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jueves, 24 de mayo de 2018

GLACIARES = AGUA = VIDA


Fue un trabajo épico. Hubo que recorrer más de 560.000 km2 a lo largo de 4000 km de Cordillera, ascender a alturas de hasta 6000 metros y dedicar cinco años a analizar los datos reunidos. Pero ya se puede afirmar que la Argentina es el segundo país en América Latina por el número de sus glaciares y se cuenta entre los 15 con mayor superficie de hielo en el mundo.
Los científicos inspeccionaron toda la Cordillera
Son 16.968 cuerpos de hielo (16.078 sobre la Cordillera de los Andes y 890 en las Islas del Atlántico Sur), que ocupan una superficie de 8.484 km2, equivalente a 41 veces la Ciudad de Buenos Aires.
Las precisiones surgen del Inventario Nacional de Glaciares, documento elaborado por investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), dependiente del Conicet y de la Universidad Nacional de Cuyo, con los que colaboraron 10 instituciones de 12 provincias. Entre ellas se contaron universidades, centros de investigación, y organismos como el Instituto Geográfico Nacional, que validaron la tarea de los científicos.


Los científicos inspeccionaron toda la Cordillera Crédito: Conicet
La Argentina se convierte así en el primer país del mundo en completar un registro detallado de sus glaciares y áreas periglaciales, una herramienta fundamental para trazar políticas públicas y proteger las reservas de agua dulce que abastecen a la población y permiten el desarrollo de actividades productivas en áreas áridas como las que se encuentran al Oeste del país.
El trabajo, que se presentó ayer al mediodía en la Casa Rosada con la presencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, identifica y caracteriza glaciares y geoformas periglaciares que actúan como reservas hídricas, y contiene la información necesaria para su adecuada protección, control y monitoreo.
"Su finalización salda una deuda pendiente y constituye un paso fundamental para conocer y conservar los recursos hídricos estratégicos de nuestro país", afirmó Bergman, durante la presentación.
Los glaciares constituyen reservas de agua fundamentales para los ecosistemas y la biodiversidad; además, son atractivos turísticos característicos del patrimonio natural del país y los mejores laboratorios naturales para comprender el cambio climático, dijo el ministro.
Argentina es el primer país en relevar todos sus glaciares
Una tarea titánica
"Desde 2012, el Ianigla trabajó a ritmo sostenido, cumpliendo en tiempo y forma con los plazos fijados; quienes quieran constatarlo tienen a su disposición los documentos con las presentaciones -dijo Fidel Roig, actual director del instituto-. Lo que se había atrasado era la publicación de los informes. En el inicio hubo complicaciones territoriales, se le solicitó al Ministerio que definiera las zonas prioritarias, las provincias no respondían, San Juan presentó un recurso de amparo al iniciarse el inventario, hubo ciertos retrasos presupuestarios y eso hizo que se demorara un poco. Pero en los últimos dos años todo se aceleró y se trabajó con un actividad vertiginosa".
El Inventario Nacional de Glaciares está previsto en el artículo N°3 de la ley 26.639 de "Régimen de presupuestos mínimos para la preservación de los glaciares y del ambiente periglacial" o, simplemente, Ley de Glaciares, sancionada el 30 de septiembre de 2010.
Dispone que cuente con toda la información necesaria para la adecuada protección, control y monitoreo de esos majestuosos tesoros de nuestro patrimonio natural.
Argentina es el primer país en relevar todos sus glaciares
Argentina es el país 15 en cantidad de hielo
"Su elaboración fue una actividad titánica por la magnitud del trabajo y de la representación territorial -dijo Roig-. Esta tarea ha tenido escenarios complejísimos de altura a hasta 6000 metros sobre el nivel del mar, lo que comprometió la seguridad física de quienes relevaron los glaciares e introdujo un componente muy particular en la ejecución de este registro".
Para concretarlo, se constituyó un grupo interdisciplinario que fue el motor del proyecto. "Hubo que establecer la tecnología para realizarlo y convalidarlo -explicó Roig-. El núcleo fue un grupo de técnicos e investigadores de nuestro instituto. Ellos tuvieron la responsabilidad de caminar la montaña, registrar y cartografiar las áreas de glaciares".
Gracias a este esfuerzo, hoy se conoce la ubicación y qué superficie ocupan estos ríos congelados. Pero este es el primer paso, porque ahora los científicos están abocados a evaluar la importancia de sus aportes hidrológicos a los sistemas naturales .
Para Bergman, la publicación del ciento por ciento del estudio es un hito de su gestión. "Permitió retomar la conversación con una institución científica acreditada, como es el Ianigla, una entidad autónoma cuya elección no fue una decisión discrecional, ya que lo dispone la misma ley -afirmó-. También nos permite cumplir con los acuerdos globales que suscribió el país. Estamos contentos de poder ponerlo a disposición de todos y generar una línea de base".
Argentina es el país 15 en cantidad de hielo
"La tarea continúa -destacó Roig-. Con los ministerios, con las distintas organizaciones nacionales y con las instituciones de ciencia que acompañaron este desarrollo". Y más adelante agregó: "La Argentina es un país con demasiados desafíos como para no invertir en ciencia. Por cada peso que se coloca en el sistema científico, el país recoge cientos. Este inventario es un ejemplo. Esperamos recoger los frutos".
A lo largo del proyecto, se utilizaron fondos del Conicet y, después de 2015, el Ministerio de Ambiente transfirió al Ianigla alrededor de tres millones de pesos.
Todo el contenido del inventario es de acceso libre y gratuito, y se encuentra disponible en el sitio www.glaciaresargentinos.gob.ar.

