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jueves, 15 de marzo de 2018

POBREZA Y DESNUTRICIÓN INFANTIL


DR. JUAN CARLOS PARODI
Los estragos de la pobreza y la desnutrición infantil
Merecen destacarse las claras revelaciones del cardiocirujano Juan Carlos Parodi sobre el "destino sellado" de nuestra niñez desamparada
En nada debe sorprender que los mismos que han ungido como trayectorias ejemplares las de jóvenes que hace más de cuarenta años se volcaron a la acción terrorista ahora exalten a "los pibes chorros". Como detrás de "los pibes chorros" suele perfilarse la conducta atroz de adultos que los impulsan al delito a sabiendas de la condescendencia de las leyes penales con la minoridad, podría exaltarse, con igual criterio, el comportamiento de sujetos que están entre lo peor del género humano.
Desde otra perspectiva, con otro sustento moral y preocupación digna de tenerse en cuenta por el destino de la sociedad, se elevan, en cambio, voces que advierten sobre la extrema gravedad de un contexto nacional en el que el 30 por ciento de la población es pobre. De allí sale la porción mayor de carne de cañón que termina llenando hasta un extremo infrahumano las cárceles del país y deja atrás a niños que crecen en la desnutrición, con consecuencias que pagarán para siempre si no se los salva a tiempo.
Una de las disertaciones más comentadas en la opinión pública estas semanas ha sido la del doctor Juan Carlos Parodi, uno de los cardiocirujanos relevantes del país. Se propuso apartarse por un momento de la especialidad sobre la que se asienta el prestigio de su nombre para elevar la mirada a una cuestión social de dimensiones estremecedoras: la cantidad de chicos argentinos que sufren, a raíz de su desnutrición en un contexto de pobreza y procreación desatinada, de bajo coeficiente intelectual, de déficit cognitivo y de plasticidad cerebral inadecuada. Cuando esos chicos tengan más de cinco años de edad no habrá remedio para tales secuelas.
Todos saben que hubo a comienzos de este siglo, en medio de una crisis económica y financiera pavorosa, más pobres aún de los que hay hoy. Eso es poco consuelo. Como es de público conocimiento, la tasa de 30 por ciento de pobres se prolonga como herencia del malhadado paso del kirchnerismo por el poder. Lo que se sabe menos es lo que el doctor Parodi se propuso subrayar en su exposición pública: en la población menor de 14 años, la pobreza sube al 50 por ciento y se potencia hasta más del 70 por ciento en los asentamientos precarios urbanos y rurales. En el comienzo de sus vidas esa niñez tiene lo que Parodi llama "un destino sellado": más tendencia a delinquir, maestros de escuela sin títulos profesionales habilitantes, desconocimiento de normas básicas de convivencia y, por sobre todo, un estado nutricional insuficiente para el cuerpo y la mente que los margina de la igualdad de oportunidades para todos. Ese principio de igualdad está en la esencia del espíritu republicano de la Constitución que organizó institucionalmente el país.

