Encuentro: Malvinas en la memoria. El trauma de la guerra.
https://www.eventbrite.com.ar/e/malvinas-en-la-memoria-el-trauma-de-la-guerra-tickets-44844419867
Mostrando las entradas con la etiqueta ISLAS MALVINAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ISLAS MALVINAS. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de abril de 2018
sábado, 10 de junio de 2017
jueves, 20 de abril de 2017
MALVINAS, EL OTRO HORROR
“Honrar a los caídos, poner de pie a los olvidados”: “Seiscientos cuarenta y nueve argentinos murieron en la guerra. En el cementerio de Darwin las crucecitas blancas de los soldados de identidad desconocida rezan “Soldado argentino sólo conocido por Dios”… una frase que nos eriza la piel y nos aprieta la garganta”
El domingo 2 de abril se conmemoró el Día del Veterano y los Caídos de la Guerra de Malvinas. Pasaron treinta y cinco años y muchas heridas todavía están abiertas. Literalmente.
Hace mucho tiempo escribí “El dolmen”, un cuento en el que expresé mis ideas y mis sentimientos más profundos en relación con la Guerra de Malvinas.(Del libro "El oficio del os santos") Fue mi generación de pibes que entonces teníamos 18 años. Muchos compañeros míos, del colegio, del barrio, les tocó ir a esa guerra que no eligieron, a la que tuvieron que ir como colimbas, sin preparación militar ni física ni, mucho menos, psicológica.
Y de esto voy a hablar hoy. De lo que produjo la guerra de Malvinas en el alma de esos chicos de mi generación. Desde los lados: como parte de esa generación y como psicólogo que conoció muchas de esas historias. Pronto les voy a contar algunas cosas de Malvinas que se desconocen y que deberían ser parte de la currícula en las escuelas. Pero hoy me quiero referir a la Guerra en términos psicológicos.
Seiscientos cuarenta y nueve argentinos murieron en la guerra. En el cementerio de Darwin las crucecitas blancas de los soldados de identidad desconocida rezan “Soldado argentino sólo conocido por Dios”… una frase que nos eriza la piel y nos aprieta la garganta.
Pero hubo otros muertos que muchos ignoran por partida doble porque no hay estadísticas oficiales. Las asociaciones de veteranos hablan de más de 400 ex combatientes que se suicidaron desde que terminó la guerra hasta el día de hoy.
La guerra de Malvinas tiene un lugar especialmente doloroso en la Historia argentina.
¿Qué les pasó a esos 400 hombres, muchos de ellos muy jóvenes, que optaron por quitarse la vida?
¿Qué padecen los cientos y cientos de excombatientes que siguen en tratamientos psiquiátricos tratando de llevar adelante sus vidas a pesar de todo?
Técnicamente se llama TRASTORNO POR ESTRÉS POST TRAUMÁTICO.
Por supuesto estamos hablando de un problema grave, complejo, discapacitante y que requiere de un tratamiento con especialistas médicos y profesionales de la salud mental. Lo que no es posible y es absolutamente aberrante es abandonar a su suerte a las personas que viven este trastorno.
Quizás la guerra sea el motivo más elocuente de estrés post traumático, pensá que en las cifras de suicidios de ex combatientes se verifica una taza 14 veces mayor al promedio de la población.
Existe otro tipo de acontecimientos sumamente traumáticos que también pueden dar origen a este trastorno. Por ejemplo, abusos sexuales, torturas, violencia doméstica, atentados, grandes catástrofes como terremotos, inundaciones, incendios, derrumbes, etc.
Son acontecimientos en los que la víctima sintió la inminencia de la muerte, en los que vio morir gente a su lado o experimentó un terror extremo y, por supuesto, justificado.
En estos casos, y en esto reside la patología, el tiempo no cura los síntomas: pasan los años y estos pacientes se despiertan en medio de pesadillas horrorosas. Viven flashbacks aterradores, como imágenes y sensaciones intrusivas que no pueden controlar y los atormentan. Esto genera ansiedad, depresión, enormes dificultades para sostener un proyecto personal a largo plazo. Inestabilidad emocional y angustia.
