martes, 5 de septiembre de 2023

ELECCIONES Y PASO


Reflexiones sobre el futuro
Guillermo Lascano Quintana
En pocos días el pulso periodístico ha logrado que quien obtuvo más votos en las recientes elecciones primarias, aparezca como el triunfador de una contienda que no existió. El haber obtenido una parte del caudal de votos emitidos en elecciones que no otorgan ningún mandato, tiene un significado distinto del que se le ha asignado. Sobre todo cuando esa parte es solo casi el 30% del total. Sin embargo el público, según se especula, habría interpretado que las preferencias ciudadanas ya han elegido a quien aspira a gobernar a partir del 10 de diciembre.
Javier Milei, que de él estamos escribiendo, es un recién llegado a las lides políticas, quien con desparpajo, lenguaje soez y actitud iconoclasta respecto de la realidad, aparece como el enfant terrible capaz de satisfacer los deseos de una ciudadanía, que supone desilusionada de la república constitucional, del respeto al orden jurídico y del esfuerzo forjador de un futuro mejor. Tiene la ventaja de que el Gobierno, en vías de extinción, ha demostrado su ineptitud para conducir el gran país que tenemos, a un presente y un futuro mejor.
Es cierto que la desocupación es mayúscula, que la inflación es intolerable, que la inseguridad es aterradora, que los servicios públicos son ineficientes, que el 40% de la ciudadanía es pobre, que toda está harta de ello y del enigma sobre futuro de nuestros hijos. Pero de esa situación no se sigue que estemos en un callejón sin salida. En realidad tal estado calamitoso debe ser abordado con energía mayúscula y con sensatez.
Para ello no solo hay que analizar y desmenuzar, sin reparos y sin prejuicios, cómo es que un país de las dimensiones del nuestro, con recursos agropecuarios superlativos, minerales abundantes, energéticos naturales y artificiales sofisticados, un litoral marítimo con abundante fauna, centros universitarios excelentes, educación pública gratuita –por citar solo algunas de sus ventajas– ha transitado, desde hace tanto tiempo, situaciones de hambrunas, descontrol económico, descontento popular, hastío y ahora, en el colmo de la contradicción, emigración de nuestros ciudadanos.
Sin embargo, seguimos recibiendo migrantes de países vecinos y ahora de quienes padecen guerras y miles de venezolanos que se asientan en nuestras ciudades, trabajan y estudian y muchos se quedan para siempre. A pesar de las calamidades que hemos padecido (sequías, incendios, inundaciones) seguimos siendo uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.
Sin embargo, la realidad diaria de gran parte de nuestros ciudadanos es el desborde de los precios de los alimentos, la electricidad, los combustibles, los medicamentos. A lo que se une la inseguridad ciudadana, consecuencia de los atracos en calles y casas. A ello se suma la proliferación del tráfico de drogas, que llegan por fronteras desguarnecidas y como si esto no fuera suficiente, bandas de desaforados asaltan comercios y los despojan de sus mercaderías.
La seguridad ciudadana descansa, en cualquier nación organizada, en las fuerzas policiales y en las fuerzas armadas. Por razones que no quiero abordar ahora, ello no sucede en nuestro país, desde hace demasiado tiempo. Es en ese marco, el presente puede ser la continuación de la debacle en la que estamos o el comienzo de una etapa de orden republicano, crecimiento económico, inserción del lado de quienes aspiran a la paz y al desarrollo de las potencialidades en un mundo interconectado.
Para que esto último sea posible es necesario que quienes aspiren a ello aborden, con sensatez y decisión, colocar a la Argentina en el orbe, con equilibrio, reforzando la seguridad nacional sin prejuicios ni cortapisas, desarrollando un plan económico razonable y posible, mejorando nuestra infraestructura, enfatizando la investigación científica, aunando el trabajo con la empresa, saneando y equilibrando el sistema previsional, enfatizando de manera permanente y sostenida la enseñanza en todos sus niveles, reestructurando el sistema de salud y sobre todo respetando de manera total y completa nuestro sistema constitucional con el equilibrado balance entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Solo así empezaremos a tomar el futuro por asalto.

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Una actitud inédita, agraviante y antidemocrática
MARTÍN BALZA
Recientemente, en nuestro país se realizaron las elecciones conocidas como PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias). En la Antártida hubo una sola mesa habilitada para votar. Lo hicieron efectivamente 200 ciudadanos electores. La Libertad Avanza (que responde a Javier Milei) obtuvo 125 votos; Juntos por el Cambio (Patricia Bullrich), 60, y Unión por la Patria (Sergio Massa), 6. Tres partidos se repartieron los 4 votos válidos restantes.
El resultado enardeció al ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa, quien según distintos medios lanzó públicamente la siguiente amenaza: “En bases de la Antártida ganó Milei y salió segunda Bullrich. Al rompehielos Almirante Irizar lo mantiene el Estado, o sea que si gana Milei se van a tener que quedar en la Antártida y no van a poder regresar”. La incomprensible y ofensiva afirmación del funcionario provincial mereció el rechazo absoluto del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (FF.AA.), general Martín Paleo. Ignoro si también lo hicieron otras autoridades, entre ellas el presidente de la Nación, y comandante en jefe de las FF.AA., y el ministro de Defensa.
La presencia de las FF.AA. en la Antártida se remonta a 1904 –durante la presidencia de Julio Argentino Roca– con un observatorio meteorológico en las islas Orcadas del Sur, y se consolidó paulatinamente a partir de 1948. El apoyo a las actividades científicas en esa inhóspita zona es una de las misiones secundarias del instrumento militar, y desde hace décadas conviven militares, civiles y familias (mujeres y niños).
La amenaza del ministro Correa es agraviante para toda nuestra sociedad. Desconoce que el presidente Roque Sáenz Peña calificó el sufragio como “la esencia de la soberanía” y que reconocidos politólogos afirman que es la institución en virtud de la cual los ciudadanos eligen a los encargados de desempeñar los poderes públicos. También ignora que el sufragio es un derecho natural y político, que las elecciones son un acto esencial de confianza en la democracia que hace a nuestra convivencia, y que el objetivo de que un partido sea oponerse a otro por la oposición misma es la perversión del sistema republicano.
Finalmente, es triste comprobar que funcionarios públicos desconozcan que toda nefasta contaminación ideológica y partidista ha desaparecido de las FF.AA., a pesar de los conocidos y frustrados intentos de algunos, principalmente en el presente siglo. A todos ellos les recuerdo que en 1954, siendo cadete, leí que el entonces presidente de la República dijo: “Las FF.AA. son la síntesis del pueblo. No pertenecen a un determinado partido o sector ni pueden servir de instrumento a la ambición de nadie. Pertenecen a la patria, que es el lugar común, y a ella se deben por entero”. Aún hoy, sigo valorando lo expresado.
“Las FF.AA. son la síntesis del pueblo. No pertenecen a un determinado partido o sector ni pueden servir de instrumento a la ambición de nadie. Pertenecen a la patria, que es el lugar común, y a ella se deben por entero”

Exjefe del Ejército Argentino, veterano de la Guerra de Malvinas y exembajador en Colombia y Costa Rica

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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