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martes, 22 de mayo de 2018

NUESTRO MATE COMO EMOJI


Todo listo para que el mate tenga su emoji
El ícono propuesto
El ícono propuesto
Un grupo de argentinos impulsa la idea, que ya es finalista
El tan esperado emoji del mate se prepara para salir a la luz el año que viene. Ya no es solo candidato oficial para ser uno de los nuevos emoticones, sino que avanzan los pasos para el nacimiento del ícono.
"Le tienen que asignar caracteres -cada emoji tiene una secuencia única que se relaciona con los distintos idiomas- y cada plataforma debe crear el ícono tomando como base el que presentamos, pero adaptándolo a su estilo", contó Daniela Guini, una de las autoras de la propuesta.
El resto del equipo propulsor de la idea lo conforman Florencia Coelho, Martín Zalucki, Emiliano Panelli y Santiago Nasra, integrantes de uno de los equipos del hackaton Hacks/Hackers Buenos Aires y patrocinado por Emojination.
Si no hay problemas en los próximos meses, a partir de abril de 2019 empezarán a liberarse para ser utilizados en las distintas plataformas nuevos emojis, entre los que estará el del mate. Hasta entonces, crecerá la expectativa a la espera de ese día en que finalmente aparezca en las conversaciones digitales.
Un festejo con mateada, como no podía ser de otra manera, a los pies del Obelisco podría ser una opción para festejar esa instancia. Es lo que piensan quienes trabajaron arduamente en demostrar que la infusión no es una moda, sino una bebida que se extendió más allá de las márgenes del Río de la Plata y que tiene una vasta historia.
En 2016, por ejemplo, 113 países habían importado yerba mate, según se consignó en la extensa propuesta que presentaron los ideólogos después de que surgiera la inquietud en la Media Party 2017.
El consorcio Unicode, la organización internacional encargada de estandarizar los emojis que luego se usan en aplicaciones y sistemas operativos, fue la encargada de aprobar los finalistas entre cientos de propuestas que cada año llegan a la entidad desde distintas partes del mundo. La elección debe transcurrir por varias instancias previas antes de ser finalista.

