domingo, 5 de noviembre de 2023

SE ROMPIÓ LA BOTELLA DE FERNET

 

Schiaretti rechazó el juicio a la Corte y responsabilizó a Massa por impulsarlo

Afirmó que la ofensiva es motorizada “por el gobierno kirchnerista del ministro Massa”

Pese a que se mantiene prescindente de cara al balotaje del 19 de noviembre, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, se pronunció ayer en forma terminante contra el juicio político a la Corte Suprema de Justicia y personalizó su rechazo en la figura de Sergio Massa, que compite por la presidencia con Javier Milei.

“Una vez más quiero hacer público mi categórico rechazo al pretendido juicio político a la Corte Suprema que impulsa el gobierno kirchnerista del ministro Massa”, sostuvo Schiaretti en un mensaje que publicó en las redes sociales desde Barcelona, en medio de una gira por el exterior que emprendió luego de quedar cuarto en las elecciones presidenciales con una cosecha de más de 1.800.000 votos, hoy claves para la segunda vuelta.

Si bien Schiaretti no llamó a votar por el candidato de La Libertad Avanza, la crítica directa a Massa fue interpretada como un guiño político al postulante libertario. El gobernador de Córdoba no estaría a gusto con un próximo desembarco de Massa en su provincia; tampoco recibió de buen grado el pronunciamiento de dirigentes del PJ cordobés a favor del ministro de Economía.

El gobernador de Córdoba y excandidato presidencial, Juan Schiaretti, emitió ayer una señal política que, a solo 15 días del balotaje, cayó como una bomba de profundidad en el oficialismo. Después de haber sacado poco más de 1.800.000 votos, que ahora se disputan Unión por la Patria (UP) y La Libertad Avanza (LLA), expresó su “categórico rechazo” al juicio político a los jueces de la Corte Suprema de Justicia, cuyo impulso personalizó en el “gobierno kirchnerista del ministro Sergio Massa”.

Schiaretti viene esquivando un pronunciamiento entre Massa y Javier Milei y se mantiene prescindente de cara a la segunda vuelta del 19 de noviembre. A tal punto que encaró una gira por el exterior para tomar distancia de las presiones para que exprese abiertamente su apoyo a uno u otro candidato.

Pero ayer, desde Barcelona, España, envió un mensaje a través de las redes sociales que hizo ruido en Buenos Aires. “A los 40 años de democracia, también la fortalecemos con más República, respetando la división de poderes. Si queremos un país normal empecemos por dejar de lado actitudes feudales que atropellan las instituciones”, advirtió.

Según pudo saber la nacion, la anunciada visita de Massa el próximo lunes a Córdoba, en el marco de la campaña hacia el balotaje, pudo haber molestado a Schiaretti, dado que el candidato de UP busca provocar un realineamiento del peronismo cordobés, que tiene sectores descontentos con el coqueteo de Schiaretti y su excompañero de fórmula, Florencio Randazzo, con los libertarios de Milei.

De hecho, en el peronismo mediterráneo no faltaron quienes comentaron que Schiaretti y Randazzo –especialmente el segundo– creían que Milei tenía chances de ganar la elección en primera vuelta y se imaginaban una alianza de cara al próximo gobierno, un rumor que se expandió por los mensajes elogiosos del candidato de LLA y de Victoria Villarruel, su compañera de fórmula, hacia las figuras de Hacemos por Nuestro País.

Otro elemento que pudo haber influido en el mensaje de Schiaretti –dirigido indudablemente contra Massa– es que las encuestas indican que los electores cordobeses se inclinan en un 70,9% por votar a Milei y solo en un 29,1% a favor de Massa. Un sondeo de la consultora CB, que suele medir para el gobierno de Schiaretti, lo reflejó así la semana pasada, con una muestra de 1157 casos en ese distrito.

“El gringo no va a ir en contra de su propio electorado”, sostuvo un dirigente del PJ “cordobesista”. La misma ecuación había hecho entre 2015 y 2019, cuando el fenómeno político del momento era Mauricio Macri. Ahora el expresidente promueve la postulación de Milei, luego de que la candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, quedara tercera en las elecciones.

