lunes, 12 de junio de 2023

EEUU...LOS PROBLEMAS DEL PRESIDENTE BIDEN


La edad de Biden, que busca seguir hasta los 86, abre un debate en EE.UU.
El presidente demócrata quiere quedarse en la Casa Blanca durante otro mandato
Peter Baker, Michael D. Shear, Katie Rogers y Zolan Kanno-youngsBiden tropezó y cayó al suelo a comienzos de mes durante una ceremonia de graduación de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. , en Colorado Springs
Hace unos meses, durante un viaje a Asia, despertaron al presidente Joe Biden a las tres de la mañana para decirle que un misil había impactado en Polonia, lo que desató el temor de que Rusia hubiera extendido la guerra de Ucrania a un aliado de la OTAN. En cuestión de horas, en medio de la noche, Biden consultó a sus altos asesores, llamó al presidente de Polonia y al secretario general de la OTAN y reunió a otros líderes mundiales para enfrentar la crisis. Pero hace apenas unas semanas, cuando Biden hizo de anfitrión de algunos chicos en el Día de Llevar a Tu Hijo al Trabajo, se confundió cuando intentó enumerar a sus nietos. “Pues déjenme ver. Tengo uno en Nueva York, dos en Filadelfia, ¿o tres? No, tres porque tengo una nieta que es… ya no sé. Me están confundiendo”. También se quedó en blanco cuando le preguntaron cuál era el último país que había visitado y el nombre de su película favorita.
Estos dos Joe Biden coexisten en el mismo presidente octogenario: sagaz e inteligente en momentos cruciales como resultado de décadas de experiencia, capaz de estar a la altura de las circunstancias para hacer frente a un mundo peligroso, incluso en la quietud de la noche. Pero un poco más lento, más blando, con más dificultades auditivas, más vacilante y un poco más proclive a fallas de memoria que pueden resultar habituales para alguien que ha llegado a la novena década de su vida o que tiene algún progenitor que haya alcanzado esa edad.
La difícil realidad del presidente más viejo de Estados Unidos fue resumida recientemente cuando el Congreso aprobó un acuerdo bipartidista que él negoció para evitar un incumplimiento del pago de la deuda nacional. Incluso el presidente de la Cámara Baja, el republicano por California, Kevin Mccarthy, declaró que Biden había sido “muy profesional, inteligente y duro” durante las conversaciones. Pero justo antes de que se pusieran en marcha las votaciones, Biden se tropezó con un saco de arena en la graduación de la Academia de la Fuerza Aérea y cayó al suelo. El video se hizo viral, sus partidarios se abochornaron y sus detractores arremetieron.
Cualquiera puede tropezarse, pero es inevitable que si le ocurre a un presidente de 80 años haya preguntas incómodas. Si fuera cualquier otra persona, tal vez no serían notorios los signos de la edad, pero Biden es el jefe del país más poderoso del mundo y se acaba de lanzar a una campaña para que los electores lo mantengan en la Casa Blanca hasta que cumpla 86 años, lo cual atrae una mayor atención a un problema que, según las encuestas, preocupa a la mayoría de los estadounidenses y es motivo de zozobra entre los líderes del partido.
La imagen que surge de las entrevistas realizadas durante varios meses con decenas de funcionarios y exfuncionarios, y con otras personas que han pasado algún tiempo con el presidente es una mezcla entre la caricatura de un anciano aturullado y fácilmente manipulable promovida por los republicanos y la imagen que difunde su personal de un presidente con gafas de aviador que dirige la escena mundial y gobierna con brío.
Las personas que tratan con él, incluso algunos de sus adversarios, afirman que sigue siendo sagaz e imponente en las reuniones privadas. Los diplomáticos comparten anécdotas de viajes a sitios como Ucrania, Japón, Egipto, Camboya e Indonesia, en donde casi siempre tiene más resistencia que sus colegas más jóvenes. Los legisladores demócratas destacan una larga lista de logros como prueba de que sigue haciendo bien su trabajo.
Sus amigos señalan que sus desaciertos verbales no son nada nuevo; toda su vida ha tenido problemas de tartamudez y, en sus propias palabras, era una “máquina de desatinos”, mucho antes de tener acceso a las prestaciones de jubilación. Sus asesores afirman que su criterio sigue siendo tan bueno como siempre. Así que muchos usan la frase “afilado como una hacha” para describirlo, lo que se ha convertido en una especie de mantra.
Sin embargo, pocas personas dejan de notar los cambios en una de las personas más públicas de la nación. Las encuestas indican que a los estadounidenses, incluso a los demócratas, les preocupa muchísimo la edad de Biden. En un grupo de debate reciente organizado por The New York Times, varios electores que apoyaron a Biden en 2020 manifestaron su preocupación y uno afirmó: “He visto a veces esa mirada ausente cuando está pronunciando algún discurso o dirigiéndose a la multitud. Parece como si perdiera la línea de pensamiento”.
En los círculos demócratas, el malestar por la edad de Biden es generalizado. Un destacado demócrata de Wall Street, que como otras personas habló con la condición de mantener su anonimato para no ofender a la Casa Blanca, señaló que entre los donantes del partido no se hablaba de otra cosa.
En privado, los funcionarios reconocen que hacen lo que consideran que son ajustes razonables para no exigirle mucho físicamente a un presidente que envejece. Su personal programa la mayor parte de sus presentaciones en público entre el mediodía y las cuatro de la tarde y lo deja descansar los fines de semana.
Los asesores evitan exponer a Biden a entrevistas con los medios cuando es posible que cometa algún error que lo perjudique políticamente. Biden solo ha brindado una cuarta parte de las entrevistas que dio Donald Trump en el mismo periodo y una quinta parte de las que concedió Obama. En los últimos cien años, solo Ronald Reagan y Richard Nixon dieron tan pocas conferencias de prensa.
Como muchas personas de su edad, Biden repite las frases y vuelve a contar una y otra vez las mismas anécdotas viejas que a menudo son de veracidad cuestionable. También puede ser estrafalario; cuando lo visitan chicos de escuela, es posible que saque un libro de William Butler Yeats de su escritorio y comience a leerles poesía irlandesa.
Al mismo tiempo, es elegante y está en forma, hace ejercicio cinco veces a la semana y no bebe. En algunas ocasiones, ha mostrado una resistencia asombrosa, como cuando fue a Polonia y luego emprendió un viaje de nueve horas en tren para hacer una visita secreta a Kiev, la capital de Ucrania, donde estuvo varias horas en tierra.
El tema de la edad de Biden no viene solo. Trump, su contrincante republicano más probable, solo es cuatro años menor y era el presidente más viejo de la historia de EE.UU. antes de Biden. Si Trump gana el próximo año, tendría 82 años al finalizar su presidencia, mayor de lo que será Biden al final de este mandato. Pero quizá porque su estilo ampuloso transmite energía, los problemas de Trump no se asocian tanto con la edad, en la mente del público, como los de Biden. En una encuesta reciente de Reuters/ipsos, el 73% dijo que Biden es demasiado mayor para ser presidente, frente al 51% que dijo lo mismo de Trump

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