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jueves, 19 de abril de 2018

TRAVEL XPERIENCE EN CHINA Y LA BIBLIOTECA MÁS GRANDE DEL MUNDO


Travel Xperience compartió la publicación de Lugares Que Eu Gostaria De Ir.
Un verdadero paraíso para los amantes de los #libros: ¡la #bibliotecamás grande del mundo en #China!😍😍😍


Un verdadero paraíso para los amantes de los libros: la biblioteca más grande del mundo en china!
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 Sus estantes con ondulaciones y su auditorio esférico te harán sentir dentro de una película de ciencia ficción.
En la ciudad de Tianjin, China, una biblioteca de casi 34 mil metros cuadrados que resguarda más de 1.2 millones de libros, acaba de abrir sus puertas.
Cuenta con un estilo futurista, aparte de una bella arquitectura y diseño, y una gran esfera central que se trata de un auditorio luminoso.
El auditorio esférico luminoso despliega cientos de estanterías de libros desde el techo hasta el piso. El edificio de cinco niveles también contiene amplias instalaciones educativas, dispuestas a lo largo de los bordes del interior y accesibles a través del espacio del atrio principal.
En la planta baja se encuentra la zona de lectura para niños y ancianos, así como el acceso a terrazas.
En el piso uno y dos hay principalmente en salas de lectura, libros y salas de estar, mientras que en los pisos superiores están distribuidas salas de reuniones, oficinas, computadoras y salas de audio y dos patios en la azotea.
Esta biblioteca fue construida por el MVRDV con la colaboración de arquitectos locales; inspirada por capsulas espaciales, fue diseñada y construida en tan sólo tres años, tiempo récord para magnánima arquitectura.
Su diseño futurista causará un gran impacto entre los visitantes, además de una gran ansiedad por leer cada uno de los libros que se encuentran en las instalaciones.....SALUDOS.

miércoles, 7 de febrero de 2018

MUDANZAS, LIBROS Y BIBLIOTECAS


Persiste cierta confusión en relación con las bibliotecas. La célebre estrofa de Jorge Luis Borges -a quien entrevisté en dos ocasiones y me llevé varias anécdotas deliciosas- no ha hecho sino profundizar el malentendido. La suya no es solo una metáfora inspirada. La ceguera realmente lo expulsó de su paraíso.
El primero y más siniestro de los equívocos es el que sostiene que una biblioteca es una colección. De ninguna manera. Una biblioteca es un lugar, un tópos. Modesta e incipiente o antigua y enorme, es un espacio en el que nos aventuramos.

Es también, y creo que muchos compartirán esta extraña sensación, una fortaleza. Rodeados de nuestros libros, nos sentimos a buen resguardo. Esto es literal. No me refiero a que esas generosas páginas nos defienden de la ignorancia o del tedio (que es una forma de la ignorancia), sino que entre nuestros libros nos sentimos a salvo.
-¿Más libros, jefe? -me preguntó, entre atónito e indignado, uno de los muchachos que debió cargar mi biblioteca cuando me mudé, en 2015. Las cajas se apilaban en el camión, y la mayoría tenía escrita la etiqueta libros. Todavía están en esa prisión desgraciada. Pero no es tan malo como parece. Hay dicha también en planear una biblioteca. ¿Cómo los ordenaré esta vez? ¿Cuáles querré tener más cerca? Vamos, hace muchísimos años, un simple consejo en un librito precioso me indicó cuál era el camino que debía tomar en mi vida. Rilke tuvo razón, debo añadir.
La otra confusión nefasta, entiendo que la más difundida, es que una biblioteca es un lento y torpe mecanismo de consulta, obsoleto, vetusto, en vías de extinción. Permítanme contarles un secreto, uno que es bien conocido por todos los que han poblado sus propios anaqueles con paciencia y pasión. Ninguno de nosotros tiene una biblioteca para darle uso. A menudo, en cambio, pasamos morosamente los dedos por los lomos dormidos, leyendo títulos y autores. Sonreiremos aquí, negaremos con la cabeza por allá, es probable que nos asalte una pena honda o que recordemos un amor o un año bueno. O uno malo.
-¿Pero de verdad vos leíste todo esto? -solían preguntarme en mi casa anterior, ante la prodigalidad de esos estantes. Mis respuestas contenían, por fuerza, alguna cuota de ironía.

Sí, una biblioteca es la materialización de una parte de nuestro espíritu, de nuestra sensibilidad, de algo que hemos cultivado en nuestro interior. Recorrer esos lomos dormidos es un viaje hacia uno mismo. A veces sacamos un volumen, buscamos aquel poema imperfectible y lo leemos en voz alta, como debe leerse la poesía, y las palabras resuenan hasta los abismos últimos del alma. Otras veces recorremos los párrafos de alguna novela y al devolver la obra al estante sentimos que estamos guardando no ya un atado de páginas, sino un universo. Sabemos, asimismo, que seguirá allí cuando decidamos regresar. Casi nada será tan leal como un libro.
Me dicen que ocupan mucho espacio. Caramba. Qué novedad. También nosotros ocupamos espacio y no he oído a nadie quejarse de eso. No entraré en ese debate. Además, los libros no solo ocupan espacio. También ocupan tiempo. Por eso nos fascinan los libros antiguos. Tengo solo un puñado, porque son un lujo caro, pero no me canso de recorrer esas páginas que han cruzado océanos y eras, y que, sin embargo, permanecen. En la cambiante fortuna de la existencia, eso constituye un alivio.


Hay un mundo imaginario en el que existe, inconclusa, imposible y sin embargo eterna, una biblioteca que contiene toda la literatura jamás escrita. Recorrerla llevaría un sinnúmero de vidas, pero todo autor sueña con que en alguno de esos vastos anaqueles existe un espacio vacío esperando su obra. Es la gran lección que enseña cualquier biblioteca. En medio de gigantes, uno aprende a ser humilde.

A. T.

sábado, 16 de diciembre de 2017

LA LEGISLATURA INVITA A SOLICITARLOS


Lic. María Eugenia Villa
Directora de la Biblioteca
Esteban Echeverría

1. CIUDAD MATERIAL Y POLÍTICA Despacho 655/17

2. MOMENTUM INTERSECCIONES EN EL DEPORTE Despacho 657/17

3. ESTE ES MI DRAGON Despacho 660/17

4. SAN MARTIN Y EL CRUCE DE LOS ANDES Despacho 661/17 Autor Máximo Cao

5. DERECHO AMBIENTAL INNOVATIVO Despacho 663/17 Autor Dr. Dino Bellorio Clabot

6. UNA GALLEGA DESARMADA Despacho 664/17 Autor Alicia Dolores Martinez

7. APOYO DE SANIDAD DE LOS ARGENTINOS A LOS FRANCESES EN LA PRIMERA GUERRA Despacho 665/17

8. PELLEGRINI PILOTO DE TORMENTAS IMPULSOR DEL DESARROLLO NACIÓN Despacho 666/17 Autor Dr. Miguel Angel De Marco

9. LOS DESAPARECIDOS DE RACING Despacho 667/17 Autor Julian Scher

10. HUELLAS. DESPUES DE LA MUERTE DE UN HIJO Despacho 669/17 Autor Silvia Irigay

11. NO ME DEJES AFUERA Despacho 671/17

12. MOSAICOS PORTEÑOS Despacho 672/17 Autor Luis Alposta

13. DISEÑO DE INSTALACIONES CONTRA INCENDIOS/HIDRANTES Despacho 673/17 Autor Ing. Andrés M. Chowanczak

14. LOS CHICOS DE VARSOVIA Despacho 674/14 Autor Ana Wajszczuk

15. DICIEMBRE Despacho 676/17

16. ALFAJAOR ARGENTINO HISOTRIA DE UN ICONO Despacho 677/17 Autor Jorge D´Agostini

17. 35 AÑOS DE AMOS REFLEJADOS EN 35 POEMAS, Exp 3202/17 Autor German J.M. Martin Irigoyen