En las formas más graves de la depresión ocurren con frecuencia los suicidios, que hablan de la imposibilidad natural de procesar vivencias tan abominables y muchas veces también del abandono de la sociedad. Eso es lo que más duele y resiente: la indiferencia de tus semejantes.
En las reacciones disociativas que presentan algunos pacientes más comprometidos, la persona (por decirlo de una forma sencilla) se separa de la realidad y reacciona y actúa reviviendo el suceso traumático, se desconecta del presente y queda fijado en ese pasado catastrófico.
Puede ocurrir también, y esto es muy triste, que la persona quede anclada en una percepción distorsionada recurrente; por ejemplo, un soldado que después de una explosión no tuvo la posibilidad o la fuerza para ir a rescatar a un compañero y esa culpa queda atravesada en su conciencia. La distorsión radica en que se siente responsable de la muerte del compañero, minimiza el hecho de que él también estuvo a punto de morir y que la causa fue esa granada enemiga. Él cree que su amigo murió por su culpa.
Es muy frecuente también que estos pacientes presenten amnesia, grandes lagunas en la memoria, durante las cuales no recuerdan partes de lo vivido, u olvidan a ciertas personas o toda una franja de tiempo, pero los atormentan las sensaciones y los recuerdos abstractos. Es decir, es una defensa fallida: se anula el recuerdo del suceso pero no los sentimientos asociados a ese hecho reprimido.
Por supuesto, las consecuencias físicas para una persona que vive un permanente estado de estrés son muy importantes, desde lo digestivo, inmunológico, cardiaco, en fin, no me voy a extender sobre este punto pero quiero dejar claro que estos pacientes deben también tener un estricto seguimiento por parte de un médico de cabecera que entienda cabalmente el cuadro y no se limite a trabajar sobre una dolencia específica sin atender el estado general.
Son pacientes delicados, que suelen presentar problemas de sueño, hiperactividad, dificultades para concentrarse, impulsividad, tendencias auto destructivas, desapego, hipervigilancia, entre otras dolencias.
Son las personas que más deberíamos cuidar, a quienes la sociedad debería haberles brindado todas las herramientas existentes para superar esa experiencia infernal. Y lamentablemente no ha sido así. Estamos en deuda. Deben contar con tratamientos gratuitos y permanentes, con pensiones dignas, con posibilidades de estudiar y de desarrollarse en un presente más gratificante.
Me refiero a los ex combatientes pero también a las víctimas de tragedias que son noticia unos días y después caen en el olvido y deben arreglárselas como puedan.
El trastorno por estrés post traumático es una enfermedad muy grave que puede llevar al suicidio o a la psicosis, pero trabajando de manera seria con profesionales especializados y desde una perspectiva multidisciplinaria las expectativas son muy buenas.
Mi homenaje, para todos los que hoy, a 35 años de la guerra, siguen sufriendo y siguen siendo ignorados. A los caídos tenemos el deber de recordarlos. A los que sufren, tenemos la obligación, como Estado, como sociedad y como seres humanos, de tenderles la mano y ayudarlos a ponerse pie.
Lic. F. Andahazi
jueves, 16 de febrero de 2017
RESPETO Y COMPRENSIÓN
Como soy medio bruto, pregunté: ¿Porqué se da entre soldados enemigos esa necesidad de contacto, si han tratado de matarse antes? Un veterano argentino, con humildad, trató se iluminarme......COMPRENSIÓN Y RESPETO me dijo.
"EL la vivió y sabe lo que se siente, igual que yo. NADIE que no haya pasado por la guerra comprende al combatiente, de allí que es común que soldados enemigos compartan la incomprensión de sus compatriotas. Y el respeto proviene de la condición de Veterano, es tan terrible lo que se vive, se sufre y tan inmensa la entrega del soldado que uno entiende y comprende, se genera respeto por todo aquel que ha luchado por su país, aún en contra nuestra".
Esto se da con mayor frecuencia los últimos tiempos, estimo que mucho necesitan "cerrar el ciclo" y a veces el contacto con el otro contribuye a eso.
Seamos respetuosos de quienes adoptan estas actitudes y no "molestemos" con actitudes futboleras a quienes, están mucho mas allá por el solo hecho de haber puesto el cuero en combate.
