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jueves, 10 de agosto de 2017

BUENAS NOTICIAS...DIABÉTICOS ¡¡NO MÁS PINCHAZOS!!


Diabetes: llegó al país un dispositivo para medir la glucosa sin pinchazos
El equipo permite realizar los controles escaneando un sensor que se coloca en el brazo. Cómo funciona y cuánto cuesta.
Nuevo dispositivo para medir la glucosa.


Para los diabéticos, especialmente para los diabéticos tipo 1, uno de los aspectos que les resulta más molesto es tener que pincharse el dedo entre tres y cinco veces al día para medir su nivel de glucosa en sangre. En diversos estudios sobre calidad de vida de los pacientes, han colocado a los pinchazos como más molestos que aplicarse la insulina.
​Por eso, la aparición en el mercado de un nuevo dispositivo que puede medir la glucosa sin pinchazos significa un cambio de paradigma en el tratamiento de la diabetes tipo 1, y también para los diabéticos tipo 2 que reciben insulina y deben medirse regularmente la glucosa.
En el manejo de la diabetes, el rol del paciente es clave y a su vez, la mayoría de los pacientes no logra adecuados niveles de glucosa: el 60% de los diabéticos no cumple con los objetivos de glucemia recomendados. Es que, para conseguirlo, la medición y el seguimiento es fundamental. No obstante, se estima que 4 de cada 10 diabéticos no lo realiza con frecuencia.


El nuevo dispositivo, llamado FreeStyle Libre, de Abbott, está compuesto por un sensor pequeño, del tamaño de una moneda de 2 pesos que se coloca en el brazo y que mide la glucosa en líquido intersticial mediante un filamento que se coloca debajo de la piel y se mantiene en el lugar unido a un pequeño parche adhesivo. Ese parche tiene una vida útil de 14 días, en los que el paciente puede mojarlo, hacer deporte, y cualquier actividad normal sin riesgo de que se salga. Por otro lado está el lector (un dispositivo electrónico, similar a un celular chico) que al acercarlo al sensor escanea el nivel de glucosa en menos de un segundo.
Actualmente, para poder tener un buen control de la enfermedad, los diabéticos tipo 1 deben aplicarse entre 4 y 6 inyecciones al día y hacerse entre 3 y 5 punciones digitales diarias. “Esto altera la calidad de vida de cualquier persona”, afirma el doctor León Litwak, de la sección Diabetes y Metabolismo del Hospital Italiano. Y advierte que este nuevo sistema es un cambio de paradigma porque el dispositivo “le da un aspecto dinámico al monitoreo, que es lo que naturalmente hace el páncreas”, afirma. Es que el dispositivo va guardando la información de cada medición (necesita un mínimo de tres por día y puede registrar hasta 80 en una jornada) y va marcando la tendencia. Esto permite ver si hay una tendencia a hiper o hipogulucemia, y que el paciente pueda actuar en consecuencia.
“Mi hija tiene hoy 22 años y está diagnosticada con diabetes tipo 1 desde los dos años. Me hubiera fascinado no tener que pincharle los dedos. Sin dudas es un gran avance, que esperamos que pueda estar disponible para todos los pacientes con diabetes, y no únicamente para aquellos que puedan pagarlo”, afirmó a Clarín Liliana Tieri, directora y fundadora de la Asociación para el Cuidado de la Diabetes en Argentina, que trabaja con niños. El nuevo dispositivo está aprobado para niños a partir de los 4 años.

