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martes, 18 de diciembre de 2018

NEIL ARMSTRONG, VIDA, LIBRO Y PELÍCULA


Así fue realmente Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna

Neil Armstrong en su retrato oficial de la Nasa.
Se ha estrenado ‘First Man. El Primer Hombre’, la exitosa película de Damien Chazelle protagonizada por Ryan Gosling sobre la vida del astronauta Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, fallecido en 2012. A punto de cumplirse 50 años de ese “gran paso para la Humanidad”, nos detenemos en el libro en que se ha basado la película, una concienzuda biografía escrita por James R. Hansen y publicada en España
Hay pocas personas a las que con total certeza se las pueda calificar del “primer hombre”. Este es el caso de Neil A. Armstrong. Fue el primero en pisar la Luna. En total, 12 hombres forman parte del club más selecto del mundo, el de los que llegaron a la Luna y pasearon por ella.
En 2019 se cumplirán 50 años de la famosa frase de Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”. Y esa humanidad, en 1969, estuvo pegada a la televisión para ser testigo de su hazaña y del alunizaje del Apolo 11.
La biografía que James R. Hansen hace de Armstrong para contarnos su vida es también una proeza de casi 600 páginas. Y sí, la película First Man es la adaptación del libro, pero se centra sobre todo en la figura del astronauta entre 1961 y 1969. El actor Ryan Gosling asume su figura bajo la dirección de Damien Chazelle. Así que para conocer más al protagonista hay que leer el libro editado por Debate, El primer hombre. La vida de Neil A. Armstrong. Hansen narra su vida desde el nacimiento –sus orígenes, su familia, sus estudios, sus actos, sus pensamientos, sus intereses– hasta su muerte como mito e icono de una época, pero también centrándose sobre todo en destacar el carácter sencillo de Armstrong.
“Nací y me crié en Ohio (…) La historia sobre los logros de los hermanos Wright y la innovación de los aeroplanos forman parte de mis recuerdos desde que tengo uso de razón (…) Al principio, me interesaba la fabricación de aviones, no pilotarlos”, comentaba Armstrong. Sin embargo fue piloto y también ingeniero. “Soy y siempre seré un ingeniero empollón con calcetines blancos y protector de bolsillo, nacido bajo la segunda ley de la termodinámica (…) Como ingeniero me enorgullezco considerablemente de los logros de mi profesión” y, como su biógrafo recuerda, la ingeniería sería la que propiciaría la llegada a la Luna y un ingeniero, el primero en pisarla.
El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética puso en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik I. La naciente comunidad aeroespacial estadounidense tuvo que ponerse en marcha para cumplir el reto de llevar el primer hombre a la Luna. El primer programa espacial tripulado fue el Mercury; allí, entre los primeros astronautas estaba John Glenn, que en 1962 orbitó tres veces alrededor de la Tierra, repitiendo la hazaña de Yuri Gagarin. Life e innumerables publicaciones recogieron el hecho. En ese tiempo Armstrong lloraba la pérdida de su hija y decidía si presentarse o no a la selección de astronautas abierta por la NASA. En septiembre de 1962 le eligieron como uno de los nueves astronautas para llevar a cabo sus programas espaciales. Parece que su transición de piloto a astronauta fue tranquila, sencilla y cómoda. “Neil no era una persona extrovertida -decía John Glenn-. Era tranquilo, afable y simpático, una persona de una ciudad pequeña, igual que yo. Creo que ninguno de los dos nos dábamos aire”.

El actor Ryan Gosling como Neil Armstrong en la película ‘El primer hombre’.
Por fin después de los sucesivos estudios y prácticas entraba Armstrong en una nave junto a David Scott para realizar el primer acoplamiento espacial con el vehículo no tripulado Gemini-Agena.
Cabo Kennedy. Florida. Control del lanzamiento del Gemini VIII.
(06.33.52 h) Armstrong a control: “Estamos acoplados. Sí, todo ha ido como la seda”.
(07.17.15 h) Scott: “Tenemos problemas graves. Estamos… Estamos dando vueltas sin control. Nos hemos desacoplado del Agena”.
A pesar de los problemas, volvieron a la Tierra y tuvieron que enfrentarse a los titulares sensacionalistas de la prensa del tipo de Pesadilla en el espacio. Armstrong llegó a ponerse en contacto con Life para decir que no le gustaba cómo titulaban un reportaje: Un alocado viaje espacial. La revista cedió y eligió el título Alta tensión para los astronautas. Se descartó un error del piloto como causa de la emergencia y obtuvieron sus condecoraciones. El segundo y último vuelo espacial de Armstrong fue ya como comandante de la misión Apolo 11.
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Hansen cuenta en esta biografía otros encuentros con la prensa, incluso con el gran Norman Mailer, que estaba presente en la rueda de prensa anterior al lanzamiento del Apolo 11 y “ya se dio cuenta que Armstrong no era un héroe al uso”. Los periodistas consiguieron arrancar a Mike Collins y Buzz Aldrin algunos comentarios sobre su familia y su historia personal (Buzz habló de las joyas familiares que llevaría a la Luna). Neil Armstrong no mencionó nada parecido.
– Neil ¿llevará recuerdos personales a la Luna?
– Si dependiera de mí, llevaría más combustible.
A pesar de esta muestra de normalidad, Mailer nunca cejó en crear el mito. Pero para Hansen, aunque las brillantes exposiciones de Mailer eran innegables, opina que lo que escribió en La psicología de los astronautas “era sumamente provocador y esclarecedor como crítica social, pero, como historia, biografía o psicología real, arrojaba bastante más calor que luz”.
Pero el mito solo había comenzando. Cinco días después de esta rueda de prensa, Neil Armstrong partiría y llegaría a la Luna el 20 de julio y sería el primer hombre en pisarla el 21 de julio a las 2.56 (hora internacional UTC) al sur del Mar de la Tranquilidad, seis horas y media después de haber alunizado.
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En televisión, Walter Cronkite acentuó el drama al señalar: “Todo el mundo guarda silencio mientras espera que el Apolo 11consiga entrar en la órbita de la Luna”. Neil acabó con la angustia.
(03.03.58.10 h) Armstrong: “Una puesta en marcha fantástica”.
El piloto meticuloso y profesional que era Armstrong se aprecia en las grabaciones del vuelo al entrar en la órbita lunar deseada, sus compañeros se muestran más apasionados con el momento:
(03.03.59.11 h) Aldrin: ¡Mira eso! ¡Mira eso!
(03 .03.59.15h) Collins: ¡Hermoso, hermoso, hermoso, hermoso!
(03.03.59.28 h) Aldrin: Solo hemos fallado por un veinteavo de milla.
(03.03.59.36 h) Collins: ¡Hola, Luna!
El Eagle y el Columbia se separaron sin problemas, una sobrecarga del ordenador a bordo saltó la alarma 1202, pero a pesar de eso Armstrong no perdió la concentración.
(04.06.45.58 h) Armstrong: “Houston, aquí Base Tranquilidad. El Eagle ha alunizado”.
En televisión, Cronkite exclamó: “¡Madre mía! ¡El hombre ha llegado a la Luna!”.
Cuando por fin se abrió la escotilla y bajó de espaldas por las escaleras antes de las 22.57 h en EE UU, y puso sus pies en la Luna, Neil pronunció las famosas palabras que más tarde darían lugar a todo tipo de especulaciones. Desde que se había equivocado y quería decir un gran paso para el hombre, hasta que se le ocurrió leyendo El Hobbit, cosa que según su biógrafo no hizo hasta años después animado por sus hijos.
En su autobiografía, Aldrin pide excusas por las pocas fotos en la Luna de Armstrong. “Neil tuvo la cámara todo el tiempo y en la mayoría salgo yo”. Hansen redunda en la idea de un Armstrong gentil, “creo que Buzz no tenía ningún motivo para hacerme fotos y nunca pensé que debiera hacerlo. Siempre he dicho que él era el más fotogénico de la tripulación”.
Es imposible entrar en todos los detalles tanto científicos, técnicos, humanos y de anécdotas más o menos importantes que recorren este hito y todo el libro. Las transcripciones de las conversaciones de los astronautas seguro que entusiasmarán a los amantes de los vuelos espaciales.
Todavía quedaba el aterrizaje. En la última emisión, en la que hablaron cada uno de los tres astronautas, Neil dijo:
“Buenas noche, aquí el comandante del Apolo 11. Hace cien años, Julio Verne escribió un libro sobre un viaje a la Luna. Su nave, el Columbia, despego de Florida y amerizó en el Océano Pacífico tras completar el viaje. Nos ha parecido apropiado compartir con ustedes algunas reflexiones mientras el Columbia moderno finaliza mañana su encuentro con el planeta Tierra y con el mismo Océano Pacífico. Primero hablará Collins…”. 
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Cómo se asume la vida después de homenajes, medallas, felicitaciones, invitaciones, viajes, admiradores y ser considerado un héroe. También cómo se asume cuando aparecen ciertas críticas de un compañero. “Hombres habría sido más correcto y debo confesar que hirió mis sentimientos”, escribió Aldrin al referirse a que siempre se decía el primer hombre.
Le habría gustado seguir volando, pero Washington tuvo otros planes para él. Sin embargo, en 1971 abandonó la NASA para impartir clases en la Universidad de Cincinnati y colaborar más tarde con varias empresas e incluso realizar anuncios publicitarios para Chrysler.
En 2005 concedió una entrevista para 60 minutos, programa presentado por Ed Bradley y en el que también estaba Cronkite, que cubrió todos los lanzamientos desde el Mercuy hasta el Apolo. A sus preguntas sobre el programa Apolo, Neil contestó: “Sabía que el programa tendría una vida limitada, pero debo decir que fue más corta de lo que esperaba”. Y al preguntarle por qué no aceptaba alabanzas dijo: “No lo merezco, no me eligieron para ser el primero, sino para ser el comandante de ese vuelo. Las circunstancias me concedieron ese papel. No era algo planeado”.
Pero la fama estuvo ahí “Durante doce o quince años firmaba todo lo que me pedían”. Pero hacia 1993 se dio cuenta de que sus autógrafos se vendían por Internet y que muchas de las firmas eran falsas, así que dejó de dar autógrafos.
Toda historia tiene una cara no tan agradable. Cuando Neil volvió de un viaje de negocios se encontró una nota de Janet, su mujer, en la mesa de la cocina en la que le expresaba su insatisfacción y que ya no podía convivir con la celebridad. En ella le decía que iba a dejarlo. A Armstrong le costó encajarlo, pero después de la depresión, nos cuenta Hansen, vino la redención de la mano de Carol Held Knight, viuda con dos hijos. En sus últimos años, según Hansen, parecía un hombre feliz.
Aunque en julio en 2002 seguía tan ocupado como siempre, accedió a que se escribiera una biografía autorizada. Neil Armstrong, años más tarde, como único cumplido para Hansen expresó: “Has escrito exactamente el libro que me dijiste que escribirías”.
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El 25 de agosto de 2012 falleció, tenía 82 años. Un último ejemplo de la extraordinaria iconografía asociada al astronauta y su viaje a la Luna llegó cinco años después de su muerte, en 2017. Una pequeña bolsa vacía manchada de partículas de polvo lunar y utilizada por él en su paseo extravehicular se convirtió en el objeto espacial más valioso y caro jamás vendido.

