lunes, 25 de marzo de 2024

EXPERIENCIA QUE TRANSFORMAN


Terapia con perros. Un encuentro que activa los sentidos y produce calma
Silvina Vitale–Los canes ayudan a mejorar la autoestima y la satisfacción emocional
La conexión con los animales tiene efectos tan beneficiosos en el ser humano que desde tiempos remotos se realiza lo que se conoce como terapia asistida con perros. El vínculo que se genera entre el animal y el paciente es único y sin dudas, en muchos de ellos deja huella.
La terapia asistida con perros no es una novedad ya que se remonta varios siglos atrás. Según Giselle Spinelli, geróntologa del Hogar Los Pinos, esta actividad tiene sus primeros ejemplos en los templos de sanación. “Ya en 1669, John Locke, doctor y filósofo, aseguraba que la relación con los animales tenía una función socializadora. Fue también una de las primeras personas que dio impulso a las teorías sobre el beneficio del uso de las mascotas en los pacientes psiquiátricos”, explica. Y aclara que, en 1792, apareció el primer informe sobre la eficacia de las terapias con animales domésticos que había sido elaborado en un asilo de la ciudad de York, en el Reino Unido, donde se utilizaban ejemplares de compañía como asistentes de terapia.
Exactamente de eso se trata, de una intervención terapéutica que, de acuerdo con Carolina Marcó del Pont, licenciada en psicología y educadora canina de Terapia Asistida con Perros (TAP), debe estar indicada, dirigida y supervisada por un profesional. Busca promover mejoras en el funcionamiento físico, social, emocional y/o cognitivo de las personas involucradas y pueden hacerse en forma grupal o individual. Por otra parte, destaca que no hay límites de edad para llevarlas adelante, “en estas sesiones, el perro funciona como motivador y como nexo en la relación entre el paciente y el terapeuta”, advierte. La especialista sostiene que su equipo suele trabajar con personas del espectro autista, con alguna discapacidad física o intelectual y otras cuestiones emocionales. “También en ocasiones se acercan padres cuyos hijos presentan miedo a los perros, para tratar esta cuestión”, explica la educadora canina de TAP.
En el caso del Hogar Los Pinos, la institución comenzó con esta terapia hace alrededor de un mes y según asegura Spinelli los resultados con los adultos mayores son maravillosos. “Personas que no conectan prácticamente con ninguna actividad hacen contacto con los animales, los miran, los acarician e interactúan”, dice. Y destaca que, aun aquellos que manifestaban que no les gustaban los perros, a la segunda o tercera visita pedían tocarlos. “En algunos casos, personas que tienen apatía o falta de ánimo, se levantan y se cambian prontamente los días que saben que vienen los perros”, añade. La gerontóloga explica que en las actividades propuestas por los entrenadores se fomenta la comunicación y el juego entre los animales y las personas. “Los que pueden caminar suelen tomar las correas acompañados por los entrenadores y hacen caminatas con los perros, los que están en sillas de ruedas reciben a los perros en su regazo. Los animales están preparados para quedarse tranquilos conectando con ellos”, asegura.
En este contexto, Spinelli señala que las investigaciones demuestran que en el momento de intercambio de miradas y conexión se produce un mayor nivel de producción de oxitocina, hormona que ayuda a bajar la presión arterial y los niveles de estrés y ansiedad. Como prueba, la recepción positiva: “Estoy esperando el día que vienen, ya siento que me reconocen”, dice una mujer de 94 años. “Siempre tuve perritos y al dejar mi casa también dejé mis animales. Así que poder disfrutar de ellos acá es un regalo muy especial”, dice otro de los residentes del hogar de 90 años. “Ver como esos ojos perdidos se encuentran con el perro y empiezan a conectar con emociones y recuerdos es maravilloso. Me hace sentir que lo que hacemos cobra sentido”, dice Carmen Pérsico, criadora y presidenta del club de Boyeros de Berna Argentina y Miembro de la Federación Cinológica Argentina. En la experiencia de trabajo en TAP, la terapia es llevada adelante por profesionales que puede ser psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, terapista ocupacional y médicos. Dentro del consultorio se encuentran paciente, terapeuta, el perro y su guía. “El profesional plantea objetivos en la sesión, así como se hace en cualquier tipo de tratamiento terapéutico, con la diferencia que cuentan con la presencia del animal, que funciona como facilitador”, dice Marcó del Pont y subraya que el perro acompaña y motiva el proceso, pero quien lleva adelante el tratamiento es el profesional.
En cuanto a la característica de los animales, explica que se buscan canes con temperamento equilibrado, que sean sociables y disfruten del contacto con las personas.
Respecto a los beneficios, la educadora canina enfatiza que son múltiples ya que este tipo de terapia favorece la integración sensorial de los pacientes, ya que su sola presencia estimula varios sentidos a la vez. Estos animales ayudan a regular el ritmo, mejoran la autoestima y la satisfacción emocional, brindan calma, seguridad y bienestar. “Los perros no juzgan, no cuestionan ni discriminan. Pueden estimular a un niño o a un adulto a jugar, relacionarse y empezar a comunicarse y al mismo tiempo promover la relajación”, cuenta

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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