Mostrando las entradas con la etiqueta ANÁLISIS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ANÁLISIS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de octubre de 2023

ANÁLISIS, PERSPECTIVAS, COMERCIO Y MIRADA...


Hiperinflación y dolarización, ¿un solo corazón?
Lorenzo Sigaut Gravina El autor es director de Análisis Macroeconómico de Equilibra
Hace un par de años que la pregunta sobre el riesgo de una hiperinflación en la Argentina flota en el ambiente. Si bien varios economistas alertaban sobre un riesgo inminente, al ser consultado sobre el tema siempre contesté lo mismo: faltaban diversos elementos para desatar un proceso tan excepcional como el de una hiperinflación. Pero desde las PASO de agosto se empezaron a sumar ingredientes que nos ponen cada día más cerca de ese desenlace.
La devaluación sin medidas complementarias aplicada el día después de las primarias generó un fogonazo inflacionario que hizo que la suba de precios alcanzara los dos dígitos mensuales –el IPC promedió 12,5% mensual en el bimestre agosto-septiembre– acortando aún más la duración de los contratos nominales. Por caso, la mayoría de las paritarias se negociaban con frecuencia trimestral, pero se están acortando o quedan “abiertas”, mientras aumenta la cantidad de presupuestos a plazos y alquileres que se pactan en dólares. Para peor, en solo siete semanas el tipo de cambio real volvió a los niveles previos al salto del dólar oficial post-PASO –según el criterio del FMI, implicaba un atraso cambiario de entre 15-20%– y se sigue apreciando por el congelamiento a $350. La reducción de la brecha cambiaria fue más efímera: duró solo dos días. Este resultado no sorprende, pues hay múltiples ejemplos en la historia económica argentina en que una devaluación aislada –sin medidas coherentes que la acompañen– no corrige el problema de fondo y agrava la inflación y la recesión.
Pero la devaluación fue exitosa en destrabar los desembolsos del FMI de junio y septiembre por un total de US$7500 millones y, como el organismo avisó que la próxima revisión del programa se hará cuando ya se conozca el próximo presidente electo, el Ejecutivo se desmarcó de las metas del acuerdo desplegando una política económica expansiva que en pocos meses está volcando pesos a la calle por 1,5% del PBI, aportados –emitidos– por el BCRA.
Si a la devaluación fallida que aceleró notablemente la inflación y no corrigió el atraso ni la brecha cambiaria se le suman el abandono del acuerdo con el FMI que garantizaba que la economía no iba a profundizar sus desequilibrios –cada vez más pesos y menos dólares– y el congelamiento del tipo de cambio oficial y varios precios regulados, se ha gestado una olla a presión que cuando sed esta pe–independientemente de quién esté gobernando– generará un fogonazo inflacionario más fuerte que el del bimestre agosto-septiembre, con alguna reminiscencia al Rodrigazo.
Pero siguiendo la definición de hiperinflación de Da mill M.y Frenk el R., para que esta ocurra, la formación de precios se tiene que desacoplar completamente de los costos y del pasado (inercia), tomando como referencia principal la evolución del dólar que se dispara por la pérdida del control del mercado cambiario. Esto sucedió cuando el Gobierno y el BCRA se quedaron sin poder de fuego (financiamiento externo, reservas y capacidad de influir en las expectativas) y el dólar se disparó a fines del gobierno de Alfonsín y a comienzos de la primera presidencia de Menem. Pese a que la situación era muy frágil, hasta la semana pasada no estábamos en ese estadio.
Sin embargo, las recientes declaraciones de quien lidera las encuestas –lo cual lo posiciona de mínima en el ballottage– desmoronaron la demanda de pesos a días de las elecciones presidenciales. Primero, Javier Milei declaró: “Cuanto más alto esté el precio del dólar, más fácil es dolarizar”, y el lunes pasado, ante una consulta por el consejo que le daría a una persona a la que se le vence un plazo fijo en moneda local dijo: “Jamás en pesos, jamás en pesos. El peso es la moneda que emite el político argentino, por ende, no puede valer ni excremento, porque esas basuras no sirven ni para abono”.
Pese a que según la mayoría de las encuestas no es el escenario más probable, si el candidato de La Libertad Avanza ganara en primera vuelta y profundizara esta línea de política económica con sus primeras declaraciones como presidente electo, la transición entre el 22 de octubre y el 10 de diciembre –33 días hábiles– sería demasiado larga (como Alfonsín-Menem en 1989). Es que la palabra del futuro presidente setearía las expectativas de los agentes económicos en anticipar la “dolarización”, por lo que la administración saliente no tendría herramientas para contener semejante presión cambia ria. La corrida de esta semana sería una“entrada en calor” en comparación con lo que podría suceder bajo este escenario. El descontrol de las cotizaciones paralelas –y tal vez del oficial– arrastraría a la mayoría de los precios de la economía, desatando un proceso de hiperinflación que allanaría el camino económico, político y social para la unificación del mercado cambiario y la rápida leyes para implementar la dolarización. Un plan de estabilización del cual me manifesté en contra, junto a un nutrido conjunto de reconocidos economistas.
Un escenario de ballottage entre Mileiy Massa extendería cuatro semanas la influencia de la actual administración sobre los actores económicos y acortaría significativamente los plazos de la transición, pues entre el 19 de noviembre y el 10 de diciembre hay solo 13 días hábiles. Esto haría menos redituable la apuesta del candidato libertario de “cuanto peor mejor” si llegara a triunfar en segunda vuelta, pues el desplome de la demanda de pesos podría terminar de concretarse a inicios de su mandato. Si acceden Milei y Bullrich al ballottage, el poder de influencia del Ejecutivo se licuaría complicando aún más la estabilidad cambiaria y financiera –aunque podría haber una mejora de las expectativas–, ya que Bullrich es más afín al paladar de los mercados.
En síntesis, estamos atravesando nuestra cuarta crisis económica/ política/social de envergadura en 50 años: Rodrigazo (1975), hiperinflaciones (1989-90) y colapso de la convertibilidad (2001-02). Sin importar quién sea el próximo presidente electo, en el corto plazo el escenario económico sería de mayor inflación y recesión, acercando la pobreza al 50% de la población y afectando a casi dos de cada tres menores de 14 años. La estrategia de inducir una hiperinflación para despejar el camino para la dolarización luce la peor alternativa posible, pues exacerbaría peligrosamente el deterioro de los indicadores socioeconómicos. El fin no justifica los medios.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

