El kirchnerismo y la izquierda sumaron tensión en la calle e intentaron frenar el debate
Fracasaron en una maniobra para interrumpir la sesión; el oficialismo acotó la lista de privatizaciones y se encamina hacia la aprobación en general de la ley ómnibus
Laura Serra
El kirchnerismo se retira del recinto en el momento de mayor tensión
Mientras en las inmediaciones del Congreso se desataban desmanes entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, la Cámara de Diputados avanzaba anoche en el debate del megaproyecto de ley del Gobierno. Apelando a la situación que se vivía afuera, la izquierda y el kirchnerismo intentaron sin éxito que se suspendiera la sesión. Pero la Casa Rosada envió una contrapropuesta con nuevas modificaciones para destrabar la aprobación de los artículos más conflictivos y que para el oficialismo resultan claves, entre ellos, los referidos a la privatización de empresas. Inquietos ante la posibilidad de una derrota en el recinto, una delegación de emisarios libertarios encabezados por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei –luego llegó el ministro Guillermo Francos–, aterrizó en la Cámara baja. Poco después comenzó a circular entre los bloques de la oposición dialoguista un texto remozado del dictamen para avanzar con la aprobación.
En uno de los capítulos más conflictivos, el de privatizaciones de las empresas públicas, el oficialismo accedió a acortar de 36 a 27 las compañías a ser declaradas sujetas a privatización total, mientras que otras tres –el Banco Nación, Arsat y Nucleoelétrica– podrán ser privatizadas parcialmente.
Si bien esta contrapropuesta ayudó a bajar los niveles de tensión en las vísperas de la votación en particular del articulado -prevista para mañana-, puertas afuera del Congreso manifestantes de izquierda y del kirchnerismo protagonizaban, por segundo día consecutivo, choques con las fuerzas policiales desplegadas por orden la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El clima de tensión se trasladó de inmediato al recinto, donde el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, reclamó a los gritos que el debate pasara a un cuarto intermedio. Su moción fue rechazada por el resto de los bloques.
Fue el momento más caliente de un debate que había recomenzado al mediodía y que transcurrió, desde entonces, sin mayores complicaciones. La aprobación en general de la iniciativa estaba asegurada; incluso se auguraba una mayoría holgada -entre 140 y 150 votos- al momento de la votación. Esa no era la preocupación; lo que más inquietaba al oficialismo y a los adláteres de Pro -en todo momento actuaron en tándem- era la votación en particular de los artículos claves: privatizaciones, facultades delegadas al Poder Ejecutivo y las atribuciones para tomar deuda externa.
El capítulo sobre privatizaciones es uno de los puntos más cuestionados del texto; hasta la llegada de la nueva contrapropuesta, todos los bloques opositores -salvo Pro- se disponían a plantear modificaciones. Los artículos sobre facultades delegadas tampoco reunían mayoría para ser aprobados; pese a que el oficialismo acotó de 11 a 6 la cantidad de emergencias a ser declaradas durante este año, sectores de la UCR y de Hacemos Coalición Federal anticiparon su voto en contra. La aprobación de este punto, crucial para los intereses de la Casa Rosada, corrió serio riesgo cuando los diputados cordobeses que responden al gobernador Martín Llaryora, molesto por el rechazo del Gobierno a coparticipar la recaudación del impuesto PAIS, dejaron trascender que no acompañarían la redacción. Con la llegada de la contrapropuesta, las tensiones comenzaron a aflojarse aunque todavía no está dicha la última palabra. “En principio este nuevo texto acerca bastante las posiciones, vamos a evaluarlo”, indican desde los bloques del radicalismo y de Hacemos Coalición Federal.
Luego medianoche, se aprobó pasar a un cuarto intermedio. Hoy se retomará la sesión.
En el texto original del proyecto enviado al Congreso, el Gobierno se proponía privatizar de manera total un listado de 41 empresas públicas; ante las resistencias de la oposición, accedió a excluir a YPF y reducir el listado a 36 empresas; además, concedió que otras tres compañías -Banco Nación, Nucleoelétrica y Arsat- puedan ser privatizadas solo parcialmente.
