El Gobierno lanza medidas para contener la mayor demanda social Incluye aumentos en los planes, refuerzo de la ayuda alimentaria y el impulso de una serie de proyectos de ley; detectaron los primeros indicadores del impacto de la crisis, sobre todo en el conurbano El impacto de la crisis ya se percibe en los estratos más pobres de la sociedad. Así lo reconocen en el Gobierno, en los movimientos sociales y en la Iglesia. La inflación , la fuerte devaluación del peso y la caída del empleo, sobre todo en el plano informal, aparecen como los principales problemas a combatir. Para evitar el golpe directo de la tormenta cambiaria que afectó a la economía, el Ministerio de Desarrollo Social, que encabeza Carolina Stanley , trabaja en una batería de medidas para amortiguar el peso de la crisis. Incluye el aumento "escalonado" del dinero que transfiere directamente a los programas -buscarán extender los incrementos de forma progresiva hasta fin de año-, ya acrecentó la ayuda alimentaria en comedores y merenderos y tiene en carpeta desarrollar más los planes de capacitación. En la última reunión con las organizaciones sociales Stanley llevó a la mesa de negociación propuestas de un aumento de $650 millones para los planes de empleo. Según adelantó un funcionario al tanto de las discusiones, la idea es dar un gesto de buena voluntad en el próximo aumento previsto para agosto. "Será un poco más de lo que estaba acordado", adelantaron fuentes oficiales. Los 450.000 beneficiarios de los programas sociales cobrarán en las próximas semanas $5000 (representa la mitad del salario mínimo, vital y móvil). Pero no se quedará ahí congelado. Es que ante el escenario de fragilidad en el que se encuentra la economía, el Gobierno no descarta que llegue a $6000 en diciembre. Stanley no carga en soledad con esa tarea, sino que trabaja en tándem con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal . Es que gran parte de los esfuerzos están puestos en contener el conurbano bonaerense. Ellas son las caras que "humanizan" al Gobierno en momentos en que las encuestas muestran un deterioro de la imagen general de los principales referentes del oficialismo.
Desde el Gobierno siguen con atención cada detalle. El deterioro se empezó a dar a partir de mayo, aseguraron fuentes oficiales. "Estamos atravesando un momento difícil, pero vamos por el camino que elegimos", dijo un integrante del gabinete nacional. El deterioro de los números macro de la economía es seguido con atención desde La Plata. Vidal y su jefe de Gabinete, Federico Salvai, esposo de Stanley, trabajan permanentemente en esto. "Estamos más preparados que otras veces. Hay un colchón para aguantar ahora y ya están previstas partidas adicionales para los próximos meses", sostuvo una alta fuente cercana a la mandataria provincial. Una de las razones que permiten, al menos por ahora, mantener una tensa paz con las organizaciones sociales es el "diálogo permanente", una de las recetas de Cambiemos. Si bien en la Casa Rosada miran con desconfianza a los líderes de las organizaciones como Juan Grabois (CTEP), Daniel Menéndez (Barrios de Pie), Emilio Pérsico (Movimiento Evita) o Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), hoy son los interlocutores que el Gobierno privilegia. En el Gobierno descreen de los números que estos líderes dicen representar de los trabajadores de la economía popular. La cuenta que hacen en el oficialismo es simple: hay unos 4 millones de personas en ese estado, de las cuales 450.000 están incluidas en los programas de asistencialismo. "Pero a la hora de movilizar gente a la calle, nunca superan las 20.000 personas", describió una fuente con acceso al despacho presidencial. El escenario que plantean las organizaciones sociales es más complejo, aunque no "explosivo". Según los relevamientos que hacen cada semana, hay más gente en los comedores, y más adultos sin trabajo, pero por sobre todo hay "miedo al futuro". Así lo expresó Menéndez, de Barrios de Pie: "La preocupación por lo que viene es enorme. En los cuatro primeros meses del año los alimentos aumentaron un 15%". En su reclamo al Gobierno, los líderes sociales incluyen un aumento de emergencia para la Asignación Universal por Hijo (AUH) y un aumento de salarios para los programas sociales. Para Menéndez, "la paz social está en riesgo" y sin esas dos medidas "habrá más protestas en la calle". La negociación entre el Gobierno y las organizaciones continúa; el lunes o martes, según se pudo saber los convocarán nuevamente.
Más medidas En medio del ajuste que impulsa el Gobierno en todas las áreas, Desarrollo Social quedó fuera del radar. El presidente Mauricio Macri puso a resguardo el ministerio de Stanley. Incluso, lo blindó ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para evitar desbordes sociales, además, Stanley y su equipo, con el aval de las organizaciones sociales, tienen en evaluación varios proyectos de ley como el de emergencia alimentaria, un pedido para que el 25 por ciento de toda la obra pública sea llevada adelante por cooperativas; la ley de emergencia en adicciones, y un proyecto ya aprobado que subsidia la agricultura familiar, pero que nunca recibió financiamiento. Todos los actores destacan el antecedente de la ley para expropiar tierras donde se levantan 4228 barrios precarios en todo el país, que esta semana logró media sanción en Diputados por unanimidad. En paralelo, junto al flamante ministro de Producción, Dante Sica, Stanley promovió los programas Ahora 12 como Precios Cuidados con el fin de "mantener la línea de consumo para los sectores medios y los más vulnerables", que se suma al "fuerte nivel de inversión social".
Y se extenderá de 20 a 40 la presencia del programa "El mercado en tu barrio", para comprar productos de calidad a precios accesibles en localidades del Gran Buenos Aires. ¿Alcanza?, le preguntó a Agustín Salvia, director de Investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina. "Esta crisis margina aún más al segmento social más pobre", explicó Salvia. Para el sociólogo, no se trata de una crisis "explosiva", como la que atravesó el país en 2001, pero el Gobierno debería "mejorar los ingresos" de los sectores más postergados. Entre las soluciones que planteó, Salvia propuso otorgar la tarifa social por segmento social. En la actualidad para acceder a ese beneficio se necesita una serie de requisitos que "más de la mitad de los pobres no tiene".