18. 35 AÑOS DESPUES Exp 3188/17

19. TERROR ALERTA ISIS Exp 3207/17 Autor Jose Levy

miércoles, 26 de julio de 2017

RESTAURACIÓN DE LA BIBLIOTECA DE BORGES....UNA NOTICIA EXCELENTE


Se anunció el "rescate" de la biblioteca personal de Borges Se trata de un plan de restauración de los libros que leyó el escritor y que se encuentran en la Fundación que preside María Kodama
La biblioteca personal de Jorge Luis Borges , integrada por más de dos mil volúmenes, entrará en los próximos días en etapa de restauración. La tarea estará a cargo de un equipo de especialistas en conservación preventiva de bienes culturales y se realizará en la Fundación Internacional Borges. El "rescate" de este patrimonio universal, de valor incalculable, fue impulsado por, con el apoyo de la Fundación Banco Ciudad.En la sede de la Fundación y el Museo Borges, en Anchorena 1660, se anunció el acuerdo de cooperación en un acto encabezado por María Kodama; Norberto Frigerio, director de Relaciones Institucionales de LA NACION; Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco Ciudad, y Mario Morando, presidente de la Fundación Banco Ciudad. El programa, que se desarrollará a lo largo de un año, contempla la digitalización de los libros para que puedan ser consultados por investigadores.


"Quiero agradecer esta alianza para mantener la biblioteca de Borges, formada por los libros que él leyó durante toda su vida: muchos son títulos de escritores ingleses y norteamericanos, además de textos de filosofía, historia y religión, disciplinas que tanto le interesaban a Borges", dijo Kodama. Y feliz por la iniciativa, contó una anécdota que refleja el afán con el que cuida el legado del escritor: "Cuando Borges publicó la primera edición de su obra completa, le dio un ejemplar a su madre y le pidió que no lo sacara de su cuarto. Su madre cumplió y ese ejemplar jamás se movió de lugar".
Libros anotados
Como Borges solía hacer intervenciones en los libros, muchos de los ejemplares a restaurar conservan las frases que anotaba con su letra minúscula. "Esas anotaciones constituyen un testimonio precioso para el estudio de la psicología de la creación. Fueron el combustible que alimentó su propia obra literaria", comentó Morando, en nombre de la Fundación Banco Ciudad. "Es un gran honor poder viabilizar con nuestra donación la restauración y luego el buen mantenimiento de la colección con la que Borges se solazaba e inspiraba leyendo. Son libros en varios idiomas, incluyendo la colección de su abuela inglesa", completó.
Frigerio, por su parte, resaltó: "Celebro que podamos acompañar esta gestión para proteger, cuidar y atender esta enorme y valiosa biblioteca". Antes de la firma del acuerdo, Ortiz Batalla remarcó que el Banco Ciudad tiene una función social, además de comercial: "Es una gran oportunidad para concretar esa clase de proyectos".


"Realizar trabajos de conservación y de restauración siempre es una enorme satisfacción porque así se garantiza la existencia del material para futuras generaciones. En este caso, tomar contacto con la biblioteca que perteneció a uno de los escritores más importantes del mundo es una gran responsabilidad que está presente en todo el equipo", evaluó Viviana Mallol, la conservadora al frente del equipo que asumirá el desafío de realizar el tratamiento de preservación de los libros de Borges.
En una primera etapa, los especialistas realizarán un diagnóstico del material para determinar el estado de la colección. "Se va a establecer una política de conservación preventiva en forma integral. Cuando se quiere garantizar la preservación de libros y documentos, no solo hay que tener en cuenta los factores de deterioro del propio material sino también los factores externos producidos por el medio ambiente, como la temperatura y la humedad. Se deben realizar monitoreos permanentes para luego adoptar las medidas necesarias para garantizar un ambiente estable", explicó la especialista.
El diagnóstico consiste en revisar cada volumen, página por página, para establecer el criterio de intervención. Es una ardua tarea que se realiza en forma manual, con pinceles y guantes, en perímetros delimitados; es casi un procedimiento quirúrgico.


¿Cómo se preservarán las anotaciones? Responde la experta: "Cuando hablamos de conservación también nos referimos a los contenidos. Por eso es importante realizar la digitalización del material. Si aparecen marcas o anotaciones se registran en una base de datos indicando la página o el tipo de nota. Si hay alguna hoja suelta debe permanecer en el mismo lugar que se encontró; si se toma el criterio de retirarla, se debe registrar donde se encontró y no perder así la asociación con el libro", completó la conservadora.
La biblioteca personal de Borges, además de ofrecer un panorama directo de su faceta de lector, puede deparar gratas sorpresas para el mundo de las letras. La tarea recién comienza.

domingo, 2 de abril de 2017

A TU SALUD; RICARDO PIGLIA.....CON GINEBRA Y CON CAFÉ

Un bar homenaje a la memoria de Piglia con café (y ginebra)La Biblioteca del Congreso, en la que el autor pasó horas cuando escribía Respiración artificial, abrió un espacio literario con su nombr

En el salón, los libros están al alcance de la mano
En el salón, los libros están al alcance de la mano.
"Durante años viví cerca de la Biblioteca del Congreso y la convertí en mi sala de lectura nocturna. El lugar estaba abierto toda la noche y ahí me encontraba con los desesperados de la ciudad, eran los años de la dictadura. En 1977 mi amiga Sylvia Coppola, hija de la fotógrafa Grete Stern y Horacio Coppola, me alquiló su departamento en Bartolomé Mitre y Rodríguez Peña. Ella se exilió en París y me dejó instalarme en su guarida. Cambiar de barrio es descubrir otro mundo. La zona de las inmediaciones del Congreso estaba llena de vida; había bares, librerías que yo recorría como si fuera nuevo en la ciudad..."
Así comienza el texto que escribió Ricardo Piglia, poco antes de morir, para recordar los días en que leía, investigaba y escribía en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Inédito, el relato fue leído ayer al público por Cristina Banegas en la reinauguración del bar del espacio cultural de la biblioteca. Rebautizado Piglia, en el bar hay cinco bibliotecas repletas de libros del autor, que estarán disponibles para quien quiera leerlos mientras toma un café o una ginebra, bebida favorita de Piglia y de su álter ego, Emilio Renzi.
Como si fuera una de las entradas de los diarios de Renzi, personaje que creó para hablar sobre su propia vida, Piglia rememora en esa carta que a fines de la década de 1970 estaba trabajando en la trayectoria de Enrique Lafuente, "que había formado parte del Salón Literario junto a Echeverría y Alberdi".
Escribe Piglia: "El personaje me sirvió de modelo para Enrique Ossorio, uno de los protagonistas de mi novela Respiración artificial. Tarde en la noche, yo me refugiaba en la biblioteca y rastreaba a esa figura esquiva y aventurera. Tomaba notas frenéticas y leía periódicos y correspondencia de la época y otros materiales que encontraba con facilidad. El salón de lectura estaba bien calefaccionado y uno tenía la ilusión de que estaba a salvo ahí entre libros. No sé por qué pensaba que los militares no iban a irrumpir en el recinto. Quizá, creía yo ilusionado y sin ningún fundamento que los iba a intimidar el nombre del lugar. Varios otros noctámbulos pensaban como yo y ahí estaban protegidos porque en esas madrugadas creí reconocer algunos de los seres espectrales que frecuentaban el lugar..."
Como señaló María Moreno, coordinadora del ciclo literario Palabra Viva, que fue presentado ayer, la primera entrada de Los diarios de Emilio Renzi, Nuestros años felices, lleva como título "En el bar", y comienza con el protagonista acodado en la barra de El Cervatillo. Ahora, en las mesas del bar Piglia, se podrán leer Nombre falso, Formas breves, El último lector y Las tres vanguardias, entre otros libros. También, enciclopedias, atlas y diccionarios que consultaba en la biblioteca. El proyecto, impulsado por la diputada María Teresa García, contempla exhibiciones y charlas con escritores.
Un mural de Miguel Rep, todavía en progreso, recorre la trayectoria de Piglia en varias viñetas y presenta en el centro un retrato fiel del escritor. En el hall de ingreso al espacio cultural está colgada la muestra fotográfica Arqueología de la Ausencia, de Lucila Quieto.
El bar (con entrada por Alsina 1835) funcionará en el horario de la biblioteca: de lunes a viernes, de 8 a 20. Con la idea de que Piglia fuera el primer invitado del ciclo Palabra Viva, el salón literario de la Biblioteca del Congreso ofrece así un homenaje permanente a su memoria.
N. B.

