miércoles, 2 de mayo de 2018

LA AFIP Y VOS


¿Cuánto sumaron los consumos personales con las tarjetas de crédito y de débito? ¿Cuántos pesos se cambiaron por dólares en el último año? Es información que podría verse en los resúmenes del banco y que sería útil tener a mano para quienes deban hacer su declaración patrimonial al fisco. Pero claro, más allá de la obligación del trámite de presentación de datos para poder determinar -en caso de corresponder- cuánto hay que tributar por Bienes Personales, el hecho es que la AFIP no solo ya conoce la información sino que, además, desde hace un tiempo la pone en la web a disposición de cada contribuyente.
En la web hay datos de los bienes y de los gastos de cada contribuyente; cómo considerarlos para la declaración fiscal
Tras ingresar a la página de la AFIP con su clave fiscal, cada persona puede clikear, entre las opciones de servicios interactivos, el apartado "Nuestra parte", para encontrar allí información sobre su dinero en el banco, sus consumos, y sus movimientos patrimoniales en lo que se refiere a la compra y venta de bienes registrables como inmuebles y autos. Este sistema nació durante el período del blanqueo de capitales, como una suerte de advertencia por parte del fisco a los propietarios de activos detectados pero no declarados. Pero luego del sinceramiento fiscal, la "ventanilla" para mirar los propios datos quedó habilitada en forma permanente y, según los contadores consultados por la nacion, sirve como fuente de información (si bien no es información completa) para quienes deben presentar su declaración de Bienes Personales.