sábado, 11 de noviembre de 2017

DAR AGUA ES DAR VIDA....COLABORÁ


Con materiales reciclados, llevan duchas de agua caliente a barrios vulnerables
Sumando Energías logró que 85 familias accedan, de forma sustentable, a un servicio que antes no teníanCuando a Débora le propusieron construir un calefón solar con materiales reutilizados para que ella y su familia pudiesen bañarse con agua caliente, pensó que la estaban cargando.
"Vinieron un día y nos explicaron que el agua se podía calentar con el sol. Les pregunte qué teníamos que hacer y me dijeron: «Juntar botellas, latitas y cartones de leche». Yo no lo podía creer", recuerda la mujer, que tiene 32 años y vive en el asentamiento La Tablita, en Garín, junto con su esposo, Ariel, y sus hijos, Melina (13), Josefa (12), Andy (11) y Milena (6).
Eso que le parecía una locura es el mecanismo que desde hace más de tres meses les permite darse todos los días una ducha templada y segura, sin los riesgos de incendios y accidentes del precario termotanque eléctrico que tenían. "La primera que se bañó fue Josefa. Cuando empezó a salir el agua tan caliente era increíble. El calefón está hecho de materiales que uno tira o quema, porque acá no hay disposición final de la basura. El uso que se les da es espectacular", asegura Débora.
Déboray su familia, en la puerta de su casa.
La suya, es una de las 85 familias que, hasta el momento, construyeron junto con el equipo de jóvenes profesionales y voluntarios que integran Sumando Energías su propio calefón solar.
Se trata de un proyecto social que nació en 2014 de la mano del ingeniero industrial Pablo Castaño, con el objetivo de que quienes viven en villas y asentamientos informales puedan acceder a un servicio que antes no tenían cubierto, mientras se concientiza sobre principios como las 3R, las energías sustentables y el cuidado del medio ambiente. "Siendo ingeniero y un apasionado de la sustentabilidad, quise mezclar ambas cosas, y así arrancamos con los calefones", recuerda Pablo.
Un grupo de voluntarias, en plena construcción del calefón solar.
Por debajo de unos caños pintados de negro, que absorben la radiación solar, los calefones llevan latas de aluminio, y luego dos capas de tetra brik y telgopor, que sirven como aislación. Eso se recubre con botellas de plástico, que producen el efecto invernadero.
"Funciona por el efecto termosifón: el agua, al calentarse en la parrilla del colector, se hace menos densa, empieza a subir hasta el termotanque y aproximadamente hace entre 60 ciclos para calentarse por encima de 40°, que es la temperatura que usamos para bañarnos", explica Pablo, de 31 años. "Todo eso funciona sólo por la energía solar. El sistema es muy robusto: una vez que lo dejás instalado, prácticamente no necesita mantenimiento".
El primero que hicieron fue para una mujer que en verano calentaba el agua al sol en bidones de 20 litros. "Con este mismo principio pero con mejoras, pudo construir su calefón solar, que funciona en todas las estaciones", dice el ingeniero.
Construcción comunitaria
Es sábado y 50 voluntarios se reunieron para construir con los vecinos de La Tablita calefones para dos familias: la de Víctor y Sabina, y sus dos hijas, y la de Ofelia y César, que tienen ocho.
Ofelia y César Flores, junto a una de sus hijos, colaboran en la construcción del calefón.