lunes, 27 de marzo de 2017

BIBLIOTECA VIRTUAL INDEC

Estimados usuarios
El INDEC ya cuenta con Biblioteca Virtual y catálogo en línea.
Desde esta semana se encuentra disponible en la página web oficial del INDEC la Biblioteca Virtual y el catálogo del fondo documental digitalizado con que cuenta actualmente el Instituto.
En esta primera etapa, la Biblioteca Virtual INDEC aloja 331 volúmenes digitalizados de los censos nacionales de población desde 1869 a 2010 con sus respectivos cuestionarios censales. Progresivamente, se irán incorporando más materiales hasta completar el patrimonio estadístico documental.
El Catálogo en línea permite recuperar las citas bibliográficas del valioso fondo documental de la Biblioteca del INDEC, de alcance nacional e internacional, que va más allá de la propia producción del Instituto, compuesto por colecciones históricas del siglo XVIII, anuarios estadísticos de organismos internacionales y regionales; censos de población de distintos países; revistas nacionales y extranjeras editadas por cámaras empresariales, centros de investigación, organismos gubernamentales e instituciones académicas.
En esta plataforma, http://www.indec.gob.ar/catalogoenlinea.asp, se podrá acceder a los documentos, a través del buscador, por título, autor, palabra clave y por diccionario para facilitar su recuperación.
La concreción de este proyecto, que comenzó a diseñarse hace más de 20 años y hasta hoy no había podido ser ofrecido libremente a los usuarios, está en línea con el compromiso de hacer accesible toda la producción científica e intelectual en materia estadística a la comunidad de investigadores, científicos, técnicos y a la sociedad en general.
Para consultas, puede contactarnos en biblioteca@indec.mecon.gov.ar

domingo, 26 de marzo de 2017

BIBLIOTECA DEL TEATRO COLÓN


BIBLIOTECA


La biblioteca del Teatro está abierta a toda la comunidad. El horario de visitas es de lunes a viernes de 10:00 a 18:00hs, y el ingreso es por Libertad 629, a un lado del Foyer Principal.
Nuestro acervo cuenta con más de 7000 libros relacionados con la lírica y el teatro, y se encuentran disponibles para consulta los programas de mano históricos digitalizados.
Para más información escribir a biblioteca@teatrocolon.org.ar

miércoles, 22 de marzo de 2017

HISTORIAS DE VIDA

EL VERDADERO Y ÚNICO CAMINO
En el barrio Ramón Carrillo, el espacio ofrece mucho más que lectura; visita guiada con una especialista de Escocia
De dos orillas: Nora Nasta, María Inés Gómez Gallo y Gillian Daly.
"Un lugar para descubrir, conocer nuestro mundo, imaginar otros, encontrarnos con libros y encontrarnos entre lectores." Así recibe la biblioteca popular Por Caminos de Libros a los vecinos del barrio Ramón Carrillo, de Villa Soldati. La frase de bienvenida está pintada con letras de colores en una viga del local donde funciona la institución desde 1999.
Conducida por un grupo de mujeres aguerridas que cuentan con la colaboración de voluntarios, la biblioteca es un remanso para cientos de chicos de la zona que se acercan todos los días para buscar libros, compartir lecturas, hacer las tareas de la escuela, pedir apoyo escolar y jugar. Con el fin de dar a conocer este valioso proyecto, la Fundación Filba organizó una visita con una invitada especial: Gillian Daly, directora de Políticas y Proyectos del Consejo de Bibliotecas e Información de Escocia, que dictó talleres y charlas en Buenos Aires la semana pasada.
Con María Inés Gómez Gallo y Nora Nasta como anfitrionas, Daly recorrió la biblioteca y contó cómo trabajan en Escocia. Los chicos son la prioridad de las bibliotecarias de Por Caminos de Libros y eso queda claro apenas se ingresa en la sede. Gómez Gallo, a cargo del turno mañana, atiende a los chicos en forma personalizada. Aunque suelen concurrir alrededor de cien pibes por día, conoce sus nombres, sus familias, sus principales problemas. Con Johnny, por ejemplo, de unos diez años, jugó al mancala, un antiguo juego de estrategia que estimula el intelecto. ¿Por qué esa mañana Johnny estaba en la biblioteca en lugar de en la escuela? La respuesta es simple y dolorosa: no tiene vacante en la primaria del barrio y todavía no consiguió lugar en ninguna otra de la zona. La biblioteca lo recibe, le presta libros, lo estimula a leer.
"No pensaba ser bibliotecaria. Soy maestra y cuando cursaba el profesorado vine al barrio a dar apoyo escolar. Acá conocí a Nora, impulsora de la biblioteca. Ella me ofreció sumarme al proyecto. Me hice bibliotecaria para trabajara en este lugar", cuenta Gómez Gallo.
Ordenados temáticamente en los estantes, los títulos no están catalogados en soporte digital. La escocesa, que el día anterior había dictado una charla sobre recursos tecnológicos y redes sociales, se sorprendió y quiso saber la razón. En Por Caminos de Libros hay computadora, pero no hay personal que se ocupe de catalogar y no hay conexión de Internet porque ninguna operadora quiere prestar servicio en la zona. "Estamos atrasados en recursos técnicos. Son necesarios, claro, pero no prioritarios. Lo fundamental para nosotros es contactarnos con las instituciones barriales, como la escuela, el jardín inicial, el centro comunitario y el de salud, para acercar los libros a quienes no vienen", agrega Gómez Gallo.
Entre los programas que mantienen a pulmón se destacan las "meriendas literarias", para mujeres del barrio; "Libros desde la cuna", para embarazadas y mujeres con bebes, que se formaron ahí como lectoras y ahora concurren con sus hijos, y un espacio de lectura para adultos mayores.
Las bibliotecas populares reciben de la Conabip recursos para pagar gastos generales; una vez por año, la red hace compra conjunta en la Feria del Libro. Como el local no tiene demasiado espacio para guardar los ejemplares, en lugar de comprar mucho prefieren comprar poco y bueno.
Daly pregunta por qué algunos libros se prestan para llevar y otros son exclusivos para leer en la sede; también, cómo controlan el circuito de préstamos y devoluciones. Nora, presidenta de la comisión directiva, explica: "La mayoría se prestan. Si alguno se pierde no importa. Pero les explicamos que es mejor que los lean varios chicos que uno solo. Hay un acuerdo de palabra, trabajamos con el compromiso". En Escocia, agrega Daily, hay penalidades para los usuarios que no devuelven los libros. "Hace un tiempo ya que sacamos la penalidad para los chicos. Tampoco importa si no los devuelven. Importa que los lean."
Valija viajera
Con una valija pintada de colores, las bibliotecarias recorren el barrio para acercar los libros a quienes no visitan la sede. Pablo Bernasconi y Anthony Browne son los autores preferidos de los chicos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

MILES DE JOYAS PARA NUESTRA QUERIDA BIBLIOTECA NACIONAL



Tesoro de libros: la biblioteca de Bioy Casares será pública
Los 17.000 ejemplares se suman al acervo de la Biblioteca Nacional

Adolfo Bioy Casares, en su casa, en 1999, el mismo año de su muerte.

