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martes, 17 de abril de 2018

ECONOMÍA; LA GENIALIDAD DEL DISCURSO GRATUITO

Crecimiento en verde, inflación en rojo y endeudamiento en amarillo, son algunas conclusiones de los analistas

Como un automovilista cauto, el gobierno de Mauricio Macri ha decidido conducir la economía a baja velocidad, echando mano al mentado "gradualismo"; pero, al igual que sucede con el hombre al volante, ese ritmo no lo exime de estar atento al semáforo, que en su caso ordena el "tránsito" de la macroeconomía. Allí, como sucede en los dispositivos ubicados en cada esquina, se encienden luces verdes, amarillas y rojas, donde se ubican, respectivamente, el crecimiento, la inflación y el déficit fiscal, entre otras variables.
Analistas consultados coinciden en que una gran luz verde es el rumbo político y económico tomado por la actual administración (lo que incluye reinserción en el mundo, apertura del mercado, reglas de juego claras), pero advierten sobre una enorme luz roja que es el déficit fiscal y aconsejan hacer los "deberes" en aquellas cuestiones que caen dentro del círculo amarillo, como la inflación, el endeudamiento (si se sobrepasa cierto nivel y se queda muy expuesto a un shock externo) y el comercio exterior.
Claro que son muchas más las variables aportadas por los economistas dentro de este semáforo imaginario y, obviamente, en muchos casos lo que es rojo para unos aparece como amarillo para otros. Algo de eso sucede, por ejemplo, con la inflación, definida por varios como el gran mal argentino y por otros como un índice que, si bien no baja lo deseado (hasta 15%, que es la meta oficial), ya ha iniciado un camino de descenso.
Martín Redrado, economista y expresidente del Banco Central (BCRA), prefiere empezar con los aciertos de la actual conducción y, por eso, coloca como "verde" el crecimiento (que estima estará en 3% este año) y la recuperación de un buen clima para los inversores. "En la vereda opuesta, pondría al déficit fiscal y al déficit externo, que son cuestiones que deberán corregirse rápidamente. Mientras que en el medio, destaco las negociaciones salariales, porque este año se van a usar para anclar la inflación y eso va a impactar en el consumo", comenta.
La cuestión de la inflación, precisamente, requiere especial atención. María Castiglioni Cotter, socia de C&T Asesores Económicos, la ubica en "rojo", porque está bastante más alta de lo que se querría a esta altura del partido. "La suba de tarifas, el salto del dólar y la confusión con el cambio de metas no ayudó, e hizo que las expectativas de inflación subieran. Creo que va a ir bajando los próximos meses, pero la meta del 15% será muy difícil de alcanzar", explica la economista, que coloca en "verde" al alza de la actividad económica, que arrancó mejor de lo previsto.
Con Castiglioni Cotter coincide Diego Giacomini, director de la consultora Economía & Regiones. "La inflación hace 14 meses que se viene acelerando, puntualmente en el primer bimestre del año (anualizada es 28%, mientras que la meta de inflación es 15%, lo que da un desvío de 13 puntos). Si a esto lo comparamos con el mismo período del año anterior, vemos que la anualizada era de 24% con una meta de 17%, o sea un desvío de 7 puntos. Y todo indica que la inflación va a ser muy parecida a la de 2017", analiza el economista.
Pero hay otros analistas consultados, que ubican a la suba generalizada de precios en "amarillo". Uno de ellos es Rodolfo Santángelo, presidente de la consultora MacroView, que opina que, si bien es cierto que no se alcanzará la meta fijada para este fin de año, está claro que se entró en un proceso desinflacionario.
También Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), esgrime ese argumento. "Porque este año va a ser de 20%, 5 puntos menos que el año pasado, pero 5 puntos por encima de la meta del Gobierno", acota.
Otra gran luz roja es la presión tributaria, que pasó de 24,1% del PBI en 2003 a 31,6% en 2017, según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) y ubica al país como uno de los que más ahoga a sus contribuyentes. "Yo pondría en la parte negativa al empecinamiento del Estado en tratar de cobrar impuestos impagables por parte de la gente", enfatiza el economista José Luis Espert.
Para Miguel Kiguel, exsubsecretario de Finanzas de la Nación y actual director de la consultora Econviews, no hay duda de que el gran rojo es el déficit de cuenta corriente, que hoy representa 5% del PBI. "Este es un número que cualquier agencia de rating va a ver con preocupación. Otro tanto diría del gran déficit fiscal, aunque acá hay signos de que se intenta reducirlo", indica.
Por su parte, el crecimiento es ubicado en el espacio de la luz verde por varios economistas. Espert, por caso, estima que este año la economía avanzará en torno al 3% y en 2019, 3,5%. Dante Sica, exsecretario de Industria de la Nación y director de la consultora Abeceb, también habla de crecimiento, pero prefiere distinguir por sectores. "Yo veo muy bien a sectores industriales traccionados por el agro y la construcción (vuela la venta de cemento y asfalto). Además, agregaría la pesca, que creció 20% en el año, pero que tiene poco impacto", comenta el director de Abeceb.
Otro punto que es encuadrado en la esfera verde es la baja del desempleo, que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pasó de 7,6% en el último trimestre de 2016 a 7,2% en igual período de 2017. Unas 433.000 personas consiguieron trabajo en esos cuatro meses. "Es un dato que dio un poco mejor de lo que se esperaba. Es verdad que sigue la precariedad del mercado, pero es preferible empleo informal que desempleo", dice Artana. Y agrega: "Incluiría en verde a la inversión, que en el último trimestre de 2017 llegó a 22% del PBI".

