domingo, 14 de abril de 2024

EL ESCENARIO SINDICAL Y EL ESCENARIO


El choque con la CGT expone contradicciones en el Gobierno
Surgen diferencias entre Cordero y Caputo por la homologación de los acuerdos salariales; se encendió una alarma por despidos y suspensiones en el sector privado
Nicolás BalinottiJulio Cordero, Secretario de Trabajo, y Sandra Pettovello, Ministra de Capital Humano
Julio Cordero llevaba casi una década como abogado laboralista del Grupo Techint cuando se ganó la confianza absoluta de Paolo Rocca por su intervención en un conflicto con Hugo Moyano. Corría abril de 2014 y activistas camioneros bloquearon durante una semana nueve plantas industriales. Cordero, que asumió hace un mes como secretario de Trabajo de Javier Milei, tiene ahora el desafío de desactivar la huelga a la que convocó la CGT para el 9 de mayo.
Se trata de un interlocutor conocido para los sindicalistas. Con muchos de ellos, la relación roza la amistad. Hicieron migas durante años en las semanas que comparten gremialistas y empresarios en Suiza, en la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Allí se fomenta casi como primer mandamiento el diálogo tripartito, con el Estado como mediador. Totalmente a contramano del manual libertario.
El espíritu dialoguista de Cordero y su apego a las leyes laborales generaron un tembladeral en su forzado desembarco en el Gobierno tras el desplazamiento del macrista Omar Yasin, a quien Milei responsabilizó sin argumentos de la polémica por el aumento de los sueldos de sus ministros y el Poder Ejecutivo.
A su llegada, Cordero tuvo un fuerte contrapunto con el ministro de Economía, Luis Caputo, por su orden de moderar las paritarias por debajo de 10% mensual y no convalidar los acuerdos por encima de ese porcentaje. Para Caputo, fijar el tope salarial es determinante en su plan antiinflacionario.
Cordero acató inicialmente el pedido, pero con los acuerdos salariales que se negocien a partir de su gestión y no con los heredados de Yasin. De acuerdo con varias fuentes consultadas, su postura es la de convalidar tratos entre empresarios y sindicalistas más allá de la cifra, siempre y cuando haya habido un apretón de manos, como es lo que sucede entre los Moyano y las tres federaciones empresarias del transporte cuando pactaron hace ya más de un mes una suba de 45% por el bimestre marzo-abril. La reacción de Cordero ante Caputo fue casi automática por su experiencia de haber estado siempre del otro lado del mostrador y conocer en detalle la legislación que regula las negociaciones colectivas. Para Caputo fue casi como una declaración de guerra.
Para algunos gremialistas, Cordero ya tiene “el boleto picado”. Sin apelar a la misma metáfora, pero con idéntica sensación, en dos áreas de relevancia del Gobierno no le ven mucho futuro en la gestión, salvo que se mantenga en el cargo por presión empresaria, ya que desde hace algunos meses combinaba su actividad en Techint y la Unión Industrial con un asesoramiento en las sombras a La Libertad Avanza. Su llegada tarde a la reunión con la CGT en la Casa Rosada no fue una buena señal. Tampoco que no haya convencido a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, de participar del intercambio con los gremios, siendo que el área laboral está en su órbita. Incógnitas de un gobierno indescifrable.
Indicadores que preocupan
Milei se aferra a las redes sociales y a encuestas de dudosa procedencia sobre su imagen positiva para hacerles frente a indicadores negativos que tal vez sirvan de argumento para comprender que el choque con la CGT es inevitable.
Con el 11% de marzo que se conoció ayer, la inflación del Indec acumuló más de 90% en los cuatro meses de gestión libertaria.
La caída salarial en el sector privado fue de entre 20 y 25 por ciento desde diciembre a la actualidad de acuerdo con diferentes relevamientos públicos y privados en base a los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Salvo escasísimas excepciones, no hubo sector que haya podido siquiera igualar a la inflación del período.
El retroceso del poder adquisitivo fue mayor en jubilaciones y asignaciones familiares, con una merma de 29,5% en cuatro meses.
El retraso salarial, además de empujar a más familias por debajo de la línea de pobreza, tuvo ya un impacto en la actividad económica. Las ventas del comercio minorista cayeron 12,6% interanual (de marzo 2023 a marzo 2024), según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, mientras que la recaudación del Estado por IVA se redujo un 20% real.