La jornada empieza a las 9.30, con una capacitación. Sentados en el suelo de tierra del asentamiento, los voluntarios, los miembros de las familias beneficiarias y los vecinos que, como Débora, se acercan a ayudar escuchan las indicaciones. A los pocos minutos, ya van de un lado para el otro: mueven bolsas cargadas de botellas de plástico; cortan placas de telgopor con cutters; se dividen en mesas de trabajo entre cierras, talados y tarros de pintura.
No hay edad para dar una mano. Amelia, que tiene 3 años y es la hija menor de Sabrina, pinta unos caños de negro. Su mamá, de 29, está entusiasmada: "Vivimos en el barrio desde hace diez años. Soy ama de casa y mi marido es jardinero. Hasta hoy, para bañarnos calentábamos el agua en el calefón eléctrico. Cuando nos hablaron de esta posibilidad dijimos «¡bueno, lo vamos a probar!»", cuenta.
Los voluntarios preparan los elementos para la construcción. 
Desde el comienzo del proyecto, en septiembre de 2014, hasta hoy, los calefones solares llegaron no sólo al conurbano bonaerense, sino también a Bahía Blanca, La Plata, Salta y a la comunidad guaraní Pindoty I, en San Ignacio, Misiones, donde colocaron la primera ducha de todo el caserío.
Ernesto Sala tiene 45 años, es abogado y uno de los voluntarios de Sumando Energías, a quienes conoció por Facebook hace tres años. "Uno empieza por lo ecológico y se queda por lo social -admite-. Hay pocas actividades como ésta donde tenés la oportunidad de cambiarle la vida a una familia en un fin de semana".
El calefón está hecho en gran parte por botellas de plástico, entre otros materiales reutilizados. Foto: Diego Spivacow
A las 17.30, los colectores están casi terminados. Con una escalera, un grupo sube el primero al techo de la casa de Sabrina. Hay aplausos y gritos de alegría.
Para Pablo, la satisfacción "es plena": "Ver que 50 voluntarios se levantan un sábado a la mañana para venir a construir junto a las familias y a los chiquitos del barrio su propio colector solar llena el alma. Para fin de año, nos proponemos llegar a unas 100 familias", concluye.
El equipo de voluntarios de Sumando Energías, junto a familias de La Tablita.

Se buscan voluntarios
Cada dos semanas, Sumando Energías convoca a voluntarios para fabricar los calefones solares. "Trabajábamos con talleres teórico-prácticos. Un fin de semana vienen voluntarios (particulares y también de empresas como parte de sus programas de responsabilidad social) que aprenden sobre energías renovables. Después, pasan a la parte de aprender haciendo: construyen los calefones con sus propias manos, junto a las familias", explica Pablo.
Cómo colaborar
Sumando Energías facebook.com/sumandoenergias


M. A.

viernes, 13 de octubre de 2017

ARGENTINA; 2º RESERVORIO DE AGUA DE SUDAMÉRICA


Glaciares: el país tiene el segundo reservorio de agua de América del Sur
Sólo lo supera Chile; la Argentina posee 15.691 áreas estratégicas, según cifras preliminares del Inventario Nacional de Glaciares; son 5748 km2 de hielo permanente; es 28 veces la superficie de la ciudad
Dejó de ser una cuestión de límites difusos o un debate por aproximación para rechazar actividades extractivas en áreas estratégicas. Siete años después de la promulgación de la ley de glaciares (26.639), que dispone la creación del Inventario Nacional de Glaciares (ING), la Argentina puede ahora certificar, con validación científica, que atesora al menos 15.691 glaciares a lo largo de la cordillera de los Andes y que es el segundo país de América del Sur, después de Chile, entre los de mayores reservas estratégicas de agua dulce en estado sólido.


