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domingo, 7 de abril de 2024

ORGULLO


Conicet, motosierra, licuadora y después
Oscar Oszlak
Recuerdo que, cuando niño, me enorgullecía que Buenos Aires tuviera la “avenida más larga del mundo” (Rivadavia) y la más ancha (la 9 de Julio). Lo primero era un mito; lo segundo, cierto. Pero a esta altura de la vida me pregunto: ¿de qué debemos enorgullecernos los argentinos? (¿y de qué debemos avergonzarnos?). Sin duda, puede halagarnos ser campeones mundiales de fútbol, pero no encabezar la tabla mundial de inflación anual ni la de los países que más involucionaron en su producto bruto interno el último medio siglo. Lamentablemente, estadísticas decepcionantes para los argentinos son las que, desde hace mucho tiempo, superan largamente a las que nos llenan de orgullo.
Tal vez por eso, cuando aparece alguna estadística positiva, deberíamos destacarla para, al menos, reducir en parte el sentimiento de desasosiego que nos genera esta etapa estanflacionaria de la vida cotidiana. No me refiero al logro de un efímero equilibrio fiscal (por licuación de ingresos) ni al eventual descenso a “un dígito” en el ritmo de la inflación mensual (que no es más que lo habitual en el mundo, pero en el lapso de un año). Me refiero al ranking Scimago 2024, que ubica al Conicet, de la Argentina, como la mejor institución gubernamental de ciencia de América Latina, reiterando una posición que viene ocupando desde hace varios años. El logro es todavía más significativo cuando se toma en cuenta que, además, el Conicet ocupa el 20° lugar entre 1870 instituciones de todo el mundo, superando incluso a organismos como la NASA, de los Estados Unidos.
Esterespetadorankingmundialse basa en tres tipos de indicadores: el desempeño institucional, el grado de innovación alcanzado y el impacto social de su producción. Si observamos en detalle las posiciones alcanzadas en los 19 campos científicos evaluados, comprobaremos que el Conicet aparece siempre primero en América Latina, salvo en dos oportunidades en que logró el segundo lugar. Y, además, podremos ver que en las disciplinas más “blandas” la posición mundial de la Argentina es todavía más destacada: 4° lugar en Artes y Humanidades, 6° en Psicología y 7° en Ciencias Sociales.
La noticia no llegó a competir con los habituales titulares en los medios. No fue trending topic en las redes sociales ni consiguió suscitar comentarios laudatorios. En cambio, en los últimos meses, el Conicet ganó notoriedad local por haber sido elegido como víctima propiciatoria de la “motosierra” del nuevo gobierno. Durante los tiempos preelectorales, el actual presidente de la Nación insinuó su intención de cerrarlo, de privatizarlo o de transformarlo de cuajo, a partir de su convicción de que se trata de un organismo totalmente improductivo. También la entonces candidata a la vicepresidencia del mismo signo político se burló de proyectos de investigación del Conicet, cuyos títulos orillaban la frivolidad o el ridículo. En igual sentido se expresó hace unos días el vocero presidencial cuando aludió a un estudio sobre “la orientación sexual de Batman”, supuestamente financiado por el Conicet (lo cual fue desmentido por su autor).
Este intento de desacreditación desde la vocería presidencial fue una respuesta a la dura denuncia que 68 ganadores de premios Nobel hicieron llegar al presidente Milei días pasados con el título: “El sistema científico argentino se acerca al precipicio”. En su presentación, los científicos se mostraron preocupados por la eliminación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el despido de empleados administrativos del Conicet y otros institutos en todo el país, y la terminación anticipada de muchos contratos, expresando el temor de que “la Argentina esté abandonando a sus científicos, estudiantes y futuros líderes de la ciencia”.
La posición gubernamental recuerda aquel episodio protagonizado en 1994 por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, cuando mandó públicamente a la socióloga Susana Torrado a “lavar los platos”. Esa eminente científica, fallecida hace dos años, había criticado las cifras de desocupación oficiales, señalando que eran la consecuencia de las políticas neoliberales del menemismo, lo cual suscitó esa violenta reacción oficial.
La polémica suscitada en torno al Conicet y el riesgo cierto de que la política gubernamental actual pueda llegar a producir consecuencias irreversibles para el desarrollo científico de la Argentina exigen plantear una discusión franca a la luz de la evidencia disponible. El organismo fue creado por el Nobel Bernardo Houssay en 1958. Según el censo de ciencia y tecnología realizado en 1971, el Conicet tenía apenas 699 investigadores, de los cuales ninguno había alcanzado todavía alguna de las dos categorías superiores. Actualmente,
Actualmente, el Conicet tiene más de 11.000 becarios de doctorado y posdoctorado
el Conicet tiene más de 10.000 investigadores, más de 11.000 becarios de doctorado y posdoctorado, más de 2600 técnicos y miembros de la Carrera de Personal de Apoyo a la Investigación. Y el 80% trabaja en universidades nacionales. Esta masa crítica es la que explica que la Argentina haya alcanzado ese lugar de preeminencia en el ranking científico mundial.
Según las últimas estadísticas disponibles, la Argentina ocupa el segundo lugar en América Latina en términos del porcentaje del PBI que dedica a ciencia y tecnología. Comparte ese lugar con Cuba, pero suma apenas el 0,52%, es decir, medio punto del producto bruto interno. Por detrás, a corta distancia, se ubican Uruguay (0,45%) y Ecuador (0,44%). Brasil más que duplica a nuestro país, con el 1,15% del PBI. Pero para tener una real referencia comparativa, debemos observar que el país que más invierte en ciencia y tecnología en el mundo, siempre en relación con su PBI, es Israel, que con 5,56% supera en 10 veces a nuestro país. Le siguen de cerca Corea del Sur, con 4,93%, y, en un pelotón parejo, Bélgica, EE.UU. y Suecia, con algo más del 3,4%. Aun así, nuestro país tiene 3,18 personas que investigan por cada mil de la población económicamente activa. Le siguen Brasil (con 1,68 investigadores cada mil personas económicamente activas) y Uruguay (1,41).
Sin embargo, las remuneraciones del personal de investigación se ubican muy por debajo de las que obtienen sus pares en otros países del mundo (incluso de América Latina). Un investigador superior en México recibe un salario no inferior a los 7000 dólares mensuales, y en una universidad de los Estados Unidos, al menos el doble de esa suma. En la Argentina, el sueldo en el Conicet de un investigador de igual categoría, no supera los 1000 dólares mensuales. Esta situación, con toda seguridad, acelerará el fenómeno de “fuga de cerebros” que los medios nacionales e internacionales vienen denunciando desde el fin de la pandemia.
El eventual vaciamiento del sistema científico argentino constituye una grave amenaza porque supone la pérdida de los valiosos recursos académicos y profesionales que tanto ha costado formar al país. No se trata solo de retroceder en las estadísticas mundiales. Lo que está en juego es el eventual desmantelamiento del principal reservorio de conocimiento que posee este país, así como la interrupción de una de las pocas políticas de Estado que han sobrevivido hasta ahora a gobiernos de diferente orientación políticoideológica. Además, el avance tecnológico de la era exponencial, que ya estamos atravesando, puede condenarnos a una nueva forma de dependencia respecto de los países que lideran este campo. Por eso, urge un profundo debate político en torno a esta inminente catástrofe.•

Investigador superior del Conicet; ha obtenido los premios Bernardo Houssay e Investigador de la Nación Argentina, 2023

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

lunes, 8 de noviembre de 2021

ORGULLO, ADMIRACIÓN Y EJEMPLO....

 ESCUCHÁ A MATEO Y AMIGOS,LOS MARTES A LAS 16 HRS. POR MITRE CON DIEGO LEUCO

Mateo y Augusto Salvatto: “Estamos transitando el futuro: en 200 años van a decir que el punto de inflexión en la modernidad fue en 2010″
Mateo y Augusto Salvatto, de 23 y 27 años, lanzaron un libro, al que definen como “una caja de herramientas” para afrontar los desafíos y la incertidumbre
C. D.
Mateo Salvatto (Asteroid Technologies y Háblalo), José Del Rio y Augusto Salvatto (Panorama)


Mateo y Augusto Salvatto comparten mas que la hermandad. Ambos se dedican a estudiar y desarrollar proyectos que impulsen cambios hacia el futuro, desde profesiones distintas. Augusto, el mayor, es politólogo, y Mateo, técnico en electrónica, y ambos participaron de una entrevista con José Del Rio (secretario general de Redacción), en el séptimo capítulo del evento Negocios del Futuro
Juntos escribieron el libro La batalla del futuro: algo en qué creer, en el que proponen herramientas para atravesar la cuarta revolución tecnológica. Con mucho hincapié en lo social, Mateo creó Háblalo, una una aplicación que ayuda a comunicarse a las personas con discapacidad y ya es utilizada por más de 200.000 personas. Augusto, por su parte, lanzó su propia consultora llamada Panorama.