El juicio político

El hecho de que Schiaretti eligiera puntualizar su rechazo a Massa con el espinoso juicio político a los magistrados de la Corte –uno de ellos, Juan Carlos Maqueda, de históricos lazos con el PJ cordobés– no es un dato secundario. El gobernador mediterráneo abandona el equilibrio político entre UP y JXC cuando se trata de asuntos institucionales que considera delicados.

El único diputado del Interbloque Federal –en el que tiene ascendencia Schiaretti– que integra la Comisión de Juicio Político es Alejandro “Topo” Rodríguez. El dirigente bonaerense votó en contra de los 14 pedidos de juicio contra los jueces de la Corte que impulsó el kirchnerismo. Incluso los “lilitos” de la Coalición Cívica aceptaron algunos, los dirigidos contra Ricardo Lorenzetti.

Pero, a la vez, Rodríguez se diferenció en términos políticos de la “prescindencia” de Schiaretti y anticipó que apoyará a Massa contra Milei en el balotaje presidencial. La misma postura adoptó la diputada nacional Natalia de la Sota, al igual que Adriana Nazario, exlegisladora y exesposa de José Manuel de la Sota. Schiaretti conformó con el “gallego” una dupla política potente, que marcó el rumbo del “cordobesismo”. Por eso el pronunciamiento de la familia De la Sota descoloca al gobernador provincial.

Hay otro elemento político a tener en cuenta en la deteriorada relación política de Massa con Schiaretti: un supuesto operativo de seducción del ministro candidato sobre el gobernador electo, Martín Llaryora, quien se perfila como el futuro conductor del PJ corbobés, bajo la óptica del oficialismo. Llaryora es intendente de la ciudad capital y sucederá a Schiaretti el 10 de diciembre. Su estilo político es más vehemente, tanto que mientras el gobernador cuestiona a la “república del AMBA”, él deplora a “los pitucos de Recoleta”.

Escenarios

En el peronismo cordobés piensan, de acuerdo con fuentes consultadas por este diario, que Schiaretti se beneficiaría con un hipotético triunfo de Milei sobre Massa, porque un presidente peronista con seguridad intentará un armado propio en la provincia mediterránea y, en cambio, el libertario encabezaría un gobierno nacional necesitado de alianzas en el Congreso. “No te juegues, pero que quede claro que no vas con Massa”, le aconsejaron a Schiaretti recientemente.

Otros asesores del gobernador de Córdoba, cuya performance en las elecciones presidenciales mejoró entre las PASO y las generales del 22 de octubre, le hacen notar que si ganara Milei quedará sin conducción un espacio en el centro del arco político en el que se podrían reunir Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau y gobernadores de JXC que no se encolumnarán detrás de Macri en su alianza con Milei.

En la misma noche del domingo 22, los voceros de Schiaretti habían anticipado que su posicionamiento sería “el respeto a las instituciones, a la división de poderes, al que piensa distinto”. Por eso no llamó la atención que ayer saliera a cuestionar al Gobierno –y en particular a Massa– por el juicio político a la Corte. Eso sí, en lo formal, Schiaretti no se pronunciará de cara al balotaje, pese a que sus señales son claras.


