Una de las hipótesis que vengo sosteniendo ya hace un tiempo respecto al mundo cripto es que nadie podrá desarrollar una verdadera stablecoin descentralizada, un criptodólar que pueda mantener la paridad con la moneda sin la intervención de un ente centralizado en alguna parte de su estructura. La semana pasada fue el caso de Neutrino que cayó en desgracia y perdió el “1 a 1” con el dólar. Al momento de escribir estas líneas su token vale 0,88 dólares recuperándose un poco del 0,69 al que supo llegar en su peor momento.
Distinto fue el caso de DAI, que en vez de depreciarse frente a la moneda estadounidense, optó por centralizarse. Ese token funciona como el sistema financiero tradicional, emitiendo esos cripto dólares a través de préstamos colateralizados en Ether u otra cripto. Cuando el token vale más que la moneda estadounidense se fomenta el otorgamiento de esos créditos para que haya más emisión, y cuando el token pierde la paridad por el lado de abajo se realiza el proceso contrario, fomentando la devolución de dichos créditos. Pero así como en el mundo “real” el sistema bancario tiende a transformarse en un Ponzi si no hay suficiente déficit fiscal, lo mismo le ocurre a stablecoins como DAI.
Es por eso que en su momento sus desarrolladores se vieron obligados a incorporar USDC, la stablecoin centralizada, como parte de sus activos de respaldo llegando a representar por momentos más del 50% del total.
Es entendible la frustración de Rune Christensen, fundador y CEO de Maker Dao, la organización detrás de DAI, la cual se ve reflejada en un tweet que emitió el 1° de abril y en donde dice que “dado que Terra no colapsó, queda probado que las stablecoins algorítmicas (descentralizadas) funcionan”. Acto seguido informa que propondrá transformar DAI al modelo de UST.
UST, la stablecoin de Terra, es claramente la stablecoin del momento. Hoy es la tercera stablecoin en tamaño con una capitalización de mercado de US$ 41.000 millones. A comienzos del mes pasado expliqué que el chiste detrás de este criptodólar es que es una stablecoin con riesgo de cripto, lo cual le quita mucho atractivo. Si existiera al mismo tiempo corridas contra el token estable y contra su token de respaldo/gobernanza “Luna”, todo se desmoronaría. ¿Quién querría entonces tener un token que no puede subir de precio pero que corre el riesgo de desaparecer? Por ahora, mucha gente aparentemente.
Justamente esa sería la razón por la que Do Kwon, CEO de Terraform y director en la Luna Foundation, anunció que Terra pasará a estar respaldado, en parte, por Bitcoin. ¿Qué habrá sentido Christensen cuando se enteró? ¿Seguirá con la idea de pasar DAI al formato de Terra/Luna?
Más allá de lo que piense el Rune, una pregunta obvia que surge es cómo harán para pasar Bitcoin al sistema Luna. Veamos: Bitcoin no existe más que en la blockchain de Bitcoin. Lo que puede haber en otras blockchain son representaciones de Bitcoin pero no el Bitcoin “real”. La forma de transformar un Bitcoin en una representación de Bitcoin en otra blockchain suele hacerse con bridges (puentes) con alto grado de centralización. Básicamente uno le envía el Bitcoin a “alguien” que maneja la blockchain donde uno quiere tener la representación de aquel Bitcoin y ese “alguien” le emite un token que puede llamarse por ejemplo rBTC, o algo así. Sí, ya sé, uno está obligado a preguntarse si toda la gracia de la descentralización en el mundo cripto no se pierde con esos bridges centralizados y la respuesta pareciera ser que sí.
En el caso particular de Terra quienes manejaran ese puente serán 7 personas. Sí, 7. Lo harán a través de una MultiSig, que quiere decir que se necesita más de una firma (de ahí el “Sig” de Signature) para poder hacer operaciones.
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