El salario tuvo en diciembre su mayor caída en casi 30 años
El promedio de los sueldos de los puestos de trabajo en el sector privado se redujo un 11% mensual en términos reales
Francisco Jueguen
Los números son del Ministerio de Capital Humano, que conduce Sandra Pettovello
El número impacta. En diciembre pasado, el mes de la devaluación y el sinceramiento de los precios encarados por el entrante gobierno de Javier Milei, el salario promedio –también la mediana– del sector privado formal (el empleo de calidad) registró la caída más fuerte en 29 años.
Sin embargo, y pese a algunos números que parecían mostrar un escenario de profundización de ese ajuste también en 2024, en enero, el avance de algunas negociaciones colectivas habría logrado amortiguar esa fuerte caída de los sueldos de fines del año pasado, según los propios números oficiales.
Ese es el escenario que dejó trascender el último informe del Panorama Mensual del Trabajo Registrado. Ese cálculo se basa en los números del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y es procesado por el Ministerio de Capital Humano que dirige Sandra Pettovello.
“La aceleración inflacionaria verificada en diciembre de 2023 dio lugar a una sensible contracción del poder adquisitivo de los salarios del empleo asalariado registrado en empresas privadas”, estimó el documento oficial. Según la información del SIPA, en diciembre, la media y la mediana de los salarios brutos de los puestos de trabajo formales privados se redujo en la comparación mensual alrededor de un 11% en términos reales (contemplando la inflación, que fue de 25,5%).
“Esta caída porcentual intermensual es la mayor en los 29 años en que se extiende la serie estadística salarial elaborada a partir de los registros administrativos del SIPA. Para identificar la segunda contracción más relevante es necesario retrotraerse hasta abril de 2002 cuando se verificó una reducción del 8,3% (considerando la media salarial)”, precisó el informe.
La remuneración mediana con estacionalidad de diciembre pasado llegó a los $651.242. La remuneración promedio, a $842.393. Se trata de la remuneración bruta –previa a las deducciones por cargas sociales– declarada por la empresa para cada mes. Incluye adicionales de periodicidad no mensual, horas extra, viáticos, sueldo anual complementario (medio aguinaldo) y bonificación por vacaciones.
Varios especialistas indicaron que tomando la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), esa tendencia de los salarios privados se había profundizado en enero, cuando mostró una retracción de 5%.
“Sin embargo, la reactivación de la negociación colectiva frente a la aceleración de la inflación consigue amortiguar este escenario de reducción de salarios reales”, estimaron en el Ministerio de Capital Humano. Allí indicaron que en enero, la variación intermensual del promedio de los salarios conformados –se considera salario conformado de convenio al salario básico más los adicionales de convenio habituales, como presentismo y antigüedad, y las sumas fijas de carácter permanente (remunerativas o no remunerativas)– de los principales 27 Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) del sector privado alcanzó al 24,3%. Según Capital Humano, esta tasa de crecimiento nominal de los salarios se mantuvo “levemente por debajo” de la inflación mensual de diciembre (25,5%), pero permitió que la variación mensual del salario de convenio pase de 11% en diciembre a 24,4% en enero (13,4 puntos adicionales en un mes).
“En enero de 2024, la inflación se desacelera (alcanza al 20,6%) y como los aumentos salariales de dicho mes tomaron como referencia la inflación verificada en diciembre (más elevada que la de enero), la variación intermensual del promedio de los salarios de convenio se incrementó en mayor medida que el incremento del nivel de precios. En efecto, en enero de 2024, el poder adquisitivo del promedio de los salarios conformados de convenio se incrementó un 3%, con respecto al mes anterior”, afirmaron desde el oficialismo.
“Considerando la dinámica actual de la negociación colectiva, la continuidad del proceso de recuperación de la capacidad de compra de los salarios dependerá, fundamentalmente, de la consolidación de la desaceleración inflacionaria en los próximos meses”, indicaron los expertos.
De acuerdo al informe que se conoció ayer, el conjunto del trabajo registrado –incluyendo al empleo público, al trabajo de casas particulares y al trabajo independiente encuadrado en el régimen monotributista y autónomo– se mantuvo sin modificaciones entre noviembre y diciembre de 2023. “Este escenario de estabilidad es el resultado de la contracción observada en el trabajo autónomo (una caída de 1,3%), el empleo en casas particulares (-0,3%) y el empleo asalariado privado (-0,1%) y el monotributo social (-0,7%), y de la expansión en el trabajo encuadrado en el régimen del monotributo (0,6%) y en el empleo público (0,2%)”, trascendió de los datos del SIPA.
