos asociados a la voluntad limitada, en los cuales el individuo puede llegar racionalmente a una decisión óptima, pero es incapaz de tomar la decisión al momento de actuar. El tercer grupo es el del egoísmo limitado, y comprende las situaciones en que la decisión y la acción se ven afectadas por lo que los demás piensan.

4

Esperanza matemática.
Se ha estudiado que al hacer pronósticos y juicios bajo incertidumbre las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o la teoría estadística para la predicción. Consideremos la elección ante la perspectiva de una probabilidad de 85% de ganar US$1000 (contra la probabilidad del 15% de no ganar nada), frente a la alternativa de recibir sin apostar US$800. Una gran mayoría prefiere la seguridad es decir recibir el dinero sin apostar, aunque la apuesta tiene una esperanza matemática más elevada, es decir, haciendo el cálculo, (85% x US$1000) + (15% x US$0) = US$850.

5

Empujoncito.
Así se define a las herramientas para alentar comportamientos saludables cuando hay fallas de mercado. Por ejemplo, las intervenciones informativas para corregir asimetrías que puedan explicar la baja adopción de comportamientos saludables. Están los incentivos financieros positivos, con los cuales se premia el comportamiento saludable deseado. También los subsidios e impuestos, con los cuales se modifican precios relativos del mercado para promover o desalentar ciertos comportamientos. Y las herramientas legales, por las cuales se restringe el acceso a ciertos productos.

jueves, 6 de agosto de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Qué tipos de seguros hay y qué conviene tener en cuenta antes de contratarlos
Santiago Bulat, en vivo con Sebastián Sosa por Instagram
POR Santiago Bulat
1 Protección. El crecimiento del seguro como una herramienta protectora ha sido algo constante en los últimos años a nivel global. En nuestro país, el seguro se rige no solamente por el principio estricto de seguridad personal y de vida, sino que es también una forma de sostener el patrimonio. En el mundo, el mercado asegurador total mueve un total de 5,2 billones de dólares en primas de seguro directo; más de la mitad corresponde a seguros de vida. En América Latina está solamente el 3% de esa producción y el gasto per cápita en seguros fue de 247 dólares en el último año.

2 Primas. La determinación de las primas (es decir, de las cuotas a pagar) es un trabajo en el que están involucradas muchas variables, que se van perfeccionando a medida que surgen nuevas herramientas que permiten una tarea más precisa y personalizada. Hay conceptos básicos y consensuados desde lo económico para la determinación de una prima, que no solo rige para el caso de un seguro, sino también para cualquier instrumento financiero al que se le quiera asignar un valor. Aquí entran en juego variables como la duración, la cantidad o el valor que se quiera asegurar, el riesgo de la persona que se asegura, los gastos internos y los impuestos asociados. A grandes rasgos, la regla general gira en que cuanto mayor sea la posibilidad de sufrir un accidente, mayor será la cuota a pagar cada mes por el riesgo que asume el asegurador.

3 Qué pasa en la Argentina. En nuestro país, los seguros de vida y de retiro no siguen la tendencia global y son un mercado poco desarrollado. Solamente el 14% del total de seguros corresponde al conjunto de coberturas de seguro de vida colectivo, seguro de vida individual y seguro de retiro. Dentro del 86% restante, el de automóviles es el de mayor peso (casi el 43% de los seguros “no vida”), mientras que el de accidentes de trabajo representa casi el 30% del total. El resto son seguros de incendio, accidentes personales y responsabilidad civil, entre muchos otros. Las compañías de seguro están controladas por la Superintendencia de Seguros, que restringe los comportamiento que pueden tener en la inversión de los fondos. Casi dos tercios de los recursos están en instrumentos de renta fija, muy por debajo del promedio de la OCDE, que se acerca al 90%. El resto está en su mayoría en fondos comunes de inversión y, en menor medida, en activos de renta variable y otros.

4 Motivos. Hay varias razones por las cuales se toma la decisión de contratar seguros. La primera tiene que ver con el cuidado del grupo familiar; es decir, con prever que los allegados a un asegurado cobren una cifra tal que les permita tener un ahorro consolidado ante un evento imprevisto y poco deseable. En segundo lugar, si bien por ley los empleadores deben ofrecer de manera obligatoria un seguro de vida a sus empleados, muchas veces eso no es suficiente, o está el caso de personas que no se encuentran en relación de dependencia. Otra razón tiene que ver exclusivamente con el ahorro. Este tipo de seguros puede ser o no capitalizable. En el segundo caso, la cuota inicial es más alta, pero es posible retirar el monto ahorrado en cualquier momento, pasado cierto tiempo.

