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sábado, 10 de agosto de 2024

Domingo 18 de Agosto , Manicomio Freakshow presenta su espectáculo, Perversión, a las 20 Hs en el Club Cultural Matienzo (Av. Juan B. Justo 2959, CABA, Villa Crespo, Argentina)


Domingo 18 de Agosto , Manicomio Freakshow presenta su espectáculo, Perversión, a las 20 Hs en el Club Cultural Matienzo (Av. Juan B. Justo 2959, CABA, Villa Crespo, Argentina)
► Entradas Anticipadas a $ 6000.- (Capacidad Limitada).
► Podes abonarlas con Mercado Pago, Transferencia Bancaria o Pago Facil enviandonos un msj x inbox
► Con Tarjeta por Passline: https://www.passline.com/
Arriba en la descripcion de nuestro Instagram esta el link
► Al terminarse las Entradas Anticipadas, las entradas generales costaran $10.000.
PERVERSION es un espectáculo temático que combina la escena teatral performática con las disciplinas físicas y la música en vivo.
Con base en el impacto visual, estético y sonoro, ofrece cuadros contemplativos o de interacción con el público, alternando actos sobre el escenario y dentro del espacio de los espectadores.
Una experiencia Unica e irrepetible, dentro de un oscuro y sangriento psiquiátrico, donde todo puede pasar, Freaks, Terror, Erotismo, Disciplinas Extremas, Fakires, Performers, Teatro Físico, Circo Aereo, banda en vivo y mucho más.
¡Te volVErás LoCo poR quERer sAliR!


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domingo, 7 de julio de 2024

Manicomio Freakshow . Domingo 18 de Agosto... .Perversión a las 20 Hs en el Club Cultural Matienzo (Av. Juan B. Justo 2959, CABA, Villa Crespo, Argentina)


Domingo 18 de Agosto , Manicomio Freakshow presenta su espectáculo, Perversión a las 20 Hs en el Club Cultural Matienzo (Av. Juan B. Justo 2959, CABA, Villa Crespo, Argentina)
PERVERSION es un espectáculo temático que combina la escena teatral performática con las disciplinas físicas y la música en vivo.
Con base en el impacto visual, estético y sonoro, ofrece cuadros contemplativos o de interacción con el público, alternando actos sobre el escenario y dentro del espacio de los espectadores.
Una experiencia Unica e irrepetible, dentro de un oscuro y sangriento psiquiátrico, donde todo puede pasar, Freaks, Terror, Erotismo, Disciplinas Extremas, Fakires, Performers, Teatro Físico, Circo Aereo, banda en vivo y mucho más.
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► Entradas Anticipadas a $ 6000.- (Capacidad Limitada).
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viernes, 12 de abril de 2019

VILLA CRESPO, GANADOR Y CON TODO....ENTRÁ EN LA AGENDA


CLIC es un colectivo artístico-cultural independiente que surge a partir del concurso Barrios Creativos del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego de 5 meses de desarrollo CLIC ha ganado el primer premio de dicha convocatoria, con el cual financiará sus acciones. Todas las actividades son abiertas y gratuitas. Seguinos en las redes y enterate todas las novedades Mirá la agenda completa en www.clicvillacrespo.com

miércoles, 15 de noviembre de 2017

VILLA CRESPO; CADA VEZ MÁS CULTURA.....DESCUBRILO


Circuito Crespo: el barrio porteño que se transformó con los teatros independientes
En los últimos años se instalaron más de diez salas queproponen una oferta única de obras del off que combinan una escala pequeña, cuidado en las puestas y hacen foco en la originalidad