“Creemos que vivimos en una sociedad que a veces tiene una visión negativa del futuro. Si nos concentramos en la tecnología, en la innovación y en la capacidad de crear un futuro distinto, la Argentina y América Latina tienen muchísimo en lo qué creer”, dijo Augusto.
Para Mateo, las transformaciones que están ocurriendo necesitan de consensos entre todos los actores de la sociedad y de la política. “Si no decidimos apostar por esto, es difícil que podamos tener un futuro próspero. Si decidimos ponernos un pasito por encima de la ‘grieta’ en algunos aspectos puntuales, es muy probable que podamos remar un cambio interesante para cambiar la historia”, opinó.

Mateo Salvatto ganó el Mundial de Robótica en Israel cuando tenía 16 años.
Antes de comenzar con sus proyectos, Mateo participó de competencias de tecnología. Contra todo pronóstico, según su visión, ganó junto a un compañero el Mundial de Robótica en Israel antes de siquiera terminar el secundario.
“Algo que siempre nos dijeron nuestros viejos es siempre apuntar a más, nunca ir a zafar. En temas cotidianos, sería un examen. Siempre está la opción de dar el 100%. El libro lo trabajamos dos años porque queríamos que tenga sustento. Para la tapa tuvimos 16 idas y vueltas”, contestó Augusto.
La tapa del libro tiene muchos significados. Se ve la estatua de David con unos lentes de realidad aumentada. Para los hermanos, representa la conjunción de la filosofía y la historia con el futuro. Además, trae a colación la dificultad que tendrá la batalla del futuro, una en la que la humanidad se encuentra en desventaja, frente a un Goliat con mayores probabilidades de triunfar.
“En la vorágine o en la euforia de contar lo que hacemos, a veces se pierde mucho que somos personas que se la tuvieron que pegar mucho para armar algo exitoso. Me gusta que me pregunten sobre el proceso para llegar a esto, todo lo que pasó en el medio. Háblalo es una de las aplicaciones más utilizadas en el mundo para inclusión, pero el año pasado casi nos fundimos”, comentó Mateo.

Augusto Salvatto, politólogo y director de la consultora Panorama
Augusto contó que sus padres son quienes los bajan a tierra. “Son nuestros mayores críticos”, admite, al contar que no les gustó la primera entrevista que dieron tras lanzar su libro. “Es súper necesario, lo peor que le puede pasar a alguien es escuchar demasiado los aplausos porque ensordecen bastante”, dijo.
“¿Qué es el futuro?”, preguntó Del Río. Cada uno dio su respuesta. “Estamos en un momento de altísima incertidumbre, donde los seres humanos vamos a tener que desarrollar cada vez más estructuras flexibles y adaptables. La batalla del futuro intenta ser una caja de herramientas para eso”, opinó Augusto.
“Hoy estamos transitando nosotros el futuro. Creo que en 200 años van a decir que el punto de inflexión en la modernidad fue en 2010. El futuro lo estamos diagramando nosotros y no nos damos cuenta de la responsabilidad enorme que tenemos y el legado que estamos dejando”, cerró Mateo.

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martes, 28 de noviembre de 2017

NATALIA MARTÍNEZ MARÍN; VALIENTE...ORGULLO DE NUESTRA PATRIA


Natalia Martínez Marín.



Creyó que se moría. Lo pensó, lo sintió. Ya le había pasado en otras escaladas aquello de tener la muerte ahí tan cerca, pero esta vez era distinto, estaba sola. Fueron cuatro días de supervivencia al límite, de combatir contra el viento y la nieve con un cuerpo agotado, un cerebro exhausto. Tomar decisiones y esperar. Tomar decisiones y esperar. De eso se trataba. Finalmente se trepó a un helicóptero que la sacó del peligro de la montaña.
Natalia había escalado cientos de veces, muchas, sola. Pero en abril su nombre y la foto de su carpa diminuta perdida en el monte más alto de Canadá aparecieron en todos los medios nacionales. El país siguió paso a paso su angustiosa espera.
Había quedado varada en la nieve por dos terremotos y el clima furioso no permitía su rescate. Después, cuando las nubes se abrieron, pudo volver a su casa. La experiencia, afirma, no le dejó traumas. A las dos semanas la mendocina estaba trepando de nuevo.
Natalia Martínez Marín nació en San Rafael 37 años atrás. Las montañas eran como el patio de atrás de su casa. A los 15 escaló en Valle Grande y fue “uauuu, esto está buenísimo”. La semilla estaba echada. El 22 de abril de este año la encontró a 3.900 metros del Monte Logan, el pico más alto de Canadá.
Tomaba su desayuno cuando de repente la carpa comenzó a moverse de lado a lado. Pensó que se habría quebrado una placa, que vendría una avalancha. Se envolvió con su bolsa de dormir. Se tapó bien la cabeza y así, en posición fetal, esperó el golpe fatal, la muerte. Era como estar encerrada en una bolsa de consorcio, en tinieblas, con un ventilador al máximo. Cuando finalmente se apagó, llamó por su teléfono satelital a Camilo. El no lo sabía pero ella se estaba despidiendo.
A Camilo Rada lo había conocido diez años atrás, en un curso de socorrismo, en la frontera entre Argentina y Chile, donde nació él. Escalaron juntos muchas veces, cerros y montañas. Por él se fue a vivir a Canadá, a un pueblo llamado Whistler, cerca de Vancouver. Camilo quería hacer un doctorado en glaciología y a ella le pareció perfecto el lugar, estaba lleno de montañas.
Tiempo atrás, escalando juntos el Malaspina, vieron de lejos al Logan. Natalia había llevado libros, siempre lo hacía, con relatos de cerros cercanos, la ponían en situación. Una de esas historias la atrapó particularmente: era sobre un grupo de chicas que habían intentado hacer cumbre en el Logan pero no habían logrado llegar a la cima.

A Natalia le pareció que sería bonito lograrlo. Y que fuera un proyecto femenino, mujeres solas. Aplicó a un fondo del Royal Canadian Geographical Society y lo ganó. Finalmente el proyecto sería en solitario: en dos semanas trataría de hacer cumbre en el Logan, 5.950 metros.
Ya había escalado muchas montañas sola: “Me gusta. Hay un momento en el que llegás a un autoconocimiento que lo querés hacer sola. Es una experiencia que saca lo mejor de vos”. Natalia dice que en la montaña es difícil encontrar al compañero, es poner tu vida en las manos de otro.
Lo del proyecto femenino tenía su peso en un ambiente en el que predominan los varones. “Es desafiante. A los varones les gusta mostrar su fuerza. Yo no compito con ellos sino conmigo misma. Mujeres hay, más de las que se cree, pero son de bajo perfil, no se muestran tanto”.
Llegó abril. Serían dos semanas de escalada. Natalia venía muy bien con los tiempos, hasta que llegó a los 3.900 metros. Se instaló en el glaciar colgante y armó su carpa. Entonces vino el temblor. Sintió que caía con la avalancha, que no quedaba más que esperar su muerte en su posición fetal. Al rato, eterno, pasó la tormenta.
Tenía que aprovechar, irse. Pero vino un segundo temblor. Soportó. Armó rápido su mochila. Venía un frente de tormenta, las nubes avanzaban. Bajó unos 300 metros, asustada, escuchando réplicas, mareada, como borracha. Tenía mucho miedo, muchas dudas. Se instaló y llamó a Camilo para pasarle sus nuevas coordenadas. Y él le contó que habían sido terremotos, dos terremotos.Natalia Martínez Marín.
Pensó un Plan B. Si volvía el viento su carpa podía volar, se instaló entonces cerca de una grieta por si tenía que correr a buscar un resguardo. La tormenta llegó enseguida, y fue devastadora. La nieve presionaba la carpa, y Natalia salía una y otra vez a palear. La nieve podía partir las varillas y romper la tela. Pasó el día así. El segundo fue peor. El viento llegaba a los 130 kilómetros. Se puso toda la ropa que tenía más la bolsa y se paró a frenar el viento con su cuerpo. Fue una noche cruel en la que no comió ni durmió.

