La Constitución les cerró el paso a líderes “eternos”
Los fallos de la Corte Suprema contra las reelecciones indefinidas protegen los derechos de todos los habitantes
Abogado, consejero de la Magistratura de la Nación entre 2010 y 2014 Alejandro Fargosi
Aun en este caos pasan cosas positivas. La principal es que la Constitución está resucitando, aunque en algunos aspectos medulares para la gente aún falte mucho camino por recorrer.
La Corte Suprema empezó a aplicar a la actividad política no solo la segunda parte de la Constitución, o sea la que organiza, empodera y limita a los poderes del Estado; mucho más importante es que aplica la primera parte, que contiene las declaraciones, derechos y garantías que protegen a todos los habitantes.
Es un desafío a esos principios que varias provincias, muchos municipios, casi todos los sindicatos y hasta ciertas universidades públicas estén sometidos a caudillos o grupos dominantes que, al controlar las estructuras y el presupuesto, dominan con dinero, dádivas y hasta miedo a sectores de sus poderes judiciales, a votantes y a entes de control. Violan así la división, temporalidad y limitación del poder que es la esencia de la Constitución.
Los problemas argentinos no son climáticos ni culturales, raciales o religiosos. Hay un chiste en el que San Pedro le dice a Dios que no debe darle tanto a un solo país, a lo que el Creador responde: “No te preocupes, pondré argentinos”. Figura en un libro escrito hacia 1890 por Carlos D’amico.
Nuestro drama es el sistemático olvido de las libertades individuales y de nuestras garantías, que ha sido aprovechado por un grupo de ciudadanos encaramados al poder en entes públicos, estatales o no, convertidos en fortalezas inexpugnables. Detentan el poder durante décadas, como un bien ganancial y hereditario.
La Corte Suprema ha avanzado progresivamente sobre esa rémora medieval. Los casos de Santiago el Estero, Río Negro, La Rioja, Tucumán y San Juan, en los que ha limitado la posibilidad de reelección, marcan un rumbo que ojalá alcance a las dinastías de San Luis, Formosa y tantísimos municipios, sindicatos y a otros entes públicos que son una burla al republicanismo.
Ojalá que otros valientes se atrevan a cuestionar a los caudillos que los someten. Porque hay que ser valiente para enfrentar con solo la Constitución a gobernadores, intendentes y secretarios generales que no tienen límite para mantenerse en el poder.
Hay obstáculos graves, impensables hace 50 o 100 años, pero frecuentes en la actualidad. Matrimonios que se turnan en el ejercicio del poder, líderes incapaces de retirarse e hijos con ínfulas principescas que reciben su poder de reyes ilegítimos.
Dar respuesta a esto requerirá aplicar la Constitución con el mismo dinamismo histórico que habilitó la capacidad nupcial de los divorciados mediante la revolucionaria interpretación de la Constitución adoptada por la Corte en el caso Sejean, en 1986.
Fayt lo dijo claramente: “No pueden escapar a la percepción de los jueces las transformaciones en la sensibilidad y en la organización de la sociedad, directamente relacionadas con la condición y naturaleza humana.”
La Corte Suprema no puede actuar en abstracto: solo puede dictar sentencias. Fue la ambición desmedida de algunos gobernadores lo que habilitó la intervención de la Corte, y al fin sus atropellos pudieron ser juzgados.
Como señala Claudio Savoia, la insistencia de Uñac permitió que la Corte dictara una sentencia en el caso San Juan que llega al meollo de las re-re-elecciones. Algo similar sucedió hace más de medio siglo en Estados Unidos, donde a ningún presidente se le ocurrió la re-re elección hasta Roosevelt, y entonces se hizo necesario prohibirla.
Los jueces Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda dejaron en claro que el equilibrio entre los valores del federalismo y el republicanismo obliga a la prudencia; pero, como ha dicho el Papa Francisco, esa prudencia no puede llegar a la pusilanimidad que implicaría convalidar comicios que violan la Constitución
En su voto individual, Carlos Rosenkrantz fue mas allá y señaló que las autonomías provinciales deben respetar plenamente las declaraciones, derechos y garantías que establece la Constitución, entre los que se destacan la sustancial división de poderes, la periodicidad de los mandatos y alternancia en el poder.
Con la energía jurisdiccional por la que clama Vanossi hace décadas, el juez Rosenkrantz ha dicho bien que la potestad provincial de organizar libremente sus instituciones no es absoluta y no puede justificarse la eternización en el poder por el mero hecho de ser votado. La reelección indefinida viola el artículo 5 de la Constitución. Agregó que tampoco tendría sentido impedir por completo las reelecciones, porque sería el exceso inverso.
Esa racionalidad, ecuanimidad y sentido común son virtudes que muchas veces faltan en nuestra jurisprudencia.
