sábado, 1 de febrero de 2020

LA PÁGINA DEL DR. JUAN CARLOS DE PABLO,


El pronóstico del FMI sobre la economía mundial, ¿será verdad?

Juan Carlos de Pablo
Según muchos periodistas y analistas, el mundo económico está por volar por el aire por la pulseada comercial entre los Estados Unidos y China, el retiro de Inglaterra de la Unión Europea y los ataques de Irán a instalaciones militares en Irak; mientras que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) el PBI del mundo crecerá 3,3% en 2020 y 3,4% en 2021. ¿Sobre la base de qué pronósticos hay que tomar las decisiones?
Los pronósticos macroeconómicos no sirven para saber lo que va a pasar, porque quienes los confeccionan no tienen cómo saber lo que va a pasar. Pero sirven para saber qué van a hacer los dirigentes políticos, cuando los conozcan. ¿Qué presidente, primer ministro o canciller va a convocar a una reunión internacional de emergencia cuando "los que saben" afirman que tanto este año como el próximo, el PBI del mundo crecerá más de 3% anual?
Una de las leyes de los grandes números explica por qué el error de pronóstico de un agregado es menor que el de cada uno de sus componentes. Ocurre que quienes pronostican a veces pifian por exceso y otras por defecto, y esta es la razón por la cual el heladero cometerá un menor error cuando calcule la cantidad de helados que va a vender, que cuando tenga que encargar cuántos kilos de crema y cuántos de frutilla.
Por esta razón, le presto atención al pronóstico referido a la economía mundial y no al de los países individuales. Particularmente... al de la Argentina.
Llama la atención el interés local por saber qué creen los funcionarios del Fondo que va a pasar con el PBI de nuestro país, cuando los que sabemos sobre la Argentina somos nosotros, no ellos. Y no sabemos casi nada, pero no porque seamos brutos, sino porque es imposible saber.
¿Cómo se puede vivir sin saber? El extranjero que pregunta esto debería vivir algunas semanas entre nosotros, observando al pizzero, al plomero y al pedicuro. Personas que, al igual que sus connacionales, se levantan todos los días a ver cómo le encuentra la vuelta. Sabiendo que lo único que no puede hacer es "desensillar hasta que aclare". ¡Porque nunca aclara!
Aunque llenos de dudas, los comercios y los estudios profesionales están abiertos, porque lo peor que se puede hacer es desabastecer y regalarle la demanda a la competencia.
La historia enseña que la realidad nunca es ni tan buena como se dice en los momentos más calmos, ni tan mala como se afirma en los momentos turbulentos; enseñanza que merece ser tenida en cuenta cuando se adoptan las decisiones.

YO, ALFONSINA - UNA MUJER LIBRE


YO, ALFONSINA - UNA MUJER LIBRE
Lunes 20 hs
Auditorio Larreta: Mendoza 2250.
Museo de Arte Español Enrique Larreta
Entrada general: $200

Alfonsina vuelve para contarnos su vida a través de sus poemas y su palabra extraída de conferencias, reportajes y notas periodísticas. Su infancia, sus primeras mentiras, el amor, la maternidad, la soledad, su lucha por los derechos de las mujeres, su compromiso y también la muerte, su última decisión. 
La historia de una mujer que le hizo honor al significado árabe de su nombre: "dispuesta a todo".
Unipersonal dirigido por María Esther Fernández y protagonizado por Guadalupe Berrino.

Yo, Alfonsina.
Arte

CURIOSIDADES


Los 40 años del Cubo

Un rompecabezas tridimensional. ¿A quién se le ocurriría algo así? A una civilización extraterrestre. A algún hechicero milenario. A una antigua secta ocultista. ¿Cierto?

No. Este año, el Cubo de Rubik cumplirá 40 años. Se le ocurrió a Ernö Rubik, profesor de arquitectura húngaro, que se propuso que sus estudiantes comprendieran problemas tridimensionales. Lo desarrolló en 1974 y lo patentó en 1975. Lo llamó Cubo Mágico, intentó comercializarlo y tuvo bastante éxito en Hungría. Pero no más allá; el Estado comunista no veía con buenos ojos exportar el misterioso Cubo.