El viento amainó por la mañana. Llamó a Camilo. Le contó que estaba pensando hacer una cueva, que no aguantaba más. El le dijo que resistiera, que el pronóstico era bueno, que podían ir a rescatarla. Pudo prender la cocinilla y hervir sus pastas tres minutos. También tenía chocolates, cereales, y mate, “el mate, obvio”.
La visibilidad era cero, no veía más allá de su mano. No podía más que esperar y tragarse la frustración de no hacer cumbre. Todo se había movido demasiado bajo sus pies, el terreno estaba muy frágil, podía ser una gran trampa. Tampoco era seguro bajar. Tenía que esperar que la rescataran. El pronóstico volvió a anunciar tormenta. Natalia se desesperó: “No iba a aguantar, no podía más, estaba agotada mentalmente, no me daba la cabeza para tomar una decisión más”.
Un helicóptero la vio. Empezaba su rescate. Volvió a su casa con Camilo y descansó, pero no demasiado. A las dos semanas regresó al Logan para acompañar a un grupo de científicos. Y hace dos meses subió con Camilo los 2.500 metros del Campo de Hielo Norte, en la Patagonia.
¿Volverías a intentar hacer cumbre en el Logan? “Por supuesto que volvería a hacerlo. Lo que ocurrió fue un evento natural que nadie puede controlar. Es lo que me apasiona”
RELATADO
Por Mariana Iglesias

martes, 9 de mayo de 2017

MARTÍN EZCURRA; PALEONTÓLOGO ARGENTINO Y ORGULLO NACIONAL


Identificaron a un abuelo de los dinosaurios, el Teleocrater rhodinus
Era carnívoro y vivió hace 245 millones de años; tiene caracteres de los grandes reptiles y de los actuales cocodrilos
El paleontólogo argentino Martín Ezcurra y el nuevo integrante de la familia
Los dinosaurios (del griego, "lagartos terribles") incluyen cerca de 500 géneros que dominaron la Tierra durante 135 millones de años. Cautivan por su diversidad, el tamaño que alcanzaron y su repentina y misteriosa desaparición, pero aunque se reunió mucho conocimiento sobre ellos, hasta ahora no existía certeza acerca de quiénes fueron sus ancestros.
En la última edición de Nature, sin embargo, un estudio firmado por un equipo de paleontólogos norteamericanos, británicos, rusos y sudafricanos, y en el que participa como tercer autor el jovencísimo argentino Martín Ezcurra, comienza a develar el misterio. Los investigadores identificaron los restos de un grupo único, con características precursoras de los dinosaurios y que presenta afinidades con los grandes reptiles que eran inciertas hasta la publicación de este trabajo.
"No se sabía bien si eran formas emparentadas con los dinosaurios, con los cocodrilos o con otros animales", explica Ezcurra, que ayer presentó la descripción del más antiguo integrante de esa familia, el Teleocrater rhodinus, en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN).
"El Teleocrater y sus formas relacionadas dentro de este nuevo grupo, los Aphanosaurios, son como el abuelo de los dinosaurios y sus familiares -bromea el científico-. En griego, aphanos significa «secreto» u «oculto». Les pusimos ese nombre porque durante 50 años fueron mayormente desconocidos en la comunidad científica debido a que no habían sido publicados formalmente y porque sus afinidades no habían sido confirmadas."
La larga ruta del hallazgo
La singular historia de este descubrimiento comenzó hace casi nueve décadas. Los primeros restos del Teleocrater (del griego, teleos, cerrado, y krater, fuente, refiriéndose a la cavidad ósea, el acetábulo, en la que se articula la cabeza del fémur, que es cerrada como en los cocodrilos y no en los dinosaurios) fueron encontrados por un paleontólogo británico en 1933, en Tanzania, al este de África. Sólo en 1956 fueron estudiados en detalle por un colega de la misma nacionalidad, Alan Charig, como parte de su tesis doctoral. Sin embargo, éste nunca llegó a publicar formalmente sus trabajos, con lo que la especie no adquirió validez.
En los años 50, había una idea difusa de las relaciones de parentesco entre los reptiles. "Teníamos un conocimiento bastante primigenio -explica Ezcurra-. Lo que concluyó Charig es que ese animal se asemejaba a los dinosaurios, pero no avanzó y en 1997 murió sin poder publicar sus estudios."
Los descendientes de los dinosaurios son las aves. Se separaron de los cocodrilos hace aproximadamente 247 millones de años. Teleocrater tiene una antigüedad de 245 millones de años, o sea que, en términos geológicos, vivió poco después de esa bifurcación.
"Medía unos tres metros y sabemos que era carnívoro, porque tenemos preservados dientes con forma de cuchillo -cuenta Ezcurra-. No hay indicios anatómicos certeros que nos permitan asegurar que se reproducían por huevos. Los primeros huevos fósiles que conocemos son del período jurásico, y tienen unos 200 millones de años; son de mucho después de la separación entre cocodrilos y aves. No conocemos ningún huevo de la antigüedad, de Teleocrater ni de los primeros dinosaurios. Sin embargo, dado que sus «parientes», los dinosaurios, y también los cocodrilos ponen huevos, pensamos que Teleocrater probablemente se haya reproducido de esa manera."
Según Fernando Novas, también investigador del Conicet y del MACN, la importancia de este descubrimiento es que permite completar el árbol genealógico: "Los antepasados de los dinosaurios están en una nebulosa. Son contados con los dedos de una mano".
Y agrega Ezcurra: "En 2010, un grupo de paleontólogos sudamericanos (entre ellos, dos de Brasil, Fernando Novas y yo), acuñamos una nueva familia de precursores de los dinosaurios que llamamos Silesauride. Pero eran formas bastante avanzadas (entre 236 y 233 millones de años de antigüedad) y ya su morfología se parece mucho a la de los grandes reptiles".
El Teleocrater se remonta mucho más atrás en el tiempo y se encuentra casi en la base del linaje del que surgieron los dinosaurios, muy cerquita de donde también surgieron los cocodrilos.
"Está bastante próximo a esa bifurcación -subraya Novas-. Por un lado, se parece a un cocodrilo y a sus antepasados extinguidos. Caminaba en cuatro patas y apoyaba toda la planta de los pies, pero también tenía el cuello alargado y con postura natural en forma de «s», como hoy tienen las aves."
Y concluye: "Es un hallazgo muy interesante, y es un orgullo para la ciencia local que en la descripción e interpretación de este antepasado participe un joven paleontólogo argentino".
Por lo pronto, Martín y sus colegas ya están empezando a revisar los materiales que se habían colectado en los años 30 y otros obtenidos más recientemente en la misma zona para revaluar y analizar extensamente cada uno de los huesos encontrados.
Ezcurra, joven, pero ya una "luminaria"
Con sólo 29 años, Martín Ezcurra ya es una figura destacada del escenario paleontológico local e internacional. El año pasado fue distinguido con el Premio Estímulo de la Fundación Bunge y Born por decisión unánime del jurado. Apasionado por esta disciplina desde que tenía dos o tres años, muy pronto empezó a participar en un taller de paleontología para chicos con Fernando Novas, su mentor, que luego lo invitó a colaborar en su laboratorio. A los ocho, empezó a escribir sobre animales que habían vivido antes de los dinosaurios. El volumen se publicó mientras cursaba el último año del colegio secundario. Los primeros papers los publicó cuando empezaba a estudiar biología. "La diversidad y calidad de los trabajos publicados en corto plazo permiten sostener que Ezcurra posee una notable proyección internacional", detalló el jurado.

N. B. 

martes, 21 de febrero de 2017

ORGULLO ARGENTINO; AUGUSTO CICARÉ


Augusto Cicaré: la historia del emprendedor que hace helicópteros desde Saladillo para el mundo
Creó su primer prototipo a los diecisiete años y hoy exporta a cuatro continentes; además, su entrenador de vuelo es utilizado por fuerzas de seguridad y escuelas de pilotos en todo el mundo; por qué llamó la atención de los presidentes Arturo Illia y Mauricio Macri


Augusto Cicaré tenía cuatro años cuando vio una edición de la revista Mecánica Popular con fotos que le llamaron la atención: unos artefactos estaban volando, pero no eran los aviones que tanto le gustaban. Le pidió a su madre que le leyera el artículo: "Es un aparato que está desarrollando un ruso que ahora vive en Estados Unidos. Se llama helicóptero, puede despegar desde el patio de casa, volar igual que un avión y volver a descender", describió María Anunciada Ercoli. Era 1941 y en ese mismo momento prometió que iba a construir uno cuando fuera grande. Su madre intentó no desanimarlo: "¿Por qué no, hijo? Si este señor pudo, vos también podés".
El señor al que se refería era nada menos que Igor Sikorsky, el primer constructor de helicópteros en serie, exiliado en suelo norteamericano tras la revolución rusa de 1917. Seguir sus pasos no sería nada sencillo, pero la escena doméstica fue premonitoria: 50 años más tarde, mientras se encontraba en el mayor festival aéreo del mundo, en Oshkosh (Wisconsin, Estados Unidos), Cicaré se topó con otro ejemplar de la misma publicación: esta vez tenía un helicóptero suyo en la tapa.
Así, desde Saladillo conquistó el mundo. Y la ciudad se lo supo reconocer: al ingresar allí, tras recorrer unos 180 kilómetros por la ruta nacional 205, una calle que lleva su nombre desemboca en la fábrica donde nacen los artefactos que tiene la firma de este emprendedor que nació hace 79 años en la localidad de Polvaredas, a tan sólo 29 kilómetros de allí.
Las oficinas son sencillas y el hangar de desarrollo de los nuevos prototipos es tan pulcro como un quirófano. "Ahora los recibe Pirincho", anuncia la secretaria, quien lo llama por el apodo con el que lo bautizó un tío, y conduce a la nacion por un breve recorrido por la fábrica hasta llegar a un segundo hangar, donde conviven los primeros prototipos con modelos de última generación.