RESPETO Y COMPRENSIÓN, Sres y Sras....
(Imagen de un soldado del ejército británico rindiendo respeto en una tumba de un soldado argentino. Gracias por la foto Stephen)
miércoles, 24 de agosto de 2016
HISTORIAS DE GAUCHOS EN MALVINAS II
Malvinas: el gaucho era bonaerense
Usaban recado, manea, cincha y su asado con cuero era admirado por los visitantes
Como dijimosayer después de los conquistadores, marinos, colonos y sus voces holandesas, francesas, inglesas y españolas, fueron luego los gauchos quienes formaron el alma insular en la geografía malvinense. Sus trabajos y elementos fueron imprescindibles. Es que los vacunos y yeguarizos que fueron abandonados después del período español, se multiplicaron en libertad. Como los mochos no se capaban, resultaron magníficos ejemplares de hasta 700 kilos. Dada su abundancia se decidió explotar sus cueros, huesos, etcétra. Conservar la carne preparando tasajo o el charque con sal no fue conveniente por la humedad del clima.
Por un decreto de agosto de 1823 del gobernador Martín Rodríguez refrendado por su secretario Bernardino Rivadavia le acordó a Luis Vernet el usufructo del ganado existente en la Malvina Oriental (isla Soledad). Un decreto posterior de enero de 1828 le concedieron los terrenos baldíos de la isla con la obligación de levantar una colonia dentro del plazo de los tres años. Vernet compró ovejas, caballos, útiles, enseres y fletó barcos con gauchos que eran principalmente de Buenos Aires y la isla se convirtió en una factoría. Los gauchos apresaban al ganado cimarrón con el lazo o boleadoras. Cuando algún toro pretendía escapar, lo alcanzaban con sus caballos a la carrera, a pechada y a las voces "de vuelta toro". Lo llevaban al corral que contaba con un palenque central donde lo ataban para domesticarlo o carnearlo. El capitán Weddell había observado que los toros atacaban cuando veían a una persona sola, entonces se juntaban varios, pareciendo que era uno solo y cuando el animal arremetía se desplegaban abatiéndolo a disparos de pistola. Esa costumbre de ataque era similar en los caballos salvajes.
Cuando se iba a buscar yeguas salvajes, llevaban caballos mansos y viejos y al divisar una pieza, la boleaban hasta apresarla. Una vez en el suelo le ponían bozal y la acollaraban al caballo traído de señuelo y era llevada al corral donde la palanqueaban. Cuando se trataba de potros no se los boleaba para cuidarles las patas, se los enlazaban en plena carrera, tarea que resultaba difícil pero no imposible para el gaucho. Algunos potros eran indomables.
En los valiosos relatos de viajeros se puede obtener más detalles de la labor de los gauchos. El naturalista John Andersson elogió cómo los gauchos manejaban a sus caballos llevando las dos riendas juntas en una sola mano, "gobernaban a sus animales con una suavidad de movimiento, era una manera criolla de montar diferente a las europeas". El botánico William Davies reparó en "dos yeguarizos con las crines largas y las cola hasta los garrones. Sus monturas son recados con cojinillos de cuero de carneros, bozal,las riendas son de cuero crudo y argollas prisioneras" .
Charles Darwin recorrió el interior de la isla Soledad con seis caballos y dos gauchos. Tuvo que soportar de la semana cuatro días de lluvia continua y dijo que le había quedado mucho dolor en "sus lomos". Contó cómo enlazaban una vaca o un toro bravo, lo mataban con serias dificultades por las escenas de terror que vio con un animal encolerizado. Cuando un toro monstruo perseguía al jinete, les tiraban las boleadoras a las patas traseras y el animal furioso se tranquilizaba. El caballo que acompañaba al gaucho conocía su trabajo y colaboraba en la caza. A Darwin le llamó la atención como preparaban la carne con cuero. Se utilizaban las partes superficiales, es decir, costillares, falda, vacío, paleta, cogote especialmente de vaquillona, cortadas y asadas del lado de la carne con la piel adherida y a fuego lento " no requiere ni siquiera salmuera, resultando de gusto exquisito y de rigor en toda fiesta campera".