En enero, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), mostró que el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de 10 personas ocupadas del total de los aglomerados urbanos relevados presentó una contracción de 0,1% con relación a diciembre. En términos interanuales, el nivel de empleo asalariado registrado mantiene un alza de 0,6%. “En enero de 2024 se produjo un comportamiento que contrasta con la dinámica de los meses de enero de años previos, cuando se registraron variaciones mensuales positivas”, explicaron en la Secretaria de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano.
El impacto del ajuste
En 2023, los sueldos –según el índice Salarios del Indec– tuvieron un año malo. Los trabajadores públicos habían mostrado, según el Indec, una caída real de 20,2%; los privados, una del 14,7%, y los trabajadores informales, una del 31%. Vale aclara que la estadística del Indec tienen una demora en la carga de cinco meses para estos últimos, por lo que se estima que los incrementos salariales de este último segmento fue mayor.
Pero el ajuste tiene una historia más larga. Según el Iaraf, en los 72 meses que transcurrieron entre enero de 2018 y diciembre de 2023, los trabajadores privados formales perdieron el equivalente a 10,5 sueldos; los públicos, a 12,4 sueldos y los informales, a 19,1 sueldos.
Una encuesta de SEL Consultores de fines de febrero, indicó que las empresas privadas prevén aumentos de salarios para este año entre 195% y 197% para personal fuera y dentro de convenio respectivamente. Se trata de aumentos por debajo de la previsión de inflación que las consultoras tienen para este año.
El ajuste sobre los salarios –y también las jubilaciones– ya produjo una baja en el consumo masivo, que en el primer bimestre cayó 3,9%. Mañana además se conocerá el dato de pobreza de fin de año: se espera que 2023 haya cerrado con más pobres.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Los argentinos guardan US$277.793 millones fuera del sistema
El número alcanza cuentas bancarias declaradas en el exterior, el dinero en “el colchón” y los fondos guardados en cajas de seguridad
El número impacta. En diciembre pasado, el mes de la devaluación y el sinceramiento de los precios encarados por el entrante gobierno de Javier Milei, el salario promedio –también la mediana– del sector privado formal (el empleo de calidad) registró la caída más fuerte en 29 años.
Sin embargo, y pese a algunos números que parecían mostrar un escenario de profundización de ese ajuste también en 2024, en enero, el avance de algunas negociaciones colectivas habría logrado amortiguar esa fuerte caída de los sueldos de fines del año pasado, según los propios números oficiales.
Ese es el escenario que dejó trascender el último informe del Panorama Mensual del Trabajo Registrado. Ese cálculo se basa en los números del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y es procesado por el Ministerio de Capital Humano que dirige Sandra Pettovello.
“La aceleración inflacionaria verificada en diciembre de 2023 dio lugar a una sensible contracción del poder adquisitivo de los salarios del empleo asalariado registrado en empresas privadas”, estimó el documento oficial. Según la información del SIPA, en diciembre, la media y la mediana de los salarios brutos de los puestos de trabajo formales privados se redujo en la comparación mensual alrededor de un 11% en términos reales (contemplando la inflación, que fue de 25,5%).
“Esta caída porcentual intermensual es la mayor en los 29 años en que se extiende la serie estadística salarial elaborada a partir de los registros administrativos del SIPA. Para identificar la segunda contracción más relevante es necesario retrotraerse hasta abril de 2002 cuando se verificó una reducción del 8,3% (considerando la media salarial)”, precisó el informe.
La remuneración mediana con estacionalidad de diciembre pasado llegó a los $651.242. La remuneración promedio, a $842.393. Se trata de la remuneración bruta –previa a las deducciones por cargas sociales– declarada por la empresa para cada mes. Incluye adicionales de periodicidad no mensual, horas extra, viáticos, sueldo anual complementario (medio aguinaldo) y bonificación por vacaciones.
Varios especialistas indicaron que tomando la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), esa tendencia de los salarios privados se había profundizado en enero, cuando mostró una retracción de 5%.