viernes, 13 de julio de 2018

ROND POINT....NOSTALGIA, RECUERDOS Y MUCHA VIDA


Rond Point, un ícono de los 90, cerró por reformas y reabrirá con nueva propuesta
Eliminarán el restaurante, tendrá más protagonismo la cafetería y Audi ampliará su espacio; podría cambiar de nombre
Eliminarán el restaurante, tendrá más protagonismo la cafetería y Audi ampliará su espacio; podría cambiar de nombre
Por los vidrios tapados, las mesas en la vereda y obreros que entraban y salían del local, ayer por la tarde el rumor corrió y algunos vaticinaron que el fin del emblemático Rond Point había llegado. Que el bar que funciona desde hace más de 40 años en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle cerraba para siempre sus puertas.
Nada de eso. Ni cierre ni fin. Los que rugen son motores de cambio, de renovación, de una readecuación de la propuesta gastronómica y de una mayor participación de la firma Audi , que además del exclusivo lounge en el segundo piso, destinado a los clientes de la marca, ahora adquiere nuevos espacios en el primer piso [donde hasta ahora funcionaba el restaurante ] y un sector adicional en la planta baja.
"Pasaron ya casi 15 años de la remodelación del local y necesitábamos aggiornarnos -afirma Francisco Bazán, gerente comercial de Desarrollos Gastronómicos SA, el grupo que también gestiona las marcas Dandy y Pizzería Kentucky-. Pero no será un trabajo de la envergadura del que iniciamos en 2004. Se cambiará el mobiliario y ajustaremos la ambientación a los requerimientos actuales. Y el restaurante del primer piso dejará de funcionar para darle más protagonismo al servicio de cafetería, que es la verdadera razón por la cual hoy la gente viene al bar".
La esquina de Rond Point se convirtió en un ícono del espectáculo y la política cuando en la década de los 90 era parada obligada de artistas, deportistas y personajes de la política. Domingo Cavallo, que aún tiene su oficina muy cerca de allí, era un asiduo habitué y algunos periodistas recuerdan que cuando era difícil dar con el ministro, lo mejor era "hacer guardia" en Rond Point. Una táctica que, dicen, no solía fallar.
De chalet inglés a bar temático
La actual, en realidad, es la cuarta versión del local. La historia se remonta a 1948, con las fotos de la época que retratan el aspecto original que tenía en aquellos años, de un pequeño chalet inglés; en 1971 se expandió al anexar una propiedad contigua. También hacia arriba, ya que se agregaron dos nuevos pisos.
En 2004 empezó una nueva etapa y el bar estuvo cerrado por un año. De la mano de Pereira Aragón & Asociados -empresa con experiencia en la compraventa de fondos de comercio de gastronomía y hoteles y encargada también de la refacción de la confitería Las Violetas y el Café de los Angelitos-, la obra de remodelación fue de tal magnitud que los cambios abarcaron prácticamente los casi 1000 metros cuadrados del edificio. Entre los trabajos más importantes recuerdan la eliminación de varias columnas y el desplazamiento de la barra hacia el interior del salón.
En esta ocasión, la nueva puesta a punto demorará apenas un par de meses y Rond Point reabrirá en octubre próximo. "Había citado a unos clientes acá y me encontré con el local cerrado -confió ayer Alberto, un vecino del barrio de Palermo que suele coordinar encuentros de trabajo aquí-. Me quedé totalmente sorprendido, no sabía nada que pensaban remodelarlo. Espero que abran pronto".
Milagros también es vecina del barrio y, aunque no se reconoce entre la clientela de lugar, ayer no salía del asombro. "Es una esquina emblemática, para muchos un lugar de referencia", opinó.
Presencia dominante
La firma de autos de alta gama, Audi, pasará a tener una presencia dominante en la refundación de la confitería. Al espacio exclusivo en el segundo piso se suma el salón donde funcionaba el restaurante y un sector de la planta baja, según confirmó Bazán, que también deslizó un posible cambio en la marca.
¿Rond Point ya no será más Rond Point? No hay respuesta certera, pero una de las chances, deslizó el ejecutivo, es que la confitería pase a jugar en la liga de otras de las firmas del grupo, como podría ser Dandy. "No es seguro, pero no descartamos la opción", concluyó Bazán.