Adolfo Bioy Casares señaló alguna vez que entre los mejores recuerdos de su vida estaban aquellas noches en las que, junto a Borges, anotaron las obras de sir Thomas Browne, admiraron la agudeza de Gracián o eligieron con Silvina Ocampo los textos que integrarían la célebre Antología de la literatura fantástica.
Los libros que contenían las huellas de esas intensas jornadas de trabajo intelectual estuvieron más de 15 años en 330 cajas, que terminaron en el subsuelo de un depósito de la calle Sarmiento, presas de una compleja trama sucesoria que ayer empezó a resolverse.
La Biblioteca Nacional, en la figura de su director, Alberto Manguel , y los investigadores Laura Rosato y Germán Álvarez, consiguió convencer a un grupo de particulares, empresas y fundaciones de que compraran, por 400.000 dólares, una de las bibliotecas privadas más importantes del país. Ya firmada la carta de intención y una vez concretada la operación, los 17.000 volúmenes del acervo serán donados a la institución para que ese material, de valor incalculable, no termine desperdigado por el mundo.

Una tasación inicial de la biblioteca personal de Bioy Casares la había hecho el librero de anticuario Alberto Casares antes de 2006. Pero nunca pudo terminar un inventario minucioso. Por eso, Rosato y Alvarez contaron con la colaboración del traductor y crítico Ernesto Montequin, albacea de los papeles de Silvina Ocampo y una de las personas que más conoce esta biblioteca -fue su administrador por decisión judicial durante una parte de la sucesión-. Montequin los condujo por ese laberinto de 17.000 libros que tapizaban cada una de las paredes del departamento de novecientos metros de la calle Posadas, donde vivieron Bioy Casares y Silvina durante toda su vida.
"La singularidad absoluta de esta biblioteca -explicó Montequin en la conferencia donde se dio la gran noticia- es que se trata de la biblioteca de dos enormes escritores argentinos pero también la de un tercero, que es Borges, ya que guardaba muy pocos libros en su casa." Fue la biblioteca de tres personas que tenían a la literatura como pasión dominante y que funciona, de algún modo, como un laboratorio: es una biblioteca de trabajo. Ni de bibliófilos ni de coleccionistas. Los ejemplares que la integran fueron leídos, usados, escritos, comentados. A partir de ella se puede aprender no sólo "qué" leyeron sino "cómo" leyeron estos autores. Allí radica el valor de estos libros. "Es una biblioteca viva", dijeron ayer.

Todos los implicados sabían que era fundamental que estos libros no se perdieran. La biblioteca es un microcosmos, y una vez que empieza a dispersarse no se puede reunir nunca más. En este caso, y para los investigadores en particular, el todo vale más que la suma de las partes. Esto entendieron Rosato y Álvarez, lo había entendido Horacio González, en la anterior gestión de la Biblioteca Nacional, pero nunca pudo conseguir los fondos, y esa deuda pendiente se propuso saldar Manguel: conseguir los 400 mil dólares que pretendían los herederos de Bioy Casares.
La complejidad de la trama en la herencia de Bioy, que incluye a Fabián Bioy Demaría -un hijo que el escritor tuvo en una relación extramatrimonial, reconocido tardíamente, pero que murió en 2006, antes de que finalizara el juicio sucesorio, y cuya herencia vuelve a la madre de Fabián, Sara Josefina Demaría, y a los tres nietos de Bioy que le dio su hija Marta- es el trasfondo y la razón por la que esa biblioteca permaneció en un depósito durante más de quince años.
En ella hay desde libros de cuentos infantiles, marcados por el trazo de una niña Silvina Ocampo, o la obra completa de sir Thomas Browne, no disponible para consulta pública en la Argentina, hasta las pruebas de imprenta de "El jardín de senderos que se bifurcan", con el prólogo agregado en correcciones manuscritas de Borges. El autor de Ficciones tenía la costumbre de seguir corrigiendo sus cuentos una vez publicados en revistas como Sur. Así sucede con el cuento "El zahir", cuya corrección se encuentra en una de estas cajas sobre el soporte de un ejemplar de Los Anales de Buenos Aires. "Eso es de una riqueza crítico genética invaluable", comenta Alvarez. "Es un Borges todavía reescribiéndose."
No es lo único. Entre otras curiosidades, los investigadores podrán encontrarse, por ejemplo, con una primera edición del Finnegans Wake, de James Joyce. En la hoja de guarda, Borges y Bioy se dedican a inventar frases que empiecen con la fórmula "en menos que", como un juego que solían hacer. En tanto, Montequin recuerda toda una sección de libros de la colección del Séptimo círculo, dedicada a novelas policiales. Tanto Borges como Bioy, obsesivos como eran, hacían correcciones de estilo entre una edición y otra. El resultado es una pequeña pero magistral lección de traducción.
Además, el acervo permite reconstruir toda una red de escritores. A partir de las dedicatorias de los libros se ilumina la relación que mantuvieron. Montequin apunta que una de las más lindas de Borges se encuentra en un ejemplar de Discusión, regalado a Silvina, donde escribió: "A Silvina, claridad, dedico estas sombras".
Lo que viene
Las joyas que puedan surgir de la conjunción entre estos enormes escritores aparecerán después del trabajo de investigación que empezarán a desarrollar Rosato y Alvarez una vez concretada la compra-venta-donación por parte de empresas como Banco Galicia o Fundación Bunge y Born, entre otros. Será a fines de marzo.
Esta donación es el primer paso que impulsa la gestión de Manguel en la Biblioteca Nacional para rastrear, preservar y poner a disposición de investigadores y del público en general (a través de exposiciones) los tesoros patrimoniales de la cultura del país y evitar la fuga a universidades o institutos extranjeros.
Los testigos que alguna vez transitaron el departamento de Posadas dicen que en una de las pocas paredes del escritorio de Bioy Casares había una carta manuscrita de Sarmiento enmarcada. En abril de 1989, en una de las entradas de su diario, Bioy se entristecía por las goteras en aquel departamento. El metálico ruido del agua en los cacharros lo angustiaba como cuando era chico. Cabe imaginar la pena de Bioy si hubiera sabido que la mayoría de aquellos libros que engalanaban su biblioteca estarían durante más de quince años en un depósito de la calle Sarmiento. En esa coincidencia quizás se esconda una broma borgeana que recién ahora empieza a dar gracia.
El concepto y los números detrás de la adquisición
Alberto Manguel, director de la BNMM.
Alberto Manguel, director de la BNMM: "Es el primer paso para reunir este tipo de tesoros nacionales en la Nación. Una manera de detener la fuga y conservarlos para futuros lectores"
17.000
Ejemplares
Integran la biblioteca completa de Bioy y Ocampo que se incorpora al acervo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno
330
Cajas con libros
Agrupados en 10 lotes, de 33 cajas cada uno, llevan más de 15 años embalados
400.000
Dólares
Es el valor total de las operaciones de compraventa de estos libros realizadas a los herederos por particulares, empresas y fundaciones, que los donarán a la BNMM
Cinco joyas de la donación
El jardín de senderos que se bifurcan - Jorge Luis Borges, 1941: Pruebas de imprenta con el prólogo agregado en correcciones manuscritas del propio Borges
Finnegans Wake - 1939, James Joyce: Primera edición con anotaciones de Borges y Bioy Casares en la hoja de guarda, con un juego de palabras que hacían
Fervor de Buenos Aires - Jorge Luis Borges, 1923: Primera edición dedicada
Guías Michelin: Las utilizó Bioy en sus viajes por Europa; ilumina una etapa poco conocida en su biografía
Colección de folletos surrealistas: Son manifiestos de la vanguardia que Silvina Ocampo había traído directamente desde Europa