La dirigencia del campo, en medio de la incertidumbre electoral y económica
La sequía persiste todavía en varias regiones; a eso se le suma un freno en los últimos días en el mercado de insumos
Pilar VázquezEl clima y la incertidumbre afectan la campaña 2023/24
A días de las elecciones generales para presidente del próximo domingo, el sector agropecuario está entre la esperanza de un cambio positivo y la incertidumbre sobre las políticas futuras que se aplicarán para el sector. Así lo reflejaron dirigentes gremiales y empresarios del campo consultados por la nacion, que, además, ven con inquietud la escasa actividad en el comercio de insumos agrícolas en la última semana debido a la falta de un horizonte claro tanto en el ámbito cambiario como en el electoral.
Todo se da además en un contexto de creciente temor por una persistente falta de lluvias en varias regiones del país, lo que afecta al trigo sembrado y demora tareas para la implantación del maíz y la soja.
En diálogo con este medio, Horacio Salaverri, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), se refirió a la situación comercial y de abastecimiento de insumos a días de las elecciones. “Según nos anunciaron, va a ser una semana difícil. Puede haber mercadería, pero sin precio, o las dos cosas: ni mercadería ni precio. Con un adicional de un crecimiento en la tasa de interés que dispuso el Banco Central”, dijo.
Esta situación ya se estuvo dando en los últimos días sin precios y también con empresas de insumos que redujeron sus cuentas corrientes y acortaron los plazos de pago. El panorama se agrava con el escenario climático: “El productor está en una situación muy compleja porque los días pasan, la lluvia no llega y los plazos se acortan para la recuperación de los pastos naturales y la siembra de la cosecha gruesa”.
Asimismo, el dirigente señaló que se vive una mezcla de esperanza con preocupación por la llegada de un nuevo presidente a la Casa Rosada. “Se espera un cambio, pero hay preocupación sobre si ese cambio que espera el sector agropecuario es el que se va a dar”, indicó. “En líneas generales, la mayoría de los candidatos no fueron demasiado concretos respecto de lo que podría suceder con el sector agropecuario, lo que dificulta que el productor tenga la mirada de largo plazo que debería tener”, dijo.
Elbio Laucirica, presidente de Coninagro, manifestó que están atravesando los días previos a las elecciones con gran “expectativa y la esperanza de que finalmente comience a vislumbrarse un cambio en la política”. Apuntó: “Esperamos que se puedan empezar a ver las cosas que tanto pide el sector, como reglas claras y políticas de Estado que den previsibilidad”.
Por otro lado, lamentó la situación económica que atraviesa el país y criticó a los políticos por “generar más incertidumbre de la que ya hay”. En ese sentido, criticó que la campaña política se caracterice por un “intercambio de acusaciones que no aportan claridad al panorama”. Hizo un llamado a “más mesura y prudencia en las declaraciones”. “Esto genera una gran incertidumbre en la gente que se apresura a comprar insumos y alimentos. Los proveedores no tienen un panorama claro, no están entregando mercadería o, si lo hacen, la entregan sin precio. Todo esto contribuye a un clima de inestabilidad e incertidumbre que es muy preocupante para los ciudadanos que tenemos que ir a votar”, señaló el dirigente.
“La situación del sector porcino es muy compleja, la incertidumbre es total”, expresó, por su parte, Adolfo Franke, de la Federación Porcina Argentina, respecto de la preocupación para abastecerse de cereales en la actividad. “Los stocks son muy bajos, hay algunas empresas que están al borde del quiebre de stock de cereales. Más allá de que hay disponibilidad, el productor agropecuario con la incertidumbre que hay, no tiene claro el precio de venta, por lo cual al productor porcino le faltan maíz y derivados de soja”, alertó.
Franke también expresó su preocupación por el aumento del precio del maíz y las dificultades para acceder a insumos. “Los productos veterinarios están limitados debido a las restricciones en las importaciones. Además, los cambios en las reglas de importación y la falta de autorizaciones de pago afectan a las empresas del sector”, explicó.
Enrique Rubén Bertini, presidente de la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), sostuvo que, independientemente de la línea política que sigue cada uno de los empresarios del sector, lo que se vive con urgencia es la necesidad de “que el próximo gobierno implemente políticas que fomenten la creación de nuevos puestos de trabajo, en lugar de eliminarlos”.
Esta preocupación se desarrolla en un contexto complejo para la industria de la maquinaria por una fuerte caída de las ventas atribuida principalmente a los efectos de la sequía. “Desde noviembre del año pasado que venimos con ventas que se mantienen por debajo del punto de equilibrio. Todo lo que se está haciendo este año es consumir recursos propios para mantener la empresa en funcionamiento. Estamos trabajando con muy pocas ventas, tratando de sostener la actividad, pagar los sueldos en tiempo y forma y esperando que llueva”, dijo.
“Lo que se espera es que este proceso electoral se termine y, una vez definido quién va a gobernar, se avance en dar estabilidad, certidumbre y confianza. Cosa que creo que no va a lograr solo quien gane, sino el arco político en su conjunto, más los sectores sociales y económicos”, remarcó Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA).
Remarcó que la “escalada inflacionaria está castigando con más fuerza a quienes se encuentran en la línea de la pobreza y la falta de dólares está haciendo que falten insumos para producir; sin previsibilidad es imposible proyectarse”.
En este contexto, el dirigente hizo un llamado al próximo gobierno para que promueva la estabilidad, proporcione financiamiento para la producción, unifique el mercado cambiario y elimine los impuestos a las exportaciones en sectores como la lechería, la ganadería y los cultivos de soja, maíz, sorgo, girasol, trigo y cebada, desde las primeras toneladas de producción hasta su eliminación completa.