S. V.

viernes, 15 de junio de 2018

LEGISLAR PARA LA VIDA


Hay que seguir buscando soluciones a los problemas derivados de los embarazos no deseados, como la posibilidad de adoptar a un ser humano en gestación
Hay que seguir buscando soluciones a los problemas derivados de los embarazos no deseados, como la posibilidad de adoptar a un ser humano en gestación
A lo largo de 15 jornadas, 738 oradores enriquecieron el civilizado debate sobre el aborto en el Congreso. Con dicha instancia ya cerrada, tanto los parlamentarios como los ciudadanos disponemos de un valioso cúmulo de información que ha servido para argumentar y justificar posiciones frente a una cuestión tan controvertida como importante.
En este escenario, un sondeo domiciliario y telefónico realizado por Isonomía a fines de abril en todo el país reveló paridad entre propulsores y detractores de la despenalización, y propuso una segunda instancia de análisis a partir de una premisa: "Imagine una política pública de salud que contemple educación sexual integral y planificación familiar, controles frecuentes de la madre y el hijo, contención psicológica y asistencia al parto para luego facilitar la adopción futura del niño en embarazos no planificados. ¿Usted preferiría que el aborto se permita siempre y por cualquier motivo o que el Estado promueva una normativa de este tipo?" Solo un 25% del universo encuestado se mostró a favor de permitir el aborto siempre y por cualquier motivo; el 60% se opuso.
En esta dirección, en marzo pasado y por quinta vez consecutiva se presentó en el Congreso el proyecto propulsado por la Red Federal de Familias: la ley de protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de las niñas y los niños por nacer. Propone una solución integradora que respeta y protege los derechos de la madre y del niño brindando contención y respuestas a quienes transitan situaciones de vulnerabilidad, reduciendo la brecha de inequidad. Contempla el derecho humano esencial de toda persona humana a vivir y nacer de forma digna, sin discriminar por sus orígenes, para lo cual se protege a la madre de las presiones externas que obstaculizan el desarrollo seguro de su embarazo y le reconoce prerrogativas, derechos y garantías que hacen a una tutela completa de su dignidad humana como portadora de vida, facilitando su acceso a la atención sanitaria, económica y psicológica que la sociedad y el Estado deben brindarle.
Por su parte, haciéndose eco del pedido de la Madre Teresa de Calcuta cuando decía: "No los maten, dénmelos a mí", los diputados Juan Brügge (demócrata cristiano-Córdoba Federal) y Jorge Enriquez (Cambiemos) presentaron sendos proyectos proponiendo incluir en la ley de adopción la posibilidad de adoptar una persona cuando aún está alojada en el vientre materno. Esto supone las modificaciones de artículos del nuevo Código Civil y Comercial, donde se fijan las condiciones en las que las personas pueden ser adoptadas.
En marzo pasado, otro grupo de diputados solicitó también el tratamiento de una ley de protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de las niñas y los niños por nacer. En mayo fue el turno de impulsar que se declare de interés nacional la promoción de la seguridad social especial, para la madre y el niño en situación de vulnerabilidad y, por otra parte, de proponer un régimen para mejorar la situación de adaptabilidad de niños y niñas recién nacidos.
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Comprometidos con los auténticos derechos humanos, necesitamos propuestas superadoras e integrales para la mujer vulnerable y el niño por nacer. Invitamos una vez más a los legisladores, a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en estas temáticas y a los ciudadanos comprometidos con la vida a continuar buscando activa y eficazmente caminos de solución a los problemas que puedan derivar de embarazos no deseados, conflictivos o riesgosos, contemplando los derechos y la dignidad tanto de la madre embarazada como del niño por nacer. El aborto es una tragedia personal y si lo legislamos lo transformaremos en una tragedia social reivindicada y en un gravísimo mensaje para niños y jóvenes: si lo legalizado entra en contradicción con la ley natural, restándole a la vida su valor intrínseco, pasamos a corromper en ellos la correcta comprensión del bien moral. El derecho fundamental de la vida y su protección universal es precisamente el terreno donde típicamente la ley civil y la ley moral se encuentran.
Como las modernas tecnologías y la ciencia confirman, sin dejar lugar a dudas, el inicio de la vida se produce en el instante mismo de la concepción, por lo cual hemos de agotar los esfuerzos para que las normas amparen, acompañen y contribuyan al desarrollo del niño indefenso y a la atención de su madre. El verdadero progreso solo se sostiene en el reconocimiento de los derechos a los más vulnerables. Como podemos apreciar, resta mucho por hacer para cuidar las dos vidas.

jueves, 24 de mayo de 2018

GLACIARES = AGUA = VIDA


Fue un trabajo épico. Hubo que recorrer más de 560.000 km2 a lo largo de 4000 km de Cordillera, ascender a alturas de hasta 6000 metros y dedicar cinco años a analizar los datos reunidos. Pero ya se puede afirmar que la Argentina es el segundo país en América Latina por el número de sus glaciares y se cuenta entre los 15 con mayor superficie de hielo en el mundo.
Los científicos inspeccionaron toda la Cordillera
Son 16.968 cuerpos de hielo (16.078 sobre la Cordillera de los Andes y 890 en las Islas del Atlántico Sur), que ocupan una superficie de 8.484 km2, equivalente a 41 veces la Ciudad de Buenos Aires.
Las precisiones surgen del Inventario Nacional de Glaciares, documento elaborado por investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), dependiente del Conicet y de la Universidad Nacional de Cuyo, con los que colaboraron 10 instituciones de 12 provincias. Entre ellas se contaron universidades, centros de investigación, y organismos como el Instituto Geográfico Nacional, que validaron la tarea de los científicos.


Los científicos inspeccionaron toda la Cordillera Crédito: Conicet
La Argentina se convierte así en el primer país del mundo en completar un registro detallado de sus glaciares y áreas periglaciales, una herramienta fundamental para trazar políticas públicas y proteger las reservas de agua dulce que abastecen a la población y permiten el desarrollo de actividades productivas en áreas áridas como las que se encuentran al Oeste del país.
El trabajo, que se presentó ayer al mediodía en la Casa Rosada con la presencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, identifica y caracteriza glaciares y geoformas periglaciares que actúan como reservas hídricas, y contiene la información necesaria para su adecuada protección, control y monitoreo.
"Su finalización salda una deuda pendiente y constituye un paso fundamental para conocer y conservar los recursos hídricos estratégicos de nuestro país", afirmó Bergman, durante la presentación.
Los glaciares constituyen reservas de agua fundamentales para los ecosistemas y la biodiversidad; además, son atractivos turísticos característicos del patrimonio natural del país y los mejores laboratorios naturales para comprender el cambio climático, dijo el ministro.
Argentina es el primer país en relevar todos sus glaciares
Una tarea titánica
"Desde 2012, el Ianigla trabajó a ritmo sostenido, cumpliendo en tiempo y forma con los plazos fijados; quienes quieran constatarlo tienen a su disposición los documentos con las presentaciones -dijo Fidel Roig, actual director del instituto-. Lo que se había atrasado era la publicación de los informes. En el inicio hubo complicaciones territoriales, se le solicitó al Ministerio que definiera las zonas prioritarias, las provincias no respondían, San Juan presentó un recurso de amparo al iniciarse el inventario, hubo ciertos retrasos presupuestarios y eso hizo que se demorara un poco. Pero en los últimos dos años todo se aceleró y se trabajó con un actividad vertiginosa".
El Inventario Nacional de Glaciares está previsto en el artículo N°3 de la ley 26.639 de "Régimen de presupuestos mínimos para la preservación de los glaciares y del ambiente periglacial" o, simplemente, Ley de Glaciares, sancionada el 30 de septiembre de 2010.
Dispone que cuente con toda la información necesaria para la adecuada protección, control y monitoreo de esos majestuosos tesoros de nuestro patrimonio natural.
Argentina es el primer país en relevar todos sus glaciares
Argentina es el país 15 en cantidad de hielo
"Su elaboración fue una actividad titánica por la magnitud del trabajo y de la representación territorial -dijo Roig-. Esta tarea ha tenido escenarios complejísimos de altura a hasta 6000 metros sobre el nivel del mar, lo que comprometió la seguridad física de quienes relevaron los glaciares e introdujo un componente muy particular en la ejecución de este registro".
Para concretarlo, se constituyó un grupo interdisciplinario que fue el motor del proyecto. "Hubo que establecer la tecnología para realizarlo y convalidarlo -explicó Roig-. El núcleo fue un grupo de técnicos e investigadores de nuestro instituto. Ellos tuvieron la responsabilidad de caminar la montaña, registrar y cartografiar las áreas de glaciares".
Gracias a este esfuerzo, hoy se conoce la ubicación y qué superficie ocupan estos ríos congelados. Pero este es el primer paso, porque ahora los científicos están abocados a evaluar la importancia de sus aportes hidrológicos a los sistemas naturales .
Para Bergman, la publicación del ciento por ciento del estudio es un hito de su gestión. "Permitió retomar la conversación con una institución científica acreditada, como es el Ianigla, una entidad autónoma cuya elección no fue una decisión discrecional, ya que lo dispone la misma ley -afirmó-. También nos permite cumplir con los acuerdos globales que suscribió el país. Estamos contentos de poder ponerlo a disposición de todos y generar una línea de base".
Argentina es el país 15 en cantidad de hielo
"La tarea continúa -destacó Roig-. Con los ministerios, con las distintas organizaciones nacionales y con las instituciones de ciencia que acompañaron este desarrollo". Y más adelante agregó: "La Argentina es un país con demasiados desafíos como para no invertir en ciencia. Por cada peso que se coloca en el sistema científico, el país recoge cientos. Este inventario es un ejemplo. Esperamos recoger los frutos".
A lo largo del proyecto, se utilizaron fondos del Conicet y, después de 2015, el Ministerio de Ambiente transfirió al Ianigla alrededor de tres millones de pesos.
Todo el contenido del inventario es de acceso libre y gratuito, y se encuentra disponible en el sitio www.glaciaresargentinos.gob.ar.

domingo, 13 de mayo de 2018

0 2 ES VIDA.....RESPIRAR...