Es ahí mismo donde, desde hace 11 años, fabrica helicópteros en serie. En 2016, la empresa produjo 20 unidades y este año tiene proyectado fabricar entre 30 y 35. También tiene en carpeta la construcción de un hangar nuevo que le permitirá duplicar la capacidad de la planta para llevarla a un volumen de 80 unidades por año en 2019. Además, cuenta con 30 empleados, pero ya planea expandir la plantilla a 40.
Casi el 80% de la producción se exporta. El mercado asiático se lleva un 40%; Europa, un 30%; Estados Unidos, un 15%, y el restante 15% va a Oceanía y Sudamérica.
El 60% de las ventas proviene de los modelos Cicaré 8 y Cicaré 12 (ambos biplazas) y el Cicaré 7 (monoplaza), que cuestan entre US$ 76.200 y US$ 153.300. El restante 40% se origina en la comercialización de entrenadores de vuelo para las fuerzas de seguridad nacionales y para entrenamiento privado en el exterior, ya que cuentan con certificación para los Estados Unidos, Europa y China.
Crecer de golpe

Pero el camino no fue fácil. El tío de Cicaré era tornero y, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, las principales automotrices no estaban fabricando repuestos, con lo cual no daba abasto reparando piezas. Entonces Pirincho, que por aquel entonces tenía unos diez años, comenzó a ayudarlo en el taller. En el colegio tenía las notas más bajas, el problema era que no estudiaba. No bien salía de la escuela se iba derecho al taller, sin comer nada.
Los sueños de que terminara la escuela y fuera ingeniero se vieron truncados cuando su padre se enfermó y no pudo continuar estudiando. Tenía once años, era el mayor de cinco hermanos (le seguían Hugo, María, Elba y José María) y todavía recuerda las palabras de su madre: "Vas a tener que ir al campo a trabajar". Su respuesta la desconcertó, pero ella terminó accediendo. "No mamá, a mí eso no me gusta. Comprale las herramientas al tío y yo sigo con sus clientes."
La entonces pujante fábrica de automóviles y electrodomésticos SIAM había contratado al tío y el pueblo se quedaba sin tornero. Así fue como Pirincho se hizo cargo del taller. Recuerda entre risas que debía subirse a un cajón porque no llegaba al banco de las herramientas y cuando las piezas eran muy pesadas los clientes lo ayudaban a subirlas.
En aquel entonces en Polvaredas no había luz eléctrica y por ese paraje de 200 habitantes sólo pasaba el ferrocarril. "Hoy ni eso", se lamenta. Fue así como, por necesidad, fabricó un pequeño motor a nafta que hacía funcionar el lavarropas de su madre. "Funcionaba con una hélice, pero los días de viento no podía lavar, entonces decidí hacer el motorcito. Yo sabía que si quería armar el helicóptero me iba a tener que hacer mi propio motor, porque plata para comprar uno no había, así que iba practicando", relata.


Además, para hacer funcionar las máquinas del taller fabricó un motor diesel y los chacareros de la zona le empezaron a pedir que les armara uno igual para sus grupos electrógenos. Le llevaba tiempo, pero siempre les cumplía.
Así fue como el proyecto empezó a tomar forma. A medida que iba construyendo las piezas para el helicóptero, las guardaba en un armario. Sólo su madre estaba enterada. "Tenía miedo de que alguien las viera y me tratara de loco", sonríe.
En una oportunidad llegó a la tornería un vecino de la zona que era piloto de avión y conocía del tema. Cicaré se fue soltando y le comentó que tenía ganas de fabricar un helicóptero, aunque por miedo a que le pidiera verlas no le comentó que tenía piezas ya fabricadas. "¿Vos sabés lo complicado que es? Te vas a romper la cabeza pibe, hacé un avión que es más fácil", le dijo el piloto. Pero el emprendedor le retrucó: "Para hacer algo más fácil puedo hacer cualquier otra cosa, yo lo que quiero es hacer un helicóptero. Si Sikorsky pudo, ¿por qué yo no?". Las palabras de su madre resonaban nuevamente aquella tarde.
Pasó el tiempo y el piloto vio en vuelo uno de los primeros prototipos de Cicaré y recordó aquella charla: "Te pido disculpas, ¡no estabas tan loco!", le dijo.
Pirincho nunca pensó en contratar a un piloto profesional para que pruebe sus prototipos. "Siempre los volé yo, de manera autodidacta", afirma. A la primera versión la ató con cuatro cadenas al piso para que, en el caso de que se desestabilizara, las palas del rotor no tocaran el piso y no se destruyera el helicóptero. "Mi preocupación era probarlo sin romperlo. Me había costado mucho tiempo y esfuerzo armarlo", recuerda. Tenía 21 años.
Al primer prototipo le faltó potencia, pero se despegó del suelo. "Para todos fue un fracaso. Para mí, un éxito total... ¡volaba!", se entusiasma. Y no bien se bajó del aparato le dijo a su hermano que iba a fabricar un motor con el doble de potencia.
Cuando probó la nueva versión, la sensación fue totalmente distinta. "Me costó un poquito tomarle la mano y pilotearlo, pero una vez que lo estabilicé, jugaba dentro de lo que me permitían las cadenas", recuerda. Una vez que quedaban libres de tensión, era una clara señal de que el helicóptero estaba volando. "Hacía vuelos como de perdiz, ahí cerquita, me temblaban las piernas. La emoción que sentí era increíble", explica con la misma pasión de aquellos días.
"Acá me meten preso"

En ese entonces, Cicaré se enteró por el diario que la Fuerza Aérea había comprado los primeros Sikorsky S-51. "Eran una belleza, me fui hasta la base de José C. Paz y no me dejaron entrar, precisaba un permiso. ¡Yo quería ver un helicóptero en persona!", se lamenta.
Al poco tiempo, llegaron al despacho del presidente Arturo Illia imágenes en súper ocho y fotografías tomadas por el camarógrafo de presidencia de Cicaré volando el primer prototipo. Y eso bastó para que el jefe de la base aérea fuera a verlo. Cuando vio al Sikorsky, aquel mismo que no había podido ver de cerca un tiempo atrás, aterrizar en su taller, pensó: "Acá me meten preso".
El primer prototipo no contaba con ningún tipo de certificación, había sido fabricado con caños de luz, fierros de maquinaria agrícola e incluso barrales de bronce de una cama que pertenecía a su madre cuando aún era soltera. El motor estaba hecho con fundición de chatarra. La reacción del funcionario descartó los temores.

 No sólo lo felicitó, sino que le pregunto qué precisaba. Fue así como Cicaré se instaló en la fábrica militar de aviones durante tres meses para trabajar en un helicóptero íntegramente nacional. Pero cuando estalló el golpe de 1966, la nueva conducción decidió no continuar con el proyecto. Cargaron todo en un camión y lo mandaron de vuelta a Polvaredas.
Cicaré prefiere que lo llamen constructor más que inventor. "Inventor es el que crea algo que no existía. El inventor del helicóptero es Leonardo Da Vinci", define. No obstante, Cicaré tiene registradas dos patentes. Una de ellas es una pieza que reemplaza el plato oscilante que utiliza la mayoría de los helicópteros. "Para mí resultaba una pieza tan sencilla que hasta me da vergüenza decir que es un invento", aclara con humildad. El otro es el entrenador de vuelo, que, a diferencia de un simulador, que es virtual, permite pilotear un helicóptero real, semicautivo.
En los Estados Unidos ya está certificado su uso para que diez de las cuarenta horas que componen el curso de helicóptero puedan realizarse en él. Hoy, todos los pilotos de la Policía Federal en actividad han hecho el curso en su invento y también ha sido adquirido por la Fuerza Aérea y el Ejército. Como dato llamativo, en China compraron muchas unidades Cicaré, puesto que la actividad aérea civil está prohibida, y el entrenador es utilizado para formarse a la espera de que se permita el desarrollo de la actividad.
Por el dispositivo, Cicaré ganó el primer premio del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y luego la medalla de oro al mejor invento en el Salón Internacional de los Inventos en Ginebra. Fue allí que lo vio un lord inglés, quien compró un entrenador para instalarlo en su castillo y divertirse con sus amigos. Luego recibió órdenes de compra de diferentes lugares.
Un capítulo aparte merece su relación de amistad y admiración mutua con Juan Manuel Fangio. En 1969, "el Chueco" dijo de su amigo: "Cicaré es uno de esos raros hombres que con su forma de sudor y talento les sobra para desarrollar obras que proyecten a su patria". Al volverla a escuchar 48 años después, Cicaré se emociona y afirma que cuando alguien tiene una idea o un sueño tiene que encargarse de demostrar que sí se puede concretar, al menos con una maqueta. "En un dibujo todo es posible, pero luego hay que ponerlo en práctica", comenta quien en 1974 se casó con Isabel Ponce y tuvo tres hijos: Fernando (hoy director y CEO de la empresa), Juan Manuel (ingeniero agrónomo) y Alfonso. Los tres trabajan actualmente en la compañía.
Otro factor determinante, afirma Cicaré, es el sacrificio y el esfuerzo. "Le he robado muchas horas al sueño. A veces venía mi madre a las tres de la mañana con un vaso de leche o algo para comer porque no había cenado para seguir trabajando en alguna pieza", rememora.
La historia de Augusto Cicaré es también la historia de un Estado ausente. Desde aquel apoyo por parte de la fábrica militar de aviones durante el gobierno de Illia, la empresa no había tenido ayudas concretas más allá de algún proyecto frustrado por los cambios de autoridades o del oportunismo electoral, cuyas promesas se las lleva el viento.
En 2015, antes de ser presidente, Mauricio Macri se presentó en la fábrica y quedó sorprendido por los desarrollos. Preguntó si había demanda por los helicópteros y entonces Fernando le comentó que efectivamente había demanda, tanto de los helicópteros como de los entrenadores de vuelo en diferentes mercados alrededor del mundo, pero que la capacidad de la fábrica sólo les permitía construir entre 10 y 12 unidades por año. "Entonces hay que producir más, construir una fábrica más grande. Si llego a presidente me comprometo a apoyarlo, por lo menos tiene que producir 50 o 100 unidades anuales", dijo Macri.