Se vende menos trigo argentino a Brasil y Rusia toma la posta
La participación local en ese mercado cayó de un 85% a un 55%
En lo que va del año, la Argentina perdió 30 puntos de participación en su principal mercado comprador de trigo, Brasil, y resignó posiciones en gran medida a manos de Rusia, el mayor exportador del mundo
Según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y septiembre último Brasil compró el 55% del trigo que necesitó importar en la Argentina. Luego, en orden de importancia entre otros abastecedores, un 23% lo fue a buscar a Rusia y un 15% lo trajo desde Uruguay.
Los números fueron muy distintos en 2022 para el mismo período, ya que en ese momento la Argentina le entregó al vecino país el 85% del cereal que requirió importar. Si bien Brasil viene creciendo en una producción propia, e incluso coloca saldos exportables, todavía necesita el trigo de otros orígenes. Después de algunas exportaciones menores a Brasil, Rusia dio el salto en lo que va de 2023.
“Poca oferta y desincentivos a la comercialización, sumado a un extraordinario contexto internacional, han llevado a la Argentina a perder 30 puntos en su principal mercado comprador”, indicó la entidad. Vale recordar, por otra parte, que con la baja producción local el gobierno argentino ha implementado una política de prórrogas de embarques para evitar tensiones en el mercado interno. La sequía del año pasado impactó sobre la producción argentina de trigo disminuyendo su oferta. En tanto, mejores precios ofrecidos le permitieron a Rusia escalar en el vecino mercado. “La oferta total de trigo para todo el ciclo 2022/23 sería de 14,4 millones de toneladas, el nivel más bajo desde la campaña 2013/14, consecuencia de la estrepitosa caída de un 46% interanual de la producción. Con una demanda doméstica mayormente inelástica, ello es, relativamente constante en torno a los 6 millones de toneladas, la exportación ha soportado la mayor parte del ajuste”, remarcó.
Agregó: “En promedio, en las últimas siete campañas, poco más de la mitad de la oferta total tenía como destino el mercado externo [todos los destinos], mientras que para fines de este ciclo se proyecta que la proporción sea del 24%, cercano a los guarismos observados durante la campaña 2014/15”.
Los embarques, en rigor, han sufrido un fuerte recorte, lo cual se puede observar en los números de los primeros cuatro meses del ciclo comercial, esto es entre diciembre y marzo de cada año, que es el lapso de mayores exportaciones mensuales. Según datos promedio de la serie de los últimos cuatro años, se han colocado entre diciembre y marzo 7,6 millones de toneladas al exterior, mientras en el mismo período de 2023 fueron solo 1,4 millones de toneladas.
“Desde los comienzos de la campaña, las exportaciones de trigo han caído de forma estrepitosa si se tienen en cuenta los valores promedio que se han manejado durante los últimos años. Durante los cuatro primeros meses, se exportaron 6,2 millones de toneladas menos que el promedio y las exportaciones de enero nunca han sido tan bajas desde 2014. La comercialización externa no se ha recuperado hasta ahora, y mantiene un ritmo constante desde inicios del año calendario”, apuntó.
En este marco, el informe de la BCR se detuvo sobre el caso particular del avance de Rusia en el mercado brasileño. “El trigo argentino no tuvo un año muy competitivo en cuanto a precios en lo que va de este 2023. A pesar de la funesta campaña local, gran parte de los principales países exportadores han contado con elevados niveles de oferta, entre ellos Australia, Canadá y especialmente Rusia. El gigante euroasiático estaría contando con una producción de 92 millones de toneladas y un acelerado farmer selling [venta de productores]. De forma que la presión en los precios forjó un mercado FOB competitivo cerrando a comienzos de esta semana [por la pasada] en US$230 por tonelada por el trigo ruso 12,5% [parámetro de calidad], mientras que el FOB argentino tocó los US$300 por tonelada”, dijo la BCR sobre este punto.




