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jueves, 15 de junio de 2023

IGLESIA


Poner fin a la anomalía, eso sí beneficiaría a todos en la Argentina
Iglesia: mientras su predicación suene partidista, su autoridad moral será mermada; mientras consideren al peronismo más legítimo que los demás partidos, habrá grieta y más grieta

Loris Zanatta

El Papa Francisco y Monseñor García Cuerva.....Alfredo Sábat
El Papa nombra a quien quiere. Felices los fieles, felices todos. Suponiendo que los fieles estén contentos. Pero de la Iglesia, como de todo, todos podemos opinar. Antes era peligroso, hoy lo es menos. Y tan importantes son sus nombramientos que no opinar es imposible.
Voy al grano: ¿es oportuno el nombramiento de monseñor García Cuerva arzobispo de Buenos Aires? ¿Beneficia a los católicos? ¿Beneficia al país? ¿Beneficia a los “pobres”? Imposible decirlo ahora, se evaluará en su momento. Pero tengo mis dudas y explico por qué. Empiezo por la oportunidad: nadie discute sus cualidades humanas, lo más importante. Pero dado el papel al que está llamado, también cuentan otras cualidades: ecuanimidad, equilibrio, equidistancia. Cualidades exigidas a cualquiera que gobierne masas tan grandes y heterogéneas. ¿Es ese su caso? Que se declare peronista, que elogie la militancia, que lo haga desde el púlpito citando a Perón como si fuera el Evangelio, no es un buen viático.
Muchos argentinos dan por sentado que la Iglesia hace política: siempre ha sido así. Pero hay maneras y maneras. Hacerlo de forma tan descarada es una anomalía. Huele a régimen confesional, a Rusia o a Irán: una fe, un partido. Sacerdotes políticos, se dirá, siempre los ha habido y siempre los habrá. Cierto, pero no se los nombra para puestos tan importantes. Es demasiado divisivo. Al Papa le gusta decir que la Iglesia hace “alta política”, no política “partidista”. Pero ¿más partidista que eso? A no ser que el peronismo sea para él distinto de un partido; que sea la “religión de la patria”, el brazo de la “nación católica”. Así lo entendían sus amigos “guardianes” y tercermundistas. Si es así, este nombramiento es un tremendo salto atrás en la cultura democrática del país.
¿Beneficia a los católicos porteños, subordinados a un obispo peronista? No hace falta ser adivino para darse cuenta de que el mayor blanco del nombramiento son ellos. Después de estudiarlo bastante, me convencí de que al Papa, políticamente, le gusta vengarse. Podría haber elegido un perfil más desdibujado; quiso humillar a sus adversarios, imponer al más afín a él. El mensaje es obvio: Bergoglio puede ser mortal, el bergoglismo no. De la mano de García Cuerva gobernará por mucho tiempo: es una hipoteca sobre el futuro, un acto de imperium, una provocación. Y es una vieja historia: la historia de la dominación nacional-popular en la Iglesia, de la eterna derrota del catolicismo liberal. Lástima: la historia argentina habría sido muy distinta si este hubiera prevalecido.
¿Y el país? ¿Se beneficiará? ¿García Cuerva pacificará los ánimos, fortalecerá las instituciones, fomentará el diálogo? Ojalá. Pero no lo creo. Quizás al principio, en luna de miel, pero luego no. ¿Cómo va a arreglar la grieta un ferviente peronista al frente de la diócesis menos peronista? No se apaga el fuego echando gasolina al fuego. Solo acabará exacerbándolo. Y debilitando aún más las instituciones republicanas. Esto también es una vieja historia. La Iglesia, según un apologista, “está por encima de los partidos y expresa convicciones comunes a todos los partidos”. ¡Una enormidad! Ni el nuevo diocesano está “por encima de los partidos” ni “todos los partidos” comparten sus convicciones: la democracia es pluralidad. Pero así piensa el Papa, que por mano de su emisario seguramente intentará perimetrar la cancha a las autoridades electivas, impedirles salir del cauce de la “nación católica”. Como si la Iglesia, y no ellas, encarnara la soberanía popular. El nuevo arzobispo enfrentaría así como ya es costumbre al “pueblo de Dios” con el pueblo de la Constitución. Y lo desataría contra los gobiernos legítimos cuando las reformas por las que fueron votados suenen, a su criterio peronista, “antinacionales y antipopulares”. Las marchas de protesta, entonces, partirían del santuario de San Cayetano bajo la insignia del Papa: otra anomalía. Ya pasó. Puede volver a pasar.
Al menos beneficiará a los “pobres”, pensarán muchos, a los “humildes”, como con odioso paternalismo nos hemos acostumbrado a llamar a un vasto y compuesto conjunto de personas. ¿Quién puede negar que el arzobispo los ama, los defiende, los apoya? Creo poder descartarlo. Desde que la Iglesia argentina los convirtió en el corazón de su apostolado, hace sesenta años, han crecido a pasos agigantados; la pobreza no ha hecho sino empeorar. Si es la protectora de los pobres, su protección no está funcionando. ¿Que esté haciendo algo mal? ¿Que se equivoque sobre sus causas? La historia está llena de personas bienintencionadas que, sin quererlo, allanan los caminos del infierno; la vida gotea amores tan intensos que asfixian a los seres queridos. Respecto de la pobreza, la Iglesia es parte del problema. ¿Lo admitirá alguna vez un religioso peronista?
Improbable. Ineficaces contra la pobreza, García Cuerva y los demás curas villeros devotos de “santa Evita” han sido más eficientes a la hora de defender las fuentes que la producen. Tanto como para legitimar la sospecha de que, conscientes o no, prefieran conservar el rebaño a riesgo de que prosperando se “corrompa”, se autonomice y secularice. ¿Alguien los recuerda levantándose contra el abuso kirchnerista del gasto público improductivo? ¿Contra la explosión del empleo público? ¿Contra las causas de la inflación, los efectos del proteccionismo, del chantaje sindical, de los obstáculos a la inversión privada? Sin embargo, así es como se mata a un sistema productivo, así es como se fabrica la pobreza. Luchaban contra el “neoliberalismo”, protestaban contra el Fondo Monetario. ¡Como si en Escandinavia marcharan contra la proliferación de cebras!
Ante este nombramiento, uno se pregunta si el Papa y la Iglesia entienden que son una de las causas, no víctimas ni espectadores neutrales de la grieta. Si de verdad les importa reducirla, o la necesitan para ejercer su poder. Mientras su predicación suene partidista, su autoridad moral será mermada. Mientras consideren al peronismo más legítimo que los demás partidos, habrá grieta y más grieta. Sería tan sencillo: al César lo que es del César; al César elegido por el pueblo de la democracia, no al César no elegido por el “pueblo de Dios”. Y a Dios lo que es de Dios, dejando en paz “patria y pueblo”, que no son de nadie. Poner fin a la anomalía, eso sí beneficiaria a todos.

