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domingo, 15 de noviembre de 2020

SALVADOR DALÍ, CASAS, OBRAS, PASIONES Y LOCURAS


La barraca de pescadores en la que se fundieron los relojes
Fundación Gala-Salvador Dalí
Templo surrealista o refugio vital, adentrarse en la casa de Salvador Dalí de la Costa Brava catalana es un onírico viaje al centro de su obra; la visita, que habitualmente requiere reserva con meses de antelación, ahora está disponible de manera virtual
Puede que no haya un caso más extremo de compenetración entre una obra y la morada de un creador, incluido su entorno natural, que la Casa Museo Salvador Dalí de Portlligat.
Quizá la casa de Neruda o la legendaria cabaña de Martin Heidegger en la Selva Negra jueguen en la misma liga, pero como la he visitado en varias ocasiones me gusta pensar que el surrealista gana por goleada en esa competición.
Ya para llegar allí, el peregrino devoto del Gran Masturbador (1929) se sumerge en una de sus telas más célebres,
La persistencia de la memoria
(1931). El viajero experimenta en carne propia la relatividad del tiempo, como la representó Dalí con sus relojes derretidos. Sobre todo si lo hace bajo el sol el Mediterráneo en la temporada estival. Portlligat es un minúsculo pueblito de pescadores ubicado en una caleta de la Costa Brava catalana a tiro de piedra de Cadaqués, pero el tiempo se dilata para completar ese trayecto a través una tortuosa carretera entre acantilados. Y el paisaje se convierte de pronto en un paraje onírico que nada tiene que envidiar al escenario de El espectro del sex-appeal (1932).
Al llegar a destino esa experiencia se intensifica porque la humilde barraca de pescadores que compró Dalí en 1929 se convirtió con los años en un enorme y laberíntico búnker de paredes encaladas que funcionaba como epicentro de su universo creativo. Objetos estrafalarios, animales disecados, desniveles imprevistos, pasajes ocultos, estancias imposibles... Cada rincón subyuga y perturba, porque al recorrer ese delirante y multidimensional atelier en el que creó toda su obra, ingresamos en realidad al inconsciente dalineano en su más genuina expresión.
La historia es conocida, Dalí repartía su tiempo entre París, Nueva York y Portlligat. Si en las dos primeras siempre estaba de paso durmiendo en hoteles de lujo, en el pueblito de pescadores tenía su casa, su taller y su mundo. Para cuando le robó la mujer a Paul Éluard y quiso instalarse con Gala en su tierra, Salvador Dalí padre, un estricto notario de Figueres, ya lo había desheredado. Entre otras cosas, porque el joven surrealista no quería renegar de su capilla ni de un dibujo expuesto en París que rezaba: “En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para entretenerme”. Y la ruptura definitiva se produjo por carta, cuando el artista le envió esperma con una despechada misiva de “te devuelvo lo que es tuyo” o algo por el estilo.
Allí entró en escena un excéntrico personaje de Cadaqués con fama de bruja y serios problemas mentales que encandiló a Federico García Lorca cuando la conoció: Lídia Noguer o Lídia La Ben Plantada, inspiración del escritor catalán Eugeni D’ors. Lídia ayudó a la joven pareja a instalarse en Portlligat al venderle una miserable casucha donde su marido y sus hijos guardaban las herramientas de pesca. 
Para Dalí la ubicación de Portlligat era perfecta, porque se encontraba lo más alejada posible de la Platja es Llaner Gran, de Cadaqués, donde veraneaba su padre.
Tras la guerra, Dalí se instala con Gala en Nueva York, del 40 al 49. Eran los apestados del régimen, aunque muchos años después Dalí se declarara franquista por interés, se retratara con el Caudillo en El Pardo y pasara por un místico e inofensivo artista para que el régimen le permitiera abrir su Teatro Museo de Figueres. Por esos años de bonanza neoyorquina, cuando sus pinceles se convirtieron en una máquina de hacer dinero, Dalí se las ingenió para ir comprando una a una las humildes barracas o casitas de pescadores colindantes de Portlligat y dirigir desde la distancia las obras de remodelación.
Desde su regreso a España, en 1949, Portlligat fue su centro de operaciones artísticas y de todo tipo. Allí Dalí pintaba y dibujaba obras literarias como su versión del Quijote, hacía grandes y provocadoras esculturas como El Cristo de las basuras que aún yace en los jardines de la casa por las faldas del barranco, o simplemente escribía. También realizaba todo tipo de performances con su corte de incondicionales y celebraba esa suerte de bacanales o ágapes erótico artísticos desde los revoltosos años 60 en adelante. De ese tipo de ceremonias quedan abundantes documentos gráficos entre fotografías y películas.
Lo cierto es que para tener audiencia o simplemente reencontrarse con el viejo amigo había peregrinara necesariamente a Portlligat. Por allí pasaron desde Walt Disney a Picasso o el venerado escritor catalán Josep Pla. Y así continuó siendo bien entrados los años 70, después del revés que sufrió el pintor cuando le diagnosticaron Parkinson, hasta la muerte de Gala en 1982. Con la depresión en la que cayó entonces llegó a pesar 37 kilos y abandonó definitivamente Portlligat para instalarse en el Castillo de Púbol, que le había construido, decorado y pintado a su musa, al que solo acudía con una invitación por escrito de Gala.
Pero de Portlligat no solo salió la totalidad de la obra de madurez de Dalí, sino que allí viven y respiran en un tiempo elástico el fondo esencial de muchas de sus telas. El mismo paisaje abrupto de peñascos y rocas sobre el mar que brilla en El Cristo de San Juan de la Cruz (1952) o El sacramento de la Última Cena (1955), para citar solo dos de su óleos de grandes dimensiones, es una perspectiva del paisaje natural de la caleta desde la ventana de su dormitorio y la de su taller de trabajo. Por cierto, a diferencia de Picasso que se trepaba a una escalera, Dalí se hizo instalar en Portlligat un sistema de aparejos y poleas para trabajar telas de grandes dimensiones sin necesidad de moverse.
Templo surrealista, refugio vital o desquiciado atelier, la casa de Dalí de Portlligat es todavía hoy, antes que todo eso y pese al celo museístico, un viaje onírico y perturbador al centro de su obra.