La diabetes es una concentración de glucosa en la sangre por encima de valores normales.
“En el caso de los niños es un avance impresionante. Darles a los padres la capacidad de pasar el lector por el sensor sin necesidad de despertar al chico para pincharlo es un avance importantísimo”, coincide la doctora Graciela Fuentes, jefa del servicio de Diabetes del Hospital Durand y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Diabetes.
Si bien el dispositivo ya está en la Argentina, el laboratorio Abbott todavía está en tratativas con los distintos actores del sistema de salud para que tenga cobertura. Por el momento se va a poder adquirir en forma particular, por un valor de 1.100 pesos el lector (que se adquiere por única vez) y 1.100 pesos el sensor que dura 14 días. El laboratorio está negociando con una farmacia para que se encargue de su comercialización, con posibilidad de hacer envíos a todo el país. La diabetes en la Argentina tiene una prevalencia de 9,8% en mayores de 18 años. Y se calcula que hay 300 mil diabéticos tipo 1 en el país. Sin embargo, la diabetes es una epidemia mundial, que afecta a 382 millones de personas en el mundo. Y se estima que para 2035 la cifra aumentará un 20%. 

R. M.

lunes, 2 de mayo de 2016

EDUCACIÓN ALIMENTARIA; LA GRAN IDEA


Nuevas guías alimentarias para mejorar la nutrición y prevenir la diabetes y la obesidad
Con el panorama epidemiológico argentino dominado por el avance de las enfermedades no transmisibles, la alimentación se desplazó al centro de la escena: es uno de los cuatro factores de riesgo más importantes en la obesidad, la diabetes, ciertos cánceres y las cardiopatías.
Con la idea de promover la educación alimentaria y de tener una herramienta para la planificación de políticas, el Ministerio de Salud de la Nación presentó ayer, en el salón Ramón Carrillo, las nuevas Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).


El documento, que consta de un gráfico con las proporciones sugeridas de alimentos que deberían incluirse a lo largo del día y 10 recomendaciones de fácil comprensión, no es un texto científico, sino una herramienta práctica que intenta generar comportamientos alimentarios más saludables en la población.
"Las guías alimentarias son un instrumento fundamental de medicina preventiva -dijo el ministro Jorge Lemus durante el encuentro-. Vamos a utilizarlo en todos los planes del ministerio, habida cuenta de que el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes son la gran epidemia del siglo XXI."


Según explicó la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la Argentina, Maureen Birmingham, las primeras guías alimentarias se elaboraron a partir de la Conferencia Internacional de Nutrición, organizada por la OMS en 1992, que contó con la participación de 159 países y 144 ONG para afrontar la problemática alimentaria. Como resultado de este movimiento internacional por una nutrición saludable, hoy hay 24 países americanos que cuentan con guías alimentarias.
La primera versión de estas guías, desarrollada por la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran) y la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd), se publicó en 2000.


Pero en estos 15 años, subrayó Marina Kosacoff, subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos, cambió el perfil epidemiológico y la obesidad creció a pasos agigantados, particularmente entre los chicos.
En la elaboración de esta nueva herramienta participaron varios ministerios y sociedades científicas, como la Asociación de Facultades de Ciencias Médicas de la República Argentina (Afacimera); la Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires; la Universidad Nacional de Córdoba; la Universidad Isalud; Fagran; Aadynd; el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni); la Sociedad Argentina de Nutrición Clínica (SANC); la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota), y la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), entre otros.


Birmingham celebró "este logro", que llevó tres años, y agregó que "llegan en un momento muy oportuno para revertir el actual desplazamiento de la población hacia comidas o productos ultraprocesados no recomendados".
"Ya hablé con el ministro de Educación, Esteban Bullrich, y vamos a utilizar estas guías fundamentalmente en la escuela, porque promover e introducir estos valores en los niños y en las maestras es el primer paso en la cadena de protección y promoción de la buena salud", afirmó el ministro.

N. B. 

lunes, 11 de abril de 2016

DIABETES: AUMENTO MUNDIAL



Día mundial de la salud: se triplicó el número de personas con diabetes
El primer Informe Mundial de la OMS sobre esta enfermedad destaca el rápido crecimiento de este problema de salud y recomienda medidas para detener su avance
La mala alimentación es una de las principales causas de la diabetes en el mundo.
Alrededor de 62 millones de personas viven con diabetes en el continente americano, número que se triplicó desde 1980 y que constituye la cuarta causa de muerte en la región, después del infarto, el accidente cerebrovascular y las demencias. Si no se toman medidas, se estima que casi 110 millones de personas tendrán diabetes para 2040. En la Argentina, se estima que afecta a un 10 por ciento de la población.