El economista Luis Secco, exjefe de asesores del Banco Nación, destaca como algo muy positivo el hecho de que el Gobierno haya logrado con su programa económico asegurar la gobernabilidad. "Esa era la gran duda que había y la verdad que Macri lo está haciendo con una tranquilidad que no era la esperada, más allá de que hay tensiones y conflictos latentes. Esto es clave para el inversor, que tenía una gran incógnita sobre este tema", afirma.
Para Ariel Coremberg, director del Centro Estudios de la Productividad y coordinador de Arklems+Land, algo que sin duda se debe incluir como luz verde son las recientes cifras récord de producción de cemento y la importante reactivación de la industria automotriz. "Eso permite vislumbrar que 2018 terminará con un importante crecimiento, similar al año anterior", agrega el economista, que se suma a los que ponen en la lista de luces a amarillas a la inflación.
La mejora del nivel de actividad, el aumento del empleo y el descenso de la pobreza (pasó de 32% en 2015 a 25,7% en marzo de 2018, según el último dato del Indec) son las variables que elige Giacomini para posicionar en "verde". Pero aclara: "La duda surge sobre la sostenibilidad del descenso de la pobreza y de la creación de empleo en el mediano y largo plazo, sobre todo porque el empleo creado es fundamentalmente de monotributistas y empleados en negro".
La mejora en el clima de inversión es, para Kiguel, otra luz verde. "Es muy positivo todo lo que tiene que ver con el financiamiento para el consumo y empresas, el acceso al mercado cambiario, todo lo que se simplificó la operación con el mercado externo y el clima de negocios", enfatiza el economista.
En el limbo del amarillo, en tanto, se destacan el comercio exterior, que, según Castiglioni Cotter, no llega a rojo porque el año recién empieza. En 2017 no ayudó ni Brasil ni los precios; pero este año hay rubros de la exportación que están mejor. "Ahí va a seguir habiendo déficit comercial, pero somos más optimistas, sobre todo en las exportaciones industriales", dice la especialista.
Santángelo agrega a la parte media del semáforo el endeudamiento (el país tiene una relación deuda/PBI de 30%, similar a la del cuarto trimestre de 2001) y la situación fiscal (el déficit fiscal primario, sin intereses de la deuda, es de 3,9% del PBI, mientras que con intereses trepa a 6,2% del PBI, según datos del Ministerio de Hacienda para 2017). En la primera cuestión, lo que hay que ver es el aumento del costo financiero para la Argentina, que es mayor que para el resto de la región (porque tiene mayor riesgo país, que pasó de 360 a 420 puntos básicos). Por lo tanto, un aumento del costo del financiamiento y una menor liquidez pueden encender la luz amarilla.
El contexto internacional, que durante mucho tiempo tuvo viento de cola para la Argentina, ahora genera dudas y, por eso, se coloca en amarillo. Secco enumera como grandes interrogantes la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la guerra impositiva que puede bajar los impuestos de la administración de Donald Trump, y el futuro del dólar y la tasa de interés. "Son muchos eventos que generan incertidumbre. Hoy hay un signo de pregunta sobre cómo sigue el mundo y si vamos a tener facilidad para seguir accediendo al financiamiento externo a tasas razonables", concluye el economista.
