Mostrando las entradas con la etiqueta CONIN. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CONIN. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de septiembre de 2017

MAPA DE LA DESNUTRICIÓN, CONIN, ABEL ALBINO Y MICROSOFT


Lanzan un mapa de la desnutrición en la Argentina
La fundación CONIN implementó tecnología donada por Microsoft para analizar los datos y registros de las poblaciones vulnerables en tiempo real
Así es el sistema que registra diversos datos en tiempo real para analizar las necesidades y requerimientos de las poblaciones vulnerables en tiempo real.
Según datos de la ONG CONIN, actualmente, en nuestro país mueren cinco niños, por día, como consecuencia de la desnutrición. Con el objetivo de erradicar esta problemática Microsoft y la Fundación CONIN iniciaron un proyecto piloto basado en el uso de la tecnología para recopilar datos y analizarlos de manera inteligente para identificar y ofrecer respuestas más rápidas a las necesidades más urgentes de las poblaciones vulnerables. "El proyecto muestra cómo las plataformas on line, lo que conocemos como la Nube, potencia el trabajo conjunto entre las instancias públicas, privadas y de ONGs para el bien común", cuenta Jorge Cella, director de Tecnología y Filantropía de Microsoft, Argentina y Uruguay.
Antes de esta implementación los voluntarios y encuestadores de la organización civil tardaban aproximadamente cinco días en llevar los datos recolectados a la sede central y luego procesar la información demoraba entre dos y tres meses. "Ahora, gracias al desarrollo de nuestra herramienta Azure, los datos llegan en pocos segundos", destaca Cella.
Además, el sistema permite enviar alarmas si dentro de los datos ingresados hay índices o información que indica que el niño o su familia requieren de una asistencia inmediata.
Hoy se realizan 120 preguntas a cada entrevistado. Además cada voluntario toma varios registros fotográficos del niño, de su familia y del entorno donde vive en un sistema que también geolocaliza el lugar donde se realizó la entrevista. Para evitar errores o poder chequear datos, esta aplicación también graba toda la encuesta. "La aplicación es compatible con cualquier dispositivo. Puede correr en celulares, tabletas y computadoras. El único requisito es que tenga GPS", explica el directivo de Microsoft.
El origen
Hace tres años Microsoft decidió, por primera vez, donar su plataforma Azure a cinco ONGs, elegidas entre proyectos presentados de todo el mundo. "En Argentina estábamos al tanto del gran trabajo que CONIN para combatir la desnutrición. Y observamos que se podía potenciar aún más a través de la incorporación de tecnología. Fue así como propusimos realizar el proyecto con esta fundación y resultó ser la única elegida de la región y una de las cinco seleccionadas, a nivel mundial", dijo Cella.
Así fue que comenzó la prueba piloto para hacer un mapa de la pobreza. Esa primera prueba se realizó en la provincia de Salta porque el gobierno se mostró interesado en el proyecto.
A partir de la identificación de las necesidades más urgentes de la población de la provincia del norte -que iban desde la ausencia de agua potable hasta insuficiencias alimentarias- CONIN cargó datos en la aplicación desarrollada y almacenada en Azure.
Como resultado de este trabajo se logró tener una visualización adecuada y actualizada de la realidad de la población local. Esta información fue compartida con el gobierno de Salta para que éste pudiera identificar las prioridades y resolver los problemas más urgentes. "El proyecto creció tanto que el gobierno salteño decidió crear de crear el Ministerio de Primera Infancia, que se dedica fundamentalmente al tratamiento de la pobreza", explica Cella.
Abel Albino, pediatra y responsable de la Fundación Fundación Conin, que cuenta con centros de prevención de la desnutrición en la Argentina, América Latina y África.
Abel Albino, fundador de CONIN y pediatra dedicado al tratamiento de la desnutrición infantil asegura que esta es una gran noticia. "Nos estamos ocupando entre todos: gobierno, ONGs, iglesias, empresas, colegios, gobierno, toda la comunidad unida tras un objetivo de hacer una gran nación. En estos dos años que llevamos de trabajo conjunto ha bajado casi cuatro puntos la mortalidad infantil en Salta", detalla.
Tres años después de que comenzó este proyecto, y luego de una inversión de 75.000 dólares por parte de Microsoft, ya se encuestaron a más de 500.000 personas y se obtuvieron más de 40 millones de datos a través de esta plataforma.
Hoy, el sistema permite realizar un promedio de 20000 encuestas por día, con 10000 censistas al mismo tiempo.