En octubre último, al inaugurar el 52° Coloquio de IDEA en Mar del Plata, ya como presidente, Macri citó Cicaré como un ejemplo a seguir y a su empresa como una de las tantas que había que apuntalar para que puedan crecer. "Yo no estaba viendo la televisión, me llamaron para contarme y me dijeron: «Hasta te nombró como Pirincho». Pensé que me estaban cargando. Pero cuando llegué esa noche a casa, puse la televisión y ahí lo vi... ¡no lo podía creer! Eso me dio fuerzas para seguir adelante, me puse a pensar en los nuevos proyectos que tengo", se entusiasma, y remata: "Soy muy creyente y paso todas las mañanas antes de venir a la fábrica a rezarle a la Virgen de Loreto [patrona de la aeronáutica] y le pido que me dé unos cuantos años más de vida, porque todavía hay muchas cosas interesantes por hacer".
Una vida de logros
Del primer prototipo a un presente de éxito y reconocimiento internacional
Descubrimiento: Augusto Cicaré tenía cuatro años cuando vio un helicóptero por primera vez en la revista Mecánica Popular
Primer prototipo: Con 21 años, cumple el sueño de su vida, logra volar un helicóptero fabricado con sus propias manos. Con el tiempo los iría perfeccionando
Entrenador de vuelo: El dispositivo diseñado por Cicaré permite a los pilotos aprender a volar con un helicóptero real sin correr riesgos. La invención le valió la medalla de oro en el Salón de Ginebra
Producción en serie: Desde hace más de 11 años que la empresa comercializa sus helicópteros. Hoy cuenta con dos modelos biplaza y un monoplaza
Exportaciones: El 80% de la producción se destina al mercado internacional, principalmente Asia y Europa. También comercializan en Sudamérica y Oceanía
Planes de expansión: Con financiamiento del BICE y del Fondear proyecta construir un nuevo hangar para duplicar la capacidad de la planta a 80 unidades

jueves, 22 de diciembre de 2016

NUESTRO ORGULLO; LA DRA. GABRIELA GONZÁLEZ


La física argentina Gabriela González, que a principios de este año fue la encargada de anunciar al mundo la primera detección de ondas gravitacionales (una predicción de la Teoría de la Relatividad General, de Einstein), lidera la lista de las 10 personalidades más destacadas de 2016 en el ámbito científico internacional, según la revista Nature.
"Hace un año, Gabriela González luchaba por mantener el secreto más grande de su vida -dice Nature-. Dos gigantescos detectores habían registrado signos de ondas gravitacionales, «arrugas» en el espacio-tiempo previstas por Albert Einstein, pero nunca observadas. Fue tarea de González ayudar a liderar a más de 1000 científicos en sus cuidadosos esfuerzos para verificar el descubrimiento antes de anunciarlo al público."
Gabriela González.

Y continúa: "El descubrimiento fue tan decisivo que le tomó al equipo de investigación casi cinco meses analizar los datos (...). Como vocera de la colaboración científica, González fue una de las personas clave que coordinaron el análisis de grupos de todo el mundo".
González, casada con el físico del Instituto Balseiro Jorge Pullin, se formó en la Universidad de Córdoba y se trasladó a los Estados Unidos para hacer un doctorado en la Universidad de Syracuse. Se incorporó al experimento LIGO desde sus comienzos. "El primer experimento que hice durante mi doctorado ya estaba relacionado con este proyecto", contó desde la Universidad de Luisiana cuando se realizó el anuncio.
Fue vocera de la colaboración internacional desde 2011, pero dice que cuando este período finalice, en marzo próximo, volverá a la investigación. "El campo que ayudó a crear, la astronomía gravitacional, sólo está en su amanecer", dice Nature.
Además de González, también fueron elegidos la experta en enfermedades infecciosas brasileña Celina Turchi, por descubrir la relación entre la microcefalia y el virus del Zika; el astrofísico y profesor español de la Universidad Queen Mary de Londres, Anglada-Escudé, por su descubrimiento de un planeta que orbita su estrella, Próxima Centauri, y tiene una temperatura que permitiría la existencia de agua líquida.
También integran el grupo el cocreador de la firma de inteligencia artificial DeepMind, Demis Hassabis, cuyo programa venció al campeón mundial de go; John Zhang, uno de los responsables del nacimiento del primer bebe con material genético de tres personas; Kevin Esvelt, por su descubrimiento de los posibles efectos negativos de la técnica de edición genética Crispr-Cas 9; Guus Velders, por sentar las bases del acuerdo para dejar de producir y utilizar los hidrofluorocarbonos (HFC), Elena Long por sensibilizar sobre las dificultades de los físicos gays, lesbianas, bisexuales y transgénero; y la neurocientífica Alexandra Elbakyan por desafiar a las publicaciones científicas con su web Sci-Hub, que permite acceso gratuito a más de 60 millones de artículos científicos recientes.

jueves, 1 de diciembre de 2016

ORGULLO ARGENTINO.....CIENCIA APLICADA


De Jujuy a Rusia, por innovar
Son estudiantes de ingeniería y crearon una aplicación para celulares que ayuda a personas con problemas auditivos. Compitieron con un proyecto con fines sociales.

Antes de viajar. Ezequiel, Manuel, Enzo Rafael y Alejandro.
La Organización Mundial de la Salud estima que en 2025 existirán 900 millones de hipoacúsicos en el mundo. Entre ellos, demasiados niños y jóvenes que deberán enfrentar la titánica tarea de escuchar a sus docentes. Pero a veces basta un único caso, un compañero de banco que abandona sus estudios por sus problemas auditivos, para que la maquinaria creativa de un grupo de jóvenes universitarios se ponga en marcha. Eso fue, precisamente, lo que inspiró a Ezequiel Escobar (26), Alejandro Mendez (26), Rafael Rodríguez (25) y Enzo Cano (21) a crear una aplicación para smartphones (celulares inteligentes) que funciona como un sofisticado audífono digital.
Los cuatro son estudiantes de la carrera de Ingeniería Informática, en la sede Jujuy de la Universidad Católica de Santiago de Estero. En los pasillos de la Facultad y en una pequeña oficina alquilada entre todos se gestó durante 11 meses esta aplicación para hipoacúsicos a la que llamaron uSound. Una idea que, luego de mucho trabajo, se transformó en el proyecto ganador de la ronda binacional argentina-uruguaya de Imagine Cup, la competencia mundial de jóvenes innovadores con fines sociales organizada por la empresa Microsoft.
El equipo “Tweaks”, como se autodenomina el grupo en la competencia, viajó a San Petersburgo, Rusia, para representar a la Argentina en la gran final de Imagine Cup. “Estamos orgullosos de haber representado a nuestro país en la final. Para llegar a esa última instancia tuvimos que competir con proyectos extraordinarios de excelentes universidades privadas y públicas de Argentina y Uruguay”, cuenta Ezequiel Escobar, líder del proyecto.
Ezequiel explica cómo funciona USound: “La persona con problemas auditivos se debe hacer una audiometría y, luego, cargar los datos en el software del celular. El programa compensa en forma automática las frecuencias en las que existe pérdida auditiva para que se pueda escuchar mejor”.