“Todos esperan los dólares del agro”, advirtió Busanello
El ex-CEO de Syngenta y Los Grobo estimó que las divisas tardarán más en llegar
“Todos esperan los dólares del agro, pero hasta mayo no van a entrar. Son siete meses para la desesperación”. En medio de la renovada tensión con el dólar y el clima político enrarecido de cara a las elecciones, Horacio Busanello, consultor y exCEO de Syngenta y Los Grobo, alertó sobre la difícil situación que deberá enfrentar el próximo gobierno hasta que empiecen a llegar los dólares de la cosecha de granos gruesos 2023/2024, es decir sobre mayo, con la recolección de la soja.
Luego de que la sequía provocara que en la campaña 2022/2023 se perdieran más de US$21.000 millones por exportaciones de productos agrícolas, en línea con una cosecha que se achicó un 50%, una de las esperanzas sobre fin de año estaba puesta sobre el trigo.
Pero el clima, otra vez, jugó una mala pasada. Tras un recorte de 500.000 hectáreas en la siembra versus el ciclo anterior y una sequía que en varias regiones aún no terminó, la baja sobre la producción esperada del cereal ya tiene un costo de US$900 millones. Se aguardaba una recolección de al menos 18 millones de toneladas y ahora se proyectan 15 millones de toneladas. O menos, como señaló la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): esta entidad redujo de 15,6 millones de toneladas a 14,3 millones de toneladas su cálculo de cosecha de trigo.
“El aporte del trigo no será significativo para la economía local y habrá que esperar a mayo para que ingresen los dólares de la cosecha gruesa. Siete meses donde la economía navegará en aguas turbulentas en medio de un cambio de gobierno”, advirtió Busanello. Vale recordar que el país llegó a tener antes de la sequía, en 2022, una cosecha récord de trigo de 23 millones de toneladas y un ingreso superior a los US$4300 millones.
Al margen de la cosecha de trigo, el total de la campaña 2023/2024 (donde el maíz y la soja contribuyen con los mayores recursos) dejará US$34.300 millones, 10.000 millones más que el último ciclo, según un reporte de la BCR. Esto descontando que el clima acompañe y no provoque más pérdidas.
“En 1975, Antonio Cafiero decía que los problemas de la Argentina se solucionaban con una buena cosecha. Casi 50 años después, y sin otra alternativa a la vista, todos los actores de la economía están esperando que los dólares del campo llenen las arcas del Banco Central y alivien las penurias de la economía. La historia se repite y el salvador resulta ser siempre el mismo”, apuntó Busanello.



