Las cuatro riesgos más trascendentes del auge de la inteligencia artificial
Ian Bremmer
A lo largo de la historia, las revoluciones tecnológicas siempre generaron nuevas oportunidades de innovación, adaptación y progreso, a la vez que infligían un daño irreversible a las vidas y los medios de subsistencia de millones de personas.
El avance tecnológico siempre puso a prueba la notable capacidad de los individuos y las sociedades para adaptarse al caos de la transición y sobrevivir a lo que los economistas llaman “destrucción creativa”.
ahora el mundo debe prepararse para un salto tecnológico cuyas implicancias no solo son inabarcables, sino que se están precipitando a una velocidad que estremece incluso a quienes dedicaron su vida a preparar el terreno para esta verdadera revolución. La inteligencia artificial (ia) cambiará nuestras vidas para bien y para mal tan profunda y rápidamente que no hay más remedio que prepararse, individual y colectivamente, para sus efectos colaterales.
En el campo de la medicina y de la ciencia, las investigaciones que antes demandaban décadas de trabajo se harán en cuestión de días, y quienes tengan acceso a las herramientas más potentes de ia tendrán vidas más largas, saludables y prósperas que ningún otro ser humano en la historia.
Pero también hay que pensar en los riesgos y prepararse para ellos. Y los cuatro “daños emergentes” más significativos tienen que ver con la desinformación, la proliferación, el desplazamiento y el reemplazo.
1 Desinformación
no hay democracia ni capitalismo de libre mercado si los ciudadanos, consumidores e inversores no tienen acceso continuo a información certera y verificable.
El auge de las redes sociales y sus sucesivas oleadas de información distorsionada ya han envenenado a la opinión pública en contra de todas las instituciones. ahora, el uso generalizado de la ia sumará un inmenso coro de voces no humanas preprogramadas al debate social y la vida política de todos los países del mundo.
ahora, los actores políticos malintencionados, los criminales y los terroristas pueden crear fácilmente un video ilusorio capaz de engañar al espectador más entrenado. En consecuencia, a los líderes políticos y los medios de comunicación se les hará cada vez más difícil lograr credibilidad y mantenerla ante la opinión pública. Por otra parte, China, Rusia y otros países autoritarios desarrollarán una maquinaria de propagando digital aún más efectiva, que terminará socavando la libertad de manera profunda e inaudita, y le venderán esa tecnología a cualquier otro gobierno dispuesto a pagarla.
2 Proliferación
De todos los problemas que entraña el avance tecnológico, el que más ha preocupado a los países democráticos en los últimos años ha sido la recopilación de datos de la actividad online y su impacto en la privacidad de las personas. Pero la ia es una tecnología democratizada.
Las poderosas empresas tecnológicas que hoy dominan nuestra vida online pueden establecer reglas y pautas para el uso de los productos que crean, y hasta cierto punto, incluso pueden hacer que esas reglas sean coercitivas. De todos modos, ya hay modelos de ia que puede usar para cualquier persona con mínimas habilidades de programación y una computadora portátil, y son casi tan avanzados y poderosos como los algoritmos que se usaban de manera generalizada hasta hace apenas unos meses.
De hecho, conozco a varias personas que ya ejecutan sus propios modelos de lenguaje grande que usan información de libre acceso para producir enormes cantidades de texto. Y como es un área donde rige la cultura del código abierto y tiene muy pocas requisitos de ingreso, esa accesibilidad se extenderá rápidamente a otros sectores. Muy pronto, millones de personas tendrán su propio gpt corriendo en tiempo real en base a datos disponibles en internet.
se trata de una herramienta poderosa que podremos usar para crear cosas nuevas y útiles y abrir nuevos caminos en la ciencia y las artes. también es un arma que los actores políticos malintencionados, los delincuentes y los terroristas pueden usar para codificar malware, crear armas biológicas, manipular los mercados y envenenar a la opinión pública. Es cierto que las autoridades pueden aplicar la ia para crear herramientas más efectivas contra esos delitos, pero los gobiernos nunca se han enfrentado a una amenaza tan difusa.
3 Desplazamiento
sabemos que a medida que las máquinas reemplacen a las personas, la explosión de la inteligencia artificial desplazará a un número incalculable de trabajadores, incluso en los sectores del conocimiento, y en una escala que hasta hace poco nos parecía inimaginable.
Es cierto: estos trastornos ya se han visto en el pasado, y el más reciente tal vez haya sido el auge exponencial del comercio global de las últimas décadas, que eliminó millones de puestos de trabajo en la industria manufacturera de países donde los trabajadores ganaban salarios relativamente altos, a medida que las empresas trasladaban sus fábricas a países en desarrollo donde la mano de obra era más barata. Después, la automatización directamente desplazó el trabajó humano de la fabricación en general.
En ambos casos, esas disrupciones tecnológicas generaron mayor productividad y riqueza a nivel mundial, y terminaron creando más puestos de trabajo que los que destruyeron. Pero hacen falta tiempo y recursos para capacitar de nuevo a los trabajadores y establecer redes de protección social sostenibles en el tiempo para aquellos que no pueden adaptarse. además, el desplazamiento laboral provocado por la expansión de la ia afectará a más trabajadores, en más lugares, y mucho más rápido que cualquier otra revolución del mercado de trabajo que el mundo haya visto.
Esa revolución traerá aparejada una agitación económica y política de una escala que los gobiernos y los organismos internacionales no están preparados para manejar.
4 Reemplazo
Finalmente, está el aspecto más personal de esta revolución. Pronto los humanos nos acostumbraremos a comunicarnos de manera directa con las máquinas.
En vez de preguntarle el pronóstico meteorológico a un bot simple, mantendremos interacciones complejas con sofisticados sistemas de ia, a los que incluso recurriremos en busca de compañía. Ya sabemos que el uso excesivo de las redes sociales puede producir ansiedad, depresión y hasta autolesiones en adolescentes y en adultos aislados.
Y ese problema está a punto de multiplicarse, cuando cada vez más personas con tendencias antisociales establezcan relaciones con máquinas cada vez más sofisticadas. Este es el desafío más profundo que plantea la ai, y el que los planificadores de políticas públicas están menos preparados para enfrentar.
Lo único que nos separa de esos riesgos son algunos obstáculos técnicos fácilmente solucionables y un poco de tiempo. son desafíos que deberemos enfrentar dentro de nuestras propias familias y comunidades, y por los dirigentes del sector público y privado más allá de las fronteras, porque la revolución ya ha comenzado…●
Traducción de Jaime Arrambide
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