Así que Rubik lo dio a conocer en exposiciones internacionales, y en 1979, en Nuremberg, un especialista en juguetes llamado Tom Kremer vio su potencial y negoció la distribución con Ideal Toy Company, de Estados Unidos.
 El acuerdo prosperó y empezó a venderse en 1980, con un nombre nuevo y más pegadizo: Cubo de Rubik. Se convertiría en uno de los juegos más populares de la historia y en un ícono universal.

El récord mundial lo tiene actualmente Yusheng Du, de China, que resolvió el rompecabezas en 3,47 segundos. En rigor, y como ocurre en otros ámbitos, el campeón absoluto es hoy un robot, que el año último venció al Cubo en 0,38 segundos.

A. T.

OPINA DANIEL SABSAY,


Los nocivos efectos de invertir la fórmula presidencial

Daniel Sabsay
El modo en que se conformó la fórmula presidencial del Frente de Todos que compitió en la últimas elecciones no tiene antecedentes. Nuestro país ha adoptado la forma de gobierno presidencialista, que fue una creación de la Constitución de Filadelfia de 1787. A propósito del vicepresidente, Hamilton, uno de los principales redactores del texto estadounidense, consideraba que "la institución resulta provechosa para los dos poderes: para el presidente, garantiza la continuidad del ejecutivo sin el inconveniente de una nueva elección en caso de vacancia de la presidencia. Para el legislativo, supone que este no se ve forzado a designar a uno de sus miembros como presidente de turno. Para ambos, agiliza y asegura el diálogo intrapoderes".
El candidato a presidente, una vez proclamado por la convención de su partido, luego de haber ganado la postulación en elecciones primarias o asambleas (caucus), elegirá al otro integrante de la fórmula, quien se convertirá en el candidato a vicepresidente. Pero el presidente será el único titular del Ejecutivo, el cual -insistimos- es ocupado por una sola persona. Por ello, el candidato a presidente debe asegurar que a su lado se desempeñará alguien de su confianza, ya que de triunfar se convertirá en la cabeza del Senado y deberá cumplir el rol de nexo entre los dos poderes, como explicaba Hamilton. La adopción del presidencialismo por la mayoría de los países latinoamericanos produjo sistemas alejados del modelo, pues estos se apoyaron en instituciones y experiencias coloniales muy distintas del sistema imperante en los EE.UU.
Si bien los textos constitucionales son muy similares, las conductas institucionales y hasta personales son tan diferentes que hacen que las constituciones, en los hechos, difieran. Nos encontramos frente a caminos divergentes que también se proyectan sobre la actuación de los vicepresidentes en sus versiones estadounidense y argentina.
La vicepresidencia es el segundo cargo oficial electivo en importancia. Primero en la línea de sucesión, el vicepresidente ejerce la presidencia en forma definitiva cuando el presidente muere, renuncia o es apartado de su cargo por un enjuiciamiento. Además, el vicepresidente actúa como titular del Senado. El desempeño del vicepresidente desde sus albores ha sido un verdadero enigma.
John Adams, compañero de fórmula de Washington y primer vicepresidente (1789-1797), sostenía sobre el cargo que "es la más insignificante de las funciones que la invención del hombre ha podido construir". La cuestión fue objeto de deliberaciones en la convención de Filadelfia y generó diferentes posiciones, que giraron en torno a la relación entre el presidente y el vice. Se minimizó su importancia en tiempos normales, esto es, cuando no debía reemplazar al presidente. Sin embargo, con el correr del tiempo, quien frecuentemente se convierte en el delfín del primer mandatario (recordemos que este solo puede ser reelegido por una y última vez) ha ido adquiriendo más funciones, sobre todo en materia de política internacional.
Es importante entonces tener en cuenta que en los Estados Unidos el vicepresidente es el sucesor natural del presidente, situación que facilita la relación entre ambos, ya que su lucimiento y lealtad normalmente se verán recompensados con una candidatura bien posicionada para competir en las primarias de su partido. El sistema argentino impide que esto pueda suceder, ya que en materia de reelección ata la suerte del vicepresidente a la del presidente, como surge de la última parte del artículo 90 de nuestra Constitución. Además, el art. 92 le impide el ejercicio de otra función en cualquier nivel de gobierno y el art. 57 minimiza su actuación en el seno del Senado, ya que solo puede votar en caso de empate.