S. D.
De Avellaneda a La Matanza, la demanda de comida aumenta en los comedores Comedores en el conurbano Es viernes al mediodía y la escena emparenta dos puntos del conurbano separados por kilómetros, pero envueltos en la misma realidad de pobreza. Un afiche verde pegado en una pared indica, según un prolijo cuadro, que hoy el menú es arroz con tuco en el comedor Arco Iris, que funciona en la casa 11 del asentamiento Danubio Azul, a metros del Polo Petroquímico de Dock Sud. El arroz es también el ingrediente principal en la olla que está en el centro de la mesa de un comedor para cooperativistas y sus hijos, activo desde hace nueve meses en Rafael Castillo. Más de veinte personas, pacientemente sentadas, esperan recibir una porción de guiso de alitas de pollo. El aumento de la cantidad de gente que concurre a comedores y la baja en el flujo del trabajo informal, ese mundo conocido como el de las "changas", se transforman en un comentario repetido entre quienes asisten y administran esos espacios comunitarios, en la recorrida que se hizo por Dock Sud, en Avellaneda , y de Rafael Castillo, en La Matanza . Son historias marcadas por la pobreza, que ejemplifican el impacto de la situación económica. Más platos que llenar en comedores y menos tareas que generen algún ingreso extra. Elsa Acevedo, de 54 años, vive en Danubio Azul, a una cuadra del comedor Arco Iris, de la organización Barrios de Pie, que ella administra con la ayuda de otras tres mujeres en la cocina. "Hay más gente, la mano está más fea ahora. Vienen cada vez más grandes y chicos. Tres veces a la semana se cocina, porque no tenemos para hacer todos los días, y damos la copa de leche de lunes a viernes", explica. Los lunes, según recuerda el cronograma del afiche verde, hay guiso; los miércoles, fideos con salsa. "Hay mayores, abuelos, matrimonios con chicos. Hace como cinco meses que estamos viendo más gente", cuenta Elsa , sentada en uno de bancos del comedor, que funciona desde la crisis de 2001. En Arco Iris asisten a 60 niños, pero esa cantidad aumenta, según cuentan Elsa y su marido, Antonio Lugo, que está jubilado y también colabora en el comedor. "Acá, sábado y domingo, aunque esté cerrado, igual vienen a pedirte comida", grafica Elsa, que resalta que las changas no se mueven, aunque ella y su marido las intentan. "La gente que hace changas no tiene trabajo. Vienen y te piden yerba, azúcar, o pan. Hay mucha gente que dice que busca changas y no consigue. Él [por su marido, Antonio] hace pizzas para vender, y yo hago empanadas, para que me entre un pesito más. Cuando tenemos que poner [para el comedor], se pone", afirma. Cuando la calle Juan de Ayolas se cruza con Campana y su asfalto se transforma en un irregular trazado de tierra, se ingresa a Danubio Azul. El asentamiento en el que funciona el comedor Arco Iris es laberíntico, con pasillos que se pierden en reiteradas curvas y separan por muy pocos metros unas casas de otras. Viven unas 350 familias y el 40% se mantiene con ingresos de cooperativista ($4700 mensuales por cuatro horas de trabajo diario), jubilaciones, o planes como la Asignación Universal por Hijo (AUH), según comenta Norma Morales, referente de Barrios de Pie en Avellaneda. En el Polo Productivo Carlos Casares, que Barrios de Pie tiene en Rafael Castillo, en un paisaje distinto al que marcan el Polo Petroquímico y la cancha del popular Club Sportivo Dock Sud, se evidencia el mismo aumento de asistentes a comedores y baja de changas. En la sede de Carlos Casares al 1100 funcionan cooperativas de distintos oficios y los cooperativistas armaron un comedor para ellos y sus familias, pero al que van también algunos vecinos. Delia Villalba, de 54 años, es una de las cooperativistas que se queda a almorzar en el comedor de Rafael Castillo. "La luz y el gas se pagan fortunas, lo que se gana acá es para pagar los servicios. No me queda otro remedio más que acercarme acá con mis compañeros a comer todos los días. A veces, traigo a mi hija más chica", señala Delia, que vive en Isidro Casanova, y añade: "En estos últimos meses, vienen más mujeres solas con chicos. En mi barrio me están preguntando para venir a pedir mercadería o acercarse al comedor". Los más de veinte cooperativistas que comen se apiñan un poco para hacer lugar, cuando llega una vecina con sus hijos para sumarse. Son algo más de las 13 del viernes y ya terminaron los turnos de trabajo en los talleres de herrería, panadería, textiles (cuyos productos van al trueque), y carpintería, entre otros. "La mejor manera de ayudarnos fue poner un poquito entre todos para que puedan comer un guiso, o una sopa, para ellos y sus niños. Hace entre nueve y diez meses que empezamos a funcionar como comedor comunitario", dice a este diario Silvia Caballero, una de las coordinadoras del lugar y "referente política", tal como la identifica el cartel de la entrada. Silvia, que tiene 43 años y trabajó en un taller textil, señala que "muy pocos compañeros pueden decir 'Nos vamos de acá y hacemos una changa'". Agrega que ella limpiaba una casa en Lugano y otra en Barracas, pero que esos rebusques "se cortaron hace un año y medio". También marca el achique de las changas otro coordinador del lugar, Carlos Paz. De 49 años, herrero y pintor, asegura que los trabajos informales en esos oficios "fueron disminuyendo de 2015 en adelante". Y completa: "Tuve algunas changuitas de pintura, pero contadas con la mano. El trabajo lo tenés que regalar, porque la gente no puede pagar lo que realmente vale". En Rafael Castillo, los comensales aplauden a la cocinera. "Parece que salió rico", dice uno de los cooperativistas de Barrios de Pie, grupo que en su último relevamiento de peso y talla de niños y adolescentes de sus comedores del conurbano advierte que analizó la situación de 23.168 chicos, un 33% más que en el segundo semestre de 2017, "como consecuencia de una mayor concurrencia a estos espacios comunitarios".
Llevó tiempo, pero se pudo: las recetas de otros países para bajar la inflación En 1985, con una inflación de 450% anual, Israel dispuso por ley la prohibición de emitir moneda; además, implementó medidas de shock que incluyeron acuerdos de topes salariales con los trabajadores, recortes de gastos del gobierno para bajar el déficit y control de precios. Así, ya en 1990 había logrado reducir el índice a 20%. De allí en más, quedaba un arduo camino hasta lograr el objetivo de entre 1% y 3%: lo consiguió en diez años, decretando la independencia del Banco Central , fijando metas creíbles de inflación y limitando el déficit fiscal a 3% del PBI. Esa fue la fórmula israelí para domar un flagelo que en la Argentina de hoy se ha convertido en un dolor de cabeza. Pero no hace falta irse hasta las costas del Mediterráneo para encontrar recetas efectivas contra la inflación: los casos regionales de Chile, Colombia, México y Brasil también arrojan lecciones de las que se puede aprender. Tanto Chile como Colombia otorgaron total autonomía al Banco Central en el manejo de la política monetaria, incluyeron metas de inflación y le dieron prerrogativas específicas para intervenir en el mercado de cambio, fijaron metas de inflación y pusieron énfasis en la necesidad de una convergencia gradual de la suba generalizada de precios. En México, en tanto, se aplicó un complejo paquete de medidas, que tuvo como cimiento el PECE (Pacto para la estabilidad y el crecimiento económico). Este acuerdo fue una mezcla de políticas ortodoxas y heterodoxas: el gobierno se comprometió a mantener fijos sus precios públicos (electricidad, gas, impuestos, combustible, etc.), con la condición de que las empresas no incrementaran sus precios, al tiempo que se pidió a los trabajadores que no pidieran incrementos salariales.