“Sin embargo, la reactivación de la negociación colectiva frente a la aceleración de la inflación consigue amortiguar este escenario de reducción de salarios reales”, estimaron en el Ministerio de Capital Humano. Allí indicaron que en enero, la variación intermensual del promedio de los salarios conformados –se considera salario conformado de convenio al salario básico más los adicionales de convenio habituales, como presentismo y antigüedad, y las sumas fijas de carácter permanente (remunerativas o no remunerativas)– de los principales 27 Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) del sector privado alcanzó al 24,3%. Según Capital Humano, esta tasa de crecimiento nominal de los salarios se mantuvo “levemente por debajo” de la inflación mensual de diciembre (25,5%), pero permitió que la variación mensual del salario de convenio pase de 11% en diciembre a 24,4% en enero (13,4 puntos adicionales en un mes).
“En enero de 2024, la inflación se desacelera (alcanza al 20,6%) y como los aumentos salariales de dicho mes tomaron como referencia la inflación verificada en diciembre (más elevada que la de enero), la variación intermensual del promedio de los salarios de convenio se incrementó en mayor medida que el incremento del nivel de precios. En efecto, en enero de 2024, el poder adquisitivo del promedio de los salarios conformados de convenio se incrementó un 3%, con respecto al mes anterior”, afirmaron desde el oficialismo.
“Considerando la dinámica actual de la negociación colectiva, la continuidad del proceso de recuperación de la capacidad de compra de los salarios dependerá, fundamentalmente, de la consolidación de la desaceleración inflacionaria en los próximos meses”, indicaron los expertos.
De acuerdo al informe que se conoció ayer, el conjunto del trabajo registrado –incluyendo al empleo público, al trabajo de casas particulares y al trabajo independiente encuadrado en el régimen monotributista y autónomo– se mantuvo sin modificaciones entre noviembre y diciembre de 2023. “Este escenario de estabilidad es el resultado de la contracción observada en el trabajo autónomo (una caída de 1,3%), el empleo en casas particulares (-0,3%) y el empleo asalariado privado (-0,1%) y el monotributo social (-0,7%), y de la expansión en el trabajo encuadrado en el régimen del monotributo (0,6%) y en el empleo público (0,2%)”, trascendió de los datos del SIPA.
En enero, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), mostró que el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de 10 personas ocupadas del total de los aglomerados urbanos relevados presentó una contracción de 0,1% con relación a diciembre. En términos interanuales, el nivel de empleo asalariado registrado mantiene un alza de 0,6%. “En enero de 2024 se produjo un comportamiento que contrasta con la dinámica de los meses de enero de años previos, cuando se registraron variaciones mensuales positivas”, explicaron en la Secretaria de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano.
El impacto del ajuste
En 2023, los sueldos –según el índice Salarios del Indec– tuvieron un año malo. Los trabajadores públicos habían mostrado, según el Indec, una caída real de 20,2%; los privados, una del 14,7%, y los trabajadores informales, una del 31%. Vale aclara que la estadística del Indec tienen una demora en la carga de cinco meses para estos últimos, por lo que se estima que los incrementos salariales de este último segmento fue mayor.
Pero el ajuste tiene una historia más larga. Según el Iaraf, en los 72 meses que transcurrieron entre enero de 2018 y diciembre de 2023, los trabajadores privados formales perdieron el equivalente a 10,5 sueldos; los públicos, a 12,4 sueldos y los informales, a 19,1 sueldos.
Una encuesta de SEL Consultores de fines de febrero, indicó que las empresas privadas prevén aumentos de salarios para este año entre 195% y 197% para personal fuera y dentro de convenio respectivamente. Se trata de aumentos por debajo de la previsión de inflación que las consultoras tienen para este año.
El ajuste sobre los salarios –y también las jubilaciones– ya produjo una baja en el consumo masivo, que en el primer bimestre cayó 3,9%. Mañana además se conocerá el dato de pobreza de fin de año: se espera que 2023 haya cerrado con más pobres.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Los argentinos guardan US$277.793 millones fuera del sistema
El número alcanza cuentas bancarias declaradas en el exterior, el dinero en “el colchón” y los fondos guardados en cajas de seguridad
Esteban Lafuente
La persistente inflación en la Argentina, que cerró 2023 por encima del 211% y llegó a valores que el país no experimentaba en los últimos 30 años, erosionó la confianza de la población en el peso y llevó a que muchos eligieran el dólar u otras divisas como mecanismo para intentar cuidad sus ahorros. En ese escenario, se incrementa año tras año el monto de dinero que los argentinos guardan fuera del sistema financiero local: la cifra a finales del año superó los US$277.793 millones.