Ensayista y profesor de historia en la Universidad de Bolonia

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

domingo, 25 de diciembre de 2016

SANTO SEPULCRO DE JERUSALEM


Hace un tiempo y con motivo de la Navidad, tuve la oportunidad de tener   sensaciones y experienciasúnicas al caminar por las calles de Jerusalén y entrar al santo sepulcro.
Un hecho y un momento único en mis años y años de viajes por el mundo. A lo largo de los días que pasé en Tierra Santa me llené de cuentos, historias, creencias y folclore.


Todo esto lo viví junto con David, una especie de guía, protector y hábil gestor que contaba con una amplísima capacidad para tener una anécdota o dato fáctico sobre todos y cada uno de los lugares que visité, que no fueron pocos, y tener una enorme red de contactos. Sí, pocas veces he visto a alguien con una agenda tan vasta. Ya fuese en hebreo, árabe, inglés o español, el hombre se movía como pez en el agua, al punto de ser siempre recibidos con las puertas y los brazos abiertos.
Este fue un recorrido en el cual di prácticamente una vuelta completa al país, manejando y parando en aquellos lugares que nos llamaban la atención.
Logicamente, el ombligo o centro neurálgico de este viaje era la Ciudad Santa.
Así, dejamos la ciudad histórica de Masada, pasamos Beerseba y el desierto del Neguev y arribamos a nuestro destino después de casi 180 kilometros de paisajes, buena música y charla.
Es aquí, en Jerusalén y en el Santo Sepulcro donde se desarrolla la siguiente historia.
Sabemos que el Santo Sepulcro es cuidado por la iglesia católica, la iglesia armenia y la iglesia greco-ortodoxa mayoritariamente. Cada una tiene sus áreas de influencia dentro de este sacro lugar y guardan celosamente sus ritos y costumbres. En el siglo XIX se ratificó lo que se denominó status quo, que definió las obligaciones y responsabilidades de cada una de las comunidades cristianas dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro y fijó límites y áreas comunes.
Mientras charlábamos de todo esto, casi en la entrada de la iglesia podía ver a un hombre sentado en un banco exactamente emplazado en el ingreso, quien, muy tranquilamente, observaba el ingreso y egreso de los peregrinos, turistas y curiosos que se acercaban al lugar.