El golpe también se siente en el empleo. Gerardo Martínez, jefe de la Unión de Obreros de la Construcción (Uocra), contabilizó 80.000 despidos en la construcción desde que el Gobierno dispuso frenar la obra pública, a partir del 10 diciembre de 2023. La parálisis ya comenzó a impactar en otras industrias, como la metalúrgica, el plástico y el vidrio. De hecho, Antonio Caló, exlíder de la Unión Obrera Metalúrgica advirtió que hubo 4000 suspensiones en el primer trimestre del año. El recorte de personal en la administración pública nacional alcanzó a 15.000 empleados, pero en el Gobierno estiman que esa cifra podría triplicarse a fines de junio. Sería muchísimo, aunque menos de las 70.000 cesantías que precisó Milei hace algunas semanas en una charla delante de empresarios.
Otra señal alarmante que en la Secretaría de Trabajo buscan ocultar son las múltiples consultas de empresarios para activar el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). El PPC, establecido en la década del 90 en la denominada ley de empleo, permite a las empresas concretar suspensiones y pagar menos por las indemnizaciones. Si el Estado fuera una empresa, Milei se abrazaría a esta oportunidad.
Cuando Mauricio Macri era presidente y decidió abrir las importaciones, los pedidos de PPC saltaron de 83 a 108 entre 2017 y 2018. En aquella oportunidad las solicitudes fueron tanto de compañías locales como multinacionales. Cordero y sus asesores se negaron esta semana a dar públicamente esos registros, pero un funcionario de segunda línea y con varios años en la cartera laboral aseguró ante la consulta de la nacion que crecieron las consultas.
Contradicción por Ganancias
Todavía sin poder sancionar una ley propia en el Congreso, Milei apuesta con la nueva versión de la “Ley de bases”, que pasó de 664 a 279 artículos, a poner en marcha la gestión de una vez por todas y abrir una nueva relación con los gobernadores, a quienes les prometió recursos a cambio de apoyo legislativo. Para abastecerlos, el Presidente busca hacer caja con la reinstauración de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. ¿Un acto desesperado de alguien que dijo que se cortaría un brazo antes de fijar un nuevo impuesto?
“El Estado es una organización criminal violenta que vive de una fuente coactiva de ingresos llamada impuestos y, por lo tanto, los impuestos son un robo y con cualquier iniciativa que conste en bajar impuestos yo voy a estar de acuerdo”, dijo Milei en la sesión del 19 de septiembre pasado, cuando era diputado nacional y debía argumentar su voto positivo, que contribuyó a que el proyecto kirchnerista fuera aprobado con 135 votos positivos.
Sobre Ganancias, dijo que era un tributo “aberrante”, tanto al aplicarse a las empresas como a las personas físicas. “Penaliza la acumulación de capital, que a la postre se termina manifestando en menos puestos de trabajo, en menos productividad y en menores salarios. Pero como si todo esto fuera poco nos encontramos frente al delirio descomunal de tratar al salario como ganancia, lo cual es un delirio total y por lo tanto este impuesto, además, es inmundo y por ende tiene que ser eliminado”. Seis meses después, impulsa su restitución. De concretarse, un millón de personas volverán a pagar el tributo. Sería otro golpe para los alicaídos salarios.
Las urgencias políticas y económicas empujaron a Milei a explorar recetas por fuera de su manual. Ató la suerte de la “Ley de bases” a un pacto algo endeble con la oposición dispuesta a cooperar, encabezada por dirigentes a los que el Presidente denomina “casta”, como Miguel Ángel Pichetto (Hacemos Compromiso Federal) o Cristian Ritondo (Pro). Un ministro con diálogo permanente con la oposición distingue en Pichetto y Ritondo más compromiso en reunir votos para aprobar la iniciativa que los propios diputados libertarios, sumergidos en una pelea interna.
La fecha que eligió la CGT para activar su segundo paro general no es casual. Para entonces, se habría dirimido el debate en Diputados de la “Ley de bases”, pero no así en el Senado, donde el oficialismo está en desventaja. El miércoles, antes de ir a la Casa Rosada, la cúpula cegetista recibió a 27 senadores de Unión por la Patria. Hugo Moyano, que relegó otra vez a su hijo Pablo como lo hizo en la negociación paritaria, intervino casi al final, con un pedido que sonó a una advertencia: “Si son peronistas, no voten lo del impuesto a las ganancias”.
