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miércoles, 8 de julio de 2020

TEMAS DE REFLEXIÓN,

PRO
Hola cómo estás?
Te escribimos para invitarte a participar de una conversación entre Álvaro Vargas Llosa y nuestro expresidente, Mauricio Macri.
La misma será hoy, 8 de julio, a las 19:30 y podés inscribirte haciendo click acá 
Saludos
Equipo PRO
Juntos por el Cambio

miércoles, 28 de febrero de 2018

TEMAS DE REFLEXIÓN


ALBERTO BENEGAS LYNCH    (h)
Dado que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a refutaciones en un contexto evolutivo, el debate, la crítica y la autocrítica resultan indispensables para progresar. Esta nota no es para fanáticos que, muchas veces con la mejor buena voluntad, son incapaces de seguir un hilo argumental; si fuera por ellos aún estaríamos con los Borgia en la Iglesia. En su respuesta a Gladstone el cardenal Newman propuso un brindis: "Primero por la conciencia y luego por el Papa".
El Papa ha visitado Chile y Perú. Entre otros aspectos surgen dos que comentamos, uno secundario en Chile y otro principal en Perú. El primero alude a su mensaje a los denominados "pueblos originarios", algunos de cuyos miembros han incurrido en delitos de diversa índole a ambos lados de la cordillera, pero lo que aquí señalo se circunscribe a un error genealógico. No son originarios puesto que todos los humanos procedemos del continente africano; son en todo caso los primeros inmigrantes en aquellas zonas, que merecen todo el respeto, que debe ser recíproco. Si hay conflictos sobre propiedades deben resolverse en la Justicia (aunque no todos parecen suscribir la idea de los derechos de propiedad).
Lo segundo se trata de consideraciones del Papa en el Palacio Episcopal de Lima, declaraciones que destacamos porque constituyen el eje central de su pensamiento en materia social. El núcleo de lo dicho es su alusión al "capitalismo liberal deshumano", que, según el Papa, es lo que hace daño en nuestra región y en otras partes del mundo.
Actualmente hay pocos vestigios de capitalismo liberal puesto que los gastos públicos, los endeudamientos estatales y los intervencionismos gubernamentales se elevan en grados exponenciales. Los nacionalismos y el consecuente proteccionismo están haciendo estragos en Europa. El mismo proceso lamentablemente tiene lugar en Estados Unidos, debido a gestos desafortunados del actual presidente, que hace alarde de proteccionismo y confrontación permanente en las relaciones exteriores y en lo doméstico (reduce impuestos al tiempo que incrementa los gastos a niveles descomunales). América Latina también se viene debatiendo en estos menesteres desde hace décadas.
Lo que prima no es el capitalismo, sino las recetas estatistas. No resulta del todo claro si Francisco pondera la pobreza material o si la condena. Pero lo que sí deber resultar claro es que la inmensa mayoría de los pobres de esta tierra apuntan a salir lo más rápido posible de esa condición y lo han hecho en la medida en que se ha aplicado el "capitalismo liberal", es decir, el respeto recíproco y la liberación de la energía creadora.
Es de gran importancia tener presentes consideraciones bíblicas sobre pobreza y riqueza material para constatar el significado de estos términos en el contexto de los valores morales que deben primar sobre toda otra consideración, en concordancia con dos de los Mandamientos que hacen referencia a la trascendencia de la propiedad privada ("no robar" y "no codiciar los bienes ajenos"), lo cual es del todo armónico con los postulados de una sociedad abierta. Si la pobreza material fuera una virtud, habría que condenar la caridad puesto que mejora la situación del receptor.
Así, en Deuteronomio (8:18) "acuérdate de que Yahveh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza". En Mateo (5:3), "bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos", fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la Perfección), en otras palabras, al que "no es rico a los ojos de Dios" (Lucas 12:21), lo cual aclara la Enciclopedia de la Biblia (con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del arzobispo de Barcelona): "La clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza" (tomo VI, págs. 240/241).
Es pertinente destacar la obsesión del marxista Antonio Gramsci, que en sus cartas desde la cárcel apuntaba a "hacer saltar la Iglesia desde dentro", en concordancia con el padre Gustavo Gutiérrez -fundador de la teología de la liberación-, quien subraya que con el cristianismo "desde un horizonte marxista se encuentran puntos de vista convergentes [...] por eso la abolición positiva de la propiedad privada". Recordemos que Marx y Engels sostienen que "pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada".
Mi buen amigo el exmarxista peruano -premio Mao y premio Lenin- y luego gran liberal Eudocio Ravines contaba que en su momento las instrucciones más encomendadas que recibía de la jerarquía comunista eran la infiltración en las iglesias católicas de España y de Chile.
Sin llegar a la abolición de la institución de la propiedad, en la medida en que se la afecte a través de la intromisión de los aparatos estatales, se desdibujan la contabilidad y la evaluación de proyectos, ya que los precios quedan distorsionados y son las únicas señales para asignar los siempre escasos recursos al efecto de satisfacer necesidades según sean las respectivas demandas. El derroche que esto implica consume capital, que a su vez se traduce en menores salarios e ingresos en términos reales.
En este cuadro de situación es de interés tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede, que consignó el 30 de junio de 1977 en suDeclaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana: "El teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social [...] Las teorías sociológicas se reducen de hecho a simples conjeturas y no es raro que contengan elementos ideológicos, explícitos o implícitos, fundados sobre presupuestos filosóficos discutibles o sobre una errónea concepción antropológica. Tal es el caso, por ejemplo, de una notable parte de los análisis inspirados por el marxismo y leninismo [...] Si se recurre al análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados".
Por último, el Papa insistió en las visitas a Chile y Perú en una visión errada del medio ambiente, a juicio de autores como el premio Nobel en Física Ivar Giaever; el cofundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, y el expresidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore. Otros críticos de este tema sugieren, en otro orden de cosas, que en lugar de apuntar a la corrección de los escándalos de corrupción en el banco del Vaticano habría que liquidarlo por incompatibilidad con las faenas propias de la Iglesia.

Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso

domingo, 18 de febrero de 2018

TEMAS DE REFLEXIÓN


En lugar de promover la despenalización del aborto, urge ocuparse de las madres que quieren dar a luz, pero no pueden criar a sus hijos, y de fomentar la adopción
En tiempos en que resuenan con fuerza cantos de muerte que enaltecen la supresión de la vida intrauterina, matando al niño por nacer, es alentador volver a escuchar la alocución de la diputada española Esperanza Oroña que circula en las redes, cuestionando dura y fundadamente las pseudoprogresistas izquierdas abortistas. Recordemos que el aborto es libre en España antes de la semana 14 de gestación. Un informe reciente del Ministerio de Sanidad da cuenta de que, por quinto año consecutivo, el número de abortos realizados en aquel país en 2016 se ha reducido, confirmando una tendencia clara a la baja, que comenzó en 2012.
También reconforta leer a Isabel Plá, flamante ministra de la Mujer y Equidad de Género del gobierno de Sebastián Piñera, en Chile, quien asumirá como jefe del Estado el 11 del mes próximo. Reiteradamente, Plá se ha pronunciado en contra de la ley. El parlamento chileno la aprobó en agosto último y comenzó a regir en diciembre, despenalizando el aborto en tres situaciones: violación, riesgo de vida para la madre e inviabilidad del feto.
También ha sorprendido a los abortistas el claro pronunciamiento de fines de 2017 del Tribunal Constitucional del Parlamento Europeo, que ha dicho que el aborto no es un derecho humano y que, naturalmente, la vida sí lo es.
Estas y otras muchas expresiones no parecen hacer mella en algunos de nuestros diputados, claramente ideologizados, que pretenden reformar el Código Penal, ampliando las excusas absolutorias del artículo 86, con un grado de permisividad y laxitud tal que equivale a la legalización del aborto, en cualquier caso. Por un lado, incluye todos los casos de violación, sin exigencia de denuncia penal, bastando la sola invocación de la violación para obtener el vía libre que permita suprimir cuantas vidas germinen en su cuerpo. Sin requerimiento de ningún control adicional.
La otra ampliación de excusas la constituye el "riesgo para la salud psíquica" de la madre. Obviamente la laxitud de la fórmula permite abrir una brecha tan ilimitada como irrestricta. Todos estamos sujetos a riesgos en nuestra salud psíquica. Quien sufre un accidente, pierde un ser querido o se queda sin trabajo, seguramente ve afectada su salud psíquica, en mayor o menor medida.
En definitiva, ¿cuál es el alcance de la expresión "riesgo para la salud psíquica? No parece ni razonable ni justo esgrimir un potencial temor como argumento para suprimir una vida. Podríamos por caso considerar también que una muerte cierta de un niño real en gestación afecta la salud psíquica de la frustrada madre. Está comprobado que las mujeres que abortan, en un alto porcentaje, sufren trastornos psicológicos como consecuencia del infanticidio cometido. En aquellos países que contemplan esta burdamente amplia condición, la mayoría de los abortos se acogen a ella.
Las causales señaladas son a todas luces opuestas a los principios constitucionales y a los tratados internacionales que defienden el derecho a la vida, así como el que contempla el anteproyecto del Código Penal que se presentará oficialmente al comienzo del período de sesiones ordinarias del Congreso y cuya aprobación equivaldría a despenalizar el aborto de manera irrestricta.
Debemos llamar a la reflexión a nuestros legisladores, convocándolos a dejar de lado las tentaciones demagógicas de falsos feminismos y a ocuparse de las madres que quieren dar a luz pero no pueden criar a sus bebes, apoyándolas médica y psicológicamente y fomentando el instituto de la adopción cuando corresponda y ellas lo deseen. Defender la vida de un pequeño por nacer es cantar a la vida y debiera ser una obligación de todos.