El primer Informe Mundial sobre la Diabetes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se presenta esta semana en Ginebra y en la ciudad de México en el marco del Día Mundial de la Salud, destaca la urgencia de intensificar los esfuerzos para prevenir y controlar la diabetes. El reporte pone de relieve la necesidad de implementar políticas que faciliten un estilo de vida saludable y que los sistemas de salud sean capaces de diagnosticar, tratar y cuidar a las personas con diabetes para revertir la tendencia actual.

"La mejor forma de prevenir la diabetes es que las personas sigan una alimentación saludable, evitando sobre todo los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas, y realicen actividad física en forma regular para mantener un peso saludable", afirmó Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional para las Américas de la OMS.

Sin embargo, Etienne aclaró que la prevención de la diabetes "no es solo una responsabilidad individual" e instó a los gobiernos a adoptar políticas y medidas eficaces para "hacer que la opción saludable sea la opción más fácil de tomar".
Las personas con diabetes tipo 1 dependen de las inyecciones de insulina.
La diabetes es una enfermedad crónica, progresiva que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en la sangre. Es una causa importante de ceguera, insuficiencia renal, amputación de miembros inferiores y otras consecuencias a largo plazo que impactan de manera significativa en la calidad de vida y elevan el riesgo de muerte prematura. La atención a la diabetes y sus complicaciones representa, además, un costo elevado para las familias y los sistemas de salud. En 2014, el gasto en salud regional relacionado con esta enfermedad se calculó en 382 mil millones de dólares.

En América, más del 60% de la población tiene un peso por encima de lo recomendado, en gran parte resultado de cambios en el estilo de vida relacionados con el desarrollo y la globalización. En Argentina, seis de cada diez personas tiene exceso de peso, de acuerdo con la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo.

El avance de la diabetes puede detenerse a través de una combinación de políticas fiscales, legislación, cambios en el medio ambiente y sensibilización a la población para modificar estos factores de riesgo, sostiene el informe de la OMS. Esto incluye políticas que aumenten los impuestos sobre las bebidas azucaradas y el etiquetado frontal de los alimentos que alerte a los consumidores sobre los productos procesados con alto contenido en grasas, azúcar y sal para desalentar su consumo.

"A menos que se tomen medidas urgentemente, el mundo no podrá revertir esta epidemia", sostuvo Alberto Barceló, asesor regional en diabetes de la OPS. Barceló indicó que los países miembros de la OMS se han comprometido a frenar el aumento de la diabetes y la obesidad para 2025.
En la Argentina, uno de cada 10 adultos sufre de diabetes
En total, casi tres millones de personas tienen esta forma de la enfermedad que aparece por el sedentarismo y la mala alimentación; en el mundo se cuadruplicó la cifra de afectados
Con dos hashtags, #Diabetes y #GanaralasENT, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se lanzó ayer a lograr que los países cumplan con su promesa de controlar la diabetes, una de las cuatro prioridades entre las enfermedades no transmisibles (ENT). Usó las redes sociales para anticipar, desde ayer, preocupantes resultados del primer informe mundial sobre la enfermedad.