Mi curiosidad era aparente, ya que David esbozó una sonrisa, se dirigió a este hombre y lo saludó en árabe, obteniendo a cambio un gran apretón de manos y una fuerte palmada en la espalda. Educadamente me lo presentó, y así conocí a uno de los miembros de las dos familias musulmanas encargadas de guardar las llaves de este sacrosanto lugar por los últimos ocho siglos. Estoy hablando de las familias Joudeh y Nuseibeh, que se han pasado de generación en generación esta importante tarea, ya que son ellos quienes abren, cierran y custodian las puertas de entrada.


Así es como ha sido por cientos de años: un Joudeh todas las mañanas lleva la llave, que es entregada en la puerta a un Nuseibeh, que se encarga de la apertura. Luego la llave es devuelta a la familia Joudeh. Por la tarde, los Nuseibeh se acercan a la puerta para que les sea entregada la llave para cerrar el recinto; una vez hecho vuelve a la familia Joudeh. Todo esto lo escuchaba de la boca de uno de sus protagonistas, lo cual resultaba maravilloso, por lo que pregunté: ¿y la llave?
Mi interlocutor se abrió el liviano saco que portaba. Colgada de su cinturón se encontraba la famosa llave de hierro. Con un noble gesto la tomó y me la ofreció. Tenía en mis manos la llave terrenal del reino de los cielos. Y así, un judio, un cristiano y un musulmán, de una simple manera, establecieron un vínculo pequeño y grande al mismo tiempo.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES.....PAPA FRANCISCO HECHOS CLAROS Y MENOS PALABRAS


El escándalo por abuso de chicos sordomudos de entre 10 y 12 años en el Instituto católico Antonio Próvolo de Mendoza replica el patrón de encubrimiento y pacto de silencio del caso que hizo temblar a la Iglesia en los EEUU y por el que el Papa pidió perdón en 2015.
La primera denuncia ingresó el viernes 25 de noviembre y quebró la omertá de años hasta sumar 20 casos denunciados de los que la mayoría se produjo entre 2007 y 2009.


Al silencio del miedo y la verguenza se suma un elemento macabro porque los niños que asistían al lugar buscaban recuperarse de la discapacidad que condena al silencio: el no poder oir ni hablar.
La justicia envió a la cárcel a dos curas y un celador. Uno de los curas, -y superior del instituto- es Nicolas Corradi, un italiano de 82 años con denuncias por abuso sexual a niños en Verona , Italia, que datan de 1984.
El otro sacerdote es Horacio Corbacho y proviene de una orden religiosa para hipoacusicos en La Plata donde habría mas denuncias.
El tercer detenido es el celador Jose Luis Ojeda, tambien sordomudo y que creció en el instituto. Su rol habria sido el de entregador de las criaturas, siendo quien los buscaba y los llevaba al lugar de los vejamenes al que llamaban “las casita de Dios”. ¿Pudo haber sido él mismo victima de abusos en su niñez en ese lugar? Eso extenderia los rangos de tiempo de un sistema criminal de abusos agravado en todas sus aristas. ¿Cuántos supieron, cuántos callaron, por años y por décadas?
El silencio al que los chicos estaban condenados por su estado, se suma el silencio ominoso del encubrimiento.
Como en los casos denunciados por el Boston Globe en Massachussets, EEUU, aquí aparece además del silencio, un sistema de traslados de religiosos que está ligado a otros abusos.
En 2002 conocí personalmente a Sascha Pfeiffer, una de las periodistas del equipo de investigación Spotlight, del Boston Globe. Ella misma me mostró en una estantería libros parecidos a guías de teléfono que correspondían a los traslados de curas entre parroquias y que cumplían con un patrón: los traslados estaban ligados a denuncias por abusos que en algunos casos se habian mantenido en silencio por años. Vidas enteras en que las víctimas cargaban literalmente una cruz de impunidad. Muchos, al creer que sólo les habia pasado a ellos, no se atrevían ni siquiera a decir lo que habían padecido. En otros casos, adultos mayores manifestaban la impotencia por la indefensión: cómo iban a desconfiar de quien representaba a Dios. “No solo abusaron de mí -dijo una de las víctimas-, me robaron a Dios”
Desde 2002, sólo en EE.UU. los periodistas del equipo de investigación Spotlight reportaron 17.000 abusos perpetrados por sacerdotes católicos, en un caso que adquirió escala global, revelando un verdadero sistema de encubrimiento en el seno de la Iglesia Católica, que se reproducía con un modus operandi similar en numerosos países.
Luego de que la película Spotlight, que reflejó la valiente investigación, ganara el Oscar, entrevisté a Sascha para BBC Mundo, 14 años después de aquélla reunión en que la conocí y me dijo : “Espero que esta película haga que el Vaticano esté más atento para prevenir abusos y para hacer que los curas abusadores rindan cuentas de sus actos.También espero que este caso le recuerde al público en general la importancia de cuestionar con dureza a las instituciones poderosas y no ser tan condescendientes como para mirar hacia otro lado cuando sospechamos que hay malas prácticas.”
¿Cuantos callaron en el caso de Mendoza ? “Muchos”, reconoce el fiscal Fabricio Sidotti. ¿Cuántos sabían? El caso de los abusos a chicos sordos podría alcanzar a tres institutos.
Está el silencio de los inocentes -esos chicos que no podían hablar- y está el otro, el inhumano, el vil, silencio de los culpables.