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Respiramos, desenfadadamente. Respiramos 21.400 veces por día. Así, como si nada. Casi 8 millones de veces en un año. Respiramos aire. Que no se ve. Que damos por sentado. Tenemos la certeza de que es gratis. El aire, digo. Y esa certeza, como la mayoría de las certezas, nos vuelve arrogantes y destructivos. Hablemos, pues, de eso que no se ve, pero que es indispensable para que sigamos vivos.
El aire está compuesto mayormente por nitrógeno. Pero no podemos respirar nitrógeno. Necesitamos algo más. Necesitamos oxígeno. No mucho. Con un 20% nos arreglamos. Pero de verdad lo necesitamos. No es un capricho. Resulta que sin oxígeno nos asfixiaríamos, lo que en el fondo no tiene tanto que ver con la sensación de ahogo, que con entera seguridad se haría presente, sino más bien con las mitocondrias, el trifosfato de adenosina y el ciclo del ácido cítrico.
Para resumir y para que conste en actas: el aire, eso que no se ve, que parece gratis y que damos por sentado, debe tener alrededor de un 20% de un gas indispensable para que -y esto no es menor- sigamos respirando. Pero hay algo más.
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Todo lo que somos como individuos, como civilización, como especie, todo lo que hemos logrado, nuestros sueños, nuestra felicidad e, incluso, nuestros dilemas dependen de un elemento de la tabla periódica que alguien tiene que producir. Parece una tontería, pero, en serio, ¿qué compañía, que organización, qué laboratorio se ocupa de proveernos el oxígeno que respiramos?
Lo pregunto cada tanto en clase, y muy de vez en cuando uno o dos alumnos responden con conceptos deshilachados o frágiles. Esta ignorancia constituye un problema, porque el oxígeno no lo fabricamos nosotros. Lo producen las plantas, en especial, las algas marinas.
Se llama fotosíntesis, y es de una inigualable belleza poética. Desde la lechuga hasta el nori -un alga que se usa para preparar sushi-, desde la monumental secuoya hasta los auspiciosos tréboles, desde la espectral cola de zorro hasta los ceibos patrios, todos usan la luz para arrancarle al agua el valioso hidrógeno y combinarlo con el dióxido de carbono para producir azúcares. Los biólogos sabrán dispensar tan sucinta descripción, pero, en esto de alimentarse por las suyas -clorofila mediante-, las plantas, las algas y las bacterias producen un residuo.
Ese desperdicio, ese sobrante se llama oxígeno.
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Nos creemos los dueños y señores del planeta, y somos unos pobres mendicantes que viven de las migajas del luminoso almuerzo vegetal.
No solo nosotros, sino cada mariposa, cada colibrí, cada pececito, cada gato de sofá y cada mastín feroz, todo lo que respira aire necesita que las plantas nos obsequien esos preciosos átomos de oxígeno. O ninguno de nosotros estaría aquí. Y tampoco la mariposa, nuestros hijos, el gato de sofá o el mastín feroz.
Lo expuso Carl Sagan en uno de sus momentos más brillantes, cuando nos mostró cuán insignificante se ve la Tierra, esta Tierra, el planeta Tierra, desde unos pocos millones de kilómetros de distancia. Un punto azul pálido extraviado en la inmensidad estelar del cosmos.
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Ese pálido punto azul marino no solo es el único que conocemos, y el único en el que los casi 8000 millones de seres humanos podremos vivir durante todavía mucho tiempo, sin respaldo, sin bote salvavidas, sin plan B, sino que incluso allí, es decir aquí, en la Tierra, el aire que respiramos ni siquiera nos pertenece.
Es una situación bastante precaria, si lo pensamos un poco. Viajamos en una colosal nave espacial cuyo sistema de soporte vital está en manos ajenas y silenciosas.
Algo podemos hacer, sin embargo. Reducir nuestro consumo de energía, volvernos tan eficientes y austeros como nos permitan la ciencia y nuestros recursos. Porque no, el aire no es gratis, y sus incansables artesanos verdes solo piden que les demos el crédito y que los tratemos con el respeto que se merecen.

A. T.

viernes, 13 de abril de 2018

LA VACUNA ES VIDA....LA NEGATIVA PURA IGNORANCIA

En la Argentina, el calendario vacunatorio oficial contempla 19 vacunas gratuitas y obligatorias
La reaparición del sarampión en la Argentina, y de otras enfermedades prevenibles con vacunas en el mundo, socava sus argumentos
No pasó desapercibido el caso de la beba de 8 meses residente en la ciudad de Buenos Aires que, sin antecedentes de viajes, recibió la semana pasada un diagnóstico de sarampión. Y era de esperar: ¡hacía 18 años que no se registraba ningún caso autóctono en la Argentina! Leída en el contexto global del rebrote de enfermedades hasta hace poco controladas por altas tasas de vacunación, la noticia plantea una pregunta que más de uno se hace por estos días: ¿llegó el momento de poner límites a los movimientos antivacunas?
Es que para muchos Estados o naciones que hasta hace poco toleraban el pedido de grupos o personas de no recibir vacunas en defensa de libertades individuales (de credo, filosóficas, etcétera) ya es hora de asumir que el bien común, en este caso la salud pública, no puede ser vulnerado por decisiones que no tienen sustento en evidencias científicas. El caso más visible ha sido el de California, Estados Unidos, que tras un brote de sarampión que tuvo como epicentro los parques temáticos de Disney (y que se extendió luego a otros ocho estados, y a Canadá y México) decidió en 2015 emitir la llamada SB 277, una ley que prohibió que los padres interpongan "excepciones por razones personales" (es decir, razones no médicas) para evitar que sus hijos reciban las vacunas que se les exige para ingresar a las escuelas. La ley tuvo un efecto inmediato: desde su promulgación, las tasas de vacunación de los jardines de infantes californianos pasaron del 90,2% al 95,6%.
El caso de California no es el único. En un intento de hacer frente a tasas de inmunización peligrosamente bajas, Australia introdujo distintas leyes que, por ejemplo, contemplaban elevadas multas para las guarderías y los colegios que permiten la asistencia de chicos no vacunados, así como el retiro de beneficios impositivos para los padres que no vacunan a sus hijos. Italia, por su parte, comenzó este año a imponer una multa de 500 euros a los padres de chicos que al ingresar al colegio no cumplen con el calendario de vacunación; en Alemania, esa multa es de 2500 euros.
Si bien estas y otras leyes similares están logrando alcanzar su objetivo primario, que es restablecer tasas de vacunación que permitan detener la circulación de los agentes infecciosos como los que causan el sarampión, las paperas o la rubéola, también es cierto que los más férreos antivacunas siguen sin dar el brazo a torcer. Vale como ejemplo el dato de que en California, tras la promulgación de la ley SB 277, se incrementaron las "excepciones médicas" interpuestas por los padres para no vacunar a sus hijos.
A nivel nacional
Todas las personas que se identifican con el movimiento antivacunas que fueron consultadas para la elaboración de esta nota dijeron que la reaparición del sarampión en el país solo refuerza sus creencias.
"El núcleo duro de los movimientos antivacunas es prácticamente imposible de convencer con argumentos científicos. Pero existe un porcentaje de padres que no vacunan a sus hijos ya sea porque dudan o porque nunca han visto en su vida un caso de sarampión, y que ahora ante la realidad de que esta afección reaparece acuden a consultar, lo que representa una oportunidad para que se informen sobre la importancia de vacunar a sus hijos", afirma Iris Aguilar, jefa del departamento provincial de inmunizaciones de la provincia de Mendoza.
Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología, coincide: "En la Argentina, es muy pequeño el número de personas que integran los grupos antivacunas, y son muy poco permeables a intercambiar información. Pero sí hay un grupo mucho más grande de la población que hoy se puede replantear la validez de la información, errónea, que difunden los movimientos antivacunas".


De hecho, cuenta Vizzotti que por estos días se ven en los consultorios casos de padres que no vacunaron a sus hijos contra el sarampión porque querían la menor intervención farmacológica posible sobre sus hijos o porque incluso había pediatras que decían "no los vacunes, porque no hay sarampión", pero que ahora quieren vacunar a sus hijos para que estén protegidos. Desde esta perspectiva, la alerta epidemiológica emitida por el Ministerio de Salud a raíz del primer caso de sarampión autóctono en 18 años es una oportunidad para reforzar el valor de la vacunación.
"En 2011 hubo un caso de sarampión (importado) dentro de una comunidad naturista en El Bolsón, que no adhería a la vacunación -cuenta Vizzotti, por aquel entonces directora nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación-. Pero cuando se acercó a la comunidad el equipo de inmunizaciones de Río Negro para explicarles el riesgo de transmisión, la mayoría accedió a vacunarse. Una cosa es no percibir un riesgo, y otra no hacerlo cuando es algo concreto".