Será que todavía resuenan en sus calles las palabras de Alberto Vaccarezza ("Pintoresco patio de un conventillo en Villa Crespo...") que este barrio terminó convirtiéndose en un sinónimo de teatro? Como si la letra de El conventillo de la Paloma de la calle Serrano estuviera todavía tallada en las veredas de esta zona de la ciudad, abren cada vez más salas teatrales fieles a esa prolífica vertiente del "offporteño", que reúne las obras menos conocidas y más creativas de la escena argentina.
El "circuito Crespo" remite, sin exagerar, a aquel acto pionero de 1886 cuando en el barrio se instaló la fábrica de zapatos, La Nacional, y la historia cambió por completo. Hoy cuesta imaginar el ambiente de aquel entonces, una zona prácticamente descampada rodeada de pampa, con el arroyo Maldonado imperturbable, que irradiaba aires melancólicos y un olor que, cuenta los rumores, se extendía a casi todos sus rincones. El paisaje urbano jalonado por las típicas casas de clase media, galpones textiles, talleres mecánicos, ahora incluye también teatros y centros culturales. Los antiguos conventillos de obreros que inmortalizó Vaccarezza en 1929 en su sainete fueron transformados en salas teatrales pobladas de un público joven, hipsters y fanáticos del teatro. La identidad de Villa Crespo, forjada por los inmigrantes en su mayoría judíos, asquenazíes y sefardíes, polacos, rusos, croatas y armenios, de a poco va cambiando.
Una de las primeras actrices en llegar al Villa Crespo de hoy fue Cristina Banegas. Cuando fundó su escuela, sala, estudio, centro de investigaciones, El Excéntrico de la 18º hace treinta años, no fue sin un poco de valentía. Villa Crespo era un barrio bien poblado, pero su movida cultural era escasa. Tanto es así que el nombre (que se lo puso Alberto Ure) respondía a la extravagancia que implicaba alejarse de la avenida Corrientes para poner un teatro. Banegas y Ure inauguraron la sala con El padre de Strinberg, dirigida por él, actuada por ella. Banegas vivía ahí mismo y lo siguió haciendo durante diez años, así que tomaba las reservas desde la cama.
 La cuestión familiar no se abandonó nunca y aunque Banegas ya no vive allí, al Excéntrico lo gestiona su hija, Valentina Fernández de Rosa, y su madre, Nelly Prince, siempre está muy vinculada con el espacio. "Fuimos pioneros no sólo en Villa Crespo, sino en Buenos Aires como modelo de ese espacio que reúne la actividad teatral, los espectáculos, las performances, los shows con los talleres. Estoy muy orgullosa de haber sido pionera en este barrio extraordinario, como decía Vaccarezza: «Barrio lindo por lo feo», y que en este momento está lleno de lugares preciosos, de teatros, de tiendas. Ha cambiado mucho en estos últimos años y hay una actividad cultural muy intensa. ¡Villa Crespo, te amo!", dice elocuente Banegas.
Desde hace un par de años, en Pringles al 1200, llegó a la zona el centro cultural más importante de la escena del off: el Matienzo. El espacio no deja de crecer: incluye varias salas, un bar en la entrada y hasta un estudio de radio online (Radio Colmena). El Matienzo ya es un punto ineludible del "circuito Crespo".
Hace dos años, los directores, actores y docentes Francisco Lumerman y Lisandro Penelas, también encontraron en este barrio el mejor rincón para desplegar su arte. Arrancaron estudiando juntos en Andamio 90, fueron alumnos de Claudio Tolcachir, siguieron en Timbre 4 y, un día, decidieron independizarse con su propio espacio: Moscú Teatro. Desde entonces, la obra de Lumerman El amor es un bien -su versión libre y fresca de Tío Vania- y la que dirige Penelas, El amante de los caballos, siguen en cartel. Ambas obras, llenas de belleza y de teatralidad, son propuestas imperdibles.
"Villa Crespo está todavía al margen. Quizá sea mi tendencia a buscar lo perfecto lo que me hace descansar en las márgenes. La luz da de rebote y eso me gusta más. Nos da el reflejo del brillo de Palermo, pero no somos Palermo. No estamos cerca del Obelisco, pero su extensión subterránea nos deja a una cuadra. Casi no conocía el barrio hasta que abrimos Moscú. Ahora es el lugar que elegiría una y otra vez para tener una sala", expresa Penelas, que adoptó con cariño al barrio. Algo similar les ocurrió a Andrea Calvo y María Paz del Río, amigas desde hace casi 30 años. Juntas estudiaron en Timbre 4 y empezaron a proyectar la idea de tener una sala propia. Recorrieron Almagro, pero no daban con lo que buscaban. Y al final llegaron a los confines de Villa Crespo.
"Nos encontramos recorriendo sus calles, sorprendiéndonos del fuerte arraigo de la gente con el lugar y sus historias conmovedoras. Todos los vecinos que nos cruzamos nos manifestaron su enorme apoyo y empuje, se veían entusiasmados con la idea de tener nuevos teatros en el barrio", narran las amigas emocionadas por haber dado con el espacio que deseaban. Hasta tal punto se arraigaron al barrio que tomaron de la calle el nombre de la sala, El Jufré, "para tomar un poco de la historia del lugar y sentirnos parte de este escenario de poetas y músicos suspendido entre el presente y el pasado", dicen. Como un guiño, algunos de estos nuevos teatros fueron bautizados con el nombre de las calles del barrio: El Jufré, Espacio Aguirre; la sala Vera Vera y el espacio, escuela y centro de experimentación de Matías Feldman y Santiago Gobernori, Defensores de Bravard.
Hace unos meses, Maruja Bustamente también llegó al barrio con su Cooperativa Cultural Qi. Y no hay que olvidar a Patio de Actores, instalada hace diez años en el barrio. Otra que en este último tiempo creció muchísimo y su cartelera rebalsa de propuestas es Nün. La nueva sede de Microteatro, por primera vez en Buenos Aires, encontró en Villa Crespo el lugar ideal para afincarse. Y la lista sigue y, seguro, crecerá año tras año porque Villa Crespo se expande y los vecinos, felices.
Agustina Stegmayer fundó la revista de distribución gratuita, Amo Villa Crespo, que se consigue en los bares y teatros como modo de tener activos los canales de recomendaciones. "Me encontraba recomendando muchos lugares, negocios, bares, teatros del barrio, y como venía de trabajar en Wipe, una revista guía de Buenos Aires, me animé a armar mi propio proyecto. Es que Villa Crespo es un barrio muy especial porque en él conviven las viejas tradiciones, ligadas a su origen inmigratorio, con las nuevas generaciones que hoy eligen Villa Crespo para vivir. Se da un mix interesante. Aquellas familias que llegaron y se asentaron alrededor de la fábrica de zapatos eran principalmente comerciales y obreros, y armaron sus locales en el barrio, por eso sus hijos se quedaron aquí y armaron sus propias familias".
Los "villacrespenses" son fácilmente reconocibles: nunca abandonarán la costumbre de decirle Canning a la avenida Scalabrini Ortiz aun cuando su nombre cambió hace 32 años. El periodista deportivo Nicolás Cayetano intenta dar con las claves que hacen de este barrio un lugar moderno de la ciudad, aunque muy poco reconocido frente a sus vecinos Palermo, Colegiales o Chacarita. "Villa Crespo es el barrio donde nací, me crié, vivían mis abuelos, mis papás. Cuando con mis hermanas nos fuimos de la casa de mis viejos, cada uno volvió a elegir el barrio. Es bien barrio, pero a la vez, si te movés por las principales avenidas, tenés de todo. Existe en mi familia una tradición con el Café San Bernardo, mi abuelo que era sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial se murió ahí adentro jugando al dominó. Él paraba ahí y jugaba con sus amigos polacos. Hoy se puso de moda y van muchos jóvenes hipsters, pero siempre fue una especie de antro en donde paraban (y paran) los vecinos. Y por supuesto está Atlanta, es el club del barrio, el club de mi vida", agrega.
Pero..., ¿qué es Villa Crespo? Es un lugar que está cerca de todo, con un poco de Palermo, pero no; un poco cool, pero no tanto como Colegiales, y vecino de Chacarita que tiñe a toda la zona de una atmósfera misteriosa. Villa Crespo les pide prestado cierto aire bohemio a Boedo y a Almagro, y es, por sobre todo, un barrio porteño de pura cepa. Quizás ahí está la respuesta a todo este fenómeno teatral: Villa Crespo es lo que Buenos Aires fue y seguirá siendo, aunque hoy luzca un poco más moderno.
Cinco propuestas para anotar