Sin embargo, los bloques de oposición dialoguista -salvo Pro- insistieron en marcar su rechazo; no estaban de acuerdo con concederle al Gobierno la potestad de privatizar in totum semejante cantidad de empresas públicas; además, reclamaban que se incluyera en la iniciativa un mecanismo de control parlamentario exhaustivo sobre los procesos de privatización que se llevaran adelante.
En la nueva contrapropuesta del Gobierno, se accedió a excluir de las empresas sujetas a privatización total a siete compañías: Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Casa de Moneda, Dioxitek SA; Fábrica Argentina de Aviones, Fabricaciones Militares, Radio de la Universidad del Litoral, Servicio de Radio y TV de la Universidad de Córdoba, Vehículo Espacial Nueva Generación, Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio.
En cambio, permanecen en el listado Administración General de Puertos; Agua y Saneamientos Argentinos (AySA); Aerolíneas Argentinas; Correo Argentino; Yacimientos Carboníferos Río Turbio; Construcción de Viviendas para la Armada Argentina; Energía Argentina; Intercargo; Innovaciones Tecnológicas Agropecuarias; Playas Ferroviarias de Buenos Aires; Polo Tecnológico Constituyentes; Talleres Navales Dársena Norte; Nación Bursátil; Nación Reaseguros; Nación Seguros de Retiro, y Nación Servicios.
En el segundo anexo figuran Télam; Educ.ar; Contenidos Públicos; y Radio y Televisión Argentina. Y en otro paquete aparecen Administración de Infraestructuras Ferroviarias; Operadora Ferroviaria; Belgrano Cargas y Logística; Ferrocarriles Argentinos; Empresa Argentina de Navegación Aérea; Desarrollo del Capital Humano Ferroviario, y Corredores Viales.
La contrapropuesta descomprimió la tensión en torno a la aprobación en particular del megaproyecto del Gobierno. En efecto, tomó varias de las sugerencias de los bloques de oposición dialoguista, que reclamaban no solo acortar y segmentar el número de empresas a ser privatizadas; también reclamaban especificar las potestades que tendrá la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones para ejercer el control de los procesos, en cuanto se pongan en marcha. En la contrapropuesta, el oficialismo establece que la Comisión Bicameral “podrá requerir información, formular las observaciones, propuestas y recomendaciones que estime pertinente y emitir dictamen en los asuntos a su cargo”. Asimismo, se establece que la Sindicatura General de la Nación (Sigen) y la Auditoría General de la Nación (AGN) actuarán en colaboración permanente con esta comisión.
Por otra parte, en su contrapropuesta el oficialismo también accedió a eliminar la declaración de emergencia en materia fiscal, con lo cual quedarán en seis la cantidad de emergencias a ser declaradas: económica, financiera, previsional, de seguridad, de salud, tarifaria, energética y administrativa.
En lo que el oficialismo no dio el brazo a torcer es en el artículo referido a la toma de deuda en moneda extranjera; en efecto, en la contrapropuesta se insiste con derogar el artículo primero de la norma aprobada durante el gobierno de Alberto Fernández que establece límites para contraer deuda externa.
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Alerta para Bullrich: la UCR rechaza el capítulo de seguridad
Se sumó a los bloques opositores después de que una militante radical fuera agredida en la plazaLaura Serra
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, corre serio riesgo de que la Cámara de Diputados rechace in totum el capítulo con atribuciones especiales que demandó en el proyecto de ley de bases para el combate contra el delito.
Luego de los incidentes ocurridos anteanoche frente al Congreso, en los que una militante radical y otras tres mujeres fueron detenidas, el bloque de diputados de la UCR rechazaría los artículos que modifican el Código Penal en lo referido a cuestiones como “legítima defensa” y “resistencia a la autoridad”.
“El despliegue de la Policía Federal, de la Gendarmería y de Prefectura en las inmediaciones del Congreso para contener las protestas por la ley ómnibus fue excesivo, desproporcionado, pocas veces visto. Pareció una provocación. Por solo cantar el Himno una militante radical fue detenida. No le vamos a votar a Bullrich el capítulo sobre seguridad contenido en la ley ómnibus”, fue el mensaje que trascendió del bloque que comanda Rodrigo De Loredo.