Refugios del movimiento antivacunas local han sido la homeopatía, la medicina ayurvédica y la antroposófica, entre otras. Sin embargo, a mediados de 2015 representantes de instituciones académicas de ayurveda y de homeopatía convocados por el Ministerio de Salud de la Nación firmaron una declaración conjunta en la que expresaron su apoyo a la política nacional de inmunizaciones, al considerar la vacunación una "estrategia válida para sostener los logros alcanzados en la salud de la comunidad y avanzar hacia el control y la eliminación de enfermedades transmisibles".
En cuanto a la llamada medicina antroposófica, algunos colegios guiados por esa filosofía, conocidos por su laxitud a la hora de exigir a sus alumnos los certificados que corroboran el cumplimiento con el calendario (gratuito y obligatorio) de vacunación, comenzaron en estos últimos tiempos a requerir dichos documentos. Claro que estas son decisiones de cada institución en particular, tan individuales como son la de no exigir que sus alumnos concurran a clase con sus vacunas al día.
"Si bien en el sector público los controles (del cumplimiento del calendario oficial de vacunación) son más eficientes y estrictos, en el sector privado tanto la vigilancia epidemiológica como la vacunación son más heterogéneas", explica Vizzotti, que señala la necesidad de generar un marco normativo destinado a dotar de estrategias para que los equipos de salud y de educación de las distintas jurisdicciones puedan favorecer el cumplimiento del calendario de vacunación.
El bien colectivo


En ese sentido, un caso interesante es el de Mendoza. "Una fortaleza que tenemos es que vamos a las escuelas a vacunar", comienza diciendo Iris Aguilar, y agrega: "Hemos hecho recientemente un cambio importante, que es ya no pedir un consentimiento informado a los padres para vacunar a sus hijos, como hacíamos antes, ya que las vacunas son obligatorias. Ahora enviamos a los padres una notificación de que vamos a vacunar, para que nos envíen la libreta de salud o, si quieren vacunar a sus hijos por fuera de la escuela, nos lo digan. En los casos en que nos dicen que hay una contraindicación médica, pedimos el certificado".
Iris cuenta que actualmente están analizando cómo trabajar en los casos en que los papás se nieguen a vacunar a sus hijos. "No se trata obviamente de ir con la fuerza pública, pero sí de hacer valer que la decisión individual no está por encima del bien colectivo, como lo estableció en materia de vacunación un fallo de la Corte Suprema en 2012, que obligó a que unos papás vacunaran a su hijo recién nacido, con el fundamento de que al no vacunarlo ponían en riesgo a la comunidad".

S. A. R.

lunes, 19 de febrero de 2018

LA VIDA COLOR LOGARITMO


¿Hasta qué punto los algoritmos condicionan nuestra visión del mundo?
Herramientas informáticas tan omnipresentes como desconocidas, los algoritmos expanden su influencia hacia la política, la salud e incluso el empleo
"Si un meteorito cae en el medio de campo pero nadie lo postea, ¿cayó realmente?", se preguntaban los actores de Asuntos que queman, un ensayo escénico alrededor de las redes basadas en algoritmos que ordenan y visibilizan (e invisibilizan) la información. La performance, que se reestrenará este año en el Centro Cultural Recoleta, retrataba de qué modo los temas del día se instalan ante nuestros ojos y parecen obligarnos a tomar posición sobre ellos.
Pero no todos los meteoritos caen en todas las pantallas, ni todos los oímos por igual. Lo que "escroleamos" mientras esperamos un colectivo muestra cierta información, polémicas y memes mientras invisibiliza otras. Las plataformas de búsqueda y compras basan sus ofertas en lo que saben de nosotros. Los algoritmos ordenan y jerarquizan la abrumadora cantidad de información digital que consumimos. Y no aparecen solamente cuando Google arroja resultados personalizados según nuestras búsquedas anteriores o ubicación geográfica, o cuando Facebook premastica nuestro muro para que encaje con lo que infiere que nos interesa. Los algoritmos también se usan para otros fines: desde inferir riesgos de enfermedades graves antes de que aparezcan hasta guiar la contratación de nuevos empleados en una compañía.
Esa ubicuidad plantea una serie de preguntas: ¿Qué pasa cuando las huellas que dejamos online, pensando que son privadas y nos pertenecen, son usadas por otros para tomar decisiones sobre nosotros? ¿Cuán conscientes somos de la incidencia que los softwares basados en algoritmos tienen en nuestra vida cotidiana? ¿Las decisiones tomadas por máquinas contribuyen a un mundo más "objetivo" o más opaco?
La metáfora de un elemento no humano que se va inoculando e imitando la vida cotidiana es recurrente en la cultura popular. La teórica cultural Mercedes Bunz vuelve sobre esa potente idea para referirse a la invasión de los algoritmos en su libro La revolución silenciosa. Cómo los algoritmos transforman el conocimiento, el trabajo, la opinión pública y la política sin hacer mucho ruido, publicado originalmente en 2012 y recientemente editado en la Argentina por Editorial Cruce. En estos años, la influencia de los algoritmos se intensificó: "Esa transformación está entrando en un segundo estadio, con la Internet de las cosas y la inteligencia artificial", explica Bunz desde el Reino Unido, donde vive y enseña.
En su libro recorre los aspectos incipientes de esta revolución. Crónicas deportivas escritas por softwares, la relación con el conocimiento médico y la idea de experto post Google, y la organización de la sociedad civil en la era Twitter. Bunz se detiene en el caso de la Primavera Árabe para indagar en cómo la concentración en la plaza Tahir en Egipto supuso una forma de convocatoria y comunicación novedosa en ese momento. Justamente, el caso de estas revueltas sigue siendo estudiado en el marco del debate sobre si los medios online realmente democratizan las prácticas sociales, y la discusión sobre las "burbujas" de filtros digitales, que brindan información de acuerdo a posturas ideológicas previamente analizadas y leídas por algoritmos. Desde la victoria de Trump en Estados Unidos, el papel de esos algoritmos se volvió un tema de análisis y opinión recurrente. Obama lo retomó en su reciente entrevista con David Letterman para Netflix, planteándolo como uno de los desafíos de la democracia actual. Curiosamente, el ex presidente de Estados Unidos deja de lado que la misma plataforma que produjo y lanzó esa valiosa entrevista está construida sobre un muy sofisticado sistema de recomendaciones algorítmicas que, en definitiva, es parte de la misma cuestión. De hecho, en un análisis publicado en The Atlantic sobre cómo hizo Netflix para "conocer" a sus usuarios, Alexis Madrigal investigó y reveló en 2014 el modo en que la plataforma "deconstruyó" a Hollywood en miles de formas de describir un contenido audiovisual. El algoritmo de Netflix trabaja sobre esa enorme base de datos que se alimenta de los millones de usuarios que muestran sus preferencias. A la hora de producir contenido original, esa información es oro en bytes.
Votantes en la mira
Política, entretenimiento y tecnología convergen como preocupación y posibilidad. En un artículo de la publicación digital Panamá Revista, Pablo Touzon analizaba la práctica y el método del estratega de Cambiemos Jaime Durán Barba como una "política algorítmica ": más bien predictiva, poco amante del riesgo o de los volantazos impopulares. En cambio, esta "nueva política" lee a los votantes como usuarios con preferencias rastreables y genera nuevas preguntas sobre democracias y opinión pública.
El aprovechamiento de las posibilidades tecnológicas para identificar, segmentar y convencer es metafórica y a la vez muy concreta. Hace varios años que las campañas políticas se basan en conocer al usuario-votante por medio de sus clics. Pero ése es un terreno que también se presta a cuestionamientos. Una reciente investigación daba cuenta de cómo en las últimas elecciones de Chile se utilizó el software Instagis para cruzar información privada de los usuarios (como domicilio o identificación tributaria) con su actividad en las redes sociales, y de allí deducir sus simpatías ideológicas. Según el informe del Centro de investigación e información periodística de Chile (Ciper), el partido Renovación Nacional y luego Sebastián Piñera, solo por dar un ejemplo reciente, utilizaron datos algorítmicos al servicio de una campaña electoral, aprovechando los agujeros legislativos en materia de protección de datos personales (y el gris en la definición de qué es un dato personal).
Los algoritmos, presentes en la última campaña electoral chilena
"Los algoritmos pueden ayudar a la representación política cuando permiten identificar con mayor precisión las necesidades de los votantes. Son negativos, por otro lado, cuando permiten la manipulación de los votantes", reflexiona Ernesto Calvo, doctor en Ciencias Políticas, profesor de la Universidad de Maryland y autor de Anatomía politica de Twitter en Argentina: tuiteando #Nisman. Calvo viene investigando el aspecto polarizado de las redes sociales a causa de los algoritmos que priorizan comentarios afines. Y también hasta qué punto estas burbujas online ideológicas se traducen en la polarización offline, teniendo en cuenta las fuertes grietas que lideran las grandes decisiones políticas de los últimos años. "Recientemente realizamos experimentos controlados en la Argentina y en Estados Unidos en donde mostramos el aumento en la percepción de polarización que tienen los votantes cuando son expuestos a mensajes negativos en redes sociales. Aleatoriamente, dos grupos fueron expuestos a tuits políticos mientras un tercer grupo no fue tratado. En el grupo que recibió la información de redes sociales hubo un amento de 15% en la distancia ideológica entre Cambiemos y el FPV reportada por los encuestados. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos al medir la distancia entre Donald Trump y Hillary Clinton. Esto no quiere decir que la polarización se deba a las redes sociales, pero hay evidencia muy contundente de que las redes sociales contribuyen a la polarización".