Sica, por su parte, coloca en amarillo al proceso de reformas estructurales que encara el Gobierno. "Lo pongo en un punto medio porque, si bien la actual administración ya empezó con esa tarea, todavía le falta un mayor impulso", explica el experto.
Como técnicos eficientes del ordenamiento vial, los nueve economistas consultados calibraron el semáforo actual de la economía argentina, con la advertencia de que se trata de una foto del momento y de que se deberá estar atento a cómo evoluciona la película. Con esa imagen a la vista y el "volante" bajo su mando, será el Gobierno el que tenga la última palabra a la hora de frenar o acelerar un "auto" que, gradualmente, empieza a avanzar.
Señales para el rumbo económico
Luces rojas, amarillas y verdes de la Argentina actual
Martín Redrado, expresidente del BCRA: "El déficit fiscal y el déficit externo son rojos que deberán corregirse rápidamente"
Daniel Artana, economista jefe de Fiel: "No veo rojos, pero sí amarillos, como el riesgo país que subió y la inflación que no baja lo deseado"
Rodolfo Santángelo, presidente de MacroView: "Destaco como una luz verde el rumbo político económico de largo plazo que encaró el gobierno de Macri"
Diego Giacomini, dir. de economía & regiones: "Pongo en rojo a la inflación porque hace 14 meses que viene acelerando y se aleja de la meta del 15%"
María Castiglioni, socia de C&T Asesores econ.: "Colocaría como rojo a la inflación, que está bastante más alta de lo que se querría a esta altura del partido"
José Luis Espert, director de espert y asociados: "En rojo pongo el gasto público y el error del Gobierno de querer cobrar una suma imposible de impuestos"
Luis Secco, exjefe de asesores de bco. Nación: "Es un verde muy positivo el hecho de que el Gobierno haya logrado asegurar la gobernabilidad"
Miguel kiguel, director de econviews: "En verde colocaría el cambio en el clima de inversión y el acceso al financiamiento"
Dante Sica, director de abeceb: "En amarillo pondría el déficit fiscal, porque baja pero no lo suficiente. Y agregaría en ese lugar a la inflación"
Ariel Coremberg, director del CEP de la UBA: "Veo verde las cifras récord de producción de cemento y la reactivación de la industria automotriz"
Anses, otra luz de alarma
El economista Ariel Coremberg introduce otra luz amarilla que dice que debe tenerse en cuenta: la reciente reforma jubilatoria aún no resuelve la fragilidad de la Anses y el FGS (fondo de garantía de sustentabilidad). La persistencia de la economía informal, el financiamiento de la Anses sobre la base de un impuesto distorsivo como es el impuesto al cheque y la reciente formalización del default a los bonos CER (en manos del FGS, es decir, del sistema previsional) deja a la Anses casi al borde de la quiebra, abriendo la posibilidad de que se genere muy pronto una próxima crisis previsional.