5 Decisión. ¿Vale la pena? Como en todas las columnas de economía cotidiana, aprendemos opciones para optimizar la calidad de vida. Luego, las decisiones son de carácter individual dependerán de las necesidades y las posibilidades. Los seguros de retiro y de vida son una manera segura de ahorrar y darle algo más de previsión al futuro en un contexto muy incierto. Los rendimientos son los que podría obtener un inversor moderado que piensa en el largo plazo y aprovecha los incentivos impositivos de estas opciones. Es una herramienta importante a tener en cuenta, si se quiere distribuir el ahorro en diferentes opciones y con objetivos de cara al futuro.

sábado, 11 de julio de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


De qué se trata realmente un ingreso básico universal
Santiago Bulat, en vivo con Sebastián Sosa por Instagram
POR Santiago Bulat


1 IBU. El ingreso básico universal es definido como una transferencia que se otorga universalmente, de manera incondicional y en efectivo a todas las personas de un país, sin necesidad de cumplir ningún requisito. La propuesta tiene un atractivo desde lo discursivo por muchas razones, que van desde la equidad en contratos sociales, una mayor potencialidad en la cobertura social e incluso una mejora sustancial en las brechas de género. El debate que genera no es nuevo, y surge en dos circunstancias: en países desarrollados, ante la automatización de procesos, y en los países en desarrollo, ante la falta de alcance de ciertos programas sociales.

2 Casos. Hoy ningún país tiene un IBU consolidado como tal, aunque ha habido (y todavía hay) varias pruebas piloto a pequeña escala y algunas experiencias a mayor escala. Solo dos países, Mongolia y la República Islámica de Irán, tuvieron un IBU nacional en funcionamiento durante un período muy corto, sobre todo por sus complicaciones de aplicación y sus costos, mientras que la gran mayoría de los pilotos de IBU que se conocen hoy son variantes de esquemas específicos.

3 Pros. Los argumentos que se han extendido en diversos estudios en favor de este ingreso están sujetos a cuatro premisas. Primero, al no establecerse criterios de elegibilidad, se evitan los polémicos errores de exclusión e inclusión que son inherentes a la asistencia focalizada en las necesidades. Segundo, la universalidad puede eliminar cualquier estigma que afecte a los beneficiarios. Tercero, cuando las personas dejan de estar sujetas a la elegibilidad, se reducen los costos de transacción involucrados en el acceso a los beneficios y se suman los beneficios psicológicos derivados de una fuente estable de ingresos a lo largo del tiempo. Y, por último, la universalidad puede fortalecer la sostenibilidad política de los programas, ya que los beneficiarios (y los votantes) se beneficiarían de la distribución del ingreso. Por el lado contrario, las desventajas están en que un ingreso universal es demasiado costoso para los países, y en que puede generar muchas distorsiones en la población a la que se quiere alcanzar, provocando efectos no deseables en la distribución de ingresos y por grupos de edad. Además, una estructura de carácter “plano” no responde a conflictos que puedan ocurrirle a la sociedad en el corto plazo (desastres naturales, despidos, enfermedades) y serían ingresos monetariamente insuficiente ante estos casos.

4 En la Argentina. Una de las políticas sociales más relevantes que se han realizado en nuestro país ha sido la AUH (Asignación Universal por Hijo), que está orientada a la población vulnerable (tiene unos 4,3 millones de beneficiarios) y sujeta a diversas condiciones que se deben cumplir y probar mediante la presentación de la libreta de asignación universal, que acredita la asistencia escolar y los controles de salud. Así, no hay solo una asistencia estrictamente financiera para los beneficiarios, sino también un incentivo a la inserción social, muy por encima de la lógica de otorgamiento “plano” para la sociedad. A su vez, diversos estudios han mostrado que esa asignación no desalienta la búsqueda del trabajo de forma significativa, atribuyéndole un factor positivo.

5 Hacia adelante. Como se dijo previamente, las políticas de ingresos que mejores implicancias tienen en la sociedad son las que logran llegar efectivamente a la porción de la población que necesita de ese dinero y que, a la vez, otorgan incentivos para que las personas se incorporen o vuelvan a incorporarse al mundo laboral. Amén de esto, la Argentina tiene cuentas públicas muy deficitarias, que necesitará recomponer en el corto plazo para que el remedio no sea peor que la enfermedad. Tratemos entonces de traer discusiones que valgan la pena.

lunes, 15 de junio de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Los medios de pago digitales y las ayudas de emergencia en tiempos de pandemia
Entender el contexto y no enamorarse de la idea. Dos máximas ...
POR Santiago Bulat
1 Pagos de emergencia.

La pandemia del Covid-19 ha puesto a prueba la eficiencia y el alcance de los sistemas gubernamentales a la hora de brindar asistencia a grandes segmentos de la población en todo el mundo, en donde las soluciones. Y los pagos digitales han tenido una relevancia enorme. Los programas de transferencias condicionadas en la región han mostrado diferentes estrategias. En algunos países han logrado bancarizar a su población y hacer transferencias a través de depósitos directos a sus cuentas. En otros, se ha logrado una bancarización parcial y hay cuentas abiertas en una parte significativa de la población beneficiaria, pero todavía se tiene a un grupo de la población excluido del sistema financiero, que entonces recibe transferencias en efectivo. Finalmente, otro grupo de países ha realizado eventos masivos para recibir transferencias de forma personal (es el caso de Honduras).

