martes, 7 de noviembre de 2023

LOS ESCENARIOS


Ajustes de los dos candidatos para romper los techos
Claudio JacquelinMilei y Massa
El inoxidable optimismo de Sergio Massa siempre se impone a cualquier evidencia negativa. Si las dificultades no duran mucho, él siempre ve el rayo de sol por asomar en medio de la tormenta. Así llegó hasta las puertas de la presidencia.
La reacción del ministro candidato frente a las últimas encuestas adversas que recibió de los encuestadores para él confiables, que lo muestran por debajo de Javier Milei, siguió ese patrón de conducta. Para él, lleno de razones; para otros, casi patológico.
“Olvídense de esas encuestas. Fueron hechas en medio de la crisis de la nafta. Los trackings muestran que, después del martes, paró la caída y, a partir del jueves, empezó la recuperación”, tranquilizó Massa a los suyos.
Para él y para su optimismo ya se había normalizado la provisión de combustible después de esa crítica semana posterior al triunfo electoral en el que solo él y unos pocos más confiaban.
El massismo quiere creer y busca hacer creer ahora que la situación es análoga a la ocurrida tras las PASO, cuando lo que sobresaltó a los argentinos fue la disparada del dólar después de la adopción de una devaluación sin plan ni anclas. Una medida tomada en el rato en el que Massa retomó la función de ministro no solo para usufructuar el beneficio de tener esa herramienta a disposición de su campaña como candidato. Aun a costa de profundizar los desequilibrios en el presente y los costos para el futuro.
La comparación con la escalada del dólar, que lo llevó a niveles de pánico, en torno de los $1100, para bajar y quedarse luego alrededor de los $925, alimenta la ilusión de que esta crisis, como aquella, se haya producido suficientemente temprano y pueda diluirse con el paso de las semanas hasta llegar en calma al momento de la elección. La apuesta no es sencilla. Hay demasiadas variables económico-financieras en estado crítico en el tablero de (des) control de Massa.
La ocurrencia temprana sería para el massismo la buena noticia de la muy mala noticia de la crisis de los combustibles, generada por imprevisión e impericia. Pero hay otra parte que el candidato y su entono prefieren no contar y donde encuentran una coincidencia con su rival, Javier Milei.
Los pisos de intención de voto de ambos están bastante sólidos, pero los techos son mucho más rígidos y a los dos les está costando romperlos, según indican las primeras encuestas.
La dificultad parece mayor para el postulante oficialista, que no contó con la asistencia subsidiaria que tuvo el libertario, gracias al aparente traslado masivo de gran parte de lo obtenido por Patricia Bullrich, la tercera en discordia de la primera vuelta, que con casi el 24% de los sufragios acaparó 6.390.000 votos. Un botín monumental para la disputa del 19 de noviembre.
Un riguroso consultor que goza de la consideración del massismo y analiza casi obsesivamente los mapas de votación hasta niveles micro para detectar patrones y tendencias del electorado no encuentra razones para ser tan optimista como el candidato. El encuestador prefiere las datos a la intuición.
“Me cuesta ver de dónde (en sentido sociodemográfico y geográfico) podrán salir los votos para Sergio que compensen lo que captó Milei del universo de votantes de JxC, más los del cordobesismo, que siente fobia a todo lo que tenga contaminación cruzada con restos K”, explica el encuestador.
El nuevo embate del kirchnerismo contra la Corte Suprema en el proceso de juicio político complicó aún más a Massa y el gobernador Juan Schiaretti lo puso en negro sobre blanco. Esa es una encrucijada mayor para el candidato oficialista en su necesidad de ampliar sin afectar el vínculo con sus socios kirchneristas.
Crecer es difícil
Los massistas más moderados reconocen, sin reparos, que está siendo difícil trepar más allá del 40 por ciento al que saltó la intención de voto casi de inmediato desde el 36,62% obtenido en la primera vuelta. Más que nunca las adhesiones, como los votos, se cuentan de a una en este espacio.
De todas maneras, la campaña del miedo más los desajustes y desaguisados de Milei y su exótico combinado de acompañantes siguen operando, según la mayoría de los consultores, como la fuente de la esperanza del candidato oficialista. Lo reconocen hasta los estrategas electorales y armadores políticos del libertario.
