El FMI ya asesora a Milei; Massa, furioso, y Bullrich, envalentonada
Mientras el libertario recibe papers, en sus filas reaccionaron al ingreso de Melconian en Juntos por el Cambio; el ministro de Economía confía en los depósitos bancarios
Pablo Fernández Blanco
Cerca de Milei estudian alternativas para atender la acumulación de leliq
Lunes 28 de agosto a la mañana. Por distintas vías, les llegan a las espadas económicas de Javier Milei documentos provenientes del Fondo Monetario Internacional. Son, al menos, tres papers hechos por sus equipos técnicos o que cuentan con su recomendación. Hablan de casos de dolarización en distintos países. Uno de ellos analiza los efectos para una nación, a favor y en contra, de un cambio total de moneda, como propone Milei. “Full dollarization”, se lee en el título.
La burocracia norteamericana se toma las cosas en serio. Los técnicos del FMI respondieron al pedido que les había hecho Roque Fernández en la primera reunión que mantuvieron el viernes después de las elecciones, de la que también participaron Carlos Rodríguez, Darío Epstein y el propio Milei. Desde ese momento, hay contactos entre ambos equipos casi todos los días.
Es cierto, también, que el FMI no practica la fidelidad. Está obligado por sus estatutos internos. Esta semana mantuvo contactos informales con Carlos Melconian, el economista elegido por Patricia Bullrich -cuyo desembarco revolucionó el terreno político, diplomático y económico-, a los que se suman las conversaciones periódicas con Sergio Massa.
El trabajo del FMI alrededor de Milei va más allá de las sugerencias de textos. El grupo liderado por Luis Cubeddu pasó en limpio y puso por escrito las notas que tomaron tras ese encuentro inicial del 18 de agosto. De allí surgió un informe extraoficial que circuló por la Argentina y documenta la primera impresión que el libertario les dejó a los directivos del Fondo. Hay, incluso, algunas referencias a su personalidad.
Según la versión interna de la reunión en la mirada de Washington, Milei planteó objetivos y explicaciones aceptables, con una idea opuesta a la de Alberto Fernández y de manera más tranquila de lo que los directivos del FMI esperaban.
El mismo informe menciona que, para el Fondo, Milei asume que será necesario rebalancear la economía antes de avanzar en la dolarización y entiende que Washington no tiene un mapa claro con respecto a una eventual transición hacia el próximo gobierno. En ese punto están trabajando los referentes económicos del candidato libertario.
Nicolás Posse es un nombre destinado a crecer en la estructura de La Libertad Avanza. A su alrededor giran otros colaboradores, como Darío Epstein, uno de los más activos al momento de convertir en propuestas concretas las ideas económicas que sobrevuelan al equipo. De allí surgirán las primeras medidas de un eventual gobierno.
El equipo de Milei afina el lápiz para definir qué haría al principio. Allí aparece la eliminación inmediata de 500 regulaciones y 30 impuestos. Una regulación menos es un kiosco menos, dicen.
La expectativa es, también, meter en el Congreso un proyecto de reforma laboral el primer mes. descartada para ese tipo de iniciativas la posibilidad de hacer una consulta popular. Se lo explicaron a Milei en términos crudos. Es un método caro que no garantiza resultados. De allí se desprende una novedad: diversos funcionarios potenciales de Milei están tratando de construir acuerdos políticos para implementar medidas económicas. Todavía no tienen resultados.
Carlos Rodríguez estudia alternativas para enfrentar la “bola” de Leliq y pases pasivos del Banco Central, un tema de especial sensibilidad porque la contracara es el dinero de los depositantes.
También le toca encontrar una opción para bajar la deuda del comercio exterior en empresas privadas. Es una montaña de dólares derivada de la postergación en el acceso a divisas para quienes necesitan importar cualquier producto o servicio.
La repercusión del resultado electoral obligó a los libertarios a desarrollar una capacidad nueva para convivir con su efervescente popularidad. Epstein es un ejemplo. Después de las primarias, se sometió a un acto de autorregulación profunda cuando vio cómo su celular desbordaba de pedidos de encuentros con gurúes de las finanzas con los que siempre quiso dialogar. No es momento para eso, como le ordenó su jefe.
Hay un consenso profundo que el propio Milei le impuso a su entorno. Todavía no ganaron nada y la competencia real ocurrirá en octubre. Hasta ese momento, toda la atención estará focalizada en sacar la mayor cantidad de votos posible.
Son decisiones que tienen efectos en la vida cotidiana del círculo rojo. El propio Epstein junto a Juan Nápoli, también entrenado en el mundo de las finanzas y candidato a senador por La Libertad Avanza, enfriaron la organización del primer viaje de Milei a Washington y Nueva York con el traje de candidato ganador. Lo decidió el propio libertario, por precaución.
El viaje, de todas formas, se hará. El próximo jueves, 7 de septiembre, en la casa del banquero Gerardo Mato (EX-HSBC) en Connecticut, se reunirán 50 personalidades del mundo de las finanzas con Epstein, Nápoli y Diana Mondino. Los anfitriones les insistieron en que llevaran un Powerpoint. Los libertarios se resisten.
Milei bajó la orden de apuntar a un solo objetivo: la próxima elección. o, dicho de otra manera, desgastar a Patricia Bullrich, la candidata de Juntos por el Cambio. Es recíproco. De hecho, ambos juegan casi como si Sergio Massa no fuese un rival a tener en cuenta. El hecho de pasar con disimulo, además, le cae bien al candidato oficialista.