M. N. 
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

viernes, 11 de mayo de 2018

METAMORFOSIS...CAMBIAR CON TRABAJO, ESTUDIO, OBRAS Y VERDAD

El Gobierno apuesta a la obra pública y a la intervención estatal donde peor impactan la inflación y el desempleo
Después de arrebatarle ocho intendencias al peronismo en 2015 y de consolidar su presencia en las elecciones del año pasado, el macrismo trabaja incansablemente para afianzarse en el conurbano, el corazón histórico del poder del PJ.
Allí, en las zonas más humildes de Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora o La Matanza, la realidad se percibe con contradicciones. Por un lado, la fuerte presencia de los gobiernos nacional y provincial, en forma de obras y programas como El Estado en tu Barrio. Para el año próximo, la Nación y la provincia habrán invertido US$8000 millones. Una apuesta para reducir la brecha social y también la política. Por otro lado, se percibe el fuerte impacto que generan la inflación incesante y los incrementos de las tarifas de los servicios. En medio de esas tensiones, Cambiemos avanza en su objetivo de ampliar su base de sustentación política a los sectores más desprotegidos, un bastión social que en los últimos años el peronismo empezó a resignar.
El Gobierno apuesta a la obra pública y a la intervención estatal donde peor impactan la inflación y el desempleo
"Esto es una bendición", dice Miriam Benítez, y sus palabras suenan demasiado grandes en Villa Itatí, Quilmes, la villa más populosa del país y una de las más violentas del sur del conurbano bonaerense.
La "bendición" de la que habla Miriam son los gazebos verdes y celestes montados sobre la plaza principal de Itatí por El Estado en tu Barrio, el programa creado por Cambiemos que instala oficinas públicas nacionales, provinciales y municipales en las barriadas más postergadas.
Desde tramitar el DNI, la tarjeta SUBE y la AUH para su hija de 14 años hasta vacunar y esterilizar a sus gatos, Miriam va enumerando los días de trámites y viajes a la Capital o La Plata que se ahorró en esas carpas. Tiempo ganado para las artesanías que hace en su casa y vende por Facebook.
Pero las bendiciones se le escurren rápidamente de las manos. Con los mismos dedos, Miriam enumera que perdió su trabajo de telemarketer en 2016. Que ya no consigue gratis los remedios para su diabetes y el corazón. Que vive encerrada junto a su hija en una pieza que alquila por 3500 pesos desde la última vez que les robaron con un arma en la cabeza. Que sueña con irse pero no podría pagar los 6000 pesos que cuesta un departamento afuera de la villa. Y que, si llegara, tampoco podría pagar la luz, el gas o el agua.
Esa contradicción entre las intervenciones y, sobre todo, la inversión en obra pública que Cambiemos está haciendo en los barrios más postergados del conurbano, por un lado, y el impacto de la falta de empleo, la inflación y el aumento de tarifas, por el otro, fue una constante en las recorridas que se hizo durante toda la semana por las villas y los asentamientos de municipios gobernados por el oficialismo, como Quilmes y Lanús, y por el kirchnerismo, como Lomas de Zamora y La Matanza.
Pese al nubarrón económico, Cambiemos sigue apostando fuerte al conurbano. Le arrebató ocho intendencias al peronismo en 2015, avanzó sobre los votos de Cristina Kirchner y Sergio Massa en 2017 y en 2019 cree que podrá quitarle entre cuatro y ocho bastiones más al PJ. ¿Cómo? Con la misma fórmula del año pasado: obra pública, la extensión de programas sociales y la imagen de María Eugenia Vidal.
La gobernadora promete que, para 2019, Nación y provincia habrán invertido casi 8000 millones de dólares en obras en todo el territorio bonaerense, reduciendo un 25% la deuda de infraestructura social total. Buena parte de esas cloacas, asfaltos, canales y puentes están en los barrios y villas del conurbano donde se respira peronismo.
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En las últimas semanas, y en el marco de la discusión por la suba de tarifas, tanto los radicales como Elisa Carrió le reclamaron al Gobierno que no siga cargando el ajuste sobre las espaldas de la clase media que vota a Cambiemos.
Los intendentes radicales del interior bonaerense, por su parte, se enervan cuando miran los fondos que se invierten en los territorios del PJ. En este momento, por ejemplo, la gobernación está ejecutando obras por 7213 millones de pesos en 11 municipios peronistas del conurbano.
En Cambiemos rechazan que este diagrama de intervenciones sociales y obras se reduzca a lo electoral. "La mirada está puesta en la necesidad. Es el ?estar y hacer' que planteamos desde el día cero. María Eugenia repite que si hacemos las cosas bien, algo bueno va a pasar. Y no se refiere a las urnas", dicen en La Plata.
Como en 2016, cuando la crisis pegó duro en todo el país, pero castigó aún peor al conurbano, cerca de Vidal vuelven a embanderarse en el discurso presidencial, que promete que la inflación bajará y el empleo se seguirá recuperando.
Obra pesada, bolsillos flacos
Parada en la esquina de Pilcomayo y Larrazábal, en Villa Fiorito, donde atiende su bazar, Cintia Romero experimenta de modo distinto esa dualidad: se alegra por el asfalto que rodea su negocio, las cloacas que ahora evitan el mar de inmundicia frente a su vereda y las máquinas que, a media cuadra, terminan el aliviador del arroyo Unamuno. Pero el hilo se corta a la altura del bolsillo. "Están las obras, pero lo que mata es que la plata no alcanza", resume.
"Ni en el mejor momento del kirchnerismo hubo tantas obras en Fiorito. La inflación va a bajar y cuando logremos avanzar más contra la inseguridad, los vecinos nos van a acompañar", se envalentona Gabriel Mércuri, concejal de Cambiemos, funcionario provincial, hijo del cacique peronista Osvaldo Mércuri y aspirante a destronar a Martín Insaurralde de la intendencia de Lomas de Zamora.