viernes, 18 de mayo de 2018

HABÍA UNA VEZ....UN MATE


Me han regalado hace poco un mate precioso. Después de padecer una muchedumbre de mamarrachos de estética dudosa, fragilidad reprochable o asepsia quirúrgica, llegó a mis manos una calabaza confortable, de robustez vigorosa, y base y cuello de alpaca. Recuperé así un hábito que había ido extraviando entre las numerosas mudanzas y el vertiginoso remolino de las horas.
¿Recuerdan la primera vez que tomaron un mate? Casi seguro que no, porque en esta infusión milagrosa nos inician desde pequeños. Al placer rebelde y secreto de la yerba hay que habituarse; lleva tiempo. Verán, si miran con cuidado, la cara que pone un chiquilín ante su mate fundacional es idéntica al mohín de un extranjero adulto que lo prueba, entre intrigado y receloso, por primera vez.
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Pero el viajero regresa a su mundo de tés y cafés civilizados, mientras que el chiquilín un día se hace grande y no puede arrancar su día o ponerse a trabajar sin esta bebida indómita a la que no porque sí se la llama también cimarrón.
Pero a no engañarse. El mate está lejos de ser tosco. El perfume montaraz que reverbera en nuestra memoria colectiva con ecos de sotobosque paranaense es el preámbulo de una ceremonia como la del té. No nos damos cuenta, porque al revés que el ritual japonés, aquí lo hacemos sin pensar, medio dormidos, mientras tipeamos, entre amigos o contemplando en paz un atardecer, a solas con nuestra existencia.
Pero miren cada cosa cotidiana alguna vez con los ojos del que la observa por primera vez y descubrirán que estamos rodeados de maravillas. Pongan la rutina en pausa un instante y anoten.
La cantidad de yerba tiene que ser la correcta. La temperatura del agua, estricta como un celador. La posición y el ángulo de la bombilla, de precisión astronómica. Voltear la calabaza sobre la palma de la mano es algo que hacemos de forma automática, pero nos llevó semanas volvernos diestros en eso.
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La forma exacta de iniciar la magia del mate -verter el agua en la yerba- origina espinosos debates, y todos sabemos un número de reglas cuya inobservancia equivale a la blasfemia o a la exclusión. Durante el servicio militar, mi jefe aplicaba penas más severas por un mate lavado que por una llegada tarde. Con el mate -juzgaba- no se embroma.
La ceremonia es, sin pompa ni boato, un entramado de símbolos y palabras clave. ¿Apunta la bombilla hacia el convidado? ¿Ha dicho "gracias" y espera todavía participar de la siguiente ronda? ¿Lo han salteado a uno? ¿Por error o adrede?
El mate no se sirve. Se ceba. No tomamos un mate. Nos tomamos unos mates, porque todo en esta ceremonia es plural; incluso cuando estamos solos. Es pecado, excepto que obtengamos un salvoconducto explícito, el cebar un mate ajeno. Ni frío ni que queme, cuidado. Y nada de retener la calabaza mucho tiempo, que la ronda debe continuar. Es un hecho, al revés que la mayoría de las ceremonias, esta no tiene un final claro y distinto. Por el contrario, el mate se puede revivir en cualquier momento, ensillándolo o cambiando toda la yerba. Es un ritual persistente, que fluye, como el río de Heráclito, y cuyos eventos son, por lo tanto, innumerables. La ceremonia nunca termina; a lo sumo, se vuelve crepuscular. Mañana renacerá.
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Les ruego me eximan de entrometerme en el peliagudo asunto de las diversas yerbas. Todos tenemos nuestra favorita y habremos de revisar góndolas, almacenes y puestos hasta dar con ella. La alquimia del mate es celosa de tales detalles.
Heredamos el mate de los pueblos guaraníes y, como toda ceremonia, exhibe un rasgo único y fundamental: no es posible apresurarla, saltearse pasos o tomar atajos. Es una infusión, sí, y es parte de nuestra cultura. Pero es, sobre todo, una lección acerca de la velocidad a la que viaja la vida. Esos esmerados mates cotidianos nos dicen que no, no todo puede ser instantáneo.

A. T.

martes, 21 de noviembre de 2017

GLOBALIZACIÓN DEL MATE....BEBIDA GLAMOROSA



Si hay un producto cuyo consumo atraviesa todas las capas sociales y puede ser consumido con la misma devoción en un country o en una villa, ese es el mate.
El mate "es multitarget": esa es la opinión unánime en la industria que, por estos días, casi celebra los desafortunados dichos de la ya famosa cirujana de Nordelta. El audio no hizo otra cosa que generar una ola de adhesión y apoyo masivo a esta infusión que -según datos de la consultora Nielsen- está presente en el 94% de los hogares argentinos. Ningún otro producto masivo tiene tanta presencia en las casas.
Pero también, y fundamentalmente, fuera de ellas. Porque el mate dejó atrás el llamado "consumo vergonzante". Hasta los 90, llevar el mate a ciertos ámbitos, como el laboral o la universidad, no estaba bien visto. "Yo creo que para esta mujer el mate es algo que quedó en la cocina, pero no es así en la enorme mayoría de los casos", dijo
  Jerónimo Lagier, productor e historiador de la infusión, autor del libro La aventura de la yerba mate.