El ministro, en silencio, disfruta de una de las pocas noticias alentadoras en medio de la tormenta de inflación y devaluación que envuelve a la Argentina. Sucede que los depósitos bancarios resistieron mejor de lo esperado la derrota electoral del oficialismo. A tal punto que el Banco Central había mandado a pedir más dólares de Estados Unidos para fortalecer el suministro de billetes en el país, pero canceló algunos aviones por la buena reacción del sistema bancario y de los depositantes.
Cada aeronave trajo US$301 millones. Al menos dos llegaron entre el viernes anterior a las primarias y el posterior.
Massa mantiene una buena relación con referentes económicos y políticos de Milei. Las pruebas están en su Whatsapp. Su última reacción explosiva con el ala libertaria, sin embargo, ocurrió hace poco. Fue cuando Guillermo Francos, a cargo de la silla argentina en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), le confirmó al conductor radial Eduardo Feinmann, al aire, que se integrará a las filas de Milei (lo quiere como ministro del Interior).
La sucesión de Francos en el BID ya está en marcha. Su lugar lo ocupará Marcelo Bart, que fue el segundo de Cecilia Nahón en la reprequeda sentación argentina ante el Banco Mundial y proviene del peronismo sanjuanino. Entrará en funciones el próximo 15 de septiembre y tendrá un rol clave: mantener en sintonía uno de los canales por los que llegan dólares al país.
La candidata presidencial de Juntos por el Cambio resolvió esta semana la jugada más potente que tenía disponible: confirmar a Carlos Melconian como su futuro ministro de Economía en caso de ganar las elecciones.
Bullrich pasó a buscar a su nuevo compañero el jueves pasado, a las 7.10, por su casa. Viajaron de Buenos Aires a Córdoba juntos. Bajó del avión entusiasmada, pero emprendió el regreso “envuelta en fuego”, como describió otra persona que fue con ella.
Bullrich cree que de la mano del discurso económico de Melconian puede dar vuelta la elección en Córdoba y, desde allí, relanzarse a nivel nacional. En otros términos: el efecto que provocó la nueva incorporación le devolvió a la candidata el ímpetu que se había resquebrajado tras la sorpresa de las primarias.
Mucha de esa promesa de recuperación tuvo que ver con el contexto. A la presentación de Melconian asistieron más de 900 personas, muchas de las más influyentes del mundo empresario y político. Eso provocó un efecto cascada. Hasta los radicales recuperaron el ánimo al hablar con el economista, que atendió a personalidades de la política hasta el viernes por la noche.
El último jueves fue una muestra de lo que vendrá. Melconian tiene libertad absoluta para hablar de economía, cómo y dónde quiera. Ya se convirtió en hombre de consulta para otros temas que tienen que ver con una futura gestión del Estado.
El equipo de trabajo de Bullrich está sorprendido por la viralización de algunas frases destacadas del economista en los últimos dos días de la semana. Son las que apuntan contra las ideas de Milei.
Hay dos que, está medido, le sacan ventaja al resto. “La dolarización es como que te inviten a comer fideos con tuco y que no haya fideos”, es una. otra, sobre el cierre del Banco Central: “Es como cuando vos subís al colectivo y siempre viene lleno. Pensás, ¿cómo puedo hacer para que me den el asiento? y te cortás una gamba. Entonces subís al colectivo y te dan el asiento porque te falta una gamba. ¡Sos un boludo!”.
Melconian se convertirá en una propaladora de ideas bien graficadas. En paralelo, trabaja hacia adentro. Tuvo una conversación con Luciano Laspina, hasta ahora el hombre de confianza de Bullrich en temas económicos. Lo invitó a formar parte del equipo. Laspina aún no respondió.
Melconian, además, ya tiene un nombre para ocupar, en caso de que le toque, la conducción del Banco Central. No se lo dijo a nadie.
La llegada del economista desató resquemores en las filas de Milei. Terminales del libertario que tienen vínculo con la Fundación Mediterránea -financió la elaboración del programa económico que propone Melconian- le hicieron llegar un aviso sugestivo.
Una cosa es que preparen el plan para cualquier gobierno y otra es que hagan campaña con una fuerza política, les dijeron a un grupo de empresarios. Prometieron tenerlo en cuenta en caso de ganar las elecciones.
Melconian es más que alguien para conducir el Palacio de Hacienda. Era el único economista disponible que reunía al mismo tiempo ciertas condiciones, como capacidad técnica, ambiciones políticas, popularidad y lenguaje suficientemente frontal para pararse frente al libertario y desarmar lo que Juntos por el Cambio cataloga como mentiras.
Bullrich estuvo buscando figuras capaces de discutir con Milei desde la mañana posterior a las primarias. No le alcanza con profesionales bien preparados. Sabe que también tiene que dar la discusión pública con suficiente estruendo como para que lo note el libertario. Por eso se comunicó con Martín Tetaz horas después de la sorpresa electoral.
Tetaz acordó con Bullrich en la semana posterior a las PASO comenzar a dar la discusión contra Milei. Fue uno de los que subió al escenario el último jueves en Córdoba a pedido de Melconian, junto a Eduardo Levy Yeyati, José Luis Espert, Enrique Szewach, Ricardo López Murphy y Ariel Coremberg. Con varios de ellos, Melconian había comentado minutos antes los ejes de su mirada económica. Incluían la restricción del endeudamiento. Estuvieron de acuerdo.