Es tanta la desaprensión de las clases gobernantes sobre esta cuestión capital que ni siquiera han puesto atención a lo que informa la evolución de una potencia como China, que ha reducido en décadas su extrema pobreza a solo el tres por ciento de la población. El presidente Macri ha dicho bien, y con no poco riesgo de la proyección histórica de su papel, que quiere que se lo juzgue por la lucha de Cambiemos contra la pobreza. Lleva dos años en el poder y hasta aquí estamos en ese punto casi como cuando asumió.
Parodi ha destacado la labor de los economistas que se han concentrado, como Alieto Guadagni, en la interrelación de pobreza y educación, en las diferencias abismales entre concurrir a una escuela desprovista de recursos y con maestros de deficiente formación docente, y asistir, en cambio, a escuelas dotadas de planes exigentes, tanto en el plano académico como en el comportamiento aleccionador que es parte de una formación básica. Los economistas más enfrascados en estos asuntos se atreven a formular interrogantes sobre las derivaciones secundarias de planes de asistencia social sin el correlato por parte de los beneficiarios de contraprestaciones sujetas a una debida fiscalización por parte del Estado. Madres hasta con más de siete hijos y una maternidad exacerbada por planes de asistencia que se suman hijo por hijo, pero sin extraer al núcleo familiar y a sus miembros del hábitat deplorable en que desarrollan sus míseras existencias.
Tasas actuales de crecimiento poblacional del 4,3 por ciento entre los pobres y del 1,2 entre quienes no son pobres. Aumento, pues, de cinco veces más de unos respecto de los otros en apenas un par de generaciones, y el prenuncio, así, de una sociedad que cambia para bien o que declinará aún mucho más de lo que lo ha hecho en largas décadas de retroceso.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que cuenta con un programa de ayuda humanitaria para niños y madres de países en desarrollo, ha hecho saber que según los datos disponibles de 2015, último año relevado, en la Argentina nacieron 770.040 criaturas, entre ellas, 119.699 de madres de menos de 19 años y 2787 de madres niñas.
Hace ya más de 50 años Eduardo T. Hall, antropólogo norteamericano, advertía sobre las consecuencias del hacinamiento poblacional, tanto de orden psíquico como físico, al que lleva la pobreza. No solo los hombres, sino todos los animales, decía, incluidos los pájaros, tienen la necesidad congénita de disponer de un territorio vital para su sana existencia. Hall predicaba que todos requerimos para nuestro desenvolvimiento vital de "burbujas de espacio" que protejan nuestra intimidad e individualidad. Mencionaba un estudio de los años 60 hecho sobre los vecinos de Harlem, barrio por entonces de hacinamiento en Nueva York, por el que se comprobó que el 18 por ciento de los hombres que lo habitaban padecían de perturbaciones mentales.
La pobreza como problema es drama, es carencia en todos lados, y no precisamente una virtud como algunos la proclaman. Es cierto que en las escrituras, en la versión de Lucas, se dice que los pobres serán "bienaventurados" en el reino de los cielos, y debemos celebrar la metáfora del equilibrio final en el destino de los hombres, pero estamos en un mundo de penas, no en un reino celestial, y no podemos perder el tiempo en dilatar la resolución, o la mitigación apreciable, al menos, de la más dolorosa de las cuestiones que afronta la sociedad argentina.

La clase dirigente debe despabilarse sobre su responsabilidad acerca del porvenir que a este paso espera a las nuevas generaciones. Alimentación, habitación y educación deben ser prioridades centrales. Hasta en las páginas de nuestra prensa es llamativo que se haya pasado casi por alto la afirmación del presidente Macri de que debemos saber cuál es la calidad comparativa de las escuelas y los colegios a los que van nuestros niños y adolescentes. Esa información pública, constitucionalmente obligatoria, ha sido mezquinada por influencias de un sindicalismo desaprensivo y por la complicidad de políticos demagogos que quiere ocultar las culpas por la docencia insuficiente y los años de educación que se pierden, en relación con lo que sucede en otros países, por tantas huelgas temerarias y aulas desiertas, como las que tenemos a la vista.
Es también curioso que una diputada nacional por la UCR, y por tanto de Cambiemos, como la presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Josefina Mendoza, haya dicho, justo meses antes del centenario de la Reforma Universitaria, que no pondría su voto para amortiguar los costos al erario público de la gratuidad de la enseñanza. Olvida que no cobrar por los servicios educativos a quienes pueden por sí o sus familias pagar por la enseñanza que reciben es reducir las posibilidades de lo que el Estado brinda a los más pobres. Lo más notable de la Reforma Universitaria no fue precisamente eso, sino su impulso hacia la libertad académica y la asignación de cátedras por antecedentes y concursos.
Hay mucho y urgente por hacer en todo lo concerniente a los más jóvenes. Gracias, doctor Parodi, por lo que ha fomentado en ese sentido.