El lunes pasado, la AFIP publicó en www.afip.gob.ar/gananciasybienes/ el valor de varios de los activos cuyas tenencias deben informarse. Esos valores son al 31 de diciembre pasado, ya que son válidos para la declaración del patrimonio de 2017, que puede hacerse hasta junio. Dependiendo de la terminación del número de CUIT, el vencimiento será entre los días 11 y 14 de ese mes. La obligación de declarar rige para todos los alcanzados por el tributo, que en este período son los que tienen bienes por al menos $950.000 (según los criterios oficiales de valuación), y también para las personas que en 2017 obtuvieron ingresos brutos de al menos $1 millón (en este caso, sin importar el patrimonio)
¿Qué información aparece en "Nuestra Parte"? Por un lado, se accede a los archivos de las declaraciones juradas hechas en años anteriores. Y con respecto a 2017 (próximo período sujeto a una declaración) se consignan datos sobre compras o ventas de inmuebles o autos; gastos con tarjetas de crédito (del titular y, eventualmente, de quienes tienen adicionales); consumo anual con tarjetas de débito; operaciones de cambio de moneda extranjera; aportes a fideicomisos; montos pagados por expensas. Este último concepto aparece consignado en algunos casos, porque la obligación de aportar información al fisco (por parte de los administradores de edificios o decountries, por ejemplo) depende del tamaño de la propiedad y del monto abonado.
"Tener la información de las operaciones que se hacen cada año y de los listados de bienes al 31 de diciembre es algo útil para las personas, porque facilita el proceso de recolección de información para armar las declaraciones juradas", señala la contadora Fernanda Laiún, quien comenta algo importante para tener en cuenta: la tarea de juntar datos para informar el patrimonio y las ganancias no se agota en mirar lo que muestra la AFIP en su página (no todos los datos están allí). Y, además, hay que considerar que no necesariamente todo lo que aparece debe declararse. ¿Por qué? "La AFIP puede mostrar saldos de cuentas bancarias, y puede ser que se trate de una cuenta conjunta (con titular y cotitular), que ya esté declarada por otra persona", que es la propietaria de esos ahorros, explica Laiún.
"Es una buena herramienta y es importante que la información continúe siendo una base de datos de referencia y consulta, pero que en el futuro se tenga mucho cuidado de no incluir directamente los datos en una declaración jurada ?proforma' que no pueda editarse", opina Sebastián Mancuso, de Grupo GNP.
También en la AFIP afirman que los datos son de referencia para el contribuyente (no son de por sí determinativos de impuestos). Y, en caso de los montos de consumos, sirven para evaluar si los cálculos propios de gastos que hubo en el año (algo que debe informarse en la declaración de Ganancias) resultan consistentes.
El abogado Diego Fraga, especializado en materia tributaria, reafirma el concepto de que no surgen efectos legales de la información que muestra la AFIP, ya que el contribuyente siempre tendrá todas las posibilidades de demostrar cuáles son los verdaderos datos (en caso de que haya números que no coincidan con su situación).
Más allá de eso, el abogado del estudio Rctzz & Asociados, considera que es útil que se le ofrezca acceso a cada persona de la información que tiene la AFIP. "Puede servir como un recordatorio para quienes no son muy prolijos en la organización de sus ingresos y sus gastos", consideró.
Desde el punto de vista de eficiencia del fisco, se reconoce que el sistema de publicación de datos es positivo ("si la operación fue detectada por la AFIP, difícilmente se la desconozca en una declaración jurada", dice Laiún), aun cuando hay cuestionamientos a la carga burocrática que se pone en cabeza de quienes deben aportar información.
Y un punto crítico, claro, es el debido resguardo de los datos, tal como advierte Guillermo Poch, socio de Impuestos & Legales de BDO Argentina: "Es razonable que el fisco tenga a disposición la información sobre bienes y que eso sea utilizado para fiscalizar, siempre que no se lesione el derecho a la privacidad de los datos de cada contribuyente".
Qué datos le llegan al fisco y cómo verlos
Información
La AFIP recibe información de fuentes externas: registros de propiedades, otros fiscos, entidades financieras, administradores de inmuebles y otros proveedores de servicios. Así, accede a datos sobre movimientos patrimoniales y gastos y consumos de los ciudadanos, para hacer cruces y controles
Publicación
Parte de esos datos se van poniendo e disposición del propio contribuyente; para verlos hay que ingresar en www.afip.gob.ar con la clave fiscal y optar por el título "Nuestra parte"; los datos de consumo, por ejemplo, aparecen agrupados por año
Límites
En algunos casos, como el de las expensas, el gasto le es informado a la AFIP por los administradores cuando se superan ciertos límites. Si se trata de departamentos, el sistema abarca a los de al menos 100 metros cuadrados y que pagan por gastos comunes $8000 o más mensuales (en casas en countries la superficie mínima para informar es de 400 m2); en el caso de las firmas proveedoras de servicios públicos, deben consignar datos al fisco cuando haya facturas por consumos mensuales de al menos $4000
Qué está declarado
Al ingresar en el apartado "Nuestra Parte", cada persona puede acceder también a los archivos de sus declaraciones de Bienes Patronales correspondientes a años anteriore

S. S.

martes, 1 de mayo de 2018

EL INDEC INFORMA

En el Día del Trabajador, ¿sabías que la remuneración al trabajo asalariado alcanzó el 51,2% del Valor Agregado Bruto en el 4° trimestre de 2017? Mirá el detalle por sector.