Toda la movida sirvió para una industria que cerrará un año con números en recuperación, tras un 2016 muy flojo. Se estima que este año se venderán en el mercado interno 257 millones de kilos de yerba, por un valor de $ 7000 millones. No se llegaba a ese nivel desde 2013, según los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Desde entonces, el mercado penó en niveles de 256 millones de kilos (2014), 250 millones (2015) y 252 millones (2016), golpeado por el estancamiento de la economía.
Los equipos de comunicación de las marcas de yerba reaccionaron rápido y salieron a responder -en clave de humor- a través de las redes sociales. Tenían todo para ganar.
Las Marías, productora de Taragüí y La Unión -una marca muy identificada con el mundo del polo- publicó en su cuenta de Twitter un simpático croquis marcando la distancia entre Nordelta y La Bristol, la popular playa marplatense denostada por la cirujana. En otro meme decían: "Nosotros unimos La Bristol y Nordelta". Todo con el hashtag #chetadenordelta.
"El mate no se tomaba en público antes, pero eso ya pasó, ahora está en las oficinas públicas, en las empresas o se ofrece en los restaurantes de Palermo, que hasta te dan el equipo completo", dijo a
 Víctor Navajas, director comercial de Las Marías.
Esta empresa, que es la líder del mercado desde los años 70, es una de las que más se destacan en sus acciones de marketing y promoción. En la década del 90 inventó el mate descartable (Mate Listo), para aquellas personas que salían de su casa sin su equipo y no podían aguantar las ganas de saborear la infusión. Fue un éxito.
"Nosotros vamos a participar de la mateada que se realizará en Nordelta y vamos a llevar nuestro food truck de yerba mate", explicó Gustavo Redondo, gerente comercial de CBSé. Esa marca de origen cordobés también publicó en sus redes las caricaturas de Gaturro haciendo alusión al tema.
La marca Amanda, de la firma misionera La Cachuera, también propuso por las redes que sus seguidores contaran dónde toman mate, destacando Nordelta y La Bristol, entre varios lugares de la Argentina. En cambio, Rosamonte, otro de los pesos pesados del mercado, fue una de las que no se prendió al hashtag #chetadenordelta.
El INYM también se relamía con los dichos de la mujer que generaron tanto revuelo en los medios de comunicación y en las redes sociales.
Para el 2 y 3 de diciembre, el instituto organiza una gran mateada en la Rural, como parte de la celebración por el Día Nacional del Mate, que desde 2015 se conmemora el 30 de noviembre por el aniversario del nacimiento de Andrés Guacurarí, un cacique guaraní que combatió defendiendo la frontera de Misiones y Corrientes contra el avance de los portugueses en la Guerra de la Independencia, al igual que Güemes lo hizo en el noroeste.
"Antes se creía que tomar mate era hacerlo sólo en las casas, con los muy amigos y nada más. Algo íntimo. Con el tiempo se fue consolidando como algo público, se ve a los adolescentes tomando mate en las plazas, en reuniones de trabajo, a funcionarios en sus despachos", dijo Alberto Re, el titular del INYM.
"En la época colonial el mate también lo tomaba la aristocracia o la clase baja por igual, en lo que se diferenciaban era en el recipiente, podía ser un porongo de calabaza, de madera o de fina plata", explicó Lagier.
Según este historiador, en el siglo XX empezó a darse "esa cuestión vergonzante" con la llegada de los inmigrantes. "El consumo de mate tuvo un retroceso con la heladera y un nuevo auge con la invención del termo. Hoy está en todos lados, vengo de Suiza y allí estaba mi primo con su mate en la oficina", explicó Lagier, quien también es director del INYM y está abocado a cuestiones de marketing y promoción de la yerba mate en el mundo.
Mate y cultura gourmet
Para Navajas, "el mate es una bebida que requiere un cuidado en la elaboración que la equipara con el vino, pero hay que reconocer que el vino se supo vender mejor". Navajas -que es nieto de fundador de Las Marías- se educó en el colegio Champagnat, pero vive en una casa en medio de la nada, rodeado de yerbatales y árboles, a 10 kilómetros de Gobernador Virasoro, provincia de Corrientes. "La cultura gourmet del mate, sin embargo, está creciendo aceleradamente", señaló.
Hace unos años empezaron a aparecer los sommeliers de mate, que buscan promover la cultura de la bebida, como Karla Johan Lorenzo. Esta misionera se instaló en Europa desde el año pasado para difundir la cultura del mate. En enero recibió en la feria ARCO de Madrid al presidente Mauricio Macri, quien llegó acompañado por el rey Felipe. Lorenzo logró que Felipe probara el mate, pero no fue así con Macri.
Es conocido que el presidente de la Nación no toma la bebida, Ramón Puerta, uno de sus grandes amigos -fue quien lo introdujo en la política-, nunca lo pudo convencer. El actual embajador en España tiene plantaciones, secaderos e incluso envasa a facón la yerba de las marcas de Molinos (Nobleza Gaucha). Pero nunca logró que su amigo se hiciera matero.
También las celebridades internacionales que probaron el mate o derivados de la yerba mate le sumaron glamour a esta infusión.
"El ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, solía pedir un postre en el hotel Jefferson de Washington hecho a base de yerba mate; le encantaba", dijo Alejandro Gruber, titular de la Ruta de la Yerba Mate, que reúne a más de 200 hoteles, restaurantes y establecimientos vinculados a la yerba.
Madonna -con una bebida a base de yerba y té verde- o Viggo Mortensen son otras de las celebrities mundiales que consumen mate.
Este año, el consumo de yerba se recuperó un 2% en los primeros 9 meses del año, según datos del instituto sectorial. Ya se vendieron casi 200 millones de kilos. Es una buena noticia para un mercado muy maduro. ¿El motivo? Hace tiempo que el mate está en todos lados, sin distinción de clases.