También puede jactarse de haber individualizado y situado por primera vez en el mapa el grueso de los glaciares argentinos y su ambiente periglaciar, a partir de un relevamiento inédito que no sólo contribuye a preservarlos y a controlar las actividades en los territorios, sino también a estudiarlos y monitorearlos para comprender los alcances del cambio climático.
Según datos preliminares del ING, el conjunto de cuerpos de hielo de más de una hectárea de superficie presentes en nuestro suelo suman una superficie de 5748 km2 y representan un 22,5% del total de la masa glaciar de América del Sur (25.550 km2).
Chile, por caso, triplica esa extensión. Baluartes paisajísticos, cumplen un rol clave como proveedores de agua para la recarga de las cuencas hídricas en épocas de sequía, lo que garantiza el desarrollo de las actividades humanas.
El total de las masas de hielo permanente, producto de la recristalización de las precipitaciones de nieve en invierno, combinado con bajas temperaturas en verano, equivale en su conjunto a 28 veces el tamaño de la ciudad de Buenos Aires.
Así surge del estudio iniciado en 2012 por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla-Conicet), que también confirmó lo que se sospechaba: los glaciares argentinos exhiben un retroceso generalizado, por efecto del cambio climático y de otras variables. Esa constricción se alinea con lo observado en los glaciares a nivel mundial.
El inventario, que pocos países en el mundo han concluido, cumple un rol fundamental en el planeamiento estratégico de 12 provincias con presencia de glaciares y ambiente periglaciar que, ahora, ya relevados y localizados, deberán restringir toda actividad minera en esas cuencas y monitorear otras que puedan afectarlos.
El ING contribuirá también a la base de información del World Glacier Monitoring Service de la Unesco, para estudiar a gran escala el estado de la criosfera y la dinámica del calentamiento global.


El equipo del Ianigla, conformado por 13 glaciólogos, hidrólogos, especialistas en GIS (Sistema de Información Geográfica) y guías de montaña liderados por el doctor Fidel Roig, culminará el inventario a fines de este año o comienzos del próximo. Restan relevar áreas de los Andes en Tierra del Fuego e islas del Atlántico Sur y validar en el campo los estudios y las mediciones realizados mediante tecnología satelital.
Para entender la dimensión de este logro científico basta decir que mediante expediciones a la Cordillera se han estudiado y relevado in situ más de 1000 glaciares desde Jujuy hasta Santa Cruz y se han descubierto cuerpos de hielo (de escombros, cubiertos o descubiertos) desconocidos hasta ahora.
"El aporte del Ianigla al país y al Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente es una contribución a la ciencia a nivel mundial que coloca a la Argentina en el selecto grupo de 38 países que alimentan esa base de datos", dijo Sergio Bergman, ministro de Medio Ambiente, órgano nacional de aplicación de la ley de glaciares.
"Hoy podemos saber en qué lugar exacto se encuentran, qué extensión tienen y sus especificidades. Utilizamos una misma metodología para todo el país, por lo que el estudio es considerado uno de los mejores inventarios de glaciares a nivel mundial", explicó Roig 