LA OPINIÓN DE DANIEL GUSTAVO MONTAMAT


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Daniel Gustavo Montamat

Una agenda de desarrollo inclusivo exige resolver los problemas estructurales y abandonar la tentación de la inmediatez
La Argentina sigue arrastrando problemas estructurales muy serios, suma de errores y reincidencias pasados que nos tienen varados en el tiempo. El gradualismo estratégico que plantea Cambiemos es una carrera contra reloj para romper amarras que nos atan a un presente decadente y establecer consensos básicos en un proyecto que nos reconcilie con el futuro.
Agustín de Hipona (San Agustín) advertiría a los argentinos, y a los mortales en general, que pretender eternizar el presente no solo es presuntuoso e impiadoso, también es insensato y absurdo. Las sociedades ancladas en el presente padecen una inconsistencia existencial. En sus Confesiones, una de las reflexiones más lúcidas y simples sobre el tiempo cronológico que conoce la filosofía, el monje cristiano argumenta que solo Dios, creador del tiempo, está fuera del tiempo, y que su eternidad puede expresarse como un "perpetuo presente".
Los seres humanos, por el contrario, estamos por ahora sujetos al tiempo y, en nuestra condición temporal, lo que no podemos hacer es aferrarnos al tiempo presente. "¿Cien años presentes son acaso un tiempo largo? Mira primero si puedes estar presente cien años. Porque si se trata del primer año, es presente; pero los noventa y nueve son futuros, y, por tanto, no existen todavía; pero si estamos en el segundo año, ya tenemos uno pretérito, otro presente, y los restantes, futuros. Y así de cualquiera de los años medios de este número centenario que tomemos como presente: todos los anteriores a él serán pasados; todos los que vengan después de él, futuros. Por todo lo cual no pueden ser presente los cien años".
Con el rigor de esta lógica podríamos seguir reduciendo la unidad temporal. Si el presente es el año 2018 y estamos parados en abril, ya hay meses que forman parte del pasado, y los restantes, del futuro. Así con los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos... el instante. El instante es y deja de ser. "Eternizar el instante" es justamente lo que promueve la cultura de la "modernidad líquida" con su caleidoscopio de sensaciones y experiencias efímeras. No hay futuro, "el presente es futuro sido", dirá en el siglo XX Martin Heidegger. Y es este fenómeno de época el que ha devuelto renovada vigencia, por derecha y por izquierda, al populismo ideológico y a sus políticas cortoplacistas.
El menú de tenedor libre que hoy ofrecen los neopopulismos intenta anclar a la sociedad en el presente de los instantes prebendarios, las sensaciones redistributivas, las acusaciones exculpatorias, las apelaciones xenófobas y los negocios para amigos. Inoculado el virus de la inmediatez, del hoy, y de la suma de sensaciones efímeras, se hace mucho más complicado articular políticas que se ocupen de los problemas estructurales y atiendan las demandas de un futuro que, por ignorado, ha aumentado sus restricciones. Hay una colisión de intereses presentes que hace gatopardismo: que todo cambie, para que nada cambie.
El déficit de la cuenta corriente externa del año pasado, que trepó a 30.792 millones de dólares (4,8% del PBI), resume la magnitud de nuestro desequilibrio estructural y del lastre económico que nos tiene varados en el presente. Hay dos caminos para interpretar las cifras de ese desequilibrio externo. Por un lado, observando los desbalances de los rubros que integran la cuenta corriente externa. El déficit de balanza comercial de unos 8500 millones de dólares surge de un casi estancamiento de las exportaciones, que crecieron un 0,9%, y de un auge de las importaciones, que crecieron un 20%.