“Los carteles con lo que costaría el boleto de tren y de colectivo si ganaba Javier, a los que se sumaron los mensajes en el mismo sentido sobre el precio de los combustibles, que están siendo reforzados y amplificados por el poderoso aparato oficialista, hicieron mucho daño y siguen haciéndolo”, admite con cierta sensación de impotencia un destacado colaborador del candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA).
En el comando de Masa también computan con entusiasmo las expresiones de artistas e intelectuales en favor suyo y, sobre todo, en contra del libertario, así como las dudas que expresan en el mundo de los negocios muchos representantes. Aunque saben que el “círculo rojo” de las élites es más un pequeño punto muy visible antes que un espacio que contenga un número de actores estadísticamente relevantes.
De todas maneras, es un hecho que entre el empresariado que por estos días mira con alguna preocupación o desconfianza al libertario no solo figuran los postulantes a renovar la membresía vitalicia del club del capitalismo de amigos que ven en Massa a su presidente ideal. También hay otros, afectados severamente por la caótica gestión del ministro de Economía y tal vez por sus futuras políticas, que, inicialmente, se ilusionaron con el libertario y están ahora atravesados por las dudas.
El que era el candidato de las respuestas para muchos de los males económicos del país y para castigar a la dirigencia política se transformó, primero, en un montón de preguntas sobre su capacidad para gobernar y dar soluciones. Y ahora es el depositario de todas las incógnitas.
A Milei lo ayuda y mucho que la historia política, el desempeño como ministro, la discrecionalidad como método y los socios que tiene en su equipo Massa son límites difíciles de franquear para no pocos votantes. El kirchnerismo en deliberado estado de hibernación y empresarios que lo han sostenido durante una década, a pesar de haber estado más de una vez en lo que parecía el fondo del abismo, siguen junto a él. Pero Milei necesita tanto ayudarse como ser ayudado por los propios, cuya propensión natural al gol en contra expone tanto las características de su liderazgo como la extravagancia de su armado. Reordenar su campaña es la urgencia de su equipo.
Final apretado
Los próximos días, por lo tanto, serán decisivos para ambos en busca de la remontada que los lleve con alguna tranquilidad hasta la boca de las urnas. Aunque no podrán eludir una alta cuota de angustia e incertidumbre.
Todos los consultores pronostican un final apretado. Cabeza a cabeza. La participación y el voto en blanco serán más que decisivos. Si una baja y el otro sube, los pisos pueden elevarse y los techos abrirse casi como por arte de magia. Más incógnitas para todos.
En este contexto, los fragmentos de JxC que ya no tienen un candidato propio por el que trabajar se debaten entre quienes se sumaron a la adscripción a Milei, liderados por Mauricio Macri y Bullrich, y los que prefieren mantenerse en la neutralidad para construir una oposición sólida que pueda poner límites y evitar la construcción de una nueva hegemonía, sea cual fuere el ganador.
En este último espacio se agrupan los amarillos Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, en la cima, todos los miembros de la Coalición Cívica de Lilita Carrió, y una mayoría de radicales. Son los que no quieren ser arrastrados por el jujeño Gerardo Morales y los porteños Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, a quienes ya ven como los nuevos transversales de Massa si este llagara a la presidencia, como los que tuvieron por socios Néstor y Cristina Kirchner entre 2007 y 2011. Aunque ellos lo nieguen y las circunstancias sean demasiado diferentes.
Pese a que los neutrales comparten con el macribullrrichismo el temor a las deserciones, discrepan profundamente sobre el potencial de Massa para construir la hegemonía que opera como el gran fantasma amenazante (y autoexculpatorio) que blanden el expresidente y la fallida candidata.
Al mismo tiempo, no solo discrepan profundamente de lo que representa y propone Milei. También dudan seriamente de la probabilidad de éxito de una gestión suya, aun con los soportes que promete y pretende darle Macri, que nadie sabe cómo metabolizaría Milei y de cuya efectividad real sobran incógnitas.
Opositores entre escombros
“El que diga que estamos a las puertas de un 2003 lo hace por ignorancia o mala fe. Massa puede ser igual o peor que Kirchner, como dice Mauricio, pero las condiciones objetivas son demasiado diferentes para poder hacer lo mismo sin dificultad y tener éxito”, argumenta un destacado integrante del equipo de los neutrales.