2 Telefonía móvil.


En América Latina y el Caribe las tasas de inclusión financiera de la población están creciendo año a año, pero son aún bajas en comparación con las economías avanzadas. El Global Findex 2017 muestra que 54,4% de los adultos de la región tiene acceso a una cuenta bancaria, contra 51,4% en 2014 y 39,3% en 2011. Consecuentemente, se observó que en los últimos años hubo un aumento rápido y sostenido de la penetración de la telefonía móvil. A nivel regional, las suscripciones de celulares pasaron del 10% en el año 2000 a
114% en el año 2018, indicando que, en promedio, existen más suscripciones a telefonía móvil que habitantes, aunque debido a la desigualdad y la concentración se estima que la cantidad de suscriptores penetra en torno al 65% de la población.

3 Fintech.

A partir de la telefonía móvil, aparecen nuevas tecnologías que buscan aprovechar el despliegue de nuevos mecanismos de pagos. En 2019 se identificaron 27 servicios de dinero móvil, con 26 millones de cuentas abiertas, pero tan solo 13 millones de cuenta activas o que muestran transaccionalidad. El surgimiento de la industria Fintech ha incrementado el número y tipo de actores ofreciendo soluciones en materia de pagos digitales. El segmento Fintech de pagos y remesas es el más grande en la región, representando en 2018 el 24% del total de todos los emprendimientos Fintech y mostrando un crecimiento anualizado del 61%. Según los últimos datos recolectados por el BID y Finnovista, actualmente más de 150 empresas Fintech operan en el subsegmento de pagos móviles y billeteras electrónicas en América Latina.

4 Pagos digitales.

El mecanismo de pagos digitales utilizados en el marco de los proyectos de protección social ha sido diverso y pueden dividirse en dos categorías: el dinero móvil, compuesto por las opciones de transferencias bancarias, tarjetas de débito prepagadas y dinero electrónico y, por otro lado, las opciones de vouchers electrónicos en forma de tarjetas o vouchers para teléfonos móviles. También, en algunos casos se han utilizado estrategias combinadas. Si bien ambos mecanismos tienen pros y contras, el dinero móvil permite mayor libertad y flexibilidad para elegir el tipo de compras y los lugares de compras, mientras que los vouchers suelen ser programas diseñados para aumentar el acceso a un conjunto particular de bienes o servicios

5 Largo plazo.

La pandemia tendrá sin dudas un efecto sobre nuevas costumbres de la población y, seguramente, el uso de medios digitales de pago sea uno de ellos. Al momento, los estudios hechos en distintas partes del mundo sobre estos medios han mostrado impactos en términos de aumentos de consumo real per cápita, de una contribución a fomentar el nivel de ahorro y a reducir el uso de mecanismos informales de ahorro. Por último, se ha encontrado que el uso de dinero móvil de manera masificada reduce costos.

jueves, 28 de mayo de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


La inflación y el dilema de indexar o no indexar la economía
Entender el contexto y no enamorarse de la idea. Dos máximas ...
Santiago Bulat

1- Definición. La indexación es el proceso por el cual ciertos contratos se ajustan constantemente según la evolución de índices de precios pasados para no perder su valor "real". El término debería haber perdido relevancia en nuestra economía dado que, a partir de 1991, con la ley de convertibilidad, la indexación monetaria o por precios previos quedó estrictamente prohibida. Sin embargo, hoy el ajuste por inflación pasada resulta el principal mecanismo para que no se pierda poder adquisitivo, tal como puede verse en la manera en que está definida la fórmula de movilidad de las jubilaciones (hoy suspendida en su aplicación), o en la cláusula gatillo que integra varios acuerdos salariales.

2- Inflación. En la Argentina este es un problema de larga data. Hoy estamos en los primeros puestos del ranking de los países que sufren de este fenómeno. Sabemos que la principal consecuencia es el deterioro de nuestro poder de consumo de bienes y servicios, y que afecta más a los más vulnerables, porque en su canasta de consumo, los productos de primera necesidad tienen una ponderación elevada, y porque sus ingresos tardan en ajustarse y difícilmente esos ajustes alcancen a compensar las alzas de precios. Tiene sentido que, a medida que nos acostumbramos a convivir con una inflación elevada, se busque asegurarnos que el índice de suba de precios no esté por arriba de la evolución de nuestros ingresos o del rendimiento de las inversiones. Por eso surgen metodologías para actualizar valores, que están en el marco de la ley y que no dejan de ser mecanismos de indexación de la economía.