Recientemente, The Guardian publicó otra investigación con foco en el algoritmo de recomendación de YouTube (que venía evitando la pesquisa por la que pasaron otras redes sociales). Allí se describe cómo la plataforma estaría priorizando la recomendación de videos conspirativos y sensacionalistas, y cómo, también, jugó un papel en las elecciones estadounidenses de 2016.
Asimismo -y aunque los partidos políticos parecen más ocupados en hacerse de esta nueva herramienta que en cuestionar sus implicancias-, la pregunta por la inteligencia artificial, la polarización y la democracia vive momentos de auge desde el referéndum británico para salir de las Unión Europea. Recientemente la comisión de información del Reino Unido inició una investigación a partir de que los medios difundieron de qué modo el uso de big data ayudó a influir en el voto por abandonar la Unión Europea. Por su parte, Bunz se detiene en el potencial de la tecnología en relación con la democracia y observa un aspecto ligado a la educación: "Necesitamos comprometernos con la tecnología digital mucho más. Esto no significa necesariamente que tenemos que aprender a programar. Pero votar responsablemente en una democracia significa estar políticamente informados, y usar y moldear la tecnología es lo mismo en el siglo XXI. Si no queremos que este desarrollo global sea un riesgo para nuestras democracias, necesitamos hacer de la tecnología y cómo funciona una parte de nuestra educación".
El factor humano

La académica Taina Bucher investiga desde hace años la vinculación de los algoritmos con la vida social de los usuarios. En una de sus publicaciones más recientes, habla del "imaginario algorítmico"; es decir, reflexiona sobre la vinculación afectiva entre los usuarios y las fórmulas que diseñan sus muros de Facebook y otras redes sociales. En su investigación sobre cómo los usuarios perciben los algoritmos, encuentra frustración, especulación, enojo y, por momentos, una pulseada entre el hombre y lo que la máquina lee sobre él.
Ese despertar de una conciencia que desautomatice nuestra forma de vivir y consumir información digital es un tema recurrente entre unos cuantos académicos, pensadores y activistas. En su charla TED La inteligencia artificial hace que la moral humana sea más importante, la programadora y socióloga Zeynep Tufecki apela a nuevas preguntas morales que deberían plantearse alrededor del poder de la inteligencia artificial. Cita el caso de una colega suya que desarrolló un software que permite, utilizando información de las redes sociales, predecir casos de depresión posparto antes de que aparezcan los síntomas. Tufecki se pregunta cómo podría funcionar una herramienta que tiene un fin "noble" en un contexto de contratación laboral: "¿qué pasaría si el sistema elimina a las personas con alta probabilidad futura de la depresión?", dice.
Zeynep Tufekci: "La inteligencia artificial hace que la moral sea más importante" (Charla TED):46
En definitiva, la huella digital -el historial de búsquedas de Google, clics, "Me gusta", compras, etcétera- podría tener puntos en común con la idea del inconsciente freudiano y la huella mnémica, algo que va más allá de lo que podemos recordar de manera conciente.
Pero también hay una incipiente preocupación por la reproducción de determinandos sesgos en los supuestamente deshumanizados algoritmos. A fin del año pasado, el grupo Liberty advirtió a los legisladores de la comisión de Ciencia y Tecnología del parlamento británico que el software utilizado para predecir si alguien es un criminal basado en su comportamiento anterior era discriminatorio. Eso se hizo después de conocer que la policía de Durham trabajaba con un sistema llamado Harm Assessment Risk Tool (herramienta de evaluación de daño), que usaba información digital para clasificar a los sospechosos según su potencial riesgo de cometer un crimen. Consultada por BBC, la investigadora Sandra Wachter, del Instituto de Internet de Oxford aseguró: "La comunidad que codifica debería ser más diversa. Si solo tenemos programadores varones y blancos, obviamente va a haber un sesgo en los sistemas".

Efectivamente, los sesgos de género también están presentes. Por ejemplo, según una investigación de la Universidad de Boston y Microsoft Research Nueva Inglaterra, las bases de datos vinculadas a la inteligencia artificial consideran la palabra "programador" más cerca de la palabra "varón" que de la palabra "mujer".
El factor humano vuelve a ser decisivo en estas creaciones que tienen un aspecto autónomo. Mercedes Bunz lo menciona en su libro una y otra vez: "Los algoritmos y las máquinas son una creación humana", insiste. "Aunque todos están viendo cómo funciona la inteligencia artificial, rápidamente se dan cuenta de que es fundamentalmente diferente de la humana -los chicos chiquitos no necesitan ver miles de gatos antes de poder identificar a uno-. De todos modos, hay algo profundamente humano dentro de los algoritmos: son creados por nosotros, los seres humanos". Lo cierto es que éste parece un momento más bien salvaje en la evolución de los algoritmos: prácticamente desregulados, opacos, misteriosos, y también invasivos y poderosos. Calvo describe este estado de situación: "Con la excepción del área salud, que tiene estándares claros de depósito y acceso de datos, en casi todas las áreas de nuestra vida informática carecemos de reglas (formales e informales) para dirimir qué tipo de información es aceptable capturar y distribuir, así como las reglas para explotar comercialmente esta información. La regulación de esta área es de una complejidad extraordinaria, dado que la línea que separa lo público de lo privado es casi inexistente. Es un área en el cual no está claro cuáles regulaciones son posibles, necesarias y beneficiosas". Con la revolución iniciada, sus consecuencias todavía están por verse.

N. Sch.

martes, 12 de diciembre de 2017

LA VIDA EN RED


SANTIAGO BILINKIS
Hasta hace muy poco tiempo los únicos dispositivos conectados a Internet eran las computadoras. Y toda la información disponible en la Red era generada por los seres humanos, usuarios de esas computadoras. En los últimos años, con el rápido crecimiento de los smartphones, el número de aparatos conectados creció significativamente. Pero en este momento el proceso se está disparando. Cada vez nos encontramos con más y más dispositivos conectados: sistemas de monitoreo de video, medidores del estado del tránsito, Smart TV, sensores climáticos, monitores de salud personales, y como conté en este espacio hace unos meses, pronto cualquier otra cosa, desde una heladera hasta un inodoro.
Aumentar el número de dispositivos conectados a la red genera un cambio más profundo de lo que parece a simple vista: el volumen de información generada crece de manera exponencial y repentinamente la abrumadora mayoría de los datos disponible son generados por cosas y no por personas. Los primeros sensores simplemente recopilaban mediciones.
La segunda generación incorporó conectividad a la Red y a otros sensores. El desafío con el que estamos lidiando actualmente pasa por construir la tercera camada, una que pueda también hallar patrones y gatillar alertas y acciones en consecuencia. Combinando herramientas de análisis de grandes volúmenes de datos (las tecnologías conocidas como Big Data) con algoritmos de Inteligencia Artificial ya no necesitaremos ser nosotros quienes interpretemos los datos para obtener información y definir los pasos a seguir. Podemos empezar a darles cierto grado de capacidad de decidir a los propios objetos, sin intervención humana.
El concepto Internet de las cosas se refiere a la transformación que surge cuando los objetos y aparatos ganan esta autonomía y dialogan entre sí. Pensemos un ejemplo: nos vamos a dormir y programamos nuestro despertador a las 7, con tiempo de bañarnos y desayunar para llegar a una reunión a las 8.30. Sin embargo, mientras estamos dormidos, llega un mail atrasando la reunión una hora. Nuestra computadora avisa al despertador que podemos dormir un poco más, a la cafetera que retrase la preparación del café, al auto que encienda su motor y la caldera calefaccione el agua para la ducha unos minutos más tarde. Sin embargo, a las 5.30 los sensores meteorológicos detectan el inicio de una lluvia. Nuestra computadora queda en modo de alerta, revisando los sensores de tránsito para detectar si se están generando demoras anormales y decide despertarnos 7 minutos antes de lo previsto, en el momento en que nuestra pulsera de monitoreo de sueño le informa que estamos en una fase de sueño liviano.

Si bien esta Internet de las cosas todavía parece ciencia ficción, la infraestructura necesaria para hacer realidad este ejemplo se está construyendo: nuevos sensores se agregan cada día a nuestros teléfonos, casas, autos, calles y hasta en nuestras ropas. El principal cuello de botella actual es la conectividad. Mientras nuestro país todavía no completa su transición a 4G, el mundo se prepara para el 5G, que permitirá pasar de mil conexiones por antena a más de un millón, dando además mucho más ancho de banda a cada una.
¿Delegar más y más decisiones e inteligencia en los objetos nos hará menos inteligentes a nosotros? Sin duda este cambio nos permitirá vivir en entornos más previsibles, más eficientes, más armónicos. Pero el precio quizá sea perder algo de esa falibilidad, esa improvisación, que nos hace a los humanos ser justamente lo humanos que somos.