C. P.

martes, 16 de agosto de 2016

VISITA OBLIGADA:. GLEW POR SOLDI


Glew vvisto por el maestro Soldi
Visita al museo del artista, con sesenta obras, más dibujos y grabados y también una vuelta por la capilla Santa Ana, donde pintó grandes murales
Los frescos de Soldi, en la capilla de Santa Ana.
"Si querés hacerte conocido, pintá una iglesia", le dijo un amigo a Raúl Soldi al poco tiempo de desembarcar en Glew, en 1933. Por entonces, aquella era una zona de quintas donde las gallinas y las vacas se paseaban a su antojo, las calles eran de tierra y los vecinos circulaban en sulkies y volantas.
A sólo 34 kilómetros de Buenos Aires, el gran artista plástico quedó deslumbrado por la tranquilidad de aquel pueblo tambero, sus arboledas frondosas, el silencio a la hora de la siesta, y decidió comprar una casa de fin de semana, donde pasaría largas temporadas estivales.
Un buen día, el pintor salió a pasear con su volanta y se encontró con la capilla Santa Ana, inaugurada en 1905, el mismo año de su nacimiento. Las paredes blancas cubiertas de cal apagada, despojadas de imágenes, al parecer le recordaron los dichos de su amigo, y enseguida se subió al andamio.
Los frescos de Soldi, en la capilla de Santa Ana
Demoró veintitrés veranos en pintarla, desde 1953 hasta 1976, cuando completó la serie de trece frescos que relatan la historia de Santa Ana, madre de la Virgen María.
"Soldi estaba enamorado del paisaje de Glew, de su arboleda, de sus casas, y los fines de semana salía con la volanta a dar vueltas por el pueblo con su enorme atril. Entonces por ahí veía algo que le gustaba, bajaba el atril de la volanta y enseguida se ponía a pintar en medio de la calle, no tenía ningún problema. En su obra abundan las referencias al pueblo, al igual que personajes cotidianos, gente humilde y de hábitos sencillos como el Vegetariano de Glew, que era su amigo. Se lo conocía como a una persona más del pueblo. Era muy sencillo", cuenta Nahuel Valiente, coordinador general del Museo Fundación Soldi, inaugurado en 1982 con el apoyo de Amalia Lacroze de Fortabat, que donó materiales de construcción a cambio de sus cuadros. "Por eso hoy el Museo Fortabat, en Puerto Madero, cuenta con muchos cuadros de Soldi. Algunos fueron obsequios y otros fueron entregados como intercambio", explica el guía.