Qué importante y necesario fue el trabajo de los gauchos en Malvinas. Sólo ellos podían enfrentar esas duras y difíciles tareas. Es significativo ponerlas en valor para saber de sus aportes, de su vida arriesgada y para que no queden definitivamente en el olvido.
S. B.
martes, 23 de agosto de 2016
HISTORIAS DE GAUCHOS EN MALVINAS
Así fue la vida de los gauchos en Malvinas
Dejaron la impronta de su trabajo, usos y costumbres como en cualquier geografía
En las Malvinas no se encontraron aborígenes. Los primeros en llegar fueron los conquistadores, marinos, colonos, etc. Las voces que se escucharon fueron las holandesas, francesas, inglesas, españolas. Los gauchos que llevaron después formaron el alma insular en la geografía malvinense. Sus trabajos resultaron imprescindibles para el desenvolvimiento rural y dejaron los sonidos propios de las tareas que otros no pudieron o supieron realizar.
Muchas de esas palabras formaron los topónimos de las islas que le dieron un valor evocativo: rancho, rincón, bombilla, corral, carancho, horqueta, cisne, arroyo, etc. Todas voces criollas que se aferraron a las islas. Una evocación a estos elementos tan caros a los sentimientos de esos habitantes, habría sido la consecuencia de que un cerro en la isla Soledad se llamara Bombilla.
En la isla no crecen árboles en forma natural, se necesitan 100 días de temperatura superior a los 10°. Con el tiempo los pobladores fueron plantando especies forestales de clima fríos como el pino y el ciprés. Los primeros navegantes creyeron ver en la costa, unos árboles de brilloso color verde, de una altura de dos metros, semejante a los juncos que los españoles le llamaron "yerba alta". El nombre vulgar es tussac (Poa flabellata). Es una nutritiva gramínea que exige clima frío y húmedo, y fue muy valiosa porque constituyó un forraje invernal cuando escasean los otros pastos. Se extiende por la orilla del mar que lo va regando. Dentro de sus matas robustas forman nido las aves, focas y lobos marinos y ésta aprovecha el guano que le prestan los animales como abono. Los yeguarizos y los vacunos tenían predilección por el tussac que les permitió desarrollar un buen tamaño. También la utilizaban como paja seca para cubrir los techos de las casas.

Había otros pastos: una margarita llamada fachinal (Chiliotrichum diffusum), un oxalis (O. enneaphylla) de color blanco, amarillo o rosado; la verónica (V. elliptica), que se encuentra en ensenadas al reparo de las heladas; la lavanda marina (Peresia recurvata) y el mirto salvaje (Myrteola nummularia) matorral siempre verde que en otoño sus flores recuerdan las violetas; la cortadoría hilosa llamada pasto blanco que crece en los pantanos. El abundante musgo, con el correr de los años se convierte en turba, que se utiliza como combustible de regular calidad.
Se trajo de Escocia una planta denominada gorse, tiene unas muy bonitas flores amarillas, hoy considerada plaga.
La isla tiene ondulaciones con sierra pocos elevadas de formas redondeadas que indican su antigüedad geológica. Presenta un color verdoso debido a los pastos que las cubren, color que se prologa a las llanuras.
Como todavía no existía el alambrado se utilizaban los rincones naturales, los arroyos para contener y explotar el ganado. Los corrales fueron indispensables para los trabajos rurales, primero se construyeron con turba y luego con la piedra del lugar y contaban con un palenque central.
En esos lugares tan lejanos de Buenos Aires donde el viento cortaba el rostro, muy temprano, antes de salir a trabajar, la paisanada se reunía en los ranchos alrededor del fogón, donde conversaban de lo cotidiano, de las hazañas propias y ajenas, de los rodeos, de las tropillas, mientras pasaban el mate de mano en mano. Lo mismo ocurría al regreso de las arduas jornadas, cebando mate calentito, mientras contaban tradiciones y leyendas, cuando no supersticiones. Uno de los artículos infaltable en los reaprovisionamiento que traían los barcos, eran los "tercios de yerba". Cuando el gobernador Luis Vernet viajó con su familia para instalarse en Malvinas llevando colonos europeos, gauchos, indios, negros y muebles finos, piano, arañas de cristal, alfombras, no faltaron los "tercios de yerba mate".