Dividido en cinco grandes regiones (Andes desérticos para Jujuy Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan; Andes centrales: San Juan y Mendoza; Andes del norte de la Patagonia: Río Negro y Chubut; Andes del sur de la Patagonia: Santa Cruz, y Andes de Tierra del Fuego e islas del Atlántico Sur), el ING muestra que la Patagonia austral concentra casi el 60% de la superficie de glaciares argentinos (3422 km2), pero sólo el 15,4% en cantidad de glaciares (2420).
Los Andes centrales albergan el 31,2% de la superficie de hielo (1767 km2) y el 51,4% del total de los glaciares (8078), precisa el informe.
Si bien la ley exige publicar el ING completo, la falta de delimitación geográfica con Chile en el área de los hielos continentales -unos 200 km que van desde el monte Fitz Roy hasta el cerro Daudet- ha obligado a la Cancillería a retener y a no difundir el relevamiento que se ocupa de un lugar sensible: la cuenca del río Santa Cruz.
"Hasta que se consensuen los límites fronterizos, la ley especifica que no pueden divulgarse", dijo una fuente de la Cancillería. Añadieron que una comisión binacional deberá trazarlos con técnicos y peritos de campo, según el acuerdo de divisoria de aguas en las altas cumbres suscripto por ambos países en 1998.
Recién entonces se podrá difundir esa parte del ING, que reclaman ONG ambientalistas y expertos para poder evaluar con exactitud los impactos del cuestionado proyecto hidroeléctrico Kirchner-Cepernic.
Los hielos continentales, también llamados campo de hielo sur, ocupan unos 12.100 km2, de los cuales unos 3055 km2 corresponden a territorio argentino. Esa área, la más extensa en glaciares del país, situada en la cuenca del río Santa Cruz, posee 1089 glaciares.
El dato -desconocido hasta ahora- es relevante por las represas. El estudio de impacto ambiental no pudo sopesar esa información.
Esa cuenca también atesora los glaciares de mayor tamaño de la Argentina -consigna el ING-, como Upsala (786 km2), Viedma (737 km2), Perito Moreno (244 km2), Spegazzini (127 km2) y Agassiz-Bolados (78 km2).
La extensión, sin embargo, no determina la importancia estratégica de las reservas hídricas, explica Fidel Roig. Hay "pequeños glaciares en los Andes áridos que pueden tener mayor importancia en ese sentido por presentar una gran variabilidad climática (alternancia de años húmedos con años muy secos), y es allí donde los glaciares cumplen un papel trascendental como reguladores interanuales del escurrimiento hídrico", dice el Ianigla. "El agua es almacenada en estado sólido durante los años húmedos (superávit hídrico) y es entregada a los sectores más bajos de la cuenca en los años secos, cuando los caudales de los ríos son muy reducidos y la demanda por el agua es mayor".
Cambio climático
Considerados la voz de alarma del calentamiento global, la retracción de su masa en diversas regiones del planeta fue la primera expresión ambiental detectada por los científicos para señalar cambios en las temperaturas a escala global. Sin embargo, "no es sencillo señalar un glaciar que esté siendo afectado por cambio climático y otro que no, ya que los impactos en el balance de la masa de hielo obedecen a una convergencia de factores que van desde el aumento de la temperatura hasta la variabilidad del clima y precipitaciones, la geometría de la cuenca montañosa donde se ubican, la altitud y pendiente, entre otros factores", explicaron los investigadores.
Analizados los cambios climáticos en la Cordillera, el Ianigla observó que los aumentos de la temperatura han sido más intensos a mayores elevaciones, por lo que los glaciares ubicados en los sectores altos de las montañas han sido fuertemente afectados.


También detectaron "retracciones marcadas en sectores de los Andes centrales y en el norte de la Patagonia, donde la temperatura ha aumentado y las precipitaciones han disminuido". El informe señala también que "los glaciares ubicados a más bajas elevaciones y que terminan en cuerpos de agua, como el Upsala o el Ameghino, han sufrido retracciones de varios kilómetros durante las últimas décadas".
Para cuantificar los retrocesos, el Ianigla dispuso el monitoreo constante con el máximo nivel de detalle de cinco glaciares accesibles y transitables en las distintas regiones para estudiarlos en su relación con el clima. "Al conocer el funcionamiento de un glaciar representativo por región -detalló Roig- es posible generalizar los resultados a otros similares. Para ese fin se seleccionaron los glaciares Agua Negra (30°10'S), Azufre (35°17'), Alerce (41°10') y De los Tres (49°16')". Allí se instalarán estaciones meteorológicas. Mientras resta definir el del extremo sur, los glaciares antárticos, que junto con Groenlandia constituyen las mayores reservas de agua del planeta, quedan fuera del inventario, ya que su monitoreo está sujeto a los compromisos ambientales del Tratado Antártico.
Consultados sobre la incidencia de la mina de Veladero, operada por Barrick Gold, que produjo un derramamiento de cianuro en la cuenca del río Jachal, fue el Mayds el que aseguró tras revisar el inventario que "la mina no se encuentra sobre ningún glaciar o geoforma periglaciar".
Y aclaró: "Sí surge que hay cuerpos con hielo en sus cercanías, por lo que se derivó consultas ambientales a la provincia de San Juan que al no ser contestadas derivaron en una medida cautelar de la actividad minera. Se espera una resolución de la justicia federal.
L. G.