Una mirada sobre estas soluciones no está de más en una Argentina que sabe de inflaciones. Desde hace 70 años, con excepción del período 1992-2001, la inflación se constituyó en una enfermedad endémica de la economía local. Según Manuel Solanet, director de Políticas Públicas en la Fundación Libertad y Progreso, en los 60 años en que se la padeció, hubo solo cuatro en los que no llegó al 10%, pero en 13 oportunidades fue de tres dígitos o más. "Hubo dos episodios hiperinflacionarios: uno a mediados de 1989 y otro, a comienzos de 1990", recuerda el economista. A fines de 2015, Mauricio Macri gana la presidencia con un ritmo inflacionario de 22%. Después, hubo una aceleración en noviembre y diciembre, cuando se dejaron de vender futuros del dólar, hasta terminar el año en 26%. En 2016 se trepó a 40% porque hubo shock devaluatorio y suba de tarifas a principios de año. Marina Dal Poggetto, economista y directora ejecutiva de Eco Go Consultores, señala que en octubre de 2016, cuando ya la inflación era de 45%, se fijan metas formales manteniendo el sendero definido a principios de año, aún cuando el índice para 2016 estaba 15 puntos arriba de lo proyectado. Esas fueron: 12/17% para 2017; 8/12% para 2018 y 5% para 2019. "Eran metas inviables (en un contexto de corrección tarifaria y de necesidad de corregir el déficit fiscal). Así, la inflación sigue en 2018 cerca del 25%", concluye. Para Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), las recetas varían según el origen y la naturaleza de la inflación. Según analiza, de las economías con inflación inercial de los ochenta, el único caso exitoso fue Israel, que combinó anclas cambiarias y metas con un programa de equilibrio fiscal y una estrategia de desarrollo que atravesó distintos gobiernos. "Más cerca en el tiempo, Chile hizo algo parecido, con el adicional de una indexación a la inflación que inmunizó la economía contra la dolarización, al costo de ralentizar el proceso desinflacionario. En ambos casos, la consolidación tardó una década", opina el economista. Claro que, en todos los casos explicados no hay varita mágica que valga, como así tampoco soluciones exprés. En los ejemplos mencionados, fue necesario cierto consenso de toda la sociedad y el plazo demandado para bajar el fenómeno inflacionario fue, en promedio, de diez años. Así y todo, ningún éxito hubiera sido posible si no se hubiera logrado generar credibilidad en la población. Michel Strawczynski, director del departamento de investigación del Banco de Israel, dice que si las metas son creíbles, el pueblo las acepta. "Al principio la meta era 10% y la fueron bajando en forma gradual. Luego, siguieron bajando a razón de 2% por año, hasta llegar a un índice de entre 1% y 3%, que es el actual. Cuando se llegó a eso, quedó para siempre, porque se consideró el rango exacto", explica. En el caso israelí fue muy curioso cómo el cumplimiento de las metas cambió un hábito cultural de su gente. Al igual que sucede en la Argentina, estaban fuertemente influenciados por el dólar, pero pronto eso cambió: en los noventa, 91% de la población compraba sus propiedades en moneda estadounidense, en los 2000, solo 10% lo hacía en ese billete, y hoy ese porcentaje ronda el 5%. Fue un proceso complejo que necesitó del compromiso de todos los sectores de la sociedad, y que no estuvo exento de algunos conflictos puntuales, pero, invitado a sintetizar, Strawcziynski lo resume así: "Banco Central con independencia y gran apoyo del gobierno, metas de inflación que se cumplen y dan credibilidad, ley de no emisión y déficit fiscal menor al 3% en promedio. Esta fue la receta para bajar la inflación de 20 a 3% en diez años". Leonardo Leiderman, economista que vive en Israel, aclara que allí la ortodoxia no fue suficiente y hubo que usar elementos heterodoxos dentro de la política, los cuales incluyeron banda cambiaria tipo crawling peg (una especie de tabla) y un acuerdo o pacto social entre la central obrera, la asociación de empleadores y el gobierno Por su parte, Tomás Flores, economista y exsubsecretario de Economía del primer Gobierno de Sebastián Piñera , comenta que la lucha contra la inflación en Chile se ha convertido en una política de Estado. "Lo que la Argentina vive hoy, nuestro país lo vivió en los noventa. En esa época la inflación superaba el 30% anual, pero en 10 años logramos reducirla a 3%, que es la meta existente hasta hoy", afirma el exfuncionario. Un ingrediente fundamental de esta receta fue el aumento de las tasas de interés, pero, tal como advierte el especialista, la dosis tiene que ser acotada en el tiempo, porque su persistencia puede tornarse catastrófica para empresas y personas que están muy endeudadas. "Una medida de más largo plazo fue la firma de acuerdos de libre comercio, para que llegaran productos importados más baratos", acota Flores. Claro que eso fue posible sin conflictos sociales porque, a diferencia de lo que ocurre con algunos sectores en la Argentina, en ese momento el país vecino no tenía una industria local relevante. "Por lo tanto, la apertura no generó un perjuicio interno y se pudo complementar muy bien nuestra economía con la asiática", señala el economista. Algunos datos ilustran los resultados de esa política de apertura. Por ejemplo, la indumentaria cuesta 15% más barato hoy que en 2013 (que es el año base para medir la inflación en el país trasandino). También se logró eso en alimentos y en automóviles, donde el ciclo de precios fue moderado mediante la importación. Otra cosa relevante fue el orden fiscal, para lo que se creó una regla de comportamiento fiscal que obliga a que el presupuesto se equilibre en el mediano plazo. Y esa regla se mantuvo a pesar de los cambios de gobiernos (actualmente, está en 2,7% de PBI, pero el objetivo es llegar a cero en cuatro años). Además, cuando el gobierno tiene déficit no puede conseguir ese financiamiento en el Banco Central, sino que lo tiene que buscar en el exterior. Un mensaje importante, según subraya Flores, es que esto no se logra de un año para otro. En el caso de Chile tomó cerca de una década pasar de 30% a 3%. "El primer año se puso una meta de 27% y se logró cumplir, lo que fue muy importante para lograr credibilidad. Al año siguiente se puso en 24 y así sucesivamente. Quizás en el caso de la Argentina la meta fue muy exigente, porque pasar de 40% a 15% no es fácil", comenta. El caso colombiano guarda ciertas similitudes con el chileno. Según describe el economista Fernando Morra, en su trabajo "Moderando inflaciones moderadas", el país hizo cambios importantes en el diseño de la política monetaria durante los primeros años de la década del noventa. "En 1991, se instituyó mediante un artículo constitucional la independencia del Banco de la República, aclarando a su vez que su objetivo principal debía ser preservar el valor de la moneda", se lee en este análisis. El sistema de metas de inflación en Colombia, que logró bajarla desde 35% en los noventa hasta 4% en los 2000, tuvo dos características particulares: las metas no se anunciaban claramente como una herramienta en el marco de un conjunto de instrumentos para reducir la inflación y, por otra parte, hubo una diferencia importante entre los objetivos y los valores alcanzados al cierre, por lo menos en los primeros años. "Así, la instrumentación de la política monetaria en Colombia incluyó un régimen mixto, donde la meta de inflación se constituía como un anuncio intermedio, mientras instrumentaba una política directa sobre los agregados monetarios y se mantenía la prerrogativa de intervenir sobre el mercado cambiario en caso de ser necesario", se explica en el trabajo de Morra. México llegó a tener en 1987 una inflación de 179%, según datos del Banco de México, la bajó a 2% a principios de los noventa, volvió a trepar a 50% en los años del "efecto Tequila" y volvió a bajarla en diez años al 2,5% anual. José Agut García, licenciado en Economía de la Universidad Iberoamericana de México, es exitista con el "caso mexicano". Según dice, en el mundo no se han aplicado las medidas antiinflacionarias que se aplicaron en su país. "Fuimos los primeros y los más exitosos, algo que se debió a la condición política de ese momento", destaca. ¿Qué hizo México? Se firmó en 1988, durante el gobierno de Miguel de Lamadrid, el pacto PECE, una mezcla de políticas ortodoxas y heterodoxas. Al mismo tiempo, se hizo lo que indica lo tradicional de la teoría económica y la política monetaria y fiscal; es decir, reducir la circulación de dinero en la economía. Pero eso no fue todo, según cuenta Agut García: además, el Gobierno se comprometió a mantener fijos sus precios públicos (luz, gas, impuestos, combustible, etc), con la condición de que las empresas no incrementaran sus precios. Y se les pidió a los trabajadores, agrupados en un gran sindicato (CTM), que no hicieran peticiones de incrementos salariales. "Todo esto se puede lograr solo a través de un pacto y de tener el control férreo de las agrupaciones de la sociedad. Además, se tenía mayoría abrumadora en el Congreso y apoyo total en la sociedad", remarca el economista. Por otra parte, el gobierno mexicano trató de estimular la economía dando subsidios al campo, que también era parte del gran pacto. "En el mundo esto es muy difícil de repetir y me parece que en la Argentina hay un esquema político muy complicado. Además, el gobierno actual no tiene control absoluto del Congreso, mientras que el de México en aquel momento sí lo tenía", opina Agut García. Hay otro punto a tener en cuenta: al igual que Chile en su momento, México comenzó en los noventa a firmar acuerdos y tratados internacionales para abrir las fronteras al comercio. Entonces, el exceso de demanda agregada se suplió en el extranjero, haciendo que su economía se transformara en una de las más abiertas del mundo. Brasil, en tanto, adoptó metas de inflación a partir de 1999. Los países hasta ese momento tenían tipo de cambio fijo o bandas cambiarias. Después de la crisis asiática de 1997 (que desembocó en la de Rusia de 1998) les fue muy mal con esa política, porque ya no podían sostener un tipo de cambio fijo. "Entonces, Brasil adopta las metas de inflación e instrumenta la política monetaria de los países desarrollados. Así logró su objetivo de llevar el índice de 20% a 6% anual en un lustro", recuerda Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad de la Universidad de Buenos Aires. Asimismo, en Brasil también se adoptó la Ley de responsabilidad fiscal y finanzas públicas municipales, que implicó que desde 2002 hasta 2010 la deuda pública neta bajara de 60 puntos del PBI al 40%. "Cualquier cuestión que haga reducir el déficit fiscal ayuda para bajar la inflación, pero para los brasileños no fue fácil porque tienen un régimen fiscal más complicado incluso que el de la Argentina", acota Coremberg. Cuando se le pregunta sobre cuál de todas las soluciones anteriores sería la más aplicable en la Argentina, Levy Yeyati aclara que la respuesta es más compleja que una simple receta. "Cuando la inflación es inercial, las metas son un modo natural de alinear expectativas con un menor costo de crecimiento. El problema es que, como el efecto se basa en la confianza en la autoridad monetaria, un mal cálculo inicial que lleve a incumplir o cambiar la meta reduce la fortaleza de este canal. Por eso, un esquema de metas tiene sentido cuando es consistente con el resto del programa económico: déficit, tarifas, impuestos, competitividad, y cuando tiene fuerte apoyo político y social. De ahí la conveniencia de un consenso social que comunique y valide los elementos del programa", concluye. Para Coremberg, todos los esquemas descriptos son aplicables a la Argentina, pero acá hay particularidades que hacen al país diferente del resto: dolarización de la economía, comportamiento fiscal inadecuado y una pésima historia de incumplimiento de contratos (ninguno de los otros países analizados defaulteó su deuda en los últimos 30 años). Por eso, los casos de Israel, México, Chile, Colombia y Brasil pueden servir como espejos en los que el país vea reflejada una salida para su mayor problema actual, pero debe tener en cuenta su propio historial, consolidar la credibilidad y mostrar consistencia en el tiempo.