M. B.

martes, 19 de septiembre de 2017

POST EN HONOR DE MI MUY QUERIDO NADIN YUGDAR...EL TURCO LE DECÍAN Y ALEGRÓ MI INFANCIA

LO PUDE VER . CADA UNO TOMA EN EL SUYO, SE VENDEN EN LOS GRANDES MERCADOS Y MIENTRAS UN AMIGO FUMA SU NARGUILÉ; SU COMPAÑERO LO HACE CON LA BOMBILLA Y SU MATE. ARGENTINA ES CONOCIDA POR LA YERBA Y EL BENEMÉRITO MATE
A los sirios les fascina tomar mate. Lo conocieron a principios del siglo XX, cuando los inmigrantes que se habían instalado en la Argentina desde 1860, huyendo de las segregaciones religiosas de los otomanos, comenzaron a volver a su país o se reencontraron con familiares que rápidamente adquirieron el hábito. Otra ola migratoria se produjo después de 1945, y mientras más sirios se radicaban en la Argentina, más creció en Siria el consumo de la yerba. Hasta el comienzo de la guerra civil, en 2011, Siria era el mayor importador del cultivo argentino en el mundo y adquiría cerca del 70 por ciento de la yerba mate exportada. El alto consumo se explica también por un hábito propio: los sirios no suelen compartir el mate como los argentinos, de modo que cada uno ingiere el suyo. Con el conflicto asolando sus ciudades, el consumo disminuyó 40 por ciento, pero en las zonas aún controladas por el gobierno y menos tocadas por la guerra, la yerba argentina se sigue comercializando bajo la marca Kharta Khadra, la más popular.
Se calcula que al menos 3.500.000 argentinos descienden de sirios. Entre ellos, un ex presidente y la actual primera dama. Su aporte a la cultura ha sido amplio y variado: Eduardo Falú, Juan José Saer y Leonardo Favio fueron algunos de los descendientes de aquellos sirios que se instalaron principalmente en el norte argentino trayendo con ellos una cultura propia que rápidamente se asimiló con la local.
Quizá por estas familiaridades Haneen Nasser comienza a sentirse cómoda en La Pampa, a donde llegó el año pasado huyendo de la guerra y dejando atrás un país donde -confiesa a La Nación revista- ya no hay futuro.
Como ella, más de doscientos sirios fueron acogidos en la Argentina en carácter de refugiados en los últimos años. Para llegar hasta aquí debieron atravesar el infierno, no sólo en la ensangrentada Siria, sino también en la ruta de los refugiados, a través del mediterráneo y de países europeos donde son hacinados en centros de acogida que el Papa Francisco ha comparado con campos de concentración, cuando no son directamente rechazados o explotados económicamente por mafias dedicadas al tráfico humano. La ONU estima que cerca de cinco millones de sirios debieron huir hacia otros países desde el comienzo del conflicto, aunque el número de desplazados por la guerra alcanza los 13 millones.
Haneen cuenta que le encanta la paz de Santa Rosa, donde se acostumbró a las siestas que vacían por las tardes sus soleadas calles, y que ya no piensa en volver a aquel país que hoy sólo existe en los mapas, salvo para visitar a su familia.
Su historia es actual, pero no tiene época: es la misma de la de tantos abuelos de argentinos que encontraron en estas tierras una oportunidad para volver a encontrar un futuro.
J. N. 