3- Consecuencias en la economía. A la par de que, como ahorristas y compradores de bienes y servicios nos encontramos con la necesidad de mantener nuestro poder adquisitivo inalterado, quienes prestan dinero, alquilan una propiedad o compran productos a proveedores, intentan cubrirse permanentemente ante una licuación de sus ingresos. Eso hace que se genere un círculo continuo de indexación de precios en muchas cadenas de contratos de la economía. Así, la "inercia inflacionaria" ha sido y es el eje de muchos debates en la Argentina. Porque estar ajustando permanentemente los contratos según la inflación pasada, hace que a futuro nos encontremos con cierto piso de la evolución de precios que es difícil bajar. La mayoría de los países que lograron bajar la inflación en los 80 y en los 90 han tenido que luchar contra este fenómeno de indexación contractual.

4- Recaudos. Saber qué pasará con los precios en la Argentina es una misión imposible, pero siempre podemos tomar recaudos, sobre todo si estamos informados. Tomar un crédito que ajusta por inflación (más una tasa adicional) será un buen arreglo para quien sea el prestador del dinero, dado que siempre se encontrará recibiendo un importe que se irá actualizando por encima de la evolución de los precios, pero será solo un beneficio para mí (tomador del crédito), si la proyección indica que irá bajando en forma sostenida la inflación, o que mi salario se irá ajustando lo suficientemente rápido. Contrariamente, podré usar a mi favor las compras con tasas fijas y bajas, porque la inflación irá licuando el valor. Y, si soy ahorrista y no creo que la inflación vaya a bajar, un plazo fijo que ajuste por el índice de precios podrá ser una buena alternativa para mantener el valor.

5- Cuidar el bolsillo. Una economía plagada de distorsiones en sus precios relativos es una de las mayores trabas a sortear para ingresar en un proceso de baja de la inflación. Mientras la macroeconomía no aporte ciertos horizontes certeros de estabilidad, como usuarios solo nos quedará saber jugar con el contexto que nos toca, tomando decisiones que nos cuiden el bolsillo.

miércoles, 6 de mayo de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Claves para principiantes: qué pasos hay que dar para empezar a invertir
Santiago Bulat y el quilombo económico – Revista Sendero
POR Santiago Bulat

1
El primer paso. Antes de invertir es recomendable leer y observar. A raíz de la lectura y el estudio podré conocer los distintos instrumentos que existen dentro del mercado de capitales y también su estructura. Allí encontraremos bonos, acciones, plazos fijos, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión, letras, futuros, etcétera. Todos los instrumentos van ganando complejidad a la hora de querer entenderlos con mayor profundidad. El segundo paso para aprender sobre inversiones puede sonar básico: invertir. Por más que incorporemos vastos conocimientos en finanzas de forma teórica y estemos durante horas mirando una pantalla, mientras no pongamos a funcionar nuestros primeros ahorros dentro del mercado de capitales, difícilmente podamos comprender cómo funcionan realmente las comisiones, los plazos, los tipos de cambio, las tasas implícitas, etcétera. Sufrir las primeras pérdidas es también ganar los mayores conocimientos. Para lograrlo, tendremos que abrir una cuenta comitente.

2 Comitente. Una cuenta comitente no es más que una cuenta anexada a otra de la cual ya somos dueños en alguna entidad bancaria. Esa cuenta nos permitirá realizar inversiones a través de los instrumentos disponibles en el mercado de capitales. Al habilitar esta “subcuenta” seremos poseedores de un número identificatorio y a partir de entonces todas las transacciones que realicemos quedarán registradas en un libro electrónico en la Caja de Valores, la única depositaria del país que efectúa la custodia de valores negociables públicos y privados. Las formas más usuales de abrir una cuenta comitente son a través de un banco o de un ALYC (agente de liquidación y compensación), cuyo listado oficial está en BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos). La diferencia central entre estas será el nivel de trato personalizado que pueda tenerse a la hora de hacer las inversiones.

3 Preguntas. Habiendo tomado la decisión de invertir, debo hacerme otras preguntas. La primera responderá a mis necesidades. Es decir, si yo cuento con un sueldo mensual como único ingreso con el cual pago mi alquiler, mi plan de salud y mis gastos de todos los meses, no será una buena decisión que el día que cobro compre acciones de una empresa con todo ese dinero, dado que su precio tendrá una volatilidad elevada y podré perder lo invertido en el corto plazo. Distinto será si lo invertido corresponde a un ingreso del que puedo prescindir. La segunda cuestión es comprender mi horizonte de inversión, es decir, cuándo necesitaré ese dinero. No será lógico invertir en activos que sean poco líquidos o de los cuales sea difícil desprenderse si eventualmente puedo necesitar ese dinero.

4 Rendimiento.
Una decisión clave será elegir en qué moneda realizaremos nuestras inversiones, la local o una extranjera. Los activos argentinos no han sido un fiel negocio a lo largo de la historia. Analizando el rendimiento de los instrumentos que responden a la tasa de interés, daremos cuenta de que, en promedio, hubo más años en los cuales se perdió contra la inflación que años en los que se ganó. Por eso, en gran medida las inversiones locales se miden contra la ganancia en dólares más que contra el nivel de inflación. En términos generales, una inversión con mayor retorno implicará asumir un riesgo más elevado.