La Corte nos desafía a salir de la teoría tan confortable en que algunos jueces y juristas pasan sus vidas. La historia argentina es ya lo suficientemente larga y demuestra con hechos públicos y notorios que la perpetuación de los poderosos ha sido una de las prácticas más resistentes contra los esfuerzos de nuestro republicanismo. Dejemos de fingir que eso no ocurre.
No se trata solo de la perpetuación en el poder sino de sus efectos: es una verdad comprobada desde hace miles de años que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Peor aún, esa perpetuación tiene consecuencias catastróficas en la conformación del Poder Legislativo, ya sea provincial o municipal, y en la designación y remoción de magistrados, que tarde o temprano terminan siendo apéndices del todopoderoso Ejecutivo. Así desaparece de hecho la separación de poderes.
La víctima no es una entelequia teórica. La víctima somos todos nosotros, los individuos, en cuya tutela y protección ha sido pensado el sistema republicano, para que nuestra libertad no sea socavada por un déspota.
Por ese cúmulo de verdades tan incuestionables como poco frecuentes en una sentencia, la conclusión del juez Rosenkantz coincide con la de los jueces Maqueda y Rosatti: debe rechazarse rotundamente cualquier clase de reelección indefinida, por más que esté permitida en la constitución provincial o en una ley, cada vez que alguien trate de burlar, torcer o forzar nuestro sistema republicano con artimañas.
Al fin, estamos llegando al futuro.
Los jueces supremos han avanzado sobre esta rémora medieval
El sistema republicano ha sido ideado para proteger a los ciudadanos
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“El núcleo de la ideología de la extrema derecha es sociocultural”
El politólogo holandés Cas mudde, autor de Populismo. Una breve introducción, advierte que hay un corrimiento del centro político
Elena G. Sevillano
El politólogo holandés Cas Mudde (56 años) lleva décadas analizando el ascenso de la ultraderecha en el mundo. Y no es optimista. Los movimientos que amenazan a las democracias liberales están en auge y su discurso populista permea el debate general sin que nos demos cuenta. “La derecha radical no se ha moderado; es el mainstream el que se ha radicalizado”, alerta el académico, de visita en España
residente en Estados Unidos, es profesor en la Universidad de Georgia desde 2008. autor de La ultraderecha hoy y del muy citado Populismo: una breve introducción, Mudde afirma que a finales de los noventa había un gran tabú sobre la xenofobia y el nacionalismo. pero llegó el 11 de septiembre de 2001 y tras el ataque a las Torres Gemelas la respuesta fue la islamofobia y los prejuicios. “Una vez en esa dinámica, solo un partido tenía un discurso negativo sobre la inmigración y era la extrema derecha –dice–. Otros empezaron a hablar de la inmigración como un problema, como una amenaza para la identidad y la seguridad nacional. Y una vez que adoptas el marco, adoptas las posiciones. Entonces la diferencia entre tú y la extrema derecha se reduce y hay menos razones para excluirla”.
–¿Cómo define esa ideología?
–El núcleo no es socioeconómico, sino sociocultural y se basa en el nativismo, que es una forma xenófoba de nacionalismo. Quieren que su Estado esté habitado principalmente por la propia nación, que definen de forma estricta, y consideran lo extranjero como una amenaza. Esto se combina con el autoritarismo, una visión particular de la ley y el orden y, en muchos casos, el populismo. Y lo que llamamos chovinismo del Estado del bienestar. Lo apoyan, pero para su gente.
–Dice que en la mayoría de los países avanza la tolerancia y la inclusión, sobre todo en los jóvenes. ¿Cómo se explica la ola reaccionaria?
–¿Quién vota? Los mayores, sobre todo. La gente mayor no es necesariamente más xenófoba, pero para ellos la inmigración se ha convertido en un problema y en una cuestión identitaria.
–¿Y cuál es el papel de los partidos conservadores en ese contexto?
–El centro se está moviendo a la derecha para obtener ganancias electorales. Dentro de un tiempo serán indistinguibles de la extrema derecha. Y como ya dijo Jeanmarie Le pen, la gente elegirá el original antes que la copia.
–¿Qué responsabilidad tienen los medios?
–Los medios son a menudo vistos como parte de la arena democrática, y no lo son. Son un negocio y necesitan vender. Muchos periodistas están preocupados por la extrema derecha, pero trabajan en empresas que se nutren de esos contenidos. Y la extrema derecha vende, los escándalos venden.
–Ocurrió con Trump, ¿verdad
–Nada lo demuestra mejor. La audiencia de la CNN, las suscripciones a The New York Times o a The Washington Post se dispararon. a los progresistas les encanta tener miedo a la extrema derecha. Se tragan cualquier historia, incluso las inventadas sobre una internacional populista. Es lo más leído. Yo lo llamo “porno de extrema derecha”.
–Europa teme otro Trump.