C. M.

viernes, 28 de abril de 2017

LAS VARIADAS TRIBUS DE ECONOMISTAS....

Walter Sosa Escudero


Las tribus urbanas son un fenómeno tan viejo como las urbes. Así caqueros, petiteros, chetos, pardos, rockeros, rolingas, floggers, emos y cumbieros han hecho sus apariciones (y desapariciones) estelares a lo largo de la historia reciente. Los economistas no son ajenos a estos ejercicios taxonómicos y así es como se escucha hablar de monetaristas, keynesianos, desarrollistas, neoclásicos, austríacos, etcétera, grupos usualmente definidos sobre la base de escuelas de pensamiento, filosofías o metodologías.
Pero existe una dimensión muy interesante (y reciente) que genera "tribus de economistas": su postura frente al uso de datos.
Cuestión no menor a la luz del aluvión de información asociada a big data, del abaratamiento de los costos computacionales y de la ancestral afinidad de la economía con lo cuantitativo. He aquí entonces un recorrido por este paisaje urbano/económico en relación con lo que sus practicantes hacen con los datos. Las guerras entre ellos pueden seguirse en tiempo real a través de los dardos venenosos que a diario se lanzan por Twitter varios de los mencionados en esta nota.
Los estructurales
: no confundir con los estructuralistas, una importante corriente de pensamiento. Como es de esperar creen en la "estructura": un modelo matemático que representa relaciones económicas. Para ellos los datos son una suerte de ejecución del modelo, es decir, surgen de verlo funcionar, de modo que el rol de los datos consiste en iluminar aspectos desconocidos del modelo que hipotéticamente los genera. Y así como los petiteros se reunían y derivaban su denominación del Petit Café porteño, un espacio de acción de esta tribu es el campo de la Organización Industrial, rama de la economía que estudia cómo se organizan los mercados. Una herramienta crucial es la teoría de los juegos, usada para construir modelos de comportamiento. Algunos rincones de la macroeconomía también albergan a varios conspicuos integrantes de esta tribu. Ámbitos: universidades. Ídolo: Michael Keane (Oxford). Frase de cabecera: "¿Existe el equilibrio?" Jerga: método generalizado de momentos. Ideología: derecha light. Software: Matlab.



Los experimentalistas:
acérrimos enemigos de los anteriores, descreen de la formalización excesiva y opinan que los modelos estructurales son una suerte de tautología cuyas conclusiones son una consecuencia obvia de un modelo caprichoso, cuando no irrealista. Por el contrario, privilegian una visión aséptica de las relaciones causa y efecto, sobre la base de experimentos cuya interpretación no depende de creer en un modelo. Por ejemplo, a fin de medir el efecto de dar computadoras a los alumnos de una escuela, los estructuralistas construirían un modelo donde resulte claro cómo el uso de éstas se traduce en un mejor rendimiento escolar, y los datos se usarían para estimar los parámetros desconocidos de este modelo. Por el contrario, el grupo adversario diseñaría un experimento en donde a un grupo se le asigna computadoras y a otro no, al azar, como un médico probando una droga. Esta estrategia permitiría medir el efecto deseado aun sin proveer una explicación de por qué las computadoras ayudan al aprendizaje: funciona o no funciona, sin que esté claro cómo. Esta inhabilidad de explicar es vista como una limitación por los estructurales y como una virtud por los experimentalistas, que se jactan de medir el efecto causal sin que los resultados dependan de la validez de ningún modelo. De modo que los estructurales confían en el modelo y de ahí derivan sus mediciones, mientras que los experimentalistas cuantifican fenómenos independientemente del modelo, sólo a través de un experimento bien diseñado. Ámbitos: economía de la educación, economía laboral. Ídolos: Joshua Angrist y Esther Duflo (MIT). Frase de cabecera: "¿Cuál es tu estrategia de identificación?" Jerga: variables instrumentales. Ideología: derecha con conciencia social. Software: Stata.
Los "temporalistas
": este grupo necesita realizar predicciones confiables. Ante el problema de predecir lluvia usaría datos de ventas de paraguas, aun cuando cualquiera sabe que usarlos no provoca lluvia, más allá de que siempre que llueve la gente los lleva. Otorgan un rol fundamental a los datos y al pasado, en la medida en que éstos revelen patrones interesantes más allá de que refieran o no a un problema causal (como los experimentalistas) o remitan a un modelo, como los estructurales. El precio de las acciones, el tipo de cambio o la tasa de interés son sus objetivos favoritos. Ámbitos: finanzas, bancos. Ídolo: Frank Diebold (Universidad de Pennsylvania). Frase de cabecera: "¿Converge o no?" Jerga: cointegración. Ideología: derecha pragmática. Software: Eviews.