Por un lado, la cantidad de diabéticos se cuadruplicó desde 1980: hoy viven con el mal 422 millones de personas en el mundo. En nuestro país, uno de cada 10 adultos vive con diabetes. Es decir que casi tres millones de mayores de 18 años tienen diabetes tipo 2, asociada principalmente con el sedentarismo, la mala alimentación y el tabaquismo.
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el cuerpo no puede producir o usar adecuadamente la insulina para nivelar la glucosa (azúcar) en la sangre. En las últimas décadas, como la obesidad, creció hasta convertirse en un verdadero problema de salud pública, con altísimos costos para los pacientes y los países.
La diabetes tipo 2 es la forma más común: afecta al 90-95% de los casos. El resto tiene diabetes tipo 1, que suele diagnosticarse en los niños y los jóvenes (también se la conoce como insulinodependiente). A diferencia de la diabetes tipo 2, la OMS recuerda que aún se desconoce qué impide que el cuerpo produzca suficiente insulina.
La forma gestacional, que aparece durante el embarazo, no sólo aumenta el riesgo de la mujer de desarrollar diabetes tipo 2, sino que también puede causarle complicaciones en la gestación, el parto o su bebe. La OMS insiste en la importancia de los controles prenatales.
Tendencia global
El informe de la organización para conmemorar el Día Mundial de la Salud incluye los resultados del estudio más grande sobre la diabetes que se hizo hasta ahora. En The Lancet, un consorcio de más de 500 investigadores que incluye a tres argentinos publica un análisis de 751 estudios poblacionales, de entre 1980 y 2014, con información clínica de 4,4 millones de personas en 150 países.
El Consorcio para el Estudio de los Factores de Riesgo de las ENT, que es el mismo que hace una semana publicó un informe mundial sobre la obesidad, pudo calcular el costo de la diabetes para los países: 825.000 millones de dólares por año.


"Con el crecimiento y el envejecimiento de la población, casi se cuadruplicó la cantidad de adultos con diabetes en el mundo. La carga de la enfermedad, tanto en la prevalencia como en el número de afectados, creció más rápido en los países de ingresos bajos y medios que en los de altos ingresos", concluyen los autores.
Entre ellos hay tres integrantes del Centro de Excelencia en Salud Cardiovascular para América del Sur (Cescas), que depende del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) de nuestro país. "En los mayores de 34 años, con mediciones directas, la diabetes ya alcanza al 12% de los adultos, mientras que el sobrepeso y la obesidad ya están afectando al 73% de la población adulta del país", advirtió Adolfo Rubinstein, director del IECS y coordinador del grupo integrado por Vilma Irazola y Laura Gutiérrez.
"En la práctica -agregó-, no existe una estrategia sistémica para lograr bajar este aumento tremendo de la obesidad y la diabetes."
En 2013, la III Encuesta Nacional de Factores de Riesgo informaba que el 9,8% de los mayores de 18 años tenía diabetes tipo 2. De acuerdo con el censo de 2011, eso se traduce en más de 2,7 millones de personas. Este año se hará una nueva edición de la encuesta. Desde el Ministerio de Salud de la Nación, ya esperan números aún más altos.
"La Argentina no escapa de la realidad mundial y la prevalencia de la diabetes va de la mano de la epidemia de obesidad, que entre 2009 y 2013 aumentó un 42 por ciento. Esto está arrastrando a una mayor cantidad de personas con diabetes, no sólo en los adultos, sino también en los chicos, en los que cada vez aparece más la diabetes tipo 2, y las embarazadas, con la diabetes gestacional", indicó Luciana Valenti, coordinadora del Programa Nacional de Diabetes.


Desde el Ministerio de Salud alertaron, también, sobre la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la diabetes, al promover el aumento de peso. "Existe vasta evidencia", indicaron. Ante el dato, la Cámara de la Industria de Bebidas Sin Alcohol se comunicó y dijo: "En ningún caso, una bebida puede ser la causa exclusiva de una enfermedad o la muerte. Es una acusación irresponsable o falsa identificar un producto con una enfermedad".
F. C.