En clase, el alumno debe utilizar auriculares inalámbricos y colocar el celular en el escritorio del docente. Entonces, el micrófono del teléfono capta la voz del profesor, ajusta las frecuencias de audio de acuerdo a la pérdida auditiva que tenga el estudiante y las transmite en forma inalámbrica a sus auriculares. No es necesario que el docente use un micrófono.
La aplicación uSound también mejora la escucha en las llamadas telefónicas y en la reproducción de música MP3 y videos digitales. En las llamadas el programa capta automáticamente cual es el oído en el que se apoya el celular y ajusta el audio a su capacidad auditiva, que puede ser diferente a la del otro oído.
Pero el objetivo principal de uSound es académico. “Queremos ayudar a que los chicos con problemas auditivos puedan estudiar sin problemas en cualquier colegio o universidad. Testeamos el software en la Escuela para Sordos e Hipoacúsicos Helen Keller, en el Ministerio de Salud de Jujuy, en el Hospital Pablo Soria de la Capital jujeña y en la Fundación para hipoacúsicos Alas del Alma, con excelentes resultados en las cuatro instituciones”, afirma orgulloso Alejandro Mendez.
Los mejores resultados se obtienen en pacientes hipoacúsicos leves y moderados, que representan entre 85 y 90% de los problemas auditivos. Ezequiel Escobar aclara que no se logran buenos resultados en casos de pérdida auditiva muy severa porque los parlantes de los auriculares Bluetooth no están preparados para una compensación tan alta. “Simplemente, no resisten”, dice. En cambio, uSound funciona de igual manera para casos de hipoacusia unilateral (un oído) o bilateral (ambos oídos).
¿Estás sordo?
Los jóvenes desarrolladores destacan que otro objetivo de uSound es actuar en la prevención de problemas auditivos y, por eso, tiene incorporado un test de audiometría. Ezequiel aclara: “Es un testeo estimativo para esos casos en que la gente sospecha que escucha mal, o cuando sus amigos y familiares le dicen ‘me parece que estás un poco sordo’. Si el programa señala una disminución auditiva hay que recurrir al otorrinolaringólogo de inmediato y hacerse una audiometría profesional”. De hecho, uno de los próximos pasos en el desarrollo de este software es implementar una guía que indique direcciones de otorrinolaringólogos cercanos al domicilio del usuario del teléfono.
Luego de descargarlo en el celular y de realizar el test de audiometría, uSound programa funciona en forma gratuita durante un tiempo. Pero para seguir usándolo hay que cargar los datos de la audiometría profesional y pagar U$S 3,99 al año. Los desarrolladores esperan también tentar a los fabricantes de celulares para que lo incorporen en sus teléfonos en forma gratuita para el consumidor.

 En la actualidad, uSound funciona en smartphones con Windows Mobile pero dentro de poco saldrán versiones para iPhone y smartphones con sistema Android, de Google.
Según sus creadores, uSound resulta infinitamente más barato que los audífonos digitales a los que emula y cuyo costo pueden superar los 2.000 dólares. Además, es una alternativa para aquellas personas que no quieren usar audífonos por cuestiones estéticas. “Otra ventaja es que es mucho más rápido de reemplazar que un audífono. Si un chico rompe o pierde su celular con uSound basta con comprar otro teléfono y descargar el programa en unos minutos”, asegura Alejandro. Para tener más información sobre uSound, contactar a sus desarrolladores y obtener una versión de prueba hay que ingresar en la página web http://www.usound.com.ar

M. G. 

lunes, 29 de agosto de 2016

CIENTÍFICOS ARGENTINOS; NUESTRO ORGULLO


Premio Bunge y Born para dos experimentados paleontólogos
Beatriz Aguirre-Urreta y Martín Ezcurra recibieron ayer el destacado galardón
Beatriz Aguirre-Urreta y Martín Ezcurra alcanzaron uno de los premios más importantes en América latina.
Beatriz Aguirre-Urreta, la primera latinoamericana y la primera mujer en ser miembro de la Sociedad Geológica de Londres, creada hace más de dos siglos, recibió anoche el Premio Bunge y Born a la ciencia, una de las recompensas más importantes que se entregan a científicos en actividad en América latina, y que este año por primera vez se otorga a la paleontología.
"No lo esperaba -confiesa la investigadora-, fue una enorme sorpresa. Cuando recibí la llamada de Jorge Born estaba trabajando con unos colegas, revisando un libro que había llegado desde los Estados Unidos, y fue muy, muy emocionante."Es el premio científico más importante que otorga una entidad privada, por su monto y su prestigio, y desde 1964 se entrega anualmente a investigadores consagrados en el país. Basta con mencionar que, además de Luis Federico Leloir, lo recibieron Alfredo Lanari, Alfredo Pavlovsky, Eduardo De Robertis, Eduardo Arzt, Gabriel Rabinovich, Antonio Hall y otros grandes de la ciencia nacional".
Aguirre-Urreta es una referente internacional en amonites, moluscos fósiles con aspecto de caracol que no tienen representantes actuales, porque se extinguieron junto con los dinosaurios hace unos 65 millones de años, pero que en realidad son parientes de pulpos y calamares. Su descendiente más cercano es el nautilus.

 De distribución mundial, varían entre unos pocos milímetros y dos metros de diámetro, aunque los hallados en nuestro país no superan el metro. A diferencia de los dinosaurios, que se depositaron en rocas terrestres, los amonoideos se depositaron en rocas del fondo del mar.
"Probablemente los primeros registros de estos fósiles los hizo Darwin en 1835, mientras atravesaba la Cordillera, a 4000 o 5000 metros de altura -cuenta Aguirre-Urreta-, donde en la era Mesozoica había un mar."
Los amonites son un grupo que tiene distribución mundial, aunque cuando Aguirre-Urreta comenzó a investigarlos no se sabía mucho sobre los que habían existido en el hemisferio sur. "Durante un período muy largo, hubo muchísimas especies -precisa-. Vivían y nadaban en la columna de agua. Algunos, encontrados en la Antártida, tenían una conchilla muy bonita, nacarada. Nos sirven para saber la edad relativa de las rocas. Esto les dio un poco más de trascendencia, porque fueron muy importantes en el Jurásico y especialmente en el período de la sedimentación de Vaca Muerta."
En campañas a lomo de mula, que le exigían permanecer durante meses en lo alto de la Cordillera, viviendo en carpa, vadeando ríos o que la hicieron protagonizar singulares peripecias durante la caída de la URSS, adonde la había llevado su trabajo científico, puso a la Argentina en el mapa mundial de estos organismos y desarrolló una tarea trascendente en la formación de recursos humanos en la Universidad de Buenos Aires, donde creó la Licenciatura en Paleontología.
Hija de un médico y una profesora de matemática, con hermanos vinculados con la ingeniería y las actividades artísticas, la investigadora no acierta a dilucidar el origen de su pasión, pero sabe que se inició muy precozmente, cuando de chica se dedicaba a juntar huesos petrificados en las playas de Necochea. "Por alguna razón me interesaban esos huesos -recuerda-. Ya en la universidad, estudié Biología y quise hacer un doctorado interdisciplinario, algo imposible en 1978, así que me doctoré en Biología y hace poquitos años hice el segundo doctorado, en Geología. Ocurre que la paleontología es una mezcla de biología y geología. Por un lado, trabajamos con organismos, pero por otro se transformaron en rocas, están en la litósfera."
Las décadas de campañas en la Cordillera le inspiran una sonrisa. "Eran ásperas y muy largas -afirma-. Había que estar un par de meses en el campo. Fueron muchísimos años de trabajo arduo, pero muy divertido. Durante largo tiempo no tuve vacaciones reales, porque en esos lugares había que trabajar en verano, así que terminábamos la actividad académica y había que viajar a la Cordillera. Se hace mucho esfuerzo, pero con muchísimas alegrías."
Entre las abundantes anécdotas de esos tiempos está la dificultad para vadear ríos, comer poco, alguna vez que se rompió la cabeza y volvió de urgencia a Bueno Aires. "Cuando llegué, la herida ya se había cicatrizado; por suerte, ahora solamente es un recuerdo de batalla", aclara.
Más allá del premio, Aguirre-Urreta está segura de que seguirá investigando. "La palabra jubilación no entra en mi cerebro -subraya-. Quiero rescatar que esta distinción es un honor para mí, pero también para la paleontología, una ciencia que tiene casi la misma edad que nuestro país. Con una gran historia, que se haya decidido premiarla es un gusto. Por otro lado, el jurado tuvo en cuenta la producción científica y la formación de recursos humanos. Uno a veces tiene que decidir cómo utiliza su tiempo y yo tuve que decidir la creación de una Licenciatura en Paleontología en la UBA, y eso llevó trabajo..."
Por decisión unánime del jurado, el premio Estímulo fue para Martín Ezcurra, que quiso ser paleontólogo desde los dos o tres años. Al poco tiempo empezó a participar en un taller para chicos con Fernando Novas, su mentor, que luego lo invitó a colaborar en su laboratorio. A los ocho empezó a escribir sobre animales que habían vivido antes de los dinosaurios. El volumen se publicó mientras cursaba el último año del colegio secundario.
Los primeros papers los publicó cuando empezaba a estudiar biología. A los 29 años, ya realizó importantes aportes. "El marco teórico empleado, la información anatómica generada, el abordaje metodológico y la diversidad y cantidad de trabajos publicados a nivel internacional en tan corto plazo permiten sostener que Ezcurra no sólo posee una extraordinaria producción científica, sino también una notable proyección internacional como investigador", detalló el jurado integrado por Víctor Ramos, Carlos Cingolani, Silvio Casadío, Luis Chiappe y John Flynn.
Galardonados
B. AGUIRRE-URRETA
PREMIO BUNGE Y BORN 2016
Profesión: licenciada en Ciencias Biológicas
Edad: 60 años
Es profesora titular de Paleontología de la UBA, investigadora superior del Conicet y directora del Instituto de Estudios Andinos (UBA-Conicet)
MARTÍN EZCURRA
PREMIO ESTÍMULO
Profesión: licenciado en Ciencias Biológicas
Edad: 29 años
Es investigador adjunto del Conicet en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, donde es curador asociado de la colección de Paleontología de Vertebrados