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Chile alcanzó el nivel de desnutrición más bajo de América Latina. Esto no es casual, sino fruto de un trabajo sostenido a lo largo de más de 20 años. El modelo de este llamado "milagro chileno" que probó ser tan exitoso, ideado por el médico Fernando Mönckeberg, llevó a su discípulo, Abel Albino, a crear en nuestro país la Fundación Conin ( Cooperadora para la Nutrición Infantil) en 1993, primero en Mendoza, para replicar aquella metodología en la prevención y el tratamiento de esta cruel enfermedad, muchas veces oculta y silenciosa, que afortunadamente puede evitarse.
Estos destacados y experimentados profesionales llaman una y otra vez nuestra atención hacia la vulnerabilidad de una persona que se manifiesta críticamente en sus primeros mil días de vida, fruto tanto de factores genéticos como ambientales. Las condiciones de pobreza se asocian a una limitación de las posibilidades futuras con fuerte repercusión en la sociedad, tanto por la pérdida prematura de vidas como por las capacidades malogradas de quienes sobreviven en condiciones pauperizadas, con retardo del crecimiento y un menor desarrollo intelectual. Muchas son las patologías que genera la desnutrición temprana por lo que el registro de vidas truncadas tampoco es fidedigno a la hora de contabilizar su verdadero impacto. Asistir a las familias contribuye a reducir estos riesgos. Las madres son los principales agentes sanitarios por lo que resulta clave educarlas en la manera de alimentar mejor a sus hijos.
Cuando hablamos de la importancia de la educación a la hora de atenuar la pobreza y la exclusión para mejorar los índices de progreso y desarrollo, no podemos pasar por alto que nada podrán hacer las mejores instituciones educativas si los niños que alcanzan la escolarización tienen ya sus potencialidades acotadas por dolorosas situaciones de desnutrición temprana que no fueron debida y oportunamente resueltas.
En 2008, una investigación de la Universidad de York sobre los resultados de la labor de Conin confirmaba que la desnutrición, una patología que pasa muchas veces desapercibida a pesar de su alta incidencia, es causa de discapacidad, advirtiendo sobre la importancia de que los planes de salud y las agendas económicas contemplen trabajar en su prevención. En esta sociedad del conocimiento marcada por un ritmo vertiginoso de alta competitividad que lleva al progreso a algunas naciones y condena a la marginalidad y la exclusión a muchas otras, combatir la desnutrición es clave para intentar reducir estas diferencias.
La experiencia chilena confirma que este tipo de esfuerzos mancomunados, en manos de profesionales idóneos, sostenidos en el tiempo, se traducen en resultados concretos. El doctor Albino no se cansa de compartir su optimismo y su invalorable experiencia, y hoy existen cien centros Conin en 18 provincias argentinas, que se suman a Centros de Prevención de la Desnutrición Infantil, en Paraguay y Perú, y su metodología se aplica incluso en África ecuatorial.
"Doctor Esperanza" lo apodaron y su valiente postura antiabortista le granjeó numerosas críticas, entre ellas por parte de opositores que pretenden rotularlo de macrista aun cuando él demuestra que no trabaja para ningún partido político, sino para las futuras generaciones. "La sonrisa de un niño me produce alegría y compromiso", repite incansable este emprendedor social

En diciembre pasado, el Ministerio de Educación de la Nación firmó un convenio con la Fundación Conin al lanzar un programa dirigido a mejorar las condiciones de educabilidad de niños de entre 3 y 5 años, asociado a la detección temprana de la desnutrición. Una vez más, las voces críticas se alzaron sin comprender que se trata de la inversión de más alta rentabilidad, no comparable a ninguna otra.
Prestigiosas instituciones expresaron públicamente su repudio ante el acuerdo, tildando de arcaica y sesgada la ideología en la que Conin basa su trabajo, desconociendo los resultados alcanzados, acusándolos de falta de evidencia científica, denunciando que no se convocó para ello a otros expertos y pidiendo incluso explicaciones al ministerio del área. Parece mentira que, en ámbitos tan prestigiosos, no se depongan los celos, los prejuicios y las banderías políticas, confabulándose para desbancar el aporte metodológico de profesionales reconocidos, distinguidos reiteradamente. Mucho mejor sería que sumaran su ayuda en esta cruzada que debiera ser de todos.
Postergar u obstaculizar este ineludible y arduo desafío solo retrasará las posibilidades de que las próximas generaciones vivan en un país con igualdad de oportunidades en donde todos podamos desplegar nuestro potencial y optar con libertad por el camino a seguir.

martes, 22 de agosto de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN; ESPIRITUALIDAD


Un mundo cada vez más religioso
Contra lo que tantas veces fue anunciado, la secularización no terminó con el ansia humana de espiritualidad
Marita Carballo



A pesar de los avances de la secularización en algunas regiones del mundo, distintas investigaciones ratifican la vigencia de la religión en la actualidad y anticipan que no se vislumbra en los próximos años un futuro menos religioso.
A fines del siglo XIX se hicieron profecías acerca de la caída e incluso la desaparición de la religión en la vida de las personas y en la sociedad como consecuencia del proceso de secularización que traía aparejado la modernidad. Grandes pensadores como Comte, Durkheim, Marx, Nietzsche y Weber se orientaban en esa dirección. Estos padres fundadores de las ciencias sociales se verían sorprendidos hoy ante la importancia que la gente le otorga a la espiritualidad, aunque ésta no siempre se canalice a través de iglesias y templos, sino en función de valores personales y de una relación más directa con Dios.

Autores contemporáneos como Jürgen Habermas y el prestigioso sociólogo Peter Berger, entre otros, nos hablan de un crecimiento del fenómeno religioso. Berger incluso se desdice de sus escritos anteriores para afirmar que su principal cambio intelectual ha sido precisamente el abandono de la teoría de la secularización: "Veo que el mundo, con algunas notables excepciones, es tan religioso como siempre y en algunos lugares más que nunca", escribió (2001).


Ni la modernidad, como época histórica, ni la globalización, como proceso de intercomunicación, han implicado un retraimiento de la espiritualidad en el mundo, con la excepción de algunos países y regiones, como Europa occidental. La religión sigue vigente, con una mayoría de personas que la necesita en lo personal, que encuentra sentido, consuelo y fortaleza en ella y considera que juega un papel positivo en sus sociedades.