http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

domingo, 20 de noviembre de 2022

ANÁLISIS




Ganar un Mundial no garantiza sostenerse en el poder
El inicio del campeonato y el entendible entusiasmo que despiertan Messi y compañía dispararon las fantasías de quienes suponen que un eventual éxito deportivo podría mejorar la performance oficialista en las urnas
Sergio Berensztein
La situación económica se deteriora día a día: la caída de la demanda de dinero, el impacto en la inflación y en la cotización de los dólares financieros, un Banco Central que no deja de perder reservas y el talón de Aquiles de la deuda en pesos, con vencimientos cada vez más cortos. Para peor, una de las principales calificadoras de riesgo soberano bajó la nota a los títulos públicos en moneda local, convalidando la sospecha que todo el mercado financiero ya tenía: difícilmente el próximo gobierno podrá evitar “reperfilarlos” (un nuevo default). Esto supone que la actual administración esquivaría un evento traumático similar al que parecía ineludible antes de que Sergio Massa trajera algo de calma pasajera. Sin embargo, muchos actores económicos y políticos sospechan que este interregno estaría agotándose. “La corrida de los pesos ya comenzó”, aseguró el miércoles uno de los principales economistas del país.
Ojalá los problemas se agotaran en la economía: el entorno político vuelve todo mucho más complejo, incierto, volátil y ambiguo. Y esto no tiene solo que ver con el adelantamiento de la dinámica electoral, con la cual aparece embriagado el conjunto del sistema político. Desde esta semana, el país experimenta un conflicto de poderes con pocos precedentes gracias a que la mayoría del Senado que controla CFK desconoció un fallo de la Corte Suprema, que había desarticulado una maniobra pergeñada por la vicepresidente para quedarse con un asiento que corresponde a la oposición en el Consejo de la Magistratura. Para peor, a la disfuncionalidad que caracteriza al Gobierno, en la que se destaca la extrema debilidad de la autoridad presidencial, se le suman las dudas sobre el estado de salud del mandatario, que debió interrumpir primero y acotar después su agenda en la reunión del G-20 en Bali. Esto impactó tanto en la enclenque coalición gobernante que la propia Cristina lo llamó para escuchar de primera mano cómo se sentía. Cabe recordar que el diálogo (en rigor, el vínculo) entre ambos está roto y la última vez que hablaron fue en ocasión del frustrado atentado que ella sufrió hace casi diez semanas. La fragmentación del FDT se reproduce a nivel provincial y hasta local, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, favorecida por el reparto de recursos presupuestarios y objeto de una feroz disputa por su control que involucra a los principales protagonistas de la vida pública provincial, comenzando por el gobernador Axel Kicillof y un creciente número de intendentes que cuestionan su estilo de gestión y hasta imaginan mecanismos (que algunos interpretan como conspiraciones) para desplazarlo y ubicar a “uno de los nuestros”. El principal nombre es el de Martín Insaurralde.
Dadas las circunstancias, no sorprende que en el oficialismo se apele al pensamiento mágico para imaginar un golpe de suerte que modifique de plano el tortuoso horizonte: si tuvieran alguna idea sensata para salir del atolladero y lograsen el visto bueno de quienes mantienen capacidad de veto (básicamente Cristina), difícilmente conseguirían a tiempo efectos positivos en términos electorales. Falta muchísimo para el final de mandato, pero es tanto lo que debe hacerse para cambiar las expectativas (ni hablar de resolver en serio problemas estructurales) que probablemente sea demasiado tarde para intentarlo. Así, el inmediato inicio del Mundial de Qatar y el entendible entusiasmo que despiertan Messi y compañía dispararon las fantasías de muchos que suponen que un eventual éxito deportivo podría
Angela Merkel y Emmanuel Macron lograron ser reelegidos luego de que Alemania y Francia ganaron sus finales, pero no corrió la misma suerte José Serra en Brasil
mejorar la performance oficialista en las urnas.
Mirando la experiencia histórica, no hay demasiada evidencia en la que anclar semejantes ilusiones: de los 16 mundiales ganados por selecciones de países democráticos a lo largo de la historia, en 10 casos el partido gobernante salió victorioso en las elecciones presidenciales siguientes, mientras que en los 6 casos restantes triunfó la oposición.
Los otros 5 fueron obtenidos por dictaduras, incluidos dos de Benito Mussolini (1934 y 1938) y, por supuesto, la Argentina en 1978. El número de observaciones es bajo para hablar de conclusiones robustas. Sin embargo, la hipótesis de que con la foto de cualquier equipo nacional con la Copa del Mundo en alto alcanza para influir en las preferencias de los votantes no resulta sólida. Ahora que están de moda los años 80, podemos recordar que Raúl Alfonsín acompañó al balcón de la Casa Rosada a Diego Maradona luego del gran logro en México y no solo perdió las elecciones de renovación parlamentaria de 1987 sino que en 1989 se vio obligado a dejar anticipadamente su gobierno en manos de Carlos Menem. ¿Hipótesis alternativa? Altísima inflación mata Mundial (o cualquier otro milagro que los desamparados incumbentes puedan imaginar).
Si ponemos foco en las últimas dos décadas (o 5 mundiales), para capturar mejor el clima de época, el panorama luce complicado para quienes tienen la esperanza de que la vuelta olímpica revertiría las magras expectativas que según todos los sondeos, incluidos los que encarga el oficialismo, tiene el FDT de cara a proceso electoral del año próximo. Tanto Angela Merkel (2017) como Emmanuel Macron (2022) lograron ser reelegidos luego de que Alemania y Francia ganaron sus finales a la Argentina y Croacia, en 2014 y 2018, pero no corrió la misma suerte José Serra, el candidato de Fernando Henrique Cardoso, aunque Brasil se trajo la copa de Corea-Japón en 2002 (fue derrotado por Lula a meses de ese logro). Algo parecido ocurrió en Italia: Romano Prodi (con el gran logro de 2006) no pudo impedir que Silvio Berlusconi regresara al poder en 2008. Y por supuesto en España: el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero cayó frente al PP de Mariano Rajoy poco tiempo después de coronar una gran actuación en Sudáfrica. El humor de los votantes no se altera demasiado con los triunfos resonantes de sus selecciones nacionales.
La ministra de Trabajo, Kelly Olmos, desató un pequeño escándalo a comienzos de esta semana cuando sumó en una misma frase, y en líneas comparativas, el próximo Mundial y el flagelo de la inflación. ¿Acaso es cierto que un gol agónico de Lionel Messi en la final podría obnubilar nuestra capacidad de reflexión como ciudadanos? O, dicho aun en términos más coloquiales: ¿somos tan tontos como para que mientras nos trasladamos al Obelisco para celebrar cambie nuestra visión del mundo? A diferencia de lo que sostiene Olmos, ganar una tercera Copa del Mundo no borra la inflación –de hecho, el plan de olvidarse de ella durante un mes completo la empeora–, la pobreza, la inseguridad ni el rumbo errático que lleva la administración de Alberto Fernández.
La economía intenta desde hace un tiempo entender la lógica de los comportamientos y el impacto de la psicología en las decisiones de las personas, pero la de Olmos es apenas una visión hipersimplificada: un diagnóstico superficial de cómo funcionamos como individuos y como sociedades. El concepto de “pegarla y salvarse” está muy afincado en la idiosincrasia argentina: así como se especula con una buena cosecha para que los dólares fluyan en los momentos difíciles, también se enuncia esta idea de que una pelota de fútbol puede sostener un gobierno, que lo único que pone de manifiesto son las inseguridades de una gestión que se hunde cada vez más, que carece de base material para salir a la superficie y que necesita confiar en cualquier cosa que parezca un salvavidas