Héctor Daer imaginó que el paro se iba a desinflar porque para el jueves esperaba tener la homologación de la paritaria de Moyano resuelta. Al jefe de la CGT le costó incluso reunir a la comitiva de 11 personas para ir a la Casa de Gobierno, el día previo. Desestimaron la invitación algunos pesos pesados y hasta dicen que cometió un furcio al no saber el nombre de una de las dirigentes docentes que participó del encuentro.
Pese a la escenificación de unanimidad para convocar al paro, en la CGT hay sectores que ponen en duda la medida de fuerza. Andrés Rodríguez, el número dos de la central obrera y referente estatal, lo reconoció ayer en una entrevista en AM 750. “Veremos”, dijo seco y enigmático sobre la posibilidad de suspender la protesta. Desde que los gremios lanzaron la huelga, se intensificó el diálogo con los funcionarios libertarios. Por ahora, la estrategia gremial para forzar un canal de intercambio está dando sus frutos. Se logró que la Secretaría de Trabajo homologue la paritaria de la UOM en 42% por un bimestre [febrero-marzo], lo que allanaría el camino para validar la de los camioneros el lunes o martes próximo a pesar del rechazo de Luis Caputo. Son apenas señales de rebeldía en el corazón del Gobierno mientras el Presidente refuerza su alineamiento con Estados Unidos y le tiende la alfombra roja a Elon Musk.
El secretario de Trabajo no pudo sumar a Pettovello al encuentro con la CGT
Se validó una suba de 42% bimestral para la UOM y se encamina el trato de Moyano
Crecen las consultas de empresas por el Procedimiento Preventivo de Crisis

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Urgencias y fake news alrededor de los precios
Francisco Jueguen
Milei y Caputo se entusiasmaron con los datos del Jumbo Bot, pero no eran reales
La polémica por el Jumbo Bot desnudó la urgencia del Gobierno por su única meta: quebrar los precios. Ese objetivo es también una necesidad política. La inflación y el bolsillo siguen siendo la principal preocupación de los argentinos, mucho más ahora, que comenzaron a llegar las facturas de luz y los avisos por e-mail de las prepagas, y tomaron impulso las cuotas de los colegios privados.
Pero el astuto usuario que simuló ser un robot –un software– que recopilaba datos de precios del supermercado de Cencosud, los publicaba en la red social X e “hizo entrar” al Presidente, Javier Milei, y al ministro de Economía, Luis Caputo, con información inventada, develó además otros dos curiosos fenómenos.
El primero tiene que ver con la estrategia de comunicación. El masivo uso de las redes sociales busca, a veces, eliminar el filtro –la crítica– del periodismo a la información oficial. Es una receta de muchos de los populismos hoy en el mundo. Es curioso que el pequeño escándalo con el falso robot de X haya sucedido en una semana en la que Milei embistió contra una de las profesiones más liberales que existen. La aceleración de la desinformación en las redes –las fake news– convive con la necesidad de los políticos de visibilizarse (supuesta relevancia) en el mundo digital, suele decir el experto en comunicación política Mario Riorda. En esa instantaneidad incesante es cuando los Jumbo Bot terminan ganando la batalla de la desinformación y los políticos meten la pata, con el riesgo de minar su credibilidad.
El segundo hallazgo es más relevante para el Gobierno y para la economía. Tiene que ver con la verosimilitud. Luis Caputo, que también citó los datos de Jumbo Bot, “cayó” porque los números inventados se acercaban –confirman fuentes calificadas– a otros números que él consulta y no difunde: proyecciones del Banco Central (BCRA), de la Secretaría de Política Económica y datos de consultoras privadas. “El Jumbo Bot –aseguran en el quinto piso del Ministerio de Economía– va a terminar teniendo razón porque abril va a ser un freno tremendo”. En esos despachos remarcan, desde hace tiempo, que las previsiones oficiales siempre se aproximan más al dato del Indec que a las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que congrega la entidad que preside Santiago Bausili.