5 Estrategias. El mayor temor cuando se invierte dinero es, obviamente, a perderlo. Sin embargo, sepan que en algún momento les tocará perder. La clave será entonces no entrar en pánico cuando nos encontremos en una posición de pérdida. Quien aprenda a pensar en terreno perdedor será en el largo plazo el mayor ganador.

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Fondos comunes de inversión: qué son y cómo elegir el más adecuado
Santiago Bulat y el quilombo económico – Revista Sendero
Santiago Bulat
1- Diversidad. A la hora de adentrarnos como ahorristas en el mercado de capitales nos encontramos frente a un gran abanico de posibilidades. Instrumentos en pesos, en dólares, con distintas legislaciones, diferentes plazos y rendimientos. Algunos tendrán mayor liquidez y otros menos, y algunos nos pagarán intereses y otras serán a descuento. Si recién empezamos a invertir, improbablemente sepamos qué hacer frente a esta variedad. Es por ello que los fondos comunes de inversión se presentan como una herramienta válida para empezar a invertir en diferentes instrumentos, eligiendo ciertas características sin demasiado riesgo.

2- Definición. Es un fondo de dinero, al cual muchas personas aportan parte de su capital ahorrado. Ese dinero se deposita en una cuenta comitente, es decir, en esa "subcuenta" que podemos anexar a nuestras cuentas bancarias y que nos permite realizar inversiones en el mercado de capitales, aparte de tomar las opciones que nos ofrece el banco. La primera pregunta que podríamos plantearnos aquí es por qué alguien decidiría invertir a través de un fondo de inversión y no de manera individual en algunos instrumentos. Y la respuesta se divide en dos: en primer lugar, si contamos con poco capital, invertir en varios activos será muy difícil, porque las comisiones serán elevadas y podría comprar muy poco de cada activo, lo cual generará un desafío para dividirlo. Por otro lado, los mayores volúmenes de capitales lograrán mejores tasas y rendimientos en el mercado que si lo hiciera con poco ahorro. Cuando uno suscribe a un fondo, se convierte en un cuotapartista del mismo.

3- Tipos . Pueden ser abiertos o cerrados. Los abiertos son aquellos en los que el cliente puede comprar (o suscribir) y vender (o rescatar) las cuotapartes (porción del fondo) a su voluntad, a través de la sociedad gerente; la cantidad de cuotapartes que en circulación, en este caso, puede aumentar o disminuir a lo largo de la vida del FCI. Los cerrados tienen una cantidad fija de cuotapartes que no se modifica durante la vigencia del fondo. El inversor que desee desprenderse de esta inversión debe vender su cuotaparte en el mercado.


4- Preguntas . Esta herramienta nos hace no tener que pensar en un activo específico, sino que debemos elegir ciertas características que queremos para nuestra inversión y optar por un fondo que se ajuste a eso. Por ejemplo, si confío en que la economía local tendrá un gran repunte en su actividad económica, pero no sé específicamente qué sector lo hará en mayor magnitud, es posible que un fondo común de acciones sea ideal, dado que mezcla diversos sectores. Una ventaja que existe en la Argentina es que invertir en fondos comunes de inversión no tiene gastos ni comisiones para comprar o vender. Los únicos dos honorarios vinculados a los FCI son los que se pagan a la sociedad gerente y a la sociedad depositaria y, por lo general, ya están descontados del precio neto que se le informa al inversor como ganancia. Preguntas que debo hacerme para encontrar un FCI que se ajuste a mis preferencias y necesidades: ¿cuánto tiempo estoy dispuesto a no disponer de mi dinero? ¿Cuán necesario es ese dinero para mí? ¿Cuánto quiero ganar? (estrechamente ligado a cuánto estoy dispuesto a perder).

5- Sociedades avaladas. Es importante involucrarse solamente con las sociedades que se encuentran avaladas para estas operaciones, dado que esto asegurará que los fondos estén administrados por profesionales idóneos en la materia. Además, por regulación de la CNV (Comisión Nacional de Valores) la cotización de sus cuotapartes se publica periódicamente, así como también la composición del fondo, de manera que puede tenerse un seguimiento.

miércoles, 22 de abril de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Qué pagamos cuando pagamos la boleta de electricidad
Economista Santiago Bulat afirmó que “este año está perdido ...
Santiago Bulat
1- Producción. Entre 2003 y 2015 la producción de petróleo y gas tuvo caídas del 25% y 15% respectivamente, mientras que la demanda de gas natural creció al 42% y la de electricidad, al 55%. Para cubrir ese desbalance pasamos a depender cada vez más de las importaciones, al punto de que en 2011 el país perdió el autoabastecimiento y se convirtió en un importador neto de energía muy cara. Entre 2006 y 2013, el superávit comercial energético de US$6100 millones anuales se transformó en un déficit deUS$6900 millones: en siete años se perdió un flujo anual genuino de US$13.000 millones.