Se descuenta que el bloque de Unión por la Patria se sumará al rechazo, también disconforme con la actuación de los agentes de seguridad en las inmediaciones del Congreso durante la primera jornada de debate de la ley ómnibus.
Tampoco acompañará buena parte del bloque Hacemos Coalición Federal. Sin estos votos, la votación del capítulo sobre seguridad se encamina hacia una derrota segura.
En la iniciativa, la ministra Bullrich propone que se modifiquen varios artículos del Código Penal para endurecer penas por distintos delitos. Uno de los puntos más espinosos es el referido a la “legítima defensa”: el proyecto amplía los casos que deben ser interpretados bajo este rótulo. En la actualidad, para que exista esa causa de justificación que protege a quien repele una agresión, hay que tener en cuenta siempre la “proporcionalidad del medio empleado” para rechazar el ataque.
El nuevo proyecto agrega que “la proporcionalidad del medio empleado debe ser siempre interpretada en favor de quien obra en cumplimiento de su deber o en el legítimo ejercicio de su derecho, autoridad o cargo”.
Con los cambios que busca introducir el Ejecutivo, por ejemplo, Luis Chocobar, el policía bonaerense que mató a balazos a un ladrón que había dejado al borde de la muerte a un turista en La Boca, hubiese sido absuelto en el juicio.
La ampliación de la figura incluye también la justificación de quien repele a alguien “cuando una diferencia de edad, contextura física, experiencia en riña o el número de los agresores pudiera razonablemente hacer temer a quien se defiende por un daño a su integridad física o sexual”. Y suma a “quien se defendiere respecto de quien esgrimiera un arma falsa o de quien atacare con un arma mientras huye de la escena”.
El proyecto también incluye otros puntos conflictivos, como los referidos a la organización de las manifestaciones públicas, a saber:
La suba de penas de uno (1) a tres años (3) y seis meses –antes se determinaba una pena de tres meses a dos años– para quien, sin crear una situación de peligro común, bloquee el normal funcionamiento del tránsito.
Se agrega que la pena será de dos (2) a cuatro (4) años de prisión si una persona que bloquea la circulación causara daño a la integridad física de otra.
Los organizadores de una manifestación serán penados con prisión de dos (2) a cinco (5) años, “estén o no presentes en el acampe”, señala el texto.
Quienes obliguen a personas a asistir a una movilización o protesta podrán ser penados a una reclusión de tres (3) a seis (6) años.
Los organizaciones de las manifestaciones serán responsabilizados por los daños de bienes públicos que ocasionen los manifestantes.
Los menores de 13 años que estén en las manifestaciones sin la tutela de sus padres podrá dar aviso al Organismo de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes “si se encontrase en una situación de peligro inminente”.
Toda manifestación deberá ser notificada al Ministerio de Seguridad con una antelación no menor de 48 horas.
El Ministerio de Seguridad de la Nación podrá intimar a los organizadores de la manifestación con el objetivo de que no incurran en el mismo procedimiento. De incumplir, se podrán aplicar multas o sanciones. Lo recaudado será destinado al fortalecimiento del fideicomiso del Fondo de Integración Socio Urbana.
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Las partes medulares de la ley que sobreviven tras los recortes
La ley ómnibus se redujo a la mitad del tamaño original; deuda y legítima defensa, iniciativas que aún sobreviven pese a los cambios
Delfina Celichini
Retirado el capítulo fiscal de la ley ómnibus, más las modificaciones que sufrió en el Congreso, la iniciativa se redujo de 664 artículos, que es lo que tenía cuando el Poder Ejecutivo la hizo pública, a menos de la mitad de su texto original. Hay algunos puntos centrales que se mantienen en la reforma, pese a que el oficialismo no cuenta con las adhesiones suficientes, por lo cual ayer envió una contrapropuesta con el objetivo de destrabar la ley.