Son datos difundidos por el Indec, en su informe trimestral “Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa”, que corresponde al cuarto trimestre de 2023. Y esos $277.793 millones estimados tienen en cuenta los fondos atesorados en cajas de seguridad, el dinero de cuentas bancarias declaradas en el exterior y los billetes guardados en “el colchón”, tanto en dólares como en otras divisas.
La cifra refleja un aumento de 8,5% con relación a la estimada por el Indec un año atrás. En términos absolutos, son US$21.869 millones más que los US$255.924 millones estimados a fines de 2022. La variación arrojó un crecimiento real, más allá de la nominal, si se tiene en cuenta que la inflación en Estados Unidos en 2023 llegó al 3,4% interanual.
Casi un tercio del crecimiento de los fondos en “el colchón” de los argentinos se concentró en el último trimestre del año. Según el Indec, este número creció en US$6848 millones (una expansión de 2,5% en tres meses). “La acumulación de activos externos que quedan por fuera del sistema tiene larga data, por lo que la cifra actual, si bien es significativa, no es más que un reflejo de la continuidad de la debilidad en la demanda de pesos. Esto es en un contexto donde la inestabilidad macroeconómica es la norma más que la excepción, situación que se plasma en una desconfianza en los activos locales en un contexto de tasas reales sistemáticamente negativas dada la escalada de los precios”, dice Milagros Suardi, economista de la consultora EcoGo.
“El fenómeno se fue profundizando con el correr de los años, en tanto la economía convive con una restricción a la compra de dólares oficiales y una elevada brecha cambiaria. En el fondo, es un problema de desconfianza en una economía que no crece, que no tiene crédito en pesos y menos en dólares, y que es a su vez un determinante para la imposibilidad de crecer”, agregó Suardi.
Más allá del número, sirve cotejar ese crecimiento y el stock de fondos fuera del sistema con otras variables macro. Por ejemplo, los más de US$277.000 millones estimados por el Indec para el cierre de 2023 son casi diez veces las reservas brutas que tiene el Banco Central (BCRA): US$28.261 millones.
La salida de fondos del sistema financiero local, la formación de activos externos y la dolarización de ahorros por parte de las familias es una dinámica que condiciona hace años a la economía argentina, en una tendencia permanente más allá de gobiernos y administraciones. La acumulación de sucesivas crisis económicas, cepos, confiscaciones de depósitos, inflación, cambios de moneda, déficit fiscal, emisión y pérdida del poder adquisitivo configuraron, además, un escenario de desconfianza hacia el sistema financiero local y de debilitamiento del peso, que, para muchos con capacidad de ahorro, no cumple con su función de resguardo de valor y refugio para ese capital.
En el día a día, el peso es usado para concretar pagos y transacciones cotidianas (aunque cada vez más rubros, desde las propiedades o los autos, a cuestiones de menores montos, como los instrumentos musicales, las reparaciones o la ropa importada, se cotiza y se realiza en dólares), y perdió su rol como reserva de valor.
El informe del Indec también considera otros segmentos en los cuales los argentinos mantienen sus ahorros fuera del sistema financiero local. En el concepto de “Inversión directa” (bienes, propiedades u otros activos físicos), los argentinos tenían declarados a fin de 2023 unos US$48.299 millones. Son US$4722 millones más que un año atrás, lo cual implica un crecimiento del 10,8% interanual.
En tanto, la categoría “Inversiones de cartera”, que incluye títulos públicos, acciones y otros instrumentos financieros, concentra US$88.226 millones, cifra que refleja un alza interanual del 16,9%.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
La persistente inflación en la Argentina, que cerró 2023 por encima del 211% y llegó a valores que el país no experimentaba en los últimos 30 años, erosionó la confianza de la población en el peso y llevó a que muchos eligieran el dólar u otras divisas como mecanismo para intentar cuidad sus ahorros. En ese escenario, se incrementa año tras año el monto de dinero que los argentinos guardan fuera del sistema financiero local: la cifra a finales del año superó los US$277.793 millones.