sábado, 22 de octubre de 2016

LA TECNOLOGÍA Y EL AGUA


Por qué derrochamos agua cada vez que descargamos datos en Internet
Los servicios on line utilizan enormes estructuras de computadoras conectadas a la Red que insumen grandes cantidades de recursos; compañías como Amazon, Facebook y Microsoft evalúan diversas alternativas para refrigerar sus instalaciones
Descargar datos en tu celular inteligente requiere un gran gasto de agua.
Cuando compruebas tus redes sociales, tu cuenta de correo electrónico o miras un video por Internet, gastas agua.
Eso, porque estás recibiendo información de un centro de procesamiento de datos de alguna parte del mundo. Y esos espacios -que en Latinoamérica también se conocen como centros de cómputo- alojan computadoras que desprenden calor y consumen grandes cantidades de energía.
Y también una ingente cantidad de agua.
Así es como la información viaja en la Red, y la razón por la cual puedes conectarte a tu casilla de correo electrónico desde cualquier dispositivo, dondequiera que estés en el mundo.
Controlando la huella hídrica
Según revelaron investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) el año pasado, podríamos estar gastando hasta 200 litros de agua en la descarga de un sólo gigabyte (GB) de datos.
La cifra es preocupante. Sobre todo si tenemos en cuenta que, solamente en 2015, el gasto promedio de celulares inteligentes en Europa occidental ascendió a 1,9 GB por mes y por persona.
Y en Estados Unidos la cifra mensual alcanzó los 3,7 GB, de acuerdo con un informe de la compañía de telecomunicaciones Ericsson.
Los investigadores dicen que la razón responde al proceso fundamental de mantener los centros de datos refrigerados. "Lo que hay que cambiar es el comportamiento de quienes gestionan los centros de datos. "
Bill Thompson, especialista en tecnología
Compartilo
Y también a la producción de las grandes cantidades de energía que permiten mantener operativas las instalaciones.
Pero antes de alarmarse y tirar el router por la ventana, conviene tener en cuenta un apunte de uno de los investigadores del Imperial College, Bora Ristic.
Tal y como Ristic le contó a la corresponsal de tecnología de la BBC Zoe Kleinman, existe "un amplio grado de incertidumbre" en esa cifra (la del gasto de agua por GB) y podría en realidad de un litro por GB.
Pero el informe permitió poner de relieve la huella hídrica, el impacto ambiental relacionado con el gasto de agua de los centros de computación. Y ahora está investigando.
"Es muy útil hacer una investigación preliminar para comenzar a examinar el problema", dice el especialista en tecnología Bill Thompson.
"Es muy poco probable que cambie el comportamiento del consumidor; lo que hay que cambiar es el comportamiento de quienes gestionan los centros de datos", sostiene Thompson.
Los centros de datos necesitan refrigeración constante y exigen grandes cantidades de energía extra y agua para enfriar sus instalaciones.
"Yo tampoco me veo a mí mismo evitando ver videos por Internet por el consumo de agua. Pero sí eligiendo un sistema que sea consciente del daño ambiental", agrega.
Kaveh Madani, del Centro de Política Medioambiental del Imperial College, dice que las cosas han mejorado desde que comenzó la investigación.
"Facebook, Apple, Microsoft y Google hicieron mejoras considerables respecto a su huella hídrica", dice Madani.
"Están invirtiendo en ese área porque comprenden los problemas de disponibilidad de agua".
"También entendieron que el riesgo reputacional es mayor que antes; si pasan por alto los efectos medioambientales, pueden dañar su reputación".
Sin embargo, a medida que crece la demanda para los centros de datos, lo hacen también los problemas medioambientales.
"El incremento de los servicios requiere energía adicional y más calor, lo cual se traduce en un mayor impacto ambiental, huella de carbono (gases de efecto invernadero emitidos) y uso de agua.
Según Madani, "hay una importante necesidad de que la tecnología mejore en ese aspecto".
Refrigeración natural