Los descriptivos
: intentan ordenar el caos informativo y presentar hechos concretos. Los otros grupos los juzgan como "flojos" porque no se basan en ningún modelo concreto, porque no intentan medir fenómenos causales o no apelan a métodos estadísticos estrafalarios, sino que, por el contrario, prefieren estrategias simples y de fácil comunicación. Se defienden diciendo que sin descripción no hay caracterización de problemas, y contraatacan argumentando que los grupos anteriores tienen una inevitable tendencia a resolver correctamente el problema equivocado, porque entienden la solución, pero no el problema, ya que no lo han descripto correctamente. Ámbito: desarrollo económico, pobreza. Ídolo: Angus Deaton (Princeton). Frase de cabecera: "La economía se salteó su etapa inductiva". Jerga: ponderadores muestrales. Ideología: izquierda sofisticada. Software: Excel.
Los analistas:
se parecen a los temporalistas, pero su práctica consiste en hacer predicciones condicionales, no necesariamente en el tiempo. Por ejemplo, intentan predecir si una persona pagará un crédito según sus antecedentes, qué película le gustará dadas las que vio, etcétera. Abrazan fervientemente la causa de big data. Descreen de todos los grupos anteriores. Para ellos, no hacen falta modelos ni experimentos, ya que la abundancia de datos habla por sí misma. Ámbito: empresas grandes. Ídolo: Hal Varian (Google). Frase de cabecera: "Big data es el fin de la teoría". Jerga: validación cruzada. Ideología: ¿ideología? Software: R o Python.
Y claramente la lista es interminable. Un breve paneo resalta a los oportunistas, que se guían por modas y pruebas por autoridad ("Susan Athey usa machine learning"), son afines a los tecnicismos (preferentemente en inglés) y han "militado" en todos los grupos anteriores, nunca en forma simultánea. Los escépticos descreen de la posibilidad de subsumir la naturaleza humana a números, la matemática es su kriptonita. Los arqueólogos dedican su energía a realidades complejas como la medición del PBI o el stock de capital de una economía, con un esfuerzo comparable al de un paleontólogo tras un mínimo rastro de dinosaurio en un desierto; las cuentas nacionales son su baticueva. Están también los teen agers, adictos a cualquier tecnología siempre y cuando sea difícil, porque sabiendo que lo relevante es complejo se creen que si hacen cosas complicadas están lidiando con algo relevante. Y finalmente están los teóricos, que se jactan de que sus elucubraciones no están afectadas por esa cosa que el resto llama "la realidad" y de no entender el propósito de esta nota.
Profesor de la UdeSA e investigador principal del Conicet

miércoles, 15 de febrero de 2017

Y DESPUÉS DEL BLANQUEO ¿QUÉ?


Los bancos públicos salen a la cancha; el debate por las cuotas crece y se busca bajar la incertidumbre por las elecciones a inversores del exterior


En el gabinete económico hay un antes y un después. No se trata concretamente de la salida de Alfonso Prat-Gay, sino del día D para que culmine el sinceramiento fiscal. Aunque guardan la estimación oficial, la calculadora del Gobierno ya anticipa en unos US$ 120.000 millones el resultado final del blanqueo para el próximo 31 de marzo.
Es decir, para la fecha de cierre definitiva que existe para declarar propiedades del exterior y el dinero que hasta ahora se encuentra afuera del sistema con una multa del 15%. Las agendas inmediatas varían según el piso del Palacio de Hacienda que se visite aunque todos coinciden en que hoy se trabaja con mayor cohesión con "el poder". Así se refieren a la Casa Rosada adonde reportan a los coordinadores del Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui y adonde discuten semanalmente el devenir de cada una de sus áreas.
Por las huestes de Irigoyen 250, el optimismo aparece en los distintos pisos. El consenso es que la economía repuntará en los próximos tres meses y que la tendencia alcanzará su punto más alto en la previa de las elecciones. "Olvidate. Es un hecho y no hay vuelta atrás", repiten al unísono los principales referentes ante la consulta En el Ministerio de Finanzas se respira mayor tranquilidad después de haber cubierto el 70% de las necesidades financieras del año. A fines de 2016 se vaticinaba que el efecto Trump combinado con una mayor incertidumbre global podría haber sido un problema de fondo para un país con déficit y el por entonces secretario de Finanzas -hoy devenido en ministro- ya había preparado los escenarios tentativos. Con eso resuelto su agenda pasa ahora por potenciar el mercado de capitales que es todavía una pata débil de la economía local.
El objetivo es acelerar la reforma del mercado de capitales que quedó fuera de agenda en 2016.