La elección de quien se convertiría en presidente por parte de la candidata a vicepresidenta Cristina Kirchner fue una decisión que importó un cambio de "papeles". La segunda decide quién la acompañará como primero. Es cierto que en Estados Unidos el vicepresidente de George W. Bush, Richard "Dick" Cheney adquirió un rol preponderante durante la presidencia del primero. Pero la conformación de la fórmula siguió los lineamientos que hemos descripto, esto es, fue el futuro presidente quien eligió al candidato a vicepresidente. Cheney, como ya hemos señalado, ha sido el vicepresidente más poderoso e influyente. Su gran protagonismo fue considerado por sus críticos contrario a la Constitución. En realidad, el papel del vicepresidente ha tenido mucho que ver con la actitud que ha tenido el presidente respecto de cuáles debían ser sus responsabilidades. De no ser así, se viola la composición unipersonal del ejecutivo presidencialista. Coherente con lo que contempla la Constitución estadounidense, la nuestra dice en su artículo 86: "El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de presidente de la Nación Argentina".
Lo sucedido en nuestro país invierte la ecuación y lleva a que la vicepresidenta tome decisiones de carácter presidencial o al menos influya de manera preponderante en el comportamiento del titular del Ejecutivo. La victoria de los candidatos del Frente de Todos ha conducido, al menos hasta el momento, a un doble comando. En la Casa Rosada habita el primer mandatario, mientras que en la presidencia del Senado Cristina no se limita a las escasas funciones que la Constitución le reserva, sino que, como jefa política del frente triunfante, ejerce potestades indefinidas que se ha adjudicado para sí y que le han permitido nombrar a una parte importante del gabinete y a los titulares de los principales órganos de control. Este poder inmenso estaría en la base de las contradicciones en las que a menudo incurre el presidente de la Nación.
El novedoso formato institucional nos ha llevado a sostener que estamos frente a un régimen "vicepresidencial", que contradice a la cláusula constitucional citada y que, como lógica consecuencia, lo aleja del Estado de Derecho, ya que este no se concibe sin que sus protagonistas se limiten al ejercicio de aquellas facultades que la Constitución prevé para el cargo que ocupan. En este caso, la distribución de competencias surge de prácticas o de comportamientos que se desarrollan espontáneamente, sin que un marco jurídico previo así lo prescriba y regule fijando los límites que considere pertinentes. La falta de previsibilidad que se desprende de esta situación impide que se plasme el principio de seguridad jurídica y, por lo tanto, tiene pocos visos de asegurar gobernabilidad. Ya se observan los primeros roces entre ministros de los niveles nacional y provincial, junto a posiciones zigzagueantes del Presidente. Según los analistas, algunas se corresponden con el pensamiento del jefe del Estado, mientras que otras le habrían sido "sugeridas" por la vicepresidenta. Lamentablemente, en la Argentina, una vez más, la conducción del país no respeta la ley fundamental, la que se ve deformada por una práctica errática que desafía las reglas del buen gobierno.

PROFESOR TITULAR Y DIRECTOR DE LA CARRERA DE POSGRADO DE DERECHO CONSTITUCIONAL (UBA)

LÍNEAS DE TIEMPO,


De cómo Patrick Swayze casi se queda sin bailar

"Nada está en riesgo": en cuatro palabras, el muy venerado Martin Scorsese definió la crisis del cine. En un artículo publicado en The New York Times, dijo que las películas ya no tienen revelación, misterio ni peligro emocional, y si usted es de esos lectores que observan los tiempos verbales podría leerlo y notar que habla del cine en pasado imperfecto. "Era", dice, "una forma artística, equivalente a la literatura, la música o el baile". Pero el cine mutó: ya no hay grandes narrativas para adultos, como en otros tiempos fueron La ventana indiscreta o Taxi Driver, y todas las atracciones de esta época giran alrededor de unas montañas rusas fílmicas accionadas por superhéroes, magos o mutantes. Por eso, el estreno de dos series nostálgicas y revisionistas ( The Movies, esta semana en HBO, y Las películas que nos formaron, en Netflix) plantea una duda razonable: ¿nos estamos despidiendo del cine como lo conocimos?