Distintas investigaciones de organismos como el World Values Survey o la última encuesta internacional de WIN/Voices!, realizada en 68 países de todas las regiones del mundo, ratifican la importancia de la religión a nivel mundial. El sondeo muestra que el 62% de las personas se definen a sí mismas como religiosas, al tiempo que el 75% cree en la existencia del alma y un 72% en la de Dios. En el lado opuesto, el estudio revela que el 25% de los entrevistados se considera no religioso y un 9% ateo.

Estos resultados globales, sin embargo, presentan marcadas diferencias tanto sociodemográficas como geográficas. Hay una conexión entre religiosidad y nivel socioeconómico y educativo. Mientras a nivel global ocho de cada diez encuestados con bajo nivel educativo se definen como religiosos, el índice desciende a cinco de cada diez personas con educación superior.



En Europa occidental se vienen dando desde hace algunas décadas procesos de secularización, con un creciente número de agnósticos y ateos, así como una escasa asistencia a las iglesias. La encuesta revela, por ejemplo, que sólo dos de cada diez suecos y cuatro de cada diez franceses se definen como religiosos. El panorama se repite en relación con las creencias y se observa que es en los países nórdicos donde en menor porcentaje afirman creer en Dios. Y aunque en otras naciones europeas (con excepción de Italia, que es muy religiosa) la proporción que cree en Dios es mayor, no se supera el 50%.
En los Estados Unidos, un país tradicionalmente muy creyente aunque la práctica de la religión está en baja, la mayoría de las personas continúa siendo religiosa y otorga alta importancia a Dios en su vida.


En América latina, una región marcadamente religiosa y predominantemente católica, entre ocho y nueve de cada diez entrevistados se consideran religiosos en la mayoría de los países (un 78% en el caso de la Argentina). Y entre 90 y 98% cree en Dios y la existencia del alma.

El reverso de la secularización europeo-occidental se observa también en África, Medio Oriente y gran parte de Asia, donde la religiosidad se mantiene significativamente alta, un fenómeno que se potencia en los países donde la mayoría de la población profesa la fe musulmana.

En Tailandia prácticamente la totalidad de la población se considera religiosa y en Nigeria, India, Ghana, Costa de Marfil, Papúa Nueva Guinea, Paquistán, Fiji, Armenia y Filipinas se registran porcentajes similares de alta espiritualidad.
A su vez, en Bangladesh e Indonesia, Ghana y Paquistán la casi totalidad de la población cree en Dios, la vida después de la muerte, el alma, el cielo y el infierno. En el extremo opuesto, China es el país menos religioso entre los analizados, con siete de cada diez chinos que se manifiestan ateos y dos de cada diez que se definen como no religiosos.
En suma, no se puede hablar de un retroceso de la religión. Se debilita en algunas regiones de Europa occidental y otras naciones desarrolladas de América y Oceanía (sobre todo aquellas con altos ingresos y una baja tasa de natalidad) en las que la proporción de ateos, agnósticos y quienes no tienen preferencia alguna continúa en aumento.
Pero la tendencia opuesta en África, Medio Oriente y partes de Asia, donde además se verifica un alto crecimiento demográfico, permite proyectar un aumento del número de personas que globalmente pertenecen a una u otra religión. En cuanto al futuro, también estudios de Pew sobre el tema proyectan para las próximas décadas que la presencia global de no religiosos disminuirá a nivel mundial y estiman un crecimiento de las personas de religión musulmana. Para 2050 se espera una proporción similar de musulmanes y cristianos, con un 30% del total mundial cada uno.


La cuestión religiosa y su influencia en la vida política han cobrado una creciente importancia y actualidad. Para minimizar los conflictos y alejar la violencia y la confrontación son necesarios el diálogo, el entendimiento y la tolerancia en los ámbitos de la política local e internacional. Debemos trabajar en un mayor conocimiento, acercamiento e intensificación del diálogo interreligioso. Esto es clave para lograr la paz mundial y evitar la violencia. Los conflictos tanto dentro de las propias religiones como los interreligiosos se intensifican debido, en gran parte, al desconocimiento de las tradiciones espirituales y de la cultura propia del otro. Por esta razón es de suma importancia seguir estudiando e investigando el tema religioso para ir incorporando otros factores y variables que permitan una comprensión más profunda de las distintas religiones en busca de consensos y respeto. El objetivo es alcanzar una convivencia respetuosa en la diversidad.
La figura del papa Francisco, con su mensaje de armonía, encuentro, misericordia y respeto mutuo puede jugar un rol muy importante y de ejemplo en este contexto. Ningún papa ha hecho tanto como él en el diálogo entre las religiones. Y ha sido claro en sus mensajes al señalar que cristianos y musulmanes deben "caminar juntos" contra todo tipo de violencia y que cada ser humano es nuestro hermano independientemente de su origen o pertenencia religiosa.
El futuro de todos depende en gran parte del encuentro entre culturas y religiones. Éste es uno de los grandes desafíos para alcanzar un mundo justo, en paz y sin violencia.

Presidenta de Voices! Vicepresidenta del Comité Científico del World Values Survey

jueves, 8 de junio de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN;ANOREXIA Y ANOREXIA PRECOZ


Anorexia precoz: ya hay casos de chicos a partir de los 9 años
Crece la preocupación entre los especialistas por la baja de edad en las consultas; además de los factores biológicos y familiares, la presión social es un disparador importante




"Empieza tan despacito que uno no se da cuenta", dice con desesperación Mónica, la mamá de Mili, una nena que a los 11 años atravesó una anorexia muy severa. Llegó a pesar 26 kilos. No sólo se negaba a comer, sino también a tomar agua.

Su caso no es aislado. Cada vez más chicas empiezan a desarrollar trastornos de la alimentación durante la infancia. No existen estadísticas oficiales, pero los especialistas ya atienden a chicas a partir de los 9. "Recibí en mi consultorio a chicas de 10 años que cumplían con todos los criterios de anorexia. Aunque la población adolescente sigue siendo la prevalente, me alarma el aumento de esta patología en niñas", dice Mariela Di Lorenzo, pediatra especialista en nutrición infantil.
Juana Poulisis, psiquiatra y autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios, aporta que muchos niños que desarrollan un trastorno de la alimentación a edades tempranas, generalmente presentan síntomas de ansiedad generalizada, personalidades obsesivas, fobias o el desarrollo de una depresión, con anterioridad al cuadro.



A La Casita, un centro especializado en trastornos alimentarios de adolescentes y jóvenes (de 13 a 28 años), llegan cada vez más consultas de preadolescentes.
"Cuando les preguntamos a las chicas cuándo situarían el inicio de su trastorno alimentario, un número importante de las chicas responde que a partir de los 9 o 10 años", explica Paula Hernández, coordinadora del área de Psicología de esta institución.
Reciben chicas con bajo peso y con cuadros restrictivos. Para esos casos es fundamental el trabajo interdisciplinario orientado a dar recursos a los padres para la renutrición de esa hija. "Por otro lado, con el paciente se hace un trabajo para que pueda perder gradualmente el miedo a comer y tratar las creencias erróneas que mantienen estos cuadros", dice Julieta Ramos, coordinadora del área de Psicología de La Casita.
Según los especialistas, los trastornos alimentarios son particularmente peligrosos en los niños, porque pueden escalar rápidamente deteniendo su crecimiento y desarrollo. Además son difíciles de diagnosticar, teniendo en cuenta que el peso corporal y los requerimientos nutricionales varían según la aceleración del crecimiento. "Si un niño no come lo suficiente en plena edad de desarrollo, puede estancarse en el crecimiento de su altura, de su capacidad cognitiva y en sus órganos reproductores", agrega Poulisis.