D. E. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

INDEC; NUESTRA BIBLIOTECA


Te acercamos los productos y servicios de la Biblioteca 

Productos
Boletín de novedades: Está disponible para su consulta el Notices de enero de 2017 con las novedades bibliográficas incorporadas a la Biblioteca, puede consultarlo ingresando en el siguiente link: http://172.26.65.164/institucionales/institucionales.asp?pag=1300
Los documentos incorporados en el boletín de novedades se prestan por 3 días.
Catálogo en línea: La Biblioteca, pone a su disposición el catálogo bibliográfico para que pueda consultar los más de 100.000 volúmenes incorporados en el fondo editorial, desde este link: http://172.26.65.164/iah/E/index.htm
Base INDEC: Contiene los registros bibliográficos de las publicaciones del INDEC.
Base de LIBROS: Contiene los registros bibliográficos de libros, artículos de revistas, cd-rom, documentos de Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales.
Base de PUBLICACIONES PERIÓDICAS: Contiene los registros bibliográficos con la existencia de anuarios, memorias, jounals, revistas nacionales e internacionales.
Servicios
Búsqueda Bibliográfica: Búsqueda de materiales en catálogos y preparación de bibliografías de acuerdo a requerimientos específicos.
Información vía correo electrónico: a través del correo electrónico de la Biblioteca puede acercarnos su consulta: biblioteca@indec.mecon.gov.ar
Referencia: La Biblioteca lo asesora en la búsqueda de información en las áreas de su interés y en el uso de los recursos de información disponibles, y le brinda servicios de préstamos de los materiales requeridos.
Préstamo Interbibliotecario: La Biblioteca para expandir sus recursos y facilitar el acceso de información, mantiene convenios de cooperación con bibliotecas afines.
Citas Bibliográficas: La Biblioteca lo orienta en como citar diferentes recursos de información, como complemento a los trabajos de investigación.
Podes acercarte, estamos en planta baja oficina 04 de la planta baja o llamarnos al 49625
La Biblioteca

martes, 13 de diciembre de 2016

SON PARTE DE NUESTRA HISTORIA Y DE LOS CINCO SENTIDOS


Ni en un millón de pendrives
Sabemos que un libro sirve para leer. ¿Pero para qué sirven cientos o miles de libros?
No sé si hay una respuesta. O una constelación de respuestas. Así que no pretendo demostrar nada con los siguientes párrafos. Son más bien como pensar en voz alta. Toda la reflexión se inició el año pasado mientras miraba una pila de cajas de cartón. Una enorme pila de cajas de cartón. En cada una estaba garrapateada con marcador la palabra "LIBROS". En total, había más cajas de esas que de todos los otros rubros sumados.


Me estaba mudando, y mientras observaba la desmesurada acumulación de cajas, mientras vigilaba que las de libros no sufriera ningún maltrato, hice un cálculo rápido que me dejó pasmado. Mis libros, mi biblioteca entera, podía guardarse en un pendrive.
Diré mejor. El texto de todas esas obras podía guardarse en un pendrive. Así que, ¿valía la pena tanto esfuerzo? Es cierto, había allí libros que he leído 10 veces y que volvería a leer otras tantas (Pedro Páramo, La Boca del Caballo, El Quijote, El Proceso), pero había también cientos que sólo leí una vez. Muchos son volúmenes de consulta. Enciclopedias, diccionarios, ensayos, bibliografía sobre árboles o lingüística. En conclusión, mi mudanza fue épica, básicamente, porque hube de trasladar un camión de libros que probablemente nunca vuelva a visitar.
¿Tenía sentido? Me lo pregunté de verdad. Diré mejor: me lo pregunté de verdad, pero con la más adamantina convicción de que nunca voy a separarme de mis libros. Fue esa convicción la que me llevó a reflexionar sobre el destino de los objetos culturales en la era digital.
Lo primero que pensé fue que tenemos claro que el texto de un libro no es el libro. Pero no tenemos claro qué hace al libro ser un libro. El texto digital es información numérica que luego de ser procesada por alguna clase de computadora aparecerá en alguna clase de pantalla bajo la forma de las palabras que originalmente llenaban las páginas de ese libro.
De la relación que establecemos con la página de papel, en cambio, no participa ningún intermediario. No sólo no depende de la electricidad, los sistemas operativos o los formatos de archivo, sino que además el libro es algo en sí. El texto digital es algo en tanto sea interpretado por un software. Un libro, en cambio, es.
Otro asunto que parece menor, pero está lejos de serlo. Al libro lo podemos tocar. Al texto digital, no. Tocarás tu smartphone o tu Kindle, pero no el libro, que en su transmigración ha quedado desencarnado. El resultado más evidente es que todos los volúmenes pesan lo mismo, huelen igual, se sienten idénticos al tacto, poseen la misma edad y profesan una tipografía siempre igual.
Al toque
Bla, bla, bla, me dije, cambiando de piel. Esos son todos prejuicios derivados de tu formación y tu edad. Esas cajas que te proponés trasladar no son sino reliquias. No es una biblioteca, es un museo. Ya nadie usa ese dispositivo pesado e impráctico llamado libro. Ahora leemos, oímos música y miramos películas en el celular. Todo lo demás es fósil.


En serio, ¿para qué conservar mi (también cuantiosa) colección de discos cuando existe Spotify? ¿Cuál es la lógica de atesorar películas cuando tenemos Netflix? Eso estuvo bien durante un tiempo, pero hoy es completamente innecesario. Todo lo que quieras leer, oír y ver está al alcance de un clic, de forma inmediata. Bueno, no es exactamente así todavía, pero vamos camino de eso.
Cambié de asiento de nuevo y me pregunté: ¿y eso está bueno? ¿Está bueno que todos los libros estén disponibles sin límite, a un clic? No lo sé, realmente. En mi biblioteca, la mayoría de los volúmenes tiene una historia, cuyos hilos se entrelazan con mi propia biografía. Llegaron hasta allí luego de transitar quién sabe qué vicisitudes; algunos han cruzado más de un siglo. Si saco de su estante Las Enseñanzas de Don Juan, no puedo dejar de pensar en la fotógrafa que me lo prestó hace casi 40 años, cuando era un periodista principiante. Es uno de los dos libros en mi biblioteca que nunca devolví. Muchos de esos ejemplares están dedicados. Imagino que ese es también otro reflejo pavloviano. Muchas son primeras ediciones, ¿pero qué sentido tiene hablar de primeras ediciones en un mundo en el que las primicias duran un suspiro? Algunos volúmenes estuvieron prohibidos durante la última dictadura; observación cómica, puesto que hoy pueden borrarte libros de tu Kindle de forma remota. ¿O acaso no ocurrió exactamente eso con 1984, de Orwell, siete años atrás?
Estaba seguro de que en esa habitación llena de cajas con libros había alguna clase de revelación, pero seguía sin poder atraparla.
Interior de la biblioteca Suzzallo, en la Universidad de Washington en Seattle, Estados Unidos; su inventario asciende a 1,6 millones de volúmenes.
Pensé entonces en que el uso que le damos a los libros induce a un equívoco o a una paradoja. El consenso dice que los libros son para leer. Tengo mis dudas de que sea tan sencillo, pero no resbalaré por el debate acerca de qué es leer.
En cambio, haré una pregunta. OK, un libro es para leer, ¿pero para qué son varios cientos o miles de libros? Entonces se aclaró todo. Me di cuenta de que los bits no nos privaron de la herramienta de lectura. Si acaso, la mejoraron: ahora es más liviana, está conectada y podés adquirir obras a un clic, etcétera. Pero esa mejora arrasó con las bibliotecas. Nos pasamos 30 años obsesionados con la desaparición del libro, mientras las bibliotecas se esfumaban a nuestro alrededor. El libro no nos dejó ver el bosque, literalmente.
Es más o menos obvio que un pendrive no constituye ninguna biblioteca. Ni siquiera podrías construir una con 100 millones de pendrives cargados con todos los libros jamás escritos.