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

miércoles, 25 de septiembre de 2019

MARINA DAL POGGETTO, ANÁLISIS,


La inestabilidad exige que la política deje de lado sus intereses

Marina Dal Poggetto
El resultado de las primarias abrió un nuevo escenario. No por la dirección del resultado a favor del Frente de Todos, sino por la magnitud de la diferencia que amplificó la visión binaria que el mercado tenía de ambos candidatos.
El resultado 47-32 abrió una situación política anómala con un presidente debilitado, un candidato con votos suficientes para ser presidente, pero recién a fines de octubre, y un FMI que jugó a favor de la reelección, pero que después de la contundencia de las PASO debe negociar a dos puntas.
Mientras los programas fiscal, financiero y monetario crujen por el salto cambiario, la reacción inmediata del Gobierno tras las primarias fue intentar retomar la agenda con política fiscal expansiva.
Sin embargo, el corte definitivo del crédito derrumbó el supuesto de refinanciamiento de la deuda corta que manejaban en la Casa Rosada.
Márgenes e incentivos
Si bien el Gobierno tiene incentivos para culminar su mandato en forma ordenada, Alberto Fernández tiene incentivos para asumir con margen de maniobra (léase un adecuado nivel de reservas en el Banco Central).
A su vez, el FMI tiene incentivos para presentar al país como un caso de éxito y asegurar el repago del préstamo.
Pero la velocidad de la dinámica financiera actual y las fallas de coordinación entre los jugadores están abonando el camino hacia un equilibrio inestable.
La caída en las reservas que el BCRA acumula desde las primarias está en el orden de los US$12.000 millones, de la cual algo más del 40% estuvo explicada por salida de depósitos en dólares y el resto por los pagos del Tesoro (incluyendo el repo a bancos) y por ventas del Banco Central.
La decisión del Gobierno de reestructurar en forma compulsiva las LETE, Lecap, Lelink y Lecer en manos de personas "no humanas" el miércoles pasado apuntó a suturar en forma directa la caída en las reservas por pagos de deuda del Tesoro y en forma indirecta las ventas del BCRA al no monetizar los vencimientos de pesos que no se refinanciaban.
Pero la dinámica funcionó exactamente al revés, al generarse un impacto en cadena sobre los fondos comunes de inversión (FCI), donde las empresas asignan el capital de trabajo, con amplificación sobre la cadena de pagos, sobre la salida de depósitos en dólares de los bancos y sobre la demanda de dólares (vía desarme de FCI y de plazos fijos en pesos).
El riesgo cierto de propagación llevó tardíamente al Gobierno a cerrar la cuenta capital, intentando suturar, vía los cambios en la normativa cambiaria dada a conocer ayer a la tarde, la tercera fuente de caída en las reservas (la venta de dólares del BCRA).
Y, en simultáneo, dando directivas a los bancos para que abastezcan la salida de depósitos, poniendo a disposición un repo para evitar problemas en caso de que superen los encajes.
La dinámica está lanzada, y la falta de coordinación de la política claramente no ayuda.
El caso brasileño
En Brasil, durante la contienda electoral de 2002, cuando las encuestas daban ganador a Lula da Silva (candidato del PT que el mercado evaluaba como "comunista") frente a José Serra (candidato del PSDB, partido del entonces presidente en funciones Fernando Henrique Cardoso), llevando el riesgo país a los 2400 puntos y dejando al país fuera del mercado de crédito, apareció la cooperación entre los tres agentes, que permitió a Brasil transitar sin default y estabilizar la macroeconomía.
La carta a los mercados de Lula durante la campaña en la que manifestaba su compromiso de sostener el programa económico y el pago de la deuda, la decisión de Cardoso de "soltarle la mano a su candidato", junto a un paquete del Fondo Monetario Internacional de US$30.000 millones, que no debió ser usado, contribuyeron en esta dirección.
Pero hay grandes diferencias con la situación actual:
1. Mauricio Macri no es Cardoso y Cardoso no era candidato.
2. Lula era el "dueño" del Partido de los Trabajadores (PT) y, en cambio, Alberto Fernández es el candidato (inquilino mientras no sea elegido efectivamente) de una coalición particularmente diversa.
3. El Fondo Monetario Internacional no está dispuesto a aumentar el programa luego de haber desembolsado el 78% del préstamo de US$57.000 millones ampliado en octubre pasado.

En la Argentina, ¿estará la política de ambos lados dispuesta a dejar de lado sus intereses y ponerse a la altura de las circunstancias para evitar una crisis mayor?
¿O, por el contrario, volveremos a chocar, como pareciera ser que lo estamos haciendo, una vez más con la misma piedra?
Mientras tanto, el FMI se mantiene expectante hasta después de octubre.


La autora es directora del Estudio Eco Go

jueves, 23 de mayo de 2019

HUGO ALCONADA MON, ...ANÁLISIS


El juicio que desnuda los negocios ocultos de la obra pública

Hugo Alconada Mon
Lázaro Báez y Julio De Vido en el banquillo de los acusados; tres filas más atrás, Cristina Kirchner
Once años después de radicada la primera denuncia, comenzó el juicio oral en la llamada "causa Vialidad", que registra como acusados a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a su exministro de Planificación Federal, Julio de Vido, a su exsecretario de Obras Públicas, José López, y a la plana mayor de la Dirección Nacional de Vialidad entre 2003 y 2015.
¿Qué acusación afrontan? Haber integrado una asociación ilícita que movió las palancas del Estado nacional para, de manera delictiva, favorecer al presunto testaferro de los Kirchner, Lázaro Báez, con al menos 52 obras públicas que le costaron más de $ 46.000 millones a las arcas públicas.
Horas antes de sentarse por primera vez en el banquillo de los acusados, Fernández de Kirchner afirmó por Twitter que ella nunca debió ser parte de este juicio oral. "La citación de hoy se trata de una denuncia efectuada por el gobierno de Mauricio Macri sobre obras públicas viales llevadas a cabo enteramente en la provincia de Santa Cruz. No se trata de una denuncia original sino de un refrito de denuncias desde el año 2008, armadas por diputados de la Coalición Cívica, en las cuales Comodoro Py se declaró incompetente en el año 2011 y la justicia de Santa Cruz las sobreseyó por inexistencia de delito".



