domingo, 21 de mayo de 2023

LECTURA


Pinocho, un clásico bajo la lúcida mirada de Giorgio Agamben
El autor italiano ve en el célebre personaje el símbolo de la condición humana
Alejandro Patat

Las discusiones en torno a Pinocho, el libro que se volvió tradicional lectura para chicos y es el más leído y traducido de la cultura italiana, siguen vigentes. Compuesto por Carlo Collodi (1826-1890) y publicado en un periódico para niños en 1882, fue revisado y modificado en 1883, cuando el trágico final de la primera versión (Pinocho moría colgado de una encina por el Gato y el Zorro) se resuelve gracias a la intervención del Hada que hace renacer al títere de madera. El nuevo final de la historia narra la transformación del bribón de Pinocho en un muchachito de bien y el abandono de su identidad de marioneta.
El nuevo libro del filósofo Giorgio Agamben (Roma, 1942), Pinocho. Las aventuras de un títere dos veces comentadas y tres veces ilustradas, representa un capítulo más en su larga indagación acerca de las condiciones actuales de la existencia humana. Autor de Homo sacer, la serie de volúmenes en torno a la biopolítica que influyó largamente el pensamiento contemporáneo, dedicó varios ensayos a la literatura,entre los que se destacan El final del poema y uno más reciente sobre el poeta alemán Friedrich Hölderlin.
En este volumen, Agamben decidió incursionar en la obra de Collodi, interpretando cada uno de los pasajes centrales de la historia, en diálogo permanente con un famoso comentario del escritor Giorgio Manganelli (publicado en 1977), que por primera vez hizo resquebrajar la idea de que Las aventuras de Pinocho era un libro infantil. Manganelli hacía hincapié en los guiños permanentes del texto a los adultos, de la atmósfera gótica a los aspectos más complejos de la trama.
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174 PÁGINAS
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Ningún diálogo, en cambio, establece Agamben con la extensa tradición crítica acerca del libro original ni con las reapropiaciones cinematográficas que se hicieron de él. De ese bagaje tan solo figura una mención al innegable carácter pedagógico de la historia que para Agamben es, sin embargo, ambiguo y sibilino. Al principio del ensayo, el filósofo rechaza también la lectura esotérica, que consideró a Pinocho el libro clave de la masonería del siglo XIX tardío.
La lectura de Agamben permanece fiel, entonces, a las ilustraciones de fines del siglo XIX y principios del XX –además del mencionado comentario de Manganelli– y aspira a darle al texto un sentido filosófico inédito hasta hoy.
En el comienzo, el filósofo aborda la espinosa cuestión del género del libro. Rechaza cualquier categorización que reniegue de su naturaleza híbrida. Pinocho es a la vez novela, cuento de hadas y fábula, en el que se entremezclan las peripecias de un héroe, las estrafalarias intervenciones de una hada madrina “fracasada” y las aventuras de animales que hablan, a excepción de Pinocho, que, convertido en un asno, no podrá sino rebuznar.
El relato de Collodi es, además, un texto que plantea desde sus inicios un escabroso descenso al mundo de los muertos. Una de las primeras frases, que los filólogos no terminan de definir, oscila entre la“nottataccia d’inverno” o la “nottataccia d’inferno”, a partir de la cual se desarrolla toda la historia. Para Agamben, no caben dudas de que Pinocho es una catábasis (un descenso al inframundo) en una “mala noche infernal”, pero no en el sentido que le asignan los académicos. Para estos, Pinocho atraviesa una serie de pruebas peligrosas por desobedecer el mandato de Geppetto, su padre-creador, hasta perder incluso su identidad de marioneta y convertirse en un burro. El descenso a los infiernos sería ,en la nueva interpretación, el que atraviesa todo humano cuando su doble naturaleza –humana y animal, humana y material– se ve puesta en tensión por medio de una “maquinaria” (la palabra es del filósofo) de progenitores, educadores y policías.
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Agamben repasa en su Pinocho una las escenas claves del texto, aportando una visión inesperada. Así, el episodio en que el personaje por fin entra en el Gran Teatro de Títeres y es reconocido por sus iguales (¡lo llaman por su nombre sin haberlo visto nunca antes!) plantea el problema de la precreación. Pinocho, señala Agamben, preexistía a sí mismo. De allí que todo lo que vivirá en su difícil camino para la aceptación que exigen los otros se transforme en una peripecia similar a la que todo hombre sufre en el seno de la sociedad. Pinocho será el paradigma de la condición humana, argumenta Agamben, porque –aún si no está claro quién sujeta los hilos que lo mueven o si esos hilos existen verdaderamente– está condenado a ser siempre inferior o superior a sí mismo, a no alcanzar nunca una identidad segura.
Sobre la nariz interminable del muñeco, Agamben anota que “es su verdad, que desmiente la falsa antinomia con la que el Hada quisiera definirlo: las mentiras que tienen las piernas cortas y las que tienen las narices largas”.
No falta una pregunta fundamental acerca de la esencia onírica del relato. Pinocho sueña tres veces a lo largo del libro, pero nunca queda claro cuándo tuvo lugar –si lo tuvo– su despertar. Sería precisamente ese el objeto final de la historia: narrar lo indefinido y lo indefinible de toda experiencia humana.
La última escena, en la que Pinocho se metamorfosea en niño y abandona al títere, que él mismo contempla complacido, es interpretada puntualmente. Agamben ve allí la escisión entre dos seres que misteriosamente formaban parte de una unidad y que las “jerarquías grillescas” (por el grillo de la historia) no dejan de querer separar. Para Agamben, solo se puede cargar con el misterio de la existencia si no se es consciente de él. “Esa zona de ignoscencia –o de infancia– en la que nos mantenemos en relación con algo sin tener conciencia y dominio de ello, es el títere, que por esta razón se convierte en asno y llevaría felizmente su misterio, si los humanos no intervinieran en cada oportunidad con sus herramientas pedagógicas y mercantiles”.
Las obras literarias, en manos del filósofo italiano, siempre adquieren una luz inédita y renovada, y su interpretación de Pinocho es una prueba definitiva

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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