jueves, 22 de diciembre de 2022

LOS HONRAMOS LEYENDO SUS LIBROS


Marcelo Cohen. Un “aprendiz vitalicio” de imaginación prodigiosa
Daniel GigenaEl autor, ensayista, crítico y traductor murió a los 71 años
En su último diálogo con la nacion, Marcelo Cohen (Buenos Aires, 1951), que murió el sábado a los 71 años en su casa de Buenos Aires, se definió como un “aprendiz vitalicio”. Síntesis del humor, la humildad y el genio paradójico, esa definición sin embargo ocultaba un aspecto clave del autor de una de las obras más monumentales de la literatura argentina: Cohen fue un pionero para las nuevas generaciones de escritores que, a partir de los años 2000, comenzaron a experimentar con formas narrativas distantes del realismo, en escenarios ruinosos y a la vez futuristas, con personajes rozados por el absurdo, las obsesiones y el dolor. En julio de este año la Biblioteca Nacional Mariano Moreno le había otorgado el premio La Rosa de Cobre por su trayectoria.
Fue también una “mente traductora”, como lo definió su amigo el escritor español Jorge Carrión. Cohen dio a conocer versiones impecables de William Burroughs, Raymond Roussel, John M. Harrison, J. G. Ballard, Clarice Lispector, Julia Armfield y Al Alvarez, entre tantos otros. “Traducir requiere mucha disciplina –. En cierto modo es como un taxista. El día en que no trabaja o trabaja menos lo que se gana por mes es menos. Hay que ser muy disciplinado y yo soy bastante neura, obsesivo”. Tradujo del inglés, el portugués, el italiano, el francés y el catalán. Escribió la letra de una canción, “Falsario”, para el grupo Babasónicos, con su amigo Adrián Dárgelos.
Junto con su pareja, la escritora y profesora Graciela Speranza, dirigía la revista cultural de debates y reseñas de arte, literatura, música, cine y series Otra Parte. Sus primeros libros, de la década de 1970, fueron de cuentos, pero la obra con la que inició un recorrido desde entonces siempre sorprendente fue la novela El país de la dama eléctrica (1984), publicada en Barcelona, donde vivió entre 1975 y 1996.
Luego siguieron El oído absoluto
(1989), los relatos de El fin de lo mismo (1992), El testamento de O’Jaral
(1995), Donde yo no estaba (2006),
Los acuáticos (cuentos, 2007), Casa de Ottro (2009), Balada (2011), Música prosaica (2014), Algo más (2015), los ensayos de Notas sobre la literatura y el sonido de las cosas (donde escribió sobre Antonio Di Benedetto, Alexander Kluge, Oliver Sacks y Diego Maradona, 2016) y La calle de loscines (2018), entre otros títulos. Este año, la editorial Sigilo publicó Llanto verde, donde el autor proseguía con su ciclo de relatos cinematográficos inaugurados en La calle de los cines.

“Los primeros espacios decadentes y posindustriales, las primeras representaciones literarias de esos espacios que terminó construyendo el capitalismo salvaje, los leí en las novelas y los cuentos largos de Marcelo –dijo Elsa Drucaroff–. El primer atisbo de una literatura donde la desconfianza por el avance de la historia producía relatos quietos, relatos donde la sintaxis narrativa estaba quebrada, lo leí en su literatura durante los años 1990”.
Drucaroff destaca que Cohen fue un notable constructor de espacios, paisajes y ciudades. “Tenía una imaginación prodigiosa y una capacidad técnica para darle verosimilitud y materialidad y consistencia que he visto en muy pocos escritores en el país –agregó–. Por último, quiero decir que pocas veces vi narrar la música como era capaz de narrarla Marcelo Cohen”.
“En 2019 Marcelo estuvo dos meses en la Universidad de Cornell, acompañando a su esposa, Graciela, que era profesora visitante –recuerda el escritor boliviano residente en Estados Unidos Edmundo Paz Soldán–. Lo conocimos e invitamos a dar un taller de ficción weird o extraña; fue muy amable con los estudiantes del doctorado y su taller resultó bastante idiosincrásico, porque más que hablar de taxonomías críticas hizo un recorrido por los libros que lo habían marcado, una especie de canon de la ficción extraña. Recuerdo que en especial le encantaba contar las tramas de los cuentos o novelas que lo habían impactado, con detalles, diálogos y frases que se había memorizado. Muchas veces, cuando explicamos literatura nos concentramos en los temas menos que en las formas y con él fue al revés. Nos pareció fascinante”.