Para Mónica, Mili tenía algún problema en el estómago. Nunca se le ocurrió que pudiera tener anorexia. "Siempre fue una nena normal. Un día empezó a sacar la mayonesa, después las galletitas, a quedarse mucho en su cuarto mirando televisión, y cuando era la hora de comer había que insistirle mucho para que viniera", dice Mónica en un intento por enumerar los síntomas que pasó por alto.
Había bajado cuatro kilos y eso la preocupó. La llevó al pediatra, pero los análisis dieron bien. Mili se agarró una neumonía, la internaron y le pusieron suero porque estaba deshidratada.
"Ahí ya no comía nada. Se ponía cada vez peor. El desconocimiento hace que uno gire por diferentes lados. Cuando llegó al Hospital Italiano en Bahía Blanca no podían creer el grado de desnutrición que tenía. Enseguida le pusieron una sonda nasogástrica", dice Mónica.
En esa situación, y después de que diferentes psicólogos la atendieran, nadie le dijo a Mónica que su hija tenía anorexia. Luego de tres meses, la trasladaron al Sanatorio La Trinidad en Buenos Aires. "Estaba demasiado flaca, con los latidos muy bajos y no tomaba ni agua. Cuando le llevaba la comida me la revoleaba por la cabeza, me rasguñaba el brazo y me echaba del cuarto. Hasta se sacaba la sonda y tiraba la leche por el inodoro", recuerda su madre.


De a poco, con el acompañamiento de un equipo, Mili se pudo ir recuperando. Durante todo ese tiempo, Mónica señala que lo que los sostuvo fue asistir a los grupos de padres en La Casita. "Escuchar lo que a otros les estaba pasando nos ayudó mucho", agrega.
Volvieron a Pringles y tuvieron que empezar de nuevo. Hoy Milagros tiene 16 años y pesa cerca de 60 kilos. "Los padres tienen que estar muy atentos. Llevarlos al médico si detectan algo e insistir. No quedarse porque nosotros perdimos mucho tiempo y la enfermedad siguió avanzando", resume Mónica.
Los patrones comunes
Los síntomas a esta edad son los típicos de la anorexia nerviosa: un fuerte deseo de ser delgado y mantenerse así; peso por debajo de los percentiles para su edad asociado a restricción alimentaria; falta de apetito; obsesión con mantener algún sector corporal sin tejido graso (panza chata, los muslos, no tener cola); angustia; miedo que muchas veces se convierte en fobia a volver a consumir los alimentos que fueron suprimidos del plan alimentario para bajar de peso.


En general, los especialistas señalan que suelen ser niñas autoexigentes, con un excelente rendimiento escolar, y, en algunos casos, con padres dietantes, preocupados en exceso por la apariencia física.
"Frecuentemente el trastorno alimentario en un niño se desarrolla como una forma para sentirse en control de lo que está pasando en su vida", dice Poulisis.
Era el verano de 2016. Trini, de 13 años, bajó cinco kilos en un mes. Siempre fue muy flaca, así que ese descenso abrupto fue una agresión fuerte a su cuerpo. Al principio dejó de comer pan, yogur, carnes y cereales, y terminó aceptando sólo un poco de pescado, frutas y verduras. La única salida fue internarla, con sólo 27 kilos, para obligarla a comer por sonda. Recién después arrancó con un tratamiento de recuperación.
Fabiana, la mamá de Trini, se empezó a dar cuenta que sobraban alimentos en su casa, justo cuando ella había acortado su jornada laboral para poder almorzar con sus hijas. "Ese verano empecé a notar que cada vez que la iba a despertar la veía más delgada. Después lo comprobé en la ingesta", cuenta.
Trini quería desayunar sólo una limonada, empezó a preparar sus propios alimentos y en su casa se vivía una lucha constante en cada comida. La llevaron a una psicóloga que enseguida diagnosticó su anorexia incipiente y empezó un tratamiento. "Fue todo muy complicado porque era una situación desconocida. Me cayó pésimo al principio. Te sentís superculpable y responsable", agrega.



A pesar de casi no poder sentarse porque se le clavaban los huesos de la cola, Trini se resistía al tratamiento. "Ella quería estar más flaca. Y tenía una compañera del colegio que andaba con la panza chata al aire todo el tiempo y eso no ayudaba. Es una chica extremadamente obsesiva y con mucha autoexigencia. Cuando terminó de controlar todo, siguió con la comida y su peso", cuenta Fabiana.

Este tránsito fue una tortura para la familia que hacía todo tipo de esfuerzos para conseguir que la adolescente comiera. "No te puedo explicar la angustia que pasamos en esta casa. Demoraba casi dos horas en comer un pescado y dos rodajas de calabaza. Ha estado todo el día solo con una manzana en el estómago. Yo llegué a cambiar los envases de yogures enteros a los light", agrega.
En abril, Trini volvió a su casa pero todavía estaba muy débil. Recién se pudo reincorporar en el colegio en mayo y terminó el año sin problemas. "Fue muy importante el apoyo y la contención recibidos por esu colegio, el Centro Cultural Italiano, de las autoridades y todo el cuerpo de profesores. Hubo mucho interés en transmitir la información a los alumnos y se dictaron talleres de alimentación saludable .
Con el tiempo empezó a comer normalmente y hoy pesa cerca de 39 kilos. "Hay días en que me dice: «¿Hacemos un auto Mac?» Y no lo puedo creer. Pensé que nunca iba a recuperarse."
La presión social
No existe una única causa para que un chico desarrolle un trastorno de la alimentación: es un "combo" de circunstancias que predisponen biológicamente, rasgos de personalidad, conflictos familiares, factores precipitantes y perpetuantes.
"Se sabe que entre los factores que ponen a las niñas y adolescentes en riesgo se encuentra la presión social por la delgadez, y que sus familias sean dietantes. Siempre el inicio es con una dieta, lo que no quiere decir que todas las personas que hacen dieta desarrollan un trastorno", agrega Poulisis.
Todos coinciden en que existe una tendencia cada vez más fuerte por ser flaco que se irradia a través de la publicidad, los medios de comunicación, los estereotipos de éxito y, en algunos casos, el propio entorno.


"Sin duda existe una presión cultural para ser delgado. La publicidad y las redes sociales que revalorizan la delgadez como un modelo a seguir, como un estándar de belleza, sobre todo para la población femenina y más en la adolescencia. Cada vez es más frecuente ver niñas y adolescentes realizar actividad física o deportes con el solo fin de mantenerse delgados o como modo de compensación por excesos en la alimentación", cuenta Di Lorenzo.
En esta misma línea, desde La Casita agregan que atienden muchas adolescentes que se ven gordas desde chicas y que han recibido críticas sobre su cuerpo en diferentes espacios sociales, familiares, deportivos. "Antes, las abuelas se alarmaban si las chicas eran demasiado flacas, hoy tenemos una sociedad que ha construido el ideal de belleza sobre una imagen que es casi imposible de alcanzar. Vemos cuerpos de niñas extremadamente delgadas en campañas de marcas muy prestigiosas. Estos cuerpos no son representativos, pero se proponen como ideales y para la mayoría de las chicas tener ese cuerpo implicaría perder mucho peso y no lograr desarrollarse con normalidad", dicen.
La buena noticia es que cuando los trastornos son detectados precozmente en la infancia y la adolescencia, y se realizan intervenciones eficientes, tienen mejor pronóstico en este grupo. "Por lo que es muy importante su detección y tratamiento antes de que se convierta en algo crónico", explica Di Lorenzo.
Desde La Casita, señalan que es importante aclarar que los trastornos alimentarios son tratables y con cura, aunque el riesgo que tienen es muy alto, incluso el de la muerte. "Para esto es importante un equipo especializado y, por supuesto, agarrar el problema a tiempo. Es fundamental que los profesionales estén informados, para una detección pronta del problema y derivación a tiempo", concluyen.