Con el tiempo, el pintor compró en Glew una segunda casa y finalmente una tercera, donde hoy funciona el museo y se expone su colección privada de pinturas, compuesta por sesenta obras donadas en vida por el artista: cuarenta óleos, quince dibujos y cinco grabados, realizados entre 1927 y 1978, un período que atraviesa las distintas etapas del pintor, denominadas académica, amarilla, azul y blanca. Entre las obras más destacadas, Sarita (1948), que ganó el premio en el Salón Nacional; Paisaje de Glew (1949); Los músicos (1956); Las sombrilleras (1959), premiada en París, y Lola Membrives (1970). Incluso se exhiben algunos bocetos de los trabajos realizados en la cúpula del Teatro Colón (1966).
En la visita también puede conocerse el caballete en el que trabajaba; una serie de fotos junto a Quinquela Martín y Antonio Berni; telegramas, y cartas de Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges. Y una fotografía tomada en su atelier de Buenos Aires por el fotógrafo Aldo Sessa, en 1992, cuando presentó una gran exposición en el Palais de Glace.
"La fundación se inauguró en 1982, cuando Soldi aún vivía. El decidió donde iba cada cuadro, cómo colgar cada uno. Allá arriba hay un departamento chiquito donde vivía, y quizá vos venías un domingo a hacer la visita y te recibía personalmente con el mate", sigue el guía.
Además de la pinacoteca, la fundación cuenta con un auditorio de 195 butacas, donde se proyecta un documental de 10 minutos realizado por el hijo mayor del artista, el cineasta Diego Soldi, en el cual el maestro explica y narra la historia de su vida. "Venecia me hizo pintor renacentista y en Glew descubrí un lugar apacible, pueblerino, para tomar mate todo el día", resume Soldi desde la pantalla.


Al final del recorrido, el circuito se completa en la capilla Santa Ana, donde pintó aquellos muros inspirados en los Evangelios Apócrifos y Bíblicos. Un dato curioso: si se observa detenidamente, las escenas de los frescos están ambientadas en el pueblo de Glew, entre molinos de viento, la biblioteca del pueblo, algunas gallinas y hasta la fachada de la misma capilla.
Hasta el día de hoy muchos vecinos recuerdan a Soldi pintando esa capilla, ya que mientras trabajaba, la actividad de la iglesia continuaba, incluso durante la celebración de las misas. La técnica renacentista exigía un trabajo paciente y minucioso. Primero había que picar la pared, una superficie de 30 por 40 centímetros; luego se revocaba y recién entonces el maestro comenzaba a pintar sobre esa cuadrícula. "Mientras se colocaba la cal, al mismo tiempo pintaba. De esa manera la pintura se volvió parte de la pared, y eso permitió que perdurara tantos años", explica Valiente.
Dicen que el maestro se pasaba el día entero pintando y muchas veces comía arriba del andamio. Según los guías locales, cada vez que terminaba un fresco, cobraba una docena de huevos y una gallina.


Datos útiles
Cómo llegar. Por la autopista 25 de Mayo, continuar por la Riccheri y bajar en el Camino de Cintura. Seguir hacia Longchamps y retomar 5 km hasta Glew.
Días y horarios. Museo-Fundación Soldi: Gorriti y Obligado; (02224) 420121. Atención telefónica de martes a domingos, de 10 a 18. Visita guiada espontánea: sábados, domingos, feriados, de 10 a 18. Lunes, cerrado. Martes a viernes, visitas programadas a contingentes (reserva previa). Bono contribución: 40 pesos. Capilla Santa Ana, martes, miércoles y jueves, de 9 a 12 y de 16 a 18; sábado, de 14 a 18 y domingo, de 9 a 18


Manigrasso

El arte de Glew no se acaba con Soldi. A dos cuadras de la capilla Santa Ana puede visitarse el Centro de Exposición Manigrasso, donde funcionó el taller del artista italiano Cosimo Manigrasso, hoy convertido en escuela de arte.
Oriundo de la ciudad de Taranto, en 1952 se radicó en Glew, donde abrió su taller. Luego de su muerte, en 2004, el espacio permaneció cerrado hasta que en 2012 su familia decidió seguir con el Centro de Exposiciones, que además reúne grabados, esculturas y lienzos pintados.
La institución está a cargo de su hija, Analía. Imperdible, una colección de cerámica toscana, en su mayoría jarrones con motivos mitológicos. En Alberdi 354 (Glew). Informes: (02224)420697.

A. R.