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Nélida Piñón. Académica pionera de Brasil y figura de las letras
Gigena Daniel
La literatura latinoamericana está de duelo. En Lisboa y a los 85 años murió el viernes pasado una figura colosal de las letras brasileñas, la escritora, periodista y académica
Nélida Piñón (Río de Janeiro, 3 de mayo de 1937), autora de más de veinte títulos –novelas, cuentos, escritos autobiográficos, crónicas y ensayos– entre Guía-mapa de Gabriel Arcanjo, de 1961, y Un día llegaré a Sagres, de 2021. Fue la primera mujer que presidió la Academia Brasileña de Letras (ABL), entre 1996 y 1997. En 1995, recibió el Premio FIL de Literatura y el Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo. En 2003, el Premio Internacional Menéndez Pelayo y, en su país, ganó el prestigioso Premio Jabutti en 2004, por la celebrada novela Voces del desierto que la autora definió como “un triunfo de la oralidad”.
Hija de padres españoles de la región de Galicia que emigraron a Brasil en los años 1920 desde Pontevedra, Piñón comenzó a escribir a los diez años; primero se licenció primero en Periodismo en la Universidad de Río de Janeiro y luego continuó sus estudios en las universidades de Columbia y Johns Hopkins, en Estados Unidos, donde escribió en inglés cuentos y ensayos para revistas.
Integraba la Real Academia Galega desde 2014. En Corazón andariego, su libro de memorias, se atribuyó un doble imaginario (brasileño y gallego) y dos visiones del mundo; años después, retomó la cuestión en los ensayos de La épica del corazón, donde además escribió sobre su amado Machado de Assis, Julio Cortázar, José de Alencar, Clarice Lispector, Juan Rulfo y Tomás Eloy Martínez.
En 2005, el amor de España por su trabajo quedó sellado cuando le otorgaron el Premio Príncipe de Asturias por su “incitante” obra, artísticamente sustentada “en la realidad y la memoria, y también en la fantasía y los sueños”; en 2020, le fue concedida la nacionalidad española (sin que ella la solicitara) y en junio de este año la escritora donó su biblioteca –de más de ocho mil ejemplares– al Instituto Cervantes de su ciudad natal. “Recibimos el legado de una de las grandes escritoras universales contemporáneas, una de las grandes representantes de la cultura brasileña y una descendiente e impulsora de la cultura gallega, lo que fortalece nuestra apuesta por la cultura iberoamericana”, dijo en esa ocasión el director del Instituto Cervantes, el escritor Luis García Montero.
“Me alegró desprenderme de ellos –declaró Piñón–. No me entristece ver los estantes de mi casa vacíos porque sé que van a rellenar el corazón de muchos. Sabía que los libros no eran míos. Me ayudaron a educarme, a formarme y a aprender que sin ellos no tenemos condiciones de vivir, pero sabía que tenían que estar a disposición de otros”.
“Mi geografía literaria es la libertad –dijo en una entrevista –. No tengo miedo. Como no pienso en el éxito ni en los premios cuando escribo, puedo ser una aventurera en cualquier geografía cósmica y en cualquier parte de la Tierra. A lo que no puedo renunciar es a la lengua portuguesa”. Para la autora, la lengua portuguesa se había enriquecido al llegar a Brasil.
Era crítica de los políticos de su país. “No se preocuparon en preparar al país para su desarrollo poblacional y no entendieron que el desarrollo económico que hubo en algunas instancias iba a provocar carencias sociales profundas –dijo . La educación no acompañó ese crecimiento poblacional; hoy tenemos 12 millones de analfabetos. La falta de inversión educativa en un país es una tragedia nacional. Y a los políticos en Brasilia jamás les interesó eso, solo beneficiarse a ellos mismos”.
Visitó la Argentina y en varias ocasiones asistió como invitada a la Feria del Libro de Buenos Aires. “Era una personalidad carismática, entusiasta y encantadora”, dijo María Rosa Lojo, que conoció a la escritora de dos patrias, con quien compartía las raíces gallegas.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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