N. B. 

lunes, 15 de agosto de 2016

CIENTÍFICOS ARGENTINOS; ORGULLO NACIONAL


Una científica marplatense recibió el premio Houssay
El galardón lo recibirá Vera Alejandra Alvarez que se desempeña en el Intema, Conicet-Unmdp e investiga sobre matriz polimérica.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, a través del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación, seleccionó a los ganadores de la edición 2015 de los Premios Houssay, Houssay Trayectoria y Jorge Sabato. Son nueve investigadores argentinos de diferentes especialidades que fueron reconocidos por su labor en el sector científico tecnológico. El listado de los ganadores fue dado a conocer ayer mediante la resolución 423/2016, publicada en el Boletín Oficial y allí se encuentra Vera Alejandra Alvarez por su prolífica producción científica centrada en el estudio de materiales compuestos de matriz polimérica.
Vera Alvarez, investigadora independiente del Conicet en el Instituto Nacional de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema, Conicet-Unmdp) dirige desde mayo de 2012 un proyecto de investigación y desarrollo que involucra un consorcio de entidades públicas y privadas, cuyo objetivo es el desarrollo de productos innovadores a partir de materiales de matriz plástica modificados con nanoarcillas -nano partículas de arcilla- de origen nacional. Los productos finales a desarrollar son unas espumas de polietileno, útiles para armar envases térmicos para el traslado y conservación de productos farmacéuticos, y tubos plásticos para la conducción de petróleo.
Forman parte del Consorcio Asociativo Público Privado (CAPP), dos entidades públicas, el Conicet y la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp); cuatro empresas privadas, Gihon (Laboratorios Químicos SRL), Albano Cozzuol, Acsur, y Electroquímica DEM; e YPF, cuyo paquete accionario pertenece en un 51 por ciento al Estado y a las provincias argentinas y en un 49 por ciento a capitales privados. El proyecto está subsidiado por el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
El galardón busca potenciar y jerarquizar a la comunidad nacional de investigadores, reconociendo a aquellos que a lo largo de su carrera hayan contribuido de manera notable en cuatro grandes áreas de conocimiento que abarcan distintas disciplinas: Ciencias Biológicas, Ciencias Agrarias y Veterinaria; Ciencias de la Tierra, del Agua, de la Atmósfera y Astronomía; Ciencias Humanas; Ingenierías, Arquitectura e Informática.
En este marco, el Premio Houssay está dirigido a investigadores menores de 45 años; el Premio Houssay Trayectoria, a mayores de 45 años; y el Premio Jorge Sabato distingue a investigadores que se destacaron en transferencia y desarrollos tecnológicos con impacto económico-productivo en sectores críticos para el crecimiento del país.
“Mediante estos galardones es el Estado argentino el que distingue y honra a personas destacadas del sistema científico-tecnológico”, afirmó el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, quien resaltó que el jurado se compone de notables científicos nacionales. “Este premio es una práctica muy importante para la gestión de nuestra política científica, porque pone de manifiesto el lugar esencial que la ciencia y la tecnología tienen en el desarrollo del país”, agregó el ministro.
Los cuatro científicos reconocidos por los “Premios Houssay” 2015 son: la doctora Paula Casati por el potencial que tienen sus trabajos en contribuir con la mejora de los rendimientos de cultivos agrícolas, a partir de estudios de fisiología y metabolismo de plantas, que resultan de gran relevancia económica; el doctor César Bertucci quien desarrolló diversas investigaciones relacionadas con plasmas planetarios, fue líder de grupos de trabajo de NASA, y de la ESA vinculados con misiones planetarias, y en los últimos años ha trabajado en las interacciones de los campos magnéticos de Titán con Saturno y el Sol; el doctor Ezequiel Adamovsky por su excelente producción en el campo de la historia europea de gran repercusión internacional, y su enfoque en los aspectos étnicos y raciales de las identidades de clase; y la doctora Vera Alejandra Alvarez por su prolífica producción científica centrada en el estudio de materiales compuestos de matriz polimérica. Los ganadores de esta categoría recibirán $35.000, una medalla y un diploma.
Por su parte, los “Premios Houssay Trayectoria” fueron para cuatro investigadores: el doctor Ricardo Esteban Gurtler por su labor destacada en los campos de la ecología y la epidemiología a través de investigaciones centradas en el control de enfermedades transmitidas por insectos vectores, como Chagas y Dengue; el doctor Luis Antonio Spalletti, por sus trabajos vinculados con cuencas sedimentarias de todo el país, en especial la evolución sedimentaria de la Cuenca Neuquina; el doctor Jorge Eugenio Dotti, con una destacada labor formativa en la generación de recursos humanos y una reconocida producción científica en la que abundan artículos publicados en revistas nacionales e internacionales de gran prestigio; y por último, la doctora Noemí Elisabet Zaritzky quien se abocó a la ingeniería de alimentos con desarrollos que se han plasmado en cinco patentes, tres desarrollos de software y 70 acciones de servicios, asesoramiento y transferencia al sector productivo.
Los cuatro ganadores de esta categoría recibirán $50.000, una medalla y un diploma. Cabe destacar que entre estos cuatro ganadores se seleccionará al Investigador de la Nación Argentina 2015.
Por último, el “Premio Jorge Sabato” está destinado al doctor Hugo Gramajo, destacado investigador en el uso de bacterias y levaduras para producir lípidos de forma sustentable de utilidad en la industria cosmética y farmacéutica, y también potencialmente como biocombustibles, quien recibirá $50.000, una medalla y un diploma.

viernes, 10 de junio de 2016

HISTORIAS DE VIDA....; LEONARDO RONDI; UN ORGULLO


Leonardo Rondi
Peleó en Malvinas, se recibió de ingeniero en la UNLP e hizo el túnel ferroviario más largo del mundo
El ingeniero civil Leonardo Rondi fue uno de los encargados del túnel que atraviesa los Alpes para unir las ciudades suizas de Erstelfd y Polleguio con tren de alta velocidad. Rondi es oriundo de Dolores pero realizó sus estudios en la Universidad de La Plata. También es un ex combatiente de Malvinas condecorado con la medalla "La Nación Argentina al Valor en Combate".


El túnel de San Gotardo llevó para su construcción 17 años y más de 12 mil millones de dólares. Uno de los encargados de la obra es el argentino Leonardo Rondi, un ingeniero civil recibido en la UNLP. Su vida está plagada de historias y algunas hazañas.


Nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, Rondi se vino a La Plata para iniciar sus estudios universitarios. Cuando le faltaban pocas materias para recibirse fue convocado para pelear en Malvinas. En las Islas estuvo en uno de los combates más duros: la batalla de Monte Longdon.


Del pelotón de 46 hombres que se enfrentaron a los ingleses sólo hubo 21 sobrevivientes, entre los que se encuentra Leonardo Rondi, que tras la muerte del operador de radio se ofreció como mensajero a pie para mantener comunicadas a las secciones de tiradores. Al año siguiente Rondi fue condecorado con la medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate”. 


En una entrevista, Beatriz Amodeo, su madre, relató: “Yo lo recibí en casa, no quiso acto público, ni nada por el estilo. Reuní a sus amigos, que lo esperaban muy contentos. Después de unos días se fue a estudiar y terminó la carrera aquel año. Entonces cursaba el segundo año de la carrera de Ingeniería en La Plata. Le faltaban dar apenas dos materias. El rector no podía creer que este chico recién venido de la guerra hubiera podido dar esas materias y terminar así el año. El estudio fue su terapia. ‘Estudiar es lo que me va a salvar’, me dijo. Hizo una carrera brillante”.
Luego se fue a Milán gracias a una beca. Estudió en Italia, y en Alemania y se especializó en tunelería. Hace 17 años, la empresa suiza Lombardi lo contrató para desarrollar uno de los proyectos más ambiciosos de la historia en materia ferroviaria: un túnel de 57 metros que atraviesa los Alpes. 