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Las razones de fondo del enfrentamiento de Juan Schiaretti con Sergio Massa
El cordobés mantiene, desde hace años, distancia con el ministro y candidato; ratifica que no lo acompañará en el balotaje
Gabriela Origlia
Juan Schiaretti no tiene buena relación con Massa desde hace años.
CÓRDOBA.- Desde Barcelona, donde está en actividad oficial, el gobernador y excandidato a presidente Juan Schiaretti decidió no mantenerse al margen de las cuestiones políticas claves que se discuten en la Argentina, como considera al juicio a la Corte Suprema de Justicia que impulsa el oficialismo. Aprovechó el tema para posicionarse respecto al candidato del oficialismo: usó el tema judicial para ir directo contra él con la frase “el gobierno kirchnerista del ministro Sergio Massa”.
El vínculo entre el cordobés y Massa es tenso. Compartieron la intención de armar un espacio político del “peronismo federal” en 2019, junto a Miguel Angel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, que terminó truncado por la salida del tigrense y de Pichheto. Aun en ese momento no tuvieron cercanía personal, como sí la tuvo Massa con José Manuel de la Sota.
Ya en la campaña de 2015, cuando el ahora ministro y De la Sota estaban en Unidos por una Nueva Argentina, Schiaretti participó lo mínimo indispensable. Siempre marcó diferencias con el actual candidato, incluso por encima de los reparos que tenía a que “el Gallego” reiniciara relaciones con el kirchnerismo.
Hacemos por Nuestro País, con la fórmula de Schiaretti y Florencio Randazzo, consiguió 1,7 millones de votos, casi el 7% (el doble que en las PASO), por lo que tanto Massa como el libertario Javier Milei intentan quedarse con parte de ese electorado.
En Córdoba logró el 29,01% (665.717 votos), volumen de los que Unión por la Patria (UxP) cree que puede capturar una buena parte, aun cuando este es un distrito adverso al kircherismo. Con ese objetivo, Massa en el contexto de que apunta a un “gobierno de unidad nacional” ya dijo públicamente que está dispuesto a hablar con la administración cordobesa.
En la última reunión con los gobernadores peronistas, el salteño Gustavo Sáenz directamente dio el nombre de Schiaretti como uno de los sectores a los que aspiran “sumar”. El próximo lunes, Massa visitará tres ciudades de esta provincia para cerrar con un acto en la ciudad capital. En Río Cuarto y James Craik hará anuncios sobre biocombustibles y el sector lechero que irían en la misma línea que había planteado Schiaretti en campaña.
Massa y De la Sota sí tenían un vínculo más cercano; Schiaretti dice que el de él es otra cosa
Ese día el gobernador ya estará de regreso de su viaje. Por el momento, no tiene agenda, pero desde su círculo chico aseguran a LA NACION que “no hay conejos de la galera” de Massa que puedan convencerlo de “acompañarlo” en el balotaje.
Aunque no lo dicen explícitamente, dejan en claro que el posteo de este viernes sobre el juicio a la Corte Suprema es un “gesto claro” sobre su posición. Tampoco la oportunidad en que lo hace es indiferente: salió al ruedo a dos días de la llegada del candidato a Córdoba.
Fuentes del núcleo duro del schiarettismo apuntan a que la “imposibilidad de confiar” en Massa es la que los separa del ministro y candidato; hablan de su “falta de códigos”. Creen que, en la actual coyuntura, busca “diferenciarse” del kirchnerismo: “Una actitud que viene ahondando en la campaña, por eso ‘el Gringo’ lo mostró como responsable del descalabro económico de este Gobierno y lo presentó como lo que es, el presidente en ejercicio”.
Con el mismo énfasis que ponen en indicar que no se aliarán con Massa, se expresan a la hora de rechazar la posibilidad de acompañar a Milei. “No hay que leer que porque lo critica a uno apoya al otro”, deslizan. Este jueves, Hacemos por Nuestro País salió al cruce de una noticia falsa que daba cuenta de que la alianza avalaría a los libertarios.
Hay dirigentes y funcionarios de la administración provincial y de la ciudad de Córdoba que ya expresaron que acompañarán a Massa en la segunda vuelta o que sin haberlo hecho público, coquetean con algunos gestos en esa línea. Sin embargo, evitarían participar en el acto del próximo lunes de UxP, a donde sí estarán los sectores gremiales que -aunque afines al peronismo local- se sumarán al candidato.
La posición de Schiaretti también le marca la cancha a su sucesor, Martín Llaryora, con quien los massistas también buscan tender lazos. Por ahora, el electo gobernador y actual intendente de Córdoba también se mantiene prescindente de cara al 19 de noviembre. Este jueves, Liliana Montero, funcionaria municipal, posteó una foto con Malena Galmarini. “No es peronista, es radical, y esa foto no es la posición de Martín”, dijeron desde la Municipalidad.

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