domingo, 15 de octubre de 2017

SÍ A LA LECHE..NO MÁS DESNUTRICIÓN


Sí a la leche, no a la desnutrición infantil

Por Darío Guardado


La semana pasada en un hotel céntrico de la ciudad de Buenos Aires, la Federación Panamericana de Lechería (Fepale) realizó el lanzamiento del libro “Lácteos: Alimentos esenciales para el ser humano”, en el marco de la campaña de consumo ¡Sí a la leche!
Durante la presentación para representantes de la cadena láctea y medios de prensa especializados, estuvieron el presidente de la entidad y vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, el Coordinador del Programa Más Leche igual más salud, Rafael Cornes, y el reconocido Doctor Abel Albino, una verdadera eminencia de la medicina de nuestro país por su incansable trabajo en la lucha contra la desnutrición infantil, un flagelo que tanto nos duele a los argentinos.
Albino no sólo es reconocido a nivel local sino que es un referente en todo el mundo por su labor al frente de CONIN (Cooperadora de la Nutrición Infantil), cuya fundación se remonta al 4 de septiembre de 1993, y actualmente cuenta con más de 60 centros de prevención distribuidos en 15 provincias del país, además de otros similares en Paraguay, Perú y Gambia, en África Ecuatorial.
El médico pediatra tomó como modelo el exitoso CONIN desarrollado en Chile durante la década del `70 por el doctor Fernando Mönckeberg, quien logró quebrar a través de esa iniciativa el flagelo de la desnutrición infantil en su país y gracias a eso Chile hoy tiene el índice más bajo de desnutrición infantil de toda Latinoamérica.


Albino destacó ante un auditorio repleto de oídos atentos las bondades de la leche para los seres humanos durante los primeros mil días de vida, desde la concepción en el vientre materno hasta los 2 años. El especialista pronunció con toda seguridad que durante ese período se juega el partido más importante, aquel que define para siempre la salud y el desarrollo del cerebro de una persona, lo que le permitirá tener igualdad de oportunidades ante la sociedad.
En una charla con www.elpuntodeequilibrio.com, el doctor Albino habló de todo. Expresó sus sensaciones respecto de las ventajas que ofrece la leche como alimento esencial para las personas. Mostró su pesar por la pobreza que sufre nuestro país y por los problemas que existen en desnutrición infantil en Argentina.
¿Cómo ve la iniciativa “Sí a la Leche” que lleva adelante desde hace tiempo la FEPALE?Fui invitado para hablar de desnutrición infantil en la presentación del Libro (“Lácteos: Alimentos esenciales para el ser humano”). Considero que la leche es fundamental para los primeros 2 años de vida, tanto la materna (durante los primeros 6 meses) como la de vaca. La leche es el alimento síntesis que tiene todo lo que necesitamos. Es un alimento magnífico. Nos hemos criado todos con la leche; “vamos a tomar la leche”, decíamos en mi época. Eso sin dudas debe mantenerse en las familias. La mejor invitación que te podía hacer un amigo en esos años era ir a tomar la leche con él a su casa. Volvemos a la infancia preciosa cuando hablamos de leche.


En un país como Argentina, que produce alimentos para más de 300 millones de habitantes, ¿Cómo se explica que exista más de 30 por ciento de pobreza y millones de personas que no tienen acceso a los alimentos?
Volvemos a lo de siempre, el hombre no mata con el cuchillo, mata con el corazón. Es ahí donde hay que hacer el cambio. Cómo es posible que estemos así en un país que produce alimentos para 300 o 400 millones de habitantes y que tiene un potencial para producir para 1.500 millones de habitantes por la cantidad de territorio. Argentina es un país enormemente grande, enormemente rico y sorprendentemente vacío. Más todavía, es peligrosamente vacío. Cómo puede ser que estemos así. Tenemos que tocarnos un poco el corazón y tenemos que ver a la persona que tenemos al lado como un amigo. Un argentino no debe estar enemistado con nada y con nadie nunca.
¿Cómo siguen trabajando desde CONIN para combatir la desnutrición, detectar nuevos casos y tratar de revertir ésta tendencia?
Ahora el Gobierno Nacional nos ha entregado unos 700 Espacios de Primera Infancia (EPI) para instalar unidades CONIN para prevenir la desnutrición. Por primera vez un Presidente de la Nación nos escucha, por primera vez un Ministro de Acción Social hace un convenio muy serio y profesional con nosotros, y por primera vez tenemos la esperanza de poder abordar ésta problemática. Ojalá quiera dios en un futuro no muy lejano podamos cerrar el primer centro CONIN del país. Ese va a ser nuestro objetivo de máxima.

viernes, 17 de febrero de 2017

DR. ABEL ALBINO; ORGULLO NACIONAL

"El modelo Conin es más que exitoso y se puede exportar a cualquier país del mundo", dice convencido Abel Albino, el fundador de este modelo exitoso de prevención y tratamiento de la desnutrición, en su viaje de vuelta desde la India.
Allí viajó invitado por el Rotary Club para dar una conferencia sobre pobreza y desnutrición, y también para reunirse con las autoridades de ese país, intercambiar experiencias y establecer posibles vías de cooperación que se plasmarían en un convenio de trabajo en conjunto.
Este país, con 1200 millones de habitantes y 20 millones de chicos desnutridos, se interesó por la experiencia de Conin, que ya cuenta con 85 centros en la Argentina y nueve en el extranjero.
-¿Fue su primer visita a la India? ¿Cómo surgió la idea del viaje? 