Al momento de buscar financiamiento externo la recepción superó las expectativas aunque hubo una persistente pregunta que aun resuena en los oídos de los principales funcionarios. La misma se escuchó en el foro de Davos y entre los influyentes empresarios internacionales que visitan la Argentina.
"¿Qué pasará en las elecciones de medio término?", consultó esta semana por lo bajo el economista jefe de uno de los principales bancos. La respuesta desde el gobierno nacional surgió natural y con el tiro certero de un ensayo previo: "Estamos preparados para los dos escenarios. Si perdemos no nos preocupa porque ya pudimos gobernar con minoría en las dos cámaras y si ganamos nos dará mucha más fuerza para avanzar con las cuestiones estructurales. Lo que sí puedo decirle es que en la Argentina los días de kirchnerismo terminaron", minimizó convincente uno de los referentes de Economía. Por lo bajo, sin embargo, siguen de cerca las encuestas con la pasión electoral y saben que un triunfo en las urnas sería un acelerador clave.
Cada uno de los brotes verdes microeconómicos es celebrado con un particular semáforo que no es el de la Aduana. "Ya estamos viviendo un año en el que los indicadores van a ser todos mejores que en 2016, en un contexto en el que la emisión será cada vez menor. Eso hace que nuestro riesgo país caiga y la economía comience con su derrame", se entusiasmaron desde otro de los ministerios del Palacio de Hacienda.
El 1,3% de inflación de enero que difundió el Indec fue otro de los puntos que celebraron la semana pasada. Sin embargo, generó algunas suspicacias entre la oposición. "¿Cómo puede haber tanta diferencia entre la inflación según Indec y la dirección de estadísticas de la ciudad de Buenos Aires?", reflexionó uno de los economistas más influyentes del establishment. Y agregó: "1,3% versus 1,9%. Es desconcertante".


Desde el comercio minorista las opiniones sobre las últimas medidas macro están divididas. "Acaban de derribar un hábito que para la mayoría de la sociedad argentina era una institución: las cuotas sin interés. No lo puedo creer."
La frase es de uno de los dueños de una marca emblemática. "Me pregunto: qué necesidad de hacerlo ahora cuando finalmente el consumo estaba repuntando. Por qué no recorrer un poco más la calle que la academia. ¿Qué pasa si el repunte no demora dos meses ahora, sino siete u ocho", repitió enojado el empresario a modo de catarsis.
Las opiniones entre los retailers están divididas según el rubro en el cual compiten. Para los principales referentes de cadenas de electrodomésticos el fin del Ahora 12 y Ahora 18 tal como se los conocía era una medida imprescindible para recuperar la rentabilidad perdida y los márgenes que ya advertían luces rojas. Para las cadenas de indumentaria la decisión de la Secretaría de Comercio les preocupa porque aseguran enfrió las ventas y ni siquiera las rebajas de temporada están produciendo el efecto deseado.
La llegada de los tres principales bancos públicos a la guerra de las cuotas se gestó en el marco de una de las reuniones del gabinete económico. Si bien su poder de fuego es de sólo el 15% del mercado de las tarjetas de crédito, el objetivo fue mostrar un nuevo capítulo en la batalla que libran principalmente con Prisma, empresa controlante de Visa en la que a su vez participan catorce bancos como accionistas. El silencio de las entidades financieras tampoco es casual.
"Ahora ofrecemos financiación al 19% -un costo financiero total menor al 25%-. Es decir, menos de la mitad de lo que ofrecen los privados. La competencia ya comenzó", grafican desde Economía.


La decisión de la Secretaría de Comercio de avanzar con la comunicación de un contado "más barato" y un valor financiado "más caro" no tuvo en los primeros días los resultados esperados. La confusión entre los comerciantes se convirtió en el común denominador. Los consumidores, en tanto, vieron cómo se disparaba el precio final financiado y desde un encuentro en la Cámara de Comercio quedó en evidencia que muchos jugadores están todavía muy desinformados de los pasos a seguir.
"Todos coincidimos en que el mediano plazo llegará con baja genuina de precios al contado pero la fotografía actual muestra que no era el momento para enfriar el consumo", se sinceró uno de los hombres del Gabinete. En la sede del ministro Cabrera se defienden: "Los planes de hasta 50 cuotas hubieran sido imposibles si no aplicábamos los precios transparentes. Ahora es tiempo de competir y esperar. No se puede juzgar en diez días un cambio estructural".
Por su parte, Nicolás Dujovne y su equipo aspiran a resolver uno de los temas más complejos: una reforma tributaria integral. Trabajan también con la pauta de inflación del 17%, pero es frecuente escuchar al ministro con su visión de menos de un dígito para 2018.
J. D. R.