Es más preocupante lo de las exportaciones, sobre todo si se tiene en cuenta la evolución de la cuenta comercial de otros países de la región (Chile exportó unos 10.000 millones de dólares más que nosotros). En el rubro de servicios reales (que incluye el turismo), el déficit superó los 6800 millones de dólares. El balance de servicios financieros (remuneración de factores externos), también deficitario en 15.392 millones de dólares completa el desequilibrio aludido. La mirada de estos desbalances desde el punto de vista productivo conduce el análisis y las explicaciones a centrarse en cómo revertir en el futuro esos saldos negativos con mayores exportaciones de bienes y servicios.
La expansión de la economía brasileña (nuestro principal destino de ventas externas) puede aliviar el desequilibrio comercial que arrastramos desde hace años, y hay sectores como el energético y el minero que también pueden darnos más divisas. Si sumamos a eso los desarrollos de infraestructura y logística que se hacen para promover el turismo receptivo y convergemos en un escenario de menor endeudamiento público y mayor inversión externa directa, es posible esperanzarse con una reducción a plazo del desequilibrio externo que sea sostenible.
Pero la economía tiene ciertas identidades matemáticas que permiten ver el mismo problema desde otro ángulo. Los 30.792 millones de déficit de cuenta corriente son también una expresión de nuestro desahorro estructural. Y esta perspectiva del problema hace más evidente nuestro "eterno presente". Financiamos una tasa de inversión interna bruta baja para nuestras necesidades de crecimiento con una tasa de ahorro doméstico que también es baja (las familias y las empresas ahorran poco, y el Estado es un pródigo que desahorra) y recurrimos al financiamiento internacional para suplir el déficit de ahorro doméstico.
Pero no todo lo que pedimos prestado es para invertir y ampliar la base de capital productivo, sino que también pedimos prestado para financiar gasto corriente (consumo). Los argentinos vivimos crónicamente por encima de nuestras posibilidades, y aunque tenemos una estructura de consumo que arrastra desigualdades de ingreso, insistimos en sacrificar el futuro en el altar del presente. Alguien podrá decir que estas preferencias son comunes a todas las sociedades. No es cierto, así como hay sociedades vecinas que ahorran más que nosotros, hay pocas que han experimentado como la nuestra la desmesura populista durante tantas décadas.
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El futuro nos impone una agenda de desarrollo inclusivo con objetivos, planes y tareas que desafían a la política a establecer transacciones entre las urgencias del presente y los requerimientos del futuro. Pero la dictadura del presente impone sensaciones y nos arrastra de urgencia en urgencia. ¿Recordamos los superávits gemelos de la década pasada? En esos años la cuenta corriente era superavitaria y también había superávit en las cuentas públicas. Llegamos a esa instancia luego de la explosión cambiaria de 2002 y gracias a los excepcionales términos de intercambio que favorecieron nuestra producción primaria.
Desperdiciamos una oportunidad histórica de abordar nuestro desequilibrio estructural comprando con los pesos del superávit fiscal parte de los dólares del superávit comercial para conformar un fondo soberano o anticíclico. El presente le ganó al futuro y volvimos a las andadas. El desafío es que, de una vez por todas, el futuro le gane al presente. Si queremos más inversión y más empleo, menos pobres y menos excluidos, vamos a tener que aprender a vivir de acuerdo con nuestras posibilidades, mientras desarrollamos el potencial que nos augura el porvenir.
Doctor en Economía y en Derecho