“El tráfico de mercaderías a través de los Alpes por carretera está colapsado. Este tren, aunque se usará también para pasajeros, permitirá sacar los camiones de las rutas y optimizar este transporte”, explicó Rondi a Clarín.
Ahora, el ingeniero planea volver a Argentina para dirigir otro proyecto, “Túnel de Agua Negra”, que comunicará San Juan con la región chilena de Coquimbo a través de la Cordillera de Los Andes. También para coordinar la Autopista Ribereña, que correría, en parte, por un túnel a lo largo de Puerto Madero.












viernes, 20 de mayo de 2016

DR. GABRIEL RABINOVICH; TODO UN ORGULLO PARA NUESTRO PAÍS



Una novedad del campo científico origina un sentimiento de legítimo orgullo para el país: el doctor Gabriel Rabinovich, médico dedicado a la investigación, ha merecido una relevante distinción de jerarquía internacional al ser incorporado a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos como reconocimiento a sus estudios y los descubrimientos alcanzados acerca de la galectina-1, proteína que cumple funciones ante procesos de carácter cancerígeno y en la regulación del sistema de inmunidad orgánico. La noticia le llegó al investigador argentino en su lugar de trabajo, el Instituto de Biología y Medicina Experimental, donde se ha concentrado en un proyecto para combatir tumores malignos mediante un anticuerpo monoclonal.

Paralelamente a esa labor de descubrimiento e innovación, tiene a su cargo tareas organizativas de un Simposio Internacional de sugestiva denominación: "Ganando la guerra contra el cáncer", que ha de tener lugar próximamente en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA. Gabriel Rabinovich, de 47 años, es uno de los miembros más jóvenes que se incorporan a la citada academia, como asociado extranjero.


La distinción acordada es el logro final tras un exigente examen realizado por siete comités, proceso cumplido en competencia con científicos de otros países mejor dotados de recursos materiales. La elección final del médico argentino fue por unanimidad en la citada academia, que cuenta con asociados extranjeros de 14 países. En ese conjunto de hombres de ciencia, 200 de ellos son premios Nobel, lo que permite estimar la importancia y el prestigio del premio otorgado. Es de señalar en esta ocasión que el mismo reconocimiento que recibió Rabinovich le fue acordado al investigador uruguayo Julio Fernández



El premio obtenido por nuestro compatriota, graduado en la Universidad Nacional de Córdoba, lo distingue como el séptimo miembro científico argentino incorporado a la academia estadounidense. Antes lo fueron el bioquímico Luis Leloir; el doctor Armando Parodi; Francisco de la Cruz, del Centro Atómico de Bariloche; Alberto Franch, biólogo de la Universidad Nacional de San Martín, la ecóloga Sandra Díaz, de la mencionada universidad cordobesa; el geólogo Víctor Ramos, de la UBA, y el biólogo molecular Alberto Kornbliht. Asimismo, nuestro actual premiado ha ganado la beca Guggenheim, los premios Bernardo Houssay y los que otorga Bunge y Born en dos ocasiones. Además, sus trabajos han merecido el reconocimiento de otras instituciones del país y extranjeras.
La galectina-1 era desconocida cuando cursó el doctorado y fueron los trabajos de investigación con su equipo de colaboradores, durante dos décadas, los que revelaron su presencia y función y, así también, por qué ciertos tumores son refractarios a las terapias que se aplican, lo cual ha motivado el interés de los laboratorios de productos medicinales.


"El premio es de todos, porque nuestro avance fue logrado totalmente en la Argentina", dijo Rabinovich. Los avances alcanzados permitieron también demostrar las implicancias de sus descubrimientos en otras enfermedades. Eso ha dado ocasión a promover la perspectiva de servirse de la gelactina-1 para alentar proyectos de inmunidad ante enfermedades degenerativas. Es justo reconocer los estudios de Rabinovich y su equipo, no sólo por el valor de lo ya logrado, sino por el panorama de promisorios futuros progresos.

jueves, 5 de mayo de 2016

ARGENTINOS EN EL POLO NORTE....ORGULLO NACIONAL


La hazaña
Llamar la atención sobre las consecuencias del calentamiento global fue el objetivo de los primeros expedicionarios de nuestro país
La expedición argentina en el punto más boreal del planeta, los 90° 00' de latitud norte, donde convergen los meridianos y todos los caminos conducen al Sur.
El éxito de la primera expedición argentina que llegó al Polo Norte excede la noción de valentía, de orgullo, del vértigo de los espacios sin límites y de la voluntad de ocho compatriotas que ponen en riesgo sus vidas internándose en una de las regiones más desoladas y hostiles del planeta. Es una hazaña que ocurre en el presente, pero que convoca al futuro. El principal objetivo de la misión es dar la alarma: llamar la atención de los gobiernos, de los organismos que se ocupan del medio ambiente y de la población mundial acerca de las devastadoras consecuencias que el calentamiento global inflige a todas las formas de vida y a la naturaleza, en muchos casos, alentada por la ignorancia, la indiferencia, la avaricia y la complicidad de los propios seres humanos.

 En pleno siglo XXI olvidamos algo fundamental, y es que no heredamos la tierra de nuestros antepasados, sino que la tomamos prestada de nuestros hijos.
Financiada por la Fundación Criteria, institución dedicada a la promoción de la seguridad humana y con el apoyo del Ministerio de Defensa y del Ejército, la expedición desarrolló una tarea científica que abarcó, entre otras áreas, glaciología, geología, medio ambiente y la toma de muestras de hielo ártico como parte de estudios comparativos de contaminantes orgánicos e inorgánicos entre el Polo Norte y el Polo Sur.
La hoja de ruta que siguieron hasta alcanzar el punto más boreal del globo, los 90°00' de latitud norte, donde convergen los meridianos y donde todos los caminos conducen al Sur, es digna de exploradores intrépidos, como Américo Vespucio, Cortés o Magallanes. 

Salieron desde Ezeiza, con escalas en Londres y Oslo, y continuaron hasta Longyearbyen, en el archipiélago ártico de Svalbard, donde el grupo permaneció cinco días para probar botas, equipos, trineos y adaptarse a temperaturas de -30°C. Los próximos 120 kilómetros, hasta la base rusa Barneo, fueron con esquíes, cada hombre arrastrando un trineo con 50 kilos de peso. Tardaron otros 10 días en unir 111 kilómetros hasta el casquete polar, con el riesgo que implica avanzar en esas latitudes debido a que el Ártico, en verdad, no es más que una descomunal masa de hielo que flota en el mar. Lo confirmó la grieta que se abrió en la pista de la base Barneo, lo que demoró dos días la expedición.

Liderada por el general Víctor Figueroa, la expedición estuvo integrada por los coroneles Gustavo Curti e Ignacio Carro; los tenientes Emiliano Curti y Juan Pablo de la Rúa; el ingeniero Santiago Tito, oficial de reserva; Luis Cataldo, guía polar y responsable de conducir al grupo por suelo seguro; Mauricio Fernández Funes que permaneció en la base Barneo para servir de enlace en las comunicaciones y encargarse de eventuales salvatajes y Tommy Heinrich, el primer argentino que conquistó la cumbre del Everest, colaborador de National Geographic y responsable del documental sobre la misión argentina al Polo Norte.
La necesidad de explorar y comprender lo que está ocurriendo en la Antártida y el Ártico, los mayores reservorios de agua dulce del planeta, se hace más urgente a medida que se acelera el cambio climático. Lo que hasta hace unas décadas eran predicciones científicas a largo plazo se está convirtiendo en un problema que amenaza con borrar la mitad de las especies que habitan la Tierra.

 Los campos de hielo que cubren el 10 por ciento del planeta contienen el 70 por ciento del agua dulce. El descongelamiento de los glaciares implica la desaparición de 500 millones de toneladas métricas por día. Tom y Jerry, dos de los satélites que monitorean los océanos, confirman que los cambios de temperatura del agua ocurren más rápido que lo que predicen los modelos, y que la placa de Groenlandia está derritiéndose a una velocidad superior. Las consecuencias del calentamiento son predecibles, pero no siempre. Científicos rusos que estudian el océano Glacial Ártico estiman que el nivel de los mares puede aumentar entre 18 y 59 centímetros al final de este siglo, un cambio que, de producirse, sería tan drástico que redefiniría miles de kilómetros de costa y obligaría a evacuar a millones de personas.

La última Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en París propuso como objetivo mantener la temperatura media mundial por debajo de 2 grados centígrados respecto de los niveles preindustriales, aunque los países se comprometen a llevar a cabo los esfuerzos necesarios para que no rebase 1,5 grados y evitar así impactos catastróficos. Con respecto a la reducción de emisiones, 187 países de los 195 que participaron en la cumbre entregaron sus compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020.
Ésta es la dimensión del desafío y el escenario que motivaron a ocho argentinos a ponerse los esquíes y marchar hasta el Polo Norte.