Como había adelantado Kristalina Georgieva, el FMI ajustó su proyección de crecimiento global a 3,6% para 2022 y 2023. En enero había estimado una expansión de 4,4%. La guerra en Ucrania explica, en gran medida, tanto el recorte en los niveles de actividad, como la suba en la tasa de inflación a partir del incremento en las commodities. En 2022, la inflación llegará a 5,7% en las economías avanzadas y 8,7% en las emergentes, 1,8 y 2,8 puntos porcentuales, respectivamente, por encima de las proyecciones de enero. En el mundo desarrollado se proyecta que Estados Unidos crecerá 3,7% en 2022 mientras que la zona euro lo hará 2,8%. El PIB de China subiría 4,4%, prácticamente la mitad del registro del año pasado e India será la estrella de Asia con una expansión de 8,2%. América Latina será la región del mundo con menor crecimiento (+2,5%). En el caso de Argentina, el FMI mejoró su estimación en un punto porcentual con relación a enero y ahora proyecta una suba del PIB de 4%. También es optimista en materia de inflación porque proyecta una suba de 48%. Como ocurre con todas las proyecciones que se publican estos días, están condicionadas a la evolución de la guerra en Ucrania.
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