TEMA DE DISCUSIÓN Y ANÁLISIS

PARA QUE SE ENTIENDA BIEN.
EL PERSONAL MOVILIZADO NO ES VETERANO DE GUERRA.
VETERANOS DE GUERRA SON AQUELLOS QUE ESTUVIERON EN SITUACIÓN DE COMBATE REAL.
Y basta de inventar combates en Comodoro Rivadavia, Tierra del Fuego o cualquier otro lugar en el Continente
Respeten a los que cayeron en combate.

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UNA EXPERIENCIA ÚNICA


Ir al cumpleaños de la reina Isabel II... en Buenos Aires
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Una cronista fue invitada al lujoso festejo que se realizó en la residencia británica, sin la presencia de la homenajeada
"En la residencia británica estoy desde 1992, acá recibí a lady Di, a los Rolling Stones y a la familia real. Solamente me falta conocer a la reina Isabel y al príncipe William", cuenta Sam, el mayordomo privado de la residencia del embajador británico en la Argentina, mientras con la mirada busca a uno de los mozos para que me sirvan algo fresco. Samuel Eduardo Victoria ("sí, Victoria, como la reina", dice sonriendo) está a cargo de cada detalle de la mansión y es, sin dudas, uno de los responsables de esta elegante noche de fiesta. En las redes sociales circula como#CumpleLaReina, porque la fecha fundadora de esta celebración es el cumpleaños de la reina Isabel II, este año el número 92. Y no sé si será un guiño de humor inglés, pero estamos en un cumpleaños y la cumpleañera no está.
Circula mucha gente, vestidos largos, corbatas, moños, brillos y muchos canapés, pero la mirada se me va hacia los techos, las arañas de cristal que cuelgan en cada uno de los salones, los cortinados pesados de color ocre, los sillones estilo Luis XIV y los telares que decoran las paredes. Esta mansión está ubicada en "La Isla" de Recoleta, perteneció muchos años a la familia Madero-Unzué. Se convirtió en la residencia británica hace 100 años y fue declarada monumento histórico nacional. En el vestíbulo me hipnoticé con el diseño en damero del piso, que alterna mármoles negros y blancos, para luego atravesar la puerta de hierro y divisar la escalera de honor de estilo neoclásico inglés.
Sam tiene una corbata verde y amarilla, un anillo de oro y un jopo perfecto. Llegó hace más de 20 años desde Tucumán y a los pocos meses comenzó su trabajo en este lugar mágico. "Vivo acá en el tercer piso, me casé y tuve a mi hijo Oliver. Toda una vida en esta residencia", cuenta. Mientras converso con él al pie de la escalera de honor, una señora se acerca a saludarlo. Ella está con su marido y le dice: "Él es el que nos recibe con té y brownies cuando venimos a la tarde". Se dan la mano. Cuando se alejan, me cuenta que son los dueños de un importante banco. Nos escolta el imponente retrato oficial de Su Majestad la reina Isabel II, nos cruzamos con otras personas que lo saludan, esta vez en inglés. Pero la conversación se corta cuando ve que una mujer sube al ascensor. Acelera el paso, mete medio cuerpo en el ascensor para marcarle el piso. Ella le agradece y dice "Relájese un rato, Sam, hoy es día de fiesta". Aunque tiene una asistente, al mayordomo le cuesta delegar.
Las gaitas escocesas anuncian el comienzo del discurso del embajador Mark Kent, que nos da la bienvenida a esta celebración británica. 
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Nos dice que son días de festejo para la corona porque este fin de semana se casarán el príncipe Harry y Meghan Markle, e invita a que nos saquemos la foto con el fondo del castillo de Windsor, donde será la boda, como para hacernos sentir más cerca. El discurso tiene un tono descontracturado y no tarda en llegar el chiste del fútbol, el recuerdo a la mano de Dios, y su admiración hacia Jorge Burruchaga, jugador de la inolvidable selección del 86, quien subió al estrado para recibir una camiseta de la selección inglesa. Luego pasó a hablar de temas más delicados, como fue la identificación de los caídos en Malvinas de hace pocas semanas y la colaboración entre ambos países para concretar el viaje de sus familias a las islas, para rendirles homenaje. En pocos minutos logró recorrer con diplomacia todos los temas de las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido.