2- Precios. Las tarifas del servicio público de distribución eléctrica están conformadas por dos ítems: el costo de compra en el mercado eléctrico mayorista y el costo propio de la distribución. En otras palabras, la tarifa de cada categoría está compuesta por los precios mayoristas estacionales de referencia de la energía y de la potencia y el costo del transporte, más el costo propio de distribución, con la retribución que perciben las distribuidoras por su tarea específica. La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) es la que fija los precios de la energía y la potencia en el mercado eléctrico mayorista en pesos, sin perjuicio de que el costo monómico de abastecimiento contiene una porción de estos denominados en dólares.

3- ¿Qué pagamos? En una boleta del servicio se pueden ver los distintos componentes del precio que pagamos. El principal es el costo de la tarifa en sí misma, que varía en función de la categoría del consumidor. Si la electricidad recibida es para uso residencial, se enmarca dentro de la tarifa 1 (T1). A su vez, el costo se define según qué tipo de residente es el usuario, en función del nivel de consumo: hasta 150 kW/h (kilowatt-hora) por mes, se ubica en la categoría residencial 1 (R1). A partir de ese nivel hay una escala que llega hasta la categoría R9 si el uso es de más de 1400 KWh por mes. Los casos de demanda mediana se encuentran en lo que se conoce como tarifa 2 y, por último, la tarifa 3 corresponde a las mayores demandas, donde se concentran las empresas. En todas las facturas se incluye un cargo fijo bajo (se use o no el servicio) y otro variable que, por lo general, se lleva la mayor parte del costo y varía según el consumo del mes. El cargo fijo también aumenta si el uso dado al servicio implica cambiar de categoría. Más allá de esos costos, también se pagan impuestos: el IVA sobre el precio del servicio total, Ingresos Brutos del 5% y tasas municipales que pueden variar entre 1% y 10%, según cuál sea la jurisdicción.

4- Subsidios. La política de subsidios a la electricidad depende de las decisiones de las administraciones nacionales y provinciales, dado que cada jurisdicción es responsable de la metodología y de la aplicación posterior del traslado de los costos mayoristas de abastecimiento a las tarifas finales. La decisión de subsidiar puede ser tanto a la oferta como a la demanda. Para ponerlo en perspectiva, entre 2015 y 2019 lo recaudado dada la demanda subió un 158%, dado que los subsidios totales pasaran de US$11.812 millones a US$3737 millones. Hoy, del costo real de generación de la energía mayorista se paga cerca del 45% en la boleta.

5- Estos tiempos. La pandemia de coronavirus está generando pérdidas que pueden ser de largo plazo. La demanda y la cobrabilidad están cayendo. Previo a este escenario, la morosidad de los usuarios era cercana al 25% y ronda el 50%. La demanda se contrajo cerca de 30% desde el comienzo del aislamiento. Cuidar este sector será tan difícil como necesario, para que no se pierda capacidad productiva en uno de los segmentos que más puede ayudar a superar nuestra eterna dificultad de restricción externa.

lunes, 13 de abril de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Empresas en crisis: cómo es la dinámica de hacer negocios y qué pasa en épocas malas
Economista Santiago Bulat afirmó que “este año está perdido ...
Santiago Bulat
1- Objetivo. Las empresas se crean con el objetivo de ganar dinero. Detrás de eso se engloban muchas más causas, como, por ejemplo cual es el sector de interés, si hay aspectos valorativos personales, la finalidad por la cual se lleva adelante un proyecto y, también, a que público está dirigido el bien o servicio. Hay algo cierto y es que, si el proyecto no es rentable, no habrá forma de que subsista en el tiempo. De la misma forma, los accionistas de una empresa se involucrarán e invertirán en ella solo si se espera que sus rendimientos sean superiores a los costos.

2- Valor presente neto. El llamado VPN de una inversión es lo que les permitirá a los accionistas decidir si es momento de invertir o no en un determinado proyecto. Básicamente, se trata de la diferencia entre el valor de un proyecto y sus costos a lo largo del tiempo y, por supuesto, aspirarán a que este resultado sea positivo. La teoría del valor presente neto asume dos criterios esenciales. El primero es que "un peso de hoy vale más que uno de mañana", dado que no invertir el dinero durante cierto período será una perdida de oportunidad. En segundo lugar, el valor presente solo depende de los flujos de efectivo que se esperen de ese proyecto en particular, sin importar la valoración personal, ni la rentabilidad de otros proyectos en su conjunto. Muchas veces, en vez de utilizar el cálculo del valor presente, las empresas, para la toma de decisiones, comparan la tasa de rendimiento esperada de una inversión con el rendimiento que los accionistas obtendrían en el mercado de capitales por inversiones con un riesgo equivalente.

