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viernes, 11 de noviembre de 2016

$$$$$$$$....CÓMO ORGANIZARNOS


El dinero interviene en nuestras vidas diarias de una manera casi constante. La plata que ganamos y gastamos es una fuente rica de datos sobre cómo vivimos qué se puede medir y procesar. Y con esa información tomar decisiones que nos ayuden a tener un mayor equilibrio y hasta beneficios que no conocíamos. Como no soy la más ordenada del mundo con el tema, hablé con el economista Ezequiel Baum, fundador de la consultora Trainer Financiero y autor del libro Ordená tu economía (Aguilar), pensado para mejorar la forma en la que nos manejamos con el dinero, para orientarme y tener un mejor registro y uso. Estos fueron los cuatro consejos para llevar a la práctica:



Conocer mi costo de vida. La mayoría de las decisiones económicas que configuran nuestro estilo de vida son inconscientes o impulsivas. "Este relevamiento puede ser tedioso como el conteo de calorías, pero nos invita no sólo a reflexionar si todo eso en lo que gastamos nos sirve (o nos hace felices), sino también si es posible obtener esos bienes y servicios a mejores precios o cambiar hábitos para tener un presupuesto más equilibrado", explica. Si sumamos para un período determinado el valor de todo eso, conoceremos cuánto nos cuesta vivir y podremos evaluar si es posible vivir igual de bien más barato o gastar lo mismo y vivir mejor.
Contar con un presupuesto personal para orientarnos. Si nuestros ingresos tienen un número concreto, nuestros gastos, en teoría, no deberían salirse demasiado de esa órbita. En economía lo llaman Restricción Presupuestaria. Sin embargo, sin una planificación prolija, gracias al acceso al endeudamiento que nos posibilitan las tarjetas de crédito, podemos elevar nuestro nivel de vida varias veces más por encima de nuestras posibilidades. El problema es saldar todo eso cuando llegue el resumen. "Si pagamos en muchas cuotas sin interés motivados por vivir cada día al límite, lo más probable es que apilemos cuotas más allá de nuestra capacidad financiera. De ahí al pago mínimo hay un trecho muy corto", explica.
El dinero quieto es un mal hábito. Muchos de nosotros tenemos dinero depositado en el banco o en casa sin que este tenga un destino claro. No se trata de una suma de dinero que podría funcionar como un Fondo de Reserva, sino plata que está perdiendo oportunidades. "Todo el dinero que tenemos puede generar algo de dinero extra si sabemos administrarlo, conocemos los riesgos y el momento en el que creemos que lo vamos a necesitar. Incluso el dinero que usamos a lo largo del mes, podemos colocarlo en fondos comunes de inversión súper líquidos y generar ingresos adicionales de corto plazo. En un mes puede parecer poco, en un año puede ser una diferencia muy interesante y gratis".


Cultivar el hábito de la registración. Saber cuánto ganamos y cuánto gastamos en un período determinado nos puede dar un dato fundamental: saber cuánto podemos ahorrar. En la medida que seamos minuciosos y no subestimemos gastos hormiga (que en el día a día parecen mínimos pero que en un año pueden sumar miles de pesos) vamos a identificar cuánto de nuestro ingreso anual puede ser usado para objetivos de más largo plazo como cambiar el auto, mudarnos o juntar dinero para un emprendimiento. "Si orientamos nuestros esfuerzos de ahorro para alcanzar una meta que tiene un precio (o simplemente queremos ahorrar una cifra) vamos a poder darle seguimiento al impacto que tienen nuestros gastos en la posibilidad de alcanzar más temprano (o más tarde) ese objetivo", cierra Baum. Bueno, tengo tarea en cada uno de los cuatro puntos, orden, registro, pensar qué hacer con un pequeño ahorro y armado de presupuesto. Manos a la billetera.

M. R. 

miércoles, 24 de febrero de 2016

LIDERAZGO POR PABLO PLA...NOS PUEDE SER MUY ÚTIL



En la vida de los líderes hay momentos que definen, para bien o para mal, su liderazgo futuro.
Para lograr una sinergia con su equipo, el verdadero líder conoce a las personas con las cuales se rodea. Las situaciones más exigentes y las crisis lo exponen a decidir si hacer o no un gran esfuerzo y compartir ese sacrificio con sus colaboradores.

La respuesta a estas circunstancias determina cómo es percibido, su conexión emocional con la gente y por lo tanto, cómo "conecta" con el equipo al cual lidera.
A menudo, los resultados son irreversibles. Aquellos líderes que sólo informan, que imparten instrucciones sin tener intercambio ni conocimiento de su gente, pierden influencia.


Los líderes auténticos conectan. Si usted quiere un equipo "con la camiseta puesta", conozca con quiénes trabaja, pregunte, pregunte y haga más preguntas: cuáles son sus sueños, sus intereses, qué habilidades tienen, su estilo de comunicación, sus costumbres, cómo es su familia. Olvide las barreras físicas entre usted y los demás y, especialmente, use siempre el lenguaje del otro para asegurarse de llegar mejor y ser entendido al ciento por ciento.
Los mejores líderes de todos los tiempos han tenido la capacidad de adaptar su lenguaje para estar en sintonía con la cultura de cada grupo. El buen líder, proactiva e intencionalmente, inicia el proceso de comunicación sin esperar pasivamente que sus colaboradores conecten con él. Por el contrario, los que se basan en su posición ejecutiva, basan su liderazgo en el lugar que ocupan en el organigrama y tienen la creencia de que la responsabilidad de conectar es de los seguidores. Basan su seguridad y su sentido de liderazgo en que los seguidores son los responsables de establecer contacto con ellos.




El error número uno es focalizarse en sí mismos, en lugar de hacerlo en los demás.
El papa Francisco, en un encuentro con obispos en Asia, expresó: "Para que haya diálogo tiene que darse la empatía. Se trata de escuchar no sólo las palabras que pronuncia el otro, sino también la comunicación no verbal de sus experiencias, de sus esperanzas, de sus aspiraciones, de sus dificultades y de lo que realmente le importa. Esta empatía debe ser fruto de nuestro discernimiento espiritual y de nuestra experiencia personal, que nos hacen ver a los otros como hermanos y escuchar, en sus palabras y sus obras, y más allá de ellas, lo que sus corazones quieren decir".



Comenzar a focalizarse en los demás es la clave para darle un sentido a la gestión. Antes de pedirle a la gente que se comprometa a ir en una determinada dirección, necesitamos hablarle al corazón. Esto se basa en el principio de que es necesario conectarse emocionalmente antes de poder hacerlo físicamente. ¡La gente no va a seguirlo hasta no llevarse bien con usted!
Muchos líderes fallan al no acercarse a donde la gente está, al no escucharlos, al transmitir poco interés por sus problemas. Sólo se dedican a comunicar cuál es "su visión", "su estrategia". No entienden que la gente no va a seguirlos solamente para servirles en la búsqueda de su visión y ambiciones, sencillamente porque tienen las suyas 

propias.


Lo que debe estar en nuestras agendas no es solamente adónde estamos llevando la organización; la prioridad es entender adónde está la gente hoy, cómo podemos escucharla y aprender de lo que comparte con nosotros, cómo podemos conectarnos con ellos.
Como afirma John Maxwell: "Para liderarnos a nosotros mismos, usemos la cabeza; para liderar a otros, usemos nuestro corazón". Recién en el momento en que podemos establecer una conexión auténtica comenzamos a mover a la gente en la dirección correcta.
Gte. Gral. de Ingredion y anteriormente de Alicorp Cono Sur y Coca-Cola