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Su caso es ilustrativo: el año pasado, Lomas de Zamora fue escenario de una de las inauguraciones más impactantes de la campaña de Cambiemos: el Puente de La Noria, que demandó 1300 millones de pesos y desemboca justo en medio de Fiorito e Ingeniero Budge, dos de las localidades más populosas y pobres del sur del conurbano.
Aunque perdió algunos miles de votos con respecto a 2015, Insaurralde volvió a arrasar en Budge y Fiorito y le sacó diez puntos a Cambiemos, que se impuso en los barrios de clase media de Lomas y Banfield, con menos votantes.
"Lo que pasa es que acá todos cobran planes", dice Jorge, vecino del Barrio 3 de Enero, también en Fiorito. Una frase que debería haber perdido poder explicativo en diciembre de 2015, cuando el kirchnerismo dejó de administrar la caja social de Nación y provincia.
Aunque avanzó en ordenar esas partidas, el Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Carolina Stanley, no recortó los planes sociales que dejó el kirchnerismo: por caso, las cooperativas del Plan Argentina Trabaja y de Ellas Hacen sumaron 50.000 beneficiarios desde 2015 y hoy alcanzan en todo el país a unas 256.000 personas.
Hubo "cirugía mayor" sobre los planes sociales, pero no afectó tanto a las organizaciones piqueteras, sino a algunos intendentes abiertamente enfrentados con Cambiemos. En La Matanza, por ejemplo, 5000 puestos de cooperativas fueron quitados al PJ y derivados a la organización Identidad Vecinal.
Identidad Vecinal es liderada por Lalo Creus, un dirigente ligado durante años a la Corriente Clasista y Combativa, pero que comenzó a acercarse a quienes luego se convertirían en funcionarios macristas durante la pelea del campo por la resolución 125.

Con presencia en 42 barrios, la organización se convirtió en la pata "territorial" de Cambiemos en el fondo de La Matanza. Su base está en el barrio René Salamanca, en González Catán, donde levantó una Casa de Encuentro, por donde pasan más de 300 niños y adolescentes para comer, hacer talleres educativos o practicar deportes. Allí también construye una sala con ocho consultorios médicos.
Un detalle: cuando "recibió" los 5000 planes, Identidad Vecinal convocó a sus beneficiarios a trabajar: 1000 ni siquiera se presentaron. Otro detalle: aunque Creus se muestra cerca del candidato de Cambiemos en La Matanza, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, en la Casa de Encuentro de Catán  se encontró con más simpatizantes del peronismo que del oficialismo. "Ni siquiera nos llamaron para fiscalizar en las elecciones", señalaban.
Pero más que a sembrar raíces en el territorio a través de dirigentes barriales, la apuesta de Cambiemos en La Matanza también pasa por las obras: el metrobús inaugurado el año pasado insumió 1700 millones de pesos y hoy se está ejecutando un monto similar en otras obras del distrito.
Pero "la" inauguración de este año le tocará a un intendente macrista: Néstor Grindetti, de Lanús. ¿Dónde? En Villa Jardín, una de las barriadas más populosas y violentas del distrito. También, uno de los baluartes del PJ.
En los predios de Fabricaciones Militares que dan al Riachuelo, abandonados durante años, hoy se está terminando un polo educativo que enlazará un jardín de infantes y una escuela primaria y secundaria con un campo de deportes, un complejo de más de 500 viviendas, un centro sanitario y una Casa del Futuro, donde se dictan talleres de artes y oficios. Todo, a su vez, conectado a la Capital por el puente Lacarra, el primero que tendrá Lanús.