Todo lo que tenés que saber sobre el juicio contra Cristina Kirchner 02:36

"Para que se entienda: se trata de licitaciones de obras públicas viales realizadas por un órgano provincial que depende del ministerio de economía y de la gobernación de la provincia", afirmó Cristina. "Jamás tomé intervención alguna en los expedientes administrativos que se realizaron por cada una de estas obras".
Por el contrario, ¿qué plantearon los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, la unidad antilavado (UIF) y la Oficina Anticorrupción (OA), convalidó el juez federal Julián Ercolini, en primera instancia, y la Cámara Federal de Apelaciones?
Según sintetizó el juez Ercolini al elevar el expediente a la instancia oral, el entonces presidente Néstor Kirchner habría montado una "estructura" con funcionarios de su confianza que Cristina Fernández mantuvo en sus cargos al asumir la Presidencia en 2007 y que durante años cometieron "múltiples irregularidades, todas destinadas al favorecimiento" de Austral Construcciones y otras empresas constructoras de Báez como Kank y Costilla, Gotti Hermanos, Loscalzo y Del Curto y Sucesión de Adelmo Biancalini.
"Se destaca -precisó Ercolini- que el Grupo Báez no habría cumplido con el tiempo pautado en la mayoría de los contratos de obra pública vial que se le atribuyeron, que se le concedieron sucesivas prórrogas que aumentaban su valor vigente y que, en razón de ello, el Estado nacional debió desembolsar sumas dinerarias por encima de los montos contratados; también, un aumento sistemático del precio presupuestado mediante la concurrencia de varias empresas del mismo grupo y la falta de competencia en las licitaciones; todo lo cual le habría ocasionado un perjuicio patrimonial, que fue posibilitado a través de la estructura funcional organizada para cumplir con los fines perseguidos por la asociación en cuestión".
Por eso, dentro de esa presunta trama, la expresidenta quedó bajo sospecha de actuar como coautora de los delitos de administración infiel agravada por haberse cometido en perjuicio de la administración pública, reiterada en 49 oportunidades, en concurso real con asociación ilícita en la que habría actuado como jefa.
¿Por qué se sospecha que habría intervenido como jefa de la banda criminal? Según los fiscales Pollicita y Mahiques, porque "fue quien -junto a Néstor Kirchner-, ideó, instauró, organizó y sostuvo la asociación ilícita investigada, y desde la cúspide del Poder Ejecutivo Nacional controló el correcto cumplimiento del rol de los restantes miembros, sin rendir cuentas ni solicitar permiso a ninguno de los otros integrantes de la organización".
¿Un ejemplo concreto? Según los fiscales, como Presidenta firmó un decreto que facultó a la cúpula de Vialidad "para que hiciera uso de los fondos extra presupuestarios del fideicomiso (.) y fuera utilizado por los funcionarios para pagar obras asignadas a las empresas de Báez, todo ello, pese a las recomendaciones en contrario de las Direcciones de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación y Economía; y usó las facultades de sus subalternos -ministro, secretario y administrador general- para direccionar más fondos de sus respectivas carteras, con el fin de beneficiar a Lázaro Báez y sus empresas".
¿Qué habría implicado para Báez ese trato favorable de la administración kirchnerista? Según los fiscales, "fue beneficiario de un canal exclusivo de pago anticipado, cobró más rápido los certificados de pago extendidos por el Estado, solicitó y obtuvo anticipos financieros sin cumplir los requisitos legales exigidos, recibió certificados por obra no realizada o que no se adecuaba al plan de trabajos y fue beneficiario de un flujo de dinero multimillonario que le garantizó ser el único contratista de obra pública en el país al que no se le adeudaba un solo centavo al finalizar el mandato de su socia Cristina Elisabet Fernández".

martes, 16 de enero de 2018

LORIS ZANATA Y SUS ANÁLISIS

El enigma de por qué Francisco no visita la Argentina. por Loris Zanata
La noticia sería que el Papa va a Chile y Perú, pero para todos es que el Papa no va a la Argentina. Inútil sorprenderse. Se reanuda así el culebrón que dura años: ¿por qué el papa Francisco, gran viajero, no visita Argentina? Ahora que va a otros países vecinos, la pregunta es aún más obligatoria que en el pasado: es evidente, hasta para los que niegan la evidencia, que no quiere ir; que cree tener buenas razones para no ir. Parece que, sobrevolando la Argentina, enviará un telegrama "interesante". Un poco de suspenso siempre viene bien: ¿nos dirá que irá próximamente? ¿Nos revelará el misterio de por qué no va?
Mientras tanto, los comunes mortales intentamos develar el arcano. Hace algún tiempo, un monseñor explicó que Francisco no va a la Argentina para evitar agudizar la grieta que divide el país. ¡Ábrete cielo! ¿El Papa divide en lugar de unir? Los bomberos se apresuraron a extinguir el fuego: ese prelado no representa a nadie, el Papa es más popular que nunca y no divide nada, explicaron. Está bien. Pero ahora volvemos a las andadas. Peor: porque ahora puede que divida más la disputa sobre por qué el Papa no va, que una verdadera visita del Papa.
Admito que no tengo idea de por qué el Papa no va a la Argentina. Me limito a observar que cuanto más tiempo pasa, menos beneficioso es para su imagen; y a hacerme preguntas, que surgen de las explicaciones que al misterio le dan sus seguidores más devotos.