Tres soluciones de SanDisk para hacer copias de respaldo de smartphones
Se trata de los DualDrive para celulares con Android y el iXpand para los iPhone; permiten realizar fácilmente backups de fotos, videos y contactos en una memoria externa. En la foto, DualDrive micro USB "Muchos usuarios no le dan valor a la información personal hasta que la pierden". Dicha reflexión, justa, por cierto, la escuché hace algunos años en una casa de computación en donde el técnico, afligido, le comentaba a un cliente que las fotos del cumpleaños de su niño eran irrecuperables. Y es que la cantidad de información digital que generamos a diario es cuando menos asombrosa y las políticas personales para su resguardo son realmente escasas. La revolución ha desencarnado todos nuestros documentos, todo lo que conocemos como información. De allí la palabra informática, más que válida, aunque hoy caída en desgracia en ciertos ámbitos. Ocurre exactamente eso: textos, sonido, imágenes, todo se ha transformado en números, en unos y ceros. Esto tiene una ventaja fenomenal: podemos sacar decenas de miles de fotos por año, verlas al instante, compartirlas por Internet casi sin límite. Hace 50 años, toda la historia familiar cabía en una humilde caja de fotos. Humilde, sí, pero resistente a casi todo. Hoy, pese a la abundancia, todo un archivo de imágenes (o de cualquier otra cosa, para el caso) puede esfumarse en un instante. Respaldo Una buena práctica para la toma de conciencia del volumen de datos que creamos a diario es pensar en cómo evolucionaron los sistemas de almacenamiento de información digital: pasamos de los vetustos disquetes de 1,4 megabytes a discos portátiles de 2 terabytes (más de un millón trescientas mil veces más) en solo 15 años. Hoy gran parte de dicha información viaja en nuestros bolsillos y carteras; los smartphones son el principal dispositivo para generar contenidos. Dado este escenario, el riesgo de pérdida de archivos valiosos es potencialmente alto. Los celulares se pierden, se mojan o se rompen, y son pocos los usuarios que se toman el tiempo de realizar copias de respaldo. Sentarse ante una PC con un cable no es en verdad engorroso, pero pocos lo tienen incorporada. Nada nuevo tampoco aquí; el backup es un problema desde que tenemos computadoras. El almacenamiento online es una buena alternativa, pero solo algunos están dispuestos a pagar los planes que ofrecen mayor capacidad de almacenamiento. Una alternativa, que por supuesto también tiene un costo, son algunos dispositivos que ofrecen realizar las copias de seguridad de móviles de forma sencilla. Tres de estas opciones (que responden a diferentes teléfonos) son de la firma Sandisk y en la nacion las estuvimos probando. Datos resguardados Ante los contratiempos para salvaguardar información, estos tres accesorios de SanDisk se presentan como una alternativa práctica. En todos los casos son dispositivos de memoria con forma de pendrive que pueden conectarse de un lado al celular y del otro lado, mediante un puerto USB 3.0, a una computadora personal o notebook. Los dispositivos trabajan con aplicaciones desde donde pueden completarse las copias de seguridad. Para celulares con Android se podrá elegir el accesorio DualDrive en sus dos versiones, una para teléfonos con puerto USB-C (es el caso de los smartphones nuevos de gama alta y algunos de gama media) y otra para celulares con puerto micro-USB convencional. Para nuestras pruebas utilizamos un LG Q6 (conector micro-USB) y un Motorola Moto Z Play (conector USB-C). En ambos casos habrá que instalar la app SanDisk Memory Zone y luego conectar el dispositivo en el puerto.
DualDrive con conector USB-C Ya en la app hay que seleccionar qué deseamos salvaguardar. Podemos hacer copias de seguridad seleccionando archivos a mano o automáticas guardando fotos, videos, audios y hasta los contactos. También pueden hacerse copias de respaldo de las fotos y videos subidos a Facebook e Instagram, claro que para esto necesitaremos una conexión con Internet. El proceso es simple y rápido, siendo recomendable tener una buena carga de batería para completar el backup sin cortes. Luego, si se presenta algún problema con el móvil, se puede iniciar el proceso de restauración para devolver los archivos a su lugar de origen, todo desde la misma aplicación. Los precios varían dependiendo la capacidad de almacenamiento. El DualDrive micro-USB de 16 GB cuesta $359, mientras que la versión USB-C de 32 GB se vende a $799. La solución para iPhone es similar, se llama iXpand Mini ($1299 para la versión de 32 GB) y se debe conectar al puerto lightning del celular de Apple. Para realizar la copia de seguridad habrá que instalar la app iXpand Drive, que, aunque ofrece las mismas posibilidades que Memory Zone, luce una interfaz más cuidada. Pero en las pruebas surgieron algunos contratiempos. El producto no funcionó con el iPhone X que utilizamos. La app indicaba que el dispositivo no era compatible con dicha versión del smartphone de Apple. la nacion se comunicó con la compañía y la respuesta fue que se trataba de una partida que presentaba dicho problema y que ya está resuelto en las nuevas tandas que están a la venta. De adquirir un iXpand y presentarse la falla, la empresa asegura el recambio por una unidad nueva. Luego, al probarlo con un iPhone 7, la unidad funcionó sin dificultades. Un dato de gran importancia: todas las soluciones de almacenamiento revisadas también pueden utilizarse en tablets.
Cutting: inquieta el aumento del número de chicos que apelan a esta riesgosa conducta Crecieron las consultas sobre niños y jóvenes que se cortan la piel; los especialistas advierten que el fenómeno está relacionado con problemáticas como el bullying y los trastornos de la alimentación Olivia tenía 14 años cuando decidió cortarse por primera vez. No recuerda si sacó la idea de Internet o de alguna película, pero sí que fue al baño, agarró una hoja de afeitar y se hizo tajos superficiales en los brazos. Es hija única y en esa época se sentía muy sola. El bullying del que era víctima en el exclusivo colegio al que iba se había vuelto insoportable y en su casa no estaba bien visto llorar: su papá no entendía qué la angustiaba tanto y su mamá se ponía nerviosa. Los cortes se convirtieron en su método de "descarga", y lo que empezó siendo un ritual que repetía a escondidas en momentos en que "no daba más" se volvió frecuente, con lastimaduras más profundas en los muslos. Si bien no hay cifras oficiales sobre la cantidad de casos, los especialistas -psiquiatras, psicólogos y expertos en trastornos de la alimentación- advierten que en los últimos años aumentó considerablemente el número de quienes recurren al cutting, una conducta riesgosa y compulsiva que busca liberar emociones intensas o disminuir el estrés. Cuando la angustia y el dolor psíquico son tan fuertes, el dolor físico, más concreto e intencionalmente provocado, es usado como distractor. Un escape momentáneo o un alivio fugaz; una sensación similar a la de tirarse a una pileta fría un día sofocante de verano o a la relajación que se produce al final de una actividad física intensa. Así describen su experiencia los niños, niñas y adolescentes que recurren a esta forma de autolesión, que afecta sobre todo a mujeres de entre 14 y 20 años y que implica cortarse en los tejidos superficiales de las muñecas, brazos, piernas y muslos. Asociada con cuadros de depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación o límite de la personalidad, entre otros, esta práctica aparece a edades cada vez más tempranas. Se inserta en el marco de la cultura de la "inmediatez" (donde se buscan "escapes" rápidos a la angustia) y el culto al cuerpo, motorizada por el efecto "contagio" que producen las redes sociales y algunas películas o series. "Hubo una baja en la edad de consulta. Tengo pacientes de 11 que se cortan", asegura Juana Poulisis, psiquiatra, magíster en psiconeurofarmacología y especialista en trastornos alimentarios.