Tetaz sabe de economía y de teatralidad. Frente a Luis Majul y Pablo Rossi, por LN+, destruyó su “máquina de emitir billetes” para escenificar qué hay qué hacer con la emisión del Banco Central, una de las instituciones que pertenecen al universo de la economía y está en disputa en el discurso político.
La destrucción de la “paser” encierra otra historia. Un colaborador de Tetaz compró varias réplicas hace algunos años. La que rompió el economista en la televisión era la penúltima. Solo le queda una más, cuyo mecanismo ya no funciona. Acaso una metáfora de lo que dos de los tres grandes competidores por la Presidencia proponen hacer con la emisión de dinero.
El trabajo del Fondo Monetario con Milei va más allá de la sugerencia de textos
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Frenarían las subas en las tarifas de luz y gas en el tramo final de la campaña
Los ajustes previstos para el último cuatrimestre se postergarían por temor al impacto electoral e inflacionario
Diego Cabot
Massa en un acto en Rosario por la SUBE
Después de haber congelado las tarifas de transporte, el Gobierno evalúa una postergación de los aumentos previstos para el último cuatrimestre del año en los servicios de luz y gas. La suspensión de esos ajustes apunta, por un lado, a atenuar el impacto inflacionario, después de la acelerada suba de precios que provocó la devaluación posterior a las PASO. Por otro lado, se inscribe en la estrategia electoral del Gobierno, que teme que un nuevo aumento en vísperas de la elección pueda implicar un costo para las chances del oficialismo.
La postergación de los aumentos, sin embargo, conspira contra el cumplimiento de metas fiscales y de ordenamiento del gasto acordadas con el Fondo Monetario.
El Gobierno volverá a transitar por un conocido camino al que los oficialismos recurren cuando se acercan los tramos decisivos de los procesos electorales. Asoma por el horizonte el segundo capítulo del “plan platita con billetera ajena”, que puso en marcha la última semana después de los anuncios por redes sociales. Con el transporte ya congelado, el Gobierno ya habría tomado la decisión de hacer lo mismo con la electricidad y el gas.
Cada día que pasa toma más forma la decisión oficial de poner en pausa todos los aumentos de servicios públicos posibles. Si finalmente se opta por esta solución, las subas de luz y gas que estaban previstas para este último cuatrimestre quedarían postergadas. La motivación para ir por esta solución es de manual. Por un lado, evitar que los nuevos valores impacten en los ya acelerados índices de inflación; por el otro, en la necesidad de no golpear los bolsillos de gran parte de los argentinos, roídos después de meses de subas de precios generalizados.
Esta decisión estampa un enorme signo de interrogación sobre las cuentas públicas. Mientras en algunas oficinas del Palacio de Hacienda los expedientes sobre los aumentos parecieran postergados, en otras vecinas, sacan cuentas y miran de reojo los compromisos fiscales asumidos hace poco con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sucede que la meta de 1,9% de déficit con la que se comprometió el Ministro de Economía, Sergio Massa, luce cada vez más lejana.
Hace solo una semana, después de que se autorizara un desembolso de US$7500 millones con el que el ministro trajo algo de calma al mercado cambiario luego de la devaluación, el FMI presentó el staff report, una suerte de informe realizado por la línea técnica del organismo, en el que se habló puntualmente de tarifas.
En ese documento, que luego fue receptado por la presidenta Kristalina Georgieva, se reclamó un ajuste del gasto de 11% entre agosto y diciembre de 2023, en medio de un proceso electoral. Entre otras recomendaciones sostuvo que es necesario aumentar las tarifas de los segmentos medios y bajos tras la devaluación para actualizar los costos de generación, y contener los aumentos de jubilaciones y los salarios de los empleados públicos. Por ahora, los últimos movimientos del Gobierno no parecen los mejores conductores hacia ese destino
En principio, para septiembre ya estaba previsto un aumento de las tarifas de la electricidad, pero solo para los usuarios que pertenecen al segmento de ingresos altos y medios. Según confirmó la Secretaría de Energía, en el noveno mes del año aumentará cerca de un 11% el valor que se les paga a las generadoras. El incremento impactará en las boletas de luz de los usuarios que ya no tienen subsidio, es decir los de ingresos altos (5,3 millones de hogares) y medios (2,8 millones). También se verán afectadas las industrias y los comercios.
Tiempo de congelar
Según lo que pudo saber la nacion de tres fuentes consultadas, salvo la suba que ya estaba pautada, la electricidad y el gas seguramente entrarán a un freezer, al menos por un par de meses. Claro que en el sector se habla de más aumentos para después de las elecciones. De hecho, hay varios cheques que el Gobierno ya ha endosado para el próximo mandato. Y nada de lo que regule en materia energética para octubre o noviembre impactará en las tarifas antes de las elecciones. Todo se verá en los recibos de consumo que lleguen después de la votación.
Durante los últimos días, el congelamiento de tarifas ya empezó con algunos sectores. Por caso, los colectivos y los trenes que circulan por la ciudad de Buenos Aires y los tres cordones bonaerenses. En el transporte regía una norma que todos los meses actualizaba el cuadro tarifario de los servicios que se prestan en el área metropolitana de Buenos Aires, que son jurisdicción nacional, con el mismo porcentaje que arrojó el último Índice de Precios al Consumidor (IPC), que está publicado. Es decir, en septiembre se debió aumentar el de julio, que se publicó en agosto y que arrojó un 6,2% para el Gran Buenos Aires. Sin embargo, ese esquema se suspendió el jueves, mediante una resolución del Ministerio de Transporte.