El autor es emprendedor y tecnólogo, autor del libro Pasaje al futuro (Sudamericana)

viernes, 27 de octubre de 2017

PENSAMIENTOS COMPLEJOS; LA VIDA Y LOS COMICS

NICOLÁS ARTUSI
¿Es posible informar sobre la vida de alguien sin intervenir en ella? La pregunta martillea en la cabeza de todos los que alguna vez practicamos el periodismo (en mi caso, cuando puse en tapa del diario más vendido del país a un adolescente de la primera generación que nació con VIH o cuando entrevisté para la televisión a un sobreviviente de una tragedia que abría sus heridas como nunca antes). Una posible respuesta genera nuevas preguntas: "Hay reglas periodísticas que son de sentido común: no mentir, ser independiente, minimizar los perjuicios. Pero, a partir de ahí, los límites se desdibujan". El mejor manual de ética periodística no fue publicado por una universidad ni por un medio prestigioso: es un cómic. Recién editada en la Argentina, la historieta Oscuridades programadas es una crónica dibujada desde Turquía, Siria e Irak que ilustra una postal actual: la guerra en Medio Oriente, sus consecuencias en la población y los dilemas de los corresponsales, siempre ansiosos por ofrecer respuestas aunque a ellos les surjan más preguntas. ¿Qué es el periodismo? ¿Cómo se propagan las noticias? ¿Cuándo se confunden la memoria y la verdad?


Hace unos años, la ilustradora estadounidense Sarah Glidden organizó un viaje junto a dos amigos, fundadores de una ONG de periodismo. No eligieron un grand tour por Europa ni un crucero por el Caribe: fueron al polvorín del planeta. Armada con lienzos, acuarelas y un grabador, Glidden registró todo lo que veía y oía: "No se suponía que hiciera un libro para explicar el conflicto en Medio Oriente porque no estaba calificada para eso. Iba para reportear sobre los reporteros". En su interacción con un elenco variado de personajes (un bloguero iraní, un taxista iraquí, un marine estadounidense), Glidden expone los conflictos éticos de los periodistas que ven el horror de cerca pero se excusan de actuar, y así la obra alcanza el máximo nivel en un género de esta época: la crónica gráfica, que cuenta la realidad con los recursos de la historieta.



Encerrados adentro de las cuatro líneas de una viñeta y siempre coronados por un globo o una nube, los personajes hablan o piensan: "¿Qué es la distancia periodística? ¿Puede medirse? ¿Qué importancia tiene en realidad?". Nacida en Boston en 1980, Glidden empezó a dibujar cómics hace diez años (su primer libro, Una judía americana perdida en Israel, es una joya del género) y ahora, en su obsesión por mostrar lo que hay detrás de las noticias, Oscuridades programadas es una obra mayor, acaso: el único libro que todo periodista debería leer este año.

Durante dos meses, ella vivió en compañía de los refugiados de Suleimaniya, la histórica capital kurda destruida por un conflicto interminable, o de los habitantes de Damasco, en guerra civil desde hace seis años. Los observó mientras comían o paseaban. Grabó todas las conversaciones y esos diálogos son los que se repiten en los globos del cómic. Si una misión del periodismo es buscar respuestas para explicar un mundo caótico, la conclusión a la que una dibujante llegó en aquellas tierras devastadas es diferente: "Empiezo a ver que gran parte de la praxis se reduce a plantear preguntas que tal vez no tengan respuesta".

CINCO GRANDES AUTORES DE LA NUEVA CRÓNICA GRÁFICA

Sarah Glidden
Con un título en pintura por la Universidad de Boston y un curso de periodismo, deslumbra en crónicas de Medio Oriente, con acuarelas suaves de tonos pastel.

Joe Sacco
Nacido en Malta y radicado en EE.UU., es el gran maestro del movimiento: su cómic Palestina se considera la mayor obra periodística ilustrada sobre Gaza y Cisjordania.

Josh Neufeld
Tras pasar tres semanas como voluntario en el desastre, volvió a casa para escribir y dibujar A.D.: New Orleans After the Deluge, una crónica sobre el huracán Katrina.

Matt Bors
Finalista del Pulitzer, fundó Cartoon Movement, una plataforma online para publicar trabajos de periodismo en cómic despachados desde todo el mundo.


Julián Gorodischer
El principal cultor del movimiento en la Argentina: con dibujos de Marcos Vergara, su libro Camino a Auschwitz combina la crónica histórica con la memoria familiar.


N. A.

viernes, 6 de octubre de 2017

HABÍA UNA VEZ...LOS PLACERES DE LA VIDA


Los amigos son espejos del amor, la tolerancia, el respeto y la admiración. A veces, con la primera luz, cuando observo un amanecer glorioso, me parece verlos en el horizonte recordándome cada espacio compartido. Las caricias de una vida juntos. Con el correr del tiempo hacer amigos nuevos no es fácil, pero no imposible.
La conocí en un museo, mirando la obra de Hokusai, el prolífico maestro japonés de la xilografía -grabado en madera-. Caminamos en silencio por los salones casi sin hablar.
Parecía introvertida y silenciosa y por momentos tenía resoplos de alegría. Se le iluminaban los ojos y su sonrisa amplia mostraba una franqueza limpia como los cristales de sal de mar de la Guérande. Cuando tomamos café mirando libros nos sentamos en un sillón debajo de los altísimos techos del museo y pasamos allí más de una hora leyendo. Nos despedimos tomados de las manos con la promesa de volver a vernos.
A los pocos días, ya en Buenos Aires, me invitó a almorzar. Nos sentamos al lado de la chimenea a tomar vino. Antes de comenzar a comer me invitó a conocer su casa; un laberinto de escaleras y pasillos abrazados por espejos y plantas. En cada posible espacio había una biblioteca, pesados bronces de animaliers, tintas vietnamitas, y vestigios de desnudos en cerámicas terracotas pegadas en cemento.


En el último piso llegamos a su cuarto, y traspasando una pesada cortina de terciopelo negro entramos al baño donde me senté en un comodísimo sillón frente al inodoro. Una mesa llena de libros ocupó mi atención y ella con desenfado y gracia se bajó los pantalones y fue de aguas, mientras me hablaba de su hermana y de una colección de antiquísimos batiks de Indonesia. La miré sentada y pensé que sólo por aquel acto reunía una belleza ingente, aquella colosal y espontánea osadía daba forma y contenido a una manera de existir que salía de todo posible preámbulo o protocolo. Su claro y puro impulso destruyó de una vez cualquier estigma moral prestablecido, independizando la desnudez del decoro y el descaro de la vergüenza. Impregnándole cotidianidad a todo. Para mí fue un signo magnífico de amistad. No me hizo sentir que fuera una seducción, sino una ofrenda al recato.
Dicen que la casa propia debe ser algo más que un amparo de viento y lluvia, debe tener un alma que se encuentra confinada entre profundos abrazos de amor.
Un baño curioso. No tenía puertas, conectaba con el cuarto con una cortina que estaba siempre abierta, las pocas veces que la cerraba era porque hacía mucho frío y quería lograr que la estufa a leña diera más calor. Del otro lado, otra cortina atada al final de una escalera abrupta, de cuatro escalones daba primero al lavatorio y luego al cuarto de vestir con un chaise longue desteñido por el sol de invierno. Ninguno de los tres ambientes eran grandes, más bien reducidos. Al lado de la bañadera había un sillón Luis XV pequeño que enfrentaba a quien se bañara.
Yo creía que la belleza de la intimidad de un baño es algo que se comparte con pocos y en ciertas ocasiones muy especiales, pero aquí, esta mujer que torcio todas las reglas casi sin conocerla parecía tener una afinidad con cada aspecto de los actos de la existencia.


El almuerzo, ciertamente femenino, consistió de una sopa de habas al jerez y un omelette muy grande de queso de cabra que ella misma se ocupó de repartir sobre unas tostadas raspadas con ajo. Después del almuerzo y café me senté en un sillón y me quedé dormido. Al despertarme estaba solo y volví a recorrer la casa para despedirme, pero la vi entre las cortinas del baño leyendo.

Bajé en silencio cada una de las escaleras y le dejé una nota. Cuando llegué a la calle sentí un hechizo magico de recuerdos, tenía una nueva amiga.