3- Resultados. El funcionamiento de una empresa comienza con cierto capital invertido por parte de sus accionistas, o por la adquisición de un préstamo con una promesa de devolución a lo largo del tiempo, contabilizado como un pasivo. De esta manera pueden adquirirse los primeros insumos para producir los bienes o servicios que serán ofrecidos al mercado, y a partir de entonces, las ventas irán conformando el flujo de efectivo desde entonces. Por el lado de los gastos, las empresas deberán pagarles a sus proveedores, al fisco a través de impuestos (a nivel nacional, provincial y municipal) y a sus empleados tanto a nivel estrictamente salarial como por las cargas sociales. Por último, deberán devolver a sus prestamistas iniciales y a los que pueden haberse incorporado luego, el capital y los intereses correspondientes. El resultado final será con lo que efectivamente se queden los accionistas. El hecho que una firma genere ingresos por ventas no necesariamente indica que esas ventas hayan sido cobradas, ya que puede venderse a plazo, lo que genera diferencias entre lo contabilizado y lo efectivamente cobrado.

4- Cadena de pagos. Si bien lo mejor sería que todos los flujos de dinero que se generan calcen contra las operaciones de gasto, no todas las empresas cobran de la misma forma por sus servicios, ni pagan de la misma manera a sus proveedores. Es por ello que la cadena de pagos resulta muy dispar, según el tipo de empresa. Suele ocurrir que las empresas de mayor tamaño les pagan con retraso a sus proveedores y cuentan con ese dinero en el mientras tanto (el valor del dinero en el tiempo es fundamental). A su vez, las pequeñas empresas no quieren liberarse de las empresas de mayor tamaño que, ante una crisis, son las de mayor resistencia a la hora de continuar con los servicios.

5- En crisis. En medio de una crisis, las decisiones de la compañía serán la de elegir o no seguir invirtiendo, aportando más capital de accionistas o buscándolo afuera. Por el lado de los gastos, las opciones se reducen a la reducción de su estructura, un viraje del negocio o el cese de pagos a prestamistas, al fisco o a proveedores.

lunes, 6 de abril de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Cambios a todo ritmo y desafíos renovados en el mundo del empleo
Economista Santiago Bulat afirmó que “este año está perdido ...
Santiago Bulat
1A todo ritmo. Los desafíos del mundo del empleo están cambiando de manera vertiginosa desde hace ya tiempo. Y las crisis potencian esos cambios. La industria 4.0, la inteligencia artificial y los procesos de transformación digital están mutando tanto las tareas como las modalidades de empleo a nivel mundial desde hace años. Quienes no se adapten quedarán detrás en la carrera, de la que nuestro país no es ajeno.

2 Estructura. El 64% de la población argentina (28 millones de personas) se encuentra en la franja etaria de "población en edad de trabajar" (15-64 años). De esas personas el 61% está ocupada; 9%, desocupada (busca empleo y no lo encuentra) y el tercio restante está en la inactividad (no trabaja ni busca trabajo). Si bien la Argentina ha logrado disminuir fuertemente el porcentaje de informalidad desde comienzos de este siglo hasta aquí, se distinguen tres etapas muy claras. Desde 2003 hasta 2008, la caída de la informalidad fue marcada, de cerca de 12 puntos; a partir de entonces y hasta 2015 el índice se mantuvo estable y desde 2016 hasta la fecha ha presentado un leve aumento. En el presente, los asalariados que no están registrados en el sistema representan el 34% del total de los trabajadores en relación de dependencia y el 25% del total de ocupados. Otro cuarto es explicado por los trabajadores independientes, mayoritariamente cuenta propia no profesionales.

3 E (in) volución. Entre los trabajadores registrados en el sistema (cerca de 12 millones de personas), 50% corresponde a asalariados del sector privado; 26,5%, a empleados del sector público; 4,2%, a asalariados de casas particulares y el restante 20%, a autónomos y monotributistas. Sin embargo, su comportamiento no fue homogéneo a lo largo del tiempo. Los registros desde el año 2012 dan cuenta de que el sector privado ha perdido empleos en términos netos hacia el cierre del año pasado. La caída fue de 1,3% y, si la medición se realiza per cápita, la baja es aun más pronunciada. La misma suerte corrieron los trabajadores autónomos, que muestran una caída más pronunciada (-2,4%). En cambio, el número de puestos en el sector público avanzó 26% en el mismo período en todo el país, mientras que el de monotributistas lo hizo en torno al 24%. Esta situación refleja que el mercado laboral argentino continúa exhibiendo un elevado grado de precariedad y de imposibilidad de generar empleo privado de calidad desde el año 2011, algo congruente con la época en la cual el país dejó de crecer.


4 Sofisticación. Según la Organización Internacional del Trabajo, los mercados laborales en América Latina podrían verse especialmente afectados por la adopción de las tecnologías, debido a la composición de las fuerzas de trabajo en la región. Solo cerca del 20% de los trabajadores latinoamericanos tiene empleos que exigen habilidades de alto nivel, en comparación con más del 40% en la Unión Europea y en los Estados Unidos.