En esos despachos saben que el índice de inflación de agosto traerá malas noticias. Ese indicador se publicará en septiembre, por lo tanto, el impacto de ese aumento, siempre con el esquema que estaba vigente, impactaría en los boletos de colectivos y trenes de octubre, el mes de la primera vuelta. Hasta ahora, por cada $100, alrededor de $85 los aportaba el Estado mediante subsidio y 15%, la tarifa. Con este congelamiento, el monto seguramente pasará a ser 9 a 1.
De hecho, el Ministerio de Transporte recibió $171.656,1 millones para el Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura de Transporte, es decir, para subsidiar el boleto. Solo para tener idea del tamaño del importe: hasta ahora había gastado el 93% de las partidas por $259.904, mientras que con la nueva reasignación aumentó un 66% el monto disponible.
Planes de aumento del gas
Son épocas en las que el calendario electoral se impone a las necesidades fiscales. En el mundo del gas consideran que los planes que había quedarán congelados. Al menos, por un tiempo. En el Enargas se estudia un proyecto para que haya una fórmula automática para actualizar la tarifa. “Este esquema está hecho para un momento de estabilidad donde no había inflación. Con 150% anual es imposible que se mantenga ese procedimiento”, decía a la nacion un poderoso ejecutivo del sector.
Por ahora, para subir las tarifas es necesario cumplir con un proceso que requiere, incluso, audiencias públicas. Aunque no son vinculantes, se deben celebrar. Además, tiene que tomar intervención el organismo de control y elaborar decenas de informes y cálculos con los nuevos valores que justifiquen el incremento. Pero, claro, semejante dispendio de energías regulatorias ya no tiene sentido cuando la inflación ya llegó a dos dígitos mensuales. Según esta vorágine de precios, debería haber un proceso de actualización abierto todo el tiempo.
De ahí, dado lo impracticable, que el Enargas estudia algún tipo de remedio indexatorio alternativo. “No creo que nada de esto pueda salir en este tiempo. Aunque para ser franco, debiera hacerse los meses que vienen, que son de baja demanda”. Por lo tanto, con la caída del consumo cuando se retiran los fríos, el aumento se neutraliza y ya se ve en el invierno próximo”, confiaba otro ejecutivo.
Alguna vez el paradigma que gobernó rezaba que durante los años electorales no se suben las tarifas. Eran épocas en las que la inflación andaba por el 20% o 25% anual. Pero todo cambió y los precios y los costos se modifican a diario. A principios de año, el Gobierno decidió indexar el transporte de colectivos y trenes metropolitanos. Ya dio marcha atrás. Regresó con fuerza el dogma de aquel postulado kirchnerista de hacer populismo tarifario. La diferencia es que en 2023 no hay billetera para sostenerlo.
Massa dijo que si gana la oposición el tren costará $1100
Fue en un acto en San Vicente junto con Kicillof; criticó duramente la idea de dolarización y la “falta de realismo” de las propuestas
El ministro de Economía y candidato a presidente por Unión por la Patria (UP), Sergio Massa, advirtió ayer que si gana la oposición en las próxima elecciones el boleto del tren “se irá a 1100 pesos” y el de colectivo “a 700 pesos”.
“Si hay algo de lo que estamos tranquilos es que esta provincia de Buenos Aires será el pilar que nos ponga en camino a la segunda vuelta para seguir siendo gobierno en la Argentina”, afirmó Massa durante un acto que compartió con el gobernador bonaerense Axel Kicillof –quien disputa la reelección– y el ministro del Interior y candidato a senador, Eduardo “Wado” de Pedro, en la localidad de Alejandro Korn, en el municipio de San Vicente, con quienes inauguró un paso nivel.
Massa agradeció el trabajo que realiza el gobierno provincial y luego basó su discurso en hacer comparaciones sobre la propuesta de la oposición y lo que sería el país si se aplicaran las propuestas que esgrimen los candidatos de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, y de Juntos por el Cambio (JXC), Patricia Bullrich.
“Quiero ser claro con lo que se está discutiendo en la Argentina. Si hay cambio de gobierno, el boleto de tren pasará a costar $1100 pesos y el de colectivo va a pasar a valer 700 pesos”, alertó el ministro de Economía.
“Una cosa es decir palabritas simpáticas haciéndose los graciosos o los picantes en estudios de televisión y otra cosa es bajar las ideas a la vida real de la gente. No solo piensan en privatizar los ferrocarriles, sino que además piensan en eliminar la ayuda que el Estado pone a través de la SUBE en el boleto de tren y de colectivo”, dijo.
En un ida y vuelta comparativo, ejemplificó sin nombrar a Milei ni a Bullrich: “Ellos plantean menos ferrocarriles, nosotros más ferrocarriles. Ellos plantean cerrar la obra pública, nosotros más obras públicas. Ellos plantean entregar nuestra moneda y transformar nuestra Patria en un lugar sin destino de desarrollo. Nosotros planteamos vender el trabajo argentino al mundo para tener una economía fuerte y seguir invirtiendo en obra pública, para seguir generando desarrollo y trabajo”, graficó.
Después Massa apuntó directo contra sus dos rivales para las elecciones generales del 22 de octubre. “Unos plantean dolarización, la bandera de Estados Unidos en el Banco Central. Otros, una dolarización cobarde, plantean convivir porque no se animan a hacerlo. Nosotros sabemos que es con una moneda fuerte y no depender de nadie. No queremos seguir siendo mendigos del mundo”, señaló.