Dicho sin más vueltas, una obra que superará los 600 millones de pesos en medio de una de las peores villas del conurbano.
"Esto era drogas, tiros y muerte. Los pibes se encerraban en Fabricaciones Militares para reventarse y salir a chorear. Ahora, la gente quiere pintar la casita, progresar", dice Jorge Álvarez, dueño del kiosco El Dieguito, que quedó frente a la Casa del Futuro. De todos los consultados para esta nota, Álvarez fue el único que no se mostró jaqueado por el bolsillo. "¡Me compré un cero!", festejó con casi todos los dientes.
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Trabajo para huir
Es de noche en Villa Itatí. Pero en la plaza central, esa de la cual brota un infierno de pasillos y escondrijos, medio centenar de chicos siguen jugando a la pelota y columpiándose en las hamacas de colores estridentes.
Las carpas de El Estado en tu Barrio están guardadas, pero hay luz en el extremo opuesto de la plaza: viene de un pequeño tráiler de chapa verde que dice "Cerca de Noche", otro programa con el que el Estado intenta mantener un pie en la villa.
Dentro del tráiler, un psicólogo y un trabajador social están para recibir denuncias de violencia de género y otras urgencias. Pero no esta noche: entregan palitos de helado, plasticola e hilos a los 14 chiquitos que, bajo un gazebo, juegan a hacer artesanías.
"Antes esta plaza era barro y basura, llena de pibes fisurados que te podían meter un tiro en la cabeza si no les dabas un cigarrillo. Ahora tenemos luces led, policía y me instalaron el agua en casa", dice Virginia, que trajo a su hija a jugar con la plasticola.
Pero las bendiciones también le duran poco. Su marido perdió el trabajo en 2016 y, desde entonces, sobrevive con changas. Virginia, de hecho, no puede recordar el nombre de un vecino que haya encontrado un empleo en blanco en el último año.
No es, para nada, una diferencia sutil. La intervención del Estado y las obras le permiten vivir "mucho" mejor en la villa, dice. Pero con un empleo en blanco podría huir de ella.
Obras, millones y tironeos
3200 inauguraciones
Ese es el objetivo trazado por María Eugenia Vidal para sus cuatro años en la gobernación. Ya se concluyeron 1300 obras entre 2016 y 2017 y en La Plata se ilusionan con finalizar otras 1900 obras antes de diciembre de 2019. Estiman que, en total, esas 3200 obras insumirán US$7900 millones: el 25% de la deuda de infraestructura provincial.
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Millones en tierras del PJ
Según registros a los que se accedió, solamente en once municipios gobernados por el PJ la provincia ejecuta en estos momentos obras por $7213 millones: San Martín, Moreno, La Matanza, Tigre, Berazategui, Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Hurlingham, José C. Paz.
Las guerras de carteles
Los intendentes peronistas que mantienen buen vínculo con Cambiemos consiguen, por lo general, ejecutar algunas de las obras financiadas por Nación: asfaltos y reparaciones edilicias menores. Eso desata una "guerra de carteles" entre los candidatos de Cambiemos y los intendentes peronistas, que se disputan el rédito político de la obra.
M. V. 