F. M.

miércoles, 30 de agosto de 2017

MEMORIAS DE LA VIDA Y EL AMOR...QUE SON MÁS O MENOS LO MISMO


Confieso, ya es de noche, estoy sentado otra vez en el asiento de un avión, pienso en mis valijas que viajan conmigo, en las cosas que llevo; lapicera, mi costurero con los retazos de parches y una colección nueva de agujas espléndidas para cuero, mis acuarelas y cuaderno con una decena de desnudos, un saco nuevo, tres libros para Heloisa: dragones, Egipto y los dioses griegos. Recorro las esquinas y los llanos de mi memoria. Hay lugares con sol. También sombras. Me veo caminando por Roma mientras miro fuentes, esquiando por los bosques silenciosos de lengas de Chubut, sumergido debajo de las olas con mis hijos y mi amor en Brasil. Cantando y grabando La Paloma, boca con boca, los labios tocándose, en un estudio de grabación en Nueva York, somos amantes, sentados en el piso con nuestras piernas en roces, entrelazadas, tan cerca, los técnicos absortos por la proximidad, por horas. Sirviéndole y trozando con mi cuchillo un pedazo de lomo al primer ministro de China, los dos agazapados debajo de una vaca entera con cuero, caminado sobre las cenizas, mirándonos a los ojos.
Recuerdo: hace mas de cuarenta años una francesa que amé en un tren que iba a paso de hombre por la campiña francesa, alborotadamente juntos sin hablar, colgados de los peldaños del vagón en una noche muy oscura. A la mañana siguiente la busqué por todos los vagones; nunca más la vi. Jamás supe su nombre, pero recuerdo nuestro amor y olor como un grito de soledad y me viene a los labios la poetisa uruguaya Idea Vilariño: "Ya no será/ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo/no coseré tu ropa, no te tendré de noche/no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui/por qué me amaron otros. (...) No me abrazarás nunca como esta noche, nunca./No volveré a tocarte. No te veré morir".


En mi corazón, sin poder medir o cuantificar la vida, lo más lindo que tengo es la posibilidad de amar, aquella luz dada que guardamos y cuidamos en cada uno de nuestros bolsillos como un tesoro, como si fuera nuestra, sin imaginar que quizás un día se pueda apagar. Hay amores que duran un día y otros añares, pero todos nos van formando. Sí, somos un conjunto de fragmentos de pasiones, porque, aunque con finales estrepitosos, no debemos olvidar que fuimos felices.


Nos enseñan que el amor es puro, que el amor es esto y lo otro. Pero de verdad nadie puede enseñar sobre el amor porque es tan único como puro. O sucio. Es en verdad el motor del mundo. A veces todo parece parar como si nada o nadie creciera, y de pronto un gesto de amor da aquel empujón y nos encontramos otra vez caminando sin vacilar, con fuegos en los pies, construyendo en porfias los más hermosos castillos donde se vive de a dos. Como las enormes mariposas del noreste de Brasil. Se columpian entre los ipés en flor en las colinas que dan al mar entre rituales y aguas de coco.


Puedo contar casi todo de cada uno de mis autos, en cincuenta años. Que me llevaron por distintos caminos: autopistas, ripios, senderos de nieve, de arena, mis hijos apilados atrás cantando, comiendo, durmiendo. Quizás algunos de los aviones que me dejaron como una semilla sin germinar fueran hermosos puentes, en países distantes y remotos: Bután, Malasia, Indonesia, Vietnam, África. Algunas de las casas donde viví con ganas, en París, Buenos Aires, Bariloche, Nueva York, San Pablo, California, Trancoso, Mendoza o Uruguay, entre otros lugares. Cuántas miles de veces metí mis manos en la harina para hacer pan. Un amor que resume esperanza.
"Sólo puedo abrazarte, tomar tu mano, buscar tus labios, levantar tu pollera y ser aquel demonio que deseas y también el ángel que te cuida. Sólo puedo ser este fragmento que te ofrezco, no es pereza o desinterés son tan sólo mis años que me han hecho esto que soy."

F. M.

sábado, 26 de agosto de 2017

EN MEMORIA DE ERNEST HEMINGWAY Y SU TRÁGICA VIDA


Se cumplieron 118 años del nacimiento del escritor norteamericano Ernest Hemingway. Para recordarlo su vida y escritura.
Ernest Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en el suburbio de Oak Park, Chicago, Illinois. Fue el segundo hijo del matrimonio de Grace Hall cantante y profesora de música, y de Clarence Edmonds Hemingway, un médico al que le gustaba la caza y la pesca.

Su padre se suicidó en 1928 a causa de a una enfermedad incurable. No tuvo una infancia muy feliz, queda traumatizado por una madre autoritaria que lo vestía de niña y, posteriormente, a causa de una dolorosa experiencia al verse obligado a acompañar al padre (ginecólogo) en el difícil parto de una india cuyo marido se suicidó por no poder soportar los gritos de su mujer.
Primero su madre quiso que Hemingway fuera músico y lo obligó a tocar el violonchelo. Se aficionó al deporte -destacando en el fútbol y en el boxeo- y la caza.
Su madre después quiso que estudiara para médico, pero al acabar en 1917 sus estudios medios, renunció a entrar en la universidad y consiguió trabajo en el rotativo Star de Kansas City.
Cuando su país decidió intervenir en la I Guerra Mundial, Hemingway quiso alistarse en el ejército pero una antigua herida en el ojo se lo impidió.
Entró en la Cruz Roja y se convirtió en conductor de ambulancias en el frente italiano donde resultó herido de gravedad antes de cumplir los 19 años.
De regreso a los Estados Unidos después de la guerra, contrajo matrimonio con Hadley Richardson y vuelve al periodismo, como corresponsal del Toronto Star.
Su esposa perdió una maleta en una estación de tren en 1922 con casi toda la obra escrita que Hemingway había completado hasta ese momento.
Tuvo que empezar casi desde cero. La cadena de periódicos de Hearst, le nombró corresponsal en Europa.

En 1927 regresó a Estados Unidos, donde se casó en segundas nupcias con Pauline Pfeiffer y en 1930 compró su casa en Cayo Hueso (Florida), que desde entonces sería su lugar de trabajo, pesca y descanso.
Fue uno de los escritores más importantes entre las dos guerras mundiales. La primera obra que firma está fechada en 1923 y fue publicada en la revista Poetry.
Un año más tarde, aparece un volumen de cuentos titulado En nuestro tiempo (1924, Hombres sin mujeres (1927), libro que incluía el cuento ‘Los asesinos’ y El que gana no se lleva nada (1933), libro de relatos en los que describe las desgracias de los europeos.
La novela que le dio la fama, Fiesta (1926), narra la historia de un grupo de estadounidenses y británicos que vagan sin rumbo fijo por Francia y España, miembros de la llamada generación perdida del periodo posterior a la I Guerra Mundial.
En 1929 publicó su segunda novela importante, Adiós a las armas. Siguieron Muerte en la tarde (1932), artículos sobre corridas de toros, y Las verdes colinas de África (1935), escritos sobre caza mayor.
Tanto su novela Tener y no tener (1937) como su obra de teatro La quinta columna, publicada en La quinta columna y los primeros cincuenta y nueve relatos (1938), condenan duramente las injusticias políticas y económicas.
Dos de sus mejores cuentos, ‘La vida feliz de Francis Macomber’ y ‘Las nieves del Kilimanjaro’, forman parte de este último libro.

En la novela
Por quién doblan las campanas (1940), basada en su experiencia durante la Guerra Civil española, intenta demostrar que la pérdida de libertad en cualquier parte del mundo es señal de que la libertad se encuentra en peligro en todas partes. Por el número de ejemplares vendidos, esta novela fue su obra de más éxito.
Durante la década siguiente, sus únicos trabajos literarios fueron
Hombres en guerra (1942), que él editó, y la novela Al otro lado del río y entre los árboles (1950).
En 1952 publicó El viejo y el mar,
una novela corta sobre un viejo pescador cubano, por la que ganó el Premio Pulitzer de Literatura en 1953.
En 1954 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Su última obra publicada en vida fue Poemas completos (1960).
Los libros que se publicaron póstumamente incluyen París era una fiesta (1964), un relato de sus primeros años en París y España, Enviado especial (1967), que reúne sus artículos y reportajes periodísticos, Primeros artículos (1970), la novela del mar Islas en el golfo (1970) y la inacabada El jardín del Edén (1986). Dejó sin publicar 3.000 páginas de manuscritos.

Sobrevivió al ántrax, la malaria, la neumonía, la disentería, cáncer de piel, hepatitis, anemia, diabetes, presión arterial alta, un riñón dañado, rotura del bazo, hígado dañado, una vértebra aplastada, una fractura de cráneo, heridas de metralla de mortero, tres accidentes automovilísticos y quemaduras en incendios forestales.
Por entonces sufría ya problemas mentales, y tuvo que ser hospitalizado dos veces a causa de procesos depresivos, que finalmente no pudo vencer, suicidándose de un tiro de escopeta en su residencia de Ketchum el 2 de julio de 1961.
Hacía sólo cinco días que había sido dado de alta, en la clínica Mayo de Rochester, Minnesota, donde había estado sometido a tratamiento.