Luego se entonaron los dos himnos y el embajador brindó por el pueblo argentino con malbec y con whisky escocés por el pueblo británico. Alzó su vaso y dijo: "God save the Queen". Y en esa frase se condensó toda una historia que por estos días se ve en la serieThe Crown. Esta frase nace de una canción patriótica del Reino Unido. Antes era "God save the King", pero un día llegó la reina Isabel II, la que hoy cumple años.
Los salones del primer piso están llenos de gente, reconozco a algunos funcionarios públicos, escucho acentos variados. Si existiera un índice de sonrisas, el de este evento sería altísimo. Todos sonríen con aroma a buen whisky.
Cuando salgo a la galería, me impacta el tamaño de ese jardín, la cantidad de árboles. Esta parte es un territorio anexado, no estaba en la construcción inicial. Encuentro una exposición de autos de alta gama: Jaguar y Mini Cooper, las marcas británicas por excelencia. Muchos se sacaban fotos y entre los comentarios se escuchaba: "¡Esto es una nave espacial!". Pero la realidad es que ninguno de los autos tenía algo futurista, sino más bien esa elegancia, ese clasicismo inglés.
Mi cálculo no es exacto pero ese jardín debe medir más de una cuadra de largo. Metida entre los árboles diviso una hermosa piscina con las reposeras perfectamente acomodadas alrededor. A medida que camino, el bullicio desaparece y por un rato siento lo que debe ser estar en esa casa cuando no hay 800 invitados. Todo es silencio hasta que aparecen los gaiteros, tres muchachos vestidos con las polleras escocesas (en ingléskilt). Es que, según me había explicado minutos antes Eduardo Macrae, presidente de la Asociación Escocesa Argentina, ese es el atuendo de fiesta. Y para este verano inesperado de abril, parece la elección perfecta.
Más entrada la noche, el embajador Kent empieza a recorrer el jardín estrechando las manos de todos los invitados. Me acerco a saludarlo y a agradecerle la invitación, pensé que sería algo rápido pero se detiene a charlar, me pregunta cómo la estoy pasando. Le comento que es la primera vez que estoy en la residencia y que estoy maravillada. "La entiendo, yo nací en un pueblo de 120 personas y aquí estoy. La primera vez que entré a la casa, me perdí. Cuando no hay eventos, la paz del jardín es un placer. Viví en muchos países pero este lugar es realmente único", dice Kent mientras recorre con la mirada todo el espacio y bebe un trago de whisky. Dice que está enamorado de Buenos Aires, del clima, del verde, disfruta de ir a correr y de ver fútbol.
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Mientras converso con el embajador, la banda de la Fuerza Aérea Argentina musicaliza con "Quizás, quizás, quizás" y "Despacito". Me ofrecen canapés con salmón, queso de cabra, unos dátiles envueltos en jamón crudo. Para seguir estimulando el paladar, me acerco a la mesa de los quesos cheddar. Los norteamericanos se apropiaron de este queso que nada tiene de anaranjado. El cheddar es un queso muy antiguo, de origen inglés, tiene un estacionamiento largo. Los entendidos me recomiendan combinarlo con una mermelada de pomelo. Una delicia. Y ahora sí que mi sed está en su punto máximo. Me acerco a la barra, la carta de tragos ofrece bebidas de empresas británicas. Elijo un gin tonic o como dicen los ingleses "Gin and Tonic" con unas rodajas de pomelo disecado y pimienta rosa.
A las 23 decido irme; todavía hay gente. El souvenir es un paquete de Walkers, las galletitas preferidas de Su Majestad la reina Isabel. Son típicas de Escocia, pero populares en todo el Reino Unido y el resto de Europa. En este cumpleaños de lujo, me siento una invitada consorte.