Son datos difundidos por el Indec, en su informe trimestral “Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa”, que corresponde al cuarto trimestre de 2023. Y esos $277.793 millones estimados tienen en cuenta los fondos atesorados en cajas de seguridad, el dinero de cuentas bancarias declaradas en el exterior y los billetes guardados en “el colchón”, tanto en dólares como en otras divisas.
La cifra refleja un aumento de 8,5% con relación a la estimada por el Indec un año atrás. En términos absolutos, son US$21.869 millones más que los US$255.924 millones estimados a fines de 2022. La variación arrojó un crecimiento real, más allá de la nominal, si se tiene en cuenta que la inflación en Estados Unidos en 2023 llegó al 3,4% interanual.
Casi un tercio del crecimiento de los fondos en “el colchón” de los argentinos se concentró en el último trimestre del año. Según el Indec, este número creció en US$6848 millones (una expansión de 2,5% en tres meses). “La acumulación de activos externos que quedan por fuera del sistema tiene larga data, por lo que la cifra actual, si bien es significativa, no es más que un reflejo de la continuidad de la debilidad en la demanda de pesos. Esto es en un contexto donde la inestabilidad macroeconómica es la norma más que la excepción, situación que se plasma en una desconfianza en los activos locales en un contexto de tasas reales sistemáticamente negativas dada la escalada de los precios”, dice Milagros Suardi, economista de la consultora EcoGo.
“El fenómeno se fue profundizando con el correr de los años, en tanto la economía convive con una restricción a la compra de dólares oficiales y una elevada brecha cambiaria. En el fondo, es un problema de desconfianza en una economía que no crece, que no tiene crédito en pesos y menos en dólares, y que es a su vez un determinante para la imposibilidad de crecer”, agregó Suardi.
Más allá del número, sirve cotejar ese crecimiento y el stock de fondos fuera del sistema con otras variables macro. Por ejemplo, los más de US$277.000 millones estimados por el Indec para el cierre de 2023 son casi diez veces las reservas brutas que tiene el Banco Central (BCRA): US$28.261 millones.
La salida de fondos del sistema financiero local, la formación de activos externos y la dolarización de ahorros por parte de las familias es una dinámica que condiciona hace años a la economía argentina, en una tendencia permanente más allá de gobiernos y administraciones. La acumulación de sucesivas crisis económicas, cepos, confiscaciones de depósitos, inflación, cambios de moneda, déficit fiscal, emisión y pérdida del poder adquisitivo configuraron, además, un escenario de desconfianza hacia el sistema financiero local y de debilitamiento del peso, que, para muchos con capacidad de ahorro, no cumple con su función de resguardo de valor y refugio para ese capital.
En el día a día, el peso es usado para concretar pagos y transacciones cotidianas (aunque cada vez más rubros, desde las propiedades o los autos, a cuestiones de menores montos, como los instrumentos musicales, las reparaciones o la ropa importada, se cotiza y se realiza en dólares), y perdió su rol como reserva de valor.
El informe del Indec también considera otros segmentos en los cuales los argentinos mantienen sus ahorros fuera del sistema financiero local. En el concepto de “Inversión directa” (bienes, propiedades u otros activos físicos), los argentinos tenían declarados a fin de 2023 unos US$48.299 millones. Son US$4722 millones más que un año atrás, lo cual implica un crecimiento del 10,8% interanual.
En tanto, la categoría “Inversiones de cartera”, que incluye títulos públicos, acciones y otros instrumentos financieros, concentra US$88.226 millones, cifra que refleja un alza interanual del 16,9%.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Se creó un registro para empezar a regular las criptomonedas
Estará a cargo de la Comisión Nacional de Valores y alcanzará a personas físicas y jurídicas, que tendrán 45 días para inscribirse
Melisa Reinhold
Tras años de grises normativos en la industria de las criptomonedas, ayer la Comisión Nacional de Valores (CNV) empezó el camino de las regulaciones. En esta primera instancia, tanto las personas como las empresas deberán registrarse ante la institución para poder seguir operando, aunque el camino de cara a los próximos meses es la creación de una licencia y un marco normativo que respalde a los inversores.