martes, 5 de julio de 2016

SEGUNDO SEMESTRE ; DIEZ ECONOMISTAS OPINAN


Diez economistas dan su pronóstico sobre el segundo semestre
Expertos de distintas tendencias coincidieron en que bajará la inflación y que la actividad económica dejará de caer, para mostrar una mejora hacia fin de año, que no será uniforme para todos los sectores
MIGUEL KIGUEL.

 "Lo peor pasó, no creo que la inflación siga subiendo y que la economía se siga contrayendo. Creo que la economía va a empezar a rebotar, pero son procesos lentos. Así como la caída en el nivel de actividad seguramente empezó en el último trimestre del año pasado, no se sintió fuerte hasta fines del primer trimestre de este año. La recuperación va a empezar, pero la gente probablemente no lo sienta hasta fines de año o principios del año que viene", dijo el socio de Econviews y ex secretario de Finanzas.
"No sé si la inflación va a caer a 1% mensual, pero vamos a sentir un alivio muy grande respecto de tasas del 4% o 6% mensual que quedan en el pasado. La recuperación va a empezar, pero va a ser un proceso que las empresas lo van a ver en sus números, pero la gente no lo va a percibir hasta fin de año. Somos muy optimistas para 2017, porque las medidas duras ya se tomaron", explicó Kiguel a FM Milenium.
JAVIER GONZÁLEZ FRAGA.


 El ex presidente del Banco Central entendió que "el consumo va a dejar de caer en los primeros dos meses del segundo semestre y a partir de los pagos a jubilados y el grueso de los incrementos salariales se puede esperar que en el último trimestre empiece a subir acompañada por la obra pública y la inversión privada que se va a acelerar hacia fines de año".
El economista afirmó que "la reactivación económica se verá recién en 2017" e insistió en la necesidad de estimular el consumo "como una consecuencia y no un detonante de la inversión" al considerar que para ello el Gobierno buscó en los primeros meses de su gestión"generar las condiciones al ajustar los precios relativos, el tipo de cambio y las tarifas".
JOSÉ LUIS ESPERT.


 El titular de Espert Consultoría Macroeconómica señaló que "con la política monetaria que viene llevando a cabo el Banco Central la inflación va a ser más baja en el segundo semestre que en el primero", aunque admitió que no podía asegurar un índice de precios por debajo del 1,5% como espera el Gobierno para fin de año.
Respecto al nivel de actividad, el economista dijo que "sería una buena noticia que en el segundo semestre deje de caer el nivel de actividad económica" luego de "una primera parte del año en recesión con apenas cinco sectores en crecimiento que son la producción de soja, trigo, maíz, maquinaria agrícola y camionetas, y todo el resto en territorio negativo".
ALDO PIGNANELLI.


 El ex presidente del BCRA dijo que "es una transición muy difícil, mucho más de lo que el Gobierno creía, y ahora está pagando las consecuencias, con una ’pata débil’, que fracasó para el Gobierno y para todos los argentinos, que es que llegara una ’lluvia’ de inversiones. Vienen dólares, pero en condición de préstamos, de bonos de deuda. En tema del dólar nos está faltando la inversión directa y la balanza comercial, que no arranca tampoco el superávit comercial que todos buscamos".
"Este Gobierno tiene una gran virtud que es que reconoce los errores y recapacita. En mayo empezó a tomar decisiones en materia de obra pública y política monetaria. En el segundo semestre hay una apuesta fuerte del Gobierno a la obra pública y a la inversión en el sector agrícola: creo que por esos dos lados van a venir buenas noticias. La obra pública va a generar 100 mil empleos y el sector agrícola ya empezó a demandar maquinarias. Me parece que dejamos de caer. Para diciembre va a haber una mejora, la inflación va a bajar del 4,5% al 2,5% mensual, no tanto como espera el Gobierno"

DIANA MONDINO.