En los seis episodios de The Movies, los productores Tom Hanks y Gary Goetzman ponen el foco en el gran cine comercial estadounidense "a través de las décadas y los cambios culturales, sociales y políticos que enmarcaron su evolución". En los cuatro episodios de Las películas que nos formaron se develan las pequeñas y enormes proezas detrás de tanques como
Dirty Dancing, Mi pobre angelito, Los cazafantasmas y Duro de matar. 
Las dos series documentales comparten algo en común: lejos del academicismo, repasan la factura artística y técnica del espectáculo más popular de la cultura contemporánea, uno que nació como una derivación de la fotografía y creció en las barracas de las ferias hasta convertirse en la industria más poderosa del soft power mundial.
 Ése es el cine que extraña Scorsese, el de las emociones compartidas en una comunión muda con decenas de extraños. "Las películas están diseñadas para satisfacer un conjunto específico de demandas y para ser variaciones de un número finito de temas", se lamenta. Con el criterio actual, regido por los estudios de mercado, los focus groups, la corrección extrema y el contenido apto para el menú infantil, el orgasmo voceado de Sally cuando conoció a Harry no habría salido de la sala de edición.
Según Scorsese, "el cambio más siniestro sucedió de manera sigilosa y en la oscuridad de la noche: la eliminación gradual pero constante del riesgo". En Las películas que nos formaron nos enteramos de que Dirty Dancing fue rechazada 42 veces antes de ser rodada y que Warner dejó ir Mi pobre angelito por un mínimo ajuste presupuestario: en el cine, en la timba o en la vida, el que no arriesga no gana.

LISTAMANÍA: Cinco episodios de The Movies, la serie documental de HBO

1. Los sesenta. Los cambios sociales llegan a la pantalla junto a los últimos grandes musicales y las obras maestras de Kubrick, Hitchcock y Nichols.

2. Los setenta. La etapa dorada del cine norteamericano moderno, con el ascenso de Scorsese, Spielberg, Coppola, Lucas y la camada del New Hollywood.

3. Los ochenta. Extraterrestres, viajeros del tiempo, fantasmas y guerreros comparten multicines con adolescentes atormentados y boxeadores golpeados.

4. Los noventa. Mientras EE.UU. se enamora de Julia Roberts y Will Smith, algunos grandes directores (Spike Lee o los Coen) filman sus mejores películas.

5. Del 2000 a hoy. La era de las franquicias de cómics y libros con explosiones de efectos especiales y, a la vez, una nueva horneada de cineastas independientes.