En la misma línea, Mónica Zac, psiquiatra y psicoanalista infantojuvenil, aporta: "Este fenómeno se volvió más masivo y se está empezando a ver en chicos más pequeños. Si bien se da generalmente en mujeres, recibimos varios casos de varones". Por otro lado, subraya que estas conductas autolesivas "no representan por sí mismas ninguna patología o estructura psíquica determinada", sino que pueden relacionarse con distintos cuadros. Mangas largas en pleno verano o una gran cantidad de pulseras para cubrir los brazos; prendas que tapen los muslos o curitas son algunos de los métodos que usan las chicas para esconder las heridas. Muchas veces, esta conducta puede detectarse en la escuela antes que en la casa (ver aparte), pero siempre esconde un desesperado pedido de ayuda y la imposibilidad de poner en palabras emociones intensas. Por eso, trabajar con el entorno familiar y social resulta fundamental. Zac aclara que el cutting por definición implica que los daños al propio cuerpo no deben ser con fines "autolíticos" (suicidas) sin por esto dejar de ser riesgosos. "A veces el mismo corte que no producía daño se va repitiendo y puede ser más profundo -describe-, lo que puede terminar en una lesión que va a necesitar tratamiento o en una muerte no intencionada". Vulnerabilidad emocional Poulisis explica que la base del cutting es la vulnerabilidad emocional: es decir, una sensibilidad más alta al enojo, la tristeza, el miedo, los celos o la vergüenza, que generan respuestas de gran intensidad y un retorno lento a la calma. "Todos tenemos emociones, pero en estos pacientes son muy potentes y no tienen otros recursos o habilidades aprendidas para tolerarlas y calmarse", dice. Sin embargo, aclara que el déficit en las destrezas para "pasar la ola o el tsunami de emoción" sin lastimarse puede ser entrenado: aprender a regularse es posible para estos jóvenes. Por otro lado, subraya que hay dos factores involucrados en esta conducta: la disposición neurobiológica y el contexto ambiental en el que creció el niño (la familia y el grupo de pares), que se caracteriza en estos casos por ser "disfuncional e invalidante".
Ese combo explosivo suele detonarse en el comienzo de la adolescencia, cuando hay más dudas, situaciones de rechazo y cambios hormonales. "Hay dos formas de invalidar y ambas van socavando poco a poco la autoestima", subraya Poulisis. Una implica reaccionar exageradamente ante el otro, lo que se suele dar en familias donde hay mucha emocionalidad expresada y frente a un conflicto acostumbran a gritar o romper cosas. Esto se traduce, por ejemplo, en retos desmedidos y desacreditaciones ante lo que es considerado un fracaso del chico, como una mala nota. "La otra, muy frecuente en familias autoexigentes o perfeccionistas, se vincula con el responder demasiado poco: cuando el chico dice 'me saqué 10', le dicen 'bueno, esa es tu responsabilidad, es lo que tenías que hacer'", describe. Y aclara: "El cutting se da tanto en chicos impulsivos como en aquellos que se autocontrolan excesivamente". También situaciones como el abuso sexual o físico y el bullying pueden disparar la automutilación en respuesta al desgarro emocional que desencadenan. El efecto contagio Por otro lado, los referentes consultados señalan que hubo una serie de disparadores que influyeron en el auge de esta práctica. Entre ellos, destacan el impacto de películas como Abzurdah (la historia de una joven atravesada por la bulimia y las autolesiones) y el rol de las redes sociales, donde existen grupos en que los cortes se vuelven un símbolo de pertenencia, compartiéndose fotos y experiencias. "A veces el mensaje entre las chicas es que es una conducta positiva de relajación o de alivio y eso propaga el contagio", señala Poulisis. "Cuando en verdad es algo absolutamente negativo: a largo plazo aumenta la baja de la autoestima y no aprenden recursos para defenderse ante las situaciones difíciles de la vida". Los adolescentes entran así en una espiral de la que se vuelve difícil salir. Diana Ramos, psicoanalista y supervisora de la Institución Fernando Ulloa, lo compara con lo que ocurre con las drogas: "Se trata de una conducta compulsiva que en el momento puede producir alivio, pero después se siguen cortando más y más". Entender al cutting no como un fenómeno aislado, sino como un síntoma que se vincula con pautas culturales y con una serie de transformaciones familiares y en los vínculos es clave.
Ramos pone el foco en una "cultura de lo estético", a la que niños y adolescentes no son ajenos, y que ensalza un ideal de cuerpo "perfecto", que muchas veces solo es viable si es "tallado con bisturí". Y es justamente en la pubertad y la adolescencia cuando los cambios físicos suelen volverse difíciles de sobrellevar. Con respecto al rol de la familia, Zac apunta a cómo fue cambiando el vínculo que tienen hoy los niños y los jóvenes con sus padres. "Hay una gran cantidad de chicos que están mucho tiempo solos, y eso puede generar fallas comunicacionales y sentimientos de aislamiento y soledad -asegura-. Pero también hay padres que pasan más tiempo en la casa y son sumamente intrusivos, proponiendo vínculos en los que el adolescente no puede cumplir con lo que es esperable que haga". Trabajar en la prevención es clave. "Es ahí donde más debería estar el gasto de la salud pública, porque el cutting ya está relacionado con una patología. Es muy importante que haya una buena comunicación sobre esta problemática a través de los servicios de adolescencia, las escuelas y espacios recreativos y de contención", concluye la psiquiatra. Cuando el acoso entre pares lleva al desborde María Zysman, psicopedagoga y directora de Libres de Bullying, afirma que hay un vínculo muy fuerte entre esa problemática y el cutting. Un adolescente acosado por sus pares, desvalorizado, agredido, minimizado, puede sentir tal tensión emocional que lo lleve al desborde. "Las autolesiones pueden aparecer como un modo de controlar el sufrimiento", explica. "Además, dejan marcas y cicatrices. Hay chicos que, de esta manera, escriben historia, dejan constancia". Sin embargo, señala que buscan esconder las heridas, por lo que es fundamental desde la escuela ayudarlos a conectar con lo que les sucede: "Los chicos que sufren de bullying llegan a creer que lo que les dicen o les hacen es culpa de ellos mismos, entonces empiezan a castigarse de distintas maneras. Poner en palabras el dolor es fundamental".
