sábado, 23 de julio de 2022

VAMOS AL TEATRO

Enamorarse es hablar corto y enredado
De Leandro Airaldo Sábados, a las 22.30. Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.

Enamorarse es hablar corto y enredado, el fenómeno del off, cumple 200 funciones
Escrita y dirigida por Leandro Airaldo, cosecha fanáticos que la ven más de una vez; la poética de lo sencillo cautiva a los espectadores porteños y la aplauden en México, Perú y Uruguay
Pablo MascareñoSol Rodríguez Seoane y Emiliano Díaz, en Enamorarse es hablar corto y enredado
“La mariposa es finita como un papelito”, le dice Ana a Pedro, ese hombre desconocido con el que acaba de toparse en un banco de plaza. Ella es una mujer urbana, leída, pacata y recatada e inexperta en las cosas del amor. Él es viudo, tiene hijos y la rusticidad de quien se amalgamó con la vida rural. El agua y el aceite. Sin embargo, esa mariposa que lo sobrevuela todo bendecirá la epifanía del amor.
La trama de la pieza teatral Enamorarse es hablar corto y enredado es filosóficamente profunda y hermosamente ingenua, como lo es la vida misma. Acaso allí residan algunos de los secretos que la llevaron a convertirse en un infrecuente fenómeno de la escena porteña independiente que este sábado arribará a sus primeras 200 funciones. “Dos desconocidos en el banco de una plaza y la mirada hacia una mariposa fue lo que me dio el pie para un primer diálogo entre los personajes”, sostiene Leandro Airaldo, el autor y director del material que hoy también cuenta con versiones en las carteleras de Montevideo y Lima, que se suman a la que se pudo conocer en la capital mexicana en 2019. Además, el texto ya fue editado en versiones en español e inglés y uno de los tramos de la dramaturgia está incluido en un manual para alumnos de colegios secundarios.
“No sabíamos qué podía pasar con el público, pero ensayábamos y nos reíamos a carcajadas. Una vez estrenados, vimos que a la gente le sucedía algo parecido, por eso se produjo el boca en boca. Los espectadores salen del espectáculo agradeciendo, nos dicen que sienten empatía por esos dos personajes hermosos, nos confiesan que lloran, se ríen y emocionan”, explica Nadia Estebanez, productora de la obra.
Emiliano Díaz es el único actor que interpretó a Pedro desde el estreno, en cambio a Ana le dieron vida Soledad Piacenza y Sol Rodríguez Seoane, la actriz que actualmente sube al escenario de la sala El Camarín de las Musas cada sábado por la noche. “No es un éxito porque llenamos la sala, sino por lo que provoca en la gente y en nosotros mismos”, sostiene Díaz. Por su parte, Rodríguez Seoane reconoce que “antes de ser actriz fui espectadora, vi la obra en 2018 y salí encantada, me produjo una sensación de cambio, de transformación. Por eso, cuando me incorporé al elenco, entendí que era salir a jugar el juego que más me gustaba”.
Enamorarse es hablar corto y enredado genera en el acontecimiento convivial con los espectadores resonancias profundas. La energía del material y lo amoroso de su planteo dramático calan hondo en la platea. “Cuando salimos del teatro, la gente se frena para hablarnos y comentarnos la obra”, dice la actriz. En tanto que su compañero de escena, a pesar que la obra está instaladísima en la cartelera porteña, no duda en salir a volantear cada noche.
Ese fervor del equipo se trasmuta en una recepción de ribetes especiales y reacciones de lo más particulares, como aquella espectadora que le pidió a los actores que le grabasen un mensaje a su amiga viuda, pero la mujer no quería un saludo espontáneo, sino la recreación de aquella frase donde Pedro dice que “la pena pierde con el tiempo”.
En 200 funciones sucedió de todo. A comienzos de este año, una pareja regresó para ver la pieza por segunda vez y, cuando terminó la función, la chica y el muchacho esperaron al elenco para confesarles que su primera cita, en la cual se conocieron en febrero de 2020, había sido viendo una función de la obra.
Tampoco faltan los espectadores que ya la vieron varias veces y que hasta conocen los parlamentos de memoria. “La pieza muestra el encuentro azaroso de dos desconocidos y eso identifica a mucha gente”, reconoce Emiliano Díaz en torno a tópicos que generan la empatía del público.
Enamorarse es hablar corto y enredado se estrenó el 17 de agosto de 2017 en el teatro NüN de Villa Crespo, previo a la mudanza a El Camarín de las Musas de Palermo. Intercalando las funciones de temporada, la compañía realizó giras y visitó espacios de lo más disímiles: la plaza de un municipio, el salón de actos de un colegio secundario, una sala de casi 1000 butacas y funciones en localidades como Ameghino, Azcuénaga o Larroque, donde el campo está muy cerca, generando un reconocimiento inmediato en los modos de Pedro, el querible hombre rural al que la ciudad lo aturde.
“En Azcuénaga, muchos espectadores nos confesaron que era la primera vez que iban al teatro y, en Larroque, nos hicimos amigos de Mauricio, un paisano divino con boina en la cabeza, bien de campo, que también debutó como público teatral viendo la obra”, recuerda la productora Nadia Estebanez, esposa del director, quienes fueron padres hace muy poco, agrandando la troupe de gira.
Enamorarse es hablar corto y enredado
De Leandro Airaldo Sábados, a las 22.30. Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.

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