lunes, 29 de enero de 2018

EXTRAORDINARIO E INQUIETANTE; EL GRAN GOYA....MUSEO DEL PRADO....MADRID


Retratista de crisis existenciales: por qué Goya es el español más requerido en el mundo
Tras su muerte, sus obras fueron rechazadas por el Louvre; hoy, el Museo del Prado recibe innumerables peticiones; según su director, las razones de su popularidad actual residen en su vívido reflejo de la entereza moral ante un mundo violento y oscuro
El 3 de mayo en Madrid o los fusilamientos (1814) Este monumental óleo registra el fusilamiento de españoles a manos del ejército francés y el comienzo de la guerra contra Napoleón. Fue restaurado en 2008.
MADRID.- Cuando el barón d'Erlanger quiso asombrar a París con las Pinturas negras de Goya, nadie le hizo caso. La capital del arte andaba en un delirio medio lisérgico con el impresionismo y aquello le parecía feo. El aristócrata y banquero había comprado la casa del pintor, la famosa Quinta del Sordo, en 1873. Quiso llevarse las pinturas al Louvre. Pero ante el desprecio general, decidió donárselas al Prado.
Hoy, a principios de un siglo XXI convulso, nadie se las hubiera rechazado. De hecho, no hacen más que llegar peticiones al museo para préstamos sin parar desde todo el mundo. "No hay duda: Goya es el pintor de la crisis", afirma Miguel Falomir, director de la pinacoteca.
El año 2008 marcó esa pauta. Pero es imposible atender todas las peticiones. El goteo ha sido constante, y desde lugares en los que el artista no había tenido una presencia destacada, como Rusia, Noruega o Suiza. El director del Prado ha reflexionado cuidadosamente sobre las razones de esta tremenda y renovada vigencia: "Goya es un artista de variados registros. Su pintura alterna estilos en función de un temperamento propio cambiante, como es, por otra parte también, el del país en que vive, la España que refleja".
Revulsivo
En lienzos o en papel, con la brocha o el lápiz, comprometido con la modernidad, encontramos siempre un Goya para cualquier estado de ánimo: "Amable y violento, crítico y compasivo", añade Falomir. Su obra acompaña aun en estos tiempos de descalabros y tensiones como pocos. "No conozco nadie dentro del arte contemporáneo que lo iguale en ese aspecto. Plasma la crisis de valores y la ausencia de certezas de una forma universal". ¿Mejor que otros maestros del pasado? "Frente a la esencia estética de Velázquez, por ejemplo, Goya ofrece una sacudida ética", cree el director del Prado.
Los desastres de la guerra: lo mismo (1810-14) El título alude al de la estampa anterior, Con razón o sin ella. La primera mostraba la muerte de los españoles: esta, la de franceses.
Otro de los aspectos que destaca Falomir es el de los títulos en las obras: "Consigue auténticos aforismos de la lengua castellana al servicio de las imágenes. En ese sentido, establece una conexión con artistas del presente, como El Roto. Tenemos la imagen y una reflexión que lo acompaña". Tenemos el vuelo del pincel y el estilete del lenguaje, siempre en connivencia, nunca anecdótico.