 La economista y directora de Asuntos Internacionales de la UCEMA enfocó su análisis en el contexto internacional que afectará el desenvolvimiento económico del país. Consideró que "la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea ha sido un golpe muy grande en el mundo y será un factor recesivo en todas las partes del mundo".
"Quién va a comprar un auto si piensa que va a perder su trabajo. Y eso es lo que va a pasar en Europa. Nosotros que le vendemos a esa gente algún problema vamos a tener porque estamos lejos geográficamente pero no económicamente", afirmó la economista.
RAMIRO CASTIÑEIRA.

  "No resulta fácil la situación heredada y por eso no reacciona rápido la economía. El Gobierno hizo mucho en el primer semestre y se corrigieron errores de los últimos cuatro años, lo que nos salvó de una crisis importante. Se pudo volver a ser una economía de mercado pero el costo de esto es una recesión", analizó el experto de Econométrica.
 Castiñeira, consideró "error del Gobierno poner tanto énfasis en el segundo semestre, porque no hay un día D para que la economía cambie notoriamente", dado que aún hay "una lista significativa de tareas por hacer" en el actual escenario "con un gasto público completamente desbordado, elevado déficit fiscal y una presión tributaria récord". Acotó que "para que la economía arranque y haya inversión privada, creo que todavía falta".
ROGELIO FRIGERIO.


 El ministro del Interior y economista prevé un segundo semestre económicamente más auspicioso: "La inflación va a bajar en la segunda parte del año, para lo cual el Gobierno estuvo trabajando en sus primeros 180 días, y eso se va a notar en el poder adquisitivo de la gente".
Frigerio admitió que muchos sectores atraviesan "dificultades desde el punto de vista económico y social", aunque subrayó que "la buena noticia es que la perspectiva es buena y en eso hay una consideración mayoritaria de los argentinos de que el futuro va a ser mejor".
"Hay muchos argentinos que pueden sentir que viven peor, pero en la calle la gente entiende que las cosas andaban mal, que había un engaño detrás de esa percepción (de bienestar) y que había que arreglarlas. Desarmar esta bomba tiene sus costos pero la perspectiva futura es mucho mejor", resumió el funcionario.
JOSÉ URTUBEY. 


El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina advirtió que "más que la inflación, lo que preocupa son las condiciones para la reactivación económica y si no se hacen las cosas bien y no se ponen a trabajar en mesas de diálogo multisectoriales, es imposible que el año que viene haya una reactivación económica".
"No veo la reactivación en el segundo semestre y en la medida del trabajo plurisectorial con orientación al desarrollo vamos a mejorar el año que viene", enfatizó el empresario, quien insistió en la necesidad de "encarar un plan orientado al desarrollo".
AGUSTÍN MONTEVERDE.


 El economista expresó que no habrá "una recuperación de la actividad con algún grado de significación. La industria, salvo algún repunte vinculado a la maquinaria, está en recesión. En el consumo tampoco hay que esperar un boom", auguró.
En materia de inversiones, planteó que en la segunda mitad del año "se empezarán a ver algunas, pero tampoco nada significativo. Algunas actividades acarrearán inversiones recién en 2017. El gobierno de Mauricio Macri no realizó reformas estructurales de ningún tipo y eso llevó a que no se observe una recuperación importante y se enfocó "en cómo cubrir el déficit fiscal en lugar de reducirlo, o eliminarlo".
"Hay que estudiar el gasto estructural y reformular el Estado, no es cuestión de solo sentarme en la caja: hay que aplicar una drástica reforma tributaria para reducir la presión impositiva", evaluó Monteverde.
ALEJANDRO ROBBA.


 El economista de la Gran Makro estimó que la economía va a afrontar "un mayor nivel de desocupación y de desigualdad, alejándose cada vez más del objetivo de pobreza cero" y afirmó que "no se observan los motores del crecimiento que permita esperar un último trimestre en recuperación, sino que por el contrario lo único que repunta son los capitales especulativos y los sectores favorecidos por la devaluación y el tarifazo".