Ese día, de pie entre las las cajas de cartón prolijamente estibadas en el mismo cuarto donde hasta entonces residía mi biblioteca, entendí, por fin, que una habitación llena de libros no constituye una biblioteca. Para que ese milagro ocurra deben estar en sus estantes, tienen que rodearte, tienen que abrazarte. Una biblioteca es un topos, un lugar, y es también un organismo. Tiene una topografía, una anatomía. Un orden, una sintaxis.
Atrapados en esas cajas, mis libros habían dejado de cumplir esa otra función, una que pasamos por alto durante todos estos años, muy a pesar de que era tan obvia. Ahora no sólo no podía ver sus lomos y decidir repasar algún párrafo, alguna estrofa, sino que no podía estar entre mis libros, resguardado por mis libros.
Los libros son como ladrillos de una fortaleza para el espíritu. Empezamos con un puñado y, con los años, construimos una cada vez más grande, y también más nuestra. Me encontraba, pues, en medio de una demolición.
Los lectores no sólo amamos el libro, sino también las bibliotecas. Por eso, pese a su aspecto vetusto y anacrónico, una biblioteca es siempre la infancia del alma. Porque el lector vuelve a sentir ese incontenible entusiasmo infantil al abrir un libro nuevo o al volver visitar páginas conocidas.
Advertí todavía una cosa más. ¿Cuántos lugares en este mundo invitan, por su propia naturaleza, a bajar la voz, a hacer silencio? Pensalo.


Un estante vacío
Cuando tenía 8 años, mi familia logró tener su primera casa lo bastante espaciosa para darle un lugar a todos los libros. El cuarto que funcionaba como estudio de mi padre asumió ese papel, y lo llamábamos así, La Biblioteca.
Luego conocí la del Colegio Nacional de Buenos Aires, imponente, con tantos volúmenes que en mi primera visita quedé estupefacto. A los 12 años era un lector curtido, pero me faltaba mundo. Nunca había imaginado que podían existir tantos libros; comencé así a sentir esa pena que todo lector lleva adentro, la de que no existe posibilidad alguna de leerlo todo. Era grave, porque desde los 10 años me había propuesto escribir libros, y ahora veía que ya había suficientes. Con el paso del tiempo, siendo todavía un adolescente, decidí que sin importar cuántas obras existieran, en algún estante habría espacios vacíos. Ha sido mi principal búsqueda desde entonces.
A la del colegio le siguieron la Nacional, la del Congreso, la del Maestro. Y otras. Tuve un atisbo de la biblioteca de Borges, cuando me reuní a hablar con él en 1982. Y poco a poco construí la mía. Que ahora espera. En cajas de cartón.

A. T. 

martes, 1 de noviembre de 2016

BIBLIOTECAS Y LIBROS; ELECCIONES VITALES........LECTURAS, TODAS RECOMENDADAS


La colección, de tapas azules y letras doradas, todavía ocupa un rincón excesivo en la biblioteca.
Muchas veces consideré sacármela de encima, pero puede más el factor sentimental: fue la primera serie de libros que compré por las mías, semana a semana, agenciándome como podía el valor de cada entrega.
Algunos autores de los títulos, en orden cronológico, resultan tan insólitos que parecen imaginarios: Paul Heyse, Verner von Heidenstam, Karl Gjellerup, Sigrid Undset, Erik Karlfeldt.
Los otros, los más conocidos (Rudyard Kipling, Luigi Pirandello, Thomas Mann, Juan Ramón Jiménez, Albert Camus) no necesitan presentación.
Un rompecabezas así de combinatorio, tan heterogéneo como fácil de criticar, compone la larga lista de autores que recibieron el Premio Nobel de Literatura, que empezó a otorgarse en 1901 y mañana agregará otro nombre a su arbitraria constelación.
Cuando se publicaba aquella colección de quiosco todavía vivía Borges (ausente estelar de ese padrón híbrido) y el premio gozaba, por mi parte, gracias a esa omisión, de una ansiosa antipatía.
Para el adolescente que era entonces, la acumulación de esos volúmenes escondía un costado lúdico: nunca se sabía si la rueda de la fortuna propondría un desconocido que valía la pena leer (Saul Bellow, Eugenio Montale) o una indigesta novela rural danesa (del añoso Henrik Pontoppidan).
Al mismo tiempo, cada octubre empezó a invitar a una tómbola contemporánea: imaginar quién podía ganarlo el año en curso.
Todavía hoy, cuando es evidente que a los antojos suecos se les otorga una importancia desmesurada, descubro que muchos se entregan a esa adivinación.
Un amigo que vivió en Suecia y conoce los mecanismos de los académicos me dice: “Este año le pongo una fichita a Ismaïl Kadaré” (no creo: el albanés hizo altisonantes declaraciones durante la guerra de Kosovo que lo dejan fuera de carrera, aunque quién sabe).
Otro quiere apostar una cena que esta vez sí le toca a Philip Roth (acepto el desafío: hace años uno de los electores dijo que durante mucho tiempo no lo ganaría un estadounidense, veto que se ha cumplido de manera inexorable).
Por mi parte (aunque me sumo a la campaña por César Aira), arriesgué el nombre del portugués Antonio Lobo Antunes.
Seguramente falle: al parecer, el nombre puesto, por cuestiones geopolíticas, es el de Adonis, un sobrevalorado poeta sirio que viene remando por el premio desde hace décadas.
El supuesto peso consagratorio del Nobel tal vez no sea más que un efecto de arrastre: aspiraba a la globalidad cuando ésta recién empezaba a quedar en evidencia. En sus comienzos fue satisfechamente endogámico.
Con la excepción del exótico indio Rabindranath Tagore (que lo recibió en 1913), los nombres de las tres primeras décadas barajan consagrados europeos del momento (George Bernard Shaw, Maurice Maeterlinck, Gerhart Hauptmann, Knut Hamsun, Anatole France) y algunos apellidos de mucho menos lustre.
Hubo que esperar a 1930 para que lo obtuviera un estadounidense (Sinclair Lewis) y a 1945 para que lo recibiera alguien de lengua española: la chilena Gabriela Mistral.
A partir de ese momento, el premio, más plural, siempre calculador, estableció el canon dispar del que terminarían formando parte, por citar unos pocos, André Gide, Ernst Hemingway, Heinrich Böll o Gabriel García Márquez.
Miro los lomos de la colección azul, que termina con el último galardonado de entonces, William Golding (1983), el autor de El señor de las moscas.
La lectura más o menos sistemática de esa colección funcionó sin querer como una educación crítica. Pronto se volvía inevitable comparar.
Era evidente que convenía seguir explorando a William Faulkner, André Gide o Boris Pasternak y que ya se había tenido bastante de François Mauriac o de Mikhail Shólojov
.
Entre los ilustres olvidados de hace un siglo había, sorpresivamente, algunos que no significaron una pérdida de tiempo, como la sarda Grazia Deledda (1926) o el polaco Wladyslaw Reymont (aunque más no fuera porque, como descubrí más tarde, Gombrowicz se dedicó a parodiar alguna de sus novelas).
No sólo eso. De no haber sido así por el dedo sueco, seguramente nunca habría sabido del inmenso ciclo autobiográfico del apátrida Elias Canetti (1981) ni habría leído a la secreta poeta Nelly Sachs (1966) ni circularía hoy tan profusamente Yasunari Kawabata (1968).
Desde los años noventa, fuera de los límites de mis libros azules, algo similar podría decirse de la polaca Wislawa Szymborska (1996), de Kenzbauro Oe (1994) o de Svetlana Alexiévich, la inmensa cronista bielorrusa galardonada el año último.
Quizás ésa sea la paradoja que habría que agradecerle al Nobel: no acierta tanto cuando elige un nombre incontestable, ya consagrado, como cuando destaca -muy de vez en tanto- a un autor confidencial que vale la pena leer.
P. B. R.