5 Plataformas digitales
. El aislamiento social obligatorio empujó a que muchas empresas derivaran las tareas cotidianas al hogar de sus empleados. Algo que caracteriza a los empleos de plataformas digitales es que quienes se dedican a esas tareas tienen un buen nivel educativo: menos del 18% tenía secundario completo o incompleto en 2017. Cerca de un cuarto de los trabajadores tenía un certificado técnico o había recibido algún nivel de educación universitaria y el 37% tenía un título universitario, mientras que el 20% tenía un título de posgrado universitario o de nivel superior. A su vez, la media de edad de los trabajadores de las plataformas era cercana a 28 años en los países en desarrollo y a los 35 años en los países desarrollados. Si en esta crisis encontramos una oportunidad, será la de poner el foco en mejorar los procesos de introducción de tecnologías y adaptabilidad de procesos en plataformas digitales laborales, para que el próximo cisne nos encuentre preparados.

jueves, 2 de abril de 2020

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


Ciclos económicos: qué son y cómo las políticas pueden aliviar la volatilidad
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Santiago Bulat
1- Ciclo económico. En economía se denominan ciclos a las fluctuaciones que sufre la actividad a lo largo de un período de tiempo. Y entre ellos se distinguen cuatro fases: expansión, auge, recesión y crisis.
2- Fases. La primera fase corresponde a la parte ascendente dentro del ciclo. Como el huevo y la gallina, la fase de expansión llega después de una época de crisis; es cuando la economía retoma su sendero de crecimiento y, entonces, las variaciones son mucho más pronunciadas que cuando la economía alcanza cierta estabilidad. En segundo lugar se llega a la etapa de auge económico, momento en el que la economía llega a su etapa más elevada y en la cual se utiliza casi el total de los factores de producción que la integran. Una vez que la economía llega a su máxima potencia, el crecimiento continúa, pero se desacelera notoriamente. Solo se considera que la economía habrá crecido una vez que el pico del último auge sea mayor al pico inmediato anterior; sino, habrá sido un simple rebote de una economía golpeada por la crisis, que no ha vuelto a crecer. Luego del auge, la economía entra en el ciclo decreciente e ingresa en la etapa recesiva. El consumo privado empieza a deteriorarse, la inversión hace lo propio y la actividad comienza a mostrar variaciones negativas respecto de los períodos previos. Se considera recesión a la contracción de la economía durante dos trimestres consecutivos. La caída resulta pronunciada hasta que alcanza su el punto más bajo del ciclo en la llamada época de crisis o depresión. Se distingue por niveles de desempleo elevados y una baja utilización de la capacidad instalada, consecuente con la caída del consumo.

3- Medidas anticíclicas y procíclicas.
Entre las decisiones que puede tomar el Estado para hacer frente a las diferentes fases del ciclo económico encontramos las procíclicas; es decir, las medidas que acompañan las fluctuaciones. Se aumenta el gasto público y se reducen los impuestos durante los períodos de crecimiento económico, y baja el gasto y aumentan los impuestos durante una recesión. Por el contrario, las medidas contracíclicas son las que apuntan a suavizar los períodos negativos, ahorrando en las épocas buenas y utilizando ese ahorro en tiempos de caída, cuando también se reducen los impuestos y las tasas de interés, de manera de procurar dar un impulso a la reactivación de la economía.


4- Por estas latitudes.
Como destaca el economista Martín Rapetti, nuestro país es campeón mundial en materia de volatilidad de crecimiento. En los últimos 35 años, la Argentina se expandió a una tasa anual promedio del 1,9%, mientras que América Latina en su conjunto lo hizo al 2,6%. Chile, el mejor maratonista latinoamericano, creció al 4,4%; los países del sudeste asiático, al 7,4%, y China, al 9,6%. El bajo crecimiento promedio argentino consistió en breves períodos de rápida expansión -como a principios de los 90 (8%) y principios de los 2000 (8%)-, intercalados con períodos de estancamiento (1980-1987) y de severas contracciones (1988-1990 y 1999-2002). Comparativamente, nuestro crecimiento ha sido muy volátil: dos veces y medio más que el crecimiento latinoamericano; diez veces más que el de la China y trece veces más que el del sudeste-asiático.

5- Estabilidad.
Varios años de volatilidad ponen en jaque a la inversión de largo plazo, dadas la inestabilidad y la imprevisibilidad. Cuando la economía no puede soportar épocas de vacas flacas, hay impacto directo en los niveles de empleo y consumo y, por ende, en el nivel de vida. El Estado tiene aquí un rol regulador para evitar los picos. No estimulando tasas de crecimiento que no sean sostenibles y evitando las recesiones. En momentos de crecimiento, los gobiernos deben hacer foco en ahorrar y en buscar el superávit, que nos permita tener una economía más ordenada y previsible en el largo plazo.