“El mercado de bonos descuenta una baja de inflación más fuerte que el REM. Con un REM en ritmo mensual promedio de 7,8% para marzo a diciembre, Boncer a febrero 25 (ajusta por CER) rinde 5,9% TEM, contra Lecap a enero de 25 (tasa fija) en 4,4% TEM. La inflación breakeven entre Lecap y Boncer es 5,9% mensual para el período marzo-diciembre”, escribió el asede Caputo Federico Furiase en las redes. Traducción: las tasas del mercado descuentan una menor inflación a futuro.
“Es una de las razones por las que no movimos el 2% de crawl ni devaluamos. Siempre confiamos más en nuestros pronósticos de inflación que en los del mercado y por ahora, gracias a Dios, no nos equivocamos”, afirmaron en el Palacio de Hacienda. Algunos, como el economista Amilcar Collante, desconfían. Creen que el dólar comenzó a meterse “en un callejón” porque se acerca a pasar –ajustado por el tipo de cambio real multilateral– al “dólar Macri” y, proyectado, estará cerca del “dólar convertibilidad” (1997-2000) en junio. “Puede durar un rato, sobre todo en temporada alta de liquidaciones (del campo). no es la primera vez que pasa”, dice un viejo profesor de Economía de la UBA.
“Al final no es relevante porque está en línea con algo creíble en términos direccionales. Estuvo claramente exagerado. Pero bueno, el que la hizo [la broma] todavía se debe estar riendo”, matizó una fuente del equipo económico sobre el affaire del Jumbo Bot en el ex-twitter. ¿Cuál es la dirección de los precios?
Alphacast publicó en las últimas horas un informe en el que la inflación núcleo de las últimas cuatro semanas acumuladas marca un avance de solo 3%. Se trata del movimiento de los “precios libres”. La consultora advierte, sin embargo, que las subas de tarifas sumarán unos seis puntos al dato de abril, que podría ser el primero de un dígito. Es lo que preveía el equipo económico de Caputo cuando lanzó su plan en diciembre pasado.
“La inflación núcleo –que no incluye ni productos estacionales ni regulados, por lo que es el mejor indicador para analizar la tendencia inflacionaria– registró el menor incremento semanal desde marzo de 2023”, sentenció un relevamiento de FIEL para la primera semana de abril. El número es de 3,1% para esa semana (incluye tarifas), la midio tad que en ese período de febrero y marzo.
“nos sorprendió”, dijeron en la consultora LCG. En la segunda semana de abril, para esta firma, la suba en alimentos promedia 6,2% en las últimas cuatro semanas y 2,1% punta a punta. Allí creen que hubo una sobrerreacción en los aumentos de las empresas y que existe una demanda que no los convalida. “La desaceleración viene siendo más marcada de lo que habíamos previsto, pero no creemos que estas tasas se sostengan en el tiempo”, advirtieron sus especialistas.
“En los meses que se avecinan tomarán mayor relevancia en el diagnóstico de la trayectoria de la inflación las mediciones de inflación subyacente o núcleo, en vista de los ajustes de tarifas reguladas de servicios públicos anunciados”, escribió el BCRA, y adelantó una “pronunciada desaceleración de la inflación”. En Economía creen que la núcleo seguirá en un dígito en abril. Por eso no quieren sobresaltos con las paritarias.
La oposición y el Indec
La decisión del Gobierno de apoyarse públicamente en información –falsa– que surge de las redes generó ardor en el Indec y un contraataque de una oposición agazapada. El primer misil digital vino dirigido por alguien que el jueves se vio, imprevistamente dicen, con el papa Francisco.
“Ministro Caputo, ¿el 10% de inflación para marzo también lo estimó con el Bot Jumbo? Este episosor de comedia cinematográfica es también una muestra de soberbia, ignorancia e ineficiencia en la gestión del Estado, todo junto. ¿Cómo alguien que esté conduciendo la política económica puede creer que el costo de la canasta básica llegue a caer 5% en una semana? ¿Por qué no usa el ministro de Economía el sistema de información diaria sobre variación de precios de supermercados con el que cuenta la Secretaría de Comercio (SEPA), al menos para chequear si lo que ve en X no es un disparate?”, criticó el exministro de Economía Martín Guzmán en un posteo en la red social X, el mismo lugar que eligió para comunicar su renuncia en 2022.