miércoles, 26 de octubre de 2016

UNA GRAN NOTICIA......LEELA QUE TE PUEDE SERVIR


Digitalizan la biblioteca del Colegio Nacional Buenos Aires con un scanner hecho en el país
El proceso se está realizando con un equipo creado por dos argentinos; el aparato es cinco veces más barato que los convencionales y está realizado con software abierto
El prototipo de escáner comenzó con sus primeras pruebas en 2013 con el objetivo de digitalizar publicaciones del siglo XIX.
El proyecto de digitalización de documentos de la Biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires comenzó a gestarse en 2013. "Este proyecto fue posible gracias al apoyo de la Asociación Cooperadora Amadeo Jacques y se enfocó en la digitalización de colecciones especiales que incluyen publicaciones periódicas del siglo XIX, fotografías antiguas, documentación variada sobre la historia del colegio y revistas estudiantiles. El objetivo fue visibilizar las colecciones y ponerlas a disposición del público en una biblioteca digital que pronto estará en línea", cuenta Matías Butelman, encargado de preservación digital en la Biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires (BCNBA) y uno de los dos creadores del equipo que se está utilizando para la digitalización, que también se implementó en el Centro de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina.
Pero la novedad de esta digitalización es que el equipo, que fue creado por Butelman y por el diseñador Juan Pablo Suárez: es mucho más económico que un equipo convencional. El nuevo aparato cuesta aproximadamente 600 dólares, mientas que el precio de los escáneres comerciales más económicos supera los 5000 dólares. "Además, si se lo compara con los escáneres planos, con este escáner 'en V' los libros reciben menos presión al ser manipulados. Mientras que si se lo compara con los escáneres 'en V' comerciales, el costo es hasta diez veces menor", resalta Butelman al hablar de las ventajas de su equipo.
El dispositivo, creado por Matías Butelman, tiene un costo aproximado de 600 dólares, mucho menos que un modelo comercial, de unos 5000 dólares.
Otro de los beneficios de esta creación nacional es que con él las instituciones pueden acceder a los recursos técnicos y al software, porque ambos son libres y no dependen de un fabricante. "Al mismo tiempo, el diseño no está orientado hacia la obsolescencia programada y los repuestos, al igual que el equipo, pueden ser fabricados fácilmente; sus partes pueden ser modificadas para mejorar las capacidades y funciones del aparato", señala el encargado de preservación digital de la biblioteca.
El escáner digitaliza aproximadamente 700 páginas por hora si se lo opera continuamente, mientras que el "postprocesado" demora en promedio 20 segundos por página.
Sobre el equipo y el proceso
El equipo puede digitalizar unas 700 páginas por hora.
El escáner consiste en dos cámaras digitales de gama media y un estativo compuesto por cuatro partes: una cama de madera con forma de 'v' ajustable, donde se apoya el documento; un prisma o platina móvil, que presiona las páginas del libro contra una placa transparente de vidrio o acrílico; dos soportes ajustables para posicionar las cámaras; y un sistema de iluminación, también ajustable.
"Para digitalizar un documento se levanta la platina, se coloca el documento en la cama, se baja la platina y se realiza la adquisición de las imágenes presionando una tecla. Por otro lado, las cámaras se controlan remotamente desde una PC. Luego se levanta la platina, se da vuelta la hoja y el proceso se repite. Esto permite digitalizar alrededor de 700 páginas por hora", detalla Butelman.
Esta etapa inicial del proceso de digitalización se denomina captura. Una vez capturadas, las imágenes deben descargarse a una computadora para ser procesadas. Los pasos del procesamiento son ordenar, nombrar, rotar, recortar, ajustar el contraste y realizar el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) hasta conseguir un documento final apto para publicarse en Internet.
Con este sistema la Biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires busca preservar de forma digital toda su colección impresa.
Sobre sus principales proyectos a futuro, Butelman cuenta esta solución se encuentra en desarrollo constante y cada nueva organización que decide emplearlo está colaborando y aportando para lograr mayor perfeccionamiento del equipo y de los programas. "Actualmente estamos corrigiendo errores y disminuyendo la dificultad para configurar y operar el aparato. También consideramos la posibilidad de construir equipos para digitalizar documentación en otros formatos, siguiendo los mismos principios de desarrollo abierto y colaborativo", adelanta.
Tanto el equipo como el software son fruto de un desarrollo de producción colaborativo, basado en software y hardware libres. "Adaptamos recursos técnicos existentes que fueron liberados al público por una comunidad global de programadores, bibliotecarios y técnicos, principalmente en diybookscanner.org, chdk.wikia.com y drupal.org, a las necesidades de las bibliotecas, archivos y museos locales Con el apoyo de diversas instituciones pudimos avanzar en el desarrollo de una solución integral y de bajo costo para todo el proceso de digitalización", revela el encargado de preservación digital de la BCNBA.
Según aclara Butelman, este equipo no está aún listo para salir al mercado, sino que se encuentra en un proceso experimental. "Actualmente estamos buscando la posibilidad de incubar el proyecto", concluye.
C. P.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

BIBLIOTECA DEL TEATRO COLÓN



Está abierta la Biblioteca del Teatro Colón
El 29 de junio quedaron formalmente reabiertas las puertas de un tradicional sector del Teatro: la biblioteca condensa gran parte del material y patrimonio histórico del Colón y ahora está disponible para todos los visitantes que lo requieran.
Entre más de 7000 libros disponibles –y 5000 que se irán incorporando a la brevedad- emerge una perlita como destacado: la posibilidad de consultar los programas de mano históricos de funciones y revisarlos en sus versiones digitalizadas.
La sala está ubicada al lado del Foyer principal y su entrada es absolutamente gratuita. El horario de visitas se extiende de lunes a viernes de 10 a 18, y el ingreso es por la puerta de Libertad 629.
Además de los programas de mano históricos que pueden consultarse a través de la intranet del Centro de Documentación, los visitantes pueden ver digitalmente un avance de los libros disponibles en la biblioteca, que deberán solicitar luego al personal autorizado.

viernes, 9 de septiembre de 2016

NUEVO MATERIAL EN BIBLIOTECA....CONSULTÁ


Invitamos a nuestros usuarios a consultar y descargar de forma libre la revista "Journal of Official Statistics (JOS)" The Journal of Statistics Sweden. 


Adjunto pueden acceder al listado de artículos del VOLUME 32, ISSUE 1 y ISSUE 2 de marzo y junio de 2016 y explorar los títulos más descargados por investigadores y usuarios.
JOS es revista internacional de periodicidad trimestral publicada por la Oficina Nacional de Estadística de Suecia. Contiene artículos de investigación en el ámbito de encuestas, metodología estadística y política. Temas que emprenden las oficinas nacionales de estadística y otros productores de estadísticas. Los lectores son investigadores y técnicos en los organismos de estadística o en universidades, además de organizaciones privadas que se ocupan de los problemas y de la producción de estadísticas oficiales. 