En primera persona Tres pacientes y una madre cuentan cómo vivieron en carne propia la problemática de las autolesiones Olivia: "Mis papás no lo entendían, pero yo me sentía muy mal" "Me daba un poco de adrenalina. Sentía alivio, aunque no sé si esa es la palabra. Era como externalizar todo eso que me pasaba, como decir: ?Me siento mal, me veo mal'", cuenta Olivia. Eso sentía cuando empezó con las autolesiones, a los 14 años. "Mis problemas no eran graves, eran muy de clase media: no me gustaba el colegio, me sentía sola y odiaba la burbuja en la que vivía. A veces no es fácil que alguien entienda y valide que uno esté poco contento con esas cosas. Pero yo me sentía muy mal", recuerda. Hoy tiene 25 años y lucha a diario para no volver a caer en esa conducta haciendo terapia de grupo. "Aprendí a desarrollar habilidades para controlar los problemas. Cuando mis papás tomaron conciencia de lo que me pasaba cambiaron varias cosas y me empecé a sentir mejor", dice. Luz: "Muchas veces se fijan en el corte y no en el sentimiento que está detrás" Luz tiene 18 años y sus primeras incursiones en el cutting fueron hace dos, cuando comenzaba a salir de una anorexia. "Estaba muy angustiada, sentía como si me estuviera ahogando. Vi una película donde la protagonista se cortaba y no podía parar de pensar en eso hasta que lo intenté", relata. La primera vez fue en el baño de su casa, con un cutter. "Después, esa semana lo hice casi todos los días con cualquier cosa que encontraba. En ese momento sentía liberación", admite. Dejó de ir a la escuela con pollera y empezó a usar jogging. Sus papás lo supieron cuando su mamá la acompañó a una entrevista con su psiquiatra, pero en su casa prefiere evitar el tema. "Muchas veces la gente solo se fija en que te estás cortando y dice ?qué horror'. Pero el verdadero problema va más allá: es el sentimiento que está detrás", sostiene. Amelia: "Es una práctica que solo refuerza la sensación negativa"
Amelia no tuvo una infancia fácil. A los 7 años, cuando se sentía muy angustiada, se rasguñaba con fuerza los brazos. A los 12, comenzó a rayarse con llaves y a los 14, a lastimarse de forma superficial con una hoja de afeitar. "Durante años tuve la mitad de cada brazo cubierta con pulseras. En 2011, cuando empecé con el cutter, cambió la historia: me hice heridas más profundas en los muslos y las cicatrices me generaron muchos problemas. Hasta hace unos meses no me metía a una pileta. Me arrepentí toda la vida", cuenta la joven, de 25 años. La terapia fue fundamental. "Además de un montón de técnicas para evitar caer en los cortes, mi psiquiatra me dejó en claro que esa conducta se retroalimenta: en el momento podés sentir alivio, pero después refuerza la sensación negativa de acá a la China", asegura. Susana: "Como familia estamos muy presentes para sacarla adelante" Cuando Susana se enteró de que Martina, su hija del medio, sufría de bulimia, se le vino el mundo abajo. Luego supo que se autolesionaba en la ingle con una tijera. "Su hermana mayor la descubrió primero y le dijo que nos contara. Fue muy traumático", cuenta Susana, de 50 años. Y agrega: "Martina estaba muy delgada. Yo siempre me cuidé, como somos las argentinas que vivimos de la pavada, pero nunca fui de decirles a mis hijas nada respecto del cuerpo. En el colegio privado al que van hay antecedentes de cortes y bulimia". Enseguida buscaron ayuda profesional y así llegaron a La Casita, donde Martina y sus padres hacen terapia de grupo. "Estamos muy presentes. Lo más importante para nosotros fue reconocer el problema que tenía, saber que había que solucionarlo como familia y sacarla adelante".
El rol de la familia, clave para que el tratamiento sea exitoso Si el contexto no cambia, es difícil que el chico se recupere Para que los niños o los adolescentes puedan salir adelante son fundamentales la presencia y la contención de la familia. Por eso, las terapias incluyen al núcleo más cercano: en la medida en que no cambie el contexto, será muy difícil que el chico se recupere. Hay distintos tipos de abordajes terapéuticos y, tanto para los padres como para los pacientes, suele ser enriquecedor el trabajo en grupos coordinados por profesionales donde se comparte la experiencia entre pares. Zac subraya que lo importante es no generalizar: no hay recetas y cada caso es particular. "Hay que pensar la clínica según cada individuo y cada familia, teniendo en cuenta el contexto sociocultural. Cada uno requiere su propio diagnóstico, porque es una situación que puede ser tenida en cuenta desde muchos vértices", asegura. Poulisis sostiene que se "puede salir adelante pidiendo ayuda". Y explica que las terapias que más se utilizan para abordar estas problemáticas son la comportamental-dialéctica (que pone el foco en la regulación de las emociones) o la de aceptación y compromiso. Desarrollar habilidades "Lo que se trabaja son habilidades para tolerar las situaciones de crisis y que aprendan a expresar sus emociones. Se les enseñan técnicas de distracción y se utilizan mucho elmindfulness y la relajación", describe Poulisis. Explica que como a veces los pacientes necesitan experimentar una emoción intensa, ella les recomienda recurrir a hielos en las manos o una ducha o chapuzón de agua fría. "Regular las emociones, algo que el chico nunca aprendió, ya sea porque en su casa veía que sus padres reaccionaban de forma intensa o simplemente bloqueaban las emociones naturales como la rabia y la tristeza, con ejercicios y practicando se consigue", dice la psiquiatra. "Los pacientes y las familias logran mejorar su calidad de vida", agrega.
Más información La Casita Facebook: Fundación La Casita Hospital Gutiérrez (011) 4962-9247 Institución Ulloa www.institucionulloa.com.ar
En el programa Inclusión digital de la Anses enseñan también a pagar facturas de manera online Ante el avance de la gestión online de trámites, muchos deben pedir ayuda para lograr resolver operaciones cotidianas; buscan capacitar a personas de más de 65
Juana , de 89 años, se siente analógica, incompatible, en un mundo digital. Hace pocos días, vio una noticia en la TV que la preocupó: las empresas de servicios dejarían de enviar las facturas de pago por carta, como lo hacían siempre. No entendió bien cuáles, ni cómo tenía que hacer para pagar. Hasta ahora, esperaba a recibir la boleta, iba a un centro de pago y cancelaba en efectivo. Por eso, llamó a su nieta Johana, de 38 años. "Quedate tranquila, abuela. Yo te lo pago todo por Internet", le dijo. Así solucionaron el incordio. No es la única que se siente desconcertada en un mundo en donde todo se encamina a la digitalización y a la bancarización. Desde hace algunos meses, son muchas las empresas y agencias públicas que cambiaron su forma de facturar y cobrar. Dejaron de enviar facturas por correo o de cobrar en efectivo. Medidas que tienen un impacto negativo en la vida y la autonomía de las personas mayores, que ahora requieren de familiares o gestores para resolver las cuestiones más básicas, como pagar la cuenta del teléfono o sacar un turno para algún trámite. Se estima que en el país viven unos seis millones de mayores de 65 años. De ellos, el 70% no navega en Internet, el 83% no usa computadora y el 44% tampoco dispone de celular, según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Las cifras muestran que la inclusión digital de esta población está lejos de ocurrir y no va a suceder porque se los obligue a cambiar sus formas de pago. Entre los que tienen mayor nivel educativo, el uso de Internet es más alto. Pero solo los adultos mayores que tienen estudios universitarios completos tienen las mismas tasas de uso que la población en general: el 70 por ciento. Los especialistas confirman que estos cambios tienen un efecto negativo en los adultos mayores. "Refuerzan la dependencia de otros y lo que quieren las personas mayores que están en buenas condiciones es ser autónomas. Sentir que pueden hacer las cosas por sí mismos, aunque reciban ayuda. Si no, sienten que viven en un mundo en donde ellos dejaron de ser compatibles", explica Enrique Amadasi, coordinador del capítulo Adultos Mayores del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Y agrega: "Se trata de una población que, en algunos casos, viene resistiendo por años su incorporación al mundo digital. Sobre todo, los más grandes. Y ahora sienten que lo tienen que hacer en forma compulsiva. No lo van a lograr así. Esta es una generación que puede subir de a un escalón por vez. No se los puede empujar a saltar cuatro escalones juntos". Costumbres "El fin de semana, fue el tema de conversación con mis amigas. ¿Cómo vamos a hacer? Hasta ahora pagaba todo en RapiPago, a dos cuadras de casa. Ahora no sé. Yo tengo iPad, pero no impresora. Debo ir a una librería, gastar más plata. Al final, nos la hacen más difícil a nosotros, que somos personas mayores", señala Sara de 76 años. "Vivo sola y hasta que me den las neuronas quiero seguir sin tener que depender de otros", añade.