De este modo Massa abonó la estrategia del miedo a la oposición y a la polarización con “la derecha”, donde ubica tanto a Bullrich como a Milei. Es parte de su planteo para esta nueva etapa de la campaña, que arrancó ayer formalmente. Su objetivo es tratar de colarse en un ballottage con Milei, y después aglutinar a un frente antilibertario que le permita ser elegido.
Lunes 28 de agosto a la mañana. Por distintas vías, les llegan a las espadas económicas de Javier Milei documentos provenientes del Fondo Monetario Internacional. Son, al menos, tres papers hechos por sus equipos técnicos o que cuentan con su recomendación. Hablan de casos de dolarización en distintos países. Uno de ellos analiza los efectos para una nación, a favor y en contra, de un cambio total de moneda, como propone Milei. “Full dollarization”, se lee en el título.
La burocracia norteamericana se toma las cosas en serio. Los técnicos del FMI respondieron al pedido que les había hecho Roque Fernández en la primera reunión que mantuvieron el viernes después de las elecciones, de la que también participaron Carlos Rodríguez, Darío Epstein y el propio Milei. Desde ese momento, hay contactos entre ambos equipos casi todos los días.
Es cierto, también, que el FMI no practica la fidelidad. Está obligado por sus estatutos internos. Esta semana mantuvo contactos informales con Carlos Melconian, el economista elegido por Patricia Bullrich -cuyo desembarco revolucionó el terreno político, diplomático y económico-, a los que se suman las conversaciones periódicas con Sergio Massa.
El trabajo del FMI alrededor de Milei va más allá de las sugerencias de textos. El grupo liderado por Luis Cubeddu pasó en limpio y puso por escrito las notas que tomaron tras ese encuentro inicial del 18 de agosto. De allí surgió un informe extraoficial que circuló por la Argentina y documenta la primera impresión que el libertario les dejó a los directivos del Fondo. Hay, incluso, algunas referencias a su personalidad.
Según la versión interna de la reunión en la mirada de Washington, Milei planteó objetivos y explicaciones aceptables, con una idea opuesta a la de Alberto Fernández y de manera más tranquila de lo que los directivos del FMI esperaban.
El mismo informe menciona que, para el Fondo, Milei asume que será necesario rebalancear la economía antes de avanzar en la dolarización y entiende que Washington no tiene un mapa claro con respecto a una eventual transición hacia el próximo gobierno. En ese punto están trabajando los referentes económicos del candidato libertario.
Nicolás Posse es un nombre destinado a crecer en la estructura de La Libertad Avanza. A su alrededor giran otros colaboradores, como Darío Epstein, uno de los más activos al momento de convertir en propuestas concretas las ideas económicas que sobrevuelan al equipo. De allí surgirán las primeras medidas de un eventual gobierno.
El equipo de Milei afina el lápiz para definir qué haría al principio. Allí aparece la eliminación inmediata de 500 regulaciones y 30 impuestos. Una regulación menos es un kiosco menos, dicen.
La expectativa es, también, meter en el Congreso un proyecto de reforma laboral el primer mes. descartada para ese tipo de iniciativas la posibilidad de hacer una consulta popular. Se lo explicaron a Milei en términos crudos. Es un método caro que no garantiza resultados. De allí se desprende una novedad: diversos funcionarios potenciales de Milei están tratando de construir acuerdos políticos para implementar medidas económicas. Todavía no tienen resultados.
Carlos Rodríguez estudia alternativas para enfrentar la “bola” de Leliq y pases pasivos del Banco Central, un tema de especial sensibilidad porque la contracara es el dinero de los depositantes.
También le toca encontrar una opción para bajar la deuda del comercio exterior en empresas privadas. Es una montaña de dólares derivada de la postergación en el acceso a divisas para quienes necesitan importar cualquier producto o servicio.
La repercusión del resultado electoral obligó a los libertarios a desarrollar una capacidad nueva para convivir con su efervescente popularidad. Epstein es un ejemplo. Después de las primarias, se sometió a un acto de autorregulación profunda cuando vio cómo su celular desbordaba de pedidos de encuentros con gurúes de las finanzas con los que siempre quiso dialogar. No es momento para eso, como le ordenó su jefe.
Hay un consenso profundo que el propio Milei le impuso a su entorno. Todavía no ganaron nada y la competencia real ocurrirá en octubre. Hasta ese momento, toda la atención estará focalizada en sacar la mayor cantidad de votos posible.
Son decisiones que tienen efectos en la vida cotidiana del círculo rojo. El propio Epstein junto a Juan Nápoli, también entrenado en el mundo de las finanzas y candidato a senador por La Libertad Avanza, enfriaron la organización del primer viaje de Milei a Washington y Nueva York con el traje de candidato ganador. Lo decidió el propio libertario, por precaución.
El viaje, de todas formas, se hará. El próximo jueves, 7 de septiembre, en la casa del banquero Gerardo Mato (EX-HSBC) en Connecticut, se reunirán 50 personalidades del mundo de las finanzas con Epstein, Nápoli y Diana Mondino. Los anfitriones les insistieron en que llevaran un Powerpoint. Los libertarios se resisten.
Milei bajó la orden de apuntar a un solo objetivo: la próxima elección. o, dicho de otra manera, desgastar a Patricia Bullrich, la candidata de Juntos por el Cambio. Es recíproco. De hecho, ambos juegan casi como si Sergio Massa no fuese un rival a tener en cuenta. El hecho de pasar con disimulo, además, le cae bien al candidato oficialista.