“Primero, la situación económica es mucho más crítica que en 2003 y Massa va a tener que lidiar con el explosivo que él llevó de trotyl a bomba nuclear. Segundo, el contexto internacional no es el de hace 20 años, cuando el viento de cola duplicó el precio de las commodities. Tercero, el peronismo no va a tener mayoría en ninguna de las dos cámaras y casi la mitad de las gobernaciones no serán peronistas. Cuarto, y no menos importante, la sociedad ya no tiene mucho resto para aguantar la crisis actual y el impacto que tendrá la estabilización de la economía”, enumera.
“Por eso será tan importante tener una oposición unida y potente”, argumenta la fuente tan cambiemita como antimileísta, con más ganas de creer que indicios de que se vaya a concretar lo que pretende. Su opinión tiene el valor de provenir de alguien que tiene una buena percepción tanto de la situación interna en el nivel dirigencial como del pulso de sus votantes y de lo que ocurre en lo profundo de los barrios populares, que suele recorrer con frecuencia y están alejados del mundo amarillo.
El futuro se encuentra a la vuelta de la esquina. El próximo presidente debutará dentro de solo 34 días y apenas 20 días después de haberse consagrado con una situación de extrema complejidad, tal vez peor que la que ya se registra hoy .
Antes, los dos candidatos tendrán demasiados retos por superar. Agendado ya está uno de los mayores: el debate del próximo domingo. Por eso, los equipos de campaña están enfocados en los ajustes finales para hacer frente a lo que pueden prever para romper el duro techo de adhesiones que se les presenta.
Todo lo demás que suceda hasta el próximo 19 serán desafíos contingentes, cuya ocurrencia es más que probable.
No hace falta tener atributos adivinatorios para prever que puede haber sorpresas hasta el día mismo de la elección, sino observar la fragilidad del contexto y las características, los hábitos y los atributos de los contendientes. Falta muy poco tiempo. Pero queda todavía mucho por ver.
Massa ya tiene al club del capitalismo de amigos y ahora busca sumar a los que dudan de Milei
En LLA intentan ordenar la campaña y capitalizar el lado frágil de su rival
Los neutrales de JxC trabajan para construir la oposición

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Cristian Ritondo. “Nuestro apoyo a Milei es sin condicionamientos: vamos a aportar a la gobernabilidad”
El jefe de los diputados de Pro rechazó un “toma y daca” si el libertario llega a la presidencia; “aquellos que se sientan afines al populismo, que lo digan”, deslizó sobre los radicales
Texto Laura Ser

Cristian Ritondo repite como un mantra la palabra “cambio”. Esa bandera es lo único que por ahora parece unir a su fuerza política –Pro– con los libertarios en este pacto electoral con vistas al balotaje del 19 de noviembre. Aun así, el jefe de los diputados de Pro asume que si Javier Milei es elegido presidente, lo acompañarán para darle gobernabilidad a su gestión, con lo que se interpreta que apoyarán las leyes principales que envíe al Congreso.
En este escenario, Ritondo se erigiría como el lugarteniente de Milei en la Cámara de Diputados. Algunos se aventuran en anticiparlo como el futuro presidente del cuerpo si los libertarios llegan al poder. “Esa es una decisión que le corresponderá exclusivamente a Milei”, responde Ritondo en diálogo con la nacion.
–Más allá de la voluntad de “desterrar al populismo kirchnerista” que animó este acuerdo entre Macri, Bullrich y Milei, ¿hay algún otro punto de contacto entre los libertarios y Pro?
–Sí. En el país debe haber un cambio después de 20 años en los cuales, sacando el gobierno de Macri, la Argentina viene de un retroceso violento con aumento constante de la inflación, de la pobreza, de la inseguridad, de caída en la educación. En estas elecciones hubo tres actores que propusieron un cambio de rumbo: Bullrich, [Juan] Schiaretti y Milei. Ganó Milei y es él quien va a competir en la segunda vuelta. Por eso lo acompañamos.
–¿Pero hay otros puntos de contacto con las propuestas de Milei?
–Muchísimos. Milei habla de modernización laboral, algo que [Sergio] Massa no va a poder hacer, básicamente por su sociedad con la organización sindical. Además, ¿qué cambios podría impulsar Massa si la mayoría de los legisladores de Unión por la Patria en el Congreso son del kirchnerismo? Fueron reelegidos los mismos que en su momento no dieron quorum ni acompañaron la aprobación del acuerdo con el FMI. Está claro que la Argentina de la continuidad es la que encarna Massa. La única posibilidad de cambio seria que tiene nuestro país la representa Javier Milei. De nuestro lado tiene un apoyo que no tiene condicionamientos, pero nosotros vamos a defender los valores por los que fuimos votados en las últimas elecciones.