M. U. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN


La grieta en el trabajo y en la vida
Por Marilen Stengel



Pocos la mencionan. Nadie quiere escucharla. Ni siquiera las mujeres la discutimos ni lo suficientemente fuerte ni la cantidad de veces que hace falta. Lo cierto es que vivimos sobre una grieta que se agranda con rapidez y que amenaza tanto la sustentabilidad en el trabajo como en la vida familiar. ¿A qué me refiero? A que la conciliación vida personal-vida laboral es difícil tanto para varones como para mujeres, aunque estas lleven, lejos, la peor parte. Y ese es el peligro.
Desde hace un siglo a la fecha, las mujeres demostramos que podíamos ser brillantes científicas, maestras, políticas, artistas, pilotos, ingenieras, matemáticas, ejecutivas, etc, sin descuidar nuestro rol doméstico. Sin embargo, hay algo en el corazón de nuestras vidas cotidianas que sigue sin ser equitativo. Porque si bien las mujeres salimos exitosamente al mundo, a pesar de todas las desigualdades que aún persisten, y muchas contribuimos con nuestros ingresos al sostén familiar, los varones, nuestros compañeros de vida, no han hecho aún una entrada equivalente al territorio doméstico. Ellos aún no han ingresado mayoritariamente a reclamar el lugar de “co equipers” que tienen dentro de la sociedad conyugal.
La realidad muestra que a pesar de que muchas mujeres aportan la mitad del efectivo para sostener los hogares, los hombres no están aún aportando la mitad del afectivo necesario para la gestión de la familia. Y no lo han hecho por desconocimiento (no saben cómo hacerlo y muchos siguen sin buscar instrumentarse), y también porque el mundo doméstico ofrece poco glamur respecto de las tareas a cumplir.
La presión por trabajar y contener a la familia lleva a demasiadas mujeres a estar al borde de la sustentabilidad. Lleva a otras a abandonar carreras potencialmente brillantes, a evitar ascensos que podrían reportarles mejoras salariales… Es por esto que las mujeres queremos y necesitamos hoy varones con coraje emocional y decisión para entrar en el mundo doméstico y volverse co gestores de la vida familiar. Necesitamos que más hombres no sólo cambien pañales, sino que acompañen a sus hijos, con presencia física y emocional, en el proceso que lleva a estos a convertirse en seres autónomos. Ninguna mujer puede ser madre y padre de sus hijos. Queremos y necesitamos compañeros de vida y parejas dispuestas a enfrentar con amor y presencia el desafío que asumen cada vez que fundan una familia, tenga esta la forma que tenga. Queremos y necesitamos varones con quienes podamos realmente ser socios en el cuidado y desarrollo de lo más precioso que vamos a dejarle al mundo: nuestros niños y jóvenes (tuyos, míos o nuestros).
A su vez, las empresas y organizaciones tienen ante sí un enorme desafío porque pueden contribuir y mucho para que esta realidad mejore. No sólo extendiendo la licencia por paternidad (hoy a un hombre le tocan por ley dos días ante el nacimiento de su hijo), o la flexibilidad para trabajar desde su casa cuando estos son pequeños, sino sobre todo combatiendo estereotipos que vuelven sospechoso a un varón que se va alguna vez del trabajo “más temprano” a su casa porque llegan los chicos del colegio o porque los tiene que ir a buscar. Hasta que no se haya trabajado suficiente sobre estos temas, las políticas de conciliación vida personal-vida laboral que tantas empresas desarrollan, seguirán haciendo agua con el consiguiente sufrimiento de todos los niños, mujeres y hombres involucrados.

viernes, 19 de mayo de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN


Ricardo Esteves
Hay un problema estructural que la Argentina arrastra desde hace 5, 6 o 7 décadas: es una sociedad que gasta más de lo que produce. Se trata de un mal hábito profundamente arraigado. A este punto, algo cultural. Eso le impide destinar a inversión los recursos que se necesitan para despegar y encaminarse al desarrollo.
Es simple: para ir al desarrollo hay que asignar a inversión aproximadamente una cuarta parte del total de los bienes y servicios producidos por una sociedad. Eso no quiere decir que en sentido estricto deba sacrificarse del consumo esa proporción del producto para destinarlo a inversión, ya que buena parte puede suplirlo el crédito externo (pero cuidado, una cosa es crédito para inversión y otra bien distinta es para cubrir gastos corrientes del Estado, léase: sueldos). Pero aun apelando al crédito, lograr esos niveles de inversión requiere una disciplina y estímulos al capital que la sociedad argentina no está dispuesta a conceder. Por eso, pasan las décadas y la Argentina está en el mismo lugar. O peor, cada vez más atrás.
Así se perdió la década más extraordinaria de la historia moderna del país, donde se combinaron precios excepcionales para los productos argentinos de exportación con las tasas de interés internacionales más bajas en mucho tiempo, lo que era un estímulo adicional para la inversión y potenció un salto cualitativo en todos los países de la región (Chile, Perú, Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay). La Argentina "consumió" ese beneficio y no quedó una mejora en la estructura social como en esos países.




El país venía en caída libre desde antes de ese ciclo de bonanza. Pero el cuadro se agravó dramáticamente luego de los 12 años de despilfarro de recursos y descontrol administrativo y moral del kirchnerismo.Quizás el saldo más doloroso de ese trágico ciclo -un período donde las clases medias se afianzaron y expandieron en América del Sur- sea la cantidad de gente sumida en la pobreza que dejó. O al borde de caer en ella, sostenida sólo por esa trama perversa de subsidios exóticos e inviables, tan difíciles a su vez de desmantelar -precisamente, por las consecuencias sociales de quitarlos- y que impiden la inversión en tantos rubros de la economía. Sin esos artificios -los subsidios- la pobreza heredada del kirchnerismo hubiera llegado a guarismos de terror. Un contrasentido para un país con tanto potencial y tantos sectores a desarrollar.
A la gente hay que sacarla de la pobreza con ingresos genuinos, que sean fruto de su trabajo y no de dádivas. A propósito de los subsidios, en dos oportunidades en este espacio -hace más de 10 años, y cuando la inflación era aún de un dígito- he sugerido un programa de aumentos en las tarifas de luz -aunque aplicable a otros servicios- del 3% al mes, lo que anualizado significaba en torno al 40%. A comienzos del proceso el aumento tenía un impacto en la mayoría de los usuarios de menos de dos pesos en sus facturas. Nadie cortaría calles por dos pesos al mes. Y de haberse aplicado, y controlando la inflación, al cabo de seis años las tarifas habrían recuperado un valor de mercado. Y el equilibrio se hubiera logrado hace ya años. Pero, como quedó a la vista, al kirchnerismo sólo le importaba hacer demagogia inflando irresponsablemente el consumo y destruyendo todo aquello donde metía la cuchara, sea el sistema energético, el mercado de la carne o las rutas del país.


A partir de esta precaria situación social, surge uno de los mayores desafíos que el Gobierno debe enfrentar: ¿cómo desmantelar ese enmarañado esquema de subsidios que bloquean la inversión -y en consecuencia, las opciones al desarrollo- sin hundir en la indigencia a todos los que dependen de él para sobrevivir? En el contexto de esta delicada situación humana y social y con unas elecciones a corto plazo que son un test sobre su gestión, unos bregan por acelerar las reformas y otros por hacerlas aún más graduales.
Otro gran desafío, más general pero no menos difícil, consiste en convencer a la sociedad de que el consumismo (gastar más de lo que se produce) sólo sirve para mantenernos en el atraso. Cuando una sociedad gasta de más, automáticamente sobreviene la inflación. En consecuencia, pierde su moneda. Legítimamente, y buscando preservar el valor de su trabajo y su esfuerzo a través del ahorro, los ciudadanos se abrigan al amparo de monedas que no se desvalorizan. De esa forma, los países con inflación se privan de un capital que es vital para sus economías. Y la Argentina, a diferencia de todos los países de nuestro entorno que viven con inflación de un dígito -que gastan según lo que producen-, no ha podido salir del círculo vicioso de consumismo-inflación-estancamiento.