Pero el impacto de esta solución no termina en Salta. La ONG está desarrollando este sistema para otras comunidades de Argentina, América latina y África. Ya se generaron datos en 29 sedes que la organización civil tiene en Argentina.
"Invitamos a todos los gobiernos a apoyar el trabajo de CONIN y a impulsar la articulación público-privada. También convocamos a todas las ONGs a sumarse a nuestro programa de donación de Azure que es totalmente gratuito y les permitirá avanzar en su proceso de transformación digital y lograr, de esta manera, un mayor impacto en las comunidades donde trabajan. Quienes estén interesados pueden completar su solicitud en el sitio de Microsoft Filantropía de Argentina", agregó Cella.
C. P. 

domingo, 26 de marzo de 2017

DR. ABEL ALBINO; CREADOR DE CONIN....COLABORÁ

De chico, el fundador de Conin pensaba que la lapicera de su padre tenía poderes mágicos; hoy, convertida en un símbolo, la guarda bajo siete llaves
Muchos sueñan con imposibles. Son pocos, sin embargo, los que dan los pasos necesarios para alcanzarlos. ¿Qué fuerza mueve a alguien que se propone acabar, no con el hambre, que es síntoma, sino con la enfermedad social de la desnutrición? ¿De dónde saca De chico, el fundador de Conin pensaba que la lapicera de su padre tenía poderes mágicos; hoy, convertida en un símbolo, la guarda bajo siete llaves
Muchos sueñan con imposibles. Son pocos, sin embargo, los que dan los pasos necesarios para alcanzarlos. ¿Qué fuerza mueve a alguien que se propone acabar, no con el hambre, que es síntoma, sino con la enfermedad social de la desnutrición? ¿De dónde saca Abel Albino la perseverancia que lo llevó a abrir, con Conin, 85 centros que atienden 5000 chicos en todo el país? Pretender revelar el secreto sería una imprudencia. Sólo decimos que en el fondo de esta historia hay una lapicera a fuente marca Parker que Abel jamás se atrevió a usar y guarda en una caja de seguridad.




Albino pasó su infancia en Godoy Cruz, Mendoza. En aquella casa había cosas que eran intocables. Estaban en el estudio de su padre, un ámbito al que se ingresaba bajando la voz. Sobre el escritorio descansaba una máquina de escribir Remington en la que el padre, un industrial que amaba la historia, pasaba en limpio lo que antes apuntaba en hojas oficio con una Parker negra de capuchón dorado a la que sus hijos atribuían poderes mágicos. "Mi padre había estudiado con los dominicos y tenía una caligrafía de lujo -dice Abel-. De chicos, mis hermanas y yo pensábamos que esa letra hermosa estaba en la lapicera. La mirábamos con reverencia y no nos atrevíamos a tocarla."
En el estudio había una gran biblioteca. Abel tenía permitido tomar los libros, pero no podía llevarlos fuera de allí. De modo que se encaramaba a un sillón de cuero y leía. Su padre, también llamado Abel, le acercó los clásicos: Shakespeare, Cervantes, Víctor Hugo, Dante. A los 14 años, el hijo ya los había leído a todos. También tuvo que aprender el Martín Fierro. "Verso 3012 al 3024", indicaba su padre, y Abel recitaba de memoria. "Era muy exigente, empezando por él mismo. No me podía ver acostado. ¿No tenés nada que hacer?, me preguntaba un domingo a las 8 de la mañana."
El industrial quería que su hijo fuera médico. Y ese hijo, para evitar lo que sentía como una imposición, se inscribió en la facultad de Derecho. A los dos años, aprovechó un viaje de trabajo que su padre hizo a Montevideo para pasarse a Medicina por decisión propia. Aun así, durante sus años de estudio en Tucumán recibía cartas de Godoy Cruz que eran verdaderas arengas: "Esforzate, apuntá más arriba, más lejos." En esas líneas escritas con la lapicera Parker llegaban intercalados versos de Almafuerte: "Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin/ vuelve a ser clavo". Con imágenes como ésa el concepto se grababa en el alma.
Convertido en médico, en pediatra, en doctor, a los 30 años Abel volvió a Godoy Cruz y anunció que se iba a Italia a hacer estudios en terapia intensiva. Si creyó que iba a recibir el aval paterno, se equivocó: "En Italia te vas a encandilar con espejitos de colores, como los indios -escuchó-. Te vas a olvidar de tu país, que te dio todo, y aquí hay mucha pobreza". Albino canceló el viaje. Y al fin se fue a estudiar a Chile, donde conoció al doctor Fernando Mönckeberg, que le enseñó mucho de lo que sabe sobre desnutrición infantil y algo quizá más importante: cómo poner manos a la obra.