Facultades delegadas
El Gobierno accedió a reducir las facultades a delegar en el Presidente, que se le otorgarán por un año, con la posibilidad de ser prorrogado por el Congreso por un año más. Se quitaron las emergencias en materia de defensa, social, previsional y sanitaria. En tanto, sobreviven la económica, financiera, tarifaria, energética y administrativa.
En su contrapropuesta, el oficialismo accedió a eliminar la declaración de emergencia en materia fiscal. Es uno de los puntos que el Gobierno busca llegar a un punto en común con la oposición aliada de los bloques UCR, Pro, Hacemos Coalición Federal e Innovación.
No, obstante, hay un grupo de legisladores de estas bancadas, como la Coalición Cívica y el radicalismo referenciado en Facundo Manes, que se resisten a esta prerrogativa. Las delegaciones en materia tarifaria y energética son las más resistidas.
Deuda pública
El dictamen propone liberar al Poder Ejecutivo de las ataduras del Congreso para tomar deuda en moneda extranjera. Para ello, se dispone la derogación del artículo 1° de la ley de fortalecimiento de la sostenibilidad de la deuda pública, aprobada durante el gobierno de Alberto Fernández, que establece que el presupuesto debe fijar un porcentaje máximo para la emisión de deuda en moneda extranjera y bajo legislación extranjera respecto del monto total de emisiones en ese ejercicio.
Ese artículo dispone, además, que “toda emisión de títulos públicos en moneda extranjera y bajo legislación y jurisdicción extranjeras que supere ese porcentaje requerirá de una ley especial del Honorable Congreso de la Nación que la autorice expresamente”. Esta reforma para correr los límites de toma de deuda será fuertemente cuestionada por todos los bloques, excepto Pro.
Privatizaciones
El proyecto declaraba “sujetas a privatización” a 37 empresas y sociedades del Estado Nacional. Pero ayer trascendió que el gobierno estaba dispuesto a recortar esa lista a 27 compañías, mientras que otras tres –Banco Nación, Arsat y Nucleoelétrica- podrán ser privatizadas parcialmente.
Las siete empresas que quedaron fuera del nuevo listado son el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE); Casa de la Moneda; Fabricaciones Militares; Radio Universidad de Córdoba; Radio Universidad del Litoral; Vehículo Espacial Nueva Generación SA y Yacimientos Mineros Agua de Dionisio (YMAD).
En tanto, quedaron dentro de la lista la Administración General de Puertos SE; Aerolíneas Argentinas SA; Aysa; Contenidos Públicos SE; Corredores Viales SA; Correo Oficial de la República Argentina SA; Construcción de Viviendas para la Armada Argentina SE; Dioxitek SA; Educ.Ar SE; Empresa Argentina de Navegación Aérea SE; Energía Argentina SA; Fadea SA; Ferrocarriles Argentinos SE; Innovaciones Tecnológicas Agropecuarias SA; Intercargo SAU; Nación Bursátil SA; Pellegrini SA; Nación Reaseguros SA; Nación Seguros de Retiro SA; Nación Servicios SA; Playas Ferroviarias de Buenos Aires SA; Polo Tecnológico Constituyentes SA; Radio y Televisión Argentina SE; Talleres Navales Dársena Norte; Télam SE; Desarrollo del Capital Humano Ferroviario Sapem; Belgrano Cargas y Logística SA; Administración de Infraestructuras Ferroviarias SE; Operadora Ferroviaria SE; Vehículo Espacial Nueva Generación SA; y Yacimientos Carboníferos Fiscales Empresa del Estado.
Los cambios se dieron después de que la oposición solicitara conservar compañías con valor estratégico, como la petrolera YPF.
Respecto del proceso de privatizaciones, estos dos paquetes de empresas serán sometidos a la intervención de la Comisión Bicameral de Seguimiento de Privatizaciones, que podrá “formular las observaciones, propuestas y recomendaciones” que considere pertinentes. No obstante, no es requisito que pase por el pleno de ambas Cámaras, una condición que solicita tanto el radicalismo como Hacemos Coalición Federal. Estas bancadas insisten en quitar empresas del listado y en la necesidad de establecer algún mecanismo de control y participación activa del Congreso en los procesos de privatización. Al final, el oficialismo hizo cambios.