N. I.

ANTES DE QUEJARTE; CAMBIÁ TU MALAS COSTUMBRES


Con la llama del piloto se gasta el 12% del gas que se consume en los hogares
Equivale al volumen que se importa desde Bolivia, que el invierno pasado insumió US$317 millones; los especialistas aconsejan apagarlo cuando no se usa e instalar equipos de calefacción y agua más eficientes
Por ahora se debate, y mucho, sobre el precio del gas. Toda la eficiencia que tuvieron el Gobierno y la oposición para instalar la cuestión de las tarifas como tema central de la agenda pública no la han tenido para concientizar a la población sobre el uso racional de la energía.
La Argentina se da un lujo que cuesta mucho dinero. Del total del gas residencial, el que se consume en los hogares, el 12% se gasta al mantener encendida la llama piloto de los sistemas de calefacción o de agua caliente. ¿Qué significa ese porcentaje? Ni más ni menos que un volumen igual a la importación de gas de Bolivia, que representa una porción similar en el total de la inyección del fluido al sistema y que el invierno pasado insumió un costo de US$317 millones. Es decir, el país importa alrededor de un 30% del gas que consume, gasto que consolida una parte importante del déficit fiscal y externo. La llama piloto de los aparatos domésticos se lleva un poco más de un tercio de ese gas que se compra en el exterior.
Los datos surgen de un estudio elaborado para la Cámara Argentina de la Construcción llamado "El gas natural en la Argentina, propuestas 2016-2025", elaborado por Salvador Gil, Pablo Givogri y Luciano Codesiera. "No se ha trabajado demasiado sobre el consumo eficiente, pero se podría ahorrar mucho en el consumo de una vivienda, y no solo con el piloto, sino también con la cocción de los alimentos", dice Salvador Gil, actualmente director de la carrera de Ingeniería en Energía de la Universidad de San Martín (Unsam) y consultor en eficiencia energética del Enargas.
A grandes rasgos, el consumo de gas en el país se divide en cuatro grandes consumidores. La industria se lleva alrededor del 30%, igual que el consumo residencial, con el comercio incluido. La generación de energía eléctrica, que utiliza gas para las centrales térmicas, representa aproximadamente el 34%, y el resto se gasta en abastecer la red de gas natural comprimido (GNC).
Ahora bien, ¿qué pasa dentro del hogar? De acuerdo con un estudio de Gil, en el que participaron también Maylen Gastiarena, Analía Fazzini y Rodrigo Prieto, las llamas piloto o consumo pasivo se podrían llevar hasta 18% del consumo hogareño. El 56% se destina a calefacción; el 18%, a la provisión de agua caliente, y el 10% restante, a la cocción de alimentos.
Justamente, la suma del consumo de agua caliente, cocción y llama piloto es lo que se llama consumo base, que se toma como piso en los meses de diciembre y enero, los de menos utilización de gas. Ese porcentaje representa el 44% del consumo familiar anual. El resto lo suma la calefacción en los meses de bajas temperaturas. "Hay artefactos nuevos de calefacción o de agua caliente que son eficientes. Por ejemplo, no mantienen la llama piloto encendida todo el tiempo. Solo con colocarles la etiqueta de consumo eficiente se podría ahorrar mucho", cuenta Gil. De hecho, el Ente Regulador del Gas (Enargas) dispuso adelantar en un año el etiquetado de eficiencia energética en los termotanques que se vendan en el país. Mediante una resolución, dispuso que la fecha original, que era a partir de 1° de enero de 2019, cambiase a este año, por lo que ya se pueden comprar aparatos etiquetados.
Casi todos los equipos de calentamiento de agua que se usan en la Argentina tienen importantes consumos pasivos. En los calefones, la llama del piloto. En el caso de los equipos de acumulación de agua caliente o termotanques, tienen un consumo de gas que es superior al de los pilotos para mantener el agua caliente acumulada. Esto se debe a que, aun sin consumo, el quemador se enciende periódicamente para mantener la temperatura del agua.
Estos consumos pasivos ocurren durante las 24 horas, se utilice o no el agua caliente. "El consumo pasivo del piloto de los calefones es del orden de 0,5 m3 por día, y el de los termotanques varía entre 0,5 y 0,75. Estos consumos son, en general, mayores que la energía que se precisaría para calentar todo el volumen de agua sanitaria que una familia típica usa en la Argentina, unos 185 litros diarios, equivalentes a 56 litros por persona, desde la temperatura ambiente hasta la temperatura de confort de unos 42°C. El consumo de gas para alcanzar este calentamiento sería de 0,5 m3 por día", dice el documento.
Pero en la Argentina de los precios de la energía baratos estuvo ausente el debate sobre la eficiencia. Probablemente quien compre ahora mirará la etiqueta multicolor. Deberá saber, entonces, que los calefones clase A, que tienen encendido electrónico y eliminan el consumo pasivo de los pilotos, tienen un rendimiento de quemador o eficiencia de calentamiento superior al 80%, y su costo no supera en un 15% el de los equipos convencionales, aquellos que llevan etiqueta C o D. Los calefones clase A podrían generar ahorros cercanos al 50% en el calentamiento de agua, es decir, entre un 15% y un 18% en el consumo residencial de gas.
Es un debate nuevo, como muchos otros, forzado por el precio de comprar un bien escaso que antes era muy barato y por el cual ahora hay que pagar mucho.

Consejos para ahorrar
Consejos para calefaccionar la casa
Regular el termostato a una temperatura ambiente de 20°C en invierno.
Calefaccionar únicamente aquellos ambientes donde haya gente.
No abrir ventanas para bajar la temperatura.
Utilizar burletes en puertas y ventanas para reducir las filtraciones de aire.
Apagar la llama del piloto del calefactor cuando no se lo está usando.


Consejos para usar agua caliente
Usar agua caliente de la canilla solo cuando sea estrictamente necesario.
Hacer lo posible por ducharse en un tiempo razonable, que no supere los 15 minutos.
Evitar mezclar agua caliente y fría para regular la temperatura; mejor hacerlo con el control del artefacto de gas.
Usar una ducha con flor que disperse bien el agua.Verificar que las canillas estén cerradas correctamente.