Hoy, a la distancia en tiempo y espacio, gusta imaginar al gaucho en Malvinas, acollarado al mate, con su bombilla en acción, vestido con poncho pampa y boina, trabajando entre esos animales cimarrones, bravíos y cocinando a fuego lento la carne con cuero y abatiendo la ferocidad de un potro indomable.
S. B.
viernes, 19 de febrero de 2016
ISLAS MALVINAS; NUEVAS ESTRATEGIAS
Para que los reclamos por la soberanía de las islas no se conviertan en nuevas frustraciones o en quimeras, la Argentina debe evitar los errores políticos del pasado y propiciar alternativas no exploradas hasta el momento
Cuando en 1989 se abandonó la política de presionar y aislar al Reino Unido a través de las votaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se cerró la última puerta que podía llevar a un comienzo de solución del tema. El Reino Unido estaba aislado y sus reiteradas negativas a negociar tenían un costo creciente. La preocupación por el resultado de aquellas votaciones hacía que la primera ministra Thatcher interviniera personalmente presionando a los países que votaban para hacerles cambiar la posición.

Entre 1989 y 1990 la mayoría de los temas que eran tratados en la Asamblea General fueron resueltos o comenzaron a serlo. El fin de la Guerra Fría destrabó la mayoría de las tensiones y los litigios regionales.
En ese momento, el nuevo gobierno argentino privilegió la reanudación de las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña y retiró de la agenda de la Asamblea General la cuestión Malvinas. Naturalmente, el tema perdió tensión, el mantenimiento del statu quo dejó de representar costos políticos para el Reino Unido y el apoyo activo de muchos países a la posición argentina desapareció. Se desarmaron las bases sobre las que se trabajaba en las Naciones Unidas, a tal punto que hoy sería impracticable un retorno a la estrategia multilateral.
A partir de allí se intentaron dos caminos: la seducción de los habitantes de las islas y, más tarde, una diplomacia oral basada en un lenguaje duro y, a menudo, exaltado. Ninguno de esos métodos obtuvo el menor resultado. El primero se aplicó durante 10 años y el segundo, durante 12. Así, el balance de ese cuarto de siglo fue el fracaso.
La convivencia con el fracaso nos llevó a una estrategia litúrgica: celebramos la ceremonia del reclamo, clamamos por el territorio ocupado y tratamos de ignorar nuestra impericia para alterar la situación.
De acuerdo, podemos seguir así, en nuestra vieja tradición de imaginar que vivimos futuros que nunca existirán; a la deriva, penosamente, sin metas.
El interés en la cuestión Malvinas no debería ser sólo territorial. Tenemos casi tres millones de kilómetros cuadrados que no hemos administrado demasiado bien. No me parece que las islas cambiarían gran cosa en ese sentido. Tendríamos más territorio mal administrado. Sé, lector, que lo dicho puede molestar, pero aun así seguirá siendo cierto.
Más que el costo de un territorio perdido, creo que las islas se fueron transformando en un sueño que ayuda a mantener nuestra unión y es allí donde reside su mayor valor. Pero si esos sueños se transformaran en quimeras, tendrían el efecto inverso: frustrarían y transformarían a los habitantes en individuos resignados a un triste futuro. No hay muchas cosas que nos unan. El pasado no nos empuja, sino que más bien nos divide. Tampoco el futuro nos reúne en la búsqueda de algún sueño argentino. Ni la historia nos empuja ni el futuro nos atrae. Difícil ser nación en esas condiciones.
Dicho esto, lector, creo que si insistiéramos en los caminos que hemos transitado, transformaríamos nuestros sueños en quimeras, en frustraciones. Lo sabemos, pero no queremos pensarlo: el Reino Unido no cambiará de posición; la Argentina no tiene capacidad de presión diplomática y los habitantes de las islas no poseen el menor interés en ser parte de un país que exhibe la historia que hemos vivido. Una cosa es que no aceptemos en nuestras tesis jurídicas la voluntad de los habitantes de las islas y otra es que esa voluntad no exista. Existe y cuenta para el Reino Unido. Si alguien no entiende la diferencia entre una posición doctrinaria de orden jurídico y la realidad, decididamente la política no debería ser su campo de trabajo (menos aún la internacional).