La producción nacional -y, en consecuencia, el nivel de vida de los argentinos- no puede crecer si no hay inversión. Gobiernos civiles y militares (con mayorías parlamentarias o tanques en la calle y con situaciones fiscales infinitamente mejores que la actual) intentaron generar condiciones favorables a la inversión de manera sustentable, y ninguno lo logró. Todos fracasaron. La sociedad no lo permitió.
Como la inflación desalienta la inversión, el primer paso consiste en bajarla. Para lograrlo no hay otro camino que reducir el gasto público. La clase política y los sindicatos interpretan ese ajuste como un plan macabro para afectar a sus clientelas (principalmente los sectores populares históricamente ligados al peronismo), de cuya defensa dependen sus roles y su pecunio. Y como las medidas buscan lógicamente mejorar la rentabilidad del capital para que invierta, son vistas como dirigidas exclusivamente a beneficiar a los ricos y a las empresas extranjeras. En ese contexto, es muy poco probable que cualquier intento tenga éxito.



Las autoridades deben tomar nota de esto y enfrentar como primordial tarea convencer a la sociedad de la conveniencia de los cambios que proponen y de la inviabilidad del consumismo en el largo plazo.
No deberían malinterpretar la espontánea movilización del 1° de abril, donde se expresó un sector de la sociedad, como un aval irrestricto a los ajustes que se están aplicando, sino en buena medida como un apoyo a la democracia y la institucionalidad, menospreciadas bochornosamente el 24 de marzo.



El tercer gran desafío consiste en contener el acoso de las demandas sectoriales con fines distributivos.Esa contención será exitosa si tiene la comprensión de la sociedad. Para eso, deberá explicarle que la satisfacción de cualquier demanda que no esté contemplada en el presupuesto nacional sólo puede lograrse con emisión monetaria -que alimenta la inflación- o endeudando peligrosamente el país. O cancelando inversiones públicas en su reemplazo (si concedemos "tal demanda", no van a tener luz). Ya que en el subconsciente la sociedad percibe los fondos públicos como caídos del cielo. Hay que derribar ese mito.


Como el crédito aparenta ser la opción menos dolorosa, la sociedad debe comprender que contemplar las demandas de todos, por más justificadas que sean, desembocaría en un nivel de deuda que puede llevarnos a un nuevo default.
Si la sociedad quiere continuar con el consumismo, debe conocer los costos y las consecuencias.
Empresario y licenciado en Ciencia Política

lunes, 8 de mayo de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN; ECONOMÍA


El historiador Rutger Bregman (Westerschouwen, Holanda, 1988) irrumpió en el debate ideológico de su país hace tres años con la publicación de su ensayo Utopía para realistas. El texto se divulgó primero en Internet, en sitio The Correspondent. La industria editorial se sumó más tarde al fenómeno, que llega ahora a España de la mano de Salamandra. Colaborador en medios como The Washington Post o The Guardian, Bregman cree viable sacudir el capitalismo con propuestas como la renta básica universal, reducir las jornadas laborales a 15 horas semanales o abrir fronteras para acabar con la desigualdad.
-En el sur de Europa, el debate ahora se centra en cómo seguir financiando el Estado de Bienestar. ¿Ve viable añadir al sistema una renta básica universal?
-La renta básica es un complemento de las partes fundamentales de la sociedad del bienestar que debería añadirse a la salud y la educación pública. Pero hay cosas que esta renta podría reemplazar, en especial a subsidios como el de desempleo, que se ha convertido en un sistema increíblemente burocrático y paternalista, y que no funciona.
Bregman propone un cambio radical.
-¿Entonces los ciudadanos dejarían de cobrar cuando estuvieran desempleados?
-La renta básica es la planta cero de la distribución y es incondicional. La obtendrían todos: ricos y pobres.
-¿Y cómo se financiaría?
-Reemplazaría algunas partes de la sociedad del bienestar. Pero la renta básica es una inversión. Hay muchas pruebas científicas que demuestran que la pobreza es enormemente cara: genera más delincuencia, peores resultados académicos, enfermedades mentales. Sería mucho más económico erradicar la pobreza que combatir los síntomas que provoca.
-Critica al Estado por "supervisor" o "paternalista", ¿pero no cree que debe controlarse de algún modo cómo se emplean los recursos públicos?
-Los pobres son los auténticos expertos en sus propias vidas. Creo en la libertad individual y la gente sabe qué debe hacer con su vida, pero ahora vivimos de lleno en una sociedad de burócratas y paternalistas. Las investigaciones demuestran que lo mejor es dar directamente el dinero a quien lo necesita en lugar de destinarlo a inspectores y burocracia. A mucha gente le preocupa que la renta básica se derroche en drogas o alcohol, pero en el pasado hubo experiencias que concluyen que ha funcionado sobradamente bien.
-Pero en el libro su crítica es general, se queja de que su generación carece de nuevas ideas.
-Pero ya hay algunos síntomas para la esperanza. Yo escribí el libro por primera vez en holandés en 2014 y por aquel entonces nadie tenía ni la más remota idea de qué era la renta básica. Ahora sólo en Holanda hay 20 ciudades que han implantado un plan para instrumentarla, se está experimentando en Finlandia y está a punto de hacerse también en Canadá. Eso demuestra que es una idea que va conquistando el mundo.
-Aboga por una jornada laboral de 15 horas semanales. Esa idea ya la puso sobre la mesa John Maynard Keynes y no parece que nos hayamos acercado mucho. ¿Por qué cree que ahora es posible?
-Durante décadas, mucha y mucha gente pensó que tendríamos jornadas más cortas. Keynes no fue el único. En los años setenta, la mayoría de los economistas y sociólogos estaban convencidos de ello. Pero en los ochenta eso cambió y empezamos a trabajar mucho más. Hoy estamos sobrepasados por el trabajo. Hay dos razones. El primero es el consumismo: compramos cosas que no nos hacen falta para impresionar a gente que no nos gusta. Eso nos hace buscar otro motivo, y es que en los últimos 30 años hemos asistido a un crecimiento disparatado del nivel de trabajos basura.
-¿En qué sentido son basura?
-Un trabajo basura es un empleo que es calificado como inútil por la persona que lo desempeña. A menudo son trabajos muy bien pagados, pero pueden consistir en mandar correos electrónicos o escribir informes que nadie va a leer. No estoy hablando ni de basureros ni profesores ni enfermeras. Y hay trabajo increíblemente útil que no se paga, como el cuidado de los niños o ancianos o el voluntariado. Si todos ellos dejaran de trabajar, sí tendremos problemas de verdad.
-¿Y qué mecanismo usaría para asignar los salarios?
-La renta básica sería fundamental, porque por primera vez en la historia permitiría a la gente que pudiera decir no a trabajos que realmente no quiere hacer. Hoy ese es un privilegio sólo al alcance de los más ricos, pero en el caso de que se implantara la renta básica sería un derecho al alcance de todo el mundo. A los niños se les dice que deben estudiar algo que les dé dinero. Con la renta básica podrán hacer lo que quieran en la vida.
-Habla de que habrá menos empleo por la tecnología. ¿No puede ser que en lugar de eso se creen nuevas categorías de empleo?
-Hemos subestimado la extraordinaria capacidad del capitalismo para generar nuevos trabajos inútiles. Hoy tal vez el 30% de los empleos son inútiles, pero el capitalismo puede convertir esa cifra en el 40%, 50% o 60%. A menos que introduzcamos la renta básica o redefinamos el concepto de trabajo.
-Uno podría encasillarlo como antisistema, pero en el libro defiende el capitalismo al afirmar que es un "motor de prosperidad".
-La renta básica universal sería el logro más importante del capitalismo. No es una idea absurda, es una plataforma sobre la que arrancar, y le concederá a todo el mundo una herramienta para arriesgarse y emprender. Y en eso consiste el capitalismo.

lunes, 20 de marzo de 2017

TEMA DE MUCHA REFLEXIÓN


Los dilemas de la reproducción sin sexo
Allá por la década del 60, la llamada revolución sexual cambió la relación de gran parte de la humanidad con el sexo. Este movimiento social, también llamado liberación sexual, amplió los alcances de lo que se consideraba moralmente aceptable hasta entonces y sentó las bases para el modo en que la mayoría vive la sexualidad hoy en día. El cambio más importante en aquel momento, gracias al avance de los métodos anticonceptivos y en especial la aparición de la píldora, fue abrir la puerta al sexo sin reproducción.
Cincuenta años después, una compañía fundada en los Estados Unidos por Martín Varsavsky, uno de los más notables emprendedores argentinos, podría tener un impacto tan grande como aquel y dar lugar a una segunda revolución sexual, la de la reproducción sin sexo.