jueves, 18 de agosto de 2016

¿TE TOMÁS UN AMARGO?


El mate, símbolo de unión

Un mate que se comparte, símbolo de unión y amistad.Afortunadamente, no son pocos los usos y costumbres que, provenientes de lo más remoto de nuestra historia, aún perviven entre los argentinos y nos conectan con nuestra identidad más acendrada. Sin duda, hay particularmente uno que se alza por sobre el resto y que adquiere la condición de símbolo: el mate.

Su origen lo encontramos entre los aborígenes guaraníes que no sólo bebían la infusión de la yerba mate, sino que también la utilizaban como moneda de cambio y objeto de culto. Al finalizar el siglo XVI, era una suerte de distintivo de la estirpe. Así lo consignaba con preocupación un miembro del Cabildo de Asunción del Paraguay al gobernador Hernando Arias de Saavedra, primer mandatario de ese rango nacido en nuestro suelo: "El vicio y mal hábito de tomar mate se ha extendido tanto entre los españoles, sus mujeres y niños, que a diferencia de los indios que se contentan con beber una vez al día la toman de forma continua".
Nacía por entonces una tradición que perdura con vitalidad hasta nuestros días, pero también un recurso económico extremadamente valioso. La Argentina es el principal productor mundial de yerba mate concentrándose su cultivo, por razones climáticas y de composición del suelo, exclusivamente en Misiones y el noreste de Corrientes, con una cadena productiva integrada por pequeños productores, secaderos y molinos.
Los jesuitas, que tanto aportaron a la cultura de estas regiones, supieron extender de un modo altamente beneficioso el insumo. 

Su expulsión, acaecida en 1767, no alcanzó para impedir que la costumbre se propagara tanto al campo como a las ciudades; en los fogones, de civiles o de militares, entre parientes o amigos, en las casas de familia y en los despachos de gobierno para sellar pactos y acordar soluciones que parecían difíciles amparados en el marco de una ceremonia compartida y distendida.
Es ése uno de sus rasgos fundamentales, la profunda connotación de sociabilidad y camaradería a lo que se une el hábito, no sólo entre los habitantes de nuestro actual territorio sino de buena parte del Cono Sur, destacándose sobre todo entre los rioplatenses.


Asociada al uso de la yerba mate surgió una polifacética y variada actividad artesanal destinada a producir los elementos necesarios para el consumo: mates, bombillas, recipientes para calentar el agua, etcétera, en el que cada región demostró sus particulares habilidades.
Acertadamente, bien dice Pedro Luis Barcia en su Léxico del Mate, que hoy "se matea en el hogar, en el despacho del profesional, en la mesa del estudiante, en la oficina administrativa, en la calle, en el tren y en el colectivo, en la playa y en la sierra, en el auto y en el picnic, en los asados y en los velorios. Lo frecuentan todos los niveles sociales. En este sentido es probadamente democrático. Es bebida de todos, de casi todos, y bienvenida para casi todas las ocasiones".En el Bicentenario de la celebración de la Independencia, cabe recordar aquellas históricas jornadas del Congreso de Tucumán en las que corrió el mate como símbolo de amistad y concordia para acompañar las prolongadas sesiones y celebrar encuentros en las casas donde vivían o se reunían los diputados.