Un día de 1992, mientras estudiaba biología molecular en Navarra, llamó a su esposa y le dijo: "No estoy en paz". En su camino del locutorio a la Universidad, en medio de su desasosiego, recogió un diario tirado junto al cordón. Encontró allí una entrevista a la Madre Teresa. Cuando terminó de leerla, sabía lo que debía hacer. Y lo hizo.Había recibido la Parker en 1982, tras la muerte de su padre. La tinta de esa lapicera de algún modo inspiró su historia y esa pluma es para él un símbolo, el legado de un hombre que dio en vida su mejor herencia: el tiempo que le dedicó a los hijos. El mismo que hoy le entrega Abel a sus chicos de Conin. Es decir, todo. Alcanzar los imposibles lleva la vida entera. la perseverancia que lo llevó a abrir, con Conin, 85 centros que atienden 5000 chicos en todo el país? Pretender revelar el secreto sería una imprudencia. Sólo decimos que en el fondo de esta historia hay una lapicera a fuente marca Parker que Abel jamás se atrevió a usar y guarda en una caja de seguridad.
Albino pasó su infancia en Godoy Cruz, Mendoza. En aquella casa había cosas que eran intocables. Estaban en el estudio de su padre, un ámbito al que se ingresaba bajando la voz. Sobre el escritorio descansaba una máquina de escribir Remington en la que el padre, un industrial que amaba la historia, pasaba en limpio lo que antes apuntaba en hojas oficio con una Parker negra de capuchón dorado a la que sus hijos atribuían poderes mágicos. "Mi padre había estudiado con los dominicos y tenía una caligrafía de lujo -dice Abel-. De chicos, mis hermanas y yo pensábamos que esa letra hermosa estaba en la lapicera. La mirábamos con reverencia y no nos atrevíamos a tocarla."
En el estudio había una gran biblioteca. Abel tenía permitido tomar los libros, pero no podía llevarlos fuera de allí. De modo que se encaramaba a un sillón de cuero y leía. Su padre, también llamado Abel, le acercó los clásicos: Shakespeare, Cervantes, Víctor Hugo, Dante. A los 14 años, el hijo ya los había leído a todos. También tuvo que aprender el Martín Fierro. "Verso 3012 al 3024", indicaba su padre, y Abel recitaba de memoria. "Era muy exigente, empezando por él mismo. No me podía ver acostado. ¿No tenés nada que hacer?, me preguntaba un domingo a las 8 de la mañana."
El industrial quería que su hijo fuera médico. Y ese hijo, para evitar lo que sentía como una imposición, se inscribió en la facultad de Derecho. A los dos años, aprovechó un viaje de trabajo que su padre hizo a Montevideo para pasarse a Medicina por decisión propia. Aun así, durante sus años de estudio en Tucumán recibía cartas de Godoy Cruz que eran verdaderas arengas: "Esforzate, apuntá más arriba, más lejos." En esas líneas escritas con la lapicera Parker llegaban intercalados versos de Almafuerte: "Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin/ vuelve a ser clavo". Con imágenes como ésa el concepto se grababa en el alma.
Convertido en médico, en pediatra, en doctor, a los 30 años Abel volvió a Godoy Cruz y anunció que se iba a Italia a hacer estudios en terapia intensiva. Si creyó que iba a recibir el aval paterno, se equivocó: "En Italia te vas a encandilar con espejitos de colores, como los indios -escuchó-. Te vas a olvidar de tu país, que te dio todo, y aquí hay mucha pobreza". Albino canceló el viaje. Y al fin se fue a estudiar a Chile, donde conoció al doctor Fernando Mönckeberg, que le enseñó mucho de lo que sabe sobre desnutrición infantil y algo quizá más importante: cómo poner manos a la obra.
Un día de 1992, mientras estudiaba biología molecular en Navarra, llamó a su esposa y le dijo: "No estoy en paz". En su camino del locutorio a la Universidad, en medio de su desasosiego, recogió un diario tirado junto al cordón. Encontró allí una entrevista a la Madre Teresa. Cuando terminó de leerla, sabía lo que debía hacer. Y lo hizo.
Había recibido la Parker en 1982, tras la muerte de su padre. La tinta de esa lapicera de algún modo inspiró su historia y esa pluma es para él un símbolo, el legado de un hombre que dio en vida su mejor herencia: el tiempo que le dedicó a los hijos. El mismo que hoy le entrega Abel a sus chicos de Conin. Es decir, todo. Alcanzar los imposibles lleva la vida entera.
H. M. G. 