–Es natural. Trump es impredecible y sería la persona más poderosa del mundo como presidente y líder del mayor ejército. Y ron Desantis es ideológicamente idéntico. Es tan nativista y autoritario como él, y ambos son fundamentalmente antidemocráticos.
–Tenemos líderes antidemocráticos en Europa. ¿Cómo lidia con ellos la Unión Europea?
–Durante mucho tiempo ha dominado la lección de Hungría. Y ella dice que si eres autoritario en casa pero leal en Bruselas, la Unión Europea te deja hacer. ahora llega una nueva lección de polonia. Si eres autoritario en casa pero juegas limpio en términos de la OTAN o de los intereses en política exterior, está bien. En este momento Orbán está marginado, pero no por la democracia liberal, sino por su posición proputin. La lección que impera es que con ser incondicionalmente anti-putin, me dejarán en paz.
“el centro se está moviendo a la derecha para obtener ganancias electorales”
El politólogo holandés Cas Mudde (56 años) lleva décadas analizando el ascenso de la ultraderecha en el mundo. Y no es optimista. Los movimientos que amenazan a las democracias liberales están en auge y su discurso populista permea el debate general sin que nos demos cuenta. “La derecha radical no se ha moderado; es el mainstream el que se ha radicalizado”, alerta el académico, de visita en España
residente en Estados Unidos, es profesor en la Universidad de Georgia desde 2008. autor de La ultraderecha hoy y del muy citado Populismo: una breve introducción, Mudde afirma que a finales de los noventa había un gran tabú sobre la xenofobia y el nacionalismo. pero llegó el 11 de septiembre de 2001 y tras el ataque a las Torres Gemelas la respuesta fue la islamofobia y los prejuicios. “Una vez en esa dinámica, solo un partido tenía un discurso negativo sobre la inmigración y era la extrema derecha –dice–. Otros empezaron a hablar de la inmigración como un problema, como una amenaza para la identidad y la seguridad nacional. Y una vez que adoptas el marco, adoptas las posiciones. Entonces la diferencia entre tú y la extrema derecha se reduce y hay menos razones para excluirla”.
–¿Cómo define esa ideología?
–El núcleo no es socioeconómico, sino sociocultural y se basa en el nativismo, que es una forma xenófoba de nacionalismo. Quieren que su Estado esté habitado principalmente por la propia nación, que definen de forma estricta, y consideran lo extranjero como una amenaza. Esto se combina con el autoritarismo, una visión particular de la ley y el orden y, en muchos casos, el populismo. Y lo que llamamos chovinismo del Estado del bienestar. Lo apoyan, pero para su gente.
–Dice que en la mayoría de los países avanza la tolerancia y la inclusión, sobre todo en los jóvenes. ¿Cómo se explica la ola reaccionaria?
–¿Quién vota? Los mayores, sobre todo. La gente mayor no es necesariamente más xenófoba, pero para ellos la inmigración se ha convertido en un problema y en una cuestión identitaria.
–¿Y cuál es el papel de los partidos conservadores en ese contexto?
–El centro se está moviendo a la derecha para obtener ganancias electorales. Dentro de un tiempo serán indistinguibles de la extrema derecha. Y como ya dijo Jeanmarie Le pen, la gente elegirá el original antes que la copia.
–¿Qué responsabilidad tienen los medios?
–Los medios son a menudo vistos como parte de la arena democrática, y no lo son. Son un negocio y necesitan vender. Muchos periodistas están preocupados por la extrema derecha, pero trabajan en empresas que se nutren de esos contenidos. Y la extrema derecha vende, los escándalos venden.
–Ocurrió con Trump, ¿verdad
–Nada lo demuestra mejor. La audiencia de la CNN, las suscripciones a The New York Times o a The Washington Post se dispararon. a los progresistas les encanta tener miedo a la extrema derecha. Se tragan cualquier historia, incluso las inventadas sobre una internacional populista. Es lo más leído. Yo lo llamo “porno de extrema derecha”.
–Europa teme otro Trump.
–Es natural. Trump es impredecible y sería la persona más poderosa del mundo como presidente y líder del mayor ejército. Y ron Desantis es ideológicamente idéntico. Es tan nativista y autoritario como él, y ambos son fundamentalmente antidemocráticos.
–Tenemos líderes antidemocráticos en Europa. ¿Cómo lidia con ellos la Unión Europea?
–Durante mucho tiempo ha dominado la lección de Hungría. Y ella dice que si eres autoritario en casa pero leal en Bruselas, la Unión Europea te deja hacer. ahora llega una nueva lección de polonia. Si eres autoritario en casa pero juegas limpio en términos de la OTAN o de los intereses en política exterior, está bien. En este momento Orbán está marginado, pero no por la democracia liberal, sino por su posición proputin. La lección que impera es que con ser incondicionalmente anti-putin, me dejarán en paz.
“el centro se está moviendo a la derecha para obtener ganancias electorales”
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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