 Prenda de unión, los argentinos debiéramos aprender a compartir más buenos momentos en torno a la cálida ceremonia del mate que nos sirvan para distender y superar enconos, para abrir el diálogo y cerrar las grietas abiertas. Cada uno según su preferencia, amargo o dulce, pero asociados en el mínimo común denominador que activa el sentimiento que nos une y nos augura un futuro venturoso como nación

domingo, 6 de marzo de 2016

MATE CON FACTURAS ANARQUISTAS


A LA HORA DE LA MERIENDA Y EL MATE...


LES CUENTO LA HISTORIA DE LAS FACTURAS ARGENTINAS...PA' QUE SE LES HAGA AGUA LA BOCA...!!
FACTURAS. ANARQUISMO y PANADEROS
ORIGEN E HISTORIA
Artículo: Prof./Lic. Arnoldo Gualino


EL TÉRMINO "FACTURA"
En Argentina se conoce el término “factura”, a una variedad de masas de gustos dulces y horneados a partir de una mezcla de harina, levadura y manteca pintadas con dulces, baño de azúcar o crema pastelera; fueron introducidas por la inmigración europea.
El término “factura”, proviene del latín significa creación, resultado de un trabajo, del verbo facere=hacer.
Variedad de formas, sabores, texturas y aromas esconden pretensiones de protesta en el siglo XIX. Se relacionan con el Anarquismo en Argentina.


ANARQUISMO Y PANADEROS EN ARGENTINA
Partidarios de la acracia = o supresión de toda autoridad defienden una sociedad sin gobierno.
El anarquismo con ideas humanistas, priorizan la actividad sindical, oponiéndose a los partidos políticos y a su consecuencia natural: los gobiernos.
Ven en la religión un enemigo que justifica el poder terrenal de la burguesía.


Son pioneros en la defensa del voto femenino. Luchan contra la trata de blancas, a favor de la legalización del divorcio, el aumento del presupuesto educativo y la jornada de ocho horas.
Proponen una sociedad de libertades individuales, sin poder político partidario, basado en la ayuda mutua y cooperación voluntaria. Apuestan por una organización horizontal.

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, el movimiento anarquista seguía los ideales teóricos modernos del italiano Ernico Malatesta (1853-1932).

Fugado de Italia; vino a nuestro país recorriendo la Argentina, ayudó a organizar varias asociaciones sindicales; junto a Errico Ferrer organizó la primera huelga del sindicato de panaderos de la Argentina, que duró diez días.



La mayoría de los panaderos eran de tendencia anarquista, el trabajo nocturno facilitaba el horario para sus reuniones y actividades secretas.
Malatesta vivió en la Argentina entre 1885 y 1889, fue el encargado de redactar sus estatutos.

En 1887, se creó en Buenos Aires una organización laboral la “Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos”.
Se editó por varias décadas el periódico “El Obrero Panadero”. Malatesta regresó a Italia recibiendo arresto domiciliario por Mussolini.
El sindicato de panaderos fue conducido por dirigentes anarquistas por varias décadas.



EL NOMBRE DE LAS FACTURAS
En tales circunstancias dirigieron hacia los sectores oligárquicos y conservadores del país; sus históricos enemigos; la Iglesia, el ejército y la policía; surge el singular modo de nombrar de manera burlona y sarcástica a las facturas: "vigilantes", "bolas de fraile", “esperanza de monjas”, "sacramentos", “jesuitas”; "cañoncitos", “vigilantes”.



La "media luna", tiene un origen más antiguo; se remonta al año 1529, representa, una blafemia gastronómica contra el Islam.
En 1529 Viena fue sitiada por el ejército turco. Los panaderos moldearon el emblema enemigo y la gente en lo alto de las murallas masticaba medialunas ante sus enemigos.