viernes, 17 de febrero de 2017

DR. ABEL ALBINO; ORGULLO NACIONAL

"El modelo Conin es más que exitoso y se puede exportar a cualquier país del mundo", dice convencido Abel Albino, el fundador de este modelo exitoso de prevención y tratamiento de la desnutrición, en su viaje de vuelta desde la India.
Allí viajó invitado por el Rotary Club para dar una conferencia sobre pobreza y desnutrición, y también para reunirse con las autoridades de ese país, intercambiar experiencias y establecer posibles vías de cooperación que se plasmarían en un convenio de trabajo en conjunto.
Este país, con 1200 millones de habitantes y 20 millones de chicos desnutridos, se interesó por la experiencia de Conin, que ya cuenta con 85 centros en la Argentina y nueve en el extranjero.
-¿Fue su primer visita a la India? ¿Cómo surgió la idea del viaje? 


-Sí, fue mi primera visita. El viaje lo planificó el Rotary Buenos Aires con el Rotary de la India, para que estuviese en la conferencia de distrito 3060. Pude dar una muy linda conferencia, en donde tuve la posibilidad de exponer lo que hacemos nosotros. Impresiona mucho porque una cosa es hablar de un tema y otra es transmitir experiencias concretas sobre el tema. Ya han salido más de 16.000 chicos de nuestras manos.
-¿Cuál es la situación de desnutrición y pobreza de la India?
-Todo es gigantesco allí. Tienen 20 millones de chicos desnutridos, así que están preocupados por el tema. Tienen una mortalidad del 39 por mil, nosotros del 15 por mil y Chile del 7. Vi centros de tratamiento llenos de chicos con desnutrición proteica y calórica. Visité Centros Anganwadi, que proveen servicios integrados de salud, nutrición y educación preescolar a los menores de 6 años, cuyas autoridades requirieron asesoramiento para aplicar la metodología Conin. En la India tienen centros de desnutrición, pero no de prevención. Lo importante es que muestran una voluntad muy grande para solucionar estos problemas y una curiosidad por conocer lo que hacemos nosotros.
-¿Cómo arranca esta posibilidad de trabajo conjunto?
-La gente del Rotary de la India vino el año pasado a la Argentina a conocer nuestro trabajo y se impresionaron mucho. Y me invitaron ahora a dar una charla y a conversar con las autoridades. Les llama mucho la atención que hagamos foco en la madre, quien para nosotros es el principal agente sanitario. Porque nosotros creemos que mal hacemos si nos concentramos exclusivamente en el fruto y no en el árbol que es la familia.
-¿Cómo sigue esta posible articulación?


-El gobierno de la India se interesó por lo que hacemos. Visitamos universidades, orfanatos, hospitales, centros de nutrición y de salud. Nos pidieron desde el Ministerio de Salud y de Acción Social en Nutrición que presentásemos un proyecto para que pudiéramos hacer un trabajo conjunto. Muy probablemente pasen dos cosas: primero que vengan delegaciones de la India a Mendoza a ver nuestros centros escuelas de prevención y de tratamientos. Y también me pidieron que vuelva para organizar una conferencia en Delhi, con la embajadora argentina Cristina Ueltschi.
-¿Cuál sería el objetivo de máxima a alcanzar?
-Que ellos vayan abriendo centros Conin y que se hagan alianzas estratégicas entre los Centros Anganwadi y los nuestros.
-¿Cree que el modelo Conin se puede aplicar en cualquier país?
-Creo que sí. Que con nuestros centros de prevención dimos en el clavo porque son mucho más baratos y tienen un gran impacto social. Siempre decimos que es mejor prevenir que curar.
-¿En qué estado de avance está el convenio que firmó con la ministra Stanley para combatir la desnutrición en la Argentina?
-Lo que pasa es que combatir la desnutrición lleva al menos 25 años. Combatir el hambre es más rápido porque es un síntoma, pero la desnutrición es una enfermedad individual y social, que implica poner en marcha un abordaje integral.


-¿Cuáles son los objetivos concretos de esta política?
-Que dupliquemos nuestros centros en cuanto a complejidad y cantidad de chicos. Quizás hagamos algunos centros de tratamientos más. Donde estamos trabajando mucho y bien es en el norte argentino con el programa Argentina Urgente. También lo estamos haciendo con el gobierno de Salta que creó el Ministerio de Primera Infancia. Se ha sumado Corrientes, La Rioja y Chaco, y seguimos sumando. Esperamos que en un futuro no muy lejano podamos cerrar el primer centro Conin porque ya no haga falta.
Para saber más
Conin
www.conin.org.ar