-Sí, fue mi primera visita. El viaje lo planificó el Rotary Buenos Aires con el Rotary de la India, para que estuviese en la conferencia de distrito 3060. Pude dar una muy linda conferencia, en donde tuve la posibilidad de exponer lo que hacemos nosotros. Impresiona mucho porque una cosa es hablar de un tema y otra es transmitir experiencias concretas sobre el tema. Ya han salido más de 16.000 chicos de nuestras manos.
-¿Cuál es la situación de desnutrición y pobreza de la India?
-Todo es gigantesco allí. Tienen 20 millones de chicos desnutridos, así que están preocupados por el tema. Tienen una mortalidad del 39 por mil, nosotros del 15 por mil y Chile del 7. Vi centros de tratamiento llenos de chicos con desnutrición proteica y calórica. Visité Centros Anganwadi, que proveen servicios integrados de salud, nutrición y educación preescolar a los menores de 6 años, cuyas autoridades requirieron asesoramiento para aplicar la metodología Conin. En la India tienen centros de desnutrición, pero no de prevención. Lo importante es que muestran una voluntad muy grande para solucionar estos problemas y una curiosidad por conocer lo que hacemos nosotros.
-¿Cómo arranca esta posibilidad de trabajo conjunto?
-La gente del Rotary de la India vino el año pasado a la Argentina a conocer nuestro trabajo y se impresionaron mucho. Y me invitaron ahora a dar una charla y a conversar con las autoridades. Les llama mucho la atención que hagamos foco en la madre, quien para nosotros es el principal agente sanitario. Porque nosotros creemos que mal hacemos si nos concentramos exclusivamente en el fruto y no en el árbol que es la familia.
-¿Cómo sigue esta posible articulación?


-El gobierno de la India se interesó por lo que hacemos. Visitamos universidades, orfanatos, hospitales, centros de nutrición y de salud. Nos pidieron desde el Ministerio de Salud y de Acción Social en Nutrición que presentásemos un proyecto para que pudiéramos hacer un trabajo conjunto. Muy probablemente pasen dos cosas: primero que vengan delegaciones de la India a Mendoza a ver nuestros centros escuelas de prevención y de tratamientos. Y también me pidieron que vuelva para organizar una conferencia en Delhi, con la embajadora argentina Cristina Ueltschi.
-¿Cuál sería el objetivo de máxima a alcanzar?
-Que ellos vayan abriendo centros Conin y que se hagan alianzas estratégicas entre los Centros Anganwadi y los nuestros.
-¿Cree que el modelo Conin se puede aplicar en cualquier país?
-Creo que sí. Que con nuestros centros de prevención dimos en el clavo porque son mucho más baratos y tienen un gran impacto social. Siempre decimos que es mejor prevenir que curar.
-¿En qué estado de avance está el convenio que firmó con la ministra Stanley para combatir la desnutrición en la Argentina?
-Lo que pasa es que combatir la desnutrición lleva al menos 25 años. Combatir el hambre es más rápido porque es un síntoma, pero la desnutrición es una enfermedad individual y social, que implica poner en marcha un abordaje integral.


-¿Cuáles son los objetivos concretos de esta política?
-Que dupliquemos nuestros centros en cuanto a complejidad y cantidad de chicos. Quizás hagamos algunos centros de tratamientos más. Donde estamos trabajando mucho y bien es en el norte argentino con el programa Argentina Urgente. También lo estamos haciendo con el gobierno de Salta que creó el Ministerio de Primera Infancia. Se ha sumado Corrientes, La Rioja y Chaco, y seguimos sumando. Esperamos que en un futuro no muy lejano podamos cerrar el primer centro Conin porque ya no haga falta.
Para saber más
Conin
www.conin.org.ar