viernes, 22 de enero de 2016

INDEC QUE TRABAJA II; DIETAS, SALUD, DUDAS, NUTRICIÓN, DIABETES


Acabo de llegar a Berlín para asistir a la Semana Verde Internacional, una exposición que desde 1926 congrega en esta ciudad a políticos y científicos de más de cien países en un foro global sobre alimentos, agricultura y horticultura. La temperatura es gélida (dos grados), cae una lluvia penetrante y se espera que nieve. El sol cae a las cuatro y media, y los transeúntes andan apurados, cubiertos de pies a cabeza. Es difícil no comparar esta oscuridad con los días luminosos del hemisferio sur. Pero la inusitada oferta de comidas que ofrece esta feria me hace pensar que en Buenos Aires, en Berlín y en todas partes, en esta época del año muchos deben estar penando como Renée Zellweger en El diario de Bridget Jones, la película coprotagonizada por Hugh Grant y Colin Firth: están tratando de perder kilos que se acumularon durante el invierno y las fiestas de fin de año.


A primera vista parece sencillo: hay dietas y programas para todos los gustos. Pero la cruel verdad es que la mayoría de los que deben iniciar esa lucha sin cuartel lleva las de perder. Meses o un par de años más tarde es probable que recuperen parte o todo lo que perdieron.

La pregunta que carcome a médicos e investigadores es ¿por qué? Gary Taubes, periodista científico y cofundador de la Nutrition Science Initiative, ensayó una respuesta en un artículo de opinión para The New York Times. A nuestro pesar, su punto de vista no es reconfortante: para Taubes, aunque en el último medio siglo se publicaron cientos de miles de trabajos sobre nutrición, abundan las hipótesis pero faltan evidencias sólidas que las confirmen o refuten.



"Desde los años 60, la ciencia nutricional fue dominada por dos observaciones conflictivas -explica-. Una es que sabemos cómo comer saludablemente y mantener un peso adecuado. La otra es que los índices crecientes de obesidad y diabetes sugieren que algo del pensamiento convencional simplemente está equivocado."

Aunque nunca se supo tanto sobre el valor nutricional de los alimentos, los procesos metabólicos del hambre y la saciedad, y la importancia de la actividad física, la obesidad y sus patologías asociadas van en aumento.



En los Estados Unidos, en 1960, menos del 13% de la población era obesa y sólo el 1% había recibido diagnóstico de diabetes. Hoy, el porcentaje de norteamericanos obesos se triplicó, y el de los que tienen diabetes se multiplicó por siete. Hace unos días, en el ciclo Conversaciones en LA NACION, el doctor Adolfo Rubinstein, director del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), mencionó que en la Argentina la obesidad creció un 40% en los últimos diez años. La última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud mostró que más de la mitad de la población es obesa o tiene sobrepeso.
En estas décadas, también explotó la literatura de investigación acerca de la obesidad. "En 1960, se publicaban menos de 1100 artículos sobre obesidad y diabetes -subraya Taubes-. En 2013 fueron más de 44.000. En total, se publicaron más de 600.000 trabajos sobre estos cuadros. Sería lindo pensar que este diluvio de investigación echó luz sobre el problema. Pero los datos sugieren lo contrario. Si entendemos estos desórdenes tan bien, ¿por qué fallamos miserablemente al prevenirlos?"


La explicación convencional es que la obesidad es un rompecabezas casi imposible de modificar. Pero hay otras aristas del problema que contribuyen a la confusión general.



La ciencia es un método que avanza sobre la base de hipótesis, ensayos y refutaciones, destaca Taubes. Pero como los ensayos sobre qué estilo de alimentación nos permite mantenernos saludables involucrarían a miles de personas durante decenas de años, y serían enormemente caros, complicados y difíciles de reproducir, nos contentamos con estudios en ratones y otros animales de laboratorio, con asociaciones que no prueban causalidad, o con ensayos en humanos demasiado breves como para sacar conclusiones valederas.



Cuando las hipótesis se toman como hechos, proliferan de tal manera que cada día nos enteramos de una nueva y se contradicen unas a otras. Si a eso le sumamos los condicionantes sociales, vencer la obesidad es una empresa tan desafiante como escalar el Everest. Lo era para la desopilante y enternecedora Bridget Jones hace 15 años y sigue siéndolo hoy para millones de personas en todo el planeta.

N. B.