La Biblioteca cuenta con la versión en papel desde el año 1985 y hasta el 2012.
Statistics Sweden [Suecia]. Journal of Official Statistics,
Estocolmo: Statistics Sweden, 1985-2012.
Solicite el material por este código: SE 36
Existencias: 1985-97 1-13; 1998 14[1,3-4]; 1999-2000 15-16; 2001-05 17-22[1-4]; 2006-07 23-24[1-2,4]; 2008 25[1-3]; 2009-11 26-28[1-4]; 2012 29[1-2].
Biblioteca
Interno: 49625

lunes, 13 de junio de 2016

HISTORIA DE VIDA...LA BOQUITA QUE NO CONOCEMOS


María del Valle Calvimonte, la bibliotecaria de la Bombonera

Algo más que el cemento vibra a la hora del partido: los estantes que sostienen unos 13 mil libros. Es que la Bombonera esconde el paraíso menos conocido, la Biblioteca Juan Bautista Alberdi, ubicada dentro del Departamento de Cultura, en el primer piso.
La dama que les lee cuentos a los chicos del barrio, la misma que alguna vez dio la vuelta olímpica junto a Carlos Bianchi, tiene su modo de contar “campeonatos, estrellas y títulos”. Directora de este oasis de letras, María del Valle Calvimonte se jacta de tesoros como textos de 1870 y hasta ejemplares rusos. “Pensar que de niña nunca tuve un libro para estudiar y los pedía prestados”, deduce. “La vida te recompensa. Ahora vivo rodeada de ellos”.
Su misión como bibliotecaria parece invisible frente a la hegemonía del fútbol. Séptima de 13 hermanos, cuenta que su padre, alambrador, Don Honorio, “no tenía nada pero tenía la palabra y la transmitió”: “Vengo de un pañuelito pequeño y perdido en medio de la soja, el trigo y el maíz, Bouquet, Santa Fe, tierra del arquero Roberto Abbondanzieri. Caí en La Bombonera para encontrar mi lugar en el mundo y tejer lazos indestructibles con estos colores de los que en casa éramos hinchas”, explica mientras un batallón de bajitos de la era de la tablet acaricia las páginas como un descubrimiento.

La biblioteca –que el 12 de junio cumplirá 83 años- funcionó primero en dependencias del viejo estadio de madera. En 1935 se trasladó a la sede de Almirante Brown 965, y en los ochenta regresó a Brandsen 805. Hoy recibe donaciones y a lectores voraces o cazadores de perlas bibliográficas, a quienes en minutos se les tramita el carnet de socios. Las visitas llegan desde todo el mundo, lo mismo que las donaciones desde los puntos más recónditos. La última, una perla recibida desde Moscú: un libro de cuentos rusos traducidos al castellano.
Con una década de trabajo en el club, Del Valle también lleva adelante actividades con contingentes del interior y con pacientes del Hospital Borda: “Muchos pacientes tienen el alma en carne viva y cuando vienen acompañados de un coordinador, nos sentamos a leerles. Enseguida algo inexplicable pasa. La lectura es milagrosamente sanadora”, se emociona.
“En casa había que correr la cama porque cuando llovía, nos llovía en la cabeza, pero mi padre nos metió eso del estudio como único modo de salir. Miles de personas no saben que en Boca Juniors hay un espacio así, creen que un club gira en torno a una pelota nomás. Muchos chicos podrían estar en situación de calle, pero pasan sus horas tirados de panza leyendo y con un sentido de pertenencia. Ocupan su tiempo en leer. Acá adentro se los modifica. Se los hace más libres. Enseñarle a un chico es transformarlo para toda la vida. Y yo me enorgullezco, porque las familias de La Boca aprendieron a respetar los libros, devuelven el material en tiempo y forma, y lo cuidan como a tesoros”.
Autora de un libro sobre la localidad de Tulumba, en Córdoba, mientras sigue con su cruzada para que las pintorescas casitas de La Boca se llenen de textos circulantes, María ruega que ante el proyecto de jubilación del estadio Alberto J. Armando, no muden su “edén”. Y le repite su lema a cuanto vecino se le cruce: “Hay libros que nos aparecen mágicamente y uno debería ponerse a pensar por qué. Si un libro se queda con vos, algo tendrá que hacer en tu vida”.

jueves, 9 de junio de 2016

ACERCATE A NUESTRA BIBLIOTECA DEL INDEC....MUY COMPLETA Y TRATO AGRADABLE Y SAPIENTE

Boletín de novedades de la Biblioteca del INDEC
Productos
Boletín de novedades: Está disponible para su consulta el Notices de junio de 2016 con las novedades bibliográficas incorporadas a la Biblioteca , puede consultarlo ingresando en el siguiente link: http://172.26.65.164/intranet2009/institucionales/institucionales.asp?pag=1300
Los documentos incorporados en el boletín de novedades se prestan por 3 días.
Catálogo en línea: La Biblioteca , pone a su disposición el catálogo bibliográfico para que pueda consultar los más de 100.000 volúmenes incorporados en el fondo editorial, desde este link: http://172.26.65.164/iah/index.html

 
Base INDEC: Contiene los registros bibliográficos de las publicaciones del INDEC.
Base de LIBROS: Contiene los registros bibliográficos de libros, artículos de revistas, CD-ROM, documentos de Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales.
Base de PUBLICACIONES PERIÓDICAS: Contiene los registros bibliográficos con la existencia de anuarios, memorias, journals, revistas nacionales e internacionales.
Servicios
Búsqueda Bibliográfica: Búsqueda de materiales en catálogos y preparación de bibliografías de acuerdo a requerimientos específicos.
Información vía correo electrónico: a través del correo electrónico de la Biblioteca puede acercarnos su consulta: biblioteca@indec.mecon.gov.ar
Referencia: La Biblioteca lo asesora en la búsqueda de información en las áreas de su interés y en el uso de los recursos de información disponibles, y le brinda servicios de préstamos de los materiales requeridos.
Recepción de donaciones: las donaciones son una importante fuente de incremento para los fondos bibliográficos, la Biblioteca del INDEC se complace en recibir donaciones que fortalezcan y enriquezcan su acervo bibliográfico.
La Biblioteca se reserva el derecho de disponer libremente del material. Como criterio general, libros que cuenten con información pertinente, relacionada con los programas que ofrece el INDEC. Se recibirán también los libros considerados como clásicos en su campo, además de todo documento que sirva para reemplazar aquel material deteriorado.
Préstamo Interbibliotecario: La Biblioteca para expandir sus recursos y facilitar el acceso de información, mantiene convenios de cooperación con bibliotecas afines.
Citas Bibliográficas: La Biblioteca lo orienta en como citar diferentes recursos de información, como complemento a los trabajos de investigación.
Podes acercarte, estamos en planta baja oficina 07 o llamarnos al 49625
La Biblioteca

miércoles, 16 de marzo de 2016

ALGUNAS DE LAS BIBLIOTECAS MÁS BELLAS Y COMPLETAS DEL MUNDO



Biblioteca Nacional de la República Checa, Praga



Biblioteca del Monasterio de Admont, Austria



Biblioteca del Trinity College, Dublín, Irlanda



La biblioteca del Real Gabinete Portugués de Leitura, Río de Janeiro, Brasil



La Biblioteca de George Peabody, Baltimore, Maryland, Estados Unidos



La biblioteca del monasterio de St. Florian, Austria



Biblioteca Nacional de Francia, París



Biblioteca del Parlamento, La Haya, Holanda



Biblioteca Nacional de Austria, Viena



Biblioteca Joanina, Coimbra, Portugal



Biblioteca de la Ciudad de Stuttgart, Alemania



Biblioteca de Derecho del estado de Iowa, Des Moines, Estados Unidos



Biblioteca científica, Görlitz, Alemania



Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad Yale, Connecticut, Estados Unidos



Biblioteca del Senado, París, Francia



Biblioteca Pública de Nueva York, Estados Unidos



Biblioteca Walker, Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos



Biblioteca de Vennesla, Noruega



Biblioteca Mazarino, París, Francia



La biblioteca de Saint John’s College, Cambrige, Gran Bretaña



Biblioteca del Congreso, Washington, Estados Unidos



La biblioteca de la Universidad Técnica «Gheorghe Asachi», Iași, Rumania



La Gran Biblioteca de Sarospatak, Sarospatak, Hungría



Biblioteca Nacional de China, Pekín