Una de las características salientes de nuestra época es un notorio atraso en la edad reproductiva, especialmente en las clases medias y el mundo desarrollado. Mientras en la mayoría de los países subdesarrollados, la edad de las mujeres al momento de tener su primer hijo apenas supera los 20 años, en buena parte de Europa, Japón y Norteamérica el promedio supera ya los 30. Este retraso es en buena medida resultado de la creciente inclusión de las mujeres en la fuerza laboral. Ya sea por la necesidad de posponer la maternidad para mantener el empleo o para aprovechar oportunidades de carrera, más y más mujeres demoran la llegada de su primer embarazo.
La biología, sin embargo, no se hace eco de los cambios culturales. La etapa fértil de las mujeres no se ha modificado y los riesgos de embarazos perdidos y problemas congénitos o genéticos crecen notoriamente con el paso de los años, especialmente a partir de los 35. La causa principal reside en el envejecimiento de los óvulos. Prelude Fertility, la empresa creada por Varsavsky, propone congelar óvulos a edad temprana y sostiene que con ellos es posible tener hijos a edades muy avanzadas con los riesgos reducidos de la juventud.



Si bien el congelamiento no es una práctica nueva, Prelude se propone masificarla, congeniando los tiempos culturales y laborales de las mujeres con los biológicos y desactivando el tictac de la cuenta regresiva que muchas experimentan. Y va un paso más allá: combinándola con los procedimientos de fertilización in vitro, selección genética de los embriones e implante de un único embrión para reducir embarazos múltiples, Prelude sostiene que tal vez tener sexo ya no sea la manera ideal de reproducirse.


Como toda tecnología que involucra temas tan sensibles, estos cambios acarrean dilemas éticos y no llegan sin polémicas. Por un lado, la iniciativa en los Estados Unidos de algunas empresas como Apple de pagar por el congelamiento llevó a muchos a cuestionar si realmente las mujeres serán más libres de reproducirse cuando lo deseen o resultarán más presionadas a subordinar su maternidad a los tiempos del mercado laboral. Por otro lado, el análisis y la selección genética de embriones abre la puerta a abusos y prácticas que desafían con la moralidad actual. Finalmente, un conflicto entre la conveniencia individual y la colectiva: la caída de la tasa de fertilidad generada por el retraso reproductivo ha funcionado como un efectivo mecanismo espontáneo para mitigar el riesgo de superpoblación global.
Una vez más, lo fundamental es apreciar que una tecnología no es buena o mala en sí misma. Entender los dilemas morales y prácticos que cada una genera para tomar buenas decisiones es la mejor manera de aprovechar las oportunidades que ofrecen y evitar los riesgos que acarrean.
S. B. 

jueves, 16 de febrero de 2017

TEMA DE REFLEXIÓN


Una sociedad transparente, información libre, control del poder, una vida más simple: la Web anticipaba un mundo ideal que parece quedar cada vez más lejos
La promesa era una sociedad transparente, con ciudadanos "empoderados", información que circula libremente para todos por igual y redes sociales como nuevos espacios de sociabilidad. La realidad más reciente nos devuelve los sorpresivos resultados del Brexit y la elección estadounidense; la "post-verdad" y los "hechos alternativos"; el protagonismo político de los microclimas de Twitter y Facebook.


La promesa era un mundo más seguro, donde el intercambio de información y la comunicación horizontal favorecerían el control del poder y la convivencia, en el que la vida se volvería más simple y relajada gracias a la tecnología. Hoy, la brecha social, económica y cultural no deja de profundizarse, crece la xenofobia y se afianzan los discursos nacionalistas, los piratas informáticos son la nueva pesadilla global y la ansiedad y la dependencia de los aparatos nos vuelven vulnerables.
En sólo 25 años, Internet impregnó todos los órdenes de la vida, creó su propia utopía y ahora parece estar contradiciéndola. ¿Se terminó el romance con las posibilidades democratizadoras de la Red?
Quizás una primera respuesta tenga que empezar por reconocer que, como con casi todo en esta vida, suele haber una brecha entre lo ideal y lo real, entre las expectativas detrás de una innovación tecnológica y lo que ocurre después. Si algo terminamos de aprender en 2016, es que el universo digital no es precisamente la excepción. Si el creador de Internet, Tim Berners Lee, buscaba hacer posible una red de redes que permitiera compartir información científica, esa posibilidad disparó un sinfín de expectativas con respecto a esas posibilidades, muchas de las cuales se frustraron o tomaron la dirección opuesta. ¿Cuánto de aquella tecnoutopía se logró? ¿En qué medida nuestra percepción sobre el potencial de la world wide web ha ido cambiando con el paso del tiempo?
"Internet fue creada, antes de los billonarios y las apps, por personas formadas en ciencia y tecnología, en su mayoría académicos relativamente jóvenes, con un compromiso instintivo muy fuerte con el flujo libre de información y el uso de computadoras para educación y ciencia. Lógicamente, entonces, la promesa inicial de Internet era que levantaría la cantidad y calidad de información a las que las personas tendrían acceso, de manera gratuita y en un espíritu más académico y 'hobbista' que comercial", reconoce Marcelo Rinesi, científico de datos freelance y miembro del Instituto Baikal.


El especialista sostiene que la brecha entre lo que debía ser y lo que es no es infrecuente en el mundo de la tecnología: "Lo que pasó es lo que siempre pasa: el efecto estructural y a largo plazo de una tecnología tiene menos que ver con la intención de los inventores que con el deseo de los usuarios y de quienes regulan o financian proyectos".
"Si uno mira principalmente sitios de papers científicos y blogs de investigadores -continúa-, la Internet que soñaban al principio sí existe: lo que pasa es que también existe la Internet que no se les ocurrió, y que es muchísimo más grande, simplemente porque hay muchísima más gente que quiere otra cosa."
El optimismo generalizado que despertaba Internet cuando era más que nada una promesa decantó también en la creencia de que esa innovación sería capaz, por sí misma, de tener un impacto social determinante. La tecnología, según este supuesto, modificaría a la sociedad.
Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, sostiene que aquella creencia continúa bastante vigente, aunque fue perdiendo intensidad a lo largo de la última década. "El determinismo tecnoutópico hoy es permanentemente contrastado con la realidad, ya sea en su vertiente optimista, la que sostiene que la tecnología va a solucionar todos los problemas laborales, educativos, políticos, económicos, o la pesimista, sostenida por la idea de que lo que va a sobrevenir es una suerte de oscurantismo", asegura. Y pone como ejemplo el caso de la pérdida de privacidad. "Es el ejemplo más emblemático, ya que sus consecuencias negativas no son responsabilidad de la tecnología en sí misma, sino de un modelo de negocio que se basa en la pérdida de la privacidad. La tecnología es un medio, un facilitador, pero lo que hay detrás es un sistema económico, político y social que ha puesto la vida de las personas en el mercado", se lamenta Busaniche.
Claro que la pérdida de privacidad y la vigilancia de los ciudadanos es un temor de larga data, según puntualiza la investigadora principal del Conicet Susana Finquelievich, quien recuerda que ya en los años ochenta era una factor preocupante. A su entender, las tecnologías de la información y la comunicación incrementaron de una forma notable el poder de vigilancia en las últimas décadas del siglo XX y en lo que va del XXI, generando un sinfín de tensiones sociales.