“Díganme por favor que esta es una cuenta falsa también”, le respondió Caputo. “Díganme por favor que va a chequear mejor las cuentas falsas y que no va a volver a pedirle plata al FMI para timbearla toda”, le retrucó Guzmán para cerrar el intercambio. “Inflación desacelerando fuertemente, según Coto. Si este bot es trucho también me avisan porfa, ¡¡gracias!!”, desafió luego el ministro de Economía citando otro de los tantos bots que andan dando vueltas y, supuestamente, recolectan precios.
En el kirchnerismo también arremetieron contra el ministro de Economía. “Imagínate si CFK en una entrevista daba números de una cuenta falsa. IMAGINATE EL ESCÁNDALO NACIONAL”, posteó la guionista Malena Pichot. Es curioso porque Cristina Kirchner, de la mano de Guillermo Moreno, falseó casi todas las estadísticas públicas durante nueve años (inflación, crecimiento, comercio exterior, desempleo) hasta 2015, cuando llegó al poder Mauricio Macri. De hecho, Axel Kicillof, entonces ministro de Economía, decidió al final del mandato no publicar más el dato de pobreza. Fue un escándalo nacional y también internacional.
En estos días la Justicia está citando a quienes sufrieron la intervención –y las amenazas– de Moreno en el Indec a testificar en el juicio en su contra. En estas horas pasaron a prestar declaración testimonial en el Tribunal oral en lo Criminal Federal n°2 Marcela Almeida, Gabriela Soroka y Liliana Gasco, e irá Vanina Micelo. Todas mujeres valientes que defendieron las estadísticas públicas contra el poder de turno. En ATE Indec, sin embargo, cuestionaron que el Presidente y el ministro de Economía prefieran consultar datos económicos en una red social en lugar de referenciarse en estadísticas públicas del Indec.
Marco Lavagna, titular del organismo, publicó en X un sugerente posteo pese a su buena relación con Milei. “La estadística oficial es un bien público irreemplazable”, escribió. Quienes lo conocen saben que se fastidió por el affaire Jumbo Bot. Lo afectó que se usaran datos de precios de las redes cuando desde allí mismo –y desde el poder– se cuestionan los resultados del Indec. Esto además en el contexto del arranque del juicio contra Moreno. Vale recordar que Lavagna fue intimidado por el funcionario de Cristina Kirchner –le impusieron multas millonarias– en su época de consultor por medir la inflación “verdadera” en Ecolatina.
El “experimento social”, como se autodenominó, Jumbo Bot sigue de fiesta. Su popularidad crece. Ya, de hecho, se creó una cuenta llamada Quiénesjumbobot. “Buenos días a todos. Muchos se van a sorprender cuando les cuente quién está detrás de Jumbo Bot. Una pista: es alguien de adentro del Gobierno. Llego a los 10.000 seguidores y les cuento quién es y por qué lo hicieron”, dice su único tuit. El fake original le respondió: “Estimados, sí, Quienesjumbobot soy yo. Vendo usuario con 1000 curiosos libertarios deseosos de saber quién se esconde detrás de esta cuenta”. intentó contactar a Jumbo Bot, sin suerte.
“La política ya no se muerde los labios para no tentarse de opinar de todo, cualquier tema que aliente algún clivaje (posiciones dicotómicas en torno a temas) será una excusa de posicionamiento. Ahí, en esa presión, en esa instantaneidad, la desinformación es una consecuencia esperable en todo momento”, sentencia Riorda, experto en comunicación política. “Si llegamos al punto en que no podemos confiar en las noticias, solo nos creeremos las que reafirmen nuestro pensamiento. Es decir, aquellas que nos den la razón”, escribió el periodista Marc Amorós en su Fake News. La verdad de las noticias falsas.
La urgencia del Gobierno por mostrar resultados con la inflación crece día a día. Es la clave de la sustentabilidad política cuando la billetera les duele a todos los argentinos, principalmente a la clase media. Esos resultados parecen, según fuentes confiables, estar a la vista. Mientras, tres sugerencias: abrazar los datos, que son sagrados; tolerar las opiniones, que son libres, y, sobre todo, un buen antídoto contra las fake news: el periodismo de calidad, como el que denunció que se manipulaban los sensibles números de inflación cuando la hegemonía del poder era abrumadoramente kirchnerista.
Los políticos meten la pata, con el riesgo de minar su credibilidad
La decisión oficial de tomar información falsa de la red X no cayó bien en el Indec

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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