Consejos para cocinar

Usar el horno con moderación: consume lo mismo que dos hornallas encendidas.
Tapar siempre la olla. Apagar o reducir la llama de la hornalla cuando la cocción llegue al punto de hervor.
No permitir que la llama de la hornalla supere el diámetro de la olla o recipiente.
Recordar que las hornallas y el horno no son para calefaccionar el hogar.
Apagar la hornalla y el horno cuando se termine de usarlos.
D. C.

LA CIENCIA NO ES CARA, CARA ES LA IGNORANCIA


Hace más de tres décadas, cuando hacía mis primeras armas en este oficio, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) era para muchos un ente difuso que congregaba a un grupo de talentos ocupados en desentrañar misterios que eludían al resto de los mortales. Un lugar elevado donde se estudiaban temas tan impenetrables como el origen del universo, la estructura de la materia o la maquinaria del ADN.
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Si las disquisiciones de los científicos sociales de alguna manera encontraban su lugar en los suplementos culturales, en aquellos días los laboratorios parecían quedar en una dimensión paralela. Y si encontrábamos la entrada, los habitantes de ese extraño mundo nos miraban con desconfianza. Pertrechados en una jerga difícil de entender para los no iniciados, temían que tergiversáramos sus hallazgos en pos de un titular llamativo o ser criticados por sus colegas, que podían adjudicarles ansias desmedidas de promoción individual.
Concebido por un grupo de científicos liderados por Bernardo Houssay, que había recibido el Nobel una década antes y fue su presidente vitalicio (murió en 1971), el Conicet fue y sigue siendo un sello de excelencia; entre otras cosas, por las exigencias de su ingreso, al que solo se puede aspirar tras una larga y ardua formación, ya que en la carrera del investigador solo se admiten profesionales que hayan completado un doctorado. Aunque, a veces, los candidatos incluso cuentan con posdoctorados.
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Como cuenta el historiador de la ciencia Diego Hurtado de Mendoza en una reciente nota para la revista Anfibia, el Conicet recorrió un derrotero sinuoso. Se puso en marcha ya "con un programa de becas destinadas a la formación de investigadores, subsidios para proyectos específicos, adquisición de equipos e instrumental, repatriación, contratación de científicos extranjeros y viajes al exterior", pero los vaivenes políticos y económicos lo arrastraron por mares y desiertos.
Recuerdan colaboradores de Houssay que él pensaba que el Conicet no tenía que dedicarse a hacer investigación "aplicada". Se lo hizo saber a los doctores Alejandro Paladini, José Santomé y Juan Dellacha, cuando le propusieron crear el Centro para el Estudios de Hormonas Hipofisarias. Primero no quiso considerarlo, pero finalmente aceptó y así se pudo tratar a 70 chicos afectados de enanismo que hasta entonces permanecían marginados, se formaron muchos investigadores y se hicieron 28 trabajos de investigación clínica.
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En diciembre de 1983, apenas superaba los 2000 investigadores. En distintos momentos se desangró por la "fuga de cerebros". Una institución internacional incluso sugirió que debería privatizarse para ahorrarle al erario público 5639 puestos de trabajo. Sus investigadores llegaron a tener una edad promedio que rondaba los 50. En la crisis de 2000, una investigadora que quería regresar al país, al comentarle sus intenciones al director de un laboratorio, recibió una respuesta que la dejó boquiabierta: "¿Vos tenés un marido que te mantenga? Porque con el sueldo del Conicet?". Se había recibido de bioquímica con medalla de honor y hoy es una de las científicas más destacadas de la región en su tema y recibió los más altos premios internacionales.
En medio de un debate sobre su presente y su futuro, este año el Conicet cumplió los sesenta. Para celebrarlo, el Senado le otorgó ayer el máximo galardón que entrega esa cámara: la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento. Hubo discursos sobre ideales acerca de los cuales nadie podría estar en desacuerdo. Y, como suele suceder, se recordaron varias frases de Houssay que, a la distancia, siguen vigentes. Tal vez la más sugestiva sea la que mencionó el senador Omar Perotti, promotor de la iniciativa:
"La ciencia no es cara, cara es la ignorancia".

N. B.