Guardar los comprobantes del pago de los servicios por lo menos dos años, preferir pagar todo en efectivo, hacer largas filas en los bancos en lugar de usar el cajero automático, explica Amadasi, son señales de una generación que necesita la tangibilidad para sentir seguridad. Despojarlos de esa característica refuerza su incertidumbre de vivir en un mundo digital y bancarizado. Amadasi está terminando el informe final que prepara el Barómetro de la UCA y que es un estudio sobre el uso de los servicios bancarios por parte de los adultos mayores, con un cuestionario aplicado en 1500 hogares. Algunas de las conclusiones resultan elocuentes. Tres de cada cuatro adultos mayores prefieren hacer fila en el banco y usar la ventanilla antes que el cajero automático. Marina tiene 74 años y vive sola. Hace algunos días se enteró por televisión de que las empresas de servicios no mandarán más las facturas por correo. "Dicen que se puede bajar por Internet. Pero yo no tengo impresora, les tengo que pedir a mis hijas. Prefiero recibir las facturas, ir a pagarlas y listo. No estar con esta ansiedad de no saber qué servicios van a venir, cuáles no. A mi edad, esto no me ayuda para nada", dice. Es una generación que prefiere el efectivo. De hecho, las empresas de cobro, como RapiPago y Pago Fácil manejan en forma mensual un volumen de 80.000 millones de pesos por el cobro de facturas. Solo el 3% se hace con débito.
Contra lo que puede creerse, los jubilados no suelen hacer retiros totales de su cuenta, en la fecha de cobro, según el estudio de la UCA. En cambio, prefieren hacer retiros parciales, varias veces al mes. Van al banco, al menos, una vez por semana. Cuando les preguntaron por qué, señalaron dos razones. En primer lugar, porque les da miedo y desconfianza usar el cajero. La segunda razón fue "porque me gusta ir al banco". Amadasi explica: "Esta última razón es una demanda de socialización no satisfecha que tienen. Los hace sentirse productivos y los conecta con otras personas. Para ellos no es lo mismo pagar todo por Internet o con tarjeta de débito. Lo que están demandando es relacionarse con otros". "La inclusión digital de esta población es un tema que nos preocupa. Por eso estamos dictando cursos de alfabetización digital en centros de jubilados. Les enseñamos a usar una computadora, a manejar el celular y a usar un cajero automático para que puedan gestionar sus trámites y pagos", explica Federico Gutiérrez, responsable del programa de Adultos Mayores de la Anses. El programa de capacitación se realiza en conjunto con el Ministerio de Modernización de la Nación y con el PAMI. El punto de partida de los cursos puede ser muy dispar y lento. Enseñarle a usar la computadora a una persona de 75 años que se mantuvo siempre al margen de la vida digital puede no ser tan sencillo.
Bien lo saben en el gobierno porteño, donde la Secretaría de la Tercera Edad pasó a llamarse Secretaría de Integración Social para las Personas Mayores. El año pasado, entregaron unas 100.000 tablets en forma gratuita a los mayores de 65 años que se inscribieron para recibir su equipo. Y ahora enfrentan el desafío de capacitarlos. En algunos casos, eso implica enseñarles desde a enchufar el cargador hasta aprender a usar aplicaciones como banca digital para gestionar pagos. Los voceros de la Secretaría explican que planean poner ventanillas de orientación para trámites para adultos mayores en todas las dependencias del gobierno porteño. Por ahora, hay una en la sede de la entidad, en Balcarce 360, donde tres empleados ayudan a los adultos mayores que se acercan en sus trámites vinculados al gobierno de la ciudad. El proyecto es que haya una en cada sede comunal y en el futuro, en cada hospital, estaciones de tren y otros puntos, y que sirva para orientar con otro tipo de trámites. "Ya no puedo pagar el monotributo en el Pago Fácil. Antes iba con mi carnet de monotributista, todos los meses y me cobraban en efectivo. Ahora no se paga más así y tengo varios meses atrasados. No sé cómo hacer", le contó angustiada Silvia de 75 años, a su hija Romina, hace dos semanas. La hija la ayudó pero también sintió que esa medida era injusta. "Mi mamá no solo estaba preocupada por ese pago. Estaba angustiada porque siente que cada vez se va quedando más afuera de todo. Ella usa computadora, pero no tiene la capacidad de gestionar pagos online y mucho menos de poder hacer un trámite digital en la AFIP, que es difícil hasta para mí", apunta Romina, de 39 años.
El mail, la nueva vía de las facturas El 15 de marzo, por decreto, se autorizó a las empresas a enviar facturas en papel. Empezarán a llegar por mail, sin necesidad de consentimiento previo. Los clientes que quieran seguir con boletas de papel deberán pedirlo. El único requisito para las empresas es que informen a los clientes 60 días antes de dejar de emitirlas. Según el Ente Nacional de Comunicaciones, el envío de facturas bajó un 24% en cuatro años. Se trata de clientes que renunciaron voluntariamente al envío y optaron por el resumen digital. Las empresas de luz y gas aún siguen con los envíos porque necesitan el aval del ente regulador. Aysa por ahora sigue enviando facturas, aunque ya permite verlas online. La AFIP desde el 31 de octubre pasado no permite más el pago del monotributo, en ninguna de sus categorías, en efectivo. La Agencia Recaudadora de la provincia de Buenos Aires (ARBA) anunció en marzo que dejará de imprimir y distribuir por correo las liquidaciones impositivas de los contribuyentes que estén registrados de forma digital.
Macri ratificó la política de aumentos de tarifas pese a los reclamos de sus aliados En una reunión de gabinete, el Presidente reiteró que los aumentos graduales son "la única vía posible" y elogió a su ministro de Energía; Peña diferenció los cuestionamientos de la UCR y de Carrió de los planteos del kirchnerismo "No es cuestión solo de Aranguren. O seguimos con el gradualismo o lo pagamos con el déficit fiscal". Tajante y sin segundas interpretaciones, el presidente Mauricio Macri defendió ayer en la reunión de gabinete la política tarifaria de su ministro de Energía, Juan José Aranguren , que incluye tanto los fuertes aumentos en los servicios públicos pasados como los que se avecinan. Sostuvo, además, la línea oficial -que ratificó más tarde el jefe de Gabinete, Marcos Peña - de "seguir trabajando" para alcanzar la meta del 15% de inflación anual.