Quizá porque, como decía Victor Hugo, es hermoso y horrible al tiempo, o, como reflejaba Baudelaire, "un Cervantes triste y escéptico, convertido en volteriano", pero sobre todo porque se trata de un artista que al pintar en monólogo silencioso para sí mismo acompaña paradójicamente las miserias de todo el mundo, Goya pervive.
Así lo refleja en su biografía Jean Francois Chabrun y lo ratifica Manuela Mena, conservadora del Prado y experta en el pintor: "Goya revuelve todavía mucho", afirma Mena. Cree que la clave tiene que ver con su interés por el ser humano. "Más allá de la naturaleza, de cualquier otro motivo pictórico, el hombre es el centro de su obra".
La romería de San Isidro (1820-23) Parte de un conjunto de catorce escenas conocidas como "Pinturas Negras" (por el uso de pigmentos oscuros y lo sombrío de los temas) que decoraban dos habitaciones de la casa de campo del artista, la Quinta del Sordo, demolida en 1909.
Y la impronta. Coetáneo de Beethoven, ambos sordos, ambos genios del meollo romántico, Goya en pintura inicia un camino equivalente al que el compositor implantó en la música: "La obsesión por la autoría, por la voz propia en un grado más elevado. Ya en sus primeros cuadros o en las series más aparentemente joviales, como Los caprichos, Goya es él". Tanto el pintor como Beethoven conquistan la esfera del autor, más allá, en otra dimensión de la del oficio de artesano o servidores de la corte y los mecenas. A gloria únicamente suya, no de sus patrocinadores.

Su obsesión por la visión personal no impidió que le abrieran la puerta de los palacios. Aun así, no escatima la crudeza a la hora de reflejar a reyes y hombres de poder dentro de cualquier ámbito. "Nunca sabremos si se daban cuenta de que más allá de favorecerlos, los retrataba tal como eran o no". En toda su obra subyace un estrato moral. "Es la denuncia lo que lo mueve, más que el reflejo. Una denuncia amable en sus comienzos que deriva a la contundencia sin concesiones al final". Con moraleja... "Eso salía de su compromiso con el espíritu de la ilustración", añade Mena.
Para llegar a ser eterno, los grandes se comprometieron a fondo con su propio tiempo. Y eso, en Goya, fue constante. Si se vio obligado a reflejar de manera constante la convulsión del cambio de siglo y sus mareas con tormenta, ¿cómo no va a ser quien mejor refleje el arranque de este nuevo milenio?
Pintor aragonés, así se definió Goya en este, su segundo autorretrato, de 1815
SATURNO DEVORANDO A SU HIJO
LA MAJA VESTIDA
LA MAJA DESNUDA

926
Obras de Goya pueden contemplarse en la colección del Museo del Prado, donde el artista es uno de los platos fuertes del catálogo
J. R. M. 

sábado, 26 de agosto de 2017

EN MEMORIA DE ERNEST HEMINGWAY Y SU TRÁGICA VIDA


Se cumplieron 118 años del nacimiento del escritor norteamericano Ernest Hemingway. Para recordarlo su vida y escritura.
Ernest Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en el suburbio de Oak Park, Chicago, Illinois. Fue el segundo hijo del matrimonio de Grace Hall cantante y profesora de música, y de Clarence Edmonds Hemingway, un médico al que le gustaba la caza y la pesca.