Leí que para algunos de ellos, el Papa no iría a la Argentina para "no ser usado por Macri". Caramba. Es una explicación audaz afirmar que el Papa que se encontró con Cristina Kirchner cinco veces en el año electoral, que recibió a Nicolás Maduro cuando ya era muy impresentable, que tiene filas de invitados de toda ralea haciendo cola en Santa Marta, que viajando por el mundo estrechó manos santas y manos que tan santas no eran, tenga miedo a ser usado por el presidente constitucional argentino. ¿Qué debería hacer Macri? ¿Renunciar? ¿Acortar su mandato? ¿Irse de vacaciones durante la visita del Papa? ¿Cederle la presidencia interina durante su ausencia? Es tal la enormidad que me niego a creerla. Continúo creyendo, esperando, que el Papa sea un pastor, no un político cualquiera, aunque muchos lo critiquen por hablar más de política que de Dios.
Otros devotos del Papa han ido incluso más lejos: dicen que Francisco no va a la Argentina porque no comparte "las políticas sociales del Gobierno". Si fuera cierto, sería tremendo. En ese caso deberíamos deducir que, en cambio, el Papa admira las extraordinarias políticas sociales egipcia y ugandesa, centroafricana y birmana, países que visitó; que en lugar de traer la palabra de Dios, el Papa recorre el mundo entregando papeletas sobre lo que cree que deberían hacer los gobiernos electos de los países que visita, como si él lo supiera, como si fuera su negocio, como si estuviéramos en pleno cesaropapismo. Quienes lo acusan de ser un militante social y de transformar a la Iglesia en una ONG tendrían razón. Absurdo.
Lo sé, muchos dicen que los argentinos son provincianos, que miran todo lo que hace el Papa desde el ojo de la cerradura de su casa, que deberían abrir la puerta y entenderlo por lo que es: la cabeza de la catolicidad, una figura de importancia universal, superior a sus peleas en el patio trasero. No estoy de acuerdo. Es obvio, es normal que los argentinos observen al Papa con las lentes de su historia. ¿Por qué no deberían? No vivimos en un vacío neumático, vivimos en la historia y es la historia la que afecta nuestras opiniones, percepciones y expectativas. Eso es tan cierto y obvio, que le sucede lo mismo al Papa, que no trata a la Argentina como a todos los demás países: de hecho, va a todas partes menos a la Argentina. Deberíamos entonces decir que aun el Papa, al no visitarla, expresa un espíritu provinciano y proyecta una sombra sobre su misión universal. Quién sabe. Tal vez sea así.
Pero esto me hace dudar: ¿y si los partidarios del Papa tuvieran la razón? ¿Si dijeran la verdad, es decir, que el Papa no va a la Argentina para no profundizar sus divisiones? ¿Que no viaja para "no ser usado" por Macri o, mejor, para no darle un placer, para fastidiarlo? ¿Y si realmente fuera un desquite porque no gobierna cómo él quiere que gobierne? Acabo de escribir que sería tremendo, y lo confirmo, pero también que la historia pesa, y visto desde la perspectiva de la historia argentina, no sería tan extraño que el Papa hiciera esto.
La historia es la misma para todos, incluso para los papas. Y la historia de la que proviene Bergoglio está impregnada del mito de la nación católica; de la idea de que por encima de la Constitución, arriba de las leyes, arriba de lo que el pueblo soberano decide depositando el voto en la urna, hay un pueblo "mítico" -como lo llama el propio Papa- el pueblo de Dios de la Biblia, depositario de la identidad eterna de la patria, inmaculado guardián de los valores evangélicos en los que la patria se basaría. Sobre la base de este mito, cuyas raíces caen tan profundamente en el pasado argentino que muchos ni siquiera lo ven o perciben sus síntomas, las instituciones de la democracia y las autoridades constitucionales son legítimas mientras obedezcan los valores que ese pueblo mítico encarna. Que encarna, por supuesto, de acuerdo con aquellos que de ese pueblo se erigen en voceros: como el Papa.

Dado ésto; no sería sorprendente que el Papa
juzgara las políticas sociales del Gobierno como heridas infligidas al cuerpo católico de la nación, las políticas económicas como ataques contra la identidad del "pueblo"; que en su corazón considerara a Macri y su gobierno expresiones típicas de la Argentina "colonial", como Bergoglio definía a la clase media argentina; como un conocido acólito suyo acaba de definir a un desafortunado periodista que se atrevió a criticarlo: extranjero en casa, extraño al alma de la patria. De ser así, se entendería la renuencia del Papa a reunirse con Macri donde este ejerce su investidura; a darle con su visita una legitimidad a los ojos del "pueblo" que, por su historia y sus convicciones, le cuesta reconocerle; a reconocer que el pueblo soberano se expresó de manera diferente de como, en nombre del pueblo de Dios, él piensa que debería haberse expresado. ¿Sería grave? ¿Sería malo? Por supuesto. Pero la historia pesa, sobre los papas como sobre todos.
¿Entonces? ¿Qué conclusiones sacar de estas consideraciones? Seré desagradable, pero si estas son las razones que han llevado a Francisco a no visitar su país hasta el momento, puede ser que no sea tan malo para la Argentina que no la visite, aunque entiendo que a muchos les dé pena. De ser así las cosas, realmente el Papa con su visita agudizaría viejas heridas que ya arden, dividiría más que unir, empujando a la Argentina hacia un pasado del que trata de salir. Lo que no hace cuando va a Chile y Perú.
Ensayista y profesor de historia en la Universidad de Bolonia, Italia