"Los gobiernos reclaman el derecho de monitorear las actividades de los ciudadanos y los residentes, argumentando cuestiones relacionadas con seguridad y justicia. El ciudadano común, por otro lado, está cada vez más consciente de que sus documentos de identidad, sus tarjetas de crédito y hasta sus tarjetas de transporte, ni hablar de su participación en redes sociales, se usan para seguir sus pasos, sus tendencias de consumo, sus actividades y hasta sus preferencias políticas", grafica Finquelievich, directora del Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información del Instituto Gino Germani (Facultad de Ciencias Sociales de la UBA) y autora del libro I-Polis. Ciudades en la era de Internet.
La privacidad habría pasado a ser un concepto de museo, de acuerdo con Silvio Waisbord, profesor de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la George Washington University. El especialista considera que para ser miembros de una sociedad digital hay que renunciar a lo que se entendía por privacidad. Y por cada ventaja que trae aparejado ser ciudadanos digitales, podríamos enunciar una desventaja.
"Hoy cualquier persona tiene mucho más acceso a información que el que tenía la élite hace unos 30 años -ejemplifica-. Pero el hecho de que haya más acceso a información no nos hace necesariamente personas más informadas, o parte de un colectivo que entiende mejor o es más consciente de los problemas del mundo. Los estudios no demuestran que haya contribuido a eso."
Wikipedia lo hizo
¿Cuáles han sido, entonces, las principales ventajas de estar inmersos en una vida digital? Todas las fuentes consultadas coinciden en una: el acceso a bajo o nulo costo a todo tipo de conocimientos, de fuentes de información y de datos.
"La promesa que mejor se desarrolló y sigue vigente e instituida desde el punto de vista de lo social es la democratización del conocimiento. Wikipedia es la realización de esa promesa. Nos muestra una estructura organizada que permite combinar el voluntariado con los medios digitales y eso cambia la estructura de la sociedad", considera el sociólogo Alejandro Artopoulos, profesor de la Universidad de San Andrés.


¿Una mayor accesibilidad al conocimiento debería redundar en sociedades mejor educadas? No necesariamente. Pero ya no se trataría de un problema eminentemente tecnológico. "En el sistema educativo es en donde más se resiste el avance de las TIC, sencillamente porque amenazan sus bases, o sus fundamentos históricos. Si uno tiene un sistema educativo que reproduce la estructura de una sociedad cerrada, introducir cambios o innovaciones implica perder el control. Requiere un grado de madurez que no tiene cualquier sistema educativo", se lamenta Artopoulos.
Volviendo a las promesas que sí se pudieron cumplir, suele haber bastante consenso respecto de que la censura se ha tornado más difícil; la información, más accesible y la geografía, menos restrictiva. "No coincido con la visión de que alguien mirando el celular durante una charla de amigos está demostrando aislamiento social. Probablemente se está comunicando con (o al menos viendo algo de) una persona por la que se está, al menos, tan interesado como de las que tiene alrededor; Internet no nos hace menos sociables, simplemente agrega nuevas opciones de comunicación intermedias entre nada' y frente a frente', y resulta que para muchísimas personas eso complementa muy bien las opciones que ya tenían", opina Marcelo Rinesi.
Con él acuerda Waisbord: "Yo no creo que, como decía Bauman, las redes sociales incrementen la soledad. Para mí complejizan la vida en sociedad, así como la noción de identidad personal. Se hace necesaria una suerte de management de la persona pública, porque cuando tenemos presencia digital permanentemente mandamos señales de quiénes somos o, al menos, de quiénes pensamos que somos".
En cualquier caso, lo que es indudable -y quedó en evidencia a lo largo del año último- es que las redes sociales son una poderosa herramienta en términos políticos, económicos, e informativos.


"En los años noventa se pensaba que el auge de Internet sería un factor decisivo para que se acabara la ignorancia. Sin embargo, hoy es una fuente inagotable de mitos y teorías conspirativas amplificada por las redes sociales. Por otra parte, así como podés acceder a la NASA o a medios digitales de todo el mundo, las páginas que difunden pseudociencia y el horóscopo continúan siendo mucho más leídas que sitios que ofrecen análisis, profundidad y conocimiento", reconoce Busaniche.
A medida que el rastreo y análisis de lo que ocurre en las redes sociales se hace más sofisticado, otros fenómenos se hacen visibles. Por ejemplo, que las conversaciones en ellas -lejos de posibilitar diálogos entre posturas diferentes, que amplíen horizontes- no suelen traspasar las fronteras de los micromundos de cada ciudadano. En otras palabras, hablamos con los que piensan como nosotros. O, en términos de comunicación política, se llega con mensajes a los convencidos, del lado que sean.
Rinesi ve un problema social, actual y creciente en la forma en que el acceso a la información, e incluso la difusión de ciertas actividades comerciales, académicas y políticas están convergiendo fuertemente en las redes sociales (y, paralelamente, en los comentarios en los sitios).
"Es absolutamente entendible porque es donde las personas ponen su interés y su tiempo, pero una red social es, en el mejor de los casos, un modo muy limitado de producir y acceder a información y análisis. La definición de una sociedad democrática, ilustrada y empírica es que siempre se votan gobiernos pero nunca se votan hechos. No descubrimos la realidad mediante el intercambio de rumores, sino mediante la observación organizada, el análisis técnico y el debate profundo y estructurado, todas actividades para las que las redes sociales son no sólo ineficientes, sino también contraproducentes", considera.
Pero, a su entender, no todo el panorama es desalentador. "Desde un punto de vista republicano, tener un medio con el que cierta información que podría ser calificada como indeseable' para un gobierno se pueda difundir de manera rápida y universal es una poderosa medida de seguridad. Pero cuando se transforma en el mecanismo principal no sólo de socialización sino también de intercambio de información política, económica, ambiental (y en esto los mecanismos económicos de Internet, con el tráfico como factor de viabilidad comercial, son relevantes), las sociedades se vuelven terriblemente vulnerables a lo que en Estados Unidos están llamando en estos días fake news.' En pocas palabras, gana el que grita más fuerte y más seguido la mentira más espectacular o que asuste más, y ésa no es la forma de tomar decisiones de forma colectiva. Por ejemplo, elegir presidente", asegura.
Lo que queremos de Internet


En cualquier caso, no habría que perder de vista que todo lo que ocurre en el mundo digital es, en última instancia, la expresión de los intereses y prioridades de una sociedad.
"Uno imaginaba que la sociedad progresaría en términos éticos y morales pero nos encontramos ante una regresión hacia un discurso pacato. Estoy un poco asustada con el recrudecimiento de un conservadurismo moral que no se preveía. Que estemos otra vez discutiendo la exhibición de un pezón femenino o que las empresas que sostienen Facebook, Twitter o Instagram eliminen o censuren imágenes de personas desnudas me parece preocupante y muy peligroso", se alarma Busaniche quien, por otra parte, tampoco está muy convencida acerca de que la promesa de una mayor democratización a caballo de Internet se hubiera cumplido.
"Internet prometía democratización y ésa fue la promesa menos cumplida -considera-. Porque implicaba democratización en el sistema educativo, en el sistema de riqueza, en el sostenimiento de lo público y social, en términos económicos, cosas que Internet, por sí sola, nunca podría haber cambiado. Lo que está ocurriendo es, más bien, todo lo contrario. El mundo está cada vez más concentrado y se percibe cada vez más firme la idea de frontera. La globalización se volvió una realidad para el mundo de las finanzas pero no para las personas. La democratización fue la promesa más falaz."


De todas formas, ya sea más o menos cerca de nuestros sueños, Internet nos facilita la vida de infinitas maneras. Como reconoce Rinesi, hace más fácil que sepamos lo que queremos saber, escuchemos a quien queremos escuchar y digamos lo que queremos decir, aunque en ocasiones no estemos del todo cómodos con lo que resulta que queríamos saber, escuchar y decir. Tal vez, lo que hace falta sea un gesto de adultez colectiva: reconocer que esto que hicimos con Internet, y no lo que nos dijimos que haríamos, es realmente lo que queríamos hacer.
L. O.