Su padre se suicidó en 1928 a causa de a una enfermedad incurable. No tuvo una infancia muy feliz, queda traumatizado por una madre autoritaria que lo vestía de niña y, posteriormente, a causa de una dolorosa experiencia al verse obligado a acompañar al padre (ginecólogo) en el difícil parto de una india cuyo marido se suicidó por no poder soportar los gritos de su mujer.
Primero su madre quiso que Hemingway fuera músico y lo obligó a tocar el violonchelo. Se aficionó al deporte -destacando en el fútbol y en el boxeo- y la caza.
Su madre después quiso que estudiara para médico, pero al acabar en 1917 sus estudios medios, renunció a entrar en la universidad y consiguió trabajo en el rotativo Star de Kansas City.
Cuando su país decidió intervenir en la I Guerra Mundial, Hemingway quiso alistarse en el ejército pero una antigua herida en el ojo se lo impidió.
Entró en la Cruz Roja y se convirtió en conductor de ambulancias en el frente italiano donde resultó herido de gravedad antes de cumplir los 19 años.
De regreso a los Estados Unidos después de la guerra, contrajo matrimonio con Hadley Richardson y vuelve al periodismo, como corresponsal del Toronto Star.
Su esposa perdió una maleta en una estación de tren en 1922 con casi toda la obra escrita que Hemingway había completado hasta ese momento.
Tuvo que empezar casi desde cero. La cadena de periódicos de Hearst, le nombró corresponsal en Europa.

En 1927 regresó a Estados Unidos, donde se casó en segundas nupcias con Pauline Pfeiffer y en 1930 compró su casa en Cayo Hueso (Florida), que desde entonces sería su lugar de trabajo, pesca y descanso.
Fue uno de los escritores más importantes entre las dos guerras mundiales. La primera obra que firma está fechada en 1923 y fue publicada en la revista Poetry.
Un año más tarde, aparece un volumen de cuentos titulado En nuestro tiempo (1924, Hombres sin mujeres (1927), libro que incluía el cuento ‘Los asesinos’ y El que gana no se lleva nada (1933), libro de relatos en los que describe las desgracias de los europeos.
La novela que le dio la fama, Fiesta (1926), narra la historia de un grupo de estadounidenses y británicos que vagan sin rumbo fijo por Francia y España, miembros de la llamada generación perdida del periodo posterior a la I Guerra Mundial.
En 1929 publicó su segunda novela importante, Adiós a las armas. Siguieron Muerte en la tarde (1932), artículos sobre corridas de toros, y Las verdes colinas de África (1935), escritos sobre caza mayor.
Tanto su novela Tener y no tener (1937) como su obra de teatro La quinta columna, publicada en La quinta columna y los primeros cincuenta y nueve relatos (1938), condenan duramente las injusticias políticas y económicas.
Dos de sus mejores cuentos, ‘La vida feliz de Francis Macomber’ y ‘Las nieves del Kilimanjaro’, forman parte de este último libro.

En la novela
Por quién doblan las campanas (1940), basada en su experiencia durante la Guerra Civil española, intenta demostrar que la pérdida de libertad en cualquier parte del mundo es señal de que la libertad se encuentra en peligro en todas partes. Por el número de ejemplares vendidos, esta novela fue su obra de más éxito.
Durante la década siguiente, sus únicos trabajos literarios fueron
Hombres en guerra (1942), que él editó, y la novela Al otro lado del río y entre los árboles (1950).
En 1952 publicó El viejo y el mar,
una novela corta sobre un viejo pescador cubano, por la que ganó el Premio Pulitzer de Literatura en 1953.
En 1954 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Su última obra publicada en vida fue Poemas completos (1960).
Los libros que se publicaron póstumamente incluyen París era una fiesta (1964), un relato de sus primeros años en París y España, Enviado especial (1967), que reúne sus artículos y reportajes periodísticos, Primeros artículos (1970), la novela del mar Islas en el golfo (1970) y la inacabada El jardín del Edén (1986). Dejó sin publicar 3.000 páginas de manuscritos.