El amor es un bien: La versión fresca, contemporánea que muy acertadamente construyó Francisco Lumerman a partir de Tío Vania, de Chéjov, transita su tercera temporada y se convierte en uno de los imperdibles del off. Sábados, a las 22, y domingos, a las 18, en Moscú Teatro.
Enamorarse es hablar corto y enredado: Ganadora del torneo de dramaturgia en el Festival Temporada Alta en Timbre 4, es una propuesta sensible, emotiva, que demuestra que menos es más, y que cuando hay buenas ideas y actuaciones no hace falta más que un banco de plaza, un árbol y unos mates. Jueves, a las 21, en Nün.
Todo lo que nadie ve: Javier Rodríguez Cano escribe y dirige esta propuesta que se adentra en la relación de un joven con su madre luego de haber perdido a su padre. La obra está inspirada en el relato de la escritora Charlotte Perkins Gilman, El empapelado amarillo, que es considerado uno de los primeros manifiestos feministas en contra del maltrato hacia la mujer. Viernes, a las 21, en Vera Vera.
Presidio: La obra de Lucio Bazzallo pone a funcionar a los cuatro cuerpos de los actores que narran y comunican sin texto sino a través de sus movimientos. Sábados, a las 17, en Patio de Actores.
Proyecto pequeño: Esta propuesta tan singular de Laura Kalauz indaga sobre la crianza, los tabúes sociales, lo que no se dice, pero se necesita, y sobre todo en la difícil tarea que implica mantener unidas las tareas de cuidado y crianza con las de creaciones artísticas. Para esta propuesta se puede ir con niños y las actrices en escena también lo estarán. Domingos, a las 17, en C. C. Matienzo.