N. A.

SANTIAGO BULAT Y SU ANÁLISIS,


El ahorro de un país y de las personas: qué es, cómo se genera y para qué sirve

Santiago Bulat

1Resignar consumo. El ahorro se define como la decisión de resignar consumo en el presente para obtener mayores beneficios en el futuro. Si bien siempre se utiliza este término desde la óptica del usuario minorista, hay que tener en cuenta que las decisiones individuales son un fenómeno que afecta al crecimiento del país en su conjunto.
2 Definición macro. Si analizamos la demanda agregada, podemos determinar que se llama ahorro a la diferencia entre el ingreso o la producción de un país y su consumo. De todos los bienes y servicios que produce un país hay una parte que es consumida por el sector público o el privado. Las empresas ahorran cuando sus ganancias son mayores que sus gastos, y el Estado ahorra cuando cobra impuestos por encima de su consumo. Para los ahorros de un país hay dos posibles destinos: invertir o tener un mayor nivel de exportaciones que importaciones. Los países necesitan del ahorro para poder crecer. Sin embargo, puede haber inversión por encima del ahorro local, cuando, por ejemplo, un país atraviesa un período de déficit comercial (exceso de importaciones por sobre las exportaciones). De todas maneras, como no es siempre viable financiarse con ahorro externo (deuda) se encuentra una relación de largo plazo entre la tasa de ahorro de un país y su inversión: si su nivel de ahorro es bajo, su nivel de inversión también lo será. Un nivel bajo de inversión hará perder la perspectiva y los planes de crecimiento de largo plazo de un país.
3 Factores que influyen. Encontramos distintos factores que tendrán influencia en la cantidad de ahorro que tendrá un país. En primer lugar, se ubica la tasa de interés: el "premio" que nos ofrezcan a futuro una empresa o el Estado, nos dará estímulo para consumir menos en el presente y obtener un rendimiento mayor en el futuro. En segundo lugar están los factores culturales. En la Argentina, la larga historia de políticas agresivas contra el ahorrista llevó a que la desconfianza en el ahorro en moneda local sea prácticamente irrecuperable. Tercero, la tasa de dependencia, o sea la cantidad de personas que no están en edad de trabajar: cuanto mayor sea esta tasa, menor será la capacidad de ahorro. Otro punto por mencionar es la distribución del ingreso, dado que no todos los segmentos de la sociedad ahorran en la misma proporción. Distintos niveles de concentración de la riqueza generarán distorsiones en la cantidad de ahorro. Por último, encontramos las expectativas de la economía: no será lo mismo tomar decisiones de ahorro y consumo con perspectivas negativas que con pronósticos de crecimiento.
4 Baja incidencia. La tasa de ahorro en la Argentina podría considerarse baja en comparación con las de otros países. Según los datos del Banco Mundial, en 2018 la tasa de ahorro mundial se ubicó en torno a 25,4% del PBI, mientras que la de Argentina fue cercana a 15%. En los países que son miembros de la OCDE la tasa es de 22,7%. Algo más abajo se encuentran las de países de la región como Chile y Perú cuyo ahorro fue de 19,5% y 19,8%, respectivamente, niveles similar es al de Estados Unidos. Países como Alemania o Japón elevan el promedio, con tasas en torno al 30% del PBI.
5 Fronteras afuera. Las decisiones micro y la macroeconomía de un país están entrelazadas. Un factor para destacar con respecto a la Argentina es el escaso incentivo de los agentes particulares para ahorrar localmente: según la balanza de pagos, hay algo más de US$300.000 millones, propiedad de argentinos, invertidos en activos del exterior, algo así como 60% del PBI. Definitivamente, hasta que el ahorro no pase a ser una prioridad para los gobiernos en términos jurídicos y de rentabilidad, difícilmente esta tendencia a no quedarse en el ahorro local pueda revertirse.

PREMIO ALFAGUARA


Guillermo Arriaga ganó el Alfaguara con una novela de amor y dolor
Arriaga dijo que el premio es como "abrir una ventana en la oscuridad"
El autor mexicano, también guionista de cine, se impuso con Salvar el fuego, una narración "polifónica"
MADRID.- Ayer por la mañana, después de un intenso mes y medio de deliberaciones y de analizar las siete novelas finalistas, entre ellas, dos argentinas, el jurado del premio Alfaguara, presidido por Juan Villoro, eligió al ganador de esta edición. Cuando abrieron el sobre para conocer la identidad de quien sospechaban que era una escritora, cuyo seudónimo era Isabella Montini bajo el título elegido para el concurso El león detrás del cristal, se encontraron con la sorpresa de que era Guillermo Arriaga, el prestigioso novelista y guionista, quien estaba tras esta construcción polifónica que une al amor y a la violencia en el México actual. La novela Salvar el fuego es la flamante ganadora de este galardón iberoamericano.