–Aun con el apoyo de su bloque, los libertarios no tendrán mayoría en el Congreso. Estarán muy lejos del quorum en ambas cámaras. ¿Cómo harán para aprobarle las leyes a Milei si es elegido?
–No creo que haya diputados de la oposición que no voten un proyecto de modernización laboral, una propuesta que tanto Milei como nosotros hemos prometido en campaña. No creo que alguien se oponga a votar un proyecto que declare obligatorio el cumplimiento de 190 días de clases, la baja en la edad de imputabilidad de los menores de edad o una reforma tributaria seria que saque el pie de la cabeza de aquellas empresas que producen. Difícilmente alguien del espacio opositor se resista a apoyar acuerdos internacionales que favorezcan nuestros mercados. Como dijo Milei, tenemos coincidencias en muchas cosas: no queremos que se avasallen las instituciones, tampoco esta farsa del juicio político a la Corte Suprema.
–Sin embargo, Milei propone iniciativas que JxC ha cuestionado, como el cierre del Banco Central. Milei enfatizó que él no va a claudicar en sus principales propuestas económicas. ¿Usted votaría una ley para que se cierre el Banco Central?
–Nosotros no acompañamos a Milei para que luego claudique en sus ideas, si no sería condicionarlo. Las cosas se harán en su tiempo y en la forma que se pueda. Milei tendrá que venir con el proyecto al Congreso y lo discutiremos en ese ámbito.
–¿Pero usted lo votaría?
–Yo no puedo decir si lo voy a votar o no porque no vi el proyecto. Habrá que verlo. Hoy estamos acá en una lógica del cambio, después vendrá el juego del Congreso.
–¿Con la dolarización pasaría lo mismo?
–Este punto ya fue aclarado por Milei y sus economistas. Deben producirse muchas cosas antes de avanzar en una dolarización. Ahora, si yo no apoyo este cambio, ¿qué voy a apoyar, el desastre del 300% de inflación, la licuación de los sueldos, el aumento de la pobreza, un gobierno que ha duplicado la deuda interna y externa, el populismo de Massa de dilapidar casi tres puntos del PBI en su campaña? Yo no estoy de acuerdo con eso, yo creo en un cambio limpio y profundo, y hoy lo encarna Milei.
–Un sector de Pro se comprometió a ayudar a los libertarios en la fiscalización. ¿Este aporte logístico debería ser correspondido con una presencia de Pro en un eventual gobierno de Milei?
–Nuestro sistema de gobierno es presidencialista. Si gana Milei, quien definirá el gabinete será exclusivamente él. Yo soy de los que creen que no hay que imponer condicionamientos. Sí hay que respaldarlo para darle gobernabilidad para llevar adelante los cambios que impulsa. Ese es nuestro rol. El toma y daca en la Argentina fracasa. Si después Milei quiere convocar a alguien de nuestro partido para desarrollar una tarea, será su decisión.
–Tal vez el votante de Bullrich, que tiene resquemores hacia Milei por algunos de sus planteos más extremos, se sentiría más contenido o aliviado si sabe de antemano que habrá dirigentes de Pro en un gobierno suyo.
–Nuestro rol será en el Parlamento. Lo otro dependerá solamente de lo que quiera el presidente. A mí me da mucho más temor, por el futuro de la Argentina, que el populismo siga gobernando.
–¿Este apoyo sería entonces un cheque en blanco?
–No, no se trata de un cheque en blanco. Milei primero debe ganar y nosotros tendremos nuestra presencia en el Congreso.
–Con esta lógica, entonces, si Milei es elegido habría leyes que ustedes aprobarían y otras que no, porque no habría cogobierno. ¿Sería así la dinámica?
–Habría que ver qué leyes no habríamos de acompañar. No veo a Milei mandando proyectos al Congreso que sean ilógicos o “invotables”. Sí creo que mandaría propuestas de cambio mirando al futuro y que tengan como premisa instaurar un Estado moderno.
–¿Por qué tiene la certeza de que Milei no enviaría proyectos disruptivos al Congreso? Después de todo ese ha sido el sesgo de su campaña.