El ministro, en silencio, disfruta de una de las pocas noticias alentadoras en medio de la tormenta de inflación y devaluación que envuelve a la Argentina. Sucede que los depósitos bancarios resistieron mejor de lo esperado la derrota electoral del oficialismo. A tal punto que el Banco Central había mandado a pedir más dólares de Estados Unidos para fortalecer el suministro de billetes en el país, pero canceló algunos aviones por la buena reacción del sistema bancario y de los depositantes.
Cada aeronave trajo US$301 millones. Al menos dos llegaron entre el viernes anterior a las primarias y el posterior.
Massa mantiene una buena relación con referentes económicos y políticos de Milei. Las pruebas están en su Whatsapp. Su última reacción explosiva con el ala libertaria, sin embargo, ocurrió hace poco. Fue cuando Guillermo Francos, a cargo de la silla argentina en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), le confirmó al conductor radial Eduardo Feinmann, al aire, que se integrará a las filas de Milei (lo quiere como ministro del Interior).
La sucesión de Francos en el BID ya está en marcha. Su lugar lo ocupará Marcelo Bart, que fue el segundo de Cecilia Nahón en la reprequeda sentación argentina ante el Banco Mundial y proviene del peronismo sanjuanino. Entrará en funciones el próximo 15 de septiembre y tendrá un rol clave: mantener en sintonía uno de los canales por los que llegan dólares al país.
La candidata presidencial de Juntos por el Cambio resolvió esta semana la jugada más potente que tenía disponible: confirmar a Carlos Melconian como su futuro ministro de Economía en caso de ganar las elecciones.
Bullrich pasó a buscar a su nuevo compañero el jueves pasado, a las 7.10, por su casa. Viajaron de Buenos Aires a Córdoba juntos. Bajó del avión entusiasmada, pero emprendió el regreso “envuelta en fuego”, como describió otra persona que fue con ella.
Bullrich cree que de la mano del discurso económico de Melconian puede dar vuelta la elección en Córdoba y, desde allí, relanzarse a nivel nacional. En otros términos: el efecto que provocó la nueva incorporación le devolvió a la candidata el ímpetu que se había resquebrajado tras la sorpresa de las primarias.
Mucha de esa promesa de recuperación tuvo que ver con el contexto. A la presentación de Melconian asistieron más de 900 personas, muchas de las más influyentes del mundo empresario y político. Eso provocó un efecto cascada. Hasta los radicales recuperaron el ánimo al hablar con el economista, que atendió a personalidades de la política hasta el viernes por la noche.
El último jueves fue una muestra de lo que vendrá. Melconian tiene libertad absoluta para hablar de economía, cómo y dónde quiera. Ya se convirtió en hombre de consulta para otros temas que tienen que ver con una futura gestión del Estado.
El equipo de trabajo de Bullrich está sorprendido por la viralización de algunas frases destacadas del economista en los últimos dos días de la semana. Son las que apuntan contra las ideas de Milei.
Hay dos que, está medido, le sacan ventaja al resto. “La dolarización es como que te inviten a comer fideos con tuco y que no haya fideos”, es una. otra, sobre el cierre del Banco Central: “Es como cuando vos subís al colectivo y siempre viene lleno. Pensás, ¿cómo puedo hacer para que me den el asiento? y te cortás una gamba. Entonces subís al colectivo y te dan el asiento porque te falta una gamba. ¡Sos un boludo!”.
Melconian se convertirá en una propaladora de ideas bien graficadas. En paralelo, trabaja hacia adentro. Tuvo una conversación con Luciano Laspina, hasta ahora el hombre de confianza de Bullrich en temas económicos. Lo invitó a formar parte del equipo. Laspina aún no respondió.
Melconian, además, ya tiene un nombre para ocupar, en caso de que le toque, la conducción del Banco Central. No se lo dijo a nadie.
La llegada del economista desató resquemores en las filas de Milei. Terminales del libertario que tienen vínculo con la Fundación Mediterránea -financió la elaboración del programa económico que propone Melconian- le hicieron llegar un aviso sugestivo.
Una cosa es que preparen el plan para cualquier gobierno y otra es que hagan campaña con una fuerza política, les dijeron a un grupo de empresarios. Prometieron tenerlo en cuenta en caso de ganar las elecciones.
Melconian es más que alguien para conducir el Palacio de Hacienda. Era el único economista disponible que reunía al mismo tiempo ciertas condiciones, como capacidad técnica, ambiciones políticas, popularidad y lenguaje suficientemente frontal para pararse frente al libertario y desarmar lo que Juntos por el Cambio cataloga como mentiras.
Bullrich estuvo buscando figuras capaces de discutir con Milei desde la mañana posterior a las primarias. No le alcanza con profesionales bien preparados. Sabe que también tiene que dar la discusión pública con suficiente estruendo como para que lo note el libertario. Por eso se comunicó con Martín Tetaz horas después de la sorpresa electoral.
Tetaz acordó con Bullrich en la semana posterior a las PASO comenzar a dar la discusión contra Milei. Fue uno de los que subió al escenario el último jueves en Córdoba a pedido de Melconian, junto a Eduardo Levy Yeyati, José Luis Espert, Enrique Szewach, Ricardo López Murphy y Ariel Coremberg. Con varios de ellos, Melconian había comentado minutos antes los ejes de su mirada económica. Incluían la restricción del endeudamiento. Estuvieron de acuerdo.
Tetaz sabe de economía y de teatralidad. Frente a Luis Majul y Pablo Rossi, por LN+, destruyó su “máquina de emitir billetes” para escenificar qué hay qué hacer con la emisión del Banco Central, una de las instituciones que pertenecen al universo de la economía y está en disputa en el discurso político.