J. C.

viernes, 7 de julio de 2017

SORPRENDE....HAY QUE PROBAR

Maxime Tankouo, el chef, sale de la cocina del restaurante El buen Sabor Africano y avanza entre las mesas. Lleva puesta la camiseta de la selección de fútbol de Camerún, verde con franjas rojas en las mangas y en el pecho el dibujo de un león de fauces insolentes y ojos rasgados. Al cuello, una cruz dorada. Se sienta y dice que el león es el emblema de Camerún, su país, el mismo león que adorna la ventana del restaurante que da a una calle arbolada y tranquila en Villa Crespo.


Habla un español afrancesado, cimbreante: alarga las vocales, omite las últimas letras, engrosa las erres. Mira al frente, a la pared de los recortes de prensa. Uno anuncia que El Buen Sabor Africano está en la lista de los restaurantes más votados de 2010; otro, que fue la mejor cocina de 2013; uno más, que Maxime Tankouo jugó fútbol en Douala y conoció a Samuel Eto'o.
"Conocí a Samuel Eto'o cuando hice la prueba para el Avenir de Douala. Él era buen jugador. El Avenir ni tenía estadio, imaginate, entrenaba en un patio. Pero te hablo de hace tiempo", recuerda.



Detrás de la mesa donde está el chef hay un mapa con la inscripción "bienvenidos a África". Camerún en el centro, sobre la costa oeste, con su forma asimétrica, junto a Gabón, el Congo y Nigeria. A los 17 años, Maxime fue de Camerún a Gabón a jugar fútbol -football, dice él, estirando las o- y luego a Sudáfrica, contratado por el Jomo Cosmos Club. Entonces, inquieto, algo rebelde, viajó a Panamá, a 10.100 kilómetros de Camerún.
"La adolescencia me traicionó. No terminaba un contrato en un lugar y ya me quería ir. En Panamá terminó mi carrera. Dejé de jugar", detalla.



Pero antes que el fútbol, en la vida de Maxime estuvo la comida. Un olor condimentado, cálido, atraviesa el restaurante, que es pequeño y sin demasiada decoración: un elefante de madera, máscaras, una flauta, un tambor. En Camerún hay 254 etnias, cada una con un plato tradicional cuya preparación es secreta, dice Tankouo. Él es del pueblo Bamileke, uno de los más numerosos del país, que a su vez forma parte del grupo étnico Bantú.
Cocina que sabe a áfrica: en Villa Crespo, un camerunés sorprende con sus platos
"Cuando voy a Camerún, mis tías vienen de visita con comida especial. No pueden venir con arroz, no pueden venir con plátano frito. Hacen receta típica, ñame con salsa amarilla. Un plato de honor", dice.
Maxime Tankouo aprendió a cocinar a los diez años mientras ayudaba a su madre, Cecile, en Douala.

 A veces ella dejaba la comida casi hecha y él debía terminar. "Mi plato de infancia -se detiene con una sonrisa congelada de impecables dientes alineados- es la sémola, el fufú, que se come con la mano. Me da vergüenza porque lo comía en cantidad, hasta tres porciones con salsa de maní."
Tras siete meses entre Panamá, la Argentina y Brasil, se instaló en Buenos Aires. Fue difícil, recuerda. La gente lo miraba mal, sentía rechazo. ¿Qué vas a hacer en un país donde no hay morenos?, le preguntó su madre.
En 2008 inauguró El Buen Sabor Africano, al 200 de la calle Camargo. "La comida africana tiene una cocción de larga duración y lleva como base verduras", explica.


Hay frito de porotos, hay salsa de repollo, hay guiso de plátano. Pero Maxime prefiere hablar del pescado a la parrilla, el plato que en Camerún se come desde las nueve de la mañana, el plato que él no hace, trabaja: marina, adoba y mete al horno; el plato en el que, según le dijo un cliente francés, se siente el condimento hasta en las espinas, el plato que Tankouo nombra cuando le preguntan por qué le gusta cocinar.
L. V.