Scioli y Rossi arman sus listas, mientras Fernández negocia reglas para las PASO
El Presidente pide repartir los cargos con el sistema D’Hondt, poco utilizado por el PJ
Cecilia Devanna
Con vistas al 14 de junio, cuando vence el plazo para la inscripción de las alianzas electorales, en el Frente de Todos se aceleran los movimientos de piezas: luego de que el congreso nacional del PJ le otorgara la “lapicera” para firmar alianzas en nombre del partido, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, mantuvo reuniones por separado con Alberto Fernández y Sergio Massa. En paralelo, el embajador en Brasil, Daniel Scioli, y el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, avanzan en el armado de sus listas propias de candidatos. El santafesino lanzará formalmente su precandidatura el próximo lunes.
Ambos recibieron, hace tiempo, la misma indicación de Alberto Fernández: que “caminen”. Sin embargo, en la Casa Rosada señalan que el Presidente no hará campaña por ninguna lista en particular, sino solo por la que resulte ganadora en las PASO. Un gesto de “democracia interna”, anticipan. “No hay señales de que vaya a empujar la lista de Daniel, ni la del Chivo”, sostuvo un estrecho colaborador del mandatario.
“No vamos a desgastarnos de vuelta para oponernos a las PASO. El que quiera competir, será habilitado. Pero impondremos una condición: cada uno debe presentar sus propias listas. No les vamos a compartir nuestros candidatos”, dijo Máximo Kirchner recientemente, en un encuentro con intendentes. El mensaje caló: Scioli y Rossi apuestan por dirigentes con los que mantienen vínculos desde hace años.
Cerca de Scioli detallan que “se está trabajando en el armado más que nada de intendentes y después más adelante se verá el resto del país”. En el entorno de Rossi detallan que están “en capacidad de armar en todos los distritos”, aunque aclaran: “En algunas provincias compartiremos candidatos, en otras no”.
Respecto de la posición de Fernández, deslizan que sería “contradictorio” que el Presidente, que pidió “democratizar” el espacio con las primarias, elija un precandidato en especial. “Después trabajará con el ganador”, agregan, y juran que ese apoyo será total “sea quien sea” el elegido. Incluso si se impone una apuesta kirchnerista, como Eduardo de Pedro o Axel Kicillof, con los que mantiene serias diferencias.
Cera del Presidente miran más allá del acto del jueves, cuando hable Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo, y prestan atención lo que sucederá a partir de la semana próxima, cuando se empiecen a reunir los referentes de cada espacio del Frente de Todos para el cierre de alianzas.
Esas reuniones definirán los reglamentos internos de cada frente. Fernández aboga por que se utilice método proporcional D’Hondt para el reparto de cargos. “Es el que garantizaría mayor democratización”, sostienen a su lado. Se trata de una parada difícil: no solo porque el Presidente ostenta un poder muy residual, sino porque el PJ no suele apartarse del modelo de “mayoría minoría” con pisos altos, que suele dejar sin nada a los partidos que en las PASO no alcanzan el 25%.
En el centro de la escena está, con una altísima cuota de poder, Insfrán, a quien el Congreso del PJ le delegó la lapicera para el cierre de alianzas en detrimento incluso de la figura de Fernández, que preside el partido. En el albertismo juran que “nadie puede dudar de la ecuanimidad” de Insfrán, cercano a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Se refieren a él como un “gobernador prekirchnerista”, en referencia a que comenzó su gestión hace 28 años.
La elección de Insfrán fue decidida por el kirchnerismo, que valoró el “gran poder ordenador” del formoseño entre los gobernadores y buscó respaldarlo ante los planteos contra su reelección en la Corte.
Con vistas al 14 de junio, cuando vence el plazo para la inscripción de las alianzas electorales, en el Frente de Todos se aceleran los movimientos de piezas: luego de que el congreso nacional del PJ le otorgara la “lapicera” para firmar alianzas en nombre del partido, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, mantuvo reuniones por separado con Alberto Fernández y Sergio Massa. En paralelo, el embajador en Brasil, Daniel Scioli, y el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, avanzan en el armado de sus listas propias de candidatos. El santafesino lanzará formalmente su precandidatura el próximo lunes.
Ambos recibieron, hace tiempo, la misma indicación de Alberto Fernández: que “caminen”. Sin embargo, en la Casa Rosada señalan que el Presidente no hará campaña por ninguna lista en particular, sino solo por la que resulte ganadora en las PASO. Un gesto de “democracia interna”, anticipan. “No hay señales de que vaya a empujar la lista de Daniel, ni la del Chivo”, sostuvo un estrecho colaborador del mandatario.
“No vamos a desgastarnos de vuelta para oponernos a las PASO. El que quiera competir, será habilitado. Pero impondremos una condición: cada uno debe presentar sus propias listas. No les vamos a compartir nuestros candidatos”, dijo Máximo Kirchner recientemente, en un encuentro con intendentes. El mensaje caló: Scioli y Rossi apuestan por dirigentes con los que mantienen vínculos desde hace años.
Cerca de Scioli detallan que “se está trabajando en el armado más que nada de intendentes y después más adelante se verá el resto del país”. En el entorno de Rossi detallan que están “en capacidad de armar en todos los distritos”, aunque aclaran: “En algunas provincias compartiremos candidatos, en otras no”.
Respecto de la posición de Fernández, deslizan que sería “contradictorio” que el Presidente, que pidió “democratizar” el espacio con las primarias, elija un precandidato en especial. “Después trabajará con el ganador”, agregan, y juran que ese apoyo será total “sea quien sea” el elegido. Incluso si se impone una apuesta kirchnerista, como Eduardo de Pedro o Axel Kicillof, con los que mantiene serias diferencias.
Cera del Presidente miran más allá del acto del jueves, cuando hable Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo, y prestan atención lo que sucederá a partir de la semana próxima, cuando se empiecen a reunir los referentes de cada espacio del Frente de Todos para el cierre de alianzas.
Esas reuniones definirán los reglamentos internos de cada frente. Fernández aboga por que se utilice método proporcional D’Hondt para el reparto de cargos. “Es el que garantizaría mayor democratización”, sostienen a su lado. Se trata de una parada difícil: no solo porque el Presidente ostenta un poder muy residual, sino porque el PJ no suele apartarse del modelo de “mayoría minoría” con pisos altos, que suele dejar sin nada a los partidos que en las PASO no alcanzan el 25%.
En el centro de la escena está, con una altísima cuota de poder, Insfrán, a quien el Congreso del PJ le delegó la lapicera para el cierre de alianzas en detrimento incluso de la figura de Fernández, que preside el partido. En el albertismo juran que “nadie puede dudar de la ecuanimidad” de Insfrán, cercano a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Se refieren a él como un “gobernador prekirchnerista”, en referencia a que comenzó su gestión hace 28 años.
La elección de Insfrán fue decidida por el kirchnerismo, que valoró el “gran poder ordenador” del formoseño entre los gobernadores y buscó respaldarlo ante los planteos contra su reelección en la Corte.
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