–Javier ya lo aclaró, no habrá proyectos para impulsar la libre portación de armas. También ha dicho que estará fuera de agenda, si es elegido, lo del mercado de órganos.
–No veo que un sector de JxC –el radicalismo o la Coalición Cívica– apoyen proyectos de ajuste drástico como propone Milei.
–¡Pero no hay ajuste más brutal que la pérdida del 50% del valor de los salarios en estos últimos cuatro años! ¿Qué puede ser peor?
–Milei dice que hay que hacer un ajuste de 15 puntos del PBI.
–Y Massa mandó un proyecto de presupuesto sin déficit. Él también va a tener que ajustar el gasto si es presidente.
–Si Milei es elegido, ¿se conformaría un interbloque entre el macrismo y los libertarios?
–Yo no veo eso por ahora. Creo que después de diciembre habrá un bloque importante de La Libertad Avanza y estaremos nosotros de Pro en Juntos por el Cambio. Yo sostengo la unidad de JxC.
–¿No cree que la coalición ya está rota después del pacto entre Macri y Milei y el rechazo del radicalismo?
–No se rompió cuando se perdió en la primera vuelta, tampoco cuando hemos votado distinto en algunas leyes en estos últimos cuatro años. Somos una coalición con sus diversidades, así ha sido desde que se constituyó. Ahora estamos viviendo un momento tenso de definiciones. Yo voy a hacer todo lo posible para sostener la unidad de JxC. El tiempo acomodará las cosas. Patricia y Mauricio tomaron una decisión en la que priorizaron el futuro de la Argentina y yo acompañé esa decisión. No puedo quedarme neutral ante este desafío. Así como yo, muchos diputados comparten esta postura.
–¿Por qué no lo formalizaron en un comunicado, como era la intención?
–Porque no queríamos que se interpretara como una ruptura del interbloque. Esa no es la intención. Por eso decidimos que cada uno se expresara de manera personal
–Si Massa es elegido, ¿cómo cree que será el rol de JxC? ¿Habrá un sector del radicalismo que acompañará sus leyes?
–Aquellos que se sientan afines al populismo, que lo digan. La nuestra es una coalición antipopulista que defiende valores como la república y la democracia, la libertad de expresión y la independencia de los poderes.
–Macri apuntó contra las autoridades de la UCR y dijo que fueron funcionales a Massa por haber aprobado varias de sus leyes. ¿Usted suscribe esto?
–Para mí es una vuelta de página, yo pienso en el futuro de la Argentina. En esta instancia tenemos que pararnos frente a la sociedad y decirle qué compromiso tenemos hacia adelante. Yo me comprometo por el cambio.
–¿Usted y su bloque apoyarían las leyes de un gobierno de Massa?
–Si se trata de una ley que beneficia a los argentinos, sea de Milei, de Massa o de quien sea, por supuesto. Ya lo hemos hecho, hemos votado reducciones de impuestos y las apoyamos todos, desde los libertarios hasta la izquierda. Eso sí, jamás apoyaríamos el juicio político a la Corte o leyes que coaccionen libertades. Sí acompañaríamos rebajas paulatinas de impuestos, siempre y cuando tengan su correspondencia en la baja del gasto, porque si no seguiríamos con esta dinámica de emitir y generar inflación.
–¿Macri debería tener presencia en el gobierno de Milei?
–El que fue papa no quiere ser cardenal. Macri ha logrado en estos años tener presencia a nivel internacional, más no se le puede pedir.
–¿Cómo interpreta la neutralidad de los gobernadores de JxC frente al balotaje?
–Lo interpreto como prudencia. Si gana Milei, seguramente defenderán los intereses de sus provincias, al igual que lo harían en un gobierno de Massa.
–En el oficialismo y en sectores de JxC creen que Milei tiene actitudes poco democráticas y de sesgo autoritario. ¿Cree que se manejará dentro de los cánones democráticos?
–El que tiene actitudes antidemocráticas es el kirchnerismo; son ellos quienes pactaron con Irán, los que nos llevaron al bloque de los Brics y priorizan alianzas con Rusia, los que impulsaron la ley de medios. ¿Qué más antidemocrático que hacer campaña con recursos del Estado? Un ministro candidato que usa plata de todos los argentinos para hacer campaña, lo que está vedado por ley. Eso es populismo.
–Hay quienes tildan a Milei de populista de derecha.
–Yo no creo. Creo que es como se define él, un liberal libertario con profundo compromiso democrático.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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