sábado, 14 de agosto de 2021

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Starstruck: como Un lugar llamado Notting Hill, pero con mayor audacia
La neozelandesa Rose Matafeo creó una producción breve y sólida que la tiene como protagonista excluyente, y que aporta su grano de arena a la nueva camada de comedias concebidas con desparpajo
M. A. 
Starstruck de Rose Matafeo HBO Max
Starstruck (Reino Unido/2021). Creadora: Rose Matafeo. Guion: Rose Matafeo y Alice Snedden. Elenco: Rose Matafeo, Nikesh Patel, Minnie Driver, Emma Sidi. Disponible en: HBO Max. Nuestra opinión: muy buena.

Ilana Glazer y Abbi Jacobson estrenaban en 2014 la primera temporada de Broad City y demostraban que había múltiples formas de abordar la amistad en una comedia. Así como en su momento Lena Dunham irrumpía con Girls deconstruyendo la mirada de Sex & The City, con un discurso para otra generación -una que se estaba descubriendo a sí misma- en Broad City Iliana y Abbi no solo se ayudaban a navegar ese período de inestabilidad emocional y profesional sino que también contemplaban la metrópolis bajo el mismo prisma. Así, Nueva York se nos presentaba como una ciudad muy lejos de la perfección de la serie de Darren Star, pero más amiga de la transitada por Hannah Horvath. El caos, el movimiento constante, los lugares alternativos, el caminar las calles en zapatillas gastadas y con el cansancio en la piel... todo eso junto era mucho más que un statement visual: era el símbolo de una realidad que no se encontraba en las revistas y, claro, el reflejo de esas amistades tan imperfectas como el contexto en el que surgían.
Hay mucho de Broad City en Starstruck, la serie disponible en HBO Max creada por la comediante neozelandesa Rose Matafeo (quien además coescribe y protagoniza), con la excepción del cambio de metrópolis: una Londres que se aleja mucho de Notting Hill (ya volveremos sobre este punto) y que explora la vida social de Hackney, ese borough londinense que pasó de ser considerado un lugar marginal a un punto de encuentro para los artistas, un epicentro de vibración cultural.
En ese escenario vive y trabaja Jessie (Matafeo), una joven que padece el inminente cambio de década (su trigésimo cumpleaños está a la vuelta de la esquina), quien se mudó de su Nueva Zelanda natal al Reino Unido por una relación, y terminó sin pareja y con trabajos que apenas la ayudan a subsistir. En pleno festejo de Año Nuevo conoce a Tom (Nikesh Patel), una actor famoso con quien pasa la noche sin reconocerlo. Al día siguiente, la realidad se impone, pero a Jessie poco parece pesarle.

Rose Matafeo, protagonista y creadora de la serie   HBO Max
El meet-cute, ese encuentro primigenio de los protagonistas que tanto hemos visto en la screwball comedy aquí funciona a la perfección, con una gran química entre Matafeo y Patel, y un filoso guion de la showrunner y Alice Snedden. Las comparaciones con Un lugar llamado Notting Hill (el film de Roger Michell protagonizado por Julia Roberts y Hugh Grant) son inevitables, pero la audacia de Starstruck no reside tanto en el cambio de roles sino en la construcción del personaje de Jessie. A diferencia del William Thacker de Grant, el rol de Matafeo tiene más matices, una incertidumbre que arrastra desde su llegada a Londres (donde nunca supo acomodarse) que la vuelve mucho más humana y reconocible.
Si bien el guion de Matafeo y Snedden cae ocasionalmente en ciertos estereotipos (la roomate exasperante de buen corazón, el grupo de amigos que se encandila al conocer a Tom, el paso de las estaciones para dividir los estadíos de la relación amorosa), la serie resulta tan natural y llevadera que, al llegar su desenlace, urge la necesidad de la segunda temporada que ya está en marcha. Y si bien al personaje de Tom no se le da espacio para crecer fuera de su vínculo con Jessie (el mundo de las celebridades es enfocado a medias, aunque hay una muy buena participación de Minnie Driver como una manager sin filtro), esto tiene un porqué.
Starstruck es la historia de su protagonista, su proceso, su camino a la madurez. Por lo tanto, son sus deseos los que se exploran, con esa bienvenida complejidad que tantos personajes femeninos de comedia están representando, y en los cuales los hombres complementan pero no definen.