El equipo de Microsoft Research junto al dispositivo creado para almacenar el pequeño datacenter submarino.
Los centros de datos ecológicos pueden parecer extraños por su propia naturaleza, pero son un compromiso que muchas grandes compañías tecnológicas se están tomando en serio.
Ya sea por el uso de energías renovables o porque eligen situar sus centros de datos en entornos que permiten que el proceso de enfriamiento se lleve a cabo de forma natural, algunos de ellos están dando un impulso a sus credenciales ecológicas.
En febrero de 2016, Microsoft terminó las pruebas de su primer prototipo de un centro de datos bajo el agua.
La idea es que el agua que rodea la instalación permite mantener el centro refrigerado, en lugar de necesitar energía para generar aire acondicionado u otros mecanismos de enfriamiento alternativos.
Facebook abrió en 2013 un centro de computación en Lulea (al norte de Suecia), cerca del círculo polar ártico, por una razón similar.
Y es que las frías temperaturas del ártico proporcionan un enfriamiento natural.
El centro emplea a 150 personas y el 100% de la energía es hidráulica.
Por supuesto, tiene su propia página de Facebook.
La firma también ha comenzado a construir un enorme centro de datos de 57.000 metros cuadrados en Clonee (Irlanda), el cual asegura que utilizará en su totalidad energía eólica, al igual que lo hacen otras de sus instalaciones en Fort Worth y Altoona, en Estados Unidos.
Además, el centro de datos de la empresa de energía Green Mountain utilizó un antiguo almacén de municiones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el interior de una montaña noruega.
Dice que utiliza agua de un fiordo de los alrededores con una temperatura constante de 8 grados centígrados para mantener su planta refrigerada sin energía adicional.
Apple también aumentó el uso de energía verde y dice que todos sus centros de datos se alimentan ahora al 100% con energía renovable.
Y Google anunció este mes que seis de los centros de datos que está construyendo emiten cero residuos a los vertederos.
"En todo el mundo, en nuestras operaciones de centros de datos desviamos al menos el 86% de la basura fuera de los vertederos", escribió Rachel Futrell, directora de programas técnicos de Google, en el blog de la compañía.
Granjas eólicas
Amazon invirtió en granjas eólicas para sostener su infraestructura tecnológica.
La campaña de Greenpeace "Clean our Cloud" (limpia nuestra nube) se mantuvo bastante inactiva durante un tiempo, pero espera emitir un nuevo informe el próximo mes, le cuenta a la BBC Gary Cook, analista de la organización.
"La empresas están redefiniendo lo que es posible; podemos hacer cosas muy grandes con energía renovable", dice Cook.
"Las grandes empresas están abriendo sus puertas a otras (firmas) para aprovechar las energías renovables. Hemos visto esto mucho entre los últimos tres a cinco años".
Y aunque Cook apoya ampliamente las medidas adoptadas por los gigantes tecnológicos, hay una gran empresa foco de sus críticas: Amazon Web Services.
"El crecimiento de Amazon es cinco o seis veces mayor que la cantidad de energía renovable que utiliza", dice Grid.
"Han comenzado a moverse. Pero nos gustaría que utilizaran más energía renovable y que fueran más transparentes", sostiene.
Amazon dice en su página web que tiene "un compromiso a largo plazo" en lo que respecta a gestión sus infraestructuras con energía 100% renovable. Y que espera alcanzar un objetivo del 40% para final de año.
La compañía también cuenta con tres granjas eólicas y una granja solar en Estados Unidos, las cuales asegura que generan electricidad suficiente para abastecer a 150.000 hogares

jueves, 10 de marzo de 2016

INVENTO ARGENTINO; EL SILOBOLSA PARA AGUA


Este año, Ipesa se prepara para mostrar su última novedad: tanques modulares para agua de polietileno y tanques flexibles para almacenar agua, que, según el representante de ventas, son como un enorme sachet que se pone en el campo. Uno de los factores que mantienen el liderazgo mundial de la empresa de silobolsas a través del tiempo es la innovación permanente.


"Ipesa ha venido invirtiendo en máquinas en forma constante. Hoy estaríamos en condiciones de almacenar, de ser necesario, el 100% de la cosecha argentina", apuntó el experto. Y enumeró el fuerte sesgo internacional que vienen desarrollando con el acompañamiento de Expoagro, participando en ferias internacionales en Sudáfrica, Alemania e Italia y próximamente también Estados Unidos. A su vez, en la feria que se realizará en Ramallo, la empresa estará recibiendo a un grupo de clientes provenientes de Australia, entre otros visitantes extranjeros que arribarán a Expoagro.