La destrucción de la “paser” encierra otra historia. Un colaborador de Tetaz compró varias réplicas hace algunos años. La que rompió el economista en la televisión era la penúltima. Solo le queda una más, cuyo mecanismo ya no funciona. Acaso una metáfora de lo que dos de los tres grandes competidores por la Presidencia proponen hacer con la emisión de dinero.
El trabajo del Fondo Monetario con Milei va más allá de la sugerencia de textos
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Frenarían las subas en las tarifas de luz y gas en el tramo final de la campaña
Los ajustes previstos para el último cuatrimestre se postergarían por temor al impacto electoral e inflacionario
Diego Cabot
Después de haber congelado las tarifas de transporte, el Gobierno evalúa una postergación de los aumentos previstos para el último cuatrimestre del año en los servicios de luz y gas. La suspensión de esos ajustes apunta, por un lado, a atenuar el impacto inflacionario, después de la acelerada suba de precios que provocó la devaluación posterior a las PASO. Por otro lado, se inscribe en la estrategia electoral del Gobierno, que teme que un nuevo aumento en vísperas de la elección pueda implicar un costo para las chances del oficialismo.
La postergación de los aumentos, sin embargo, conspira contra el cumplimiento de metas fiscales y de ordenamiento del gasto acordadas con el Fondo Monetario.
El Gobierno volverá a transitar por un conocido camino al que los oficialismos recurren cuando se acercan los tramos decisivos de los procesos electorales. Asoma por el horizonte el segundo capítulo del “plan platita con billetera ajena”, que puso en marcha la última semana después de los anuncios por redes sociales. Con el transporte ya congelado, el Gobierno ya habría tomado la decisión de hacer lo mismo con la electricidad y el gas.
Cada día que pasa toma más forma la decisión oficial de poner en pausa todos los aumentos de servicios públicos posibles. Si finalmente se opta por esta solución, las subas de luz y gas que estaban previstas para este último cuatrimestre quedarían postergadas. La motivación para ir por esta solución es de manual. Por un lado, evitar que los nuevos valores impacten en los ya acelerados índices de inflación; por el otro, en la necesidad de no golpear los bolsillos de gran parte de los argentinos, roídos después de meses de subas de precios generalizados.
Esta decisión estampa un enorme signo de interrogación sobre las cuentas públicas. Mientras en algunas oficinas del Palacio de Hacienda los expedientes sobre los aumentos parecieran postergados, en otras vecinas, sacan cuentas y miran de reojo los compromisos fiscales asumidos hace poco con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sucede que la meta de 1,9% de déficit con la que se comprometió el Ministro de Economía, Sergio Massa, luce cada vez más lejana.
Hace solo una semana, después de que se autorizara un desembolso de US$7500 millones con el que el ministro trajo algo de calma al mercado cambiario luego de la devaluación, el FMI presentó el staff report, una suerte de informe realizado por la línea técnica del organismo, en el que se habló puntualmente de tarifas.
En ese documento, que luego fue receptado por la presidenta Kristalina Georgieva, se reclamó un ajuste del gasto de 11% entre agosto y diciembre de 2023, en medio de un proceso electoral. Entre otras recomendaciones sostuvo que es necesario aumentar las tarifas de los segmentos medios y bajos tras la devaluación para actualizar los costos de generación, y contener los aumentos de jubilaciones y los salarios de los empleados públicos. Por ahora, los últimos movimientos del Gobierno no parecen los mejores conductores hacia ese destino
En principio, para septiembre ya estaba previsto un aumento de las tarifas de la electricidad, pero solo para los usuarios que pertenecen al segmento de ingresos altos y medios. Según confirmó la Secretaría de Energía, en el noveno mes del año aumentará cerca de un 11% el valor que se les paga a las generadoras. El incremento impactará en las boletas de luz de los usuarios que ya no tienen subsidio, es decir los de ingresos altos (5,3 millones de hogares) y medios (2,8 millones). También se verán afectadas las industrias y los comercios.
Tiempo de congelar
Según lo que pudo saber la nacion de tres fuentes consultadas, salvo la suba que ya estaba pautada, la electricidad y el gas seguramente entrarán a un freezer, al menos por un par de meses. Claro que en el sector se habla de más aumentos para después de las elecciones. De hecho, hay varios cheques que el Gobierno ya ha endosado para el próximo mandato. Y nada de lo que regule en materia energética para octubre o noviembre impactará en las tarifas antes de las elecciones. Todo se verá en los recibos de consumo que lleguen después de la votación.
Durante los últimos días, el congelamiento de tarifas ya empezó con algunos sectores. Por caso, los colectivos y los trenes que circulan por la ciudad de Buenos Aires y los tres cordones bonaerenses. En el transporte regía una norma que todos los meses actualizaba el cuadro tarifario de los servicios que se prestan en el área metropolitana de Buenos Aires, que son jurisdicción nacional, con el mismo porcentaje que arrojó el último Índice de Precios al Consumidor (IPC), que está publicado. Es decir, en septiembre se debió aumentar el de julio, que se publicó en agosto y que arrojó un 6,2% para el Gran Buenos Aires. Sin embargo, ese esquema se suspendió el jueves, mediante una resolución del Ministerio de Transporte.
En esos despachos saben que el índice de inflación de agosto traerá malas noticias. Ese indicador se publicará en septiembre, por lo tanto, el impacto de ese aumento, siempre con el esquema que estaba vigente, impactaría en los boletos de colectivos y trenes de octubre, el mes de la primera vuelta. Hasta ahora, por cada $100, alrededor de $85 los aportaba el Estado mediante subsidio y 15%, la tarifa. Con este congelamiento, el monto seguramente pasará a ser 9 a 1.