De acuerdo con la resolución general 994/2024, publicada ayer en el Boletín Oficial, las personas humanas y las jurídicas que proveen en el país servicios relativos a criptomonedas deberán inscribirse en el Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV). El plazo previsto será de 45 días; de no registrarse, no podrán operar más en el país.
Fue una decisión que tuvo que tomarse e implementarse a contrarreloj. A inicios de este mes hizo la cuarta ronda de evaluación en materia de lavado de activos y financiamiento del terrorismo (PLA/FT) del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que finaliza hoy.
En la Recomendación 15, la entidad había pedido de mínima que el país tuviera un registro de proveedores de servicios de activos virtuales (que incluye las criptomonedas). Así se evitaría que el país entrara en la “lista gris”, en la cual se identifica a las jurisdicciones con riesgo de lavado de dinero. Dos semanas atrás, el Congreso aprobó que la CNV fuera la en cargada de hacer la inscripción y regulación d el ascripto plata formas.
Tras años de grises normativos en la industria de las criptomonedas, ayer la Comisión Nacional de Valores (CNV) empezó el camino de las regulaciones. En esta primera instancia, tanto las personas como las empresas deberán registrarse ante la institución para poder seguir operando, aunque el camino de cara a los próximos meses es la creación de una licencia y un marco normativo que respalde a los inversores.
De acuerdo con la resolución general 994/2024, publicada ayer en el Boletín Oficial, las personas humanas y las jurídicas que proveen en el país servicios relativos a criptomonedas deberán inscribirse en el Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV). El plazo previsto será de 45 días; de no registrarse, no podrán operar más en el país.
Fue una decisión que tuvo que tomarse e implementarse a contrarreloj. A inicios de este mes hizo la cuarta ronda de evaluación en materia de lavado de activos y financiamiento del terrorismo (PLA/FT) del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que finaliza hoy.
En la Recomendación 15, la entidad había pedido de mínima que el país tuviera un registro de proveedores de servicios de activos virtuales (que incluye las criptomonedas). Así se evitaría que el país entrara en la “lista gris”, en la cual se identifica a las jurisdicciones con riesgo de lavado de dinero. Dos semanas atrás, el Congreso aprobó que la CNV fuera la en cargada de hacer la inscripción y regulación d el ascripto plata formas.
“A esta altura, el fin del registro es identificatorio, para poder cumplir con las recomendaciones de la GAFI. En la etapa dos vendrá la supervisión y probablemente el registro se convierta en una licencia, pero no hay fechas previstas. Nos tomaremos el tiempo para escuchar a la industria y entender este mundo que todavía está inexplotado. Queremos que la decisión sea lógica, que no mate al mercado y que proteja a los inversores, que es la razón fundamental de la CNV”, dijo a el presidente del ente, Roberto Silva.
El registro de proveedores no afectará a los usuarios. Las billeteras pasarán a ser sujetos obligados, sometidas a las obligaciones establecidas en las leyes de Prevención de Lavado y Contra el Financiamiento del Terrorismo. Deberán tener un registro de sus usuarios e informar a la Unidad de Información Financiera (UIF) si detecta operaciones sospechosas.
El registro comprende a todos los que usen páginas web, redes sociales u otros medios, y que direccionen su oferta o publicidad a sujetos residentes en la Argentina. En el caso de las empresas extranjeras, como la plataforma Binance, abarcará a aquellas que tengan un volumen de negocios en el país que exceda el 20% de su volumentotal de negocios o que utilice n cualquier tipo de tecnología que les permita recibir localmente fondos para operar.
El registro de proveedores no afectará a los usuarios. Las billeteras pasarán a ser sujetos obligados, sometidas a las obligaciones establecidas en las leyes de Prevención de Lavado y Contra el Financiamiento del Terrorismo. Deberán tener un registro de sus usuarios e informar a la Unidad de Información Financiera (UIF) si detecta operaciones sospechosas.
El registro comprende a todos los que usen páginas web, redes sociales u otros medios, y que direccionen su oferta o publicidad a sujetos residentes en la Argentina. En el caso de las empresas extranjeras, como la plataforma Binance, abarcará a aquellas que tengan un volumen de negocios en el país que exceda el 20% de su volumentotal de negocios o que utilice n cualquier tipo de tecnología que les permita recibir localmente fondos para operar.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.