"He tardado 4 años y medio y 12 kilos en escribir la novela. Soy adicto a escribir", dijo Arriaga, quien agradeció el premio a través de una videoconferencia desde la fronteriza ciudad norteña de Piedras Negras, un pueblo que conoce desde que era niño.
"Toda mi obra es una reflexión sobre el amor, más aún sobre la violencia en el amor", opinó el guionista de Amores perros y de Babel. La novela comienza con un manifiesto escrito por José Cuauhtémoc Huiztlic, un reo condenado a cincuenta años de prisión por haber cometido un homicidio múltiple: "Este país se divide en dos: en los que tienen miedo y en los que tienen rabia./Ustedes, burgueses, son los que tienen miedo". Arriaga sostiene que el haber crecido en el monte y conocer el dialecto del mexicano norteño, así como el chilango, es decir, el D.F., le permitió hacer una síntesis de estos registros actuales.

Una mujer corre por la avenida con un arma en la mano. Su salvación será llegar a un barrio de estrechos pasillos llamado La Sectorcito. La persiguen un grupo de hombres violentos y enfurecidos. Acaba de matar a un hombre. Varias historias convergen en esta radiografía de una sociedad donde también aparecen hippies, cineastas, esnobs, homofóbicos, familias tradicionales, presos, etcétera. "Un premio no es un certificado absoluto, mucho menos un certificado de inmortalidad, pero sí es abrir una ventana en la oscuridad y detrás de esta ventana hay algo que vale profundamente la pena. Es una metáfora de la sociedad que está afuera", asegura Villoro, quien también ha descripto con genialidad el D.F. mexicano en El vértigo horizontal.
Laura Alcoba, la escritora argentina que integró el jurado, aseguró que el premio a Arriaga se entrega por unanimidad del jurado. "El libro tiene una potencia única, posiblemente que provenga del hecho de que se trata además de un excelente guionista de producir imágenes. Leés la novela y la estás viendo. Es algo muy extraño que ocurre desde la primera página hasta la última. También hay que destacar los lenguajes de los personajes, que es una creatividad lingüística increíble, y los medios tan diferentes que se encuentran en esta novela".
Salvar el fuego es el encuentro en un convulsivo México actual entre una coreógrafa casada con hijos, dueña de una vida cómoda, sin sobresaltos, y un hombre de los bajos fondos. "Esta es una novela polifónica que narra con intensidad y con excepcional dinamismo una historia de violencia en el México contemporáneo, donde el amor y la redención aun son posibles. El autor se sirve tanto de una extraordinaria fuerza visual como de la recreación y reinvención del lenguaje coloquial para lograr una obra de inquietante verosimilitud. Los distintos planos narrativos tienen como hilo conductor el cuerpo humano, motivo de celebración y expuesto a numerosos excesos", argumentó el fallo del jurado.
Entre los ganadores de ediciones anteriores se encontraban en el fastuoso Casino de Madrid el argentino Patricio Pron: "Los libros de uno pasan a participar de conversaciones más grandes, a nivel internacional, y arrastran a uno donde quiera que sus libros hayan ido", asegura el autor de Mañana tendremos otros nombres, quien ha viajado con esta novela ganadora a sitios a los que jamás pensó que conocería, y mucho menos hablando sobre su propia obra. Pron bromeó con la idea de que Arriaga deberá tomar vitaminas para comenzar la larga gira de presentaciones que le depara el haber ganado este prestigioso premio.
También se encontraba en Madrid el argentino Eduardo Sacheri, ganador en 2009 de este galardón por La noche de la usina: 
"Es un premio absolutamente hermético. Nadie te suelta una palabra. Me acabo de sorprender y de alegrar como todos. He leído los libros anteriores de Guillermo. El salvaje es una novela fenomenal", aseguró  el escritor, que además vive con emoción la nominación de La odisea de los giles, basada en su novela, a los Goya, que se entregan hoy.
Más de 600 manuscritos, entre ellos 94 argentinos, fueron enviados al concurso.
 El jurado de la próxima edición será presidido por el colombiano Héctor Abad Faciolince, el autor de la bellísima El olvido que seremos, que será llevada al cine por el director Fernando Trueba y protagonizada por Javier Cámara.

L. V.