De hecho, el Ministerio de Transporte recibió $171.656,1 millones para el Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura de Transporte, es decir, para subsidiar el boleto. Solo para tener idea del tamaño del importe: hasta ahora había gastado el 93% de las partidas por $259.904, mientras que con la nueva reasignación aumentó un 66% el monto disponible.
Planes de aumento del gas
Son épocas en las que el calendario electoral se impone a las necesidades fiscales. En el mundo del gas consideran que los planes que había quedarán congelados. Al menos, por un tiempo. En el Enargas se estudia un proyecto para que haya una fórmula automática para actualizar la tarifa. “Este esquema está hecho para un momento de estabilidad donde no había inflación. Con 150% anual es imposible que se mantenga ese procedimiento”, decía a la nacion un poderoso ejecutivo del sector.
Por ahora, para subir las tarifas es necesario cumplir con un proceso que requiere, incluso, audiencias públicas. Aunque no son vinculantes, se deben celebrar. Además, tiene que tomar intervención el organismo de control y elaborar decenas de informes y cálculos con los nuevos valores que justifiquen el incremento. Pero, claro, semejante dispendio de energías regulatorias ya no tiene sentido cuando la inflación ya llegó a dos dígitos mensuales. Según esta vorágine de precios, debería haber un proceso de actualización abierto todo el tiempo.
De ahí, dado lo impracticable, que el Enargas estudia algún tipo de remedio indexatorio alternativo. “No creo que nada de esto pueda salir en este tiempo. Aunque para ser franco, debiera hacerse los meses que vienen, que son de baja demanda”. Por lo tanto, con la caída del consumo cuando se retiran los fríos, el aumento se neutraliza y ya se ve en el invierno próximo”, confiaba otro ejecutivo.
Alguna vez el paradigma que gobernó rezaba que durante los años electorales no se suben las tarifas. Eran épocas en las que la inflación andaba por el 20% o 25% anual. Pero todo cambió y los precios y los costos se modifican a diario. A principios de año, el Gobierno decidió indexar el transporte de colectivos y trenes metropolitanos. Ya dio marcha atrás. Regresó con fuerza el dogma de aquel postulado kirchnerista de hacer populismo tarifario. La diferencia es que en 2023 no hay billetera para sostenerlo.
Massa dijo que si gana la oposición el tren costará $1100
Fue en un acto en San Vicente junto con Kicillof; criticó duramente la idea de dolarización y la “falta de realismo” de las propuestas
El ministro de Economía y candidato a presidente por Unión por la Patria (UP), Sergio Massa, advirtió ayer que si gana la oposición en las próxima elecciones el boleto del tren “se irá a 1100 pesos” y el de colectivo “a 700 pesos”.
“Si hay algo de lo que estamos tranquilos es que esta provincia de Buenos Aires será el pilar que nos ponga en camino a la segunda vuelta para seguir siendo gobierno en la Argentina”, afirmó Massa durante un acto que compartió con el gobernador bonaerense Axel Kicillof –quien disputa la reelección– y el ministro del Interior y candidato a senador, Eduardo “Wado” de Pedro, en la localidad de Alejandro Korn, en el municipio de San Vicente, con quienes inauguró un paso nivel.
Massa agradeció el trabajo que realiza el gobierno provincial y luego basó su discurso en hacer comparaciones sobre la propuesta de la oposición y lo que sería el país si se aplicaran las propuestas que esgrimen los candidatos de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, y de Juntos por el Cambio (JXC), Patricia Bullrich.
“Quiero ser claro con lo que se está discutiendo en la Argentina. Si hay cambio de gobierno, el boleto de tren pasará a costar $1100 pesos y el de colectivo va a pasar a valer 700 pesos”, alertó el ministro de Economía.
“Una cosa es decir palabritas simpáticas haciéndose los graciosos o los picantes en estudios de televisión y otra cosa es bajar las ideas a la vida real de la gente. No solo piensan en privatizar los ferrocarriles, sino que además piensan en eliminar la ayuda que el Estado pone a través de la SUBE en el boleto de tren y de colectivo”, dijo.
En un ida y vuelta comparativo, ejemplificó sin nombrar a Milei ni a Bullrich: “Ellos plantean menos ferrocarriles, nosotros más ferrocarriles. Ellos plantean cerrar la obra pública, nosotros más obras públicas. Ellos plantean entregar nuestra moneda y transformar nuestra Patria en un lugar sin destino de desarrollo. Nosotros planteamos vender el trabajo argentino al mundo para tener una economía fuerte y seguir invirtiendo en obra pública, para seguir generando desarrollo y trabajo”, graficó.
Después Massa apuntó directo contra sus dos rivales para las elecciones generales del 22 de octubre. “Unos plantean dolarización, la bandera de Estados Unidos en el Banco Central. Otros, una dolarización cobarde, plantean convivir porque no se animan a hacerlo. Nosotros sabemos que es con una moneda fuerte y no depender de nadie. No queremos seguir siendo mendigos del mundo”, señaló.
De este modo Massa abonó la estrategia del miedo a la oposición y a la polarización con “la derecha”, donde ubica tanto a Bullrich como a Milei. Es parte de su planteo para esta nueva etapa de la campaña, que arrancó ayer formalmente. Su objetivo es tratar de colarse en un ballottage con Milei, y después aglutinar a un frente antilibertario que le permita ser elegido.
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