Sobrevivió al ántrax, la malaria, la neumonía, la disentería, cáncer de piel, hepatitis, anemia, diabetes, presión arterial alta, un riñón dañado, rotura del bazo, hígado dañado, una vértebra aplastada, una fractura de cráneo, heridas de metralla de mortero, tres accidentes automovilísticos y quemaduras en incendios forestales.
Por entonces sufría ya problemas mentales, y tuvo que ser hospitalizado dos veces a causa de procesos depresivos, que finalmente no pudo vencer, suicidándose de un tiro de escopeta en su residencia de Ketchum el 2 de julio de 1961.
Hacía sólo cinco días que había sido dado de alta, en la clínica Mayo de Rochester, Minnesota, donde había estado sometido a tratamiento.

miércoles, 3 de agosto de 2016

OFERTA INTERESANTE PARA LOS QUE ESTUDIAN O HACEN TEATRO



La Sala Teatral del artista y maestro Luis Agustoni abre sus puertas para recibir proyectos de teatro (tanto para adultos como para el público infantil) con el fin de presentarse a lo largo del segundo semestre del año 2016. A su vez, se ofrece el espacio a todas aquellas compañías que precisen de un contexto armónico y funcional en el proceso de ensayos.-



Sala & Estudio El Ojo

Informes // Tte. Gral. Juan D. Perón 2115 // Tel. – Informes: 4953-1181 // + Info: www.luisagustoni.com.ar



Sobre el Teatro El Ojo // Los espectáculos presentados en el teatro desde 1990, año de su inauguración, fueron "Hamlet", de William Shakespeare, "El Fantasma", de Luis Agustoni, adaptación de "El Fantasma de Canterville", de Oscar Wilde, "Don Juan" de Molière, “Antígona”, de Sófocles, “La Gaviota”, de Anton Chéjov, "Nuestra Suma" de David Stevens, "La casa del Lago", de Adriana Tursi, "Los Ojos del Día" (Premio Argentores), "Mal Mal", "Alan y el león", “Sombras en la Mente”, y los espectáculos del Grupo Sinapsis, tales como “Conciliación”, “La Ley del Talión”, “Un cambio de mundos”, “Fabulario”, “Quiero hablar”, “Pacto con el Diablo”, “Piel de Seda”, Veneno”, “Claveles Rojos”, “Los Pájaros Veloces”, “Quiénes somos” y “Sueño despierto”, todos del mismo autor.

Sobre Luis Agustoni // Director, actor, dramaturgo y maestro de teatro. Aparte de su tarea constante en el Teatro El Ojo, sus creaciones más conocidas son sus obras "El Protagonista" y "Los Lobos", que escribió y dirigió, obteniendo gran éxito de público y numerosos premios, entre ellos el Molière, Argentores y el Ace, como también estrenos y temporadas en México, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela y Estados Unidos. Fue el adaptador y director de "Brujas", el éxito histórico del teatro nacional con trece años en cartel, y también puso en escena muchos espectáculos en el teatro profesional, entre los que se destacaron: "El Último de los Amantes Ardientes", "La Cena de los Tontos" y "Loca". Encara su tarea con versatilidad; en su espacio teatral El Ojo, donde funciona su Estudio de Formación Actoral y desarrolla su trabajo como actor. Dirigió e interpretó clásicos de todos los tiempos junto a un repertorio de obras contemporáneas. Ha escrito para Pol-ka la miniserie "El Hombre", y paralelamente a su actividad creadora enseña con regularidad Actuación, Dirección y Dramaturgia. En este momento presenta con un éxito de cuatro años su obra Claveles Rojos, y actúa y dirige la multipremiada “Cita a Ciegas” de Mario Diament, en su tercer temporada.