En las ideas que propongo no doy un papel central a los argumentos jurídicos, esta estrategia no tiene relación con el derecho internacional, por la simple razón de que aun si tuviéramos toda la razón, de nada serviría. Éste no es un tema de justicia, es una cuestión de intereses, poder y oportunidades.
Las ideas que se presentan no tratan de lo que es justo, sino de lo que es alcanzable y, a la vez, deseable para nuestro país.
Es útil evaluar el riesgo de la propuesta, en el lenguaje de los economistas, su costo de oportunidad. Es decir, qué otro camino con mejores resultados descartaríamos si adoptáramos el que se propone. No creo que exista una alternativa, y si la hubiere, debería ser tiempo de hacerla conocer y practicarla. Como hasta ahora nada indica que exista, no veo costo de oportunidad en lo que se propone.
El primer paso en esta estrategia consiste en lograr un acuerdo por el cual hasta el año 2033 (segundo centenario de la toma de las islas por los británicos) se congelan las posiciones sobre soberanía por ambas partes. A un ritmo rápido, aunque siempre guiado por la oportunidad y la prudencia, debería abrirse el intercambio de personas y mercancías entre las islas y el territorio continental. Toda actividad que pueda ser realizada por un extranjero con residencia debería poder ser hecha por un habitante de las islas.
La amplitud y normas que rijan esta apertura deberán, naturalmente, ser discutidas por ambas partes, pero el objetivo es que los habitantes de las islas puedan residir el tiempo que lo deseen en nuestro país, realizar las actividades sin que exista -en principio- limitación alguna. Comercio, atención médica, enseñanza de todos los niveles son ejemplos de actividades y servicios a los que tendrían acceso.
En principio, sería deseable que en ninguno de los dos sentidos se requiera otro documento que el equivalente del DNI.
Al comienzo serán poquísimos los isleños que prueben el continente sencillamente porque hay temores e historias inquietantes en el pasado. Pero éste es un ejercicio de casi dos décadas durante las cuales nuestro país puede iniciar una etapa, quizás una era, distinta de su vida. Lógicamente, si seguimos viviendo nuestras aventuras pendulares, populismos exaltados y conservadurismos incapaces de dar un salto en el desarrollo nacional, la Argentina no será atractiva para los isleños ni para la mayoría de las personas sensatas que habitan este planeta.
Pero si se inaugurara un historia diferente, si poco a poco comenzáramos a transformar nuestro país en un lugar donde se desenvuelve una vida estable, moderna y previsible, si los grandes trazos externos del desarrollo se vieran, la relación con los habitantes de las islas se alteraría fundamentalmente.
Si este camino se recorriera con razonable éxito, dentro de 17 años podríamos comenzar una discusión totalmente distinta entre la Argentina y el Reino Unido, porque sencillamente -y éste es el punto central de la propuesta- si cambia la percepción de los kelpers, cambiarán las alternativas que podrán discutirse con el Reino Unido.
No se trata de seducir a nadie, como en los años 90, sino de mostrar un país que se trasforma y se torna atractivo.
Por cierto, éste es un ejercicio que requiere no sólo el acuerdo de la otra parte, sino de la mayoría de los argentinos. De modo que si esta idea avanzara, no descartaría, luego de conocer la opinión británica, una consulta popular. Este ejercicio debería estar amparado en el paraguas de soberanía que escribimos junto con algunos colegas en 1985, por el cual nada de lo que se dijera u ocurriera durante su desarrollo podría ser utilizado como un reconocimiento o un título en el reclamo de soberanía.
Si lo intentáramos, estaríamos apostando a nosotros mismos, a nuestra capacidad (a nuestro orgullo) para hacer que la Argentina sea un país movilizado con los sueños por realizar y unido por los sueños realizados.
D. C.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