Seguridad
El oficialismo –a instancias de los bloques opositores dialoguistas– accedió a eliminar varios artículos claves que modificaban el Código Penal. Sin embargo, todavía permanecen muchos referidos a la organización de las manifestaciones.
Se mantiene la suba de penas de uno a tres años y seis meses –antes se determinaba una pena de tres meses a dos años– para quien, sin crear una situación de peligro común, bloquee el normal funcionamiento del tránsito.
También permanece el artículo que agrega que la pena será de dos a cuatro años si una persona que bloquea la circulación causara daño a la integridad física de otra.
Los organizadores de una manifestación serán penados con prisión de dos a cinco años, “estén o no presentes en el acampe”, indica otra reglamentación que no se eliminó. Del mismo modo, continúa en el proyecto que quienes obliguen a personas a asistir a una movilización o protesta podrán ser penados a una reclusión de tres a seis años.
Sigue en pie el apartado que establece que los organizadores de las manifestaciones serán responsabilizados por los daños de bienes públicos que ocasionen los manifestantes. También, que ante menores de 13 años que estén en las manifestaciones sin la tutela de sus padres, se podrá dar aviso al Organismo de Protección de Derechos de Niñas,
Niños y Adolescentes “si se encontrase en una situación de peligro inminente”.
Además, que toda manifestación deberá ser notificada al Ministerio de Seguridad con una antelación no menor de 48 horas, es otro punto que se sostiene. Asimismo, sobrevive el artículo que reza que el Ministerio de Seguridad “podrá intimar a los organizadores de la manifestación con el objetivo de que no incurran en el mismo procedimiento” y que, “de incumplir, se podrán aplicar multas o sanciones” para alimentar el fideicomiso del Fondo de Integración Socio Urbana.
Legítima defensa
Este punto será resistido por la izquierda, el kirchnerismo y la UCR. Uno punto espinoso refiere a que no será punible de un delito la persona que “obrare en cumplimiento de un deber o en el legítimo ejercicio de su derecho, autoridad o cargo”. Esto incluye a las fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas.
Código Civil
La agilización del divorcio es uno de los cambios que se impulsan. Se podrá concretar con la sola manifestación de los cónyuges en forma conjunta ante el órgano administrativo del último domicilio conyugal.
Financiamiento cultural
El ojo de la oposición está puesto en las modificaciones del financiamiento estatal de las actividades culturales, que se recortan considerablemente. Para el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), el Fondo Nacional de las Artes (FNA) el Instituto Nacional de la Música (INA) se fija un tope de egresos del 20% en relación con el total de recursos anuales percibidos.
Además, para el Incaa limita los subsidios estatales de producciones audiovisuales a un 50% del total del costo de producción del proyecto. Determina que el beneficiario de un subsidio no podrá recibir nuevos hasta que haya pasado un año desde la obtención del previo.
Se deroga el Instituto Nacional del Teatro (INT) y se transfiere a la Secretaría de Cultura de la Nación.
Hidrocarburos
El cuestionamiento de la oposición –motorizado por los gobernadores patagónicos– a las reformas en materia de hidrocarburos se enfocó en la intromisión de la Nación en las competencias provinciales sobre los recursos naturales. El Gobierno accedió a eliminar puntos en esta materia que “constituyen una herramienta fundamental de las autoridades de aplicación de las provincias”. Se espera que este capítulo avance.
Biocombustibles
A través de tratativas con el ministro del Interior, Guillermo Francos, funcionarios de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Salta y Jujuy negociaron con la Secretaría de Energía delimitar el corte de biocombustibles y bioetanol. El dictamen apunta a subir el piso de corte e incrementarlo paulatinamente a lo largo de los próximos tres años para llevarlo a 15% en el caso del biodiésel y entre un 18% y 27% para el bioetanol. “Intentamos llegar a un punto de acuerdo con el secretario Eduardo Chirillo”, señaló el ministro de Producción y Desarrollo, Gustavo Puccini
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