Así viven los chicos en villas que crecen sin pausa
Si bien el gobernador Rodríguez Saá dijo en más de una oportunidad que no existen asentamientos en la provincia, las cifras oficiales muestran que son 30; allí, las familias levantan casillas para sobrevivir
Texto y fotos Micaela Urdinez
Naney Miranda tiene 5 años y se acomoda sobre la cama para pintar. Ahí también hace la tarea, come y pasa el rato. En el ranchito de 4x4 metros cuadrados en el que vive junto a su mamá y sus dos hermanos en el barrio La República, en la ciudad de San Luis, no hay lugar para nada.
“Estábamos muy apurados y teníamos poco material, había que improvisar y por eso la hicimos con forma de carpa. Es un solo ambiente. Ahí nos acomodamos entre todos. Al fondo los chicos, al frente nosotros y en el medio la cocina”, cuenta Eliana Cabañes, su mamá.
El piso es de tierra, y en las paredes de pallets cuelgan camperas, buzos y carteras. No hay mesa ni sillas. Solo dos camas, una cocinita y algunos estantes para poner utensilios para el día a día.
Hambre de Futuro recorrió algunas de las zonas más vulnerables de la provincia y se encontró con que en este clima árido, atravesado por la falta de agua y los cerros de fondo, muchos chicos viven en ranchos, expuestos al hambre y al frío.
Se quiso comunicar con Nicolás Anzulovich, ministro de Desarrollo Social de San Luis, pero no obtuvo respuesta.
Según un informe elaborado por
Unicef con base en cifras oficiales, el 64,3% de los niños y niñas de San Luis viven en hogares pobres, el 54,6% lo hacen en familias con nivel educativo bajo, el 22,4% en viviendas que no acceden a un servicio público y el 12,6% pasan sus días viviendas con una calidad de materiales precarios.
Muchas de las personas entre- vistadas tienen miedo a hablar y no quieren salir en cámara. Prefieren no arriesgarse a perder el Plan de Inclusión Social que otorga la provincia. “Les cortaron los sueños, los tienen controlados”, dice una fuente, que prefiere no revelar su nombre.
En los márgenes
Si bien el gobernador Alberto Rodríguez Saá ha dicho en más de una oportunidad que en San Luis no existen villas miserias ni asentamientos irregulares, el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) señala que hay 30: casi la mitad se encuentran en la capital. El número es bajo con relación a otras provincias de Cuyo, como Mendoza (317) o San Juan (85), y abarca a 3475 familias que viven en condiciones precarias.
En abril de este año. el gobernador anunció un plan para que miles de puntanos concreten el anhelo de acceder a una vivienda. “Qué dolorosa es la vida cuando no se tiene un lugar donde vivir.
No poder progresar todos los días, cuánto se sufre por eso. En cada municipio, si se pone onda, terrenos tenemos y, si no, los vamos a tener, los vamos a buscar, los vamos a comprar”, señalaba Rodríguez Saá.
El barrio La República queda a solo 10 minutos del centro de la ciudad de San Luis. Según el último registro, son 1200 las familias que ya se instalaron allí. Todos los días nuevas construcciones empiezan a levantarse en los márgenes. También están trabajando las máquinas del proyecto de urbanización -que implica el trabajo conjunto entre la Nación, el gobierno provincial y la Municipalidad de San Luis- para que las familias accedan a agua potable, tendido eléctrico, cloacas, y espacios recreativos.
Barrios que crecen
Son las 10 de la mañana. A pesar del frío y de la llovizna, mujeres y niños empiezan a hacer una fila en la puerta de la Fundación Merendero y Comedor Corazones Solidarios. “Es muy triste ver a la gente que te pide comida porque tiene hambre y no poder darle”, dice Natalia Aumada, su presidenta.
La República es un barrio que crece. Y en el que todas las familias intentan, como pueden, mejorar su vivienda. Karina Barrios vive en la casa 7 de la manzana 5. Tiene ocho hijos y con su pareja se acomodan como pueden en un rancho de madera y nylon.
“Antes alquilaba en todos lados, pero como tengo muchos hijos no me tomaban. Este terreno lo compramos en cuotas y lo seguimos pagando. Ahora nadie nos va a poder correr, porque es nuestro”, agrega Karina. Por ahora no tienen baño y hay solo dos camas de dos plazas que comparten entre todos. Sus hijas pasan frío y hay días en que se despiertan con los labios morados. “Toqué puertas por todos lados y te dicen que para La República no hay ayuda. En todas las placitas tenemos internet, pero hay gente que necesita para comer”, se queja Karina .
En Villa Mercedes la realidad es muy parecida. En el asentamiento que informalmente se llama Eva Perón III, los terrenos se siguen tomando. Hasta allí llegó Jazmín Riveros desde Mendoza junto a sus papás y se levantaron una casita precaria de pallets, palos y silobolsas. Cuando ellos se instalaron había menos de diez familias y ahora el número está más cerca de las cien (ver aparte).
“En el asentamiento hoy viven más de 70 familias y día a día se suma una nueva casita armada con la misma precariedad que la de Jazmín”, refuerza Jorge Alberto Jornet, integrante de Cáritas San Roque.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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