Dónde verla. Starstruck está disponible en HBO Max.

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Jóvenes altezas: una serie sueca que es mucho más que una cruza entre The Crown y Elite
Ligera pero sensible, en apenas seis capítulos esta ficción delinea una historia que pone al melodrama clásico en función de un relato muy conectado con su época
A. L. 

Jóvenes altezas: una serie sueca que es mucho más que una cruza entre The Crown y Elite
Jóvenes altezas (Young Royals, Suecia, 2021). Dirección: Erika Calmeyer, Rojda Sekersöz. Guion: Lisa Ambjörn, Sofie Forsman, Tove Forsman. Elenco: Edvin Ryding, Omar Rudberg, Malte Gardinger, Frida Argento, Nikita Uggla, Pernilla August.
Disponible en: Netflix.
La conexión absoluta con su época es una fortaleza indiscutible de esta serie sueca. Dicho más pomposamente, Jóvenes altezas captura el zeitgeist de esta era de fluidez genérica con gracia, sensibilidad y sensualidad. En apenas seis capítulos de unos 40 minutos cada uno consigue delinear una historia que utiliza algunos de las prerrogativas del catálogo genérico del melodrama clásico en función de un relato muy contemporáneo en forma y fondo.
La odisea sentimental del príncipe Wilhem (muy buen trabajo de Edvin Ryding), convertido por una desgracia familiar que lo marcará de por vida en el heredero obligado de la corona sueca, está atravesada por la tortura de los mandatos: una relación tan fuera de foco para los cánones de la realeza -amor gay con un plebeyo interpretado por el venezolano Omar Rudberg, figura en ascenso de la música pop sueca- lo deja expuesto a las presiones agobiantes de su madre y a los prejuicios de gente de su propia generación que lo envidia sin mucho decoro a pesar de ser parte del círculo de privilegiados de la nobleza.
Jóvenes altezas también es una serie valiosa por su manera sutil de presentar al anacronismo de la monarquía como un mundo patético sin cargar las tintas (es decir, sin sobreactuar su postura frente al absurdo). En ese microcosmos ridículo, los poderosos operan básicamente a fuerza de arbitrariedades. Y la segunda línea se preocupa sobre todo por fomentar logias y traducir su temperamento aspiracional en envidias y ensoñaciones maliciosas.
Pero más allá de los tópicos que la serie aborda con profundidad pero sin entregarse al solemne tono reflexivo que es moneda corriente en mucha de la producción actual, hay aquí un discurso visual que está por encima de la media de las producciones de Netflix. El trabajo con los primeros planos, la fluidez con la que se mueve la cámara, el nivel de las actuaciones, la capacidad para armar personajes que no sean apenas una fachada y justamente por eso faciliten la identificación con ellos hacen de Jóvenes altezas una sorpresa agradable. Sorpresa porque en la previa su estreno se habló mucho de un “cruce entre The Crown y Elite”, y lo cierto es que esta serie es más que eso.
Jóvenes altezas no oculta el acné ni las dentaduras imperfectas de sus protagonistas, se interroga sobre la definición y el valor de la belleza, acompaña el fluctuante deseo sexual de los personajes, los entiende en lugar de juzgarlos y revitaliza el encanto del amor imposible, ese tópico atrapante que la ficción universal probablemente nunca abandone. Y lo hace desde una perspectiva que toma en cuenta muchos de los intereses de la generación Z, incluyendo una efectiva banda sonora que aliviana el peso de un entorno ceremonioso, virado esta vez hacia la ligereza de la fantasía pop

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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