Quienes hablaron con él en las últimas horas coinciden: está convencido de que la política tarifaria es la "única posible", por más que sus socios de Cambiemos (la UCR y Elisa Carrió ) critiquen los aumentos y pidan "correcciones". Del kirchnerismo, no esperaba otra cosa que una campaña en contra. "La obsesión del Presidente es que la gente tome conciencia del desastre en el que nos metió el gobierno anterior. A nadie le gusta anunciar aumentos, pero es la única forma", coincidieron tres asistentes a la reunión de ayer. Esta fue la primera reunión de gabinete encabezada por Macri desde su regreso de laCumbre de las Américas , en Lima Firme defesa de Macri de los aumentos taraifarios Ante los ministros, y según pudo saber este diario, Macri también dio plazos para el fin de los subsidios a la energía: habló de seis años para las provincias del sur (las que más los necesitan) y cuatro para el resto del país. En la misma línea se expresó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que un rato después de la reunión -de la que participaron los legisladores radicales Mario Negri (Diputados) y Luis Naidenoff (Senado)- enfrentó a la prensa en un pasillo del primer piso de Balcarce 50. "Hay que separar, una cosa es la actitud demagógica e irresponsable de quienes quebraron el sistema económico y energético del país, como la expresidenta ( Cristina Kirchner ), y no nos sorprende que nos critiquen. Las discusiones que tenemos dentro de Cambiemos entran dentro de otro contexto de responsabilidad y de diálogo", afirmó el jefe de Gabinete. Sobre las críticas de Carrió, expresadas en un pedido de informes dirigido al propio jefe de Gabinete para que el ministro Aranguren "explique" en detalle los aumentos, Peña afirmó: "Hay observaciones puntuales relacionadas con el control de las empresas, estamos totalmente de acuerdo y a disposición para abrir toda la información necesaria para trabajar en conjunto con el Congreso y lograr una mejor implementación, después de muchos años de destrucción de la matriz energética". Luego, el jefe de Gabinete se reunió con los referentes legislativos de la UCR (Negri, Naidenoff y el también senador Ángel Rozas) para repasar los próximos proyectos en ambas cámaras. En el Gobierno relativizan las críticas de Carrió y valoran la actitud "constructiva" de la gran mayoría de los referentes legislativos de la UCR. Valoran que los radicales estén a punto de presentar una "propuesta superadora" del actual esquema tarifario, aunque se muestran algo enojados con el presidente del Comité Nacional, Alfredo Cornejo, quien insiste en que considera "no gradual" la política de aumentos de luz y gas, y disparó contra Aranguren, que a su criterio está "enceguecido y cerrado al diálogo". "Nos extraña que Cornejo diga esas cosas, él fue más duro que los otros gobernadores de Cambiemos a la hora de subir las tarifas", contestó un ministro de confianza del Presidente. En la posterior reunión con los legisladores estuvieron, además de Peña y los radicales, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó; el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y los jefes de los bloques de Pro, Humberto Sciavoni y Nicolás Massot. Se habló de la sesión especial pedida por el kirchnerismo contra los aumentos de tarifas. "Que consigan el quórum ellos. No los vamos a ayudar", dijo un referente legislativo. Más allá de las críticas, Macri y, también, Peña sostienen, aunque con algún reparo, la meta de 15 por ciento de inflación prevista para 2018, aunque desde distintos sectores -incluido el FMI- se muestran escépticos. "Estamos convencidos de que lo más complejo de la inflación está terminando ahora", en los primeros cuatro meses del año, afirmó. "Ya a partir de mayo veremos una merma muy significativa", se entusiasmó el jefe de Gabinete. Durante la reunión, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, había presentado un escenario optimista ante el Presidente y sus funcionarios sobre la marcha de la economía. "Venimos de 70 años de inflación en la Argentina, pero la mayoría de los países dejó atrás la inflación con reglas que estamos cumpliendo. Algunos estiman que será un poco más, pero vamos a seguir trabajando para que sea un 15, y un poco menos el año que viene", pronosticó Peña. De todos modos, el jefe de Gabinete destacó luego que el porcentaje de inflación proyectado "no es un pronóstico ni un compromiso, sino una meta que sirve para orientar la velocidad de la baja de la inflación, es la meta que nos ordena para este año". "Estamos convencidos de que la inflación va a seguir bajando, la actividad económica está dando buenos números en muchos rubros. Bajar la inflación mucho más fuerte implicaría un costo social que no vamos a asumir", destacó. Ante una pregunta , Peña negó cortocircuitos con la Corte Suprema luego del pedido de juicio político contra Ricardo Lorenzetti por parte de Elisa Carrió, y afirmó que la reunión de anteayer con los miembros del alto tribunal tiene que ver con el "diálogo institucional. La diputada Carrió tiene todas las facultades para poder plantear un juicio político, y ya lo aclaramos a la Corte. Una herramienta institucional nunca puede provocar una crisis institucional", dijo Peña.
Embarazo precoz: alertan que el 15% de los partos es de madres menores de 19 Cada año, en el país nacen 108.912 hijos de adolescentes; de ellos, 3000 son de niñas de hasta 15; para los especialistas, es una señal de alarma que exige atención urgente
En la Argentina, cada año nacen unos 3000 bebes de madres niñas. Son las que tienen menos de 15 años. En el 81% de los casos, tienen entre 10 y 14 años. "Cuanto menor es la edad de la madre, más probable es la existencia de abuso sexual y mayores son los riesgos de salud asociados para ellas y sus hijos", señala Unicef Argentina en el informe sobre el estado de la adolescencia que presentó ayer en el Centro Cultural Recoleta.
La proporción de embarazos adolescentes es preocupante. Alrededor de un 15% de los partos registrados por año es de una madre adolescente, tendencia que se mantiene estable desde hace más de una década. Pero especialmente en las menores de 15 los valores no ceden. En 2015, último año de estadísticas vitales publicadas, nacieron 770.040 bebes: 111.699 eran de madres menores de 19 años, incluidos 2787 de madres niñas. "La situación empeora, en término de brechas y desigualdades, si se analiza la información a nivel provincial -se afirma en el documento de Unicef-. En provincias como Chaco, Formosa y Misiones, uno de cada cuatro partos es de una madre adolescente." Organizaciones de la sociedad civil vienen llamando la atención sobre este problema de salud pública y social. Mientras tanto, autoridades sanitarias y educativas nacionales y provinciales repiten que la mitad de las chicas que quedan embarazadas están fuera del sistema educativo. Pero esa realidad no se revierte. Cifras oficiales del año pasado indican que una de cada cuatro madres niñas no termina la primaria y casi el 12% de las adolescentes que dejan el secundario lo hacen porque quedan embarazadas o tienen que cuidar al hijo o a un hermano pequeño. "Un 15% de madres adolescentes es un porcentaje altísimo, y en algunos lugares llega a más del 25%, lo que dice que el país tiene índices realmente muy altos", dijo Florence Bauer, representante de Unicef en la Argentina. La respuesta, según planteó, debería incluir desde acceso de los chicos y chicas a la salud sexual y reproductiva hasta la capacitación del equipo médico, cambios culturales e información oportuna. "El embarazo precoz no es fácil y eso las chicas lo dicen ya con el bebe en brazos", indicó Bauer. El 60% de los casos no es planificado. El 70% de los varones y el 60% de las chicas no acceden de manera gratuita a algún método anticonceptivo. Uno de cada cinco partos de menores de 19 es segundo hijo. En nuestro país viven 5.617.003 chicos y chicas de entre 10 y 18 años. El "Posicionamiento sobre la adolescencia: para cada adolescente una oportunidad" de Unicef repasa los derechos de los jóvenes a la salud, la educación, la inclusión social, la justicia, la participación ciudadana y la protección ante la violencia y el trabajo infantil. "En cada uno surgen problemas complejos -dijo Bauer-. Hay una falta de información en la población sobre la adolescencia. Hay prejuicios: se los ve más como un problema que como personas con oportunidades." Más que anticoncepción Para los especialistas en salud adolescente, el embarazo precoz no se previene sólo con el acceso a la anticoncepción. Las causas y los entornos en los que sucede varían en las más chicas. "La gran mayoría de esos embarazos no planificados son producto del abuso de varones mayores o de pares que, de manera abierta o solapada, las obligan a tener relaciones", explicó Mabel Bianco, que preside la Fundación para el Estudio de la Mujer (FEIM). Para Nina Zamberlin, oficial de programas de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por su sigla en inglés) Hemisferio Occidental, los 3000 embarazos de madres niñas "son una luz roja porque no disminuyen desde hace más de 20 años.
Esto es porque no les estamos prestando atención. No hay políticas dirigidas a ese grupo". Una de las recomendaciones de Unicef al país es "visibilizar el embarazo no intencional en la adolescencia como un problema de política pública", además de fortalecer esas políticas con educación sexual integral (ESI) desde la escuela. Bianco y Zamberlin coincidieron en que la ESI, como la plantea la ley (un derecho), está entre los grandes faltantes en esas políticas. "Y eso no puede traer más que beneficios porque los chicos van a estar mejor armados para iniciar su vida sexual, con un fuerte trabajo en prevención del abuso", dijo Zamberlin. Bianco agregó: "Ante la disminución de la edad de inicio sexual, necesitamos con urgencia que sepan cómo cuidarse del embarazo y las infecciones de transmisión sexual, y para que puedan elegir tener relaciones". La estrategia se completa con el acceso a lugares de atención amigables e interrupción legal del embarazo precoz. "Por debajo de los 13 años, el consentimiento nunca es válido y en la niña hay una gran afectación de la salud biopsicosocial", recordó Zamberlin. Patricia Alkolombre, de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autora de Deseo de hijo. Pasión de hijo, coincidió: "Son embarazos en niñas que en el mejor de los casos están encontrándose con la sexualidad. Esto las obliga a una maduración